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“Plantea que los factores psíquicos y sociales inciden en el mantenimiento de la salud y propone una mirada, que, desde el estudio psicológico, apoye los procesos de promoción de la salud y prevención de las enfermedades” (Díaz, junio, 2010, párr. 13).La salud positiva ofrece una visión de la salud desde una óptica más perceptiva, lo que implica que la interacción social y la percepción individual sobre sí mismo pueden influir en el estado de salud. Además, los comportamientos de autocuidado pueden moldear la percepción del individuo sobre lo que considera saludable o no, lo que promueve acciones que refuerzan su concepto de bienestar funcional. En resumen, la salud positiva reconoce la importancia de la percepción personal y las interacciones sociales en el mantenimiento de la salud.

“Individuo sano es aquel que muestra armonía física, mental y social con su ambiente, e incluye variaciones, de tal forma que puede contribuir con su trabajo productivo y social al bienestar individual y colectivo” (Vargas y Palacios, 2014, p. 66).Esto implica que la salud de un individuo influye en su capacidad para desempeñarse en diversas áreas que afectan a otros. Un individuo con un equilibrio en su salud física, mental y social puede realizar sus actividades de manera efectiva en entornos que requieren interacción con otros, como el ámbito laboral o familiar. Esta visión sugiere que un individuo saludable no solo experimenta bienestar personal, sino que también contribuye al bienestar de su entorno.

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS, 2022, párr. 1).En esta perspectiva, la OMS describe la salud como una síntesis de varios aspectos, donde no solo se considera la ausencia de enfermedad, sino que se abarca un enfoque más amplio. La organización enfatiza la importancia de un equilibrio entre el bienestar físico, mental y social. Esto implica un funcionamiento adecuado del cuerpo, una estabilidad emocional y un desarrollo social satisfactorio, que incluye relaciones interpersonales saludables. Para la OMS, la salud representa una combinación armoniosa de estos componentes, permitiendo un óptimo funcionamiento individual y colectivo.

“Resultante de un estado de armonía del individuo consigo mismo y con el exterior” (Amigo, 2015, p. 14).Según Hipócrates, la salud está ligada a cómo el individuo percibe su propia armonía con el entorno, lo que refleja su capacidad de adaptación y su interacción con el medio ambiente. En la antigüedad, se valoraba la importancia de la razón en este proceso, ya que se consideraba fundamental para comprender y mantener este equilibrio.

“Estado en el que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones” (2016, citado por Herrero, agosto, 2016, párr. 19).Si un organismo experimenta ciertas disfunciones en su operación, esto sugiere un estado de salud comprometido, ya que algo obstaculiza su capacidad para mantener un bienestar completo. Este concepto de salud se ilustra en un individuo que enfrenta una afección respiratoria persistente, lo cual indica un fallo en su sistema. Sin embargo, al buscar ayuda para identificar y abordar el problema, puede recibir el tratamiento adecuado y restaurar su funcionamiento óptimo. Es importante destacar que la salud y la enfermedad están interrelacionadas, y abordarlas de manera continua permite comprender su dependencia mutua y promover un equilibrio holístico.

Por su parte, Dominic Matarazzo (1984, citado por Amigo, 2018), define las conductas de salud como: “Los esfuerzos de las personas por reducir sus patógenos conductuales y practicar conductas que sirvan como inmunógenos conductuales” (p. 33).

Los estados emocionales, como la ansiedad, el aburrimiento y los niveles altos de estrés, no solo están vinculados a las malas conductas, sino que también pueden influir en la toma de decisiones relacionadas con la salud. Estos estados emocionales pueden llevar a comportamientos de afrontamiento poco saludables, como el consumo de sustancias nocivas, la alimentación emocional o la falta de actividad física. Es fundamental abordar los estados emocionales de manera integral dentro del cuidado de la salud, ya que pueden tener un impacto significativo en el bienestar general de una persona.

Cuando surgen síntomas evidentes e inesperados, las personas suelen comenzar a modificar sus comportamientos relacionados con la salud. Estos signos son indicativos de una posible afección física; no obstante, los ajustes o mejoras en la condición del paciente a menudo son temporales, ya que es común que regresen a sus antiguos hábitos de riesgo.

Ambos conceptos de salud y enfermedad, a pesar de considerarse opuestos, pueden tratarse de manera continua y en conjunto, dado que sin la existencia previa de un estado no puede existir el otro estado, siendo dependientes entre sí. Universidad Virtual del Estado de Guanajuato (s.f.)Por lo que, tomando a Santoro (2016), las definiciones de salud se basan en la enfermedad, siendo descritas como los opuestos a los términos negativos de enfermedad. Lo que nos indica que son necesarios los términos o definiciones de uno para generar los términos del otro.

Para Herrero (2016), el acto de subsistir es suficiente para generar una relación con la salud y la enfermedad, debido a que el hecho de buscar la supervivencia permite estar en un estado de salud, deseando evitar lo contrario como lo es la enfermedad.

Ejerce una influencia en los hábitos de salud, aquí tenemos que: “En los adultos las relaciones sociales también influyen decisivamente en el cuidado de la salud” (Amigo, 2018, p. 33).

Según las convicciones y percepciones que se posean acerca de la enfermedad, se observa una repercusión en los comportamientos, ya que estos se fundamentan en el entendimiento y vivencias para tomar acción. En general, las personas con hipertensión tienden a presentar una adherencia reducida al tratamiento.

Los elementos ambientales ejercen un impacto significativo en la salud. El contexto, como el entorno sociocultural en el que una persona se desenvuelve, desempeña un papel crucial en la configuración de sus actitudes hacia la salud.

Los comportamientos y rutinas cotidianas juegan un papel crucial en la determinación de la salud. Estos están moldeados por elecciones individuales y la presión del entorno social.A pesar del conocimiento adquirido sobre lo que es beneficioso para la salud, el individuo puede optar por estilos de vida menos saludables, influenciado por sus percepciones y actitudes personales.

Está directamente vinculada a los aspectos genéticos que tienen el potencial de influir en la salud. La biología humana abarca una amplia gama de factores hereditarios que pueden afectar el bienestar y la susceptibilidad a ciertas condiciones médicas.