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Linea del tiempo

Aloïs

Created on April 8, 2026

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Transcript

Linea del tiempo

Antes de comenzar la presentación, es importante entender cómo está organizada para poder aprovecharla al máximo. La presentación está dividida por épocas históricas y, dentro de cada una de ellas, se estructura en tres partes principales: la cosmovisión, el contexto cultural e histórico y las prácticas terapéuticas, en las que vamos a descubrir los hitos claves de cada época. Al inicio de cada época, encontrarás primero un breve resumen general de la época, seguido de un resumen más específico de cada una de estas tres partes, lo que permite tener una visión global y organizada del contenido. A continuación, para profundizar en la información, encontrarás un enlace. Es importante hacer clic en este enlace si se desea acceder a un documento Word donde se desarrolla el contenido de manera mucho más detallada. Además, cada una de las tres partes (cosmovisión, contexto cultural y prácticas terapéuticas) incluye un breve vídeo que recorre la época a través de imágenes. Estos vídeos pueden visualizarse en pantalla completa si se prefiere, y también existe la opción de activar o desactivar el sonido según las necesidades del usuario. ¡ Disfrute de la presentación !

Linea del tiempo

Mundo Clásico (Grecia y roma)

Edad antigua

Prehistoria

~ 800 a.C - 476

~3000 a.C - 476

~ 2.5 Miliones a.C - ~ 3000 a.C

Contexto cultural e historico

Contexto cultural e historico

Contexto cultural e historico

Practicas terapeuticas

Practicas terapeuticas

Practicas terapeuticas

Resumen

Resumen

Resumen

Cosmovision

Cosmovision

Cosmovision

Linea del tiempo

La edad moderna

Edad contemporánea

Edad Media

476 - fin del siglo XV

Siglo XV-XVIII

Siglo XVIII - XIX

Contexto cultural e historico

Contexto cultural e historico

Contexto cultural e historico

Practicas terapeuticas

Practicas terapeuticas

Practicas terapeuticas

Resumen

Resumen

Resumen

Cosmovisión

Cosmovisión

Cosmovisión

Linea del tiempo

Conclusion

Lo que más me ha llamado la atención es que el contexto cultural, la cosmovisión y las prácticas terapéuticas no son variables independientes, sino que están profundamente interrelacionadas. La evolución de la medicina depende siempre de la manera en que se entiende el mundo y el cuerpo, y cuando una de estas dimensiones cambia, provoca necesariamente una transformación en las demás. Además, este recorrido muestra que la fisioterapia actual es el resultado de una evolución progresiva, en la que se han ido integrando conocimientos científicos con una visión cada vez más global del paciente, combinando cuerpo, mente y entorno.

Bibliografía

Prehistoria

Resumen

El contexto cultural en la prehistoria evoluciona notablemente con el paso del nomadismo al sedentarismo, el desarrollo de la agricultura y la aparición de las primeras formas de organización social, siendo además el aspecto que experimenta la mayor evolución, ya que transforma profundamente los modos de vida e influye indirectamente en la salud. La cosmovisión se mantiene principalmente dominada por creencias sobrenaturales, donde la enfermedad se interpreta como la acción de espíritus o fuerzas invisibles. Las prácticas terapéuticas, inicialmente muy rudimentarias (rituales, uso de plantas, gestos empíricos), se van estructurando progresivamente.

La Edad Moderna es un periodo de transición entre la Edad Media y la época contemporánea, caracterizado por cambios progresivos en la sociedad, la ciencia y la forma de entender el cuerpo.Se produce el paso del feudalismo al Estado moderno, con la aparición de la burguesía, una economía urbana y comercial, y la consolidación de monarquías absolutas. La expansión colonial, especialmente tras 1492, favorece intercambios culturales y médicos que enriquecen el conocimiento sanitario.Al mismo tiempo, se desarrolla la ciencia moderna, basada en la observación y la experimentación, y se difunden los conocimientos gracias a la imprenta. El Renacimiento introduce una visión antropocéntrica que sitúa al ser humano en el centro, mientras que los cambios religiosos y el crecimiento urbano impulsan la salud pública. En conjunto, esta época sienta las bases de la medicina moderna y de una nueva concepción del cuidado del cuerpo.

En el mundo clásico, las prácticas terapéuticas evolucionan desde un enfoque mágico-religioso hacia una medicina racional. En la Grecia arcaica, las enfermedades se interpretan como castigos divinos y se tratan con rituales, plegarias y prácticas simbólicas, aunque ya existen cuidados empíricos como el tratamiento de heridas. Con el desarrollo del logos, surge una medicina más basada en la observación, con distintos tipos de sanadores y el uso del ejercicio, las plantas y las técnicas manuales. Este proceso culmina con Hipócrates, quien establece una medicina científica basada en el equilibrio del cuerpo y en hábitos de vida saludables. Roma retoma estas ideas y las aplica de forma práctica, integrando el cuidado del cuerpo en la vida cotidiana y en infraestructuras como las termas. En conjunto, estas prácticas sientan las bases de la medicina y la fisioterapia modernas.

En la Prehistoria, las prácticas terapéuticas surgen como una respuesta a la necesidad de supervivencia. No existe una medicina organizada, sino cuidados integrados en la vida diaria para mantener el cuerpo funcional. Estas prácticas son empíricas y se basan en la observación, incluyendo el uso de plantas, calor o frío, inmovilizaciones y manipulaciones básicas.El conocimiento actual proviene de la paleopatología y la paleomedicina, que evidencian la existencia de enfermedades, lesiones y cuidados prolongados, así como intervenciones como la trepanación. Las patologías más frecuentes eran traumatismos y desgaste físico, mientras que las enfermedades infecciosas son más difíciles de identificar.La enfermedad se entendía dentro de una cosmovisión donde lo físico y lo espiritual estaban unidos, por lo que la curación combinaba prácticas corporales y rituales, a menudo guiadas por figuras como los chamanes. Además, el cuidado tenía una dimensión comunitaria, basada en la solidaridad, la transmisión de conocimientos y la adaptación al entorno.En conjunto, estas prácticas representan el origen del cuidado corporal y las bases de la medicina y la fisioterapia.

En el siglo XIX, la cosmovisión cambia hacia una visión científica de la enfermedad, abandonando explicaciones sobrenaturales. El desarrollo de la teoría microbiana permite entender las enfermedades como procesos biológicos, aunque el enfoque sigue siendo bastante mecanicista. En el siglo XX, la cosmovisión evoluciona hacia un modelo más global, incorporando factores psicológicos y sociales. El modelo biopsicosocial amplía la comprensión de la salud y sitúa al paciente en el centro del proceso terapéutico.

Bibliografía

  • https://www.europeana.eu/en/collections/organisation/1191-wellcome-collection?utm : fotografías
  • https://digitalcollections.nypl.org : fotografías
  • Diapositivas de nuestros cursos
Resumen

Edad Contemporánea

El siglo XIX se caracteriza por profundas transformaciones políticas, sociales y tecnológicas derivadas de las revoluciones liberales y la Revolución Industrial, que configuran una sociedad en constante cambio. En este contexto, la cosmovisión evoluciona hacia una confianza en la ciencia, el progreso y la capacidad del ser humano para transformar el mundo, aunque marcada por tensiones entre racionalidad, desigualdad social y crisis de sentido. Como consecuencia, las prácticas terapéuticas se desarrollan de forma científica y estructurada, integrando ejercicio, máquinas, agua y electricidad, lo que sienta las bases de la fisioterapia moderna.

La cosmovisión de la Edad Moderna se caracteriza por el paso de una visión teocéntrica a una visión antropocéntrica, donde el ser humano ocupa el centro y es considerado capaz de comprender y transformar el mundo mediante la razón. La naturaleza empieza a entenderse como un sistema ordenado y regido por leyes racionales, ya no solo explicado por la religión.Al mismo tiempo, Dios sigue siendo el creador, pero deja de ser la única explicación de la realidad, lo que permite el desarrollo autónomo de la ciencia. En el siglo XVII, con la revolución científica, el mundo pasa a interpretarse como una máquina gobernada por leyes matemáticas, reforzando la importancia de la observación y la experimentación. En conjunto, se consolida una visión más racional, científica y centrada en el ser humano, base del pensamiento moderno.

Resumen

Edad Moderna

La Edad Moderna (siglos XV–XVIII) es un periodo de profundas transformaciones que marca el paso del mundo medieval al mundo moderno. Se inicia con hechos como la caída de Constantinopla (1453) o el descubrimiento de América (1492) y finaliza con la Revolución Francesa (1789). Durante esta etapa, se desarrolla el Estado moderno, aparece la burguesía y la economía se vuelve más urbana y comercial.A nivel cultural y científico, se produce un cambio fundamental: se abandona la visión teocéntrica medieval y se adopta una visión antropocéntrica, humanista, donde el ser humano y la razón ocupan el centro. El conocimiento deja de basarse en la autoridad y pasa a apoyarse en la observación y la experimentación, lo que impulsa grandes avances científicos y médicos.En este contexto, la medicina evoluciona hacia un enfoque más científico, con el estudio directo del cuerpo y el desarrollo de nuevas prácticas terapéuticas. En conjunto, esta época sienta las bases del pensamiento moderno y de disciplinas como la fisioterapia.

Resumen

Mundo Clásico (Grecia y Roma)

En el mundo clásico constituye una etapa fundamental dentro de la Edad Antigua, centrada en las civilizaciones griega y romana (Grecia y Roma), durante un cambio fundamental en la forma de entender el cuerpo, la salud y el mundo. En Grecia, se pasa del mito al logos, desarrollando una visión racional del cosmos donde el ser humano es capaz de comprender la naturaleza y buscar el equilibrio. Esto da lugar a la medicina científica con Hipócrates, basada en la observación, el equilibrio (como el de los cuatro humores) y hábitos de vida saludables. En Roma, esta visión se vuelve más práctica: el mundo se organiza mediante la ley, la técnica y la ingeniería, y el cuerpo se entiende de forma funcional. En conjunto, ambas culturas sientan las bases de la medicina occidental y de una concepción racional del cuerpo y la salud.

La Prehistoria se caracteriza por la aparición de los primeros seres humanos y el desarrollo progresivo de sus capacidades. Un hito fundamental es la fabricación de herramientas de piedra, que permitió mejorar la supervivencia. Con el tiempo, el dominio del fuego marcó un avance clave en la alimentación, la protección y la vida social.Las sociedades eran nómadas al inicio, organizadas en pequeños grupos, y evolucionaron hacia formas más sedentarias con la agricultura y la ganadería durante el Neolítico. Este cambio supuso el desarrollo de nuevas técnicas, como la cerámica y el tejido.Además, aparecen las primeras manifestaciones culturales y simbólicas, como el arte rupestre y los ritos funerarios, que reflejan una nueva forma de entender el mundo y la vida.En resumen, es una etapa marcada por la adaptación al entorno, la innovación técnica y el inicio del pensamiento simbólico.

En la Edad Antigua (3500 a.C.–476 d.C.), el desarrollo de las primeras civilizaciones está marcado por la sedentarización, la urbanización y la aparición de la escritura, lo que transforma profundamente la manera de entender la salud y la enfermedad . En Mesopotamia y Egipto, las sociedades se organizan en torno a estructuras jerárquicas y religiosas, mientras que en India, China y América precolombina se desarrollan sistemas culturales complejos que integran naturaleza, sociedad y espiritualidad.Estas transformaciones favorecen la especialización del trabajo, el desarrollo de conocimientos médicos y la aparición de diferentes formas de acceso a la salud, marcadas por desigualdades sociales y por la coexistencia de enfoques religiosos y empírico-racionales.

La cosmovisión del mundo clásico se caracteriza por el paso del mito a la razón. En Grecia, el mundo se entiende como un cosmos ordenado que puede ser comprendido mediante el logos, situando al ser humano como un ser racional y central. Se valora la formación integral (paideia), el equilibrio entre cuerpo y mente, y se desarrolla una visión donde la ciencia, la filosofía y el arte buscan la verdad y la armonía.En Roma, esta visión se vuelve más práctica: el mundo se organiza mediante la ley, la técnica y la ingeniería, y el ser humano se define como ciudadano al servicio del bien común. El cuerpo se concibe de forma funcional y la religión tiene un papel político y social. En conjunto, ambas culturas establecen las bases de la visión racional y organizada del mundo occidental.

En la Edad Antigua, la cosmovisión se basa en la idea de que el mundo es un orden inteligible, regulado por fuerzas divinas o principios cósmicos . En Mesopotamia y Egipto, esta visión es principalmente religiosa, mientras que en India y China se desarrolla una concepción más filosófica e integradora del universo. En América precolombina, el cosmos se entiende como una totalidad sagrada donde todo está interconectado. En todas estas civilizaciones, el ser humano es considerado parte activa de este orden, y su comportamiento influye directamente en el equilibrio del mundo y, por tanto, en la salud.

Las prácticas terapéuticas en la Edad Media estaban influenciadas por la religión y combinaban conocimientos antiguos con experiencia empírica. Al principio, los monasterios se encargaban del cuidado de los enfermos, utilizando plantas medicinales, dieta e higiene. Con el tiempo, se desarrollaron técnicas como baños, masajes y sangrías. El mundo islámico aportó avances importantes como hospitales organizados, nuevos fármacos y la importancia del ejercicio y la higiene. En la Baja Edad Media, la medicina se profesionaliza y aparecen nuevos profesionales. La Peste Negra impulsa mejoras en higiene y organización sanitaria. En conjunto, estas prácticas mezclan medicina académica y popular y sientan las bases de la fisioterapia moderna.

Las prácticas terapéuticas en la Edad Antigua combinan elementos religiosos y empíricos. En Mesopotamia y Egipto, coexisten tratamientos espirituales y físicos, mientras que en India y China se desarrollan sistemas terapéuticos más integrales. En América precolombina, las prácticas incluyen tanto técnicas naturales como rituales. En todas las civilizaciones, se observa una progresiva especialización del cuidado, el uso de técnicas corporales y el desarrollo de conocimientos basados en la observación.

Resumen

Edad Antigua

La Edad Antigua (≈3500 a.C.–476 d.C.) marca el paso a sociedades urbanas, lo que impulsa el desarrollo de la medicina, la especialización y la transmisión del conocimiento gracias a la escritura.Su cosmovisión es teocrática: el mundo y la salud dependen de los dioses. La enfermedad se explica por causas divinas y naturales, combinando prácticas mágicas y religiosas con métodos empíricos

Resumen

Edad Media

La Edad Media (476–1453) es un periodo dominado por el cristianismo, donde la sociedad es teocéntrica y la Iglesia organiza la vida, la cultura y la medicina. Los monasterios conservan el saber y cuidan a los enfermos, mientras que más tarde surgen las universidades y una medicina más profesional.La cosmovisión medieval entiende el mundo como una creación ordenada por Dios, donde el hombre es su imagen y todo tiene un sentido espiritual. Dios es el centro de la realidad y guía la vida humana y la interpretación de la enfermedad.

La Edad Contemporánea comienza con la Revolución Francesa (1789) y se caracteriza por profundas transformaciones políticas, sociales, económicas y tecnológicas. Durante el siglo XIX, el contexto cultural e histórico está marcado por la Revolución Industrial, que transforma las condiciones de vida y genera nuevos problemas sanitarios, como el hacinamiento y las enfermedades infecciosas. Al mismo tiempo, el desarrollo del método científico y de la microbiología permite comprender mejor las enfermedades y favorece la aparición de las primeras medidas de salud pública.En el siglo XX, el contexto evoluciona hacia una sociedad más organizada y tecnológica. Las guerras mundiales impulsan avances médicos importantes, y se consolidan los sistemas sanitarios, mejorando el acceso a la atención. Además, la salud empieza a considerarse como un elemento clave del bienestar general.

La Edad Media presenta una visión teocéntrica, donde Dios es el centro y da sentido a toda la realidad. El mundo es entendido como una creación ordenada, buena y con un propósito, que refleja la sabiduría divina. El ser humano es visto como imagen de Dios, con unidad de cuerpo y alma, y orientado hacia el bien y la salvación. Además, la realidad tiene un significado simbólico, donde lo visible permite comprender lo espiritual. Esta visión influye en la interpretación de la enfermedad, que se entiende también desde una dimensión moral y espiritual, no solo física.

En la Edad Moderna, las prácticas terapéuticas evolucionan hacia un enfoque más científico, empírico y centrado en el paciente. Se abandona progresivamente el galenismo y se desarrolla la observación directa del cuerpo, impulsando avances en anatomía y medicina.Surgen nuevas terapias como el uso de sustancias químicas (Paracelso) y el ejercicio físico como herramienta terapéutica, base de la fisioterapia. También se producen importantes avances en cirugía con Ambroise Paré, así como en el uso del masaje y las prótesis.Además, los hospitales se vuelven más organizados y especializados, y se desarrolla una atención más humanista, incluyendo la salud mental y la beneficencia pública.En conjunto, estas prácticas sientan las bases de la medicina moderna y de la fisioterapia.

El mundo clásico (Grecia y Roma) marca un cambio fundamental en la historia al pasar de explicaciones míticas a una visión racional del mundo. En Grecia, se desarrolla el pensamiento basado en el logos, se concibe el universo como un cosmos ordenado y nace la medicina científica con Hipócrates, que entiende la enfermedad como un desequilibrio natural y promueve el cuidado del cuerpo mediante hábitos saludables. Además, el cuerpo tiene un valor central en la cultura griega, ligado a la educación integral (paideia) y a la vida en la polis. Roma retoma estas ideas, pero con un enfoque más práctico: organiza el mundo mediante la ley, la ingeniería y la vida urbana, y concibe el cuerpo de forma funcional. En conjunto, ambas civilizaciones sientan las bases de la cultura y la medicina occidental

En el siglo XIX, las prácticas terapéuticas mejoran gracias a avances como la antisepsia y la vacunación, aunque siguen siendo limitadas y desiguales. La medicina comienza a estructurarse, pero todavía presenta muchas carencias.En el siglo XX, las prácticas alcanzan un alto nivel de desarrollo con la aparición de antibióticos, la mejora de la cirugía y el desarrollo de la rehabilitación. También se refuerzan las estrategias de prevención y educación sanitaria.

La Edad Media comienza en 476 con la caída del Imperio romano y se caracteriza por una sociedad teocéntrica en la que el cristianismo organiza la vida social, cultural y sanitaria. La Iglesia y los monasterios desempeñan un papel central en la conservación del saber y el cuidado de los enfermos. Durante la Alta Edad Media, Europa se ruraliza y se forma una nueva civilización a partir de la mezcla de tradiciones romanas, germánicas y cristianas. En la Plena Edad Media, se produce un crecimiento urbano, aparecen las universidades y la medicina comienza a enseñarse de forma más estructurada, influida también por los avances del mundo islámico. Finalmente, la Baja Edad Media está marcada por crisis como la Peste Negra, que impulsa mejoras en la higiene, la organización hospitalaria y la profesionalización de la medicina.

La cosmovisión en la Prehistoria nace cuando el ser humano empieza a interpretar el mundo y a situarse en él. Aunque vive en un entorno hostil, observa la naturaleza y percibe en ella cierto orden, como los ciclos naturales.Progresivamente, desarrolla una visión simbólica del mundo: no solo actúa para sobrevivir, sino que interpreta su entorno. El arte rupestre refleja esta capacidad de representar y comprender la realidad, mostrando el paso hacia una cultura simbólica y colectiva.Además, la naturaleza deja de ser neutra y se entiende como portadora de significado. Aparece la dimensión de lo sagrado, visible en los ritos funerarios y las figuras de fertilidad, lo que indica una creencia en fuerzas invisibles y en una posible vida más allá.En resumen, el ser humano pasa de enfrentarse al mundo a darle sentido, desarrollando una visión simbólica, cultural y abierta a lo trascendente.