La celestina:
La trama comienza con un encuentro fortuito: Calisto entra en el jardín de Melibea persiguiendo un halcón y se enamora (o más bien, se obsesiona) locamente. Ante el rechazo de ella, su criado Sempronio le sugiere contratar a Celestina, una alcahueta profesional. A partir de aquí, la obra se convierte en una reacción en cadena de egoísmos: La Trama de la Codicia: Celestina corrompe a los criados de Calisto para que sean sus cómplices y se repartan el dinero que el noble les da. La Trama de la Pasión: Celestina usa sus artes (y un poco de magia/hechicería) para convencer a Melibea de que acepte a Calisto.El Desenlace Trágico: El individualismo y la avaricia rompen el pacto. Los criados matan a Celestina por dinero; ellos mueren ejecutados; Calisto muere por accidente al intentar huir del jardín de Melibea; y Melibea se suicida al perder a su amante.La obra termina con el Planto de Pleberio, un discurso donde el padre de Melibea maldice al amor y al mundo por ser un lugar vacío y cruel.
La celestina(personaje):
Celestina es el personaje central que da nombre a la obra y actúa como el motor que mueve todos los hilos de la trama mediante la manipulación y la codicia. Se presenta como una vieja alcahueta, antigua prostituta y experta en remedios caseros, cosméticos y hechizos, cuyo verdadero talento reside en un conocimiento profundo y diabólico de la psicología humana. Su principal arma es la palabra, que utiliza para detectar las debilidades de los demás —ya sea el deseo de Calisto, la ambición de los criados o la curiosidad oculta de Melibea— y ponerlas a su servicio para obtener beneficios económicos. A pesar de su inteligencia y su capacidad para controlar a quienes la rodean, su personaje está marcado por una avaricia ciega que acaba siendo su propia sentencia de muerte. Celestina no solo representa la corrupción moral y la magia negra, sino también un espíritu de supervivencia propio de las clases bajas que se enfrentan a la nobleza. Su asesinato a manos de Sempronio y Pármeno ocurre precisamente porque su codicia le impide cumplir con su palabra de repartir la cadena de oro, demostrando que en el mundo de la obra no hay lealtad que supere al interés material. Su figura es tan poderosa que trasciende el libro, convirtiéndose en el arquetipo universal de la mediadora de amores ilícitos y oscuros.
Calisto:
Calisto es el coprotagonista masculino de la obra y se presenta como un joven noble, rico y profundamente egoísta que personifica el "loco amor" o pasión desenfrenada. A diferencia de Melibea, Calisto no muestra una evolución psicológica compleja, sino que permanece cegado por su deseo carnal y su impaciencia desde el inicio hasta su muerte. Se caracteriza por ser un personaje inseguro y pasivo que delega la conquista de su amada en manos de sus criados y de la alcahueta Celestina, a quien entrega grandes sumas de dinero sin importarle las consecuencias morales. Su comportamiento es una parodia del amor cortés, ya que utiliza un lenguaje poético y elevado para ocultar un interés puramente sexual y una falta total de consideración por los demás, incluyendo a sus propios criados. Su final es irónico y carente de heroísmo, pues muere al resbalar de una escala mientras intentaba ayudar a sus sirvientes en una pelea callejera, lo que subraya la naturaleza trágica y absurda de su personaje.
Melibea
Melibea es la protagonista femenina de la obra de Fernando de Rojas y representa a una mujer de la alta nobleza cuya personalidad sufre un giro radical a lo largo de la trama. Al principio se muestra como una joven virtuosa y defensora de su honor que rechaza con violencia los avances de Calisto, pero tras la manipulación de la alcahueta Celestina, se transforma en una mujer apasionada y decidida que rompe con todas las normas sociales de su época. Su belleza sigue los cánones renacentistas de piel clara y cabello rubio, aunque lo que realmente la distingue es su firme voluntad y su capacidad para engañar a sus padres con tal de satisfacer su deseo.
Pleberio:
Pleberio es el padre de Melibea y representa la figura de la autoridad familiar y el éxito social que termina desmoronándose de forma absoluta. Se muestra como un padre amoroso, trabajador y excesivamente confiado, pues vive engañado creyendo en la castidad de su hija mientras ella mantiene su relación secreta. Su importancia fundamental reside en el final de la obra, donde protagoniza el famoso "planto" o lamento fúnebre tras el suicidio de Melibea. En este discurso final, Pleberio expresa una visión profundamente pesimista del mundo, maldiciendo al amor, a la fortuna y al destino por haberlo dejado solo y sin heredera. Su dolor no es solo personal, sino que simboliza el fracaso de toda una vida dedicada a acumular bienes y prestigio que, ante la muerte, pierden todo su sentido.
Alisa
Alisa es la madre de Melibea y representa la ingenuidad y el exceso de confianza de la burguesía de la época. A diferencia de Pleberio, su papel es más breve pero crucial para el avance de la tragedia, ya que es ella quien comete el error fatal de permitir que Celestina entre en su casa y se quede a solas con su hija. Su actitud refleja una falta total de malicia o sospecha, pues cree que la reputación de su familia es intocable y que Melibea es un modelo de pureza inalcanzable. Esta ceguera materna facilita el trabajo de la alcahueta y subraya la ironía de la obra, donde los padres, convencidos de tener el control sobre la educación y el honor de su hija, son en realidad los últimos en enterarse de la realidad que ocurre bajo su propio techo.
Sempronio:
Sempronio es el criado principal de Calisto y el verdadero motor de la tragedia, ya que es quien introduce a la alcahueta en la trama por puro interés personal. Se caracteriza por ser un personaje cínico, ambicioso y profundamente misógino, que no siente ninguna lealtad real hacia su amo, a quien desprecia en secreto y considera un loco débil. Su relación con Calisto es puramente utilitaria, pues aprovecha la obsesión amorosa del joven noble para lucrarse y repartirse el botín con Celestina. Sin embargo, su propia codicia termina siendo su perdición, ya que su falta de escrúpulos lo lleva a asesinar a la vieja alcahueta cuando esta se niega a compartir una cadena de oro, lo que desencadena su posterior ejecución y el colapso de todo el plan.
Pármeno:
Pármeno es el criado joven de Calisto y representa la lealtad perdida y la corrupción inevitable dentro de la obra. Al principio actúa como el contrapunto moral de Sempronio, intentando advertir a su amo sobre los peligros y las mentiras de Celestina porque conoce bien su pasado delictivo. Sin embargo, su resistencia se desmorona cuando la alcahueta lo manipula psicológicamente, apelando a sus deseos carnales y ofreciéndole el amor de la joven Areusa. Una vez que cede al vicio y al interés material, Pármeno se vuelve incluso más rencoroso que Sempronio, participando activamente en el asesinato de Celestina por la disputa del botín. Su destino es tan trágico como el de los demás, pues termina ejecutado por la justicia tras intentar huir del escenario del crimen, simbolizando cómo la codicia puede destruir incluso a la persona más íntegra.
Elicia
Es una de las prostitutas que vive bajo el amparo de Celestina y mantiene una relación con Sempronio, caracterizándose por una personalidad voluble, perezosa y entregada a los placeres del momento. A diferencia de otros personajes, ella no tiene grandes ambiciones de riqueza, sino que prefiere vivir al día, confiando ciegamente en la protección y los saberes de la alcahueta. Su mundo se desmorona tras el asesinato de Celestina y la ejecución de su amante, lo que la transforma de una mujer despreocupada en un ser consumido por el dolor y un deseo de venganza irracional. Representa la dependencia absoluta de los bajos fondos hacia la figura de la "maestra", siendo incapaz de gestionar su propia vida una vez que la estructura de poder de la vieja desaparece.
Areúsa
Es una mujer joven y hermosa que, aunque trabaja como prostituta, vive de forma independiente en su propia casa, lo que le otorga una dignidad y una libertad que Elicia no posee. Posee un discurso sorprendentemente moderno para la época, en el que defiende que el verdadero honor nace de las acciones de cada uno y no de la sangre o el dinero, atacando ferozmente la hipocresía de las señoras nobles como Melibea. Es mucho más inteligente, fría y manipuladora que su compañera, utilizando su cuerpo y su capacidad de fingir para obtener información de Sosias y orquestar la venganza final. Su evolución en la obra la sitúa como la sucesora espiritual de Celestina, demostrando que ha aprendido las artes de la persuasión y el control sobre los hombres.
Sosias:
Es el mozo de caballos de Calisto que asume un papel más relevante tras la muerte de los primeros criados, destacando por ser un hombre de campo, rudo y carente de malicia. Su ingenuidad es su mayor debilidad, ya que se convierte en la herramienta perfecta para que Areúsa consiga sus planes; él se enamora o se encandila con ella y, en su afán de quedar bien, termina delatando las horas y lugares exactos de los encuentros secretos entre Calisto y Melibea. Sosias representa la vulnerabilidad del hombre común frente a las artes de la seducción, siendo un personaje que, sin tener malas intenciones, acaba facilitando el desastre por su falta de mundo y su excesiva confianza en los demás.
Tristán:
Es el paje más joven de la casa y posiblemente el personaje más lúcido y leal de toda la obra, actuando como un observador atento de la decadencia de su amo. A pesar de su corta edad, posee una madurez y un juicio que faltan en los otros criados, siendo capaz de advertir el peligro de las malas compañías y de lamentar la muerte de Calisto con una sinceridad desgarradora que no busca beneficio material. Es él quien presencia la caída mortal desde la escalera y quien, con gran sentido de la realidad, insta a Sosias a recoger el cuerpo para evitar que la honra de su señor sea arrastrada por los suelos. Su presencia al final de la obra sirve para subrayar la soledad y el vacío que deja la muerte de los protagonistas.
Centurio:
Centurio es un personaje satírico que encarna el prototipo del soldado fanfarrón o "miles gloriosus" de la literatura clásica. Se presenta como un hombre de aspecto feroz, lleno de cicatrices y armado hasta los dientes, que presume constantemente de su valentía y de los innumerables crímenes que ha cometido por encargo. Sin embargo, toda esa fachada de hombre peligroso es una mentira, pues en realidad es un cobarde que vive de engañar a los demás y de aprovecharse de las mujeres de los bajos fondos. Cuando Elicia y Areúsa lo contratan para que asesine a Calisto en venganza por la muerte de sus amantes, Centurio acepta el encargo con grandes alardes de violencia, pero su intención real es no arriesgar su vida bajo ningún concepto. Para cumplir el encargo sin peligro, delega la tarea en un cojo llamado Traso y otros rufianes para que simplemente armen ruido y asusten a los criados de Calisto. Es precisamente este alboroto fingido lo que provoca que Calisto se asuste, intente bajar apresuradamente el muro del jardín y encuentre su muerte accidental, convirtiendo a Centurio en un instrumento involuntario pero decisivo del destino trágico de la obra.
La celestina
Tatiana Elizabeth Benítez Arellano
Created on February 5, 2026
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La celestina:
La trama comienza con un encuentro fortuito: Calisto entra en el jardín de Melibea persiguiendo un halcón y se enamora (o más bien, se obsesiona) locamente. Ante el rechazo de ella, su criado Sempronio le sugiere contratar a Celestina, una alcahueta profesional. A partir de aquí, la obra se convierte en una reacción en cadena de egoísmos: La Trama de la Codicia: Celestina corrompe a los criados de Calisto para que sean sus cómplices y se repartan el dinero que el noble les da. La Trama de la Pasión: Celestina usa sus artes (y un poco de magia/hechicería) para convencer a Melibea de que acepte a Calisto.El Desenlace Trágico: El individualismo y la avaricia rompen el pacto. Los criados matan a Celestina por dinero; ellos mueren ejecutados; Calisto muere por accidente al intentar huir del jardín de Melibea; y Melibea se suicida al perder a su amante.La obra termina con el Planto de Pleberio, un discurso donde el padre de Melibea maldice al amor y al mundo por ser un lugar vacío y cruel.
La celestina(personaje):
Celestina es el personaje central que da nombre a la obra y actúa como el motor que mueve todos los hilos de la trama mediante la manipulación y la codicia. Se presenta como una vieja alcahueta, antigua prostituta y experta en remedios caseros, cosméticos y hechizos, cuyo verdadero talento reside en un conocimiento profundo y diabólico de la psicología humana. Su principal arma es la palabra, que utiliza para detectar las debilidades de los demás —ya sea el deseo de Calisto, la ambición de los criados o la curiosidad oculta de Melibea— y ponerlas a su servicio para obtener beneficios económicos. A pesar de su inteligencia y su capacidad para controlar a quienes la rodean, su personaje está marcado por una avaricia ciega que acaba siendo su propia sentencia de muerte. Celestina no solo representa la corrupción moral y la magia negra, sino también un espíritu de supervivencia propio de las clases bajas que se enfrentan a la nobleza. Su asesinato a manos de Sempronio y Pármeno ocurre precisamente porque su codicia le impide cumplir con su palabra de repartir la cadena de oro, demostrando que en el mundo de la obra no hay lealtad que supere al interés material. Su figura es tan poderosa que trasciende el libro, convirtiéndose en el arquetipo universal de la mediadora de amores ilícitos y oscuros.
Calisto:
Calisto es el coprotagonista masculino de la obra y se presenta como un joven noble, rico y profundamente egoísta que personifica el "loco amor" o pasión desenfrenada. A diferencia de Melibea, Calisto no muestra una evolución psicológica compleja, sino que permanece cegado por su deseo carnal y su impaciencia desde el inicio hasta su muerte. Se caracteriza por ser un personaje inseguro y pasivo que delega la conquista de su amada en manos de sus criados y de la alcahueta Celestina, a quien entrega grandes sumas de dinero sin importarle las consecuencias morales. Su comportamiento es una parodia del amor cortés, ya que utiliza un lenguaje poético y elevado para ocultar un interés puramente sexual y una falta total de consideración por los demás, incluyendo a sus propios criados. Su final es irónico y carente de heroísmo, pues muere al resbalar de una escala mientras intentaba ayudar a sus sirvientes en una pelea callejera, lo que subraya la naturaleza trágica y absurda de su personaje.
Melibea
Melibea es la protagonista femenina de la obra de Fernando de Rojas y representa a una mujer de la alta nobleza cuya personalidad sufre un giro radical a lo largo de la trama. Al principio se muestra como una joven virtuosa y defensora de su honor que rechaza con violencia los avances de Calisto, pero tras la manipulación de la alcahueta Celestina, se transforma en una mujer apasionada y decidida que rompe con todas las normas sociales de su época. Su belleza sigue los cánones renacentistas de piel clara y cabello rubio, aunque lo que realmente la distingue es su firme voluntad y su capacidad para engañar a sus padres con tal de satisfacer su deseo.
Pleberio:
Pleberio es el padre de Melibea y representa la figura de la autoridad familiar y el éxito social que termina desmoronándose de forma absoluta. Se muestra como un padre amoroso, trabajador y excesivamente confiado, pues vive engañado creyendo en la castidad de su hija mientras ella mantiene su relación secreta. Su importancia fundamental reside en el final de la obra, donde protagoniza el famoso "planto" o lamento fúnebre tras el suicidio de Melibea. En este discurso final, Pleberio expresa una visión profundamente pesimista del mundo, maldiciendo al amor, a la fortuna y al destino por haberlo dejado solo y sin heredera. Su dolor no es solo personal, sino que simboliza el fracaso de toda una vida dedicada a acumular bienes y prestigio que, ante la muerte, pierden todo su sentido.
Alisa
Alisa es la madre de Melibea y representa la ingenuidad y el exceso de confianza de la burguesía de la época. A diferencia de Pleberio, su papel es más breve pero crucial para el avance de la tragedia, ya que es ella quien comete el error fatal de permitir que Celestina entre en su casa y se quede a solas con su hija. Su actitud refleja una falta total de malicia o sospecha, pues cree que la reputación de su familia es intocable y que Melibea es un modelo de pureza inalcanzable. Esta ceguera materna facilita el trabajo de la alcahueta y subraya la ironía de la obra, donde los padres, convencidos de tener el control sobre la educación y el honor de su hija, son en realidad los últimos en enterarse de la realidad que ocurre bajo su propio techo.
Sempronio:
Sempronio es el criado principal de Calisto y el verdadero motor de la tragedia, ya que es quien introduce a la alcahueta en la trama por puro interés personal. Se caracteriza por ser un personaje cínico, ambicioso y profundamente misógino, que no siente ninguna lealtad real hacia su amo, a quien desprecia en secreto y considera un loco débil. Su relación con Calisto es puramente utilitaria, pues aprovecha la obsesión amorosa del joven noble para lucrarse y repartirse el botín con Celestina. Sin embargo, su propia codicia termina siendo su perdición, ya que su falta de escrúpulos lo lleva a asesinar a la vieja alcahueta cuando esta se niega a compartir una cadena de oro, lo que desencadena su posterior ejecución y el colapso de todo el plan.
Pármeno:
Pármeno es el criado joven de Calisto y representa la lealtad perdida y la corrupción inevitable dentro de la obra. Al principio actúa como el contrapunto moral de Sempronio, intentando advertir a su amo sobre los peligros y las mentiras de Celestina porque conoce bien su pasado delictivo. Sin embargo, su resistencia se desmorona cuando la alcahueta lo manipula psicológicamente, apelando a sus deseos carnales y ofreciéndole el amor de la joven Areusa. Una vez que cede al vicio y al interés material, Pármeno se vuelve incluso más rencoroso que Sempronio, participando activamente en el asesinato de Celestina por la disputa del botín. Su destino es tan trágico como el de los demás, pues termina ejecutado por la justicia tras intentar huir del escenario del crimen, simbolizando cómo la codicia puede destruir incluso a la persona más íntegra.
Elicia
Es una de las prostitutas que vive bajo el amparo de Celestina y mantiene una relación con Sempronio, caracterizándose por una personalidad voluble, perezosa y entregada a los placeres del momento. A diferencia de otros personajes, ella no tiene grandes ambiciones de riqueza, sino que prefiere vivir al día, confiando ciegamente en la protección y los saberes de la alcahueta. Su mundo se desmorona tras el asesinato de Celestina y la ejecución de su amante, lo que la transforma de una mujer despreocupada en un ser consumido por el dolor y un deseo de venganza irracional. Representa la dependencia absoluta de los bajos fondos hacia la figura de la "maestra", siendo incapaz de gestionar su propia vida una vez que la estructura de poder de la vieja desaparece.
Areúsa
Es una mujer joven y hermosa que, aunque trabaja como prostituta, vive de forma independiente en su propia casa, lo que le otorga una dignidad y una libertad que Elicia no posee. Posee un discurso sorprendentemente moderno para la época, en el que defiende que el verdadero honor nace de las acciones de cada uno y no de la sangre o el dinero, atacando ferozmente la hipocresía de las señoras nobles como Melibea. Es mucho más inteligente, fría y manipuladora que su compañera, utilizando su cuerpo y su capacidad de fingir para obtener información de Sosias y orquestar la venganza final. Su evolución en la obra la sitúa como la sucesora espiritual de Celestina, demostrando que ha aprendido las artes de la persuasión y el control sobre los hombres.
Sosias:
Es el mozo de caballos de Calisto que asume un papel más relevante tras la muerte de los primeros criados, destacando por ser un hombre de campo, rudo y carente de malicia. Su ingenuidad es su mayor debilidad, ya que se convierte en la herramienta perfecta para que Areúsa consiga sus planes; él se enamora o se encandila con ella y, en su afán de quedar bien, termina delatando las horas y lugares exactos de los encuentros secretos entre Calisto y Melibea. Sosias representa la vulnerabilidad del hombre común frente a las artes de la seducción, siendo un personaje que, sin tener malas intenciones, acaba facilitando el desastre por su falta de mundo y su excesiva confianza en los demás.
Tristán:
Es el paje más joven de la casa y posiblemente el personaje más lúcido y leal de toda la obra, actuando como un observador atento de la decadencia de su amo. A pesar de su corta edad, posee una madurez y un juicio que faltan en los otros criados, siendo capaz de advertir el peligro de las malas compañías y de lamentar la muerte de Calisto con una sinceridad desgarradora que no busca beneficio material. Es él quien presencia la caída mortal desde la escalera y quien, con gran sentido de la realidad, insta a Sosias a recoger el cuerpo para evitar que la honra de su señor sea arrastrada por los suelos. Su presencia al final de la obra sirve para subrayar la soledad y el vacío que deja la muerte de los protagonistas.
Centurio:
Centurio es un personaje satírico que encarna el prototipo del soldado fanfarrón o "miles gloriosus" de la literatura clásica. Se presenta como un hombre de aspecto feroz, lleno de cicatrices y armado hasta los dientes, que presume constantemente de su valentía y de los innumerables crímenes que ha cometido por encargo. Sin embargo, toda esa fachada de hombre peligroso es una mentira, pues en realidad es un cobarde que vive de engañar a los demás y de aprovecharse de las mujeres de los bajos fondos. Cuando Elicia y Areúsa lo contratan para que asesine a Calisto en venganza por la muerte de sus amantes, Centurio acepta el encargo con grandes alardes de violencia, pero su intención real es no arriesgar su vida bajo ningún concepto. Para cumplir el encargo sin peligro, delega la tarea en un cojo llamado Traso y otros rufianes para que simplemente armen ruido y asusten a los criados de Calisto. Es precisamente este alboroto fingido lo que provoca que Calisto se asuste, intente bajar apresuradamente el muro del jardín y encuentre su muerte accidental, convirtiendo a Centurio en un instrumento involuntario pero decisivo del destino trágico de la obra.