MADRES HABLAN de los limitados servicios
38 años
36 años
27 años
Marinelis Acevedo Piñero
Ana Elisa Pérez Quintero
Arlene Cardona Vázquez
Residente de Moca, que viajaba casi una hora a Sábana Grande o a Mayagüez para recibir servicios
Residente de Vieques que viajaba en ferry a Ceiba, de ahí a Río Piedras para pernoctar, y luego a Juncos a atenderse durante el embarazo
Residente de Manatí que tras no ser atendida de manera digna en su pueblo, tenía que ir a Río Piedras para recibir servicios
PERSONAJE 01
Nombre del Personaje
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No encontraba ginecólogos obstetras en la zona oeste dispuestos a atenderle. Un médico que le refirieron tampoco aceptaba MCS Life, que era su plan médico. “Cuando yo llamé al plan para saber si había algún ginecólogo que cogiera el plan en el área oeste, me dijeron que el más cerca estaba en el sur”, no en el oeste. Debido a esas circunstancias, Acevedo Cordero prefirió solicitar el Plan Vital, que solo tardó “unas semanas” en ser aprobado y pudo atenderse con el ginecólogo que le había recomendado su endocrinóloga. Llegar a sus citas en Sabana Grande le tomaba cerca de una hora. “A veces, pasábamos todo el día allí”, recordó.
Encontró un grupo médico en Manatí —su lugar de residencia— con el que comenzó sus evaluaciones durante el embarazo. Pero, muy pronto, dejó de sentir que era un espacio seguro. No dejaban entrar a su pareja a las citas, con excepción del sonograma; por cada cita, debía esperar entre tres y cinco horas; se le dificultaba realizar preguntas; y, cuando le realizaron el papanicolaou, sintió un ambiente que catalogó como “hostil”. Mientras un médico distinto al usual la revisó, ella le preguntó por el obstetra que usualmente le atendía. “Me contestó con actitud y me dijo: ‘Él no está aquí hoy… esto es un grupo médico. Si usted quiere buscarlo, tiene que ir a Hatillo’”. Después, asegura que, a preguntas de ella, él le contestó que su bebé estaba bien, cerró la puerta y se fue. Cardona Vázquez decidió trasladarse desde Manatí hasta Río Piedras para consultar con un obstetra distinto.
Desde 2023, Vieques carecía de servicios ginecológicos. Solo una clínica móvil del Hospital Ryder de Humacao llegaba dos veces al mes para dar servicios ginecológicos. A sus siete semanas de embarazo, Ana Elisa Pérez Quintero logró visitarla y creyó que podría atender su embarazo con este equipo. Pero su ilusión se transformó rápidamente. “Bueno, te confirmo que estás embarazada, pero que yo no te puedo atender”, le dijo el obstetra. No tenía citas disponibles. “Llamé a un montón de lugares”, recuerda. Al final, consiguió una obstetra en Juncos. Tuvo que coordinar una logística que debía comenzar un mes antes, con la compra de boletos del ferry, para llegar a tiempo a sus citas.
MADRES HABLAN de los limitados servicios
CPI PR
Created on May 4, 2026
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MADRES HABLAN de los limitados servicios
38 años
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27 años
Marinelis Acevedo Piñero
Ana Elisa Pérez Quintero
Arlene Cardona Vázquez
Residente de Moca, que viajaba casi una hora a Sábana Grande o a Mayagüez para recibir servicios
Residente de Vieques que viajaba en ferry a Ceiba, de ahí a Río Piedras para pernoctar, y luego a Juncos a atenderse durante el embarazo
Residente de Manatí que tras no ser atendida de manera digna en su pueblo, tenía que ir a Río Piedras para recibir servicios
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No encontraba ginecólogos obstetras en la zona oeste dispuestos a atenderle. Un médico que le refirieron tampoco aceptaba MCS Life, que era su plan médico. “Cuando yo llamé al plan para saber si había algún ginecólogo que cogiera el plan en el área oeste, me dijeron que el más cerca estaba en el sur”, no en el oeste. Debido a esas circunstancias, Acevedo Cordero prefirió solicitar el Plan Vital, que solo tardó “unas semanas” en ser aprobado y pudo atenderse con el ginecólogo que le había recomendado su endocrinóloga. Llegar a sus citas en Sabana Grande le tomaba cerca de una hora. “A veces, pasábamos todo el día allí”, recordó.
Encontró un grupo médico en Manatí —su lugar de residencia— con el que comenzó sus evaluaciones durante el embarazo. Pero, muy pronto, dejó de sentir que era un espacio seguro. No dejaban entrar a su pareja a las citas, con excepción del sonograma; por cada cita, debía esperar entre tres y cinco horas; se le dificultaba realizar preguntas; y, cuando le realizaron el papanicolaou, sintió un ambiente que catalogó como “hostil”. Mientras un médico distinto al usual la revisó, ella le preguntó por el obstetra que usualmente le atendía. “Me contestó con actitud y me dijo: ‘Él no está aquí hoy… esto es un grupo médico. Si usted quiere buscarlo, tiene que ir a Hatillo’”. Después, asegura que, a preguntas de ella, él le contestó que su bebé estaba bien, cerró la puerta y se fue. Cardona Vázquez decidió trasladarse desde Manatí hasta Río Piedras para consultar con un obstetra distinto.
Desde 2023, Vieques carecía de servicios ginecológicos. Solo una clínica móvil del Hospital Ryder de Humacao llegaba dos veces al mes para dar servicios ginecológicos. A sus siete semanas de embarazo, Ana Elisa Pérez Quintero logró visitarla y creyó que podría atender su embarazo con este equipo. Pero su ilusión se transformó rápidamente. “Bueno, te confirmo que estás embarazada, pero que yo no te puedo atender”, le dijo el obstetra. No tenía citas disponibles. “Llamé a un montón de lugares”, recuerda. Al final, consiguió una obstetra en Juncos. Tuvo que coordinar una logística que debía comenzar un mes antes, con la compra de boletos del ferry, para llegar a tiempo a sus citas.