Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

BITACORA CINE

monica

Created on May 27, 2026

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Practical Survey

Akihabara Pre-training Survey

Akihabara Post-Training Survey

AI Diagnostic Survey for the Corporate Environment

Survey: What Are You Like at School?

Onboarding Quiz for New Employees

Work Style Quiz

Transcript

BITACORA CINE

Mónica Lizeth Martínez Trejo

empezar

PELÍCULAS

Siguiente

1/8

museo (2018) Alonso Ruiz Palacios
la pelicula (2023)Max del Río
2084 (1984) Chris Marker
broken night (2013)Guillermo Arriaga
la magía del montaje (2004) Wendy Apple
capítulo 5
relatos salvajes (2014)Damián Szifron
cousins (1980)David Hamilton

PELÍCULAS

Siguiente

1/8

The perverts guide to the cinema (2006)
El diablo sobre ruedas (1971) Steven Spielberg
climax (2018) Gaspar Noé
The bar (2017)
Under the skin (2014) Jonathan Glazer
Él (1953) Luis Buñuel
shiva Baby (2020) emma seligman
soul (2020) pete Docter

PELÍCULAS

Siguiente

1/8

Seven: los 7 pecados capitales (1995)
Parasite (2019) Bong Joon-ho
una vez en hollywood (2019)Quentin Tarantino
Carol (2015) Todd Haynes
volver al futuro (1985) Robert Zemeckis
The drama (2026) Kristoffer Borgli
the Warriors (1979) Walter Hill
amores perros (2000) Alejandro González Iñárritu

PELÍCULAS

Siguiente

1/8

submarine (2011) richard Ayoade
el niño y la garza (2023) Hayao Miyazaki
Ldy Bird (2017) Greta Gerwig
Temporada de huracanes (2023) Elisa Miller
Dont worry darling (2022) Olivia Wilde
Midsommar (2019) Ari Aster
un perro andaluz (1929) Luis Buñuel
el viaje de chihiro (2003) hayao Miyazaki

PELÍCULAS

Siguiente

1/8

sick of myself (2022) Kristoffer Borgli
El exorsista (2001) David Friedkin
SAW (2004) James Wan
La Favorita (2018)Yorgos Lanthimos
the notebook (2004) Nick Cassavetes
El pianista (2002) Roman Polanski
toy story
Me estas matando Susana (2016) Roberto Sneider

2/8

RESEÑA

La pelicula cuenta una historia no como y sobre lo que podría esperarse al hablar de reconstruir el famoso robo al Museo Nacional de Antropología ocurrido en 1985 . Por el contrario, utiliza el hecho histórico como pretexto narrativo para explorar otras inquietudes más interesantes. El propósito del director parece alejarse deliberadamente del registro documental para situarse en un terreno más reflexivo. La pregunta central no es tanto qué ocurrió, sino por qué ocurrió, cabe destacar, spoiler: tampoco plantea una respuesta; y es que en este sentido, la película evita ofrecer respuestas claras sobre las motivaciones de sus protagonistas, Juan y Wilson. El robo se ejecuta como un gesto absurdo, casi sin sentido, que pone en evidencia la fragilidad de las acciones humanas. Este sinsentido se reafirma en el deambular de los personajes a lo largo de la película. Después del robo, no se encuentra un propósito o rumbo claro que justifique la acción y los protagonistas parecen perderse, tanto física como emocionalmente. Así, la película evidencia una crisis doble: por un lado una juventud que no se encuentra en el sistema, y por otro, (aunque no separado) la del nacionalismo mexicano en la década de los ochenta. En el México del siglo XX, instituciones como el Museo Nacional de Antropología funcionaban como “espacios de construcción simbólica de la identidad nacional, donde las piezas prehispánicas eran presentadas no sólo como vestigios del pasado, sino como emblemas de lo que significa “ser mexicano””, sin embargo, para los años ochentas, ese discurso nacionalista decayó en un contexto marcado por crisis económicas, desconfianza hacia las instituciones. De esta manera, Museo desarticula el valor de los objetos al sacarlos de su contexto evidenciando que su valor no es intrínseco, sino dependiente del relato institucional.

2/8

RESEÑA

La pelicula cuenta una historia no como y sobre lo que podría esperarse al hablar de reconstruir el famoso robo al Museo Nacional de Antropología ocurrido en 1985 . Por el contrario, utiliza el hecho histórico como pretexto narrativo para explorar otras inquietudes más interesantes. El propósito del director parece alejarse deliberadamente del registro documental para situarse en un terreno más reflexivo. La pregunta central no es tanto qué ocurrió, sino por qué ocurrió, cabe destacar, spoiler: tampoco plantea una respuesta; y es que en este sentido, la película evita ofrecer respuestas claras sobre las motivaciones de sus protagonistas, Juan y Wilson. El robo se ejecuta como un gesto absurdo, casi sin sentido, que pone en evidencia la fragilidad de las acciones humanas. Este sinsentido se reafirma en el deambular de los personajes a lo largo de la película. Después del robo, no se encuentra un propósito o rumbo claro que justifique la acción y los protagonistas parecen perderse, tanto física como emocionalmente. Así, la película evidencia una crisis doble: por un lado una juventud que no se encuentra en el sistema, y por otro, (aunque no separado) la del nacionalismo mexicano en la década de los ochenta. En el México del siglo XX, instituciones como el Museo Nacional de Antropología funcionaban como “espacios de construcción simbólica de la identidad nacional, donde las piezas prehispánicas eran presentadas no sólo como vestigios del pasado, sino como emblemas de lo que significa “ser mexicano””, sin embargo, para los años ochentas, ese discurso nacionalista decayó en un contexto marcado por crisis económicas, desconfianza hacia las instituciones. De esta manera, Museo desarticula el valor de los objetos al sacarlos de su contexto evidenciando que su valor no es intrínseco, sino dependiente del relato institucional.

3/8

RESEÑA

Sobre el deseo de hacer cine, crear y compartir en lo cotidiano. Es así como yo describiría esta película, como el camino del acto creativo, uno donde la incertidumbre, el tedio, y la sensación constante de no saber realmente hacia dónde se está avanzando contrasta con la necesidad genuina de crear y tener fe en que se llegará lejos Como estudiante de artes, soy firme creyente de que los buenos proyectos surgen de ese primer impulso: la emoción inicial, conversaciones interminables, improvisación constante y también cansancio o frustración de no tener claridad sobre lo que se está construyendo. De esta manera, es fácil empatizar con nuestros personajes principales, los cuales parecen desplazarse entre ideas y situaciones que muchas veces no conducen a algo concreto, pero que tampoco se sienten vacías, pues ese deambular termina reflejando su propio estado emocional. El creativo muchas veces no se mueve bajo una meta definida y más bien avanzan impulsados por la urgencia de hacer algo que les permita sentirse presentes, crear algo significativo, aunque ni ellos mismos sepan exactamente qué significa lograrlo. Visualmente, la película refuerza esa sensación de espontaneidad, se siente chill. La cámara cercana, ciertos encuadres muy simples y la estética en general, generan una sensación de intimidad como entre compas, como si el espectador estuviera acompañando el proceso desde dentro como uno más del grupo. Hay momentos que incluso parecen registros más que escenas planeadas, y eso hace que la película se sienta genuina. fuera de los grandes centros de producción cultural. Porque al final del día el arte es humano, y se construye desde las relaciones sociales, muchas veces también en precariedad, pero insistencia, los personajes no filman porque tengan todas las herramientas o respuestas, sino porque existe una necesidad constante de crear incluso en medio de la incertidumbre. Creo que un poco la película va de esa búsqueda de sentido (propio) a través del arte m

4/8

RESEÑA

2084 es un mal sueño, recuerdo incompleto con tintes cyberpunk, donde la película se construye con una visión inquietante del futuro a través de un lenguaje fragmentado; explorando memoria, tecnología y el poder de las pantallas para alterar la realidad. Lo que está tras la pantalla es puro espejismo. La película avanza encadenando imágenes e ideas libres que exigen una experiencia puramente intuitiva. El futuro se presenta una prolongación de las obsesiones actuales: control, vigilancia, acumulación de datos y la incapacidad de distinguir entre vivir una experiencia y simplemente registrarla. Es la distopía cyberpunk, un episodio de black mirror vintage. Visualmente, la estética es fría y desdibujada, situándose en un terreno difuso entre el archivo, el documental y la ficción. Chris Marker utiliza el montaje como una forma de pensamiento puro, donde las imágenes generan cortocircuitos emocionales y políticos. Es una propuesta sugestiva y densa, que retrata un mundo saturado de pantallas que pierde el contacto con lo humano. El manejo del tiempo es clave: este porvenir se siente extrañamente familiar. La película analiza qué ocurre con la memoria colectiva cuando la experiencia está completamente mediada por sistemas de control tecnológicos. En ese sentido, la ciencia ficción opera aquí como una herramienta para diseccionar el presente. Al terminar, queda una inquietud silenciosa. La obra se consolida en la mente como una acumulación de secuencias que continúan resonando de forma tardía en la memoria del espectador. m

5/8

RESEÑA

Este cortometraje es incómodo, Broken Night te arroja al centro de una situación sin dar muchas explicaciones. A lo largo del corto, la motivación de los dos personajes en su manera de actuar se mantiene en una ambigüedad que deja con más preguntas que certezas. qué buscan, qué hacen ahí o qué los retiene dentro de esa dinámica tan tensa. Y es esa incertidumbre claramente, el núcleo de la propuesta. Parece que nuestro director, Guillermo Arriaga, se enfoca más bien en retratar un estado emocional puro. ANSIEDAD Los personajes transmiten desgaste; se notan desconectados y atrapados en una violencia que no estalla de forma explícita frente al espectador, pero que si asfixia a través de la atmósfera creada entre silencios y miradas. El corto evita justificar sus acciones o volverlos personajes empáticos; los mantiene distantes, fríos e inaccesibles. Esa falta de respuestas genera una tensión muy particular, Arriaga no cuenta la historia de los dos jóvenes, ni siquiera la de la madre e hija, solo pone una situación en la mesa y juega con las emociones que se pueden producir en una atmosfera determinada, no son personas que actúan movidas por heridas, impulsos o frustraciones contadas en el cortometraje. La violencia brota más bien en vacío emocional, de puro cansancio y de una incapacidad absoluta para conectar con el otro. Visualmente, la puesta en escena es impecable para sostener este viaje. La oscuridad, los espacios claustrofóbicos y fotografía tenue construyen un ambiente donde todo se siente contenido, con los personajes al borde de un colapso nervioso en cualquier segundo. No hay necesidad de explosiones dramáticas ni de diálogos explicativos; el peso de la historia recae en la tensión del ambiente y en todo lo que deciden callar. Arriaga logra su cometido: demostrar que hay violencias, dolores y fracturas humanas que no se pueden explicar con lógica ni con un guion tradicional; simplemente se sienten en el cuerpo mientras los observas. m

6/8

RESEÑA

El quinto capítulo de Paradojas del nihilismo, dedicado a la hipocresía y el cinismo, pone sobre la mesa cosas bien ciertas. La serie critica la universidad contemporánea y la expone como un engranaje devorado por el agotamiento- yo ahorita-, la burocracia, la competencia ególatra y una producción masiva que rara vez conectan con el mundo real. La serie acierta al conectar este desgaste con el capitalismo cognitivo, donde la creatividad, el pensamiento crítico y el conocimiento se han convertido en mercancía de fábrica, no se hable de la IA y su ayudadota en este mismo documento. Sin embargo, al ver el capítulo queda un sabor de boca agridulce por la falta de autocrítica. Por momentos, los ponentes (y yo misma he de confesar) sitúan toda la responsabilidad en un "sistema" abstracto, ubicándose a sí mismos en el cómodo papel de víctimas. Ahí está la verdadera grieta del episodio: el capitalismo no es un fantasma externo; se sostiene y respira a través de quienes lo consumen, lo reproducen y fichan en él a diario Tampoco nos engañemos: las problemáticas que se debaten aquí no son precisamente nuevas. Actuar en contra de tu propio bienestar, sostener hábitos tóxicos a sabiendas o vivir fracturado entre el deseo y la realidad son conflictos humanos que preceden por mucho al capitalismo moderno. Sin embargo, el capítulo abre pequeñas ventanas de luz cuando propone al arte como un territorio de ruptura. No se plantea como una receta mágica para salvar el mundo, sino como una trinchera real para la resistencia colectiva frente a la obsesión enfermiza por la productividad. El cierre del capítulo está bien chido. La crítica es lúcida y cualquiera que haya pisado la universidad o un entorno creativo se va a sentir identificado. La gran incógnita que te queda flotando en la cabeza es si la propia serie logra escapar de la rueda o si termina siendo otro producto intelectual de consumo dentro de la misma lógica que cuestiona. m

6/8

RESEÑA

En Cousins Hamilton se mueve todo el tiempo en una línea muy delgada entre la inocencia, el deseo y la nostalgia. Su propuesta visual me recuerda horrible a la atmósfera de Las vírgenes suicidas de Sofia Coppola: un verano eterno, el despertar adolescente y esa forma en que el paso del tiempo deforma y borra los recuerdos. Y es que en ambas propuestas verdadero motor de la experiencia es la imagen. David Hamilton subordina la historia a su obsesión por la atmósfera visual: la luz difusa, los desenfoques extremos, los colores apastelados y un ambiente de ensueño que suspende la película fuera del tiempo real. En muchos fragmentos, la sensación no es la de observar a personas de carne y hueso, sino la de contemplar fantasías romantizadas construidas desde la añoranza. Sin embargo, la diferencia entre las dos películas radica en la mirada. La película cae de lleno en una mirada masculina absoluta, donde se romantiza e idealiza la figura de la mujer adolescente —casi una niña— para convertirla en un objeto contemplativo. A diferencia de Coppola, que cuestiona ese misterio, aquí las emociones reales de las protagonistas quedan sepultadas bajo el preciosismo visual del director. Esto genera una contradicción inevitable: la película te hipnotiza por su factura técnica, pero te expulsa emocionalmente debido a la frialdad y al vacío de sus personajes, quienes nunca escapan de esa rediseñada fantasía masculina. La propuesta retrata ese tránsito confuso donde la niñez se quiebra hacia el deseo, pero lo hace desde un romanticismo absoluto y estilizado. El guion esquiva la verdadera complejidad psicológica de los adolescentes para centrarse en inmortalizar la fragilidad estética de sus cuerpos antes de que crezcan. La nostalgia inunda cada plano, manifestándose como un intento desesperado por congelar un momento que está condenado m

6/8

RESEÑA

Relatos salvajes fue una película que cuando la vi me pareció muy curiosa porque se sentía distinta. Creo que gran parte de eso tiene que ver con la manera en que trabaja las situaciones: cada relato parte de algo relativamente cotidiano, pero poco a poco lleva todo hacia un extremo casi absurdo. así, para que la película funcione hay que entrar en esa lógica y aceptar desde el inicio que no está intentando construir situaciones completamente realistas (cosa que en realidad sucede con cualquier otra pelicula, pero de forma más natural) , sino más bien una especie de exageración emocional o incluso metafórica de conflictos muy humanos Verla es presenciar como las emociones contenidas explotan de la peor manera posible. La propuesta entonces no pretende ser “realista”; lo que busca es encontrar la verdad emocional dentro del delirio. La rabia, la frustración, el orgullo y el resentimiento se inflan hasta volverse grotescos, pero siguen siendo perfectamente reconocibles. las explosiones de violencia no nacen de grandes conspiraciones, sino de esas microtensiones del día a día que se van acumulando en el cuerpo hasta que revientan cualquier filtro racional. Es el triunfo del "día de andar de humorsito". Todo el diseño de producción y la cámara están puestos al servicio de la tensión: encuadres asfixiantes, un montaje milimétrico y la certeza absoluta de que todo va a terminar en desastre. Lo mejor es que, por más absurdo que sea el guion, la película se toma a sí misma con seriedad y respeta tanto sus propias reglas que te hace entender el caos como algo completamente verosímil. m

7/8

RESEÑA

The Cutting Edge: The Magic of Movie Editing me pareció especialmente interesante porque logra hacer visible algo que normalmente pasa desapercibido cuando vemos cine: el montaje. Antes de verlo, creo que pensaba la edición más como una cuestión técnica o de ritmo, pero el documental deja muy claro que en realidad gran parte de lo que sentimos al ver una película nace justamente de cómo las imágenes son organizadas y conectadas entre sí. Lo que más me llamó la atención es cómo el documental muestra que el montaje no solamente “une escenas”, sino que literalmente construye sentido, emociones y hasta la percepción del tiempo dentro de una película. Muchas de las secuencias que muestran parecen completamente normales cuando uno ve el resultado final, pero al desarmarlas se vuelve evidente que nada está ahí por casualidad: una mirada, un corte, un silencio o la duración exacta de un plano pueden cambiar completamente la manera en que entendemos una escena. También me pareció interesante cómo el documental rompe un poco con la idea del director como única figura autoral del cine. A través de los testimonios de distintos editores, queda claro que el montaje muchas veces redefine por completo una película y que incluso puede modificar el tono emocional o el significado de una escena ya filmada. En cierto sentido, el editor aparece casi como alguien que vuelve a escribir la película una segunda vez, pero ahora desde las imágenes. m

8/8

RESEÑA

Este, diría yo, es un documental rarísimo porque transforma la teoría psicoanalítica del cine en una experiencia puramente visual. Slavoj Žižek se mete físicamente dentro de los escenarios de las películas que analiza. Verlo entonces en cuarto de Psicosis o en la lancha de Los pájaros le da al documental un carácter meta textual muy chulo. A lo largo del metraje se plantean preguntas sobre el significado de una trama, las intenciones del director, y ¿qué revelan estas películas sobre nuestros propios traumas? Pues el cine no solo refleja los deseos que ya tenemos guardados en la cabeza; también los provoca. Las películas son algo así como el subconsciente de la sociedad prefabricado, bien se dice que si quieres saber los problemas y deseos de una sociedad ve lo que sus artistas de ciencia ficción tienen que decir; ahí flotan miedos, fantasías y contradicciones que sin la idea de “ficción” no nos atreveríamos a verbalizar en la vida real. Entendiendo esto, es fácil ver como escenas de Hitchcock o Lynch se transforman en un conjunto de miedos y obsesiones del espectador reflejado en los personajes principales. Según Žižek por ejemplo, en psicosis la arquitectura de la casa es una representación física del ello, el yo y el superyó freudianos. Estas lecturas logran quitarle el foco a la trama superficial para ponerlo en lo que las imágenes revelan en el fondo. Las secuencias de esta manera son una puerta de entrada a traumas colectivos e ideologías que normalmente pasamos por alto. The Pervert's Guide to Cinema demuestra que las películas están muy lejos de ser mero entretenimiento o un reflejo pasivo de la realidad. Las imágenes son fábricas donde se moldea nuestra forma de entender el mundo y de procesar las pulsiones humanas más oscuras. El documental no analiza el cine para explicar las películas; utiliza el cine como el bisturí perfecto para desnudarnos a nosotros mismos. m

RESEÑA

Duel de Steven Spielberg funciona bajo una premisa muy simple. Gran parte de la historia se reduce a un hombre perseguido por un trailer en mitad de la carretera, y curiosamente eso basta para engancharte hora y media. El secreto está, creo yo, en mantener un “aura” de acierto misterio total: el conductor del camión en realidad nunca aparece visible y sus motivaciones son un enigma. Esa ausencia de rostro convierte una simple “disputa” eb la carretera a una pesadilla. Si nos ponemos tipo Žižek que ya para algo vimos su película, diría que el tráiler funciona como una presencia impersonal, llamémosle ANSIEDADDD, que irrumpe en la vida cotidiana del protagonista y paraliza la idea de mundo que tenía. Al inicio, David es un hombre normal: va manejando, trabajando, siguiendo una rutina. De pronto aparece una amenaza sin motivo, la violencia de “lo real” (poniéndonos lacanianos ahora): aquello que no es inteligible a nuestra visión del mundo. En ese sentido, el camión podría interpretarse como una irrupción de lo Real. Spielberg logra una paradoja visual usando los espacios abiertos del desierto de California. Porque aunque la acción ocurre en exteriores, la atmósfera es muy claustrofóbica. El protagonista está atrapado en una jaula de asfalto de la que no puede escapar, mientras el paisaje desértico acentúa su total desamparo. Está bien chido cómo la película eleva un miedo cotidiano a la categoría de terror universal. El protagonista se desespera al no entender por qué lo persiguen a muerte, y es justamente ese vacío de explicaciones lo que vuelve al conflicto algo de miedo. m

RESEÑA

Climax es una película que poco a poco se vuelve muy caótica y lo interesante (y la forma en que llegamos al “clímax”) está en el espacio y movimiento de cámara. Aunque todo pasa dentro del mismo edificio abandonado, la cámara nunca se queda quieta y conforme avanza el viaje, los pasillos, las luces y el salón se transforman en un laberinto donde los personajes se sienten cada vez más perdidos Visualmente la película es una fantasía. La cámara gira, se pone de cabeza y persigue a los cuerpos con un ritmo muy hipnótico. Hay momentos donde la coreografía, el techno noventero y el plano secuencia se fusionan muy bien que entras en el trance por llamarlo de alguna manera, así el director muestra que no está intentando contarte una historia con un guion tradicional; y más bien lo que hace es armar una experiencia física. La película se siente menos como algo que observas y más como un mal viaje, una pesadilla que te toca atravesar a ti también. Lo más denso es ver cómo el deterioro mental de los personajes se devora la propia forma de la película. Al inicio es orden, ritmo y control corporal, pero en cuanto entra la paranoia, la estructura se rompe y la cámara hace ángulos loquísimos, los movimientos se vuelven agresivos y el tiempo se deforma por completo. Desaparece cualquier rastro de estabilidad, tanto para ellos como para ti. Arranca como una celebración colectiva pero poco a poco emerge una atmósfera donde el miedo y la desesperación se apoderan del cuerpo m

RESEÑA

The Bar arranca con un grupo de desconocidos se queda atrapado en un bar de Madrid porque afuera alguien empieza a meterles un tiro en la cabeza a los clientes que salen. Pero a Álex de la Iglesia no le importa lo que pasa en la calle porque la historia está adentro, con la gente encerrada, porque el comportamiento de los atrapados se vuelve muy cuestionable, ¿qué queda de los contratos sociales cuando te quitan la sensación de seguridad? La confianza se cae en cinco minutos. Al inicio todos comparten, pero en cuanto ven caer el primer cuerpo, se vuelven unos paranoicos (y con justa razón, lo curioso está después). Nadie es un héroe, y esa es la diferencia de The bar, a otras películas de su estilo. Al contrario, la crisis saca a flote el egoísmo y la mezquindad que todos ocultan para poder vivir en sociedad. El miedo en la película es el verdadero motor de las peores decisiones. Los personajes se ponen en peligro no tanto por la amenaza real de afuera, sino por la pura incertidumbre de no saber qué está pasando. Esa falta de información, la incertidumbre los vuelve locos. Al final, no importa la historia del tiroteo afuera; lo que hay son las preguntas sobre: ¿la solidaridad existe solo cuando no implica un riesgo personal? ¿Qué tan rápido estamos dispuestos a sacrificar al de al lado para salvarnos? ¿Las crisis revelan quiénes somos verdaderamente o solo sacan la peor versión de nosotros mismos? m

RESEÑA

Under the skin me dejó con una sensación muy extraña, como ver el mundo desde una perspectiva que no me pertenece, porque no podría mirarlo así con mis propios ojos. Sigues a este personaje alienígena moviéndose por carreteras grises, antros y espacios cualquiera, pero siempre desde cierta distancia. Está bien interesante cómo la película mira los cuerpos. Hay una insistencia en las formas y movimientos más básicos: caminar, comer, tocar a alguien o el simple respirar junto a otra persona. Son cosas que hacemos en automático todos los días, pero vistas desde los ojos de la protagonista se vuelven algo rarísimo, como si fueran comandos a ejecutar desde una computadora o comportamientos que ella tiene que estudiar y aprender desde cero para camuflarse. ¿cuánto de nuestra humanidad depende de conectar con los demás y cuánto depende de compartir el mismo molde de carne? ¿Qué nos hace humanos y que nos da humanidad? La atmósfera genera un extrañamiento. Glazer agarra los espacios más comunes de Escocia y los hace ver irreales, de pesadilla, mientras te obliga a convivir con la incertidumbre total. En lugar de darte respuestas masticadas, la película solo observa y acumula nuevas dudas. La transformación del personaje conforme avanza la historia empieza como una cazadora fría y de repente algo cambia dentro de ella cuando empieza a experimentar la fragilidad y la compasión ¿es posible comprender la condición humana sin convertirte parcialmente en un humano? ¿La empatía nace del consiente o de la experiencia pura del cuerpo? Al final, Under the Skin te hace mirar la ciencia ficción tradicional diferente y te obliga a pensar en lo difícil que es entender a otros seres humanos. Agarra cosas que damos por sentadas —el deseo, la vulnerabilidad, la soledad— y las vuelve perturbadoras otra vez. m

2/8

RESEÑA

La primera vez que vi Él tendría yo unos 10 años, me aterró. Lo curioso es que, a pesar de eso, me gustaba volver a verla. Mis papás la ponían con frecuencia y, aunque en general el cine clásico en blanco y negro no lograba atraparme cuando era niña, estapelícula tenía algo distinto. Recuerdo especialmente la fotografía: los contrastes tan marcados, las sombras y la forma en que los espacios generaban una atmosfera tensa, fría. Había algo en la imagen que ahora me recuerda al expresionismo alemán, a eso inquietante donde la luz y la oscuridad aparecen como el estado mental de los personajes. Con el paso del tiempo he olvidado buena parte de la trama, pero no la sensación que me producía su protagonista. aún me genera incomodidad. Ahora que vuelvo a verla, creo que ese miedo provenía de algo muy concreto: la forma en que el personaje convierte sus obsesiones, sus celos y su necesidad de control en una amenaza constante para quienes lo rodean. Se siente como una persona consumida por su propia paranoia. El personaje resulta inquietante porque muchas de sus actitudes siguen siendo reconocibles. Su relación con las mujeres está atravesada por la posesión, los celos y una visión profundamente machista que hoy ya no es valida, que termina deformando cualquier posibilidad de afecto. La locura del personaje es una exageración de comportamientos que siguen existiendo fuera de la pantalla.

3/8

RESEÑA

Es fácil identificarse con Danielle, porque a tus 20s todos esperan que sepas quién eres y hacia dónde vas, pero la realidad es que muchas veces no tienes idea y lo peor, es que finges que si, y todo termina explotándote en la cara. De alguna forma, Shiva Baby captura muy bien esa sensación de improvisar la vida mientras el resto del mundo parece convencido de que deberías tener respuestas para todo y preguntas “inocentes” aparecen como envestidas sobre el futuro, el estudio, planes, relaciones y la ansiedad crece y crece en un ambiente tan cotidiano (como un Shivá podría serlo, i mean). La sensación de agobio no proviene de un gran acontecimiento, sino de la suma de pequeñas tensiones que terminan cayendo sobre la protagonista al mismo tiempo. Visualmente, gran parte de esa ansiedad se construye a través de la cámara. Los encuadres cerrados, la cercanía constante a los personajes y el ritmo acelerado de los diálogos generan una sensación de claustrofobia que acompaña a Danielle durante toda la película. Hay momentos donde parece imposible encontrar un respiro, como si el espectador estuviera atrapado junto a ella dentro de una situación cada vez más incómoda. También creo que gran parte de la fuerza de la película proviene de la mirada de su directora. Hay algo muy específico en la forma en que retrata las presiones que atraviesan a Danielle: las expectativas sobre su futuro profesional, su apariencia, su sexualidad, sus relaciones y hasta la manera en que ocupa el espacio. Todo parece estar bajo observación constante. En ese sentido, Shiva Baby se sintió como un respiro dentro de una filmografía que hemos trabajado compuesta mayoritariamente por directores hombres. la película observa situaciones que rara vez ocupan el centro de la narración masculina, la ansiedad de Danielle nunca es tratada como algo exagerado o irracional; por el contrario, la película entiende de dónde surge y permite que el espectador la experimente junto a ella. Lo que más me gusta de Shiva Baby es que logra convertir una experiencia muy específica en algo bastante universal.

4/8

RESEÑA

¿qué es lo que hace que la vida valga la pena? Al inicio, Joe está convencido de que la respuesta se encuentra en cumplir un sueño muy específico. Toda su energía está puesta en alcanzar una meta que lleva años persiguiendo, como si después de conseguirla finalmente pudiera empezar a vivir de verdad. Mi pasión, más allá del arte es el movimiento, amo correr, y a veces es por lo único que vivo, es por eso que esta película me gusta mucho, porque entiende perfectamente la importancia que tienen nuestras pasiones y los proyectos que nos motivan. Sin embargo, poco a poco empieza a hacerte cuestionar la idea de que una sola meta pueda contener el sentido completo de una vida. Y es que una pregunta que me ha hecho ruido más de una vez es ¿quién soy si no estoy haciendo mi deporte? ¿valgo la pena cuando no soy buena en lo que hago? La pregunta deja de ser qué queremos lograr y pasa a ser cómo estamos viviendo mientras intentamos lograrlo. Los momentos más importantes no son necesariamente los más extraordinarios. Una conversación, caminar por la calle, escuchar música, comer algo que te gusta o simplemente observar el mundo terminan adquiriendo un valor inesperado. Soul parece sugerir que gran parte de la vida ocurre precisamente en esos instantes que normalmente dejamos pasar porque estamos demasiado concentrados en lo que sigue. Soul se atreve a cuestionar una idea que suele aparecer constantemente en los discursos sobre el éxito: la necesidad de encontrar una única vocación capaz de definir quiénes somos. La película propone una visión mucho más flexible y menos angustiante. Vivir no aparece como una misión que debe completarse, sino como una experiencia que se construye a partir de momentos pequeños, relaciones y descubrimientos cotidianos. m

5/8

RESEÑA

En Seven David Fincher presenta una ciudad oscura, sucia y pesimista y esta funciona como una extensión de las ideas que atraviesan la película. Todo parece estar contaminado por la violencia, la indiferencia y el desencanto. los asesinatos nunca aparecen únicamente como actos de violencia y John Doe construye cada crimen como mensaje. A través de los siete pecados capitales intenta imponer una visión del mundo donde la sociedad se encuentra moralmente corrompida y necesita ser castigada. La cosa es que John es representación también de un mal terrible, situarse en el escalón más alto de una jerarquía moral inventada por él y sentirse con el poder de juzgar a los demás desde arriba. Y aunque también es evidente que el asesino está completamente trastornado, resulta imposible ignorar que muchas de las críticas que formula apuntan hacia problemas reales. Creo que ahí se encuentra una de las preguntas centrales de la película. ¿Qué ocurre cuando una persona se convence de poseer una verdad absoluta sobre el bien y el mal? John Doe lleva esa lógica hasta sus últimas consecuencias. Su obsesión por castigar los pecados termina convirtiéndolo en aquello mismo que pretende denunciar. Y luego está el final. Lo que lo vuelve tan chido no es únicamente la sorpresa, sino la forma en que completa el proyecto de John Doe. El desenlace transforma a los personajes en piezas de la misma obra que el asesino llevaba construyendo desde el principio. m

6/8

RESEÑA

En Parásitos Bong Joon-ho utiliza la arquitectura para hablar de las desigualdades sociales. La casa de la familia Park no funciona únicamente como escenario; cada espacio pensado representa una posición dentro de la estructura social que atraviesa toda la película. No es casualidad que constantemente aparezcan escaleras, desniveles o movimientos de ascenso y descenso. Mientras la familia Park habita los espacios elevados, abiertos y luminosos de la casa, la familia Kim vive en un semisótano donde apenas entra la luz del día. La diferencia económica se vuelve una diferencia espacial. Incluso cuando los Kim logran infiltrarse en la vida de los Park, siguen ocupando lugares prestados dentro de una estructura que nunca les pertenece realmente. Creo que una de las decisiones más brillantes de la película es la aparición del refugio subterráneo donde vive oculto el esposo de la antigua empleada doméstica. la existencia de ese personaje revela que todavía existe alguien más abajo. La película desmonta la idea de una lucha simple entre ricos y pobres y muestra cómo quienes comparten condiciones similares terminan enfrentándose entre sí mientras el sistema que produce esas desigualdades permanece intacto. También me gusta mucho que ninguno de los personajes funcione únicamente como símbolo. Cada uno tiene una personalidad propia, deseos, contradicciones y formas distintas de relacionarse con el mundo. La familia Kim es ingeniosa, ambiciosa y oportunista; la familia Park resulta ingenua y desconectada de ciertos problemas, pero nunca es presentada como malvada. la película aprovecha constantemente los espacios para reforzar estas ideas. Uno de los momentos más impactantes ocurre cuando la familia Kim desciende por la ciudad bajo la lluvia para regresar a su casa. La cámara parece acompañar físicamente esa caída, atravesando calles, escaleras y túneles hasta llegar al lugar donde viven. Es una secuencia que resume de manera brillante algo que la película repite constantemente: en este mundo, la posición social también tiene una dimensión física. m

6/8

RESEÑA

Hay algo muy melancólico en Once Upon a Time in Hollywood. No porque sea una película particularmente triste, sino porque está habitada por personajes que viven el final de una época sin saberlo. Mientras veía la película tenía la sensación de que casi no estaba pasando nada: Rick Dalton graba escenas, Cliff Booth pasea por la ciudad, Sharon Tate va al cine. Sin embargo, poco a poco entendí que justamente ahí estaba el punto. Tarantino no parece interesado en construir una gran trama, sino en prolongar un momento antes de que desaparezca. Rick Dalton me parece un personaje especialmente interesante porque encarna un miedo bastante universal: descubrir que aquello que daba sentido a tu identidad ya no ocupa el mismo lugar en el mundo. Durante toda la película intenta adaptarse a una industria que está cambiando y donde él ya no es la estrella que alguna vez fue. No se trata únicamente de un actor envejeciendo, sino de alguien que observa cómo las reglas bajo las que construyó su vida comienzan a desaparecer. También me gusta mucho la forma en que aparece Sharon Tate. Resulta curioso porque, siendo una figura tan importante dentro de la historia real, Tarantino la muestra realizando acciones completamente cotidianas. La vemos caminar, reír, bailar o entrar al cine para verse en pantalla. Hay algo profundamente humano en esa decisión. La película parece interesada en devolverle una existencia más allá del hecho trágico por el que terminó siendo recordada. Y creo que ahí es donde la nostalgia adquiere un papel central. No se trata únicamente de reconstruir los años sesenta con precisión obsesiva, sino de mirar ese momento con el cariño de quien sabe que está a punto de perderlo. Por eso el final me parece tan potente. Más que un giro inesperado, se siente como un gesto profundamente emocional. Tarantino toma un acontecimiento histórico que todos conocemos y decide imaginar otra posibilidad. Durante unas horas permite que la ficción haga aquello que la realidad nunca pudo: cambiar el desenlace. m

6/8

RESEÑA

Unos guantes rojos y una mirada tras el mostrador es como da inicio la historia de Carol y Therese. Lo curioso es que la película no necesita mucho más que eso. Desde las primeras secuencias queda claro que gran parte de lo que ocurre entre ellas no pasa a través de palabras, pues está caracterizada de silencios, miradas y pequeños gestos que terminan diciendo contando la historia de una manera muy particular, construida desde la intimidad de sus protagonistas. La película se interesa en cómo dos personas se descubren mutuamente mientras intentan comprender qué lugar ocupan dentro de sus propias vidas. Therese es joven, abierta a un mundo que está lleno de incertidumbres, pero que también de posibilidades: su trabajo, sus relaciones e identidad. Carol, por otro lado, una mujer mayor, vive en una habitación más corta y compleja. La relación entre ambas funciona como un proceso de crecimiento, especialmente para Therese, quien aprende a tomar decisiones que no siempre coinciden con lo que los demás esperan de ella. Muchas escenas aparecen filtradas a través de ventanas, espejos, reflejos o cristales empañados. Por momentos da la impresión de estar observando recuerdos más que acontecimientos presentes. Esa distancia visual acompaña muy bien a los personajes, que constantemente deben moverse entre aquello que sienten y aquello que pueden expresar abiertamente. Quizá por eso la película se siente tan delicada, pues algunas emociones son difíciles de traducir en palabras y Carol encuentra formas de comunicarlas a través de una mano que se acerca, una mirada que permanece unos segundos más de lo esperado o una conversación aparentemente trivial que esconde mucho más de lo que dice. m

7/8

RESEÑA

vi Volver al Futuro de pequeña, era además de mis películas favoritas (obviamente en el bagaje de películas que me ofrecían mis padres); me gustaba no solo no sólo por los viajes en el tiempo o por lo entretenida que resultaba la historia, sino porque mostraba un futuro lleno de inventos que parecían loquísimos, lo que yo no sabía en ese momento era que el “futuro” de Marty era mi presente. Los autos voladores, la tecnología doméstica, la ropa inteligente; todo formaba parte de una visión optimista y el progreso parecía fruto de llevar la vida de siempre. Sin embargo, volver a verla años después te pone a pensar en otras cosas. Ese futuro ya pasó y nunca llegó realmente. Más que una predicción acertada sobre lo que vendría, funciona como una cápsula de las fantasías que una sociedad proyectaba sobre sí misma. El año 2015 que imagina la película no habla tanto del 2015 como del momento en que fue creada y su confianza absoluta en el desarrollo tecnológico, en la movilidad social y en la idea de que el mañana necesariamente será mejor que el ayer, el ideal americano. La película imagina una versión perfeccionada del sueño estadounidense: éxito económico, la casa perfecta, el carro deseado y la posibilidad de corregir los errores del pasado aparecen como elementos alcanzables para quien tome las decisiones correctas. Incluso la propia estructura de la historia gira alrededor de esa idea. Cuando Marty modifica ciertos acontecimientos, el resultado no es solamente un cambio temporal, sino una mejora general de las condiciones de vida de su familia. El futuro se presenta como una recompensa. Vista hoy, esa promesa resulta mucho más compleja. Muchas de las expectativas depositadas en la tecnología convivieron con nuevas desigualdades, crisis económicas y problemas que el optimismo de los años ochenta difícilmente podía anticipar. Aun así, creo que ahí reside gran parte de su encanto. Volver al Futuro conserva una capacidad poco común para transmitir entusiasmo ante lo desconocido. Más que la exactitud de sus predicciones, lo que permanece vigente es esa confianza casi ingenua en la posibilidad de que las cosas mejoren. m

8/8

RESEÑA

Cuando salí de la sala de The Drama, lo primero que pensé fue: qué cabrón Charlie. Cada minuto que pasaba viéndolo en pantalla me aumentaba la ansiedad y el enojo contra el personaje. Y es que, otra vez, la película nos sitúa en ese maldito juicio moral donde, por alguna razón, alguien siempre se siente por encima del otro. Vi la película en un momento particularmente incómodo de mi vida. Venía saliendo de una relación donde sentía que cada error mío pesaba más que cualquier otra cosa que pudiera ofrecer, chance por eso le agarré tanto coraje, porque gran parte del conflicto gira en torno a una pregunta que me parece dolorosísima: ¿qué pasa cuando alguien decide que ya sabe quién eres y deja de reconocer tu capacidad para cambiar? El juicio de Charlie se construye a partir de una sospecha. Pero esa simple duda le basta para reorganizar por completo la imagen de la mujer que ama. Poco a poco deja de verla como una persona compleja —llena de contradicciones, experiencias y posibilidades de transformarse— para convertirla en una versión reducida de sí misma, definida únicamente por eso que él cree haber descubierto. Creo que ahí está el meollo de la película. Muchas veces hablamos del amor como una forma de conocer a fondo al otro, pero The Drama plantea una grieta para que años de convivencia dejen de pesar frente a una sola interpretación de los hechos. Luego, Hay algo especialmente cruel en cómo él se relaciona con esa sospecha. No le interesa entender, ni escuchar, ni convivir con la incertidumbre. Necesita una explicación definitiva y, en cuanto cree tenerla, la usa para justificar una visión cada vez más rígida de ella. La película te muestra cómo el juicio constante se vuelve una cárcel, sobre todo cuando dejas de ser visto como un ser humano en movimiento y pasas a ser una conclusión. Por eso terminé pensando que The Drama habla menos de una crisis de pareja y más de lo difícil que nos resulta aceptar que las personas cambiamos todo el tiempo. Nadie puede reducirse a un solo momento, a una sola decisión o a una sola versión de sí mismo. Sin embargo, caemos en esa tentación porque simplifica la realidad y nos ahorra lidiar con la complejidad del otro. m

RESEÑA

The Warriors parte de: un grupo debe atravesar la ciudad para regresar a casa después de ser acusado injustamente de un asesinato. Sin embargo, conforme avanza la historia, el recorrido comienza a sentirse menos como una huida y más como una travesía mítica donde cada estación del camino presenta una nueva amenaza. Nueva York deja de funcionar como una ciudad reconocible para convertirse en un territorio fragmentado. Cada barrio parece regido por sus propias reglas, colores, símbolos y códigos de conducta y eso es lo que más me encanta de la película, es una visión preciosa de pertenencia (más allá de la violencia). Las distintas pandillas aparecen casi como tribus urbanas con identidades visuales exageradas, desde los Baseball Furies hasta los Hi-Hats, lo que le da a la película una estética muy chula, viendo la película nunca tuve la sensación de estar viendo una representación y violenta realista de Nueva York. Más bien parece una ciudad imaginada, una versión estilizada donde los conflictos sociales se transforman en una aventura. También me parece interesante la forma en que la película trabaja la idea del hogar. Durante todo el recorrido, Coney Island aparece como un destino lejano que los personajes intentan alcanzar. No se trata únicamente de regresar a un lugar físico, sino de recuperar cierta sensación de pertenencia después de que el mundo entero parece haberse vuelto hostil. Mientras atraviesan la ciudad, los Warriors descubren que no solamente están escapando de otras pandillas, sino también de una narrativa que ya los condenó antes de tener la oportunidad de defenderse. La noche juega un papel fundamental en todo esto. La película transcurre casi por completo en la oscuridad, lo que contribuye a que cada estación de metro, cada calle y cada encuentro adquieran una cualidad incierta. Hay algo fascinante en la manera en que la ciudad parece expandirse durante esas horas, como si los personajes estuvieran atravesando un mundo paralelo que existe únicamente entre el anochecer y el amanecer. m

RESEÑA

Hay películas que envejecen con el tiempo y otras que sevuelven referentes de culto, un grupo al que Amores Perros pertenece si o si. A más de dos décadas de su estreno, sigue sintiéndose como una obra fundamental dentro del cine mexicano porque su impacto, la fuerza y la energía con la que fue filmada toman protagonismo desde los primeros minutos. Alejandro González Iñárritu logró construir el retrato de una Ciudad de México viva, caótica y profundamente desigual a través de tres historias entrelazadas donde personajes de mundos completamente opuestos terminan chocando por accidente, unidos por un hilo invisible de deseos, frustraciones y violencias cotidianas. Cada una aporta una mirada sobre el amor, la pérdida, la ambición o la soledad, sumando fuerzas para crear UNA OBRA que termina siendo mucho más grande e impactante que la suma de sus partes. Gran parte de la vigencia de la película nace de su propia identidad y de esa honestidad que abraza el ruido, el desorden y las contradicciones de la capital sin la menor intención de suavizar o embellecer el entorno. Hay algo profundamente mexicano en la manera en que conviven la ternura más pura con la brutalidad más cruda, o el humor callejero con la tragedia y el desencanto, encontrando una belleza muy particular justamente en medio de esas tensiones. Visualmente el largometraje sigue siendo un madrazo gracias a una cámara inquieta, una fotografía contrastada y un montaje acelerado que te transmiten una sensación constante de urgencia, donde todo parece estar al borde del colapso y hasta los espacios más comunes adquieren intensidad; esa atmósfera tan cruda y memorable se termina de sellar con una banda sonora que se clavó en la identidad de la película, logrando que muchas de sus canciones se quedaran amarradas para siempre a nuestras mentes. m

RESEÑA

El niño y la garza es una experiencia visualmente increíble gracias a una animación bellísima que rinde homenaje al inmenso trabajo del equipo artístico y a la visión de Hayao Miyazaki, donde cada encuadre narra por sí mismo y las imágenes se transforman en pensamiento a través de una atención minuciosa al movimiento, a la textura de los espacios y a la forma en que los cuerpos se integran en ellos, logrando que la película se observe con el alma antes de intentar comprenderse con la mente. Esta claridad en las imagenes no se traduce de forma directa en una lógica narrativa convencional, ya que durante buena parte del viaje la historia se presenta como una serie de desplazamientos que no se revelan del todo accesibles en un primer acercamiento, creando una sensación de desorientación que lejos de ser un defecto se convierte en la condición misma de la experiencia. La película no se organiza alrededor de una progresión lineal, responde a asociaciones donde los espacios cambian de naturaleza y los personajes se mueven entre capas, permitiendo que lo que al principio llega a confundir adquiera un nuevo sentido cuando dejamos de buscar una correspondencia inmediata entre causa y efecto. La película no pretende guiarnos ni traducirnos su mundo, sino que nos expone y nos coloca frente a una serie de imágenes cuya relación debemos construir desde la pura percepción, modificando por completo nuestra forma de mirar para entender que su verdadera fuerza se sostiene en la tensión entre la precisión visual y un significado que permanece totalmente abierto, dejándonos una experiencia viva que continúa reorganizándose en nuestra mente incluso después de que la pantalla se apaga.

RESEÑA

Lady Bird adquiere sentido para mí cuando se mira desde una relación con la madre que no siempre fue cercana, porque lo que la película pone en juego no es la gran trama con el gran conflicto a resover, en ese sentido está peli es de esas en las que no pasa mucho, aunque si realmente, pues explora una forma de vínculo donde el afecto y la distancia coexisten. Aunque ver la película no siempre signifique una identificación inmediata con momentos específicos, si tiene eso que te remite a un reconocimiento progresivo de esa dinámica en la que el cuidado se expresa a través de la exigencia y donde el desacuerdo constante no implica ausencia de vínculo, sino una forma particular de sostenerlo. En ese sentido, la relación entre Lady Bird y su madre no se percibe como algo que deba corregirse, sino como un proceso donde ambas se posicionan desde lugares que no terminan de encontrarse, lo que hace que la cercanía no dependa de la armonía, sino de una permanencia incluso en medio del conflicto Lo que sostiene esa experiencia no es una narrativa que busque resolver sus contradicciones, sino una sensibilidad que permite que los momentos permanezcan abiertos, de modo que las decisiones de Lady Bird no se presentan como puntos definitivos sino como intentos que se reformulan constantemente. La ciudad misma funciona como un espacio que delimita esas posibilidades, no como un simple escenario sino como algo que condiciona la forma en que ella imagina su futuro, lo que hace que su deseo de irse no sea solo una aspiración personal sino también una manera de redefinir su relación con todo aquello que le resulta familiar. Al final, lo que se transforma no es tanto su situación como la manera en que puede reconocer lo que antes le resultaba insuficiente, y es en ese desplazamiento donde la película encuentra su forma de cierre, no como conclusión, sino como una relectura de todo lo que ya había estado ahí desde el inicio. m

2/8

RESEÑA

esta peli tiene un encanto muy específico que viene de su propia producción, de una forma de hacerse que se siente cercana y que no intenta ocultar sus condiciones, lo que termina por integrarse con la historia de sus personajes. La película se mueve en un registro donde todo parece ligeramente desfasado, los espacios, los tiempos, la forma en que los personajes hablan y se relacionan, y eso construye una atmósfera que acompaña a estos dos personajes que habitan ese lugar desde una cierta incomodidad con lo que los rodea. Esa correspondencia entre forma y contenido hace que la película se sostenga desde una coherencia interna donde la estética no está separada de la experiencia de los personajes, sino que la prolonga. Volver a verla, ahora activa otra capa que tiene más que ver con el momento en que la vi por primera vez, porque estaba ligada a una etapa donde esa sensibilidad alternativa funcionaba como una forma de identidad y una manera de ubicarse frente a los demás y frente a uno mismo. La película queda entonces atravesada por esa memoria, no solo como recuerdo de la historia, sino como recuerdo de una forma de mirar y de relacionarse con ciertas cosas, lo que hace que la nostalgia no aparezca como algo externo, sino como parte de la experiencia misma de revisitarla. Esa nostalgia no se queda en la evocación de ese momento, sino que permite ver cómo esa forma de sensibilidad se ha desplazado, cómo lo que antes operaba como identificación ahora se vuelve algo que se observa con distancia. La película se convierte así en un punto donde se cruzan dos momentos distintos, no porque cambie lo que está en pantalla, sino porque cambia la posición desde la que se le mira, y en ese cruce es donde encuentra una nueva forma de sentido que no depende de reinterpretar la historia, sino de reconocer el trayecto desde el cual se vuelve a ella.

3/8

RESEÑA

Temporada de huracanes (2023) construye su fuerza desde una narración fragmentada que puntos de vista diferentes y que se unen para contar una historia. La película no organiza los hechos para hacerlos más claros, sino que los dispersa entre distintas voces y momentos, lo que produce una experiencia donde la violencia atraviesa de manera estructural el entorno en el que habitan los personajes. En ese sentido, la película articula un contexto, donde lo importante no es únicamente qué pasó, sino desde dónde puede ser dicho y entendido. Esa decisión formal tiene implicaciones directas en la forma en que se perciben los personajes. Al no haber un centro fijo, ninguno se construye como completamente legible o transparente, lo que rompe con una lógica de identificación inmediata. La película produce empatía a través de la exposición de condiciones compartidas, donde la precariedad, la violencia y el abandono institucional funcionan como marcos que determinan las acciones sin justificarlas del todo. Es decir, no busca explicar a sus personajes, sino situarlos dentro de una red de fuerzas que exceden lo individual. La violencia se presenta como parte de lo cotidiano y se refuerza a través de una puesta en escena que evita estetizarla o convertirla en espectáculo, y que más bien insiste en su incomodidad. En ese sentido, la película puede leerse como una crítica a las formas tradicionales de narrar este tipo de contextos, donde suele buscarse una explicación o una redención. Aquí, en cambio, no hay una reorganización final que otorgue sentido pleno a los hechos, sino una acumulación que deja ver la imposibilidad de cerrarlos. El análisis no pasa por reconstruir una verdad única, sino por reconocer cómo esa verdad se fragmenta dependiendo de quién habla y desde dónde. m

4/8

RESEÑA

honestamente vi esta película por harry styles, no obstante, terminé de verla por el valor en si misma. Organiza su mundo a través de una estética pulida, simétrica y controlada, que define el espacio y regula el comportamiento de quienes lo habitan. En ese sentido, la forma no es decorativa: esa superficie ordenada es precisamente lo que permite que la violencia estructural del sistema permanezca inicialmente invisible. Esta construcción se articula principalmente desde la perspectiva de Alice, cuya experiencia introduce una fisura en esa lógica de estabilidad a través de una acumulación de pequeñas inconsistencias que desestabilizan la percepción. Este proceso es clave, porque desplaza el conflicto del “qué está pasando” hacia el “cómo se percibe lo que está pasando”, haciendo que la duda y la paranoia no sean solo estados emocionales, sino efectos directos del sistema que la rodea.En ese sentido, el mundo que plantea la película puede leerse como una metáfora de estructuras de poder que operan a través de la normalización y la repetición. La rutina, la estética doméstica y las dinámicas de género no aparecen como elementos neutrales, sino como mecanismos que sostienen ese orden. La aparente elección de los personajes se revela entonces como una ilusión, lo que reconfigura la relación entre deseo y control: lo que se presenta como una vida ideal depende, en realidad, de la supresión de la agencia de quienes la habitan. No obstante, la película también evidencia ciertos límites en su propio planteamiento. Mientras que su propuesta formal sugiere una crítica a estas estructuras, la resolución tiende a simplificar esa complejidad al concentrar el conflicto en una revelación más directa. Esto genera una tensión entre lo que la película construye a lo largo de su desarrollo —una red de control difusa y estructural— y la forma en que finalmente la articula, más cercana a una lógica de desenmascaramiento.

5/8

RESEÑA

Un perro andaluz es vivir el cine desde una lógica completamente distinta a la narrativa tradicional, y es que rompe con esa expectativa. cuando la vi la vi en francés (tres palabras en francés conozco), pero el hecho de verla sin entender el idioma no representó una limitación, incluso me permitió acercarme a la película desde el lugar en el que realmente pasan las cosas: lo visual como un espacio autónomo que no necesita ser traducido en palabras. La película construye su impacto a partir de una sucesión de imágenes que no siguen una relación causal clara, como un espacio onírico. Esto no implica ausencia de sentido, sino un desplazamiento de cómo se produce: en lugar de organizarse desde la razón, se articula desde asociaciones, choques y rupturas. El famoso corte del ojo, por ejemplo, no funciona como un símbolo cerrado que deba interpretarse de una sola forma, sino como un gesto que interrumpe violentamente la mirada misma, obligando a reconsiderar la forma en que se observa la imagen. La película constantemente rompe con la continuidad espacial y temporal, generando una sensación de extrañamiento que impide acomodarse como espectador. Este rechazo a la estabilidad no es accidental, sino que responde a una intención claramente surrealista: evitar que la imagen se vuelva cómoda o fácilmente interpretable. Las imágenes no están para ser entendidas de forma lógica, sino para producir una reacción, para incomodar o incluso para generar rechazo. Esto desplaza el análisis de la pregunta “¿qué significa?” hacia “¿qué produce?”, abriendo la posibilidad de pensar la película no como un mensaje, sino como una experiencia sensorial y afectiva m

6/8

RESEÑA

El viaje de Chihiro (2001) construye su sentido en gran parte a través de su personaje principal, cuya forma de estar en el mundo define la experiencia completa de la película. Chihiro se presenta inicialmente como una niña insegura, incluso un poco temerosa frente a lo desconocido, pero esa fragilidad no desaparece conforme avanza la historia, sino que se transforma en otra cosa: en una forma de atención y de sensibilidad hacia lo que la rodea. Esa manera de mirar es clave, porque el mundo en el que entra nunca termina de explicarse del todo. Sin embargo, Chihiro no necesita comprenderlo completamente para poder habitarlo; lo que hace es relacionarse con él desde la curiosidad y desde una apertura que no elimina el miedo, pero que le permite moverse a pesar de él. En ese sentido, su crecimiento no se construye como una sustitución de la inocencia por una madurez rígida, sino como una reconfiguración de esa misma inocencia en algo más consciente. Esa dimensión del personaje es lo que facilita una identificación muy directa. En mi caso, esa forma de ser —curiosa, sensible, todavía un poco desprotegida— me remite mucho a mi hermana, y eso hace que la experiencia de la película se vuelva más cercana. La empatía hacia Chihiro no surge solo de lo que le ocurre, sino de cómo se posiciona frente a eso: desde una vulnerabilidad que no se presenta como debilidad, sino como una forma particular de relacionarse con el mundo. Desde ahí, la película puede leerse también como una exploración sobre el cuidado y la adaptación. Chihiro no domina el entorno ni lo transforma a su medida, sino que aprende a moverse dentro de él sin perder del todo quién es. Ese equilibrio entre cambio y permanencia es lo que le da peso al personaje, porque evita que su desarrollo se sienta como una simple lección o moraleja. m

6/8

RESEÑA

¿Por qué lo desconocido se siente como una amenaza? ¿En qué momento la diferencia se convierte en algo que paraliza? Tal vez el miedo no surge únicamente de lo que no entendemos, sino del choque entre sistemas de sentido: cuando aquello que para unos es natural, para otros resulta impensable. Desde ahí, Midsommar puede leerse como una forma de terror antropológico. No se trata de un terror que proviene de lo sobrenatural, sino del encuentro con una cultura que opera bajo lógicas completamente distintas. La comunidad no es caótica ni irracional dentro de su propio marco; al contrario, todo está profundamente estructurado, ritualizado, cargado de significado. El problema no es que no haya sentido, sino que ese sentido no es compartido. Esto genera una incomodidad particular: no estamos frente a un “monstruo” claramente identificable, sino frente a personas que creen, sienten y actúan de manera coherente dentro de su mundo. Sus prácticas no buscan esconderse ni justificarse; se presentan como parte de un orden. Y es precisamente ahí donde aparece el terror: en la posibilidad de que lo que consideramos moral, normal o humano no sea universal, sino solo una forma entre muchas. El espectador queda entonces en una posición ambigua. Dani funciona como un punto de entrada a esa tensión. Su vulnerabilidad la coloca en una posición en la que ese otro sistema, aunque extraño, comienza a ofrecer algo que su propio entorno no le daba: reconocimiento, contención, una forma de pertenencia. Esto complejiza aún más la experiencia, porque el terror ya no está únicamente en la alteridad cultural, sino en la posibilidad de que esa alteridad resulte, en ciertos aspectos, profundamente atractiva. m

6/8

RESEÑA

¿qué pasa cuando justificamos la violencia en nombre de una flasa superioridad moral? qué hay detrás del discurso que la sostiene la idea de que hay una posición moral desde la cual se puede decidir quién merece sufrir? SAW es una película donde se presenta justo eso, su violencia está estructurada y pensada, así como cada prueba tiene una justificación y una narrativa que la respalda: las víctimas no son elegidas al azar, sino bajo el criterio de que han fallado en valorar su propia vida.Aquí es donde aparece una forma particularmente inquietante de terror: no el do a la violencia descontrolada, sino a la violencia legitimada, una que le permite colocarse por encima de los demás, como si tuviera la autoridad de intervenir en sus vidas de la manera más extrema. Su lógica transforma el castigo en enseñanza, el sufrimiento en una supuesta oportunidad de redención. La película obliga a cuestionar hasta qué punto esa lógica puede llegar a parecer coherente. ¿Es completamente absurda, o hay algo en ella que resuena con ciertas ideas sociales sobre el mérito, la culpa o el castigo? Ese es el punto más inquietante: que la violencia no aparece como un acto irracional, sino como algo que se construye desde un sistema de valores, aunque ese sistema esté profundamente distorsionado. Las víctimas, por su parte, quedan atrapadas en una estructura donde no hay escapatoria ética. No importa lo que hagan, ya están dentro de un juego cuyas reglas fueron impuestas por alguien que decidió, unilateralmente, que su sufrimiento tenía un propósito. La posibilidad de “salvarse” no elimina la violencia, sino que la refuerza: la convierte en una prueba que debe ser superada, desplazando la responsabilidad del agresor hacia la víctima. SAW funciona como una exploración sobre los peligros de moralizar la violencia. El verdadero terror no está solo en los dispositivos o en las trampas, sino en la idea de que alguien pueda convencerse —y convencer a otros— de que hacer daño es una forma de hacer el bien. m

7/8

RESEÑA

La favorita el espacio nunca es neutro porque la forma en la que la cámara recorre el palacio lo vuelve inestable y casi ajeno, como si los personajes nunca terminaran de pertenecer del todo a los lugares que habitan, especialmente en esos momentos donde los encuadres se abren muchísimo a través de planos amplios y lentes que deforman ligeramente los bordes, haciendo que los cuerpos se vean diminutos dentro de habitaciones enormes en una desproporción que no es un simple capricho estético, sino una forma de generar desorientación y hacer sentir que el espacio está fuera de control mientras ellos se pierden en salones larguísimos y pasillos que se extienden más de la cuenta, provocando que el poder se perciba difuso en lugar de sólido. Esa amplitud no dura para siempre y de pronto la película se cierra por completo con encuadres mucho más contenidos, cercanos y casi incómodos donde los rostros ocupan toda la pantalla y los cuerpos quedan atrapados sin distancia de por medio, una cercanía que lejos de producir intimidad genera una presión tremenda y una sensación de encierro total. Lointeresante es cómo conviven estos dos extremos, dos maneras de provocar la misma inestabilidad, haciendo que en un segundo los personajes parezcan insignificantes frente a la inmensidad del lugar y al siguiente no tengan escapatoria dentro de él, sin encontrar jamás un punto medio donde puedan simplemente estar tranquilos.Toda esta oscilación termina salpicando la forma en la que vemos sus relaciones, porque el poder no se presenta como algo fijo, sino como algo que se desplaza constantemente al mismo ritmo que la cámara, sintiéndose a veces lejano e inalcanzable y otras veces demasiado cerca, casi asfixiando a todos, sin dar pie a la estabilidad sino solo al movimiento puro. Ahí es justo donde la fotografía se vuelve la clave de todo, ya que no se limita a mostrar lo que está pasando, sino que lo traduce en una experiencia física que te hace sentir desubicado o atrapado sin necesidad de que pase algo explícito en la pantalla, logrando que sea el espacio mismo el que se encargue de incomodarte. m

8/8

RESEÑA

Este, diría yo, es un documental rarísimo porque transforma la teoría psicoanalítica del cine en una experiencia puramente visual. Slavoj Žižek se mete físicamente dentro de los escenarios de las películas que analiza. Verlo entonces en cuarto de Psicosis o en la lancha de Los pájaros le da al documental un carácter meta textual muy chulo. A lo largo del metraje se plantean preguntas sobre el significado de una trama, las intenciones del director, y ¿qué revelan estas películas sobre nuestros propios traumas? Pues el cine no solo refleja los deseos que ya tenemos guardados en la cabeza; también los provoca. Las películas son algo así como el subconsciente de la sociedad prefabricado, bien se dice que si quieres saber los problemas y deseos de una sociedad ve lo que sus artistas de ciencia ficción tienen que decir; ahí flotan miedos, fantasías y contradicciones que sin la idea de “ficción” no nos atreveríamos a verbalizar en la vida real. Entendiendo esto, es fácil ver como escenas de Hitchcock o Lynch se transforman en un conjunto de miedos y obsesiones del espectador reflejado en los personajes principales. Según Žižek por ejemplo, en psicosis la arquitectura de la casa es una representación física del ello, el yo y el superyó freudianos. Estas lecturas logran quitarle el foco a la trama superficial para ponerlo en lo que las imágenes revelan en el fondo. Las secuencias de esta manera son una puerta de entrada a traumas colectivos e ideologías que normalmente pasamos por alto. The Pervert's Guide to Cinema demuestra que las películas están muy lejos de ser mero entretenimiento o un reflejo pasivo de la realidad. Las imágenes son fábricas donde se moldea nuestra forma de entender el mundo y de procesar las pulsiones humanas más oscuras. El documental no analiza el cine para explicar las películas; utiliza el cine como el bisturí perfecto para desnudarnos a nosotros mismos. m

RESEÑA

Duel de Steven Spielberg funciona bajo una premisa muy simple. Gran parte de la historia se reduce a un hombre perseguido por un trailer en mitad de la carretera, y curiosamente eso basta para engancharte hora y media. El secreto está, creo yo, en mantener un “aura” de acierto misterio total: el conductor del camión en realidad nunca aparece visible y sus motivaciones son un enigma. Esa ausencia de rostro convierte una simple “disputa” eb la carretera a una pesadilla. Si nos ponemos tipo Žižek que ya para algo vimos su película, diría que el tráiler funciona como una presencia impersonal, llamémosle ANSIEDADDD, que irrumpe en la vida cotidiana del protagonista y paraliza la idea de mundo que tenía. Al inicio, David es un hombre normal: va manejando, trabajando, siguiendo una rutina. De pronto aparece una amenaza sin motivo, la violencia de “lo real” (poniéndonos lacanianos ahora): aquello que no es inteligible a nuestra visión del mundo. En ese sentido, el camión podría interpretarse como una irrupción de lo Real. Spielberg logra una paradoja visual usando los espacios abiertos del desierto de California. Porque aunque la acción ocurre en exteriores, la atmósfera es muy claustrofóbica. El protagonista está atrapado en una jaula de asfalto de la que no puede escapar, mientras el paisaje desértico acentúa su total desamparo. Está bien chido cómo la película eleva un miedo cotidiano a la categoría de terror universal. El protagonista se desespera al no entender por qué lo persiguen a muerte, y es justamente ese vacío de explicaciones lo que vuelve al conflicto algo de miedo. m

RESEÑA

Climax es una película que poco a poco se vuelve muy caótica y lo interesante (y la forma en que llegamos al “clímax”) está en el espacio y movimiento de cámara. Aunque todo pasa dentro del mismo edificio abandonado, la cámara nunca se queda quieta y conforme avanza el viaje, los pasillos, las luces y el salón se transforman en un laberinto donde los personajes se sienten cada vez más perdidos Visualmente la película es una fantasía. La cámara gira, se pone de cabeza y persigue a los cuerpos con un ritmo muy hipnótico. Hay momentos donde la coreografía, el techno noventero y el plano secuencia se fusionan muy bien que entras en el trance por llamarlo de alguna manera, así el director muestra que no está intentando contarte una historia con un guion tradicional; y más bien lo que hace es armar una experiencia física. La película se siente menos como algo que observas y más como un mal viaje, una pesadilla que te toca atravesar a ti también. Lo más denso es ver cómo el deterioro mental de los personajes se devora la propia forma de la película. Al inicio es orden, ritmo y control corporal, pero en cuanto entra la paranoia, la estructura se rompe y la cámara hace ángulos loquísimos, los movimientos se vuelven agresivos y el tiempo se deforma por completo. Desaparece cualquier rastro de estabilidad, tanto para ellos como para ti. Arranca como una celebración colectiva pero poco a poco emerge una atmósfera donde el miedo y la desesperación se apoderan del cuerpo m

RESEÑA

La primera vez que vi Él tendría yo unos 10 años, me aterró. Lo curioso es que, a pesar de eso, me gustaba volver a verla. Mis papás la ponían con frecuencia y, aunque en general el cine clásico en blanco y negro no lograba atraparme cuando era niña, estapelícula tenía algo distinto. Recuerdo especialmente la fotografía: los contrastes tan marcados, las sombras y la forma en que los espacios generaban una atmosfera tensa, fría. Había algo en la imagen que ahora me recuerda al expresionismo alemán, a eso inquietante donde la luz y la oscuridad aparecen como el estado mental de los personajes. Con el paso del tiempo he olvidado buena parte de la trama, pero no la sensación que me producía su protagonista. aún me genera incomodidad. Ahora que vuelvo a verla, creo que ese miedo provenía de algo muy concreto: la forma en que el personaje convierte sus obsesiones, sus celos y su necesidad de control en una amenaza constante para quienes lo rodean. Se siente como una persona consumida por su propia paranoia. El personaje resulta inquietante porque muchas de sus actitudes siguen siendo reconocibles. Su relación con las mujeres está atravesada por la posesión, los celos y una visión profundamente machista que hoy ya no es valida, que termina deformando cualquier posibilidad de afecto. La locura del personaje es una exageración de comportamientos que siguen existiendo fuera de la pantalla.

RESEÑA

Under the skin me dejó con una sensación muy extraña, como ver el mundo desde una perspectiva que no me pertenece, porque no podría mirarlo así con mis propios ojos. Sigues a este personaje alienígena moviéndose por carreteras grises, antros y espacios cualquiera, pero siempre desde cierta distancia. Está bien interesante cómo la película mira los cuerpos. Hay una insistencia en las formas y movimientos más básicos: caminar, comer, tocar a alguien o el simple respirar junto a otra persona. Son cosas que hacemos en automático todos los días, pero vistas desde los ojos de la protagonista se vuelven algo rarísimo, como si fueran comandos a ejecutar desde una computadora o comportamientos que ella tiene que estudiar y aprender desde cero para camuflarse. ¿cuánto de nuestra humanidad depende de conectar con los demás y cuánto depende de compartir el mismo molde de carne? ¿Qué nos hace humanos y que nos da humanidad? La atmósfera genera un extrañamiento. Glazer agarra los espacios más comunes de Escocia y los hace ver irreales, de pesadilla, mientras te obliga a convivir con la incertidumbre total. En lugar de darte respuestas masticadas, la película solo observa y acumula nuevas dudas. La transformación del personaje conforme avanza la historia empieza como una cazadora fría y de repente algo cambia dentro de ella cuando empieza a experimentar la fragilidad y la compasión ¿es posible comprender la condición humana sin convertirte parcialmente en un humano? ¿La empatía nace del consiente o de la experiencia pura del cuerpo? Al final, Under the Skin te hace mirar la ciencia ficción tradicional diferente y te obliga a pensar en lo difícil que es entender a otros seres humanos. Agarra cosas que damos por sentadas —el deseo, la vulnerabilidad, la soledad— y las vuelve perturbadoras otra vez. m

2/8

RESEÑA

La primera vez que vi Él tendría yo unos 10 años, me aterró. Lo curioso es que, a pesar de eso, me gustaba volver a verla. Mis papás la ponían con frecuencia y, aunque en general el cine clásico en blanco y negro no lograba atraparme cuando era niña, estapelícula tenía algo distinto. Recuerdo especialmente la fotografía: los contrastes tan marcados, las sombras y la forma en que los espacios generaban una atmosfera tensa, fría. Había algo en la imagen que ahora me recuerda al expresionismo alemán, a eso inquietante donde la luz y la oscuridad aparecen como el estado mental de los personajes. Con el paso del tiempo he olvidado buena parte de la trama, pero no la sensación que me producía su protagonista. aún me genera incomodidad. Ahora que vuelvo a verla, creo que ese miedo provenía de algo muy concreto: la forma en que el personaje convierte sus obsesiones, sus celos y su necesidad de control en una amenaza constante para quienes lo rodean. Se siente como una persona consumida por su propia paranoia. El personaje resulta inquietante porque muchas de sus actitudes siguen siendo reconocibles. Su relación con las mujeres está atravesada por la posesión, los celos y una visión profundamente machista que hoy ya no es valida, que termina deformando cualquier posibilidad de afecto. La locura del personaje es una exageración de comportamientos que siguen existiendo fuera de la pantalla.