La Aventura de la Tolerancia
Anna Marinello, Julia Martín, Mario Ramírez y Ona Nieto
El tiempo pasa y las cosas siguen empeorando. Hay demasiada gente como para que haya comida para todos.
Quizás sí que deberías marcharte con tu familia y tu tribu hacia otras tierras…
Marcharse
Tu tribu y tú lleváis años viajando. Habéis visto mares, cruzado ríos y contemplado cordilleras. Llegáis a un valle fértil con muchos animales por cazar. Habéis encontrado un nuevo lugar donde vivir.
¡Enhorabuena! Tus descendientes poblarán el Norte de África. Eso sí, la tolerancia a la lactosa no llegará a esa región hasta dentro de mucho, mucho tiempo.
A lo mejor hay una forma más rápida de conseguirlo…
¡Adelante!
Tras un arduo viaje, tus antepasados llegaron a una región fértil entre dos ríos. Hacia el 10.000 aC empezaron a cultivar y a domesticar animales. Eres un ganadero que vive con su familia en esta región.
Nunca llegas a pasar hambre ni sed, pero tú y tus descendientes seguís teniendo problemas para digerir la leche en la adultez. Sólo podeis ingerirla en forma de queso curado para evitar los dolores estomacales.
No puedes evitar preguntarte qué habría pasado si te hubieras marchado...
Descubrámoslo
La leche se convierte en una fuente vital de agua que además aporta nutrientes y la vitamina D que el sol del norte no te proporciona. La selección natural actúa y las personas que por azar ya portan una mutación que les permite digerir la lactosa, sobreviven más y tienen mayor descendencia, por lo que esta característica se vuelve cada vez más frecuente en la población.
Quizás eres uno de los afortunados...
Veamos qué te depara la suerte...
¡Has completado tu viaje!
¡Muchas gracias por participar! Seas o no intolerante, ¡eres la leche!
¡Verdadero!
Algunas infecciones pueden llegar a dañar el revestimiento y vellosidades del intestino, reduciendo la producción de lactasa y complicando la digestión de la lactosa. A este tipo se le llama intolerancia secundaria.
¡Verdadero!
Existen suplementos de lactasa que pueden funcionar como aporte externo de la enzima, ¡pero esto no significa que el propio cuerpo recupere la capacidad de producirla por sí solo!
¡Falso!
Algunos alimentos lácteos, como los quesos curados y los yogures, presentan bacterias capaces de descomponer la lactosa, ¡lo que permite que una persona intolerante pueda consumirlos sin riesgo!
¡Falso!
La lactosa sí está formada por dos subunidades, ¡pero estas son la glucosa y la galactosa!
¡Falso!
Aunque es difícil generalizar y varía según la región en la mayoría del continente africano encontramos un alto nivel de intolerancia a la lactosa.
¡Eres tolerante a la lactosa!
Veamos algunos datos curiosos al respecto...
¡Verdadero!
Es autosómica dominante, ya que con una sola copia presente de la mutación, la persona será tolerante.
¡Eres intolerante a la lactosa!
Veamos algunos datos curiosos al respecto...
¡Verdadero!
En la industria alimentaria e incluso farmacéutica, la lactosa se usa como aditivo y conservante frecuentemente. Por eso, las personas con intolerancia severa deben leer muy bien las etiquetas para asegurarse de que el producto que van a consumir no suponga un riesgo para su salud.
¡Verdadero!
La leche sin lactosa no es que no lleve lactosa, sino que la lactasa va incluida en la formulación de la leche. ¡Así todo el mundo puede digerirla, aunque no puedan sintetizar su propia lactasa!
¡Falso!
La tolerancia a la lactosa es un rasgo autosómico dominante. Esto significa que dos padres que sí toleran la leche pueden ser portadores de una copia de la intolerancia sin saberlo (heterocigotos). En ese caso, existe un 25% de probabilidades de que el hijo herede las dos copias de la intolerancia y no pueda digerir la lactosa.
¡Falso!
Las mutaciones que surgieron en el Neolítico permitían a sus portadores digerir la lactosa y aprovecharla como fuente de energía, nutrientes e hidratación.
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Created on April 13, 2026
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La Aventura de la Tolerancia
Anna Marinello, Julia Martín, Mario Ramírez y Ona Nieto
El tiempo pasa y las cosas siguen empeorando. Hay demasiada gente como para que haya comida para todos.
Quizás sí que deberías marcharte con tu familia y tu tribu hacia otras tierras…
Marcharse
Tu tribu y tú lleváis años viajando. Habéis visto mares, cruzado ríos y contemplado cordilleras. Llegáis a un valle fértil con muchos animales por cazar. Habéis encontrado un nuevo lugar donde vivir.
¡Enhorabuena! Tus descendientes poblarán el Norte de África. Eso sí, la tolerancia a la lactosa no llegará a esa región hasta dentro de mucho, mucho tiempo.
A lo mejor hay una forma más rápida de conseguirlo…
¡Adelante!
Tras un arduo viaje, tus antepasados llegaron a una región fértil entre dos ríos. Hacia el 10.000 aC empezaron a cultivar y a domesticar animales. Eres un ganadero que vive con su familia en esta región.
Nunca llegas a pasar hambre ni sed, pero tú y tus descendientes seguís teniendo problemas para digerir la leche en la adultez. Sólo podeis ingerirla en forma de queso curado para evitar los dolores estomacales.
No puedes evitar preguntarte qué habría pasado si te hubieras marchado...
Descubrámoslo
La leche se convierte en una fuente vital de agua que además aporta nutrientes y la vitamina D que el sol del norte no te proporciona. La selección natural actúa y las personas que por azar ya portan una mutación que les permite digerir la lactosa, sobreviven más y tienen mayor descendencia, por lo que esta característica se vuelve cada vez más frecuente en la población.
Quizás eres uno de los afortunados...
Veamos qué te depara la suerte...
¡Has completado tu viaje!
¡Muchas gracias por participar! Seas o no intolerante, ¡eres la leche!
¡Verdadero!
Algunas infecciones pueden llegar a dañar el revestimiento y vellosidades del intestino, reduciendo la producción de lactasa y complicando la digestión de la lactosa. A este tipo se le llama intolerancia secundaria.
¡Verdadero!
Existen suplementos de lactasa que pueden funcionar como aporte externo de la enzima, ¡pero esto no significa que el propio cuerpo recupere la capacidad de producirla por sí solo!
¡Falso!
Algunos alimentos lácteos, como los quesos curados y los yogures, presentan bacterias capaces de descomponer la lactosa, ¡lo que permite que una persona intolerante pueda consumirlos sin riesgo!
¡Falso!
La lactosa sí está formada por dos subunidades, ¡pero estas son la glucosa y la galactosa!
¡Falso!
Aunque es difícil generalizar y varía según la región en la mayoría del continente africano encontramos un alto nivel de intolerancia a la lactosa.
¡Eres tolerante a la lactosa!
Veamos algunos datos curiosos al respecto...
¡Verdadero!
Es autosómica dominante, ya que con una sola copia presente de la mutación, la persona será tolerante.
¡Eres intolerante a la lactosa!
Veamos algunos datos curiosos al respecto...
¡Verdadero!
En la industria alimentaria e incluso farmacéutica, la lactosa se usa como aditivo y conservante frecuentemente. Por eso, las personas con intolerancia severa deben leer muy bien las etiquetas para asegurarse de que el producto que van a consumir no suponga un riesgo para su salud.
¡Verdadero!
La leche sin lactosa no es que no lleve lactosa, sino que la lactasa va incluida en la formulación de la leche. ¡Así todo el mundo puede digerirla, aunque no puedan sintetizar su propia lactasa!
¡Falso!
La tolerancia a la lactosa es un rasgo autosómico dominante. Esto significa que dos padres que sí toleran la leche pueden ser portadores de una copia de la intolerancia sin saberlo (heterocigotos). En ese caso, existe un 25% de probabilidades de que el hijo herede las dos copias de la intolerancia y no pueda digerir la lactosa.
¡Falso!
Las mutaciones que surgieron en el Neolítico permitían a sus portadores digerir la lactosa y aprovecharla como fuente de energía, nutrientes e hidratación.