“DIGAN CON SU VIDA, CRISTO REINA”
Viernes 20 de febrero de 2026
EVANGELIO (Mt 13,44-46)
El reinado de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo. El reinado de Dios se parece a un mercader en busca de perlas finas: al descubrir una de gran valor, va, vende todas sus posesiones y la compra.Palabra del Señor
Hablar del Reino de Dios es hablar de su sueño con un mundo mejor. Quizás, la mejor manera de contemplar la esencia del Reino de Dios es asomarse a las bienaventuranzas y dejarse empapar de su esperanza y su deseo de cambiar el mundo.
Para nosotros, es un buen momento para mirar a José Gras y descubrir cómo su vida fue un continuo poner a Cristo en el centro: POR CRISTO, y desde ahí, POR SU REINO.
Cuenta con nosotros, con todos y cada uno de nosotros, para que sumemos nuestros dones.
Finalizamos rezando juntos la oración de nuestro Padre fundador:
Dad, Señor, serenidad inalterable a mi mirada,para diferenciar lo que es verdad vuestra, de lo que es error mío;pobres ilusiones de mi enferma fantasía,de lo que es visión real y evidencia gloriosa.Pido a tu Corazónque vele incesantementepor los movimientos del mío,para que sólo ametu imagen en las almas,tu virtud en sus obras.No permitas que la tierra me cautiveni que la adulación me adormezca.quiero que sólo Tú seas a todas horas y siempremi único Bien.José Gras, 1965
“DIGAN CON SU VIDA, CRISTO REINA”
Maria Jose Cuenca
Created on February 7, 2026
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“DIGAN CON SU VIDA, CRISTO REINA”
Viernes 20 de febrero de 2026
EVANGELIO (Mt 13,44-46)
El reinado de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo. El reinado de Dios se parece a un mercader en busca de perlas finas: al descubrir una de gran valor, va, vende todas sus posesiones y la compra.Palabra del Señor
Hablar del Reino de Dios es hablar de su sueño con un mundo mejor. Quizás, la mejor manera de contemplar la esencia del Reino de Dios es asomarse a las bienaventuranzas y dejarse empapar de su esperanza y su deseo de cambiar el mundo.
Para nosotros, es un buen momento para mirar a José Gras y descubrir cómo su vida fue un continuo poner a Cristo en el centro: POR CRISTO, y desde ahí, POR SU REINO.
Cuenta con nosotros, con todos y cada uno de nosotros, para que sumemos nuestros dones.
Finalizamos rezando juntos la oración de nuestro Padre fundador:
Dad, Señor, serenidad inalterable a mi mirada,para diferenciar lo que es verdad vuestra, de lo que es error mío;pobres ilusiones de mi enferma fantasía,de lo que es visión real y evidencia gloriosa.Pido a tu Corazónque vele incesantementepor los movimientos del mío,para que sólo ametu imagen en las almas,tu virtud en sus obras.No permitas que la tierra me cautiveni que la adulación me adormezca.quiero que sólo Tú seas a todas horas y siempremi único Bien.José Gras, 1965