Cajas Robotizadas y de Doble Embrague
Transmisiones de Variación Continua (CVT)
Gestión y Mantenimiento
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Cajas Robotizadas y de Doble Embrague
Por otro lado, las transmisiones robotizadas aprovechan la sencillez y eficiencia de una caja manual, pero dejando que sea una unidad de control (TCU) la que gestione el embrague y el selector de marchas a través de actuadores electrohidráulicos. El sistema interpreta nuestras intenciones y ejecuta el desacoplamiento, el cambio de horquilla y el nuevo acoplamiento de forma automática.
La evolución definitiva de este concepto es el sistema de doble embrague (DSG o DCT). Estas cajas dividen las marchas en dos subconjuntos: uno para las impares y otro para las pares, cada uno con su propio embrague. La genialidad del sistema reside en que, mientras circulamos en una marcha, la siguiente ya está preseleccionada. El cambio se produce simplemente abriendo un embrague y cerrando el otro de forma simultánea, logrando transiciones en milisegundos sin que el coche deje de empujar en ningún momento.
Transmisiones de Variación Continua (CVT)
La tecnología CVT rompe con el concepto de "marchas" tal como lo conocemos. En lugar de piñones fijos, utiliza un sistema de poleas cónicas unidas por una correa o cadena metálica. Al acercar o separar las caras de estas poleas mediante actuadores hidráulicos, el diámetro sobre el que apoya la correa varía, permitiendo una transición infinita entre relaciones cortas y largas sin tirones ni saltos perceptibles.
El elemento crítico aquí es la correa metálica, diseñada con segmentos de alta resistencia para soportar pares elevados. Es vital que la presión de contacto con las poleas sea exacta: si es baja, la correa patina y se destruye; si es excesiva, el sistema se sobrecalienta. Por ello, el fluido CVT es muy específico y no debe confundirse con el de otras cajas, ya que de él depende que la fricción y la refrigeración sean las adecuadas.
Gestión y mantenimiento
Tanto en las CVT como en las robotizadas, la electrónica es la que dicta la calidad del movimiento. Los tiempos de cambio y las presiones se ajustan según el modo de conducción (Eco o Sport) y la carga del vehículo. Además, estos sistemas son "inteligentes" y poseen estrategias de adaptación que aprenden el punto exacto de mordida del embrague para compensar el desgaste natural de los discos.
El mantenimiento es el punto donde no se pueden cometer errores. El uso de aceites que no cumplan la normativa específica o la falta de calibración tras una reparación suelen ser las causas principales de averías graves. En las cajas robotizadas, por ejemplo, es imprescindible realizar un procedimiento de "aprendizaje" con el equipo de diagnosis tras cambiar el embrague; de lo contrario, los cambios serán bruscos y la vida útil del sistema se reducirá drásticamente.
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Created on January 30, 2026
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Cajas Robotizadas y de Doble Embrague
Por otro lado, las transmisiones robotizadas aprovechan la sencillez y eficiencia de una caja manual, pero dejando que sea una unidad de control (TCU) la que gestione el embrague y el selector de marchas a través de actuadores electrohidráulicos. El sistema interpreta nuestras intenciones y ejecuta el desacoplamiento, el cambio de horquilla y el nuevo acoplamiento de forma automática. La evolución definitiva de este concepto es el sistema de doble embrague (DSG o DCT). Estas cajas dividen las marchas en dos subconjuntos: uno para las impares y otro para las pares, cada uno con su propio embrague. La genialidad del sistema reside en que, mientras circulamos en una marcha, la siguiente ya está preseleccionada. El cambio se produce simplemente abriendo un embrague y cerrando el otro de forma simultánea, logrando transiciones en milisegundos sin que el coche deje de empujar en ningún momento.
Transmisiones de Variación Continua (CVT)
La tecnología CVT rompe con el concepto de "marchas" tal como lo conocemos. En lugar de piñones fijos, utiliza un sistema de poleas cónicas unidas por una correa o cadena metálica. Al acercar o separar las caras de estas poleas mediante actuadores hidráulicos, el diámetro sobre el que apoya la correa varía, permitiendo una transición infinita entre relaciones cortas y largas sin tirones ni saltos perceptibles. El elemento crítico aquí es la correa metálica, diseñada con segmentos de alta resistencia para soportar pares elevados. Es vital que la presión de contacto con las poleas sea exacta: si es baja, la correa patina y se destruye; si es excesiva, el sistema se sobrecalienta. Por ello, el fluido CVT es muy específico y no debe confundirse con el de otras cajas, ya que de él depende que la fricción y la refrigeración sean las adecuadas.
Gestión y mantenimiento
Tanto en las CVT como en las robotizadas, la electrónica es la que dicta la calidad del movimiento. Los tiempos de cambio y las presiones se ajustan según el modo de conducción (Eco o Sport) y la carga del vehículo. Además, estos sistemas son "inteligentes" y poseen estrategias de adaptación que aprenden el punto exacto de mordida del embrague para compensar el desgaste natural de los discos. El mantenimiento es el punto donde no se pueden cometer errores. El uso de aceites que no cumplan la normativa específica o la falta de calibración tras una reparación suelen ser las causas principales de averías graves. En las cajas robotizadas, por ejemplo, es imprescindible realizar un procedimiento de "aprendizaje" con el equipo de diagnosis tras cambiar el embrague; de lo contrario, los cambios serán bruscos y la vida útil del sistema se reducirá drásticamente.