Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

Retiro Espiritual UCN 2026

UCN

Created on March 9, 2026

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Mind Map: The 4 Pillars of Success

Big Data: The Data That Drives the World

Momentum: Onboarding Presentation

Urban Illustrated Presentation

3D Corporate Reporting

Discover Your AI Assistant

Vision Board

Transcript

Campaña Cuaresmal

"Volveré a la casa de mi Padre"

Ruleta de la Misericordia

Compromiso personal del retiro.

Encuesta de asistencia y satisfacción

Pastoral y Bienestar UCN © 2026

Caminemos con el hijo pródigo hacia la casa del Padre y permitamos que su historia se transforme en nuestro propio camino de conversión al corazón de Dios, porque volver a casa es el primer paso para empezar a vivir de verdad.

EMPEZAR

— El abrazo de la Misericordia de Dios.

Cuaresma 2026

Cuaresma 2026 — El abrazo de la Misericordia de Dios.

Haz clic en cada imagen para acceder al contenido.

Examen de Conciencia • "En tierra lejana"

Contrición de Corazón • "Recobrando el sentido"

Próposito de enmienda • "Me levantaré e iré"

Confesión de los Pecados • "El Abrazo del Padre"

Satisfacción de Obra • "El Anillo y la Fiesta"

Pastoral y Bienestar UCN © 2026

Primer paso:

Examen de Conciencia

El primer paso ocurre cuando el hijo toca fondo. Estando entre los cerdos, hambriento y lejos, hace un análisis de su realidad comparada con la bondad de su padre. No justifica su situación, sino que la ve con claridad.

"Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!'" (Lc 15, 17)

Pastoral y Bienestar UCN © 2026

Segundo paso:

Contrición de Corazón

Arrepentirse sinceramente de haber ofendido a Dios y al prójimo.

No es solo darse cuenta del error (paso 1), sino sentir el peso de haber roto la relación. El hijo reconoce que su actuar no fue solo un error financiero, sino una ofensa moral y espiritual contra su padre y contra Dios.

"...He pecado contra el cielo y contra ti." (Lc 15, 18)

Pastoral y Bienestar UCN © 2026

Tercer paso:

Propósito de Enmienda

La firme decisión de cambiar y no volver a cometer el pecado.

El dolor se transforma en acción. El hijo no se queda llorando entre los cerdos; toma la decisión de abandonar ese lugar de pecado y regresar. El propósito de enmienda implica movimiento: dejar la situación de pecado y volver a la casa del Padre.

"Me levantaré e iré a mi padre y le diré: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros'. Y levantándose, partió hacia su padre." (Lc 15, 18-20)

Pastoral y Bienestar UCN © 2026

Cuarto paso:

Confesión de los Pecados

Decir los pecados al sacerdote (que representa a Cristo y la Iglesia).

Este es el momento culminante del encuentro. Aunque el Padre ya lo ha visto y abrazado, el hijo necesita verbalizar su falta. Es el acto de humildad donde se expone la verdad de lo que se hizo.

"El hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo'."(Lc 15, 21)

Pastoral y Bienestar UCN © 2026

Quinto paso:

Cumplir la Penitencia

Reparar el daño y cambiar de vida.

En la confesión sacramental, el sacerdote impone una penitencia. En la parábola, la "penitencia" es la aceptación de la nueva vida que el Padre le ofrece. El hijo debe dejar atrás sus harapos (el hombre viejo) y dejarse vestir con la túnica nueva, el anillo y las sandalias (la gracia restaurada), entrando a la fiesta de la comunión. Su penitencia es aceptar la misericordia y vivir nuevamente como hijo, no como esclavo ni como libertino.

"Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traed enseguida el mejor vestido y vestidle; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado'." (Lc 15, 22-24)

Pastoral y Bienestar UCN © 2026

Examen de Conciencia

Con Dios

  • ¿He amado a Dios sobre todas las cosas o he puesto el dinero, el poder o la imagen antes que Él?
  • ¿He tomado su santo nombre en vano o he blasfemado?
  • ¿He faltado a misa los domingos o fiestas de guardar por pereza?
  • ¿He descuidado mi oración diaria y mi relación personal con Él?
  • ¿He desconfiado de su misericordia o me he desesperado?
  • ¿He practicado brujería, horóscopos o supersticiones?
  • ¿Me he avergonzado de mi fe ante los demás?
  • ¿He comulgado sin estar en gracia de Dios?

Con el Prójimo

  • ¿He tratado mal, con dureza o falta de respeto a mis padres o familia?
  • ¿He guardado rencor, odio o deseado el mal a alguien?
  • ¿He mentido, calumniado, juzgado o murmurado de otros?
  • ¿He sido egoísta con mis cosas o indiferente ante el necesitado?
  • ¿He dañado la fama o el honor de alguna persona?
  • ¿He sido violento de palabra o de obra?
  • ¿He inducido a otros a pecar con mi ejemplo o consejo?
  • ¿He perdonado a quienes me han ofendido o guardo resentimiento?

Conmigo Mismo

  • ¿He sido soberbio, vanidoso o he buscado ser el centro de atención?
  • ¿He tenido pensamientos o miradas impuras consentidas?
  • ¿He perdido el tiempo en internet, redes sociales o juegos en exceso?
  • ¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes de estudio o trabajo?
  • ¿He abusado de la comida, la bebida u otras sustancias nocivas?
  • ¿He cuidado mi salud y mi cuerpo como templo del Espíritu Santo?
  • ¿He sido honesto y transparente en mi actuar, o hipócrita?

Al finalizar este camino cuaresmal, después de caminar con el hijo pródigo de regreso a la casa del Padre y dejarte abrazar por su misericordia 🤍, podrás descargar tu certificado oficial de hijo amado 📜 y participar en un sorteo especial 🎁.

Nota: debes ingresar a cada uno de los pasos del camino para que esta opción se active.

Salmo de la misericordia

¡Ayúdame, Dios mío, por tu bondad. Perdóname por lo que he hecho mal, tú sabes cómo soy. Yo sé que no miras lo que está mal, sino lo bueno que es posible. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me das sabiduría. Oh Dios, crea en mí un corazón puro y renuévame por dentro con espíritu firme; no me dejes vagar lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Enséñame a vivir la alegría profunda de tu salvación y hazme vibrar con espíritu generoso; entonces mi vida anunciará tu grandeza, enseñaré tus caminos a quienes están lejos y los pecadores volverán a ti. Hazme crecer, Dios, Salvador mío, y mi lengua cantará tu justicia. Señor, me abrirás los labios y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera ofrendas sólo por cumplir, no los querrías. Lo que te ofrezco es un espíritu frágil; un corazón quebrantado y pequeño, tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a tus hijos haznos fuertes en tu presencia. Entonces te ofreceremos lo que somos, tenemos, vivimos y soñamos, y estarás contento. Amén.

Salmo de la misericordia

¡Ayúdame, Dios mío, por tu bondad. Perdóname por lo que he hecho mal, tú sabes cómo soy. Yo sé que no miras lo que está mal, sino lo bueno que es posible. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me das sabiduría. Oh Dios, crea en mí un corazón puro y renuévame por dentro con espíritu firme; no me dejes vagar lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Enséñame a vivir la alegría profunda de tu salvación y hazme vibrar con espíritu generoso; entonces mi vida anunciará tu grandeza, enseñaré tus caminos a quienes están lejos y los pecadores volverán a ti. Hazme crecer, Dios, Salvador mío, y mi lengua cantará tu justicia. Señor, me abrirás los labios y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera ofrendas sólo por cumplir, no los querrías. Lo que te ofrezco es un espíritu frágil; un corazón quebrantado y pequeño, tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a tus hijos haznos fuertes en tu presencia. Entonces te ofreceremos lo que somos, tenemos, vivimos y soñamos, y estarás contento. Amén.

Canción: Me levantaré

Examen de Conciencia

Con Dios

  • ¿He amado a Dios sobre todas las cosas o he puesto el dinero, el poder o la imagen antes que Él?
  • ¿He tomado su santo nombre en vano o he blasfemado?
  • ¿He faltado a misa los domingos o fiestas de guardar por pereza?
  • ¿He descuidado mi oración diaria y mi relación personal con Él?
  • ¿He desconfiado de su misericordia o me he desesperado?
  • ¿He practicado brujería, horóscopos o supersticiones?
  • ¿Me he avergonzado de mi fe ante los demás?
  • ¿He comulgado sin estar en gracia de Dios?

Con el Prójimo

  • ¿He tratado mal, con dureza o falta de respeto a mis padres o familia?
  • ¿He guardado rencor, odio o deseado el mal a alguien?
  • ¿He mentido, calumniado, juzgado o murmurado de otros?
  • ¿He sido egoísta con mis cosas o indiferente ante el necesitado?
  • ¿He dañado la fama o el honor de alguna persona?
  • ¿He sido violento de palabra o de obra?
  • ¿He inducido a otros a pecar con mi ejemplo o consejo?
  • ¿He perdonado a quienes me han ofendido o guardo resentimiento?

Conmigo Mismo

  • ¿He sido soberbio, vanidoso o he buscado ser el centro de atención?
  • ¿He tenido pensamientos o miradas impuras consentidas?
  • ¿He perdido el tiempo en internet, redes sociales o juegos en exceso?
  • ¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes de estudio o trabajo?
  • ¿He abusado de la comida, la bebida u otras sustancias nocivas?
  • ¿He cuidado mi salud y mi cuerpo como templo del Espíritu Santo?
  • ¿He sido honesto y transparente en mi actuar, o hipócrita?

Salmo de la misericordia

¡Ayúdame, Dios mío, por tu bondad. Perdóname por lo que he hecho mal, tú sabes cómo soy. Yo sé que no miras lo que está mal, sino lo bueno que es posible. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me das sabiduría. Oh Dios, crea en mí un corazón puro y renuévame por dentro con espíritu firme; no me dejes vagar lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Enséñame a vivir la alegría profunda de tu salvación y hazme vibrar con espíritu generoso; entonces mi vida anunciará tu grandeza, enseñaré tus caminos a quienes están lejos y los pecadores volverán a ti. Hazme crecer, Dios, Salvador mío, y mi lengua cantará tu justicia. Señor, me abrirás los labios y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera ofrendas sólo por cumplir, no los querrías. Lo que te ofrezco es un espíritu frágil; un corazón quebrantado y pequeño, tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a tus hijos haznos fuertes en tu presencia. Entonces te ofreceremos lo que somos, tenemos, vivimos y soñamos, y estarás contento. Amén.