La guitarra renacentista
6º curso de Enseñanzas profesionales de guitarra
INTRODUCCIÓN En términos generales, el Renacimiento constituye un movimiento artístico y cultural en el que hubo un florecimiento de las artes, arquitectura, pintura, escultura y la música durante los siglos XV y XVI. Se inició en Italia y se expandió por el resto de Europa. Comienza a aflorar el Humanismo y se empieza a pensar más en el hombre que en Dios.
Uno de los factores más importantes de la propagación de la Música en el Renacimiento fue el nacimiento de la imprenta aproximadamente hacia 1445. Hasta la fecha, mucha música instrumental se ejecutaba de memoria o bien se improvisaba. Posteriormente, a principios del siglo XVI estuvo la invención de la Tablatura con la finalidad de anotar las partes destinadas a la ejecución instrumental separada de la parte destinada para el canto.
La guitarra renacentista se cultivó en España, Italia y Francia, pero mientras que la guitarra renacentista en España dominaba el ámbito popular como acompañante de danzas y canciones según la literatura del Siglo de Oro español, en otros países era utilizada por músicos cortesanos. Al mismo tiempo, el laúd se hizo hueco en Italia, Alemania, Francia e Inglaterra, y la vihuela a su vez reinaba en España en el ambiente cortesano y bajo el amparo de las capillas musicales de reyes, y su presencia era habitual en casas y palacios de nobles y burgueses. Durante el siglo XVI, instrumentistas-compositores en toda Europa se pusieron como tarea la publicación de música, y es en este momento cuando se empieza a crear un repertorio específico guitarra, vihuela y laúd.
Tanto en España como en el resto de países europeos, la labor creativa tenía su ubicación en los centros de poder social; las catedrales y conventos por un lado, y las capillas reales por otro. Vihuelistas y laudistas se decidieron a componer algunas piezas para guitarra de cuatro órdenes en sus tratados, sin embargo, en Francia dedicaron durante el Renacimiento tratados completos a la guitarra renacentista.
La guitarra renacentista
La guitarra renacentista era el instrumento del pueblo, de la gente normal. Se usaba para acompañar a la voz y rememorar en cualquier momento y con acordes sencillos cualquier sentimiento humano de alegría o tristeza. Es curiosa y anecdótica la relación que guardaba la guitarra y la profesión de barbero, según relata la literatura del siglo de Oro Español, tópico relatado en numerosas obras.
Las características de esta guitarra son: cuerpo pequeño con forma de ocho, aros laterales estrechos, mango, con entre 5 y 7 trastes movibles anudados al mástil hechos de tripa, rosa, de aspecto similar a la vihuela, con siete clavijas y cuerdas repartidas en 3 órdenes y 1 cuerda simple. Desgraciadamente no ha llegado hasta la actualidad ninguna guitarra de cuatro órdenes del siglo XVI, por lo que hay que confiar en la literatura y la iconografía que ofrece información de cómo era esta guitarra renacentista. En la portada del libro de guitarra de Guillaume Morlaye publicado en Paris en 1552 aparece un grabado de una guitarra de cuatro órdenes sobre un libro abierto.
El hecho fundamental para que la guitarra progresara musicalmente fue la incorporación de un quinto orden durante la 2ª mitad del siglo XVI, lo que le otorgó unas mayores posibilidades artísticas. Cuando la guitarra de 5 órdenes comenzó a despuntar sobre la de 4, el popular uso del rasgueado se extendió entre la aristocracia española desplazando a la vihuela de los salones cortesanos. Aunque la guitarra ya era conocida y utilizada en países como Francia, Italia o Inglaterra, con la adición del 5º orden conoció un éxito extraordinario convirtiéndose en la estrella principal de fiestas y reuniones sociales, conociéndose con el nombre de guitarra española, y actualmente nombrada “Guitarra Barroca”, en cambio, esto no supuso la desaparición inmediata de la guitarra renacentista sino que durante los años posteriores al 1600 continuó la guitarra de 4 órdenes utilizándose y conocidas como guitarrillas.
A la falta de documentación sobre la guitarra renacentista, su literatura comienza en el siglo XVI, concretamente en Sevilla en 1545, cuando Alonso Mudarra publica sus Tres libros de música en cifras para vihuela en el que incluye cuatro fantasías, una pavana y una “romanesca o guárdame las vacas” para guitarra de cuatro órdenes. Estas 6 piezas de Mudarra son los primeros documentos musicales para guitarra que se han conservado.
Afinación
Bermudo explica en su libro las afinaciones usadas comúnmente por la guitarra en aquella época. La afinación de los bordones usada habitualmente era; la primera sencilla, segunda y tercera afinada al unísono, y la cuarta a la octava o requintada también para el temple nuevo. Más que una altura musical, Bermudo habla de la relación interválica entre los distintos órdenes, y la mayoría de piezas estaban escritas para temple nuevo, porque el temple viejo era únicamente para romances viejos, no para la música de su tiempo.
• Al temple viejo: entre el cuarto y tercer orden había una quinta justa. FA-DO-MI-LA (5J, 3M y 4J)
• Al temple nuevo: entre el cuarto y tercer orden había una cuarta justa. SOL-DO-MI-LA (4J, 3M y 4J)
Su repertorio
Con la guitarra se invitaba al divertimento y al baile, iniciando siempre los comienzos de canciones, glosas, romances y coplas del pueblo, pero su sonido casi silencioso y rasgado único, solo invitaba al canto individual o en grupo reducido, a ser escuchada o bailada en la intimidad, esto lo dice Bermudo en Declaración de instrumentos musicales.
Gracias a la propagación de la música impresa ha llegado hasta nosotros música instrumental de la época, ya que hasta la invención de la imprenta a mediados del siglo XV, la música se improvisaba mayormente o se ejecutaban de memoria. La música para guitarra renacentista que ha llegado hasta hoy ha venido de la mano de los instrumentistas de la época que dependían del mecenazgo, pero a pesar de esto, los músicos en el renacimiento gozaban de un mayor prestigio que jamás habían disfrutado en épocas pasadas.
En España, la vihuela fue el instrumento preferido por la nobleza y músicos cultos, y la guitarra de 4 órdenes estaba relegada casi totalmente como instrumento llano en sus expansiones festivas, para la mayoría de los guitarristas el rasgueo era la única técnica conocida y la función del instrumento se limitaba a acompañar canciones y sones de danza, pero eso no evitó que alguno de los vihuelistas más importantes en España dedicara alguna composición a la guitarra, así como en Italia algún laudista dedicó en sus tratados alguna pieza para guitarra.
En cambio, la guitarra en Francia gozó de una mayor consideración ya que era conceptuada como un instrumento idóneo para la diversión popular. Como resultado, salieron numerosas publicaciones y aquí se encuentra una literatura guitarrística más consistente.
El repertorio de guitarra renacentista está constituido por unas 351 piezas repartidas en las colecciones de 9 autores.
Las publicaciones españolas son 2:
• Alonso Mudarra en 1546 en Sevilla, Tres libros de Música en cifra para Vihuela. En esta colección dedicada a la Vihuela contiene 6 piezas para guitarra de 4 órdenes al final del primer libro; 4 fantasías, 1 pavana y 1 romanesca o guárdame las vacas.
• Miguel de Fuenllana en 1554 en Sevilla. Libro de música para vihuela intitulado Orphenica Lyra. Colección dedicada principalmente a la vihuela, pero dedica nueve obras para guitarra de 4 órdenes; 6 fantasías, un crucifixus, el villancico Covarde caballero de Juan Vázquez para voz y guitarra, el romance Paseabase el rey moro, también para voz y guitarra. Además, hay referencias a una vihuela de cinco órdenes que perfectamente podría ser una guitarra renacentista a la cual se le añadió un orden más.
A mediados del Siglo XVI, los laudistas italianos y franceses también escribieron para la guitarra. Tuvieron el gusto de dedicarle delicadas y bellas composiciones.
En Italia solamente hay constancia del laudista:
• Melchior de Barberiis en 1549 en Venezia, Opera intitolata contina. Principalmente dedicado al laúd, al final de libro van impresas cuatro fantasías para guitarra de 4 órdenes.
Sin embargo, Francia fue el país más prolífico. Por lo general, este repertorio es más ligero y sencillo que las fantasías creadas en España para vihuela, debido que el público principal francés estaba formado solamente por aficionados. Aquí se encuentran publicaciones destinadas exclusivamente para la guitarra renacentistas:
• Simon Gorlier en 1551 en París, publicó una colección íntegramente dedicada a la guitarra que comprende 15 piezas entre las que se encuentran obras propias y otras provenientes de otros autores.
• Adrian le Roy publicó 4 libros para guitarra entre 1551 y 1556 con unas 78 piezas. Compuso danzas (pavanas, gallardas, bransles y allemandes), fantasías, arreglos de chansons, preludios y versiones de varios autores de chansons para voz y guitarra. Quizás fue el compositor más importante de guitarra de 4 órdenes, y además fue editor de la mayoría de música para guitarra.
• Guillaume Morlaye entre 1552 y 1553 en Paris, Publicó varios libros con un total de 70 piezas para guitarra sola, entre las que se encuentran fantasías, transcripciones de chansons, danzas y versiones de villanescas.
• Gregoire Brayssing en 1553 en Paris publicó un libro con veinte obras para guitarra sola, conteniendo fantasías y chansons.
• Por último, Phalése-Bellère en 1570 en Amberes (Belgica), fueron editores que publicaron antologías para guitarra de música francesa.
El estilo musical
El estilo musical del repertorio renacentista estaba constituido por cuatro grandes familias formales:•Transcripciones de música vocal como versiones instrumentales de chansons. •Composiciones para voz con acompañamiento. • Danzas; para guitarra encontramos pavanas, allemandes, gallardas y especialmente bransles. • Formas instrumentales para guitarra sola como la fantasías, preludio y diferencias. La música para guitarra de esta época era más sencilla que las composiciones destinadas a la vihuela o el laúd. La guitarra se tocaba con dedos en un estilo rasgueado para las diversiones del pueblo, sin embargo, las publicaciones se centraban en un nivel interpretativo superior en el que se utilizaba el punteado en piezas polifónicas a varias voces, y también monodias acompañadas. Las publicaciones iban encaminadas a composiciones más elaboradas en las que la técnica copiaba la de la vihuela y el laúd, pero la técnica rasgueada siempre estuvo presente de forma paralela.
La notación
La notación de la música para guitarra renacentista está escrita en tablatura. Esta manera de escribir consiste en anotar las posiciones de las manos y los dedos que son necesarios para la ejecución de la obra. El método consiste en un juego de líneas para las cuerdas y los trastes se indican mediante letras o números. Para las tablaturas de guitarra se utilizaron dos tipos:
3.2.1. La tablatura italiana
Se utilizaba una pauta de 4 líneas que representan las cuerdas del instrumento; la línea inferior la primera cuerda, la superior, la cuarta. Sobre las cuerdas se colocan números que indican el traste de tripa que hay que pisar del 0 al 9 con cifras arábigas.
Sobre las cifras se colocan los valores rítmicos, pero no se colocan encima de cada nota, sino cada vez que cambian. Los utilizados eran Breve, semibreve, mínima, semimínima, corchea y semicorchea. La disposición sucesiva de los números sobre las líneas se corresponde con la sucesión en el tiempo de las notas que se han de pulsar, pulsándose como acordes cuando aparecen en sentido vertical.
No siempre se indicaba pero era común encontrar una indicación del compás o signos que, de una forma aproximada, indicaban la velocidad a la cual se debía interpretar la pieza. Por ejemplo Alonso Mudarra indica con símbolos el equivalente a “apriesa”, “ni muy apriesa ni muy despacio”, y “despacio”.
3.2.2. La tablatura francesa
Se empleaba igualmente una pauta de 4 líneas, pero al contrario de las tablaturas anteriores, la línea superior representa la 1ª cuerda y se escribían letras en vez de número en los espacios; a=aire, b=traste 1, c=traste 2, hasta la letra “l”,
Al igual que la italiana, se escribían los valores rítmicos cada vez que cambiaban, pero se recordaban al inicio de cada compás. Las líneas divisorias no siempre estaban en su lugar exacto, por lo que se han de entender a modo de guía, y los signos de tiempo no siempre quedaba precisado como en la tablatura italiana.
3.3. ORNAMENTACIÓN
En cuanto a la glosa, es decir, la ornamentación, en la música para guitarra y vihuela del siglo XVI no existían indicaciones en la tablatura pero no quería decir que no se ornamentara, Bermudo en 1555 criticaba a aquellos que la empleaban demasiado. Era habitual la ejecución con ornamentos y no solo había que saber ejecutarlos sino saber agregarlos. Era muy común el uso de los “Quiebros”, que eran lo equivalente a lo que llamamos “mordente”, diferenciándose hasta 4 tipos de quiebros; senzillos, reyterato, quiebro de mínimas y redoble. También en Italia, el tratadista Martín Agricola decía que todos los instrumentistas debían glosar y ornamentar como lo hacían los organistas. Por ejemplo, en las “diferencias” se añadía la ornamentación en la repetición del pasaje.
La guitarra renacentista
Rafael Antón Palacios
Created on January 31, 2026
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La guitarra renacentista
6º curso de Enseñanzas profesionales de guitarra
INTRODUCCIÓN En términos generales, el Renacimiento constituye un movimiento artístico y cultural en el que hubo un florecimiento de las artes, arquitectura, pintura, escultura y la música durante los siglos XV y XVI. Se inició en Italia y se expandió por el resto de Europa. Comienza a aflorar el Humanismo y se empieza a pensar más en el hombre que en Dios. Uno de los factores más importantes de la propagación de la Música en el Renacimiento fue el nacimiento de la imprenta aproximadamente hacia 1445. Hasta la fecha, mucha música instrumental se ejecutaba de memoria o bien se improvisaba. Posteriormente, a principios del siglo XVI estuvo la invención de la Tablatura con la finalidad de anotar las partes destinadas a la ejecución instrumental separada de la parte destinada para el canto. La guitarra renacentista se cultivó en España, Italia y Francia, pero mientras que la guitarra renacentista en España dominaba el ámbito popular como acompañante de danzas y canciones según la literatura del Siglo de Oro español, en otros países era utilizada por músicos cortesanos. Al mismo tiempo, el laúd se hizo hueco en Italia, Alemania, Francia e Inglaterra, y la vihuela a su vez reinaba en España en el ambiente cortesano y bajo el amparo de las capillas musicales de reyes, y su presencia era habitual en casas y palacios de nobles y burgueses. Durante el siglo XVI, instrumentistas-compositores en toda Europa se pusieron como tarea la publicación de música, y es en este momento cuando se empieza a crear un repertorio específico guitarra, vihuela y laúd. Tanto en España como en el resto de países europeos, la labor creativa tenía su ubicación en los centros de poder social; las catedrales y conventos por un lado, y las capillas reales por otro. Vihuelistas y laudistas se decidieron a componer algunas piezas para guitarra de cuatro órdenes en sus tratados, sin embargo, en Francia dedicaron durante el Renacimiento tratados completos a la guitarra renacentista.
La guitarra renacentista
La guitarra renacentista era el instrumento del pueblo, de la gente normal. Se usaba para acompañar a la voz y rememorar en cualquier momento y con acordes sencillos cualquier sentimiento humano de alegría o tristeza. Es curiosa y anecdótica la relación que guardaba la guitarra y la profesión de barbero, según relata la literatura del siglo de Oro Español, tópico relatado en numerosas obras. Las características de esta guitarra son: cuerpo pequeño con forma de ocho, aros laterales estrechos, mango, con entre 5 y 7 trastes movibles anudados al mástil hechos de tripa, rosa, de aspecto similar a la vihuela, con siete clavijas y cuerdas repartidas en 3 órdenes y 1 cuerda simple. Desgraciadamente no ha llegado hasta la actualidad ninguna guitarra de cuatro órdenes del siglo XVI, por lo que hay que confiar en la literatura y la iconografía que ofrece información de cómo era esta guitarra renacentista. En la portada del libro de guitarra de Guillaume Morlaye publicado en Paris en 1552 aparece un grabado de una guitarra de cuatro órdenes sobre un libro abierto. El hecho fundamental para que la guitarra progresara musicalmente fue la incorporación de un quinto orden durante la 2ª mitad del siglo XVI, lo que le otorgó unas mayores posibilidades artísticas. Cuando la guitarra de 5 órdenes comenzó a despuntar sobre la de 4, el popular uso del rasgueado se extendió entre la aristocracia española desplazando a la vihuela de los salones cortesanos. Aunque la guitarra ya era conocida y utilizada en países como Francia, Italia o Inglaterra, con la adición del 5º orden conoció un éxito extraordinario convirtiéndose en la estrella principal de fiestas y reuniones sociales, conociéndose con el nombre de guitarra española, y actualmente nombrada “Guitarra Barroca”, en cambio, esto no supuso la desaparición inmediata de la guitarra renacentista sino que durante los años posteriores al 1600 continuó la guitarra de 4 órdenes utilizándose y conocidas como guitarrillas. A la falta de documentación sobre la guitarra renacentista, su literatura comienza en el siglo XVI, concretamente en Sevilla en 1545, cuando Alonso Mudarra publica sus Tres libros de música en cifras para vihuela en el que incluye cuatro fantasías, una pavana y una “romanesca o guárdame las vacas” para guitarra de cuatro órdenes. Estas 6 piezas de Mudarra son los primeros documentos musicales para guitarra que se han conservado.
Afinación
Bermudo explica en su libro las afinaciones usadas comúnmente por la guitarra en aquella época. La afinación de los bordones usada habitualmente era; la primera sencilla, segunda y tercera afinada al unísono, y la cuarta a la octava o requintada también para el temple nuevo. Más que una altura musical, Bermudo habla de la relación interválica entre los distintos órdenes, y la mayoría de piezas estaban escritas para temple nuevo, porque el temple viejo era únicamente para romances viejos, no para la música de su tiempo. • Al temple viejo: entre el cuarto y tercer orden había una quinta justa. FA-DO-MI-LA (5J, 3M y 4J) • Al temple nuevo: entre el cuarto y tercer orden había una cuarta justa. SOL-DO-MI-LA (4J, 3M y 4J)
Su repertorio
Con la guitarra se invitaba al divertimento y al baile, iniciando siempre los comienzos de canciones, glosas, romances y coplas del pueblo, pero su sonido casi silencioso y rasgado único, solo invitaba al canto individual o en grupo reducido, a ser escuchada o bailada en la intimidad, esto lo dice Bermudo en Declaración de instrumentos musicales. Gracias a la propagación de la música impresa ha llegado hasta nosotros música instrumental de la época, ya que hasta la invención de la imprenta a mediados del siglo XV, la música se improvisaba mayormente o se ejecutaban de memoria. La música para guitarra renacentista que ha llegado hasta hoy ha venido de la mano de los instrumentistas de la época que dependían del mecenazgo, pero a pesar de esto, los músicos en el renacimiento gozaban de un mayor prestigio que jamás habían disfrutado en épocas pasadas. En España, la vihuela fue el instrumento preferido por la nobleza y músicos cultos, y la guitarra de 4 órdenes estaba relegada casi totalmente como instrumento llano en sus expansiones festivas, para la mayoría de los guitarristas el rasgueo era la única técnica conocida y la función del instrumento se limitaba a acompañar canciones y sones de danza, pero eso no evitó que alguno de los vihuelistas más importantes en España dedicara alguna composición a la guitarra, así como en Italia algún laudista dedicó en sus tratados alguna pieza para guitarra. En cambio, la guitarra en Francia gozó de una mayor consideración ya que era conceptuada como un instrumento idóneo para la diversión popular. Como resultado, salieron numerosas publicaciones y aquí se encuentra una literatura guitarrística más consistente. El repertorio de guitarra renacentista está constituido por unas 351 piezas repartidas en las colecciones de 9 autores. Las publicaciones españolas son 2: • Alonso Mudarra en 1546 en Sevilla, Tres libros de Música en cifra para Vihuela. En esta colección dedicada a la Vihuela contiene 6 piezas para guitarra de 4 órdenes al final del primer libro; 4 fantasías, 1 pavana y 1 romanesca o guárdame las vacas. • Miguel de Fuenllana en 1554 en Sevilla. Libro de música para vihuela intitulado Orphenica Lyra. Colección dedicada principalmente a la vihuela, pero dedica nueve obras para guitarra de 4 órdenes; 6 fantasías, un crucifixus, el villancico Covarde caballero de Juan Vázquez para voz y guitarra, el romance Paseabase el rey moro, también para voz y guitarra. Además, hay referencias a una vihuela de cinco órdenes que perfectamente podría ser una guitarra renacentista a la cual se le añadió un orden más.
A mediados del Siglo XVI, los laudistas italianos y franceses también escribieron para la guitarra. Tuvieron el gusto de dedicarle delicadas y bellas composiciones. En Italia solamente hay constancia del laudista: • Melchior de Barberiis en 1549 en Venezia, Opera intitolata contina. Principalmente dedicado al laúd, al final de libro van impresas cuatro fantasías para guitarra de 4 órdenes. Sin embargo, Francia fue el país más prolífico. Por lo general, este repertorio es más ligero y sencillo que las fantasías creadas en España para vihuela, debido que el público principal francés estaba formado solamente por aficionados. Aquí se encuentran publicaciones destinadas exclusivamente para la guitarra renacentistas: • Simon Gorlier en 1551 en París, publicó una colección íntegramente dedicada a la guitarra que comprende 15 piezas entre las que se encuentran obras propias y otras provenientes de otros autores. • Adrian le Roy publicó 4 libros para guitarra entre 1551 y 1556 con unas 78 piezas. Compuso danzas (pavanas, gallardas, bransles y allemandes), fantasías, arreglos de chansons, preludios y versiones de varios autores de chansons para voz y guitarra. Quizás fue el compositor más importante de guitarra de 4 órdenes, y además fue editor de la mayoría de música para guitarra. • Guillaume Morlaye entre 1552 y 1553 en Paris, Publicó varios libros con un total de 70 piezas para guitarra sola, entre las que se encuentran fantasías, transcripciones de chansons, danzas y versiones de villanescas. • Gregoire Brayssing en 1553 en Paris publicó un libro con veinte obras para guitarra sola, conteniendo fantasías y chansons. • Por último, Phalése-Bellère en 1570 en Amberes (Belgica), fueron editores que publicaron antologías para guitarra de música francesa.
El estilo musical
El estilo musical del repertorio renacentista estaba constituido por cuatro grandes familias formales:•Transcripciones de música vocal como versiones instrumentales de chansons. •Composiciones para voz con acompañamiento. • Danzas; para guitarra encontramos pavanas, allemandes, gallardas y especialmente bransles. • Formas instrumentales para guitarra sola como la fantasías, preludio y diferencias. La música para guitarra de esta época era más sencilla que las composiciones destinadas a la vihuela o el laúd. La guitarra se tocaba con dedos en un estilo rasgueado para las diversiones del pueblo, sin embargo, las publicaciones se centraban en un nivel interpretativo superior en el que se utilizaba el punteado en piezas polifónicas a varias voces, y también monodias acompañadas. Las publicaciones iban encaminadas a composiciones más elaboradas en las que la técnica copiaba la de la vihuela y el laúd, pero la técnica rasgueada siempre estuvo presente de forma paralela.
La notación
La notación de la música para guitarra renacentista está escrita en tablatura. Esta manera de escribir consiste en anotar las posiciones de las manos y los dedos que son necesarios para la ejecución de la obra. El método consiste en un juego de líneas para las cuerdas y los trastes se indican mediante letras o números. Para las tablaturas de guitarra se utilizaron dos tipos: 3.2.1. La tablatura italiana Se utilizaba una pauta de 4 líneas que representan las cuerdas del instrumento; la línea inferior la primera cuerda, la superior, la cuarta. Sobre las cuerdas se colocan números que indican el traste de tripa que hay que pisar del 0 al 9 con cifras arábigas. Sobre las cifras se colocan los valores rítmicos, pero no se colocan encima de cada nota, sino cada vez que cambian. Los utilizados eran Breve, semibreve, mínima, semimínima, corchea y semicorchea. La disposición sucesiva de los números sobre las líneas se corresponde con la sucesión en el tiempo de las notas que se han de pulsar, pulsándose como acordes cuando aparecen en sentido vertical. No siempre se indicaba pero era común encontrar una indicación del compás o signos que, de una forma aproximada, indicaban la velocidad a la cual se debía interpretar la pieza. Por ejemplo Alonso Mudarra indica con símbolos el equivalente a “apriesa”, “ni muy apriesa ni muy despacio”, y “despacio”. 3.2.2. La tablatura francesa Se empleaba igualmente una pauta de 4 líneas, pero al contrario de las tablaturas anteriores, la línea superior representa la 1ª cuerda y se escribían letras en vez de número en los espacios; a=aire, b=traste 1, c=traste 2, hasta la letra “l”, Al igual que la italiana, se escribían los valores rítmicos cada vez que cambiaban, pero se recordaban al inicio de cada compás. Las líneas divisorias no siempre estaban en su lugar exacto, por lo que se han de entender a modo de guía, y los signos de tiempo no siempre quedaba precisado como en la tablatura italiana. 3.3. ORNAMENTACIÓN En cuanto a la glosa, es decir, la ornamentación, en la música para guitarra y vihuela del siglo XVI no existían indicaciones en la tablatura pero no quería decir que no se ornamentara, Bermudo en 1555 criticaba a aquellos que la empleaban demasiado. Era habitual la ejecución con ornamentos y no solo había que saber ejecutarlos sino saber agregarlos. Era muy común el uso de los “Quiebros”, que eran lo equivalente a lo que llamamos “mordente”, diferenciándose hasta 4 tipos de quiebros; senzillos, reyterato, quiebro de mínimas y redoble. También en Italia, el tratadista Martín Agricola decía que todos los instrumentistas debían glosar y ornamentar como lo hacían los organistas. Por ejemplo, en las “diferencias” se añadía la ornamentación en la repetición del pasaje.