Infecciones Agudas Respiratorias y parasitosis en Pediatría
Dra. Natalia Pérez - Pediatra
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Descripción del Módulo
¿De qué trata este Módulo?
Este módulo aborda dos de los motivos más frecuentes de consulta pediátrica en atención primaria —las infecciones respiratorias agudas y las parasitosis intestinales— con el propósito de fortalecer su capacidad para reconocer, clasificar y manejar ambas condiciones desde el primer nivel de atención. El recorrido se organiza en tres tramos navegables de manera libre: el tramo A trabaja la IRA pediátrica usando la estrategia AIEPI como hilo conductor; el tramo B aborda las parasitosis intestinales desde un enfoque sindrómico complementado con la mirada de salud pública; y el tramo C, integrador, cruza ambos contenidos en un caso clínico complejo y en un compromiso personal de transformación de la práctica. Cada tramo está construido como microcontenido —secciones breves, con apoyos gráficos, retos de aprendizaje al cierre y el tutor virtual Marco disponible en todo momento— para que usted pueda recorrerlo a su ritmo y volver a consultarlo cuando lo necesite.
Objetivos de Aprendizaje
Objetivos de aprendizaje
Aplicar la estrategia AIEPI para evaluar al niño con infección respiratoria aguda en el primer nivel de atención, identificando síntomas, signos de peligro y clasificando la gravedad del cuadro —incluyendo bronquiolitis, neumonía y croup— con el fin de orientar la decisión de manejo ambulatorio, hospitalización o referencia oportuna.
Aplicar el enfoque sindrómico para identificar parasitosis intestinales en niños, integrando hallazgos clínicos, factores de riesgo epidemiológicos y estudios diagnósticos pertinentes para orientar la conducta clínica en el primer nivel de atención.
Determinar el manejo integral de la infección respiratoria aguda pediátrica en el primer nivel de atención, seleccionando las intervenciones terapéuticas apropiadas según la clasificación AIEPI y las particularidades clínicas de bronquiolitis, neumonía y croup, con uso racional de antibióticos y priorización de medidas de soporte.
Determinar el manejo integral de la parasitosis intestinal pediátrica, seleccionando el tratamiento farmacológico apropiado según el agente etiológico y articulando intervenciones de seguimiento, prevención de reinfección y enfoque comunitario en contextos endémicos.
Resolver situaciones clínicas pediátricas complejas integrando los conocimientos sobre infecciones respiratorias agudas y parasitosis intestinales, articulando las dimensiones biológica, social y del sistema de salud que condicionan la atención del niño en atención primaria, y formulando compromisos concretos de transformación de la práctica en el territorio donde ejerce.
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Las infecciones respiratorias agudas (IRA) constituyen una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en la población pediátrica a nivel mundial, con un impacto particularmente significativo en niños menores de cinco años. Su relevancia clínica trasciende el ámbito hospitalario, dado que representan el motivo más frecuente de consulta en servicios de atención primaria y urgencias.
En el contexto actual, caracterizado por cambios en la epidemiología de los virus respiratorios, la introducción de nuevas estrategias de inmunoprevención y las lecciones derivadas de la pandemia por COVID-19, el abordaje de la IRA exige una actualización constante basada en evidencia científica.
Este módulo busca fortalecer las competencias clínicas del personal de salud en la identificación, clasificación y manejo oportuno de estas patologías, integrando la estrategia AIEPI y recomendaciones de organismos internacionales como la OMS, OPS y la Academia Americana de Pediatría.
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Situación epidemiológica global
Las infecciones respiratorias bajas son la principal causa de mortalidad infecciosa en niños menores de cinco años en el mundo, con cerca de 37,8 millones de casos, más de 500.000 muertes y 44,7 millones de DALYs cada año. Aunque la mortalidad ha disminuido desde 1990, la carga sigue siendo alta y se concentra de manera desigual: más del 75% de las muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios, donde la neumonía continúa siendo la entidad más letal, con más de 700.000 muertes anuales en menores de cinco años. El virus sincitial respiratorio (VSR) lidera los casos graves, seguido por patógenos bacterianos y coinfecciones que complejizan el abordaje.La brecha entre países es marcada. En regiones como África subsahariana, la incidencia de neumonía duplica la de países desarrollados y la mortalidad puede ser hasta 60 veces mayor. Esta inequidad se explica por la confluencia de factores estructurales —pobreza, acceso limitado a servicios de salud, baja disponibilidad de oxígeno y cuidados intensivos, diagnóstico tardío, desnutrición y enfermedades concomitantes—. La pandemia por COVID-19 acentuó el escenario al alterar la circulación de otros virus respiratorios e interrumpir programas de control. En América Latina la IRA mantiene un peso relevante en la morbimortalidad infantil. En Colombia es evento de vigilancia obligatoria y, a pesar de estrategias como AIEPI, persisten brechas asociadas a determinantes sociales: mayor mortalidad en poblaciones rurales y comunidades vulnerables, fallas en el reconocimiento temprano de signos de alarma, retrasos en la consulta, deficiencias en la calidad de atención y limitaciones en la educación a cuidadores.
La IRA es un problema global con desenlaces locales: lo que pasa en la consulta refleja brechas estructurales más amplias.
La neumonía y el VSR son los protagonistas de la mortalidad pediátrica por causa respiratoria.
En Colombia, la mortalidad por IRA es prevenible: depende del reconocimiento temprano, la calidad de la atención y la educación al cuidador.
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Factores de riesgo y determinantes
Las infecciones respiratorias agudas en pediatría no pueden entenderse únicamente desde una perspectiva biológica; su ocurrencia y desenlace están profundamente influenciados por los determinantes sociales de la salud. El siguiente video desglosa los factores de riesgo y los determinantes.
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El panorama etiológico muestra una marcada co-circulación de agentes virales y bacterianos. En 2026 predomina Bordetella pertussis, acompañada por enterovirus, rinovirus, Staphylococcus aureus, adenovirus, metapneumovirus, SARS-CoV-2, Streptococcus pneumoniae y virus sincitial respiratorio. Esta diversidad refuerza la utilidad del enfoque clínico sindrómico por encima de la búsqueda etiológica como punto de partida.
Contexto Colombia y Antioquia
Las infecciones respiratorias agudas se mantienen como uno de los principales eventos de interés en salud pública en Colombia, con un peso considerable en la población pediátrica menor de cinco años. Según el Instituto Nacional de Salud, durante 2025 se registraron más de 5,7 millones de consultas por IRA, 266.661 hospitalizaciones en sala general y 31.407 ingresos a UCI, lo que dimensiona la magnitud del evento en la red de servicios.
En el análisis comparativo de mortalidad en menores de cinco años, la IRA mantiene el primer lugar entre los eventos priorizados, por encima de la enfermedad diarreica aguda (29 muertes) y la desnutrición aguda (15 muertes), confirmando su rol como evento trazador de la salud infantil. La mortalidad es potencialmente prevenible, y la triada clave en APS sigue siendo la misma: identificación temprana, clasificación adecuada con AIEPI y manejo oportuno.
En lo corrido del cuatrimestre actual se han notificado 132 muertes probables por eventos priorizados —IRA, EDA y desnutrición—, de las cuales 85 corresponden a IRA. De esas, 10 están confirmadas por laboratorio, 5 por clínica y 61 permanecen en estudio. La tasa actual se ubica en 0,41 muertes por 100.000 menores de cinco años, frente a 1,65 por 100.000 registrada en 2025 (61 casos confirmados). Aunque los datos sugieren un descenso en la mortalidad confirmada, la alta proporción de casos en estudio obliga a leer la cifra con cautela.
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Contexto Colombia y Antioquia
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La magnitud del evento se mide en millones de consultas, no en casos aislados: cada decisión clínica suma a un patrón nacional.
La co-circulación viral-bacteriana, con B. pertussis predominando en 2026, hace del enfoque sindrómico la herramienta más útil en el primer nivel.
La IRA es el evento priorizado con más muertes infantiles en el país: la mortalidad es prevenible y depende del primer contacto.
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Definición y clasificación de IRA
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La infección respiratoria aguda (IRA) se define como un conjunto de enfermedades que afectan el tracto respiratorio superior o inferior, de etiología predominantemente viral o mixta, con una duración usual menor a 15 días y un espectro clínico que varía desde cuadros leves autolimitados hasta infecciones graves potencialmente mortales .
Desde el enfoque clínico, la IRA se caracteriza por la presencia de uno o más de los siguientes síntomas: Tos, fiebre, rinorrea, dificultad respiratoria y síntomas generales (adinamia, hiporexia).
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Letargia o dificultad para despertar · Convulsiones Qué buscar: El niño está somnoliento de manera anormal, no responde adecuadamente a estímulos, o presenta o ha presentado convulsiones durante el cuadro actual. Qué significa: Compromiso neurológico asociado a hipoxia, infección sistémica o complicación grave. Indica gravedad inmediata. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente con estabilización inicial.
Enfoque clínico AIEPI
Incapacidad para beber o alimentarse · Vómito persistente Qué buscar: El niño rechaza el pecho o el biberón, no logra tragar líquidos, o vomita todo lo que ingiere de manera persistente. Qué significa: Compromiso del estado general que impide la hidratación oral. Riesgo de deterioro rápido por deshidratación e hipoglicemia, especialmente en lactantes. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente.
La estrategia AIEPI propone un abordaje sindrómico, escalonado y orientado a decisiones, basado en, identificación de síntomas clave, búsqueda activa de signos de peligro, clasificación por gravedad y definición inmediata de conducta.Los signos generales de peligro definen la gravedad inmediata del cuadro y la prioridad de referencia. En esta pantalla va a recorrer las cinco zonas del cuerpo donde el clínico de APS busca esos signos. Haga clic sobre cada punto resaltado de la ilustración para conocer qué buscar y por qué importa.
Dificultad respiratoria severa Qué buscar: Tirajes marcados, aleteo nasal, quejido respiratorio, uso de músculos accesorios o cianosis. El niño se ve esforzado para respirar. Qué significa: Compromiso respiratorio severo con riesgo inminente de falla. Asocia alta probabilidad de hipoxemia. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente con oxígeno y antibiótico inicial.
Estridor en reposo Qué buscar: Sonido respiratorio agudo, audible sin estetoscopio, presente cuando el niño está en reposo (no solo al llorar o agitarse). Qué significa: Obstrucción significativa de la vía aérea superior. Riesgo de progresión a falla respiratoria. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente. No manipular la vía aérea sin condiciones adecuadas.
Compromiso del estado general Qué buscar: El niño se ve decaído, hipoactivo, con piel pálida o moteada, llanto débil, o impresión clínica de gravedad incluso sin signos focales evidentes. Qué significa: Aunque no haya un signo único definitorio, la impresión clínica de gravedad es un indicador validado en AIEPI. Conducta: Si hay compromiso del estado general, evalúe activamente otros signos de peligro. La impresión clínica orienta a referir.
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Definición y clasificación de IRA
La clasificación se basa en la combinación de signos clínicos y define directamente la conducta. Haga clic sobre cada recuadro para conocer los criterios de acuerdo con la sintomatología y la conducta inmediata a seguir.
Enfermedad muy grave
Riesgo vital inmediato · Referir urgente
Neumonía Grave Compromiso respiratorio significativo
Nuemonía Probable infección respiratoria baja
No Neumonía (IRA Alta) Cuadro leve, generalmente viral
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Definición y clasificación de IRA
Dentro de la estrategia AIEPI la taquipnea es el principal predictor clínico de neumonía en AIEPI y el el dato que define el paso de IRA alta a neumonía, de ahí se su correcta evaluación e interpretación en todo paciente que consulte con síntomas respiratorios
Frecuencia respiratoria por edad (criterio clave).
Entidades principales
Tipo
Rinofaringitis, faringoamigdalitis, croup
Vías Altas
Bronquiolitis, neumonía
Vías Bajas
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Mecanismos fisiopatológicos de la IRA
La IRA sigue una secuencia de cinco mecanismos encadenados que explican cómo un patógeno respiratorio produce enfermedad y, en algunos casos, progresa a compromiso grave.Todo comienza con la invasión del epitelio respiratorio: el patógeno se adhiere a receptores específicos de la mucosa, replica en el interior celular (en el caso viral) o prolifera localmente produciendo toxinas (en el caso bacteriano), generando daño directo y diseminación local. Esto desencadena la respuesta inflamatoria innata, con liberación de interleucinas, TNF-α e interferones. La inflamación produce vasodilatación, edema de mucosa y aumento de secreciones, que se expresan clínicamente como fiebre, rinorrea, congestión y malestar. Un punto clave: en muchas IRA virales, los síntomas son más consecuencia de la respuesta inflamatoria del huésped que del daño directo del patógeno. La replicación viral y la inflamación sostenida dañan estructuralmente el epitelio: se pierden células ciliadas, se rompe la barrera epitelial y se deteriora el aclaramiento mucociliar. El resultado es acumulación de secreciones y disminución de la capacidad de eliminar patógenos, lo que explica la progresión frecuente de cuadros virales a sobreinfección bacteriana secundaria.
El edema y el exceso de moco generan obstrucción de la vía aérea, con impacto distinto según el nivel comprometido: en vías altas produce congestión y obstrucción parcial; en vías bajas produce estrechamiento bronquiolar, atrapamiento aéreo y atelectasias, alterando la relación ventilación/perfusión.Cuando el compromiso llega al parénquima pulmonar —como ocurre en bronquiolitis o neumonía— se produce disfunción del intercambio gaseoso: menor ventilación alveolar, alteración de la difusión de oxígeno e hipoxemia, que se manifiesta como dificultad respiratoria y aumento del trabajo respiratorio. En casos graves, esto puede evolucionar a insuficiencia respiratoria. En lactantes, la inmadurez inmunológica y las particularidades anatómicas de su vía aérea amplifican cada uno de estos mecanismos, lo que explica su mayor riesgo de compromiso respiratorio rápido y significativo. A continuación, haga clic en el botón y escuche de manera detallada la información sobre los mecanismos fisiopatológico de la IRA.
Audio
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Infecciones respiratorias altas
Rinofaringitis Aguda (Resfriado Común)A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Manifestaciones Clínicas
Patogenia
Etiología
Definición
Tratamiento
Pronóstico
Diagnóstico
Síntomas principales
Prevención
Complicaciones
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Infecciones respiratorias altas
Faringoamigdalitis Aguda (Resfriado Común)A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Manifestaciones Clínicas
Patogenia
Etiología
Definición
Tratamiento
Pronóstico
Diagnóstico
Prevención
Complicaciones
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Infecciones respiratorias altas
Crup - Laringotraqueobronquitis A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Manifestaciones Clínicas
Patogenia
Etiología
Definición
Tratamiento
Pronóstico
Diagnóstico
Complicaciones
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Infecciones respiratorias altas
Epigliotitis A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Manifestaciones Clínicas
Patogenia
Etiología
Definición
Tratamiento
Pronóstico
Diagnóstico
Complicaciones
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Infecciones respiratorias altas
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Infecciones respiratorias Bajas
Bronquiolitis Aguda A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Patogenia
Etiología
Importancia clínica y carga de enfermedad
Definición
Tratamiento
Pronóstico
Diagnóstico
Manifestaciones clínicas
Prevención
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Infecciones respiratorias Bajas
Nuemonía adquirida en la comunidad A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Patogenia
Etiología
Importancia epidemiológica
Definición
Tratamiento
Complicaciones
Diagnóstico
Manifestaciones clínicas
Vacunación neumocócica
Prevención
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Quiz
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M.B Parasitosis en Pediatría
Parasitosis Intestinal en Pediatría: Introducción y Contexto
Impacto en Salud Pública: Son de las infecciones crónicas más comunes en la infancia, especialmente en regiones tropicales. Aunque su mortalidad es baja, afectan gravemente el crecimiento, la nutrición y el desarrollo neurocognitivo de los niños.
Factores de Vulnerabilidad: Afectan a más de 1.500 millones de personas globalmente, concentrándose en preescolares y escolares debido a la exposición al suelo, hábitos de higiene en desarrollo e inmadurez inmunológica.
Situación en Colombia: La prevalencia nacional ronda el 30%, con mayor intensidad en zonas rurales. El parasitismo actúa como un indicador biológico de inequidad y determinantes sociales deficientes.
Naturaleza de la Infección: No son solo cuadros gastrointestinales; son procesos crónicos que alteran la homeostasis mediante mecanismos inflamatorios y metabólicos, causando efectos sistémicos incluso sin síntomas evidentes.
Enfoque Necesario: El control efectivo exige una visión integral que combine el manejo clínico individual con la intervención sobre los determinantes sociales del entorno.
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Conceptualización
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El parasitismo intestinal es una interacción biológica donde el organismo depende metabólicamente del huésped. Su impacto clínico no es estático, sino que depende del equilibrio entre la adaptación del parásito y la respuesta inmune del niño.
Mecanismos de Adaptación:
Los parásitos utilizan estrategias como la adherencia a la mucosa, la invasión de tejidos y la modulación de la respuesta inflamatoria para evadir el sistema inmune, lo que explica la amplia variabilidad clínica y la cronicidad de estas infecciones.
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Clasificación y relevancia clínica
La clasificación divide a los parásitos en dos grupos según su estructura y comportamiento, lo que define el diagnóstico y manejo:
Helmintos (Multicelulares)Tienen ciclos complejos. Se dividen principalmente en Helmintos Transmitidos por el suelo (HTS), que requieren maduración en la tierra.
- Ascaris lumbricoides: Riesgo de obstrucción mecánica.
- Uncinarias: Causan pérdida de sangre y anemia ferropénica.
- Trichuris trichiura: Inflamación de colon y síndrome disentérico.
- Enterobius vermicularis: Transmisión intradomiciliaria; causa prurito anal nocturno.
Protozoarios (Unicelulares)Su transmisión es fecal-oral (agua/alimentos). Su impacto suele ser funcional (alteran la absorción o invaden mucosa).
- Giardia intestinalis: No invade, causa malabsorción.
- Entamoeba histolytica: Invasiva, causa colitis y abscesos.
- Cryptosporidium: Crítico en pacientes inmunocomprometidos.
Importancia en Salud Pública Los HTS son el objetivo de las campañas de desparasitación masiva de la OMS debido a su alta carga de enfermedad y facilidad de tratamiento.
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Clasificación y relevancia clínica
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Un mismo paciente pediátrico puede presentar poliparasitismo, lo que genera un efecto sinérgico:
Malabsorción (Giardia)
Pérdida sanguínea (uncinarias)
Inflamación crónica (Trichuris)
Esto explica cuadros como anemia refractaria o falla de medro, incluso con suplementación adecuada.
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
Distribución y Carga: Concentrada en regiones tropicales y subtropicales. La población pediátrica es la más afectada en prevalencia e intensidad, impactando su crecimiento y desarrollo.
Situación en Colombia: Prevalencias variables (hasta el 78% en zonas como Soracá, Boyacá). Predominan protozoarios (E. histolytica, G. intestinalis), seguidos por helmintos (Ascaris, Trichuris).
Eje de Transmisión: La contaminación fecal del ambiente (suelo, agua y alimentos) es el centro del problema, favorecida por climas húmedos y cálidos.
Factores de Riesgo Modificables
- Higiene de manos inadecuada.
- Consumo de agua no tratada y alimentos contaminados.
- Exposición directa al suelo (niños descalzos).
- Deficiente disposición de excretas.
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
Vulnerabilidad Infantil: Niños preescolares y escolares son reservorios clave debido a su sistema inmune en desarrollo, conductas exploratorias y convivencia en entornos colectivos.
Indicador de Inequidad: La enfermedad se asocia a pobreza, hacinamiento, bajo nivel educativo materno y acceso limitado a servicios básicos.
Círculo Vicioso: Existe una relación bidireccional entre parasitismo y desnutrición (retraso en crecimiento, anemia y delgadez), donde cada condición potencia a la otra.
Estrategia de Control (OMS/OPS): El enfoque debe ser integral: quimioterapia preventiva (especialmente para HTS) combinada con agua potable, saneamiento básico y educación en salud.
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
Grupos de Alto riesgo A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Niños preescolares
Poblaciones rurales
Las guías de OMS y OPS plantean que las parasitosis intestinales deben abordarse bajo un modelo de:
Transmisión → Exposición → Infección → Impacto nutricional y cognitivo → Ciclo de pobreza
Este modelo explica por qué la intervención efectiva requiere más que tratamiento farmacológico: implica modificar determinantes estructurales.
Escolares
Inmunocomprometidos
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
El impacto del parasitismo en el niño no es un evento aislado, sino una interacción dinámica entre el parásito, el epitelio intestinal, la microbiota y el sistema inmune. Esta relación altera la barrera intestinal y genera una inflamación crónica de bajo grado que interfiere con el crecimiento y el metabolismo, proyectando sus consecuencias mucho más allá del tracto digestivo. En contextos endémicos, el poliparasitismo es la regla, potenciando el daño nutricional e inmunológico de forma sinérgica.
Para comprender cómo cada parásito afecta la salud del paciente pediátrico, haga clic en los botones de abajo y descubrea las bases fisiopatológicas de la infección:
Alteración de la barrera intestinal
Interacción huésped–parásito
Respuesta inmunológica y modulación parasitaria
Microbiota intestinal y disbiosis
Mecanismos de daño según tipo de parásito
Inflamación crónica y repercusiones sistémicas
Poliparasitismos
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
En conjunto, la fisiopatología del parasitismo intestinal refleja un proceso integrador en el que la alteración de la barrera intestinal, la modulación inmunológica y los cambios en la microbiota convergen para generar efectos locales y sistémicos. Esta comprensión permite interpretar la variabilidad clínica de estas infecciones y orienta un abordaje terapéutico que considere no solo la erradicación del parásito, sino también sus consecuencias sobre el desarrollo infantil.
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Impacto de las parasitosis intestinales en el crecimiento, la nutrición y el neurodesarrollo
El impacto de las parasitosis intestinales en la infancia trasciende el tracto digestivo, configurando una agresión multiorgánica que compromete el potencial biológico del niño. Esta relación no es meramente aguda; es un proceso crónico donde la malabsorción, el consumo metabólico del parásito y la inflamación persistente convergen para alterar etapas críticas del crecimiento y la maduración neurológica. Entender esta afectación integral es clave para el clínico, pues el objetivo terapéutico no es solo la eliminación del agente, sino la recuperación del desarrollo global y la ruptura del ciclo de vulnerabilidad nutricional.
Para comprender cómo la cronicidad de las parasitosis compromete el potencial biológico del niño, haga clic en cada una de las siguientes dimensiones y explore sus consecuencias clínicas
Implicaciones en salud pública
Crecimiento y desarrollo físico
Anemia y sus implicaciones clínicas
Relación bidireccional con la desnutrición
Alteraciones nutricionales y micronutrientes
Neurodesarrollo y rendimiento cognitivo
Impacto del poliparasitismo
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Impacto de las parasitosis intestinales en el crecimiento, la nutrición y el neurodesarrollo
Las parasitosis intestinales en pediatría deben entenderse como condiciones que afectan de manera integral el crecimiento y el desarrollo. Su impacto no se limita a síntomas gastrointestinales, sino que se extiende a dimensiones nutricionales, hematológicas y neurocognitivas, configurando un cuadro complejo que requiere un abordaje clínico y de salud pública articulado. El objetivo no es únicamente reducir la prevalencia, sino mitigar el impacto sobre el desarrollo infantil y romper el ciclo de pobreza asociado a estas enfermedades.
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Manifestaciones clínicas
Las manifestaciones clínicas de las parasitosis intestinales en la infancia son diversas y dependen de la especie parasitaria, la carga de infección, el estado inmunológico del huésped y la coexistencia de condiciones como desnutrición o poliparasitismo. Un aspecto fundamental es que una proporción considerable de niños infectados permanece asintomática, especialmente en infecciones leves, lo que favorece la transmisión sostenida en la comunidad y dificulta su reconocimiento clínico.
Desde el punto de vista práctico, la expresión clínica puede organizarse en síndromes, lo que permite una aproximación diagnóstica más útil y cercana a la realidad asistencial.
Haga clic en cada elemento para ampliar información.
Síndrome diarreico
Síndrome gastrointestinal inespecífico
Síndrome de malabsorción
Síndrome anémico
Manifestaciones extraintestinales
Síndrome obstructivo y complicaciones mecánicas
Síndrome pulmonar (fase de migración larvaria)
Manifestaciones perianales
Poliparasitismo y formas clínicas complejas
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Manifestaciones clínicas
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Diagnóstico
El diagnóstico de las parasitosis intestinales en pediatría requiere un enfoque integrador que articule la sospecha clínica, el contexto epidemiológico y la confirmación mediante estudios de laboratorio. Dado que muchas infecciones cursan de forma asintomática o con manifestaciones inespecíficas, el principal reto no radica únicamente en identificar el parásito, sino en reconocer oportunamente los escenarios en los que debe sospecharse.
En áreas endémicas, la aproximación diagnóstica suele apoyarse en criterios clínico-epidemiológicos, mientras que en contextos de menor prevalencia la confirmación paraclínica adquiere un papel central.
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Diagnóstico
Evaluación Clínica inicial
La historia clínica debe orientarse a identificar factores de riesgo, como condiciones sanitarias deficientes, consumo de agua no potable, contacto con suelo contaminado, convivencia con animales y antecedentes de desparasitación. Estos elementos permiten estimar la probabilidad pretest de infección.
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Diagnóstico
Métodos de laboratorio convencionales
El diagnóstico de las parasitosis intestinales en pediatría requiere una selección racional y una interpretación crítica de las pruebas de laboratorio. Dado que la eliminación de formas parasitarias suele ser intermitente, la sensibilidad de los métodos convencionales depende directamente de la técnica de recolección y de la sospecha clínica previa. Desde el coprológico seriado hasta las técnicas moleculares avanzadas, cada herramienta ofrece una ventana distinta a la interacción huésped-parásito, permitiendo no solo identificar el agente causal, sino también cuantificar la intensidad de la infección y evaluar su impacto sistémico en el niño.
Haga clic en cada elemento para abordar los métodos de laboratorio convencionales.
Examen coproparasitario seriado
Métodos cuantitativos (Kato-Katz)
Métodos inmunológicos y moleculares
Interpretación orientada del coprológico
Prueba de cinta adhesiva (test de Graham)
Hallazgos de laboratorio indirectos
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Diagnóstico
Diagnóstico en contextos de salud pública
En áreas con alta prevalencia de helmintos transmitidos por el suelo, las recomendaciones de organismos internacionales plantean que no es necesario realizar diagnóstico individual previo para iniciar tratamiento.
Este enfoque se basa en:
- Alta frecuencia de infección subclínica
- Seguridad y bajo costo de los antiparasitarios
- Impacto poblacional de la desparasitación
En este escenario, el diagnóstico adquiere un valor principalmente epidemiológico más que individual.
El diagnóstico del parasitismo intestinal en pediatría debe entenderse como un proceso escalonado que integra la sospecha clínica con la confirmación paraclínica. La correcta interpretación de los hallazgos, junto con el reconocimiento de las limitaciones de cada prueba, permite orientar de manera adecuada el manejo y evitar tanto el subdiagnóstico como el tratamiento innecesario.
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Diagnóstico
Diagnóstico en contextos de salud pública
Conozca el algoritmo de decisión diagnóstica en parasitosis pediátrica.
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Descargar Algoritmo de decisión
Descargar Algoritmo de diagnóstico
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Tratamiento
El tratamiento de las parasitosis intestinales en la infancia debe abordarse como una intervención integral que no se limita a la erradicación del parásito, sino que incluye la corrección de las alteraciones nutricionales y hematológicas asociadas, así como la prevención de la reinfección. La elección del esquema terapéutico depende del agente etiológico, la intensidad de la infección, la edad del paciente y el contexto epidemiológico.
En áreas endémicas, como Colombia, donde la prevalencia puede superar el 29%, las estrategias terapéuticas trascienden el manejo individual e incluyen intervenciones poblacionales como la desparasitación masiva periódica, especialmente en niños entre 1 y 14 años.
Principios generales del tratamiento El manejo terapéutico se sustenta en tres componentes fundamentales:
- Tratamiento antiparasitario específico
- Manejo de complicaciones (anemia, desnutrición)
- Prevención de reinfección
Es fundamental reconocer que, en contextos de alta endemicidad, la reinfección es frecuente, por lo que el tratamiento debe ir acompañado de intervenciones en el entorno.
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Tratamiento farmacológico por grupo de parásitos
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Escenarios Clínicos Prácticos
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Escenarios Clínicos Prácticos
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Efectos adversos de antiparasitarios
En general, los antiparasitarios tienen un perfil de seguridad favorable, especialmente en esquemas cortos.
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Benzimidazoles (Albendazol / Mebendazol)
Ivermectina
Nitazoxanida
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Seguimiento post-tratamiento
El seguimiento del niño tratado por parasitosis intestinal constituye una fase esencial del manejo clínico, en la que se evalúa no solo la erradicación del parásito, sino también la reversión de las alteraciones sistémicas asociadas. A diferencia de otras infecciones agudas, el impacto de las parasitosis es acumulativo y frecuentemente silencioso, por lo que la mejoría clínica puede ser gradual.
Desde el punto de vista clínico, debe documentarse la resolución de los síntomas iniciales, como el dolor abdominal, la diarrea o el prurito anal, así como la recuperación del apetito y del estado general. En niños con compromiso nutricional o anemia, la evolución debe valorarse de manera más estrecha, considerando que la respuesta terapéutica completa depende tanto de la eliminación del parásito como de la restitución de los depósitos nutricionales.
En términos paraclínicos, el examen coproparasitario continúa siendo la herramienta estándar para confirmar la eliminación del agente, especialmente en infecciones documentadas previamente. En casos seleccionados, como anemia moderada a severa, se recomienda monitorizar parámetros como hemoglobina y ferritina, dado que la persistencia del parásito puede limitar la respuesta a la suplementación.
Debe considerarse, además, la necesidad de repetir esquemas terapéuticos en infecciones con alta tasa de reinfección, como la enterobiasis, donde la administración de una segunda dosis a las dos semanas forma parte del manejo estándar para interrumpir el ciclo biológico del parásito.
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Prevención de la reinfección
Uno de los mayores desafíos en el manejo de las parasitosis intestinales es la elevada frecuencia de reinfección, particularmente en contextos donde persisten los determinantes ambientales y sociales de la transmisión. En este sentido, el tratamiento farmacológico aislado tiene un impacto limitado si no se acompaña de intervenciones dirigidas al entorno del niño.
La prevención de la reinfección implica modificar prácticas cotidianas profundamente arraigadas, como la higiene de manos, el consumo de agua segura y la adecuada manipulación de alimentos. Estas medidas, aunque simples en apariencia, constituyen la base para la interrupción del ciclo fecal-oral.
En el ámbito domiciliario, adquiere especial relevancia el manejo simultáneo de convivientes en infecciones de alta transmisibilidad, como la producida por Enterobius vermicularis, donde los miembros del hogar pueden actuar como reservorios persistentes. Asimismo, el lavado de ropa de cama, el corte de uñas y la limpieza del entorno inmediato forman parte de estrategias efectivas para reducir la carga ambiental de huevos.
Desde una perspectiva más amplia, el acceso a agua potable, el saneamiento básico y la educación en salud continúan siendo los pilares fundamentales para el control sostenido de estas infecciones, especialmente en comunidades vulnerables.
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Quimioterapia preventiva y enfoque de salud pública
En áreas con alta endemicidad, el abordaje de las parasitosis intestinales trasciende el ámbito clínico individual y se inserta en estrategias de salud pública orientadas a reducir la carga de enfermedad a nivel poblacional. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud recomienda la implementación de programas de quimioterapia preventiva mediante la administración periódica de antihelmínticos a grupos de riesgo, particularmente niños en edad preescolar y escolar. Este enfoque se fundamenta en la alta prevalencia de infecciones subclínicas y en la seguridad de los medicamentos utilizados, lo que permite su administración sin necesidad de diagnóstico individual previo. La periodicidad del tratamiento se define según la prevalencia local, siendo anual en escenarios de riesgo moderado y semestral en zonas de alta transmisión.
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Quimioterapia preventiva y enfoque de salud pública
En Colombia, estas estrategias han sido incorporadas dentro de programas de salud pública, priorizando a la población pediátrica entre 1 y 14 años, con especial énfasis en niños pequeños en zonas rurales o con condiciones sanitarias deficientes.
Más allá de la reducción de la carga parasitaria, la quimioterapia preventiva ha demostrado beneficios en indicadores como crecimiento, anemia y desempeño escolar, aunque su impacto a nivel poblacional continúa siendo objeto de debate en la literatura.
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Consideraciones especiales en el tratamiento
El manejo farmacológico de las parasitosis intestinales en pediatría requiere una valoración cuidadosa de situaciones particulares que pueden modificar la elección terapéutica o aumentar el riesgo de eventos adversos.
En el contexto del embarazo, los benzimidazoles han demostrado potencial teratogénico en estudios animales, por lo que su uso durante el primer trimestre no es recomendado, debiendo individualizarse la decisión en infecciones de alta carga. De manera similar, la ivermectina debe evitarse durante la gestación y la lactancia por la limitada evidencia de seguridad.
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Consideraciones especiales en el tratamiento
Las interacciones farmacológicas también deben ser consideradas, particularmente en pacientes en tratamiento con anticonvulsivantes, los cuales pueden reducir la eficacia de los benzimidazoles al alterar su metabolismo. Asimismo, la combinación de mebendazol con metronidazol ha sido asociada a un mayor riesgo de reacciones cutáneas severas, lo que contraindica su uso concomitante.
Otro aspecto relevante es la variabilidad en la calidad de los medicamentos, especialmente en contextos donde predominan formulaciones genéricas. Diferencias en biodisponibilidad pueden traducirse en variabilidad en la respuesta terapéutica, particularmente en infecciones como la tricocefalosis, donde la eficacia de los esquemas convencionales ya es limitada.
Finalmente, en poblaciones especiales como niños desnutridos, inmunocomprometidos o con alta carga parasitaria, el riesgo de eventos adversos es mayor, lo que justifica una vigilancia clínica más estrecha y, en algunos casos, la necesidad de ajustar esquemas terapéuticos.
El tratamiento de las parasitosis intestinales en pediatría no debe concebirse como una intervención aislada, sino como parte de una estrategia integral que articula terapia farmacológica eficaz, corrección de las consecuencias sistémicas y control de los determinantes ambientales. La evidencia actual respalda el uso de esquemas simples, seguros y de amplio alcance, cuya implementación adecuada tiene el potencial de modificar de manera significativa la carga de enfermedad en poblaciones vulnerables.
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Conclusiones y puntos clave
Las parasitosis intestinales en la población pediátrica continúan representando un desafío clínico y de salud pública, particularmente en contextos donde confluyen condiciones de vulnerabilidad social, deficiencias en saneamiento básico y barreras en el acceso a servicios de salud. Lejos de constituir entidades benignas o autolimitadas, estas infecciones tienen un impacto profundo y sostenido sobre el crecimiento, la nutrición y el desarrollo neurocognitivo del niño.
La comprensión actual de estas enfermedades ha evolucionado desde una visión centrada exclusivamente en el parásito hacia un enfoque integrador que reconoce la interacción dinámica entre el agente infeccioso, el huésped y su entorno. En este contexto, la parasitosis intestinal se configura como un marcador biológico de inequidad, cuya persistencia refleja fallas estructurales en determinantes sociales de la salud.
Desde el punto de vista clínico, el reto no radica únicamente en el tratamiento, sino en la capacidad de sospechar estas infecciones en escenarios donde su presentación es inespecífica. El reconocimiento de síndromes como la diarrea crónica, la anemia inexplicada o la falla de medro debe motivar una evaluación dirigida, especialmente en áreas endémicas.
El abordaje terapéutico ha demostrado ser altamente efectivo cuando se implementa de manera adecuada; sin embargo, su impacto se ve limitado por la elevada tasa de reinfección. Esto subraya la necesidad de integrar el tratamiento farmacológico con intervenciones en el entorno, incluyendo educación en salud, acceso a agua potable y mejoras en saneamiento.
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Conclusiones y puntos clave
En el ámbito de la salud pública, las estrategias de quimioterapia preventiva han demostrado ser herramientas costo-efectivas para reducir la carga de enfermedad, particularmente en poblaciones pediátricas. No obstante, su sostenibilidad y efectividad a largo plazo dependen de su articulación con intervenciones estructurales.
En conjunto, el control de las parasitosis intestinales en la infancia requiere un enfoque multidimensional que trascienda el acto médico individual y se proyecte hacia intervenciones comunitarias y políticas de salud integrales.
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Puntos clave para la práctica clínica
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Recursos descargables
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Recursos complementarios
Bibliografía
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- World Health Organization. Soil-transmitted helminth infections. Geneva: WHO; 2023.
- Pan American Health Organization. Guidelines for the control of soil-transmitted helminth infections. Washington, DC: PAHO; 2018.
- Jourdan PM, Lamberton PHL, Fenwick A, Addiss DG. Soil-transmitted helminth infections. Lancet. 2018;391(10117):252-265.
- Pullan RL, Smith JL, Jasrasaria R, Brooker SJ. Global numbers of infection and disease burden of soil-transmitted helminths in 2010. Parasit Vectors. 2014;7:37.
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- Instituto Nacional de Salud. Boletín epidemiológico nacional: parasitosis intestinal en Colombia. Bogotá: INS; varios años.
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Alteraciones nutricionales y micronutrientes
El impacto nutricional de las parasitosis intestinales es multifactorial. La infección puede disminuir la ingesta, ya sea por anorexia asociada a la respuesta inflamatoria o por malestar gastrointestinal, pero también compromete de manera directa la absorción de nutrientes.
Las alteraciones del epitelio intestinal afectan la absorción de grasas, carbohidratos y micronutrientes esenciales. A esto se suma, en el caso de algunos helmintos, la pérdida directa de nutrientes o sangre. Como resultado, se desarrollan deficiencias de hierro, vitamina A y zinc, que no solo afectan el estado nutricional, sino también la respuesta inmune y la susceptibilidad a otras infecciones.
Este compromiso nutricional suele ser progresivo y, en muchos casos, subclínico en fases iniciales, lo que retrasa su reconocimiento.
Etiología
La etiología es predominantemente viral, con más de 200 virus implicados, los principales agentes son:
Rinovirus (50–80 % de los casos), Coronavirus, Virus sincitial respiratorio (vsr), Adenovirus, Parainfluenza, Influenzae, Metapneumovirus. La etiología bacteriana primaria es excepcional, las bacterias aparecen en complicaciones, no en el cuadro inicial.
Frecuencia
Virus
Rinovirus
50–80 %
Coronavirus
Alta
VSR
Variable
Etiología
Principales agentes etiológicos en faringoamigdalitis pediátrica:
Grupo
Frecuencia Relativa
Agentes
Viral (más frecuente)
Los virus son la causa predominante de faringoamigdalitis:
- Adenovirus
- Rinovirus
- Influenza / Parainfluenza
- Virus sincitial respiratorio
- Epstein-Barr
- Enterovirus
- Herpes simple
Bacteriana: principal agente: Streptococcus pyogenes (EbhGA): 15–30% de casos en niños en edad escolar. En <3 años: rara etiología estreptocócica, el pico en mas entre los 5 –15 años.
Otros menos frecuentes: Estreptococos grupo C y G, Fusobacterium necrophorum (adolescentes), Mycoplasma pneumoniae.
Viral
Adenovirus, rinovirus, influenza, EBV, enterovirus
Alta (70–85 %)
Bacteriana
Streptococcus pyogenes
15–30 % en escolares
Baja
Otros
Mycoplasma, Fusobacterium
Diagnóstico
Es clínico.Pero ante la duda para confirmar o descartar etiología estreptocócica, dado que los hallazgos clínicos se superponen y se tiende a sobrestimar la etiología por EbhGASe recomienda la realización de: test rápido de antígeno, cultivo faríngeo (gold standard) y/opcr (alta sensibilidad) de acuerdo a la disponibilidad. La recomendación es NO iniciar antibiótico sin confirmación microbiológica, salvo excepciones. El uso de escalas clínicas tipo Centor / McIsaac, tienen limitación práctica dado por su baja precisión y no deben guiar tratamiento.
Síndrome gastrointestinal inespecífico Esta constituye la forma de presentación más frecuente en la práctica pediátrica. Se caracteriza por síntomas fluctuantes y poco específicos, como dolor abdominal recurrente, distensión, flatulencia y alteraciones en el hábito intestinal. Estos cuadros, de evolución crónica o intermitente, suelen ser subestimados o atribuidos a trastornos funcionales.
En infecciones por Giardia intestinalis, estos síntomas pueden asociarse a malabsorción, con heces voluminosas, fétidas o con contenido graso. En el caso de helmintos como Ascaris lumbricoides o Trichuris trichiura, el dolor abdominal suele ser menos específico, lo que contribuye al subdiagnóstico.
Pronóstico
Excelente si existe tratamiento oportuno. La tasa de mortalidad de la epiglotitis no tratada es del 6 %
Manifestaciones perianales La infección por Enterobius vermicularis se caracteriza por prurito anal nocturno, producido por la migración de las hembras hacia la región perianal para depositar sus huevos. Este síntoma puede generar alteraciones del sueño, irritabilidad y, en algunos casos, infecciones secundarias por rascado.
En niñas, puede asociarse a vulvovaginitis debido a la migración del parásito hacia la región genital.
Complicaciones
poco frecuentes, pero relevantes: otitis media aguda, sinusitis, exacerbación de asma y rara vez neumonía.
Pronóstico
Favorable en ambos casos, con resolución espontánea en el caso viral y con
buena evolución con tratamiento en el de etiología estreptocócica.
Manifestaciones extraintestinales Algunas parasitosis pueden extenderse más allá del tracto gastrointestinal. En el caso de Entamoeba histolytica, la complicación más relevante es el absceso hepático, que se presenta con fiebre prolongada, dolor en hipocondrio derecho y hepatomegalia.
En infecciones por Strongyloides stercoralis, especialmente en pacientes inmunocomprometidos, puede desarrollarse un síndrome de hiperinfección con diseminación sistémica, una condición de alta gravedad.
Tratamiento
Leve
Corticoide (dexametasona de elección)
Moderado–grave
Adrenalina nebulizada
Corticoides sistémicos
Oxígeno si hipoxemia
La actividad de la adrenalina racémica dura menos de 2 horas, por lo tanto, es obligatorio observar al paciente. Los síntomas del crup pueden reaparecer, pero la adrenalina racémica no produce empeoramiento de la obstrucción por efecto rebote.
NO se utilizan antitusivos, anthistanincos, desongestionantes o antibióticos.
Tratamiento
En caso de faringitis viral , el manejo es sintomático con analgésicos, hidratación y medidas locales. NO antibióticos-
Para faringitis estreptocócica se continua con manejo sintomático pero ya le objetivo es dismnuír la posibilidad de transmisión y las secuealas como fiebre reumática.
El tratamiento de elección sigue siendo : Penicilina (10 días) y como alternativa: amoxicilina
En caso de alergia a penicilina: cefalosporinas (no anafilaxia) o macrólidos (casos seleccionados)
El EbhGA sigue siendo 100% sensible a betalactámicos
Duración 7-10 dias en promedio, se sugiere mantener los 10 dias, para asegurar erradicación con mejoría en 24–48 h tras el incio del anntibiotico.
Pronóstico
Generalmente favorable con resolución completa, pero en algunos pacientes con comorbilidades como cardiopatías, neumopatías crónicas displasia broncopulmonar antecedente de prematuridad , inmunocomprometidos, la presentación clínica puede ser grave con requerimientos de UCI ,IOT estancias prolongadas o desenlaces potencialmente fatales.
A largo plazo puede asociarse a sibilancias recurrentes y posible relación con asma.
Manifestaciones Clínicas
El cuadro clínico presenta variabilidad significativa y superposición entre etiologías, lo que limita la capacidad diagnóstica exclusivamente clínica.
La infección viral suele presentarse con síntomas respiratorios altos asociados, como tos, rinorrea y conjuntivitis, mientras que la infección por EbhGA se caracteriza por inicio súbito, fiebre, odinofagia intensa y adenopatías cervicales dolorosas, con ausencia de síntomas catarrales con hallazgos característicos de “lengua en fresa”, rash escarlatiniforme (escarlatina) y eritema faríngeo intenso.
No obstante, múltiples estudios han demostrado que ningún signo o combinación de signos clínicos permite diferenciar con certeza etiología viral de bacteriana, lo que fundamenta la recomendación de confirmación microbiológica antes de iniciar antibióticos.
Hallazgos característicos: “lengua en fresa”, rash escarlatiniforme (escarlatina, eritema faríngeo intenso)
Tratamiento
La prioridad absoluta es la vía aérea.
Una vez estabilizada la vía aérea, se procede con intubación de urgencia, aporte de oxígeno e inicio de antibioticoterapia parenteral empírica. El esquema de elección es ceftriaxona a 100 mg/kg/día en una o dos dosis, combinada con vancomicina a 15 mg/kg/dosis cada 8 horas, mientras se esperan los resultados de cultivo y susceptibilidad. Los cultivos deben obtenerse de sangre y superficie epiglótica; en casos seleccionados, según criterio clínico, se considera punción lumbar para cultivo de líquido cefalorraquídeo. Es importante señalar que la adrenalina racémica y los corticoides no tienen eficacia demostrada en la epiglotitis y no deben emplearse como tratamiento principal de este cuadro.
Inflamación crónica y repercusiones sistémicas Un elemento transversal a estos procesos es la inflamación crónica de bajo grado, que actúa como nexo entre la infección intestinal y sus manifestaciones sistémicas. Esta inflamación sostenida interfiere con el eje hormona de crecimiento–IGF-1, altera el metabolismo proteico y favorece un estado catabólico, lo que contribuye al retraso del crecimiento y al deterioro del estado nutricional. Así, el impacto del parasitismo intestinal trasciende el tracto digestivo y se proyecta sobre el desarrollo global del niño.
Poliparasitismos
En contextos endémicos, la infección simultánea por múltiples especies parasitarias es más la regla que la excepción, especialmente en población pediátrica expuesta de manera continua a fuentes de transmisión. Este fenómeno, conocido como poliparasitismo, introduce una complejidad adicional en la fisiopatología, ya que los efectos de los distintos parásitos no son simplemente aditivos, sino que pueden interactuar de manera sinérgica.
La coexistencia de protozoarios y helmintos combina mecanismos de daño diversos. Mientras los protozoarios, como Giardia intestinalis, comprometen la absorción de nutrientes mediante alteraciones funcionales de la mucosa, los helmintos pueden generar pérdida crónica de sangre, inflamación persistente o efectos mecánicos. La superposición de estos procesos amplifica el impacto sobre el huésped, favoreciendo cuadros clínicos en los que coexisten diarrea crónica, anemia y deterioro del estado nutricional.
Desde el punto de vista inmunológico, el poliparasitismo también modula la respuesta del huésped. La activación simultánea de distintos perfiles inmunes, junto con los mecanismos de inmunorregulación inducidos por algunos helmintos, puede alterar la eficacia de la respuesta defensiva y facilitar la persistencia de la infección. Este equilibrio inestable contribuye a la cronificación y a la variabilidad en la expresión clínica.
Inflamación crónica y repercusiones sistémicas Un elemento transversal a estos procesos es la inflamación crónica de bajo grado, que actúa como nexo entre la infección intestinal y sus manifestaciones sistémicas. Esta inflamación sostenida interfiere con el eje hormona de crecimiento–IGF-1, altera el metabolismo proteico y favorece un estado catabólico, lo que contribuye al retraso del crecimiento y al deterioro del estado nutricional. Así, el impacto del parasitismo intestinal trasciende el tracto digestivo y se proyecta sobre el desarrollo global del niño.
Complicaciones
Supurativas:
- Absceso periamigdalino
- Adenitis cervical
- Otitis media
No supurativas:
- Fiebre reumática aguda
- Glomerulonefritis postestreptocócica
Graves (raras):
- Síndrome de Lemierre (Fusobacterium)
- Infecciones invasivas
Relación bidireccional con la desnutrición
La relación entre parasitosis intestinal y desnutrición es bidireccional y constituye uno de los ejes centrales de su impacto en salud infantil. La infección compromete la absorción de nutrientes y favorece pérdidas nutricionales, mientras que la desnutrición resultante debilita la respuesta inmune, facilitando la persistencia y la reinfección.
Este ciclo, difícil de romper en ausencia de intervenciones integrales, explica por qué en muchas comunidades las parasitosis y la desnutrición coexisten de manera persistente, potenciando sus efectos negativos sobre el crecimiento y el desarrollo.
Anemia y sus implicaciones clínicas
La anemia constituye una de las complicaciones más relevantes, particularmente en infecciones por helmintos hematófagos. La pérdida crónica de sangre a nivel intestinal, sumada a la disminución en la absorción de hierro y a la inflamación persistente, da lugar a una anemia ferropénica de carácter multifactorial.
En la práctica clínica, esta condición puede manifestarse con palidez, fatiga, irritabilidad y disminución de la capacidad funcional. Sin embargo, su importancia trasciende estos hallazgos, ya que la anemia en la infancia se asocia con alteraciones en el desarrollo cognitivo y en el rendimiento escolar, especialmente cuando se presenta de manera sostenida.
Implicaciones en salud pública
El impacto de las parasitosis intestinales trasciende el ámbito individual y adquiere una dimensión poblacional. Estas infecciones contribuyen de manera significativa a la carga global de enfermedad, particularmente en términos de años de vida ajustados por discapacidad.
Por esta razón, las estrategias de control se orientan no solo al tratamiento individual, sino también a intervenciones colectivas que incluyen desparasitación periódica, mejora de las condiciones sanitarias y educación en salud. Estas medidas buscan reducir no solo la prevalencia de la infección, sino también sus consecuencias sobre el desarrollo infantil.
Importancia clínica y carga de enfermedad
La bronquiolitis la principal causa de hospitalización en menores de 1 año y la infección respiratoria baja más frecuente en lactantesA nivel global ocurren aprox imadamente 33 millones de casos anuales por VRS ,3,2 millones de hospitalizaciones y 120.000 muertes/año. En Latinoamérica, el impacto es mayor por circulación casi permanente del VRS, desigualdad en acceso a salud y saturación de servicios pediátricos
Manifestaciones Clínicas
- Curso típico :
- Día 1–2: odinofagia leve
- Día 2–3: rinorrea, estornudos
- Día 3–5: congestión, tos
- Resolución: 7–10 días
Patogenia
Inflamación subglótica asociado a edema mucoso y consecuente reducción del calibre de la vía aérea . Como la luz de las vías respiratorias de un lactante o un niño es estrecha, una mínima reducción del área transversal por edema de la mucosa u otros trastornos inflamatorios determina un incremento exponencial de la resistencia de la vía respiratoria y un aumento significativo del trabajo de la respiración. (Ley de Poiseuille). La inflamación que afecta a las cuerdas vocales y a las estructuras inferiores a las mismas se denomina laringitis, laringotraqueítis o laringotraqueobronquitis, y la inflamación de las estructuras proximales a las cuerdas (aritenoides, repliegues aritenoepiglóticos [«cuerdas vocales falsas»] y epiglotis) se llama supraglotitis . El crup es una enfermedad de la vía respiratoria y el intercambio gaseoso alveolar suele ser normal. Solo se produce hipoxia y disminución de la saturación de oxígeno cuando se va a producir obstrucción completa de la vía respiratoria.
Síntomas principales
Rinorrea (inicialmente clara), congestión nasal, estornudos, tos, odinofagia, fiebre baja y malestar general
En lactantes: irritabilidad, dificultad para alimentarse y trastornos del sueño
Diagnóstico
Es clínico.
No requiere pruebas de laboratorio en la mayoría de los caso, se basa en síntomas típicos, evolución autolimitada y ausencia de signos de alarma.
Manifestaciones Clínicas
Fase prodrómica: consiste en rinorrea, fiebre leve,tos leve (1–3 días). Fase característica: Tos metálica “perruna”estridor inspiratorio, disfonía,empeoramiento clinico en la noche. Signos de gravedad: Estridor en reposo, tirajes, agitación o letargia, hipoxemia.
Complicaciones
Infección invasiva, obstrucción completa, incluso muerte.
Neumonía
Criterios:
- Respiración rápida (según edad)
- Sin tiraje ni signos de peligro
Conducta:
- Manejo ambulatorio,
- antibiótico (según sospecha bacteriana),
- seguimiento estrecho.
Probable infección respiratoria baja
Patogenia
La patogenia de la neumonía adquirida en la comunidad refleja un proceso dinámico en el que convergen mecanismos infecciosos y respuestas inflamatorias del huésped, modulados por el entorno microbiológico de la vía respiratoria. Los mecanismos fisiopatológicos varían según la etiología. En la neumonía viral predomina la lesión del epitelio respiratorio con deterioro del aclaramiento mucociliar e inflamación de la vía aérea, lo que favorece obstrucción bronquial, atrapamiento aéreo, atelectasias segmentarias y alteraciones en la relación ventilación-perfusión, que se expresan clínicamente como hipoxemia. En la neumonía bacteriana, en cambio, el proceso inicia con la invasión del espacio alveolar por microorganismos patógenos, seguida de una intensa respuesta inflamatoria local con acumulación de exudado intraalveolar, edema y reclutamiento celular. El resultado es consolidación pulmonar, disminución de la distensibilidad y mayor compromiso sistémico. Este proceso no ocurre de forma aislada: la microbiota respiratoria modula tanto la susceptibilidad a la infección como la evolución clínica, y constituye un factor contextual relevante en la comprensión integral de la enfermedad.
Etiología
La etiología de la NAC en pediatría es dinámica y fuertemente dependiente de la edad, el estado inmunológico y el contexto epidemiológico. Un fenómeno clave en la última década ha sido el cambio epidemiológico inducido por la vacunación, con reducción de neumonías bacterianas clásicas y predominio actual de etiología viral .
Los virus hoy representan la causa más frecuente de NAC en niños, especialmente en menores de 5 años.
Un hallazgo relevante es la alta frecuencia de coinfección viral-bacteriana, lo cual complejiza la interpretación clínica y terapéutica , en la interacción virus-bacteria se alteran los mecanismos de defensa del huésped y se favorece la invasión bacteriana secundaria.
Crecimiento y desarrollo físico
Las parasitosis intestinales en la infancia ejercen un impacto significativo sobre el crecimiento, particularmente en contextos donde la exposición es continua y las infecciones tienden a cronificarse. Más allá de episodios agudos, su efecto se acumula en el tiempo y se expresa como una alteración del crecimiento lineal y ponderal.
El retraso en talla, o stunting, constituye una de las manifestaciones más consistentes. Este fenómeno no puede explicarse únicamente por un déficit calórico, sino por la interacción entre ingesta inadecuada, malabsorción y un estado inflamatorio persistente que interfiere con los mecanismos de crecimiento. En este contexto, incluso niños con acceso relativo a alimentos pueden presentar compromiso del crecimiento si la infección parasitaria se mantiene en el tiempo.
Neumonía Grave
Criterios:
- Tiraje subcostal persistente
- Sin signos de peligro general
Conducta:
- Hospitalización,
- oxígeno según necesidad,
- manejo intrahospitalario.
Compromiso respiratorio significativo
Tratamiento
La bronquiolitis no cuenta con tratamiento antiviral específico en la mayoría de los casos, por lo que el abordaje se centra en medidas de soporte. Entre estas, el oxígeno suplementario es la única intervención con evidencia sólida para modificar el curso de la enfermedad.Las guías clásicas han sustentado un manejo de soporte universal; sin embargo, las recomendaciones más recientes, basadas en la aproximación por fenotipos clínicos, proponen reconsiderar terapias dirigidas en subgrupos seleccionados. Medidas estándar para todos los pacientes:
- Oxígeno suplementario ante hipoxemia
- Hidratación adecuada
- Aspiración nasal selectiva
- Monitoreo clínico continuo
Intervenciones no recomendadasLa evidencia es sólida y consistente en desaconsejar el uso generalizado de broncodilatadores, corticoides, antibióticos y adrenalina en el manejo de la bronquiolitis. Su indicación rutinaria no ha demostrado beneficio clínico y puede asociarse a efectos adversos innecesarios. Criterios de hospitalización Se recomienda hospitalización ante cualquiera de los siguientes hallazgos:
- SatO₂ <92%
- Dificultad respiratoria moderada a grave
- Apneas
- Incapacidad para alimentarse adecuadamente
- Presencia de factores de riesgo para deterioro clínico o evolución crítica
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Prevención
Higiene de manos, reducción de transmisión ,tratamiento oportuno de Ebhga.
No hay vacunación a la fecha.
Uno de los principales problemas en la práctica clínica es el uso inapropiado de antibióticos en cuadros virales, lo que contribuye a resistencia antimicrobiana. La evidencia actual respalda un enfoque conservador, basado en confirmación diagnóstica, particularmente en contextos de baja prevalencia de fiebre reumática.
Diagnóstico
Diagnóstico
Es clínico.No requiere radiografía rutinaria Pero en algunos pacientes las imagenes pueden ser orientativas observandoose la típica estenosis subglótica o signo de la aguja en una vista posteroanterior Sin embargo, este signo puede faltar en algunos pacientes con crup. Solo se debe valorar la realización de estudios radiológicos (tras estabilizar la vía respiratoria) en niños que tengan una presentación o una evolución clínica atípicas.
Síndrome pulmonar (fase de migración larvaria) Algunos helmintos presentan una fase de migración pulmonar en su ciclo biológico, lo que puede dar lugar a manifestaciones respiratorias transitorias. Este cuadro, conocido como síndrome de Löffler, se caracteriza por tos, sibilancias, fiebre leve y eosinofilia periférica.
En la práctica clínica, puede confundirse con infecciones respiratorias virales o con exacerbaciones asmáticas, especialmente si no se considera el contexto epidemiológico.
Patogenia
La infección ocurre tras la colonización de mucosa farínge, adhesión bacteriana (proteína M en EbhGA que genera la respuesta inflamatoria local, liberación de toxinas (en casos como escarlatina exotoxina A, B, or C )La proteína M de estreptococo de la cual puede haber mas de 240 tipos lo que explicaría recurrencias, tiene alto poder de virulencia con capacidad para inhibir la fagocitosis y precipitar respuesta inflamatoria sistémica al ser altamente inmunogénica. Una persona puede experimentar múltiples episodios de faringitis estreptocócica a lo largo de su vida, ya que la inmunidad natural es específica para cada serotipo M y no previene la infección por un nuevo serotipo M.
Manifestaciones clínicas
Al igual que la etiología, la presentación clínica de la NAC es heterogénea y depende de la edad del paciente. No obstante, existe un hallazgo que sobresale por su valor diagnóstico: la taquipnea es el signo más sensible de neumonía en niños y el principal criterio de clasificación en la estrategia AIEPI (ver tabla de frecuencia respiratoria por edad). En lactantes y preescolares, los hallazgos más relevantes incluyen fiebre, tiraje, aleteo nasal, quejido respiratorio e hipoxemia. A la auscultación pueden identificarse crepitantes y disminución del murmullo vesicular, aunque su ausencia no descarta el diagnóstico. En niños mayores, el espectro clínico se amplía con la aparición de dolor torácico, dolor abdominal referido y disnea, síntomas que orientan hacia compromiso lobar o etiología atípica.
Patogenia
Infección supraglótica con edema severo de epiglotis y obstrucción rápida de la vía aérea
Mecanismos de daño según tipo de parásito Los helmintos pueden generar daño a través de mecanismos mecánicos, pérdida de nutrientes o migración tisular.
Los mecanismos de daño varían según el tipo de parásito. En los helmintos, el compromiso puede ser mecánico, como ocurre con Ascaris lumbricoides en infecciones de alta carga, donde la acumulación de parásitos puede generar obstrucción intestinal. En otros casos, el daño se relaciona con la pérdida crónica de nutrientes o sangre, como en las uncinarias, cuya actividad hematófaga contribuye al desarrollo de anemia ferropénica. Por su parte, Trichuris trichiura induce inflamación de la mucosa colónica, que en infecciones intensas puede traducirse en cuadros disentéricos. En contraste, los protozoarios suelen generar alteraciones funcionales más que estructurales, aunque Entamoeba histolytica constituye una excepción al ser capaz de invadir la mucosa y producir necrosis tisular.
Neurodesarrollo y rendimiento cognitivo
El impacto de las parasitosis intestinales sobre el sistema nervioso central es indirecto, pero clínicamente relevante. La combinación de desnutrición, anemia e inflamación crónica crea un entorno desfavorable para el desarrollo cerebral durante etapas críticas.
Diversos estudios han mostrado asociación entre estas infecciones y alteraciones en funciones cognitivas como la atención, la memoria y el aprendizaje. Estos efectos no suelen ser evidentes en el corto plazo, pero adquieren relevancia a nivel poblacional, donde se traducen en menor rendimiento académico y limitaciones en el desarrollo del potencial cognitivo.
Ivermectina Frecuentes:
- Mareo
- Prurito
- Eosinofilia transitoria
Raros:
- Neurotoxicidad (dosis altas o susceptibilidad individual)
Precauciones:
- Uso cauteloso <15 kg
- Evitar en embarazo
Patogenia
Se caracteriza por edema de la pared bronquiolar asoaciado a hipersecreción de moco, ocurrre necrosis epitelial y obstrucción luminal. Lo que se traduce clinicamente en aumento de resistencia al flujo aéreo, atrapamiento aéreo, atelectasias y procesos de alteración ventilación/perfusión que conllevan el paciente a hipoxemia.
Con inovirus se observó mayor perfil Th2, eosinofilia y asociación atópica, lo que sugiere proximidad biológica con el asma temprana.
En lactantes ocurre el mismo fenómeno de Croup, las pequeñas variaciones en el radio bronquiolar generan gran impacto en la resistencia (ley de Poiseuille).
Etiología
Previa a la era postvacunal el principal agente era Haemophilus influenzae tipo b.
Actualmente, Streptococcus pyogenes , Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus
Importancia epidemiológica
La neumonía es la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en menores de 5 años. Según datos actuales de la OMS, muere un niño cada 43 segundos por esta causa, lo que representa más de 700.000 muertes anuales — aproximadamente 2.000 diarias — de las cuales cerca de 190.000 corresponden a recién nacidos, el grupo de mayor vulnerabilidad.La incidencia global supera los 1.400 episodios por cada 100.000 niños al año. Su distribución es marcadamente desigual: las tasas más altas se concentran en países de ingresos bajos y medios, donde convergen desnutrición, inequidad estructural y acceso limitado a servicios de salud. En contraste, los países de ingresos altos han logrado reducir drásticamente la mortalidad mediante vacunación contra Hib y neumococo, uso adecuado de antibióticos y atención oportuna. Aunque la mortalidad por neumonía disminuyó aproximadamente un 54% entre el año 2000 y la actualidad, este avance es más lento que el registrado para otras enfermedades prevenibles: la mortalidad por diarrea, por ejemplo, se redujo cerca de un 63% en el mismo período. La mayoría de estas muertes siguen siendo prevenibles con intervenciones oportunas de salud pública y atención clínica adecuada.
Interpretación orientada del coprológico
Algunos hallazgos pueden orientar hacia etiologías específicas:
- Quistes de Giardia intestinalis → infección por protozoario no invasivo
- Trofozoítos de Entamoeba histolytica → sospecha de amebiasis (requiere correlación clínica)
- Huevos de Ascaris lumbricoides → helmintiasis intestinal
- Huevos de Trichuris trichiura → infección colónica crónica
- Huevos de uncinarias → riesgo de anemia asociada
- Leucocitos fecales / moco / sangre → proceso inflamatorio, sugiere invasión
La interpretación debe realizarse siempre en conjunto con la clínica, evitando sobrevalorar hallazgos aislados.
Manifestaciones Clínicas
Se caracteriza por la evolución aguda, progresiva y potencialmente fulminante de fiebre elevada, odinofagia intensa , disfagia, babeo, voza apagada con obstrucción respiratoria de progresión rápida. El grado de dificultad respiratoria en el momento de la presentación es variable.
Tiene unos signos clínicos clásicos como: posición en trípode, cuello hiperextendido, ansiedad intensa y estridor tardío.
Respuesta inmunológica y modulación parasitaria
La respuesta inmune frente a helmintos se caracteriza por una polarización hacia un perfil Th2, mediado por citocinas como IL-4, IL-5 e IL-13. Este patrón favorece la activación de eosinófilos, la producción de IgE y la hipersecreción de moco, mecanismos orientados a limitar la carga parasitaria.
Sin embargo, en infecciones persistentes, esta respuesta contribuye a una inflamación crónica de bajo grado. De manera paralela, muchos helmintos inducen mecanismos inmunorreguladores que atenúan la respuesta inflamatoria, facilitando su permanencia y estableciendo un equilibrio dinámico con el huésped.
Diagnóstico
Es clínico + confirmación en ambiente controlado.El diagnóstico de epiglotitis es fundamentalmente clínico y debe confirmarse únicamente en un ambiente controlado, con capacidad inmediata de manejo de la vía aérea. La laringoscopia, cuando está indicada y se realiza en condiciones seguras, evidencia una epiglotis aumentada de tamaño y de coloración rojo cereza, hallazgo patognomónico del cuadro. En algunos casos se observa compromiso más extenso de otras estructuras supraglóticas, particularmente los repliegues aritenoepiglóticos. Ante la sospecha de epiglotitis en un paciente con obstrucción de vía aérea superior, puede solicitarse una radiografía lateral de cuello como apoyo diagnóstico. La imagen característica es el signo del pulgar: engrosamiento de la epiglotis que, en proyección lateral, adopta la forma redondeada de un pulgar, en contraste con la imagen en lápiz de la epiglotis normal. Advertencia clínica crítica: está contraindicado examinar la cavidad oral o la garganta sin contar con control seguro de la vía aérea. La manipulación puede desencadenar un espasmo laríngeo con obstrucción completa y paro respiratorio.
Poliparasitismo y formas clínicas complejas En áreas endémicas, la coexistencia de múltiples parásitos es frecuente y modifica la expresión clínica de la enfermedad. La superposición de distintos mecanismos de daño se traduce en cuadros clínicos complejos, en los que pueden coexistir síntomas digestivos, anemia, desnutrición y compromiso sistémico.
Este fenómeno explica la persistencia de síntomas inespecíficos, la respuesta parcial a tratamientos dirigidos y la necesidad de un enfoque diagnóstico y terapéutico integral.
Las manifestaciones clínicas del parasitismo intestinal abarcan un espectro amplio que va desde el estado asintomático hasta formas graves con compromiso multisistémico. La organización sindrómica permite integrar la fisiopatología con la práctica clínica, facilitando el reconocimiento temprano y el abordaje adecuado, particularmente en contextos donde estas infecciones son altamente prevalentes
Prevención
La prevención ha transformado radicalmente la epidemiología de la NAC.
El abordaje contemporáneo de la neumonía infantil se estructura sobre tres pilares estratégicos complementarios: proteger, prevenir y tratar, integrados dentro de un marco de fortalecimiento del sistema de salud e innovación sanitaria. Este modelo reconoce que la reducción sostenida de la mortalidad por neumonía no depende de una única intervención, sino de la combinación coordinada de acciones clínicas, sociales y poblacionales.
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Impacto del poliparasitismo
En escenarios donde coexisten múltiples parásitos, los efectos sobre el estado nutricional y el desarrollo se intensifican. La combinación de mecanismos como malabsorción, pérdida sanguínea e inflamación genera un impacto acumulativo que se traduce en mayor riesgo de anemia, desnutrición y retraso del crecimiento.
Desde el punto de vista clínico, esto se refleja en niños con síntomas persistentes o mixtos, en quienes el deterioro del estado general no puede atribuirse a un solo agente. Esta situación es particularmente frecuente en áreas de alta endemicidad y representa un desafío para el manejo integral.
Manifestaciones clínicas
Fase inicial: consisten en rinorrea, tos, fiebre baja
Fase de progresión: taquipnea, sibilancias, crepitantes, tirajes, dificultad para alimentación
Signos de gravedad: apnea, hipoxemia, cianosis, letargia y fatiga respiratoria con consecuente falla respiratoria
La evolución típica normalmente consiste en pico clínico: día 3–5, resolución progresiva en 1–2 semanas.
La evidencia reciente ha propuesto la existencia de diferentes fenotipos clínicos:
No todos los lactantes con “bronquiolitis” son iguales, y no todos deberían manejarse exactamente igual.
Examen coproparasitario seriado
El examen coproparasitario continúa siendo la herramienta diagnóstica de primera línea por su disponibilidad y capacidad para identificar múltiples agentes.
Permite detectar:
- Quistes de protozoarios
- Trofozoítos (en muestras frescas)
- Huevos de helmintos
- Larvas en casos específicos
Su principal limitación es la eliminación intermitente de formas parasitarias, lo que reduce la sensibilidad de una muestra única. Por esta razón, se recomienda la toma de al menos tres muestras en días diferentes para mejorar el rendimiento diagnóstico.
Microbiota intestinal y disbiosis
La interacción entre parásitos y microbiota intestinal constituye un componente cada vez más reconocido en la fisiopatología. La infección parasitaria puede alterar la composición bacteriana, generando disbiosis que impacta la digestión, la absorción y la respuesta inmune.
En la infancia, donde la microbiota se encuentra en desarrollo, estas alteraciones pueden tener efectos más prolongados, influyendo en la susceptibilidad a otras infecciones y en procesos metabólicos.
Tratamiento
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El tratamiento de la NAC debe individualizarse considerando la edad del paciente, la gravedad clínica, el estado vacunal, la sospecha etiológica, las comorbilidades presentes y la respuesta al manejo inicial. En todos los casos se privilegia el uso de antibióticos de espectro estrecho, reservando opciones de mayor cobertura para situaciones en que la clínica, la epidemiología o la evolución lo justifiquen.
Se recomienda transición a tratamiento oral cuando el niño presente, mejoría clínica sostenida , tolerancia oral adecuada , disminución de dificultad respiratoria , sin requerimiento de oxígeno y estabilidad hemodinámica
Muchos pacientes hospitalizados responden con 1–3 días IV, seguidos de curso oral corto.
Un cambio relevante en la últimas evidencias es la reducción en la duración del tratamiento a cursos de 3–5 días suficientes en NAC no complicada y esto representa un avance importante en el uso racional y prudente de la terapia antimicrobiana
Hallazgos de laboratorio indirectos
Algunos hallazgos pueden orientar hacia parasitosis, aunque no son específicos:
- Eosinofilia periférica → sugiere helmintiasis, especialmente en fase tisular
- Anemia ferropénica → frecuente en infecciones por uncinarias
- Hipoalbuminemia → asociada a malabsorción crónica
- Déficits de micronutrientes → hierro, zinc, vitamina A
Estos hallazgos deben interpretarse en conjunto con la clínica y el contexto epidemiológico
Benzimidazoles (Albendazol / Mebendazol) Frecuentes (leves):
- Dolor abdominal
- Náuseas, vómito
- Cefalea
Raros (terapia prolongada):
- Hepatotoxicidad
- Leucopenia / pancitopenia
- Reacciones cutáneas graves (Stevens-Johnson)
Precauciones:
- Evitar en <1 año (mebendazol)
- Evitar combinación con metronidazol (riesgo cutáneo grave)
.
Síndrome de malabsorción El síndrome de malabsorción es una manifestación relevante, especialmente en infecciones por Giardia intestinalis. Se caracteriza por diarrea crónica, esteatorrea, distensión abdominal y falla de medro. Este cuadro refleja la alteración funcional de la mucosa intestinal, con compromiso de la digestión y absorción de nutrientes.
En muchos casos, la presentación es insidiosa, lo que retrasa el diagnóstico y favorece la progresión hacia un deterioro nutricional más evidente.
Nitazoxanida Frecuentes:
- Dolor abdominal
- Cefalea
- Orina amarillenta
En contextos de desparasitación masiva, los eventos adversos suelen ser leves y autolimitados, aunque pueden ser más frecuentes en niños con alta carga parasitaria.
Métodos cuantitativos (Kato-Katz)
El método de Kato-Katz permite cuantificar el número de huevos por gramo de heces, lo que resulta útil para estimar la intensidad de la infección por helmintos.
- Su principal utilidad radica en:
- Clasificación de la carga parasitaria
- Evaluación de programas de control
- Seguimiento en estudios epidemiológicos
Su uso es más frecuente en contextos de salud pública que en la práctica clínica individual.
Inmunoprofilaxis: En este escenario, 2026 marca una transición hacia una “nueva era preventiva”, en la que la prevención ya no depende exclusivamente de medidas generales y profilaxis selectiva de alto costo, sino de estrategias inmunológicas escalables para la población pediátrica, combinando inmunización pasiva con anticuerpos monoclonales de acción prolongada y vacunación materna. Indicaciones clásicas para pacientes de alto riesgo: sprematuros, cardiopatía congénita, dbp displasia broncopulmonar y se puede extender a pacientes con otras comborbilidades como Sd down.
Prevención
Aquí está uno de los pilares modernos del manejo.
Medidas no farmacológicas.
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La integración con vacunación materna es un componente central del modelo 2026. La evidencia de vigilancia muestra que la reducción de hospitalizaciones coincide con la amplia disponibilidad de estrategias inmunológicas tanto para el lactante (nirsevimab/clesrovimab) como para el embarazo (vacuna materna), con mayor impacto en los lactantes más pequeños . En la práctica, la prevención óptima requiere seleccionar la estrategia adecuada según temporada, edad del lactante, condición de riesgo, y si hubo o no vacunación materna; además, cuando estén indicadas vacunas del calendario, se recomienda su administración simultánea con el anticuerpo monoclonal cuando corresponda.
Diagnóstico
El diagnóstico sigue siendo clínico, pero la nueva evidencia propone documentar variables fenotípicas al ingreso.
Complicaciones
Aunque la mayoría de los casos de NAC evolucionan favorablemente, la enfermedad puede complicarse con derrame pleural, empiema, absceso pulmonar, necrosis, sepsis de origen pulmonar, compromiso multiorgánico y falla respiratoria, con riesgo de desenlace fatal en los casos más graves. El riesgo de complicaciones es significativamente mayor en lactantes y en pacientes con desnutrición o enfermedad crónica de base, grupos en quienes la vigilancia clínica estrecha es especialmente relevante.
Complicaciones
Supurativas: Traqueítis bacteriana, obstrucción severa (raro), parada cardiorespiratoria.
Síndrome diarreico El compromiso diarreico puede presentarse en formas agudas o crónicas, con características que varían según el agente etiológico. En infecciones por protozoarios no invasivos, como Giardia intestinalis, predomina una diarrea de tipo osmótico o malabsortivo, generalmente sin sangre, que puede acompañarse de distensión abdominal y pérdida de peso.
Por el contrario, Entamoeba histolytica puede producir un cuadro de colitis invasiva, con diarrea disentérica caracterizada por la presencia de moco y sangre, dolor abdominal tipo cólico, tenesmo y pujo. En pacientes inmunocomprometidos, infecciones por Cryptosporidium pueden generar diarrea persistente, de difícil manejo y con importante repercusión sobre el estado general.
Etiología
Agente
Frecuencia
Parainfluenza
75 %
Influenza
Moderada
VSR
Variable
Pronóstico
Es excelente con resolución de síntomas en 3–7 días.
Síndrome anémico La anemia asociada a parasitosis intestinales se observa principalmente en infecciones por helmintos hematófagos. La pérdida crónica de sangre, sumada a deficiencias nutricionales y a la inflamación persistente, da lugar a una anemia ferropénica que puede pasar desapercibida en fases iniciales.
Clínicamente, los niños pueden presentar palidez, fatiga, irritabilidad y disminución del rendimiento físico. En contextos endémicos, la anemia de origen parasitario debe considerarse dentro del diagnóstico diferencial, especialmente cuando no existe una causa evidente.
Pronóstico
Enfermedad autolimitada con resolución en 7–10 días y en donde puede persistir tos hasta 2 semanas sin que eso se correlacione con sobreinfección o gravedad necesariamente.
No Neumonía (IRA Alta)
Criterios:
- Tos o síntomas respiratorios
- Sin respiración rápida
- Sin tiraje
- Sin signos de peligro
Conducta:
- Manejo sintomático,
- educación a cuidadores: signos de alarma.
Cuadro leve, generalmente viral
Síndrome obstructivo y complicaciones mecánicas En infecciones por Ascaris lumbricoides de alta carga, la acumulación de parásitos puede generar complicaciones mecánicas, como obstrucción intestinal. Este cuadro se manifiesta con dolor abdominal intenso, vómitos y distensión abdominal, y puede requerir intervención quirúrgica en casos severos.
Adicionalmente, la migración aberrante del parásito puede comprometer estructuras como la vía biliar o el páncreas, generando cuadros menos frecuentes pero clínicamente relevantes.
Interacción huésped–parásito
La fisiopatología de las parasitosis intestinales en la infancia debe entenderse como el resultado de una interacción dinámica entre el parásito, el epitelio intestinal, la microbiota y el sistema inmunológico del huésped. Este proceso no se limita a la presencia de un agente infeccioso en la luz intestinal, sino que implica una serie de adaptaciones que permiten la persistencia del parásito y condicionan respuestas locales y sistémicas.
El intestino delgado constituye el principal escenario de esta interacción, dado su papel en la absorción de nutrientes y su extensa superficie de contacto. En este entorno, los parásitos desarrollan estrategias para adherirse, alimentarse y evadir la respuesta inmune, determinando patrones de daño que varían según la especie.
Enfermedad muy grave
Criterios:
- Presencia de cualquier signo general de peligro.
- Signos respiratorios severos.
- Estridor en reposo.
- Tiraje severo.
- Compromiso del estado general.
Conducta:
- Referir urgentemente
- Oxígeno
- Antibiótico inicial
- Estabilización
Interpretación clínica: Riesgo vital inmediato
Alteración de la barrera intestinal
Uno de los eventos centrales es la disrupción de la integridad epitelial. La infección parasitaria puede afectar las uniones intercelulares y dañar los enterocitos, lo que incrementa la permeabilidad intestinal y facilita la translocación de antígenos. Este fenómeno perpetúa un estado de activación inmunológica que, en infecciones crónicas, tiende a mantenerse en el tiempo.
En infecciones por Giardia intestinalis, este proceso se expresa principalmente como una alteración funcional, con aplanamiento de las vellosidades y disminución de la actividad enzimática del borde en cepillo, lo que compromete la absorción sin requerir invasión tisular.
Vacunación neumocócica
La vacuna neumocócica conjugada (PCV) es uno de los pilares para reducir la enfermedad invasiva por Streptococcus pneumoniae y las hospitalizaciones por neumonía en la infancia. En años recientes, varios países han ajustado sus calendarios de vacunación con el objetivo de mantener la efectividad poblacional con menor número de dosis, optimizar recursos y mejorar la adherencia. La evolución de las vacunas conjugadas refleja una transición hacia formulaciones de mayor cobertura serotípica, impulsada por la carga persistente de enfermedad y el fenómeno de reemplazo de serotipos. La PCV13 ha sido durante la última década el estándar de los programas de inmunización; sin embargo, la disponibilidad reciente de formulaciones ampliadas como PCV15 y PCV20 abre nuevas oportunidades para optimizar la prevención tanto de enfermedad neumocócica invasiva como no invasiva. Dado que Streptococcus pneumoniae continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad prevenible por vacunación en la infancia, la actualización de las estrategias vacunales frente a este patógeno seguirá siendo un eje central de los programas de inmunización en los próximos años.
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Prevención
Lavado de manos (medida más efectiva), evitar exposición a enfermos, lactancia materna, reducción de hacinamiento y uso de tapabocas en pacientes sintomáticos y en expuestos.
Tratamiento
Manejo sintomático consistente en lavados nasales con solución salino isotónico a necesidad , hidratación adecuada, control de fiebre (acetaminofén / ibuprofeno según la edad y no alternante ), educación a cuidadores.
NO está recomendada en uso de tratamiento antibióticos, antitusígenos rutinarios en niños pequeños y /o descongestionantes en <2 años. El resfriado común es la principal causa de uso inapropiado de antibióticos
Etiología
Es predominantemente viral.
Métodos inmunológicos y moleculares
En situaciones seleccionadas, especialmente cuando el diagnóstico no es claro o se sospechan formas invasivas, pueden emplearse pruebas más avanzadas.
Detección de antígenos en heces
- Alta sensibilidad y especificidad
- Útil para Giardia intestinalis y Entamoeba histolytica
Pruebas serológicas
- Indicadas en amebiasis extraintestinal
- No diferencian infección pasada de activa
Técnicas moleculares (PCR)
- Alta precisión diagnóstica
- Permiten diferenciación de especies
- Uso limitado por disponibilidad
Prueba de cinta adhesiva (test de Graham)
Indicada para el diagnóstico de Enterobius vermicularis, esta prueba consiste en la aplicación de cinta adhesiva en la región perianal en horas de la mañana, antes del aseo.
Presenta mayor sensibilidad que el coprológico para este parásito y debe repetirse en varios días consecutivos si la sospecha clínica persiste.
Módulo_Pediatría
Santiago Cañola
Created on May 6, 2026
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Infecciones Agudas Respiratorias y parasitosis en Pediatría
Dra. Natalia Pérez - Pediatra
Empezar
Descripción del Módulo
¿De qué trata este Módulo?
Este módulo aborda dos de los motivos más frecuentes de consulta pediátrica en atención primaria —las infecciones respiratorias agudas y las parasitosis intestinales— con el propósito de fortalecer su capacidad para reconocer, clasificar y manejar ambas condiciones desde el primer nivel de atención. El recorrido se organiza en tres tramos navegables de manera libre: el tramo A trabaja la IRA pediátrica usando la estrategia AIEPI como hilo conductor; el tramo B aborda las parasitosis intestinales desde un enfoque sindrómico complementado con la mirada de salud pública; y el tramo C, integrador, cruza ambos contenidos en un caso clínico complejo y en un compromiso personal de transformación de la práctica. Cada tramo está construido como microcontenido —secciones breves, con apoyos gráficos, retos de aprendizaje al cierre y el tutor virtual Marco disponible en todo momento— para que usted pueda recorrerlo a su ritmo y volver a consultarlo cuando lo necesite.
Objetivos de Aprendizaje
Objetivos de aprendizaje
Aplicar la estrategia AIEPI para evaluar al niño con infección respiratoria aguda en el primer nivel de atención, identificando síntomas, signos de peligro y clasificando la gravedad del cuadro —incluyendo bronquiolitis, neumonía y croup— con el fin de orientar la decisión de manejo ambulatorio, hospitalización o referencia oportuna.
Aplicar el enfoque sindrómico para identificar parasitosis intestinales en niños, integrando hallazgos clínicos, factores de riesgo epidemiológicos y estudios diagnósticos pertinentes para orientar la conducta clínica en el primer nivel de atención.
Determinar el manejo integral de la infección respiratoria aguda pediátrica en el primer nivel de atención, seleccionando las intervenciones terapéuticas apropiadas según la clasificación AIEPI y las particularidades clínicas de bronquiolitis, neumonía y croup, con uso racional de antibióticos y priorización de medidas de soporte.
Determinar el manejo integral de la parasitosis intestinal pediátrica, seleccionando el tratamiento farmacológico apropiado según el agente etiológico y articulando intervenciones de seguimiento, prevención de reinfección y enfoque comunitario en contextos endémicos.
Resolver situaciones clínicas pediátricas complejas integrando los conocimientos sobre infecciones respiratorias agudas y parasitosis intestinales, articulando las dimensiones biológica, social y del sistema de salud que condicionan la atención del niño en atención primaria, y formulando compromisos concretos de transformación de la práctica en el territorio donde ejerce.
M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
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Las infecciones respiratorias agudas (IRA) constituyen una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en la población pediátrica a nivel mundial, con un impacto particularmente significativo en niños menores de cinco años. Su relevancia clínica trasciende el ámbito hospitalario, dado que representan el motivo más frecuente de consulta en servicios de atención primaria y urgencias. En el contexto actual, caracterizado por cambios en la epidemiología de los virus respiratorios, la introducción de nuevas estrategias de inmunoprevención y las lecciones derivadas de la pandemia por COVID-19, el abordaje de la IRA exige una actualización constante basada en evidencia científica. Este módulo busca fortalecer las competencias clínicas del personal de salud en la identificación, clasificación y manejo oportuno de estas patologías, integrando la estrategia AIEPI y recomendaciones de organismos internacionales como la OMS, OPS y la Academia Americana de Pediatría.
M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
Situación epidemiológica global
Las infecciones respiratorias bajas son la principal causa de mortalidad infecciosa en niños menores de cinco años en el mundo, con cerca de 37,8 millones de casos, más de 500.000 muertes y 44,7 millones de DALYs cada año. Aunque la mortalidad ha disminuido desde 1990, la carga sigue siendo alta y se concentra de manera desigual: más del 75% de las muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios, donde la neumonía continúa siendo la entidad más letal, con más de 700.000 muertes anuales en menores de cinco años. El virus sincitial respiratorio (VSR) lidera los casos graves, seguido por patógenos bacterianos y coinfecciones que complejizan el abordaje.La brecha entre países es marcada. En regiones como África subsahariana, la incidencia de neumonía duplica la de países desarrollados y la mortalidad puede ser hasta 60 veces mayor. Esta inequidad se explica por la confluencia de factores estructurales —pobreza, acceso limitado a servicios de salud, baja disponibilidad de oxígeno y cuidados intensivos, diagnóstico tardío, desnutrición y enfermedades concomitantes—. La pandemia por COVID-19 acentuó el escenario al alterar la circulación de otros virus respiratorios e interrumpir programas de control. En América Latina la IRA mantiene un peso relevante en la morbimortalidad infantil. En Colombia es evento de vigilancia obligatoria y, a pesar de estrategias como AIEPI, persisten brechas asociadas a determinantes sociales: mayor mortalidad en poblaciones rurales y comunidades vulnerables, fallas en el reconocimiento temprano de signos de alarma, retrasos en la consulta, deficiencias en la calidad de atención y limitaciones en la educación a cuidadores.
La IRA es un problema global con desenlaces locales: lo que pasa en la consulta refleja brechas estructurales más amplias.
La neumonía y el VSR son los protagonistas de la mortalidad pediátrica por causa respiratoria.
En Colombia, la mortalidad por IRA es prevenible: depende del reconocimiento temprano, la calidad de la atención y la educación al cuidador.
M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
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M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
Factores de riesgo y determinantes
Las infecciones respiratorias agudas en pediatría no pueden entenderse únicamente desde una perspectiva biológica; su ocurrencia y desenlace están profundamente influenciados por los determinantes sociales de la salud. El siguiente video desglosa los factores de riesgo y los determinantes.
M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
El panorama etiológico muestra una marcada co-circulación de agentes virales y bacterianos. En 2026 predomina Bordetella pertussis, acompañada por enterovirus, rinovirus, Staphylococcus aureus, adenovirus, metapneumovirus, SARS-CoV-2, Streptococcus pneumoniae y virus sincitial respiratorio. Esta diversidad refuerza la utilidad del enfoque clínico sindrómico por encima de la búsqueda etiológica como punto de partida.
Contexto Colombia y Antioquia
Las infecciones respiratorias agudas se mantienen como uno de los principales eventos de interés en salud pública en Colombia, con un peso considerable en la población pediátrica menor de cinco años. Según el Instituto Nacional de Salud, durante 2025 se registraron más de 5,7 millones de consultas por IRA, 266.661 hospitalizaciones en sala general y 31.407 ingresos a UCI, lo que dimensiona la magnitud del evento en la red de servicios.
En el análisis comparativo de mortalidad en menores de cinco años, la IRA mantiene el primer lugar entre los eventos priorizados, por encima de la enfermedad diarreica aguda (29 muertes) y la desnutrición aguda (15 muertes), confirmando su rol como evento trazador de la salud infantil. La mortalidad es potencialmente prevenible, y la triada clave en APS sigue siendo la misma: identificación temprana, clasificación adecuada con AIEPI y manejo oportuno.
En lo corrido del cuatrimestre actual se han notificado 132 muertes probables por eventos priorizados —IRA, EDA y desnutrición—, de las cuales 85 corresponden a IRA. De esas, 10 están confirmadas por laboratorio, 5 por clínica y 61 permanecen en estudio. La tasa actual se ubica en 0,41 muertes por 100.000 menores de cinco años, frente a 1,65 por 100.000 registrada en 2025 (61 casos confirmados). Aunque los datos sugieren un descenso en la mortalidad confirmada, la alta proporción de casos en estudio obliga a leer la cifra con cautela.
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Contexto Colombia y Antioquia
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La magnitud del evento se mide en millones de consultas, no en casos aislados: cada decisión clínica suma a un patrón nacional.
La co-circulación viral-bacteriana, con B. pertussis predominando en 2026, hace del enfoque sindrómico la herramienta más útil en el primer nivel.
La IRA es el evento priorizado con más muertes infantiles en el país: la mortalidad es prevenible y depende del primer contacto.
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Definición y clasificación de IRA
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La infección respiratoria aguda (IRA) se define como un conjunto de enfermedades que afectan el tracto respiratorio superior o inferior, de etiología predominantemente viral o mixta, con una duración usual menor a 15 días y un espectro clínico que varía desde cuadros leves autolimitados hasta infecciones graves potencialmente mortales .
Desde el enfoque clínico, la IRA se caracteriza por la presencia de uno o más de los siguientes síntomas: Tos, fiebre, rinorrea, dificultad respiratoria y síntomas generales (adinamia, hiporexia).
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Letargia o dificultad para despertar · Convulsiones Qué buscar: El niño está somnoliento de manera anormal, no responde adecuadamente a estímulos, o presenta o ha presentado convulsiones durante el cuadro actual. Qué significa: Compromiso neurológico asociado a hipoxia, infección sistémica o complicación grave. Indica gravedad inmediata. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente con estabilización inicial.
Enfoque clínico AIEPI
Incapacidad para beber o alimentarse · Vómito persistente Qué buscar: El niño rechaza el pecho o el biberón, no logra tragar líquidos, o vomita todo lo que ingiere de manera persistente. Qué significa: Compromiso del estado general que impide la hidratación oral. Riesgo de deterioro rápido por deshidratación e hipoglicemia, especialmente en lactantes. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente.
La estrategia AIEPI propone un abordaje sindrómico, escalonado y orientado a decisiones, basado en, identificación de síntomas clave, búsqueda activa de signos de peligro, clasificación por gravedad y definición inmediata de conducta.Los signos generales de peligro definen la gravedad inmediata del cuadro y la prioridad de referencia. En esta pantalla va a recorrer las cinco zonas del cuerpo donde el clínico de APS busca esos signos. Haga clic sobre cada punto resaltado de la ilustración para conocer qué buscar y por qué importa.
Dificultad respiratoria severa Qué buscar: Tirajes marcados, aleteo nasal, quejido respiratorio, uso de músculos accesorios o cianosis. El niño se ve esforzado para respirar. Qué significa: Compromiso respiratorio severo con riesgo inminente de falla. Asocia alta probabilidad de hipoxemia. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente con oxígeno y antibiótico inicial.
Estridor en reposo Qué buscar: Sonido respiratorio agudo, audible sin estetoscopio, presente cuando el niño está en reposo (no solo al llorar o agitarse). Qué significa: Obstrucción significativa de la vía aérea superior. Riesgo de progresión a falla respiratoria. Conducta: Es signo de peligro. Referencia urgente. No manipular la vía aérea sin condiciones adecuadas.
Compromiso del estado general Qué buscar: El niño se ve decaído, hipoactivo, con piel pálida o moteada, llanto débil, o impresión clínica de gravedad incluso sin signos focales evidentes. Qué significa: Aunque no haya un signo único definitorio, la impresión clínica de gravedad es un indicador validado en AIEPI. Conducta: Si hay compromiso del estado general, evalúe activamente otros signos de peligro. La impresión clínica orienta a referir.
M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
Definición y clasificación de IRA
La clasificación se basa en la combinación de signos clínicos y define directamente la conducta. Haga clic sobre cada recuadro para conocer los criterios de acuerdo con la sintomatología y la conducta inmediata a seguir.
Enfermedad muy grave Riesgo vital inmediato · Referir urgente
Neumonía Grave Compromiso respiratorio significativo
Nuemonía Probable infección respiratoria baja
No Neumonía (IRA Alta) Cuadro leve, generalmente viral
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M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
Definición y clasificación de IRA
Dentro de la estrategia AIEPI la taquipnea es el principal predictor clínico de neumonía en AIEPI y el el dato que define el paso de IRA alta a neumonía, de ahí se su correcta evaluación e interpretación en todo paciente que consulte con síntomas respiratorios Frecuencia respiratoria por edad (criterio clave).
Entidades principales
Tipo
Rinofaringitis, faringoamigdalitis, croup
Vías Altas
Bronquiolitis, neumonía
Vías Bajas
M.A Infecciones Agudas Respiratorias en Pediatría
Mecanismos fisiopatológicos de la IRA
La IRA sigue una secuencia de cinco mecanismos encadenados que explican cómo un patógeno respiratorio produce enfermedad y, en algunos casos, progresa a compromiso grave.Todo comienza con la invasión del epitelio respiratorio: el patógeno se adhiere a receptores específicos de la mucosa, replica en el interior celular (en el caso viral) o prolifera localmente produciendo toxinas (en el caso bacteriano), generando daño directo y diseminación local. Esto desencadena la respuesta inflamatoria innata, con liberación de interleucinas, TNF-α e interferones. La inflamación produce vasodilatación, edema de mucosa y aumento de secreciones, que se expresan clínicamente como fiebre, rinorrea, congestión y malestar. Un punto clave: en muchas IRA virales, los síntomas son más consecuencia de la respuesta inflamatoria del huésped que del daño directo del patógeno. La replicación viral y la inflamación sostenida dañan estructuralmente el epitelio: se pierden células ciliadas, se rompe la barrera epitelial y se deteriora el aclaramiento mucociliar. El resultado es acumulación de secreciones y disminución de la capacidad de eliminar patógenos, lo que explica la progresión frecuente de cuadros virales a sobreinfección bacteriana secundaria.
El edema y el exceso de moco generan obstrucción de la vía aérea, con impacto distinto según el nivel comprometido: en vías altas produce congestión y obstrucción parcial; en vías bajas produce estrechamiento bronquiolar, atrapamiento aéreo y atelectasias, alterando la relación ventilación/perfusión.Cuando el compromiso llega al parénquima pulmonar —como ocurre en bronquiolitis o neumonía— se produce disfunción del intercambio gaseoso: menor ventilación alveolar, alteración de la difusión de oxígeno e hipoxemia, que se manifiesta como dificultad respiratoria y aumento del trabajo respiratorio. En casos graves, esto puede evolucionar a insuficiencia respiratoria. En lactantes, la inmadurez inmunológica y las particularidades anatómicas de su vía aérea amplifican cada uno de estos mecanismos, lo que explica su mayor riesgo de compromiso respiratorio rápido y significativo. A continuación, haga clic en el botón y escuche de manera detallada la información sobre los mecanismos fisiopatológico de la IRA.
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Infecciones respiratorias altas
Rinofaringitis Aguda (Resfriado Común)A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Manifestaciones Clínicas
Patogenia
Etiología
Definición
Tratamiento
Pronóstico
Diagnóstico
Síntomas principales
Prevención
Complicaciones
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Faringoamigdalitis Aguda (Resfriado Común)A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
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Crup - Laringotraqueobronquitis A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
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Epigliotitis A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
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Infecciones respiratorias altas
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Infecciones respiratorias Bajas
Bronquiolitis Aguda A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Patogenia
Etiología
Importancia clínica y carga de enfermedad
Definición
Tratamiento
Pronóstico
Diagnóstico
Manifestaciones clínicas
Prevención
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Infecciones respiratorias Bajas
Nuemonía adquirida en la comunidad A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Patogenia
Etiología
Importancia epidemiológica
Definición
Tratamiento
Complicaciones
Diagnóstico
Manifestaciones clínicas
Vacunación neumocócica
Prevención
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M.B Parasitosis en Pediatría
Parasitosis Intestinal en Pediatría: Introducción y Contexto
Impacto en Salud Pública: Son de las infecciones crónicas más comunes en la infancia, especialmente en regiones tropicales. Aunque su mortalidad es baja, afectan gravemente el crecimiento, la nutrición y el desarrollo neurocognitivo de los niños.
Factores de Vulnerabilidad: Afectan a más de 1.500 millones de personas globalmente, concentrándose en preescolares y escolares debido a la exposición al suelo, hábitos de higiene en desarrollo e inmadurez inmunológica.
Situación en Colombia: La prevalencia nacional ronda el 30%, con mayor intensidad en zonas rurales. El parasitismo actúa como un indicador biológico de inequidad y determinantes sociales deficientes.
Naturaleza de la Infección: No son solo cuadros gastrointestinales; son procesos crónicos que alteran la homeostasis mediante mecanismos inflamatorios y metabólicos, causando efectos sistémicos incluso sin síntomas evidentes.
Enfoque Necesario: El control efectivo exige una visión integral que combine el manejo clínico individual con la intervención sobre los determinantes sociales del entorno.
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Conceptualización
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El parasitismo intestinal es una interacción biológica donde el organismo depende metabólicamente del huésped. Su impacto clínico no es estático, sino que depende del equilibrio entre la adaptación del parásito y la respuesta inmune del niño.
Mecanismos de Adaptación: Los parásitos utilizan estrategias como la adherencia a la mucosa, la invasión de tejidos y la modulación de la respuesta inflamatoria para evadir el sistema inmune, lo que explica la amplia variabilidad clínica y la cronicidad de estas infecciones.
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Clasificación y relevancia clínica
La clasificación divide a los parásitos en dos grupos según su estructura y comportamiento, lo que define el diagnóstico y manejo:
Helmintos (Multicelulares)Tienen ciclos complejos. Se dividen principalmente en Helmintos Transmitidos por el suelo (HTS), que requieren maduración en la tierra.
Protozoarios (Unicelulares)Su transmisión es fecal-oral (agua/alimentos). Su impacto suele ser funcional (alteran la absorción o invaden mucosa).
Importancia en Salud Pública Los HTS son el objetivo de las campañas de desparasitación masiva de la OMS debido a su alta carga de enfermedad y facilidad de tratamiento.
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Clasificación y relevancia clínica
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Un mismo paciente pediátrico puede presentar poliparasitismo, lo que genera un efecto sinérgico: Malabsorción (Giardia) Pérdida sanguínea (uncinarias) Inflamación crónica (Trichuris)
Esto explica cuadros como anemia refractaria o falla de medro, incluso con suplementación adecuada.
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
Distribución y Carga: Concentrada en regiones tropicales y subtropicales. La población pediátrica es la más afectada en prevalencia e intensidad, impactando su crecimiento y desarrollo.
Situación en Colombia: Prevalencias variables (hasta el 78% en zonas como Soracá, Boyacá). Predominan protozoarios (E. histolytica, G. intestinalis), seguidos por helmintos (Ascaris, Trichuris).
Eje de Transmisión: La contaminación fecal del ambiente (suelo, agua y alimentos) es el centro del problema, favorecida por climas húmedos y cálidos.
Factores de Riesgo Modificables
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
Vulnerabilidad Infantil: Niños preescolares y escolares son reservorios clave debido a su sistema inmune en desarrollo, conductas exploratorias y convivencia en entornos colectivos.
Indicador de Inequidad: La enfermedad se asocia a pobreza, hacinamiento, bajo nivel educativo materno y acceso limitado a servicios básicos.
Círculo Vicioso: Existe una relación bidireccional entre parasitismo y desnutrición (retraso en crecimiento, anemia y delgadez), donde cada condición potencia a la otra.
Estrategia de Control (OMS/OPS): El enfoque debe ser integral: quimioterapia preventiva (especialmente para HTS) combinada con agua potable, saneamiento básico y educación en salud.
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
Grupos de Alto riesgo A continuación, haga clic en cada caja de texto y amplíe información.
Niños preescolares
Poblaciones rurales
Las guías de OMS y OPS plantean que las parasitosis intestinales deben abordarse bajo un modelo de: Transmisión → Exposición → Infección → Impacto nutricional y cognitivo → Ciclo de pobreza Este modelo explica por qué la intervención efectiva requiere más que tratamiento farmacológico: implica modificar determinantes estructurales.
Escolares
Inmunocomprometidos
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
El impacto del parasitismo en el niño no es un evento aislado, sino una interacción dinámica entre el parásito, el epitelio intestinal, la microbiota y el sistema inmune. Esta relación altera la barrera intestinal y genera una inflamación crónica de bajo grado que interfiere con el crecimiento y el metabolismo, proyectando sus consecuencias mucho más allá del tracto digestivo. En contextos endémicos, el poliparasitismo es la regla, potenciando el daño nutricional e inmunológico de forma sinérgica.
Para comprender cómo cada parásito afecta la salud del paciente pediátrico, haga clic en los botones de abajo y descubrea las bases fisiopatológicas de la infección:
Alteración de la barrera intestinal
Interacción huésped–parásito
Respuesta inmunológica y modulación parasitaria
Microbiota intestinal y disbiosis
Mecanismos de daño según tipo de parásito
Inflamación crónica y repercusiones sistémicas
Poliparasitismos
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Epidemiología y determinantes del parasitismo intestinal en pediatría
En conjunto, la fisiopatología del parasitismo intestinal refleja un proceso integrador en el que la alteración de la barrera intestinal, la modulación inmunológica y los cambios en la microbiota convergen para generar efectos locales y sistémicos. Esta comprensión permite interpretar la variabilidad clínica de estas infecciones y orienta un abordaje terapéutico que considere no solo la erradicación del parásito, sino también sus consecuencias sobre el desarrollo infantil.
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Impacto de las parasitosis intestinales en el crecimiento, la nutrición y el neurodesarrollo
El impacto de las parasitosis intestinales en la infancia trasciende el tracto digestivo, configurando una agresión multiorgánica que compromete el potencial biológico del niño. Esta relación no es meramente aguda; es un proceso crónico donde la malabsorción, el consumo metabólico del parásito y la inflamación persistente convergen para alterar etapas críticas del crecimiento y la maduración neurológica. Entender esta afectación integral es clave para el clínico, pues el objetivo terapéutico no es solo la eliminación del agente, sino la recuperación del desarrollo global y la ruptura del ciclo de vulnerabilidad nutricional.
Para comprender cómo la cronicidad de las parasitosis compromete el potencial biológico del niño, haga clic en cada una de las siguientes dimensiones y explore sus consecuencias clínicas
Implicaciones en salud pública
Crecimiento y desarrollo físico
Anemia y sus implicaciones clínicas
Relación bidireccional con la desnutrición
Alteraciones nutricionales y micronutrientes
Neurodesarrollo y rendimiento cognitivo
Impacto del poliparasitismo
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Impacto de las parasitosis intestinales en el crecimiento, la nutrición y el neurodesarrollo
Las parasitosis intestinales en pediatría deben entenderse como condiciones que afectan de manera integral el crecimiento y el desarrollo. Su impacto no se limita a síntomas gastrointestinales, sino que se extiende a dimensiones nutricionales, hematológicas y neurocognitivas, configurando un cuadro complejo que requiere un abordaje clínico y de salud pública articulado. El objetivo no es únicamente reducir la prevalencia, sino mitigar el impacto sobre el desarrollo infantil y romper el ciclo de pobreza asociado a estas enfermedades.
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Manifestaciones clínicas
Las manifestaciones clínicas de las parasitosis intestinales en la infancia son diversas y dependen de la especie parasitaria, la carga de infección, el estado inmunológico del huésped y la coexistencia de condiciones como desnutrición o poliparasitismo. Un aspecto fundamental es que una proporción considerable de niños infectados permanece asintomática, especialmente en infecciones leves, lo que favorece la transmisión sostenida en la comunidad y dificulta su reconocimiento clínico. Desde el punto de vista práctico, la expresión clínica puede organizarse en síndromes, lo que permite una aproximación diagnóstica más útil y cercana a la realidad asistencial.
Haga clic en cada elemento para ampliar información.
Síndrome diarreico
Síndrome gastrointestinal inespecífico
Síndrome de malabsorción
Síndrome anémico
Manifestaciones extraintestinales
Síndrome obstructivo y complicaciones mecánicas
Síndrome pulmonar (fase de migración larvaria)
Manifestaciones perianales
Poliparasitismo y formas clínicas complejas
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Manifestaciones clínicas
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Diagnóstico
El diagnóstico de las parasitosis intestinales en pediatría requiere un enfoque integrador que articule la sospecha clínica, el contexto epidemiológico y la confirmación mediante estudios de laboratorio. Dado que muchas infecciones cursan de forma asintomática o con manifestaciones inespecíficas, el principal reto no radica únicamente en identificar el parásito, sino en reconocer oportunamente los escenarios en los que debe sospecharse. En áreas endémicas, la aproximación diagnóstica suele apoyarse en criterios clínico-epidemiológicos, mientras que en contextos de menor prevalencia la confirmación paraclínica adquiere un papel central.
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Diagnóstico
Evaluación Clínica inicial
La historia clínica debe orientarse a identificar factores de riesgo, como condiciones sanitarias deficientes, consumo de agua no potable, contacto con suelo contaminado, convivencia con animales y antecedentes de desparasitación. Estos elementos permiten estimar la probabilidad pretest de infección.
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Diagnóstico
Métodos de laboratorio convencionales
El diagnóstico de las parasitosis intestinales en pediatría requiere una selección racional y una interpretación crítica de las pruebas de laboratorio. Dado que la eliminación de formas parasitarias suele ser intermitente, la sensibilidad de los métodos convencionales depende directamente de la técnica de recolección y de la sospecha clínica previa. Desde el coprológico seriado hasta las técnicas moleculares avanzadas, cada herramienta ofrece una ventana distinta a la interacción huésped-parásito, permitiendo no solo identificar el agente causal, sino también cuantificar la intensidad de la infección y evaluar su impacto sistémico en el niño.
Haga clic en cada elemento para abordar los métodos de laboratorio convencionales.
Examen coproparasitario seriado
Métodos cuantitativos (Kato-Katz)
Métodos inmunológicos y moleculares
Interpretación orientada del coprológico
Prueba de cinta adhesiva (test de Graham)
Hallazgos de laboratorio indirectos
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Diagnóstico
Diagnóstico en contextos de salud pública
En áreas con alta prevalencia de helmintos transmitidos por el suelo, las recomendaciones de organismos internacionales plantean que no es necesario realizar diagnóstico individual previo para iniciar tratamiento. Este enfoque se basa en:
- Alta frecuencia de infección subclínica
- Seguridad y bajo costo de los antiparasitarios
- Impacto poblacional de la desparasitación
En este escenario, el diagnóstico adquiere un valor principalmente epidemiológico más que individual. El diagnóstico del parasitismo intestinal en pediatría debe entenderse como un proceso escalonado que integra la sospecha clínica con la confirmación paraclínica. La correcta interpretación de los hallazgos, junto con el reconocimiento de las limitaciones de cada prueba, permite orientar de manera adecuada el manejo y evitar tanto el subdiagnóstico como el tratamiento innecesario.M.B Parasitosis en Pediatría
Diagnóstico
Diagnóstico en contextos de salud pública
Conozca el algoritmo de decisión diagnóstica en parasitosis pediátrica.
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Descargar Algoritmo de decisión
Descargar Algoritmo de diagnóstico
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Tratamiento
El tratamiento de las parasitosis intestinales en la infancia debe abordarse como una intervención integral que no se limita a la erradicación del parásito, sino que incluye la corrección de las alteraciones nutricionales y hematológicas asociadas, así como la prevención de la reinfección. La elección del esquema terapéutico depende del agente etiológico, la intensidad de la infección, la edad del paciente y el contexto epidemiológico. En áreas endémicas, como Colombia, donde la prevalencia puede superar el 29%, las estrategias terapéuticas trascienden el manejo individual e incluyen intervenciones poblacionales como la desparasitación masiva periódica, especialmente en niños entre 1 y 14 años.
Principios generales del tratamiento El manejo terapéutico se sustenta en tres componentes fundamentales:
- Tratamiento antiparasitario específico
- Manejo de complicaciones (anemia, desnutrición)
- Prevención de reinfección
Es fundamental reconocer que, en contextos de alta endemicidad, la reinfección es frecuente, por lo que el tratamiento debe ir acompañado de intervenciones en el entorno.M.B Parasitosis en Pediatría
Tratamiento farmacológico por grupo de parásitos
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Escenarios Clínicos Prácticos
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Escenarios Clínicos Prácticos
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Efectos adversos de antiparasitarios
En general, los antiparasitarios tienen un perfil de seguridad favorable, especialmente en esquemas cortos.
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Benzimidazoles (Albendazol / Mebendazol)
Ivermectina
Nitazoxanida
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Seguimiento post-tratamiento
El seguimiento del niño tratado por parasitosis intestinal constituye una fase esencial del manejo clínico, en la que se evalúa no solo la erradicación del parásito, sino también la reversión de las alteraciones sistémicas asociadas. A diferencia de otras infecciones agudas, el impacto de las parasitosis es acumulativo y frecuentemente silencioso, por lo que la mejoría clínica puede ser gradual. Desde el punto de vista clínico, debe documentarse la resolución de los síntomas iniciales, como el dolor abdominal, la diarrea o el prurito anal, así como la recuperación del apetito y del estado general. En niños con compromiso nutricional o anemia, la evolución debe valorarse de manera más estrecha, considerando que la respuesta terapéutica completa depende tanto de la eliminación del parásito como de la restitución de los depósitos nutricionales.
En términos paraclínicos, el examen coproparasitario continúa siendo la herramienta estándar para confirmar la eliminación del agente, especialmente en infecciones documentadas previamente. En casos seleccionados, como anemia moderada a severa, se recomienda monitorizar parámetros como hemoglobina y ferritina, dado que la persistencia del parásito puede limitar la respuesta a la suplementación. Debe considerarse, además, la necesidad de repetir esquemas terapéuticos en infecciones con alta tasa de reinfección, como la enterobiasis, donde la administración de una segunda dosis a las dos semanas forma parte del manejo estándar para interrumpir el ciclo biológico del parásito.
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Prevención de la reinfección
Uno de los mayores desafíos en el manejo de las parasitosis intestinales es la elevada frecuencia de reinfección, particularmente en contextos donde persisten los determinantes ambientales y sociales de la transmisión. En este sentido, el tratamiento farmacológico aislado tiene un impacto limitado si no se acompaña de intervenciones dirigidas al entorno del niño. La prevención de la reinfección implica modificar prácticas cotidianas profundamente arraigadas, como la higiene de manos, el consumo de agua segura y la adecuada manipulación de alimentos. Estas medidas, aunque simples en apariencia, constituyen la base para la interrupción del ciclo fecal-oral.
En el ámbito domiciliario, adquiere especial relevancia el manejo simultáneo de convivientes en infecciones de alta transmisibilidad, como la producida por Enterobius vermicularis, donde los miembros del hogar pueden actuar como reservorios persistentes. Asimismo, el lavado de ropa de cama, el corte de uñas y la limpieza del entorno inmediato forman parte de estrategias efectivas para reducir la carga ambiental de huevos. Desde una perspectiva más amplia, el acceso a agua potable, el saneamiento básico y la educación en salud continúan siendo los pilares fundamentales para el control sostenido de estas infecciones, especialmente en comunidades vulnerables.
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Quimioterapia preventiva y enfoque de salud pública
En áreas con alta endemicidad, el abordaje de las parasitosis intestinales trasciende el ámbito clínico individual y se inserta en estrategias de salud pública orientadas a reducir la carga de enfermedad a nivel poblacional. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud recomienda la implementación de programas de quimioterapia preventiva mediante la administración periódica de antihelmínticos a grupos de riesgo, particularmente niños en edad preescolar y escolar. Este enfoque se fundamenta en la alta prevalencia de infecciones subclínicas y en la seguridad de los medicamentos utilizados, lo que permite su administración sin necesidad de diagnóstico individual previo. La periodicidad del tratamiento se define según la prevalencia local, siendo anual en escenarios de riesgo moderado y semestral en zonas de alta transmisión.
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Quimioterapia preventiva y enfoque de salud pública
En Colombia, estas estrategias han sido incorporadas dentro de programas de salud pública, priorizando a la población pediátrica entre 1 y 14 años, con especial énfasis en niños pequeños en zonas rurales o con condiciones sanitarias deficientes. Más allá de la reducción de la carga parasitaria, la quimioterapia preventiva ha demostrado beneficios en indicadores como crecimiento, anemia y desempeño escolar, aunque su impacto a nivel poblacional continúa siendo objeto de debate en la literatura.
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Consideraciones especiales en el tratamiento
El manejo farmacológico de las parasitosis intestinales en pediatría requiere una valoración cuidadosa de situaciones particulares que pueden modificar la elección terapéutica o aumentar el riesgo de eventos adversos. En el contexto del embarazo, los benzimidazoles han demostrado potencial teratogénico en estudios animales, por lo que su uso durante el primer trimestre no es recomendado, debiendo individualizarse la decisión en infecciones de alta carga. De manera similar, la ivermectina debe evitarse durante la gestación y la lactancia por la limitada evidencia de seguridad.
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Consideraciones especiales en el tratamiento
Las interacciones farmacológicas también deben ser consideradas, particularmente en pacientes en tratamiento con anticonvulsivantes, los cuales pueden reducir la eficacia de los benzimidazoles al alterar su metabolismo. Asimismo, la combinación de mebendazol con metronidazol ha sido asociada a un mayor riesgo de reacciones cutáneas severas, lo que contraindica su uso concomitante. Otro aspecto relevante es la variabilidad en la calidad de los medicamentos, especialmente en contextos donde predominan formulaciones genéricas. Diferencias en biodisponibilidad pueden traducirse en variabilidad en la respuesta terapéutica, particularmente en infecciones como la tricocefalosis, donde la eficacia de los esquemas convencionales ya es limitada.
Finalmente, en poblaciones especiales como niños desnutridos, inmunocomprometidos o con alta carga parasitaria, el riesgo de eventos adversos es mayor, lo que justifica una vigilancia clínica más estrecha y, en algunos casos, la necesidad de ajustar esquemas terapéuticos. El tratamiento de las parasitosis intestinales en pediatría no debe concebirse como una intervención aislada, sino como parte de una estrategia integral que articula terapia farmacológica eficaz, corrección de las consecuencias sistémicas y control de los determinantes ambientales. La evidencia actual respalda el uso de esquemas simples, seguros y de amplio alcance, cuya implementación adecuada tiene el potencial de modificar de manera significativa la carga de enfermedad en poblaciones vulnerables.
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Conclusiones y puntos clave
Las parasitosis intestinales en la población pediátrica continúan representando un desafío clínico y de salud pública, particularmente en contextos donde confluyen condiciones de vulnerabilidad social, deficiencias en saneamiento básico y barreras en el acceso a servicios de salud. Lejos de constituir entidades benignas o autolimitadas, estas infecciones tienen un impacto profundo y sostenido sobre el crecimiento, la nutrición y el desarrollo neurocognitivo del niño.
La comprensión actual de estas enfermedades ha evolucionado desde una visión centrada exclusivamente en el parásito hacia un enfoque integrador que reconoce la interacción dinámica entre el agente infeccioso, el huésped y su entorno. En este contexto, la parasitosis intestinal se configura como un marcador biológico de inequidad, cuya persistencia refleja fallas estructurales en determinantes sociales de la salud.
Desde el punto de vista clínico, el reto no radica únicamente en el tratamiento, sino en la capacidad de sospechar estas infecciones en escenarios donde su presentación es inespecífica. El reconocimiento de síndromes como la diarrea crónica, la anemia inexplicada o la falla de medro debe motivar una evaluación dirigida, especialmente en áreas endémicas.
El abordaje terapéutico ha demostrado ser altamente efectivo cuando se implementa de manera adecuada; sin embargo, su impacto se ve limitado por la elevada tasa de reinfección. Esto subraya la necesidad de integrar el tratamiento farmacológico con intervenciones en el entorno, incluyendo educación en salud, acceso a agua potable y mejoras en saneamiento.
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Conclusiones y puntos clave
En el ámbito de la salud pública, las estrategias de quimioterapia preventiva han demostrado ser herramientas costo-efectivas para reducir la carga de enfermedad, particularmente en poblaciones pediátricas. No obstante, su sostenibilidad y efectividad a largo plazo dependen de su articulación con intervenciones estructurales.
En conjunto, el control de las parasitosis intestinales en la infancia requiere un enfoque multidimensional que trascienda el acto médico individual y se proyecte hacia intervenciones comunitarias y políticas de salud integrales.
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Puntos clave para la práctica clínica
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Alteraciones nutricionales y micronutrientes
El impacto nutricional de las parasitosis intestinales es multifactorial. La infección puede disminuir la ingesta, ya sea por anorexia asociada a la respuesta inflamatoria o por malestar gastrointestinal, pero también compromete de manera directa la absorción de nutrientes. Las alteraciones del epitelio intestinal afectan la absorción de grasas, carbohidratos y micronutrientes esenciales. A esto se suma, en el caso de algunos helmintos, la pérdida directa de nutrientes o sangre. Como resultado, se desarrollan deficiencias de hierro, vitamina A y zinc, que no solo afectan el estado nutricional, sino también la respuesta inmune y la susceptibilidad a otras infecciones. Este compromiso nutricional suele ser progresivo y, en muchos casos, subclínico en fases iniciales, lo que retrasa su reconocimiento.
Etiología
La etiología es predominantemente viral, con más de 200 virus implicados, los principales agentes son: Rinovirus (50–80 % de los casos), Coronavirus, Virus sincitial respiratorio (vsr), Adenovirus, Parainfluenza, Influenzae, Metapneumovirus. La etiología bacteriana primaria es excepcional, las bacterias aparecen en complicaciones, no en el cuadro inicial.
Frecuencia
Virus
Rinovirus
50–80 %
Coronavirus
Alta
VSR
Variable
Etiología
Principales agentes etiológicos en faringoamigdalitis pediátrica:
Grupo
Frecuencia Relativa
Agentes
Viral (más frecuente) Los virus son la causa predominante de faringoamigdalitis:
- Adenovirus
- Rinovirus
- Influenza / Parainfluenza
- Virus sincitial respiratorio
- Epstein-Barr
- Enterovirus
- Herpes simple
Bacteriana: principal agente: Streptococcus pyogenes (EbhGA): 15–30% de casos en niños en edad escolar. En <3 años: rara etiología estreptocócica, el pico en mas entre los 5 –15 años. Otros menos frecuentes: Estreptococos grupo C y G, Fusobacterium necrophorum (adolescentes), Mycoplasma pneumoniae.Viral
Adenovirus, rinovirus, influenza, EBV, enterovirus
Alta (70–85 %)
Bacteriana
Streptococcus pyogenes
15–30 % en escolares
Baja
Otros
Mycoplasma, Fusobacterium
Diagnóstico
Es clínico.Pero ante la duda para confirmar o descartar etiología estreptocócica, dado que los hallazgos clínicos se superponen y se tiende a sobrestimar la etiología por EbhGASe recomienda la realización de: test rápido de antígeno, cultivo faríngeo (gold standard) y/opcr (alta sensibilidad) de acuerdo a la disponibilidad. La recomendación es NO iniciar antibiótico sin confirmación microbiológica, salvo excepciones. El uso de escalas clínicas tipo Centor / McIsaac, tienen limitación práctica dado por su baja precisión y no deben guiar tratamiento.
Síndrome gastrointestinal inespecífico Esta constituye la forma de presentación más frecuente en la práctica pediátrica. Se caracteriza por síntomas fluctuantes y poco específicos, como dolor abdominal recurrente, distensión, flatulencia y alteraciones en el hábito intestinal. Estos cuadros, de evolución crónica o intermitente, suelen ser subestimados o atribuidos a trastornos funcionales. En infecciones por Giardia intestinalis, estos síntomas pueden asociarse a malabsorción, con heces voluminosas, fétidas o con contenido graso. En el caso de helmintos como Ascaris lumbricoides o Trichuris trichiura, el dolor abdominal suele ser menos específico, lo que contribuye al subdiagnóstico.
Pronóstico
Excelente si existe tratamiento oportuno. La tasa de mortalidad de la epiglotitis no tratada es del 6 %
Manifestaciones perianales La infección por Enterobius vermicularis se caracteriza por prurito anal nocturno, producido por la migración de las hembras hacia la región perianal para depositar sus huevos. Este síntoma puede generar alteraciones del sueño, irritabilidad y, en algunos casos, infecciones secundarias por rascado. En niñas, puede asociarse a vulvovaginitis debido a la migración del parásito hacia la región genital.
Complicaciones
poco frecuentes, pero relevantes: otitis media aguda, sinusitis, exacerbación de asma y rara vez neumonía.
Pronóstico
Favorable en ambos casos, con resolución espontánea en el caso viral y con buena evolución con tratamiento en el de etiología estreptocócica.
Manifestaciones extraintestinales Algunas parasitosis pueden extenderse más allá del tracto gastrointestinal. En el caso de Entamoeba histolytica, la complicación más relevante es el absceso hepático, que se presenta con fiebre prolongada, dolor en hipocondrio derecho y hepatomegalia. En infecciones por Strongyloides stercoralis, especialmente en pacientes inmunocomprometidos, puede desarrollarse un síndrome de hiperinfección con diseminación sistémica, una condición de alta gravedad.
Tratamiento
Leve Corticoide (dexametasona de elección) Moderado–grave Adrenalina nebulizada Corticoides sistémicos Oxígeno si hipoxemia La actividad de la adrenalina racémica dura menos de 2 horas, por lo tanto, es obligatorio observar al paciente. Los síntomas del crup pueden reaparecer, pero la adrenalina racémica no produce empeoramiento de la obstrucción por efecto rebote. NO se utilizan antitusivos, anthistanincos, desongestionantes o antibióticos.
Tratamiento
En caso de faringitis viral , el manejo es sintomático con analgésicos, hidratación y medidas locales. NO antibióticos- Para faringitis estreptocócica se continua con manejo sintomático pero ya le objetivo es dismnuír la posibilidad de transmisión y las secuealas como fiebre reumática. El tratamiento de elección sigue siendo : Penicilina (10 días) y como alternativa: amoxicilina En caso de alergia a penicilina: cefalosporinas (no anafilaxia) o macrólidos (casos seleccionados) El EbhGA sigue siendo 100% sensible a betalactámicos Duración 7-10 dias en promedio, se sugiere mantener los 10 dias, para asegurar erradicación con mejoría en 24–48 h tras el incio del anntibiotico.
Pronóstico
Generalmente favorable con resolución completa, pero en algunos pacientes con comorbilidades como cardiopatías, neumopatías crónicas displasia broncopulmonar antecedente de prematuridad , inmunocomprometidos, la presentación clínica puede ser grave con requerimientos de UCI ,IOT estancias prolongadas o desenlaces potencialmente fatales. A largo plazo puede asociarse a sibilancias recurrentes y posible relación con asma.
Manifestaciones Clínicas
El cuadro clínico presenta variabilidad significativa y superposición entre etiologías, lo que limita la capacidad diagnóstica exclusivamente clínica. La infección viral suele presentarse con síntomas respiratorios altos asociados, como tos, rinorrea y conjuntivitis, mientras que la infección por EbhGA se caracteriza por inicio súbito, fiebre, odinofagia intensa y adenopatías cervicales dolorosas, con ausencia de síntomas catarrales con hallazgos característicos de “lengua en fresa”, rash escarlatiniforme (escarlatina) y eritema faríngeo intenso. No obstante, múltiples estudios han demostrado que ningún signo o combinación de signos clínicos permite diferenciar con certeza etiología viral de bacteriana, lo que fundamenta la recomendación de confirmación microbiológica antes de iniciar antibióticos. Hallazgos característicos: “lengua en fresa”, rash escarlatiniforme (escarlatina, eritema faríngeo intenso)
Tratamiento
La prioridad absoluta es la vía aérea. Una vez estabilizada la vía aérea, se procede con intubación de urgencia, aporte de oxígeno e inicio de antibioticoterapia parenteral empírica. El esquema de elección es ceftriaxona a 100 mg/kg/día en una o dos dosis, combinada con vancomicina a 15 mg/kg/dosis cada 8 horas, mientras se esperan los resultados de cultivo y susceptibilidad. Los cultivos deben obtenerse de sangre y superficie epiglótica; en casos seleccionados, según criterio clínico, se considera punción lumbar para cultivo de líquido cefalorraquídeo. Es importante señalar que la adrenalina racémica y los corticoides no tienen eficacia demostrada en la epiglotitis y no deben emplearse como tratamiento principal de este cuadro.
Inflamación crónica y repercusiones sistémicas Un elemento transversal a estos procesos es la inflamación crónica de bajo grado, que actúa como nexo entre la infección intestinal y sus manifestaciones sistémicas. Esta inflamación sostenida interfiere con el eje hormona de crecimiento–IGF-1, altera el metabolismo proteico y favorece un estado catabólico, lo que contribuye al retraso del crecimiento y al deterioro del estado nutricional. Así, el impacto del parasitismo intestinal trasciende el tracto digestivo y se proyecta sobre el desarrollo global del niño. Poliparasitismos En contextos endémicos, la infección simultánea por múltiples especies parasitarias es más la regla que la excepción, especialmente en población pediátrica expuesta de manera continua a fuentes de transmisión. Este fenómeno, conocido como poliparasitismo, introduce una complejidad adicional en la fisiopatología, ya que los efectos de los distintos parásitos no son simplemente aditivos, sino que pueden interactuar de manera sinérgica. La coexistencia de protozoarios y helmintos combina mecanismos de daño diversos. Mientras los protozoarios, como Giardia intestinalis, comprometen la absorción de nutrientes mediante alteraciones funcionales de la mucosa, los helmintos pueden generar pérdida crónica de sangre, inflamación persistente o efectos mecánicos. La superposición de estos procesos amplifica el impacto sobre el huésped, favoreciendo cuadros clínicos en los que coexisten diarrea crónica, anemia y deterioro del estado nutricional. Desde el punto de vista inmunológico, el poliparasitismo también modula la respuesta del huésped. La activación simultánea de distintos perfiles inmunes, junto con los mecanismos de inmunorregulación inducidos por algunos helmintos, puede alterar la eficacia de la respuesta defensiva y facilitar la persistencia de la infección. Este equilibrio inestable contribuye a la cronificación y a la variabilidad en la expresión clínica.
Inflamación crónica y repercusiones sistémicas Un elemento transversal a estos procesos es la inflamación crónica de bajo grado, que actúa como nexo entre la infección intestinal y sus manifestaciones sistémicas. Esta inflamación sostenida interfiere con el eje hormona de crecimiento–IGF-1, altera el metabolismo proteico y favorece un estado catabólico, lo que contribuye al retraso del crecimiento y al deterioro del estado nutricional. Así, el impacto del parasitismo intestinal trasciende el tracto digestivo y se proyecta sobre el desarrollo global del niño.
Complicaciones
Supurativas:
- Absceso periamigdalino
- Adenitis cervical
- Otitis media
No supurativas:- Fiebre reumática aguda
- Glomerulonefritis postestreptocócica
Graves (raras):Relación bidireccional con la desnutrición
La relación entre parasitosis intestinal y desnutrición es bidireccional y constituye uno de los ejes centrales de su impacto en salud infantil. La infección compromete la absorción de nutrientes y favorece pérdidas nutricionales, mientras que la desnutrición resultante debilita la respuesta inmune, facilitando la persistencia y la reinfección. Este ciclo, difícil de romper en ausencia de intervenciones integrales, explica por qué en muchas comunidades las parasitosis y la desnutrición coexisten de manera persistente, potenciando sus efectos negativos sobre el crecimiento y el desarrollo.
Anemia y sus implicaciones clínicas
La anemia constituye una de las complicaciones más relevantes, particularmente en infecciones por helmintos hematófagos. La pérdida crónica de sangre a nivel intestinal, sumada a la disminución en la absorción de hierro y a la inflamación persistente, da lugar a una anemia ferropénica de carácter multifactorial. En la práctica clínica, esta condición puede manifestarse con palidez, fatiga, irritabilidad y disminución de la capacidad funcional. Sin embargo, su importancia trasciende estos hallazgos, ya que la anemia en la infancia se asocia con alteraciones en el desarrollo cognitivo y en el rendimiento escolar, especialmente cuando se presenta de manera sostenida.
Implicaciones en salud pública
El impacto de las parasitosis intestinales trasciende el ámbito individual y adquiere una dimensión poblacional. Estas infecciones contribuyen de manera significativa a la carga global de enfermedad, particularmente en términos de años de vida ajustados por discapacidad. Por esta razón, las estrategias de control se orientan no solo al tratamiento individual, sino también a intervenciones colectivas que incluyen desparasitación periódica, mejora de las condiciones sanitarias y educación en salud. Estas medidas buscan reducir no solo la prevalencia de la infección, sino también sus consecuencias sobre el desarrollo infantil.
Importancia clínica y carga de enfermedad
La bronquiolitis la principal causa de hospitalización en menores de 1 año y la infección respiratoria baja más frecuente en lactantesA nivel global ocurren aprox imadamente 33 millones de casos anuales por VRS ,3,2 millones de hospitalizaciones y 120.000 muertes/año. En Latinoamérica, el impacto es mayor por circulación casi permanente del VRS, desigualdad en acceso a salud y saturación de servicios pediátricos
Manifestaciones Clínicas
Patogenia
Inflamación subglótica asociado a edema mucoso y consecuente reducción del calibre de la vía aérea . Como la luz de las vías respiratorias de un lactante o un niño es estrecha, una mínima reducción del área transversal por edema de la mucosa u otros trastornos inflamatorios determina un incremento exponencial de la resistencia de la vía respiratoria y un aumento significativo del trabajo de la respiración. (Ley de Poiseuille). La inflamación que afecta a las cuerdas vocales y a las estructuras inferiores a las mismas se denomina laringitis, laringotraqueítis o laringotraqueobronquitis, y la inflamación de las estructuras proximales a las cuerdas (aritenoides, repliegues aritenoepiglóticos [«cuerdas vocales falsas»] y epiglotis) se llama supraglotitis . El crup es una enfermedad de la vía respiratoria y el intercambio gaseoso alveolar suele ser normal. Solo se produce hipoxia y disminución de la saturación de oxígeno cuando se va a producir obstrucción completa de la vía respiratoria.
Síntomas principales
Rinorrea (inicialmente clara), congestión nasal, estornudos, tos, odinofagia, fiebre baja y malestar general En lactantes: irritabilidad, dificultad para alimentarse y trastornos del sueño
Diagnóstico
Es clínico. No requiere pruebas de laboratorio en la mayoría de los caso, se basa en síntomas típicos, evolución autolimitada y ausencia de signos de alarma.
Manifestaciones Clínicas
Fase prodrómica: consiste en rinorrea, fiebre leve,tos leve (1–3 días). Fase característica: Tos metálica “perruna”estridor inspiratorio, disfonía,empeoramiento clinico en la noche. Signos de gravedad: Estridor en reposo, tirajes, agitación o letargia, hipoxemia.
Complicaciones
Infección invasiva, obstrucción completa, incluso muerte.
Neumonía
Criterios:
Conducta:
Probable infección respiratoria baja
Patogenia
La patogenia de la neumonía adquirida en la comunidad refleja un proceso dinámico en el que convergen mecanismos infecciosos y respuestas inflamatorias del huésped, modulados por el entorno microbiológico de la vía respiratoria. Los mecanismos fisiopatológicos varían según la etiología. En la neumonía viral predomina la lesión del epitelio respiratorio con deterioro del aclaramiento mucociliar e inflamación de la vía aérea, lo que favorece obstrucción bronquial, atrapamiento aéreo, atelectasias segmentarias y alteraciones en la relación ventilación-perfusión, que se expresan clínicamente como hipoxemia. En la neumonía bacteriana, en cambio, el proceso inicia con la invasión del espacio alveolar por microorganismos patógenos, seguida de una intensa respuesta inflamatoria local con acumulación de exudado intraalveolar, edema y reclutamiento celular. El resultado es consolidación pulmonar, disminución de la distensibilidad y mayor compromiso sistémico. Este proceso no ocurre de forma aislada: la microbiota respiratoria modula tanto la susceptibilidad a la infección como la evolución clínica, y constituye un factor contextual relevante en la comprensión integral de la enfermedad.
Etiología
La etiología de la NAC en pediatría es dinámica y fuertemente dependiente de la edad, el estado inmunológico y el contexto epidemiológico. Un fenómeno clave en la última década ha sido el cambio epidemiológico inducido por la vacunación, con reducción de neumonías bacterianas clásicas y predominio actual de etiología viral . Los virus hoy representan la causa más frecuente de NAC en niños, especialmente en menores de 5 años. Un hallazgo relevante es la alta frecuencia de coinfección viral-bacteriana, lo cual complejiza la interpretación clínica y terapéutica , en la interacción virus-bacteria se alteran los mecanismos de defensa del huésped y se favorece la invasión bacteriana secundaria.
Crecimiento y desarrollo físico
Las parasitosis intestinales en la infancia ejercen un impacto significativo sobre el crecimiento, particularmente en contextos donde la exposición es continua y las infecciones tienden a cronificarse. Más allá de episodios agudos, su efecto se acumula en el tiempo y se expresa como una alteración del crecimiento lineal y ponderal. El retraso en talla, o stunting, constituye una de las manifestaciones más consistentes. Este fenómeno no puede explicarse únicamente por un déficit calórico, sino por la interacción entre ingesta inadecuada, malabsorción y un estado inflamatorio persistente que interfiere con los mecanismos de crecimiento. En este contexto, incluso niños con acceso relativo a alimentos pueden presentar compromiso del crecimiento si la infección parasitaria se mantiene en el tiempo.
Neumonía Grave
Criterios:
Conducta:
Compromiso respiratorio significativo
Tratamiento
La bronquiolitis no cuenta con tratamiento antiviral específico en la mayoría de los casos, por lo que el abordaje se centra en medidas de soporte. Entre estas, el oxígeno suplementario es la única intervención con evidencia sólida para modificar el curso de la enfermedad.Las guías clásicas han sustentado un manejo de soporte universal; sin embargo, las recomendaciones más recientes, basadas en la aproximación por fenotipos clínicos, proponen reconsiderar terapias dirigidas en subgrupos seleccionados. Medidas estándar para todos los pacientes:
Intervenciones no recomendadasLa evidencia es sólida y consistente en desaconsejar el uso generalizado de broncodilatadores, corticoides, antibióticos y adrenalina en el manejo de la bronquiolitis. Su indicación rutinaria no ha demostrado beneficio clínico y puede asociarse a efectos adversos innecesarios. Criterios de hospitalización Se recomienda hospitalización ante cualquiera de los siguientes hallazgos:
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Prevención
Higiene de manos, reducción de transmisión ,tratamiento oportuno de Ebhga. No hay vacunación a la fecha. Uno de los principales problemas en la práctica clínica es el uso inapropiado de antibióticos en cuadros virales, lo que contribuye a resistencia antimicrobiana. La evidencia actual respalda un enfoque conservador, basado en confirmación diagnóstica, particularmente en contextos de baja prevalencia de fiebre reumática.
Diagnóstico
Diagnóstico
Es clínico.No requiere radiografía rutinaria Pero en algunos pacientes las imagenes pueden ser orientativas observandoose la típica estenosis subglótica o signo de la aguja en una vista posteroanterior Sin embargo, este signo puede faltar en algunos pacientes con crup. Solo se debe valorar la realización de estudios radiológicos (tras estabilizar la vía respiratoria) en niños que tengan una presentación o una evolución clínica atípicas.
Síndrome pulmonar (fase de migración larvaria) Algunos helmintos presentan una fase de migración pulmonar en su ciclo biológico, lo que puede dar lugar a manifestaciones respiratorias transitorias. Este cuadro, conocido como síndrome de Löffler, se caracteriza por tos, sibilancias, fiebre leve y eosinofilia periférica. En la práctica clínica, puede confundirse con infecciones respiratorias virales o con exacerbaciones asmáticas, especialmente si no se considera el contexto epidemiológico.
Patogenia
La infección ocurre tras la colonización de mucosa farínge, adhesión bacteriana (proteína M en EbhGA que genera la respuesta inflamatoria local, liberación de toxinas (en casos como escarlatina exotoxina A, B, or C )La proteína M de estreptococo de la cual puede haber mas de 240 tipos lo que explicaría recurrencias, tiene alto poder de virulencia con capacidad para inhibir la fagocitosis y precipitar respuesta inflamatoria sistémica al ser altamente inmunogénica. Una persona puede experimentar múltiples episodios de faringitis estreptocócica a lo largo de su vida, ya que la inmunidad natural es específica para cada serotipo M y no previene la infección por un nuevo serotipo M.
Manifestaciones clínicas
Al igual que la etiología, la presentación clínica de la NAC es heterogénea y depende de la edad del paciente. No obstante, existe un hallazgo que sobresale por su valor diagnóstico: la taquipnea es el signo más sensible de neumonía en niños y el principal criterio de clasificación en la estrategia AIEPI (ver tabla de frecuencia respiratoria por edad). En lactantes y preescolares, los hallazgos más relevantes incluyen fiebre, tiraje, aleteo nasal, quejido respiratorio e hipoxemia. A la auscultación pueden identificarse crepitantes y disminución del murmullo vesicular, aunque su ausencia no descarta el diagnóstico. En niños mayores, el espectro clínico se amplía con la aparición de dolor torácico, dolor abdominal referido y disnea, síntomas que orientan hacia compromiso lobar o etiología atípica.
Patogenia
Infección supraglótica con edema severo de epiglotis y obstrucción rápida de la vía aérea
Mecanismos de daño según tipo de parásito Los helmintos pueden generar daño a través de mecanismos mecánicos, pérdida de nutrientes o migración tisular. Los mecanismos de daño varían según el tipo de parásito. En los helmintos, el compromiso puede ser mecánico, como ocurre con Ascaris lumbricoides en infecciones de alta carga, donde la acumulación de parásitos puede generar obstrucción intestinal. En otros casos, el daño se relaciona con la pérdida crónica de nutrientes o sangre, como en las uncinarias, cuya actividad hematófaga contribuye al desarrollo de anemia ferropénica. Por su parte, Trichuris trichiura induce inflamación de la mucosa colónica, que en infecciones intensas puede traducirse en cuadros disentéricos. En contraste, los protozoarios suelen generar alteraciones funcionales más que estructurales, aunque Entamoeba histolytica constituye una excepción al ser capaz de invadir la mucosa y producir necrosis tisular.
Neurodesarrollo y rendimiento cognitivo
El impacto de las parasitosis intestinales sobre el sistema nervioso central es indirecto, pero clínicamente relevante. La combinación de desnutrición, anemia e inflamación crónica crea un entorno desfavorable para el desarrollo cerebral durante etapas críticas. Diversos estudios han mostrado asociación entre estas infecciones y alteraciones en funciones cognitivas como la atención, la memoria y el aprendizaje. Estos efectos no suelen ser evidentes en el corto plazo, pero adquieren relevancia a nivel poblacional, donde se traducen en menor rendimiento académico y limitaciones en el desarrollo del potencial cognitivo.
Ivermectina Frecuentes:
- Mareo
- Prurito
- Eosinofilia transitoria
Raros:- Neurotoxicidad (dosis altas o susceptibilidad individual)
Precauciones:Patogenia
Se caracteriza por edema de la pared bronquiolar asoaciado a hipersecreción de moco, ocurrre necrosis epitelial y obstrucción luminal. Lo que se traduce clinicamente en aumento de resistencia al flujo aéreo, atrapamiento aéreo, atelectasias y procesos de alteración ventilación/perfusión que conllevan el paciente a hipoxemia. Con inovirus se observó mayor perfil Th2, eosinofilia y asociación atópica, lo que sugiere proximidad biológica con el asma temprana. En lactantes ocurre el mismo fenómeno de Croup, las pequeñas variaciones en el radio bronquiolar generan gran impacto en la resistencia (ley de Poiseuille).
Etiología
Previa a la era postvacunal el principal agente era Haemophilus influenzae tipo b. Actualmente, Streptococcus pyogenes , Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus
Importancia epidemiológica
La neumonía es la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en menores de 5 años. Según datos actuales de la OMS, muere un niño cada 43 segundos por esta causa, lo que representa más de 700.000 muertes anuales — aproximadamente 2.000 diarias — de las cuales cerca de 190.000 corresponden a recién nacidos, el grupo de mayor vulnerabilidad.La incidencia global supera los 1.400 episodios por cada 100.000 niños al año. Su distribución es marcadamente desigual: las tasas más altas se concentran en países de ingresos bajos y medios, donde convergen desnutrición, inequidad estructural y acceso limitado a servicios de salud. En contraste, los países de ingresos altos han logrado reducir drásticamente la mortalidad mediante vacunación contra Hib y neumococo, uso adecuado de antibióticos y atención oportuna. Aunque la mortalidad por neumonía disminuyó aproximadamente un 54% entre el año 2000 y la actualidad, este avance es más lento que el registrado para otras enfermedades prevenibles: la mortalidad por diarrea, por ejemplo, se redujo cerca de un 63% en el mismo período. La mayoría de estas muertes siguen siendo prevenibles con intervenciones oportunas de salud pública y atención clínica adecuada.
Interpretación orientada del coprológico
Algunos hallazgos pueden orientar hacia etiologías específicas:
- Quistes de Giardia intestinalis → infección por protozoario no invasivo
- Trofozoítos de Entamoeba histolytica → sospecha de amebiasis (requiere correlación clínica)
- Huevos de Ascaris lumbricoides → helmintiasis intestinal
- Huevos de Trichuris trichiura → infección colónica crónica
- Huevos de uncinarias → riesgo de anemia asociada
- Leucocitos fecales / moco / sangre → proceso inflamatorio, sugiere invasión
La interpretación debe realizarse siempre en conjunto con la clínica, evitando sobrevalorar hallazgos aislados.Manifestaciones Clínicas
Se caracteriza por la evolución aguda, progresiva y potencialmente fulminante de fiebre elevada, odinofagia intensa , disfagia, babeo, voza apagada con obstrucción respiratoria de progresión rápida. El grado de dificultad respiratoria en el momento de la presentación es variable. Tiene unos signos clínicos clásicos como: posición en trípode, cuello hiperextendido, ansiedad intensa y estridor tardío.
Respuesta inmunológica y modulación parasitaria La respuesta inmune frente a helmintos se caracteriza por una polarización hacia un perfil Th2, mediado por citocinas como IL-4, IL-5 e IL-13. Este patrón favorece la activación de eosinófilos, la producción de IgE y la hipersecreción de moco, mecanismos orientados a limitar la carga parasitaria. Sin embargo, en infecciones persistentes, esta respuesta contribuye a una inflamación crónica de bajo grado. De manera paralela, muchos helmintos inducen mecanismos inmunorreguladores que atenúan la respuesta inflamatoria, facilitando su permanencia y estableciendo un equilibrio dinámico con el huésped.
Diagnóstico
Es clínico + confirmación en ambiente controlado.El diagnóstico de epiglotitis es fundamentalmente clínico y debe confirmarse únicamente en un ambiente controlado, con capacidad inmediata de manejo de la vía aérea. La laringoscopia, cuando está indicada y se realiza en condiciones seguras, evidencia una epiglotis aumentada de tamaño y de coloración rojo cereza, hallazgo patognomónico del cuadro. En algunos casos se observa compromiso más extenso de otras estructuras supraglóticas, particularmente los repliegues aritenoepiglóticos. Ante la sospecha de epiglotitis en un paciente con obstrucción de vía aérea superior, puede solicitarse una radiografía lateral de cuello como apoyo diagnóstico. La imagen característica es el signo del pulgar: engrosamiento de la epiglotis que, en proyección lateral, adopta la forma redondeada de un pulgar, en contraste con la imagen en lápiz de la epiglotis normal. Advertencia clínica crítica: está contraindicado examinar la cavidad oral o la garganta sin contar con control seguro de la vía aérea. La manipulación puede desencadenar un espasmo laríngeo con obstrucción completa y paro respiratorio.
Poliparasitismo y formas clínicas complejas En áreas endémicas, la coexistencia de múltiples parásitos es frecuente y modifica la expresión clínica de la enfermedad. La superposición de distintos mecanismos de daño se traduce en cuadros clínicos complejos, en los que pueden coexistir síntomas digestivos, anemia, desnutrición y compromiso sistémico. Este fenómeno explica la persistencia de síntomas inespecíficos, la respuesta parcial a tratamientos dirigidos y la necesidad de un enfoque diagnóstico y terapéutico integral. Las manifestaciones clínicas del parasitismo intestinal abarcan un espectro amplio que va desde el estado asintomático hasta formas graves con compromiso multisistémico. La organización sindrómica permite integrar la fisiopatología con la práctica clínica, facilitando el reconocimiento temprano y el abordaje adecuado, particularmente en contextos donde estas infecciones son altamente prevalentes
Prevención
La prevención ha transformado radicalmente la epidemiología de la NAC. El abordaje contemporáneo de la neumonía infantil se estructura sobre tres pilares estratégicos complementarios: proteger, prevenir y tratar, integrados dentro de un marco de fortalecimiento del sistema de salud e innovación sanitaria. Este modelo reconoce que la reducción sostenida de la mortalidad por neumonía no depende de una única intervención, sino de la combinación coordinada de acciones clínicas, sociales y poblacionales.
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Impacto del poliparasitismo
En escenarios donde coexisten múltiples parásitos, los efectos sobre el estado nutricional y el desarrollo se intensifican. La combinación de mecanismos como malabsorción, pérdida sanguínea e inflamación genera un impacto acumulativo que se traduce en mayor riesgo de anemia, desnutrición y retraso del crecimiento. Desde el punto de vista clínico, esto se refleja en niños con síntomas persistentes o mixtos, en quienes el deterioro del estado general no puede atribuirse a un solo agente. Esta situación es particularmente frecuente en áreas de alta endemicidad y representa un desafío para el manejo integral.
Manifestaciones clínicas
Fase inicial: consisten en rinorrea, tos, fiebre baja Fase de progresión: taquipnea, sibilancias, crepitantes, tirajes, dificultad para alimentación Signos de gravedad: apnea, hipoxemia, cianosis, letargia y fatiga respiratoria con consecuente falla respiratoria La evolución típica normalmente consiste en pico clínico: día 3–5, resolución progresiva en 1–2 semanas. La evidencia reciente ha propuesto la existencia de diferentes fenotipos clínicos:
No todos los lactantes con “bronquiolitis” son iguales, y no todos deberían manejarse exactamente igual.
Examen coproparasitario seriado
El examen coproparasitario continúa siendo la herramienta diagnóstica de primera línea por su disponibilidad y capacidad para identificar múltiples agentes. Permite detectar:
- Quistes de protozoarios
- Trofozoítos (en muestras frescas)
- Huevos de helmintos
- Larvas en casos específicos
Su principal limitación es la eliminación intermitente de formas parasitarias, lo que reduce la sensibilidad de una muestra única. Por esta razón, se recomienda la toma de al menos tres muestras en días diferentes para mejorar el rendimiento diagnóstico.Microbiota intestinal y disbiosis La interacción entre parásitos y microbiota intestinal constituye un componente cada vez más reconocido en la fisiopatología. La infección parasitaria puede alterar la composición bacteriana, generando disbiosis que impacta la digestión, la absorción y la respuesta inmune. En la infancia, donde la microbiota se encuentra en desarrollo, estas alteraciones pueden tener efectos más prolongados, influyendo en la susceptibilidad a otras infecciones y en procesos metabólicos.
Tratamiento
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El tratamiento de la NAC debe individualizarse considerando la edad del paciente, la gravedad clínica, el estado vacunal, la sospecha etiológica, las comorbilidades presentes y la respuesta al manejo inicial. En todos los casos se privilegia el uso de antibióticos de espectro estrecho, reservando opciones de mayor cobertura para situaciones en que la clínica, la epidemiología o la evolución lo justifiquen.
Se recomienda transición a tratamiento oral cuando el niño presente, mejoría clínica sostenida , tolerancia oral adecuada , disminución de dificultad respiratoria , sin requerimiento de oxígeno y estabilidad hemodinámica Muchos pacientes hospitalizados responden con 1–3 días IV, seguidos de curso oral corto. Un cambio relevante en la últimas evidencias es la reducción en la duración del tratamiento a cursos de 3–5 días suficientes en NAC no complicada y esto representa un avance importante en el uso racional y prudente de la terapia antimicrobiana
Hallazgos de laboratorio indirectos
Algunos hallazgos pueden orientar hacia parasitosis, aunque no son específicos:
- Eosinofilia periférica → sugiere helmintiasis, especialmente en fase tisular
- Anemia ferropénica → frecuente en infecciones por uncinarias
- Hipoalbuminemia → asociada a malabsorción crónica
- Déficits de micronutrientes → hierro, zinc, vitamina A
Estos hallazgos deben interpretarse en conjunto con la clínica y el contexto epidemiológicoBenzimidazoles (Albendazol / Mebendazol) Frecuentes (leves):
- Dolor abdominal
- Náuseas, vómito
- Cefalea
Raros (terapia prolongada):- Hepatotoxicidad
- Leucopenia / pancitopenia
- Reacciones cutáneas graves (Stevens-Johnson)
Precauciones:- Evitar en <1 año (mebendazol)
- Evitar combinación con metronidazol (riesgo cutáneo grave)
.Síndrome de malabsorción El síndrome de malabsorción es una manifestación relevante, especialmente en infecciones por Giardia intestinalis. Se caracteriza por diarrea crónica, esteatorrea, distensión abdominal y falla de medro. Este cuadro refleja la alteración funcional de la mucosa intestinal, con compromiso de la digestión y absorción de nutrientes. En muchos casos, la presentación es insidiosa, lo que retrasa el diagnóstico y favorece la progresión hacia un deterioro nutricional más evidente.
Nitazoxanida Frecuentes:
- Dolor abdominal
- Cefalea
- Orina amarillenta
En contextos de desparasitación masiva, los eventos adversos suelen ser leves y autolimitados, aunque pueden ser más frecuentes en niños con alta carga parasitaria.Métodos cuantitativos (Kato-Katz)
El método de Kato-Katz permite cuantificar el número de huevos por gramo de heces, lo que resulta útil para estimar la intensidad de la infección por helmintos.
- Su principal utilidad radica en:
- Clasificación de la carga parasitaria
- Evaluación de programas de control
- Seguimiento en estudios epidemiológicos
Su uso es más frecuente en contextos de salud pública que en la práctica clínica individual.Inmunoprofilaxis: En este escenario, 2026 marca una transición hacia una “nueva era preventiva”, en la que la prevención ya no depende exclusivamente de medidas generales y profilaxis selectiva de alto costo, sino de estrategias inmunológicas escalables para la población pediátrica, combinando inmunización pasiva con anticuerpos monoclonales de acción prolongada y vacunación materna. Indicaciones clásicas para pacientes de alto riesgo: sprematuros, cardiopatía congénita, dbp displasia broncopulmonar y se puede extender a pacientes con otras comborbilidades como Sd down.
Prevención
Aquí está uno de los pilares modernos del manejo. Medidas no farmacológicas.
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La integración con vacunación materna es un componente central del modelo 2026. La evidencia de vigilancia muestra que la reducción de hospitalizaciones coincide con la amplia disponibilidad de estrategias inmunológicas tanto para el lactante (nirsevimab/clesrovimab) como para el embarazo (vacuna materna), con mayor impacto en los lactantes más pequeños . En la práctica, la prevención óptima requiere seleccionar la estrategia adecuada según temporada, edad del lactante, condición de riesgo, y si hubo o no vacunación materna; además, cuando estén indicadas vacunas del calendario, se recomienda su administración simultánea con el anticuerpo monoclonal cuando corresponda.
Diagnóstico
El diagnóstico sigue siendo clínico, pero la nueva evidencia propone documentar variables fenotípicas al ingreso.
Complicaciones
Aunque la mayoría de los casos de NAC evolucionan favorablemente, la enfermedad puede complicarse con derrame pleural, empiema, absceso pulmonar, necrosis, sepsis de origen pulmonar, compromiso multiorgánico y falla respiratoria, con riesgo de desenlace fatal en los casos más graves. El riesgo de complicaciones es significativamente mayor en lactantes y en pacientes con desnutrición o enfermedad crónica de base, grupos en quienes la vigilancia clínica estrecha es especialmente relevante.
Complicaciones
Supurativas: Traqueítis bacteriana, obstrucción severa (raro), parada cardiorespiratoria.
Síndrome diarreico El compromiso diarreico puede presentarse en formas agudas o crónicas, con características que varían según el agente etiológico. En infecciones por protozoarios no invasivos, como Giardia intestinalis, predomina una diarrea de tipo osmótico o malabsortivo, generalmente sin sangre, que puede acompañarse de distensión abdominal y pérdida de peso. Por el contrario, Entamoeba histolytica puede producir un cuadro de colitis invasiva, con diarrea disentérica caracterizada por la presencia de moco y sangre, dolor abdominal tipo cólico, tenesmo y pujo. En pacientes inmunocomprometidos, infecciones por Cryptosporidium pueden generar diarrea persistente, de difícil manejo y con importante repercusión sobre el estado general.
Etiología
Agente
Frecuencia
Parainfluenza
75 %
Influenza
Moderada
VSR
Variable
Pronóstico
Es excelente con resolución de síntomas en 3–7 días.
Síndrome anémico La anemia asociada a parasitosis intestinales se observa principalmente en infecciones por helmintos hematófagos. La pérdida crónica de sangre, sumada a deficiencias nutricionales y a la inflamación persistente, da lugar a una anemia ferropénica que puede pasar desapercibida en fases iniciales. Clínicamente, los niños pueden presentar palidez, fatiga, irritabilidad y disminución del rendimiento físico. En contextos endémicos, la anemia de origen parasitario debe considerarse dentro del diagnóstico diferencial, especialmente cuando no existe una causa evidente.
Pronóstico
Enfermedad autolimitada con resolución en 7–10 días y en donde puede persistir tos hasta 2 semanas sin que eso se correlacione con sobreinfección o gravedad necesariamente.
No Neumonía (IRA Alta)
Criterios:
Conducta:
Cuadro leve, generalmente viral
Síndrome obstructivo y complicaciones mecánicas En infecciones por Ascaris lumbricoides de alta carga, la acumulación de parásitos puede generar complicaciones mecánicas, como obstrucción intestinal. Este cuadro se manifiesta con dolor abdominal intenso, vómitos y distensión abdominal, y puede requerir intervención quirúrgica en casos severos. Adicionalmente, la migración aberrante del parásito puede comprometer estructuras como la vía biliar o el páncreas, generando cuadros menos frecuentes pero clínicamente relevantes.
Interacción huésped–parásito La fisiopatología de las parasitosis intestinales en la infancia debe entenderse como el resultado de una interacción dinámica entre el parásito, el epitelio intestinal, la microbiota y el sistema inmunológico del huésped. Este proceso no se limita a la presencia de un agente infeccioso en la luz intestinal, sino que implica una serie de adaptaciones que permiten la persistencia del parásito y condicionan respuestas locales y sistémicas. El intestino delgado constituye el principal escenario de esta interacción, dado su papel en la absorción de nutrientes y su extensa superficie de contacto. En este entorno, los parásitos desarrollan estrategias para adherirse, alimentarse y evadir la respuesta inmune, determinando patrones de daño que varían según la especie.
Enfermedad muy grave
Criterios:
Conducta:
Interpretación clínica: Riesgo vital inmediato
Alteración de la barrera intestinal Uno de los eventos centrales es la disrupción de la integridad epitelial. La infección parasitaria puede afectar las uniones intercelulares y dañar los enterocitos, lo que incrementa la permeabilidad intestinal y facilita la translocación de antígenos. Este fenómeno perpetúa un estado de activación inmunológica que, en infecciones crónicas, tiende a mantenerse en el tiempo. En infecciones por Giardia intestinalis, este proceso se expresa principalmente como una alteración funcional, con aplanamiento de las vellosidades y disminución de la actividad enzimática del borde en cepillo, lo que compromete la absorción sin requerir invasión tisular.
Vacunación neumocócica
La vacuna neumocócica conjugada (PCV) es uno de los pilares para reducir la enfermedad invasiva por Streptococcus pneumoniae y las hospitalizaciones por neumonía en la infancia. En años recientes, varios países han ajustado sus calendarios de vacunación con el objetivo de mantener la efectividad poblacional con menor número de dosis, optimizar recursos y mejorar la adherencia. La evolución de las vacunas conjugadas refleja una transición hacia formulaciones de mayor cobertura serotípica, impulsada por la carga persistente de enfermedad y el fenómeno de reemplazo de serotipos. La PCV13 ha sido durante la última década el estándar de los programas de inmunización; sin embargo, la disponibilidad reciente de formulaciones ampliadas como PCV15 y PCV20 abre nuevas oportunidades para optimizar la prevención tanto de enfermedad neumocócica invasiva como no invasiva. Dado que Streptococcus pneumoniae continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad prevenible por vacunación en la infancia, la actualización de las estrategias vacunales frente a este patógeno seguirá siendo un eje central de los programas de inmunización en los próximos años.
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Prevención
Lavado de manos (medida más efectiva), evitar exposición a enfermos, lactancia materna, reducción de hacinamiento y uso de tapabocas en pacientes sintomáticos y en expuestos.
Tratamiento
Manejo sintomático consistente en lavados nasales con solución salino isotónico a necesidad , hidratación adecuada, control de fiebre (acetaminofén / ibuprofeno según la edad y no alternante ), educación a cuidadores. NO está recomendada en uso de tratamiento antibióticos, antitusígenos rutinarios en niños pequeños y /o descongestionantes en <2 años. El resfriado común es la principal causa de uso inapropiado de antibióticos
Etiología
Es predominantemente viral.
Métodos inmunológicos y moleculares
En situaciones seleccionadas, especialmente cuando el diagnóstico no es claro o se sospechan formas invasivas, pueden emplearse pruebas más avanzadas. Detección de antígenos en heces
- Alta sensibilidad y especificidad
- Útil para Giardia intestinalis y Entamoeba histolytica
Pruebas serológicas- Indicadas en amebiasis extraintestinal
- No diferencian infección pasada de activa
Técnicas moleculares (PCR)Prueba de cinta adhesiva (test de Graham)
Indicada para el diagnóstico de Enterobius vermicularis, esta prueba consiste en la aplicación de cinta adhesiva en la región perianal en horas de la mañana, antes del aseo. Presenta mayor sensibilidad que el coprológico para este parásito y debe repetirse en varios días consecutivos si la sospecha clínica persiste.