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cuentoooo

paola carvajal

Created on May 18, 2026

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Transcript

BIENVENIDOS A ESTE CUENTO

Noah y su gran corazón

Había una vez ...

En la ciudad de bogota , vivía un niño llamado Noah, y el gusta mucho estudiar y era muy noble, amoroso y tranquilo, pero tenía una discapacidad cognitiva, la cual no fue un impedimento para entrar al colegio, aunque aprendía algunas cosas de manera diferente a sus compañeros, y necesitaba más tiempo para poder entender las actividades, pero siempre hacía todo con mucho esfuerzo y dedicación, pero habían algunos niños y niñas que no comprendían la manera tan particular de aprender de Noah, pero el tenía algo muy especial y era su corazón lleno de amor por los animales y la naturaleza. Desde pequeño le gustaba mucho cuidar a los perritos de la calle, alimentar y proteger a los gatos que se encontraba solos. Siempre llevaba en su pequeña mochila una pequeña botella con agua y algunas galletas para compartir con los animalitos que veía en el camino al colegio.

Todas las mañanas, antes de ir a estudiar, Noah saludaba a un perrito de color blanco que descansaba cerca de la entrada del colegio. El cual lo llamo canela mientras los demás estudiantes lo ignoraban, Noah se detenía unos minutos para acariciarlo, darle una galletica. Él decía hola, Canela. Hoy te traje comida y sonreía. Y el perrito movía su cola feliz.

En el salón de clases, Noah era muy amable con todos, pero algunas veces le costaba participar porque sentía vergüenza cuando no entendía algo. y algunos compañeros se desesperaban porque Noah tardaba mucho en terminar las actividades y, en ocasiones, los demás estudiantes no lo incluían en los juegos en la hora del recreo, lo cual fue observado por la profesora Yamile, que Noah necesitaba apoyo, comprensión y mucho cariño para sentirse incluido y con más confianza en sí mismo. Por eso, un día creó una actividad para hablar del tema de inclusión y la importancia del respeto por los demás.

Donde la profesora Yamile explicó que todos aprendemos de maneras diferentes, como que algunas personas corren más rápido, otras dibujan mejor o cantan hermoso y otras tienen un gran corazón para ayudar, al tener talentos diferentes y al ser únicos, pero que merecemos ser tratados por igual y con respeto. Aquellas palabras que les dijo la profesora hicieron pensar a muchos niños y niñas. Un jueves por la tarde ocurrió algo inesperado. Mientras los estudiantes salían al descanso, escucharon un pequeño maullido cerca del jardín del colegio. Algunos niños se asustaron y otros siguieron jugando sin prestar atención. Pero Noah reconoció de inmediato que un animal necesitaba ayuda. Corrió despacio hacia unos arbustos y encontró un pequeño gatito amarillo atrapado entre unas ramas. Y el gatito estaba temblando y tenía una de sus patitas lastimada.

Con cuidado, llamó a la profesora Yamile. Entre los dos lograron sacar al gatito sin hacerle daño. Noah abrazó al gatito y mientras varios compañeros observaban sorprendidos el cariño con el que lo trataba. La profesora llevó al gatito a una veterinaria cercana y explicó al curso lo importante que había sido la ayuda de Noah al salvar la vida del animalito.

Lo cual Noah nos enseñó algo muy valioso, dijo ella. Ayudar, cuidar y tener empatía también es sinónimo de una gran inteligencia. Desde ese día, cambió lo que pensaban sus compañeros sobre Noah y lo incluían más en actividades y trabajos en equipo. Entendieron que, aunque aprendiera más despacio algunas cosas, tenía cualidades maravillosas que lo hacían único y Noah se sentía cada vez más feliz y seguro. Incluso propuso crear una pequeña campaña en el colegio para cuidar a los animales del barrio. Con ayuda de la profesora y las familias, hicieron carteles, recolectaron agua y alimento, y enseñaron a otros niños cómo tratar a los animales con respeto. Lo cual se convirtió en un gran proyecto; fue tan hermoso que todo el colegio participó.

Al finalizar el año escolar, para entrega de boletines, la profesora Yamile entregó reconocimientos a varios estudiantes y a Noah, el cual recibió un reconocimiento por enseñarnos que la bondad, la empatía y el amor pueden cambiar el mundo. Todos le dieron un aplauso con alegría. Noah se sintió muy feliz y emocionado mientras abrazaba a Canela, el perrito que ahora tenía un hogar gracias al apoyo de la comunidad educativa. Desde entonces, se aprendió que cada niño y niña tiene capacidades diferentes, pero todos merecen respeto y oportunidades para brillar.

Moraleja

Ser diferentes , no nos hace menos importantes.

FIN