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Las escuelas Lancasterianas en México.pdf

Adriana Salas Salas

Created on June 28, 2026

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Las escuelas Lancasterianas en México

Fueron un modelo educaƟvo creado en 1798 por el pedagogo inglés Joseph Lancaster. Su objeƟvo era enseñar a leer, escribir y contar a un gran número de niños de bajos recursos, uƟlizando un solo maestro con la ayuda de estudiantes avanzados llamados "monitores". A su método se le conoció como método de enseñanza mutua, donde los alumnos más capaces (monitores) aprendían directamente del profesor y luego transmiơan esos conocimientos a grupos más pequeños de compañeros. Los alumnos eran divididos en pequeños grupos de diez; cada grupo recibía la instrucción de un monitor o instructor. Fue muy popular debido a su economía y rapidez, un solo maestro podría enseñar de 200 hasta 1000 niños, con lo que bajaba el costo de la educación. Cuando se fundaron la primera y segunda escuelas lancasterianas, en 1822 y 1823 respecƟvamente, los profesores recibían 100 pesos cada mes. Pero en otras escuelas establecidas por la Compañía posteriormente, debido a diĮcultades Įnancieras, se pagaba a los maestros un sueldo más reducido. Algunas escuelas se cerraron por falta de fondos, tanto de la Compañía como del ayuntamiento. Muchas veces los profesores no recibían su sueldo hasta meses después, y en consecuencia vivían endeudados y con aprietos económicos. Los “monitores parƟculares” se encargaban de enseñar las lecciones de escritura, lectura,

aritméƟca, y doctrina crisƟana había Los “monitores generales” tomaban la asistencia, averiguaban la razón de la ausencia de un alumno y cuidaban los úƟles de la enseñanza. La pobreza de los niños era la razón de que con frecuencia llegaran tarde a la escuela o estuvieran ausentes. Generalmente faltaba la mitad de los alumnos inscritos. Las epidemias causaban fuertes bajas en la asistencia. Los monitores “de orden” administraban la disciplina. Todos los monitores eran supervisados por el director de la escuela, quien, de acuerdo con la pedagogía de Lancaster, nunca debía meterse en la instrucción, ni debía levantar la voz, todas las voces de instrucción y de mando están conĮadas a los monitores. Al entrar a la escuela en la mañana, el niño se formaba en línea con sus compañeros de clase para la inspección de cara, manos y uñas: “su ropa debe estar limpia, sus zapatos o sus pies sin lodo”.13 Al toque de una campanita de bronce, los niños marchaban al aula y se distribuían en las mesas

por clases. La idea clave del sistema lancasteriano fue que el niño debía ser constantemente acƟvo. Uno de los puntos claves en el método lancasteriano para asegurar el orden y promover el estudio era el sistema de premios y casƟgos. Un niño desaplicado y desobediente era reportado por su monitor de grupo, al monitor de orden, quien administraba la pena. Los casƟgos ordinarios consisơan en que se colgaba una tarjeta de casƟgo del cuello del muchacho o se le hacía

arrodillarse, poner los brazos en cruz, a veces sosteniendo piedras pesadas en las manos. Por faltas más serias, el estudiante era llevado al director para recibir golpes con la palmeta. Los alumnos los más destacados recibían premios de medallas de plata en cuyo centro se miraba un sol y se decía en la orilla “Premio a la Aplicación”. Para cada certamen anual, la Compañía regalaba a los niños más pobres un conjunto de ropa. El horario de la mayor parte de las escuelas era de 8:00 a las 12:00 y de las 2:00 a las 5:00 o sea siete horas de clase. Los monitores tenían que llegar a las 6:30 para recibir instrucción en los ramos que iban a enseñar a sus pequeños grupos. El director los preparaba con una media hora de lectura, escritura y aritméƟca. Antes de comenzar la sesión de la tarde, les daba media hora de ­ralmente el mayor número de niños asisơa en las mañanas, no en las tardes. El ochenta por ciento de los alumnos tenía entre seis y diez años, aunque algunos sólo

doctrina crisƟana. Genetenían cuatro años y otros catorce.