El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
El viento es el mejor escultor
En el barranco de la Hoz, a una hora andando del parador, el viento ha ido arañando la roca (arenisca roja en su mayoría) desde el Triásico Inferior hasta esculpir formas sinuosas, torreones que parecen setas y agujeros que sirven de casa a las aves locales. En lo alto hay un mirador al que conviene subir para obtener una vista como la que ilustra este texto. El barranco, parte del parque natural del Alto Tajo y del geoparque de la Unesco Molina-Alto Tajo, es también un punto de partida para pasear por el río Gallo, disfrutar de sus playas fluviales y atisbar alguna que otra garza.
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores
Las gargantas de Ponga
Las gargantas de Ponga
El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
En Molina de Aragón está el segundo castillo más grande de España y el ¡séptimo! de Europa. Una magnitud que tampoco se intuye cuando uno se planta frente a esta mole defensiva construida sobre un antiguo castro celtibérico en el siglo X: “El castillo engaña. Parece pequeño, pero es gigantesco. Hay que entrar para darse cuenta”, explica Yolanda Asensio, responsable de la Oficina de Turismo del municipio. El monumento, en obras para habilitar un aparcamiento, se puede visitar con solicitud previa. Queda a 10 minutos a pie del parador.
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores
El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
Aquí nació el aragonito
Pese a su nombre, el aragonito es castellanomanchego y se descubrió aquí, en Molina de Aragón, tal como explica Hugo Hermosilla, arqueólogo de 22 años y parte del personal del museo donde este mineral se expone: “Se describió a finales del siglo XVIII por el geólogo alemán Abraham Gottlob Werner”. Este centro, antiguo convento de San Francisco, recibe visitas tanto de turistas ocasionales como de grupos escolares. Y exhibe otros muchos divertimentos del pasado: se pueden ver esqueletos de dinosaurios, meter las manos entre las fauces de un cocodrilo...
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores
Las gargantas de Ponga
El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
Chocolate que resiste el paso del tiempo
“Si he conservado mi salud es debido a los famosos chocolates de Francisco Iturbe”. Es parte del texto de un anuncio antiguo de Chocolates Iturbe, una empresa que produce este dulce desde 1912. Tal longevidad la explica Pedro Iturbe, de 87 años y tercera generación del negocio, que hoy vende chocolates para fundir y hacer a la taza, sobre todo entre la población local: “Si fuese solo negocio no estaríamos aquí. Es amor a un oficio”. Elba, su hija y cuarta generación, constata esa visión: “Es tradición. El chocolate une y se disfruta con la familia y los amigos”, afirma.
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores
MolinaDeAragon - NaturSentidos DSK
Prisa Branded
Creado el 17 de marzo de 2026
Comienza a diseñar con una plantilla gratuita
Descubre más de 1500 diseños profesionales como estos:
Visualizar
Descubre tu asistente IA
Visualizar
Presentación ilustración urbana
Visualizar
Reto Geográfico: arrastra al mapa
Visualizar
Decisiones y Comportamientos en la Empresa
Visualizar
Juego Tangram
Visualizar
Flujo de Proceso: Reclutamiento Corporativo
Visualizar
Reto Semanal Corporativo
Explora todas las plantillas
Transcripciones
El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
El viento es el mejor escultor
En el barranco de la Hoz, a una hora andando del parador, el viento ha ido arañando la roca (arenisca roja en su mayoría) desde el Triásico Inferior hasta esculpir formas sinuosas, torreones que parecen setas y agujeros que sirven de casa a las aves locales. En lo alto hay un mirador al que conviene subir para obtener una vista como la que ilustra este texto. El barranco, parte del parque natural del Alto Tajo y del geoparque de la Unesco Molina-Alto Tajo, es también un punto de partida para pasear por el río Gallo, disfrutar de sus playas fluviales y atisbar alguna que otra garza.
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores
Las gargantas de Ponga
Las gargantas de Ponga
El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
En Molina de Aragón está el segundo castillo más grande de España y el ¡séptimo! de Europa. Una magnitud que tampoco se intuye cuando uno se planta frente a esta mole defensiva construida sobre un antiguo castro celtibérico en el siglo X: “El castillo engaña. Parece pequeño, pero es gigantesco. Hay que entrar para darse cuenta”, explica Yolanda Asensio, responsable de la Oficina de Turismo del municipio. El monumento, en obras para habilitar un aparcamiento, se puede visitar con solicitud previa. Queda a 10 minutos a pie del parador.
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores
El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
Aquí nació el aragonito
Pese a su nombre, el aragonito es castellanomanchego y se descubrió aquí, en Molina de Aragón, tal como explica Hugo Hermosilla, arqueólogo de 22 años y parte del personal del museo donde este mineral se expone: “Se describió a finales del siglo XVIII por el geólogo alemán Abraham Gottlob Werner”. Este centro, antiguo convento de San Francisco, recibe visitas tanto de turistas ocasionales como de grupos escolares. Y exhibe otros muchos divertimentos del pasado: se pueden ver esqueletos de dinosaurios, meter las manos entre las fauces de un cocodrilo...
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores
Las gargantas de Ponga
El viento es el mejor escultor
Una fortaleza que engaña y copa clasificaciones
Chocolate que resiste el paso del tiempo
“Si he conservado mi salud es debido a los famosos chocolates de Francisco Iturbe”. Es parte del texto de un anuncio antiguo de Chocolates Iturbe, una empresa que produce este dulce desde 1912. Tal longevidad la explica Pedro Iturbe, de 87 años y tercera generación del negocio, que hoy vende chocolates para fundir y hacer a la taza, sobre todo entre la población local: “Si fuese solo negocio no estaríamos aquí. Es amor a un oficio”. Elba, su hija y cuarta generación, constata esa visión: “Es tradición. El chocolate une y se disfruta con la familia y los amigos”, afirma.
Aquí nació el aragonito
Chocolate que resiste el paso del tiempo
FOTO: Inma Flores