Sistemas de control hidráulico
en cambios automáticos
Bomba de aceite
Acumuladores hidráulicos
Centralita electrónica
Fugas internas
Bomba de aceite Todo empieza en la bomba de aceite, que recibe el movimiento directamente del motor. Este componente, normalmente de engranajes o paletas, es el pulmón del sistema: genera una presión base que va desde los 5 bar al ralentí hasta alcanzar los 25 bar cuando el motor trabaja a plena carga. Desde allí, el fluido se envía hacia el cuerpo de válvulas, que actúa como el verdadero cerebro del conjunto. Se trata de una placa con conductos mecanizados donde una válvula reguladora principal estabiliza la presión de línea, mientras que los solenoides de control —gobernados por la electrónica— deciden exactamente cuánto aceite y con qué fuerza llega a cada actuador para evitar tirones.
Acumuladores hidráulicos Para que el cambio no sea brusco, el sistema utiliza acumuladores hidráulicos. Estos dispositivos funcionan como amortiguadores de presión: gracias a un pistón con muelle, absorben el golpe inicial del aceite, permitiendo que el embrague se llene de forma progresiva en un intervalo de entre 0,3 y 0,8 segundos. Es este breve lapso el que determina si el conductor percibe un cambio de marcha sedoso o un golpe seco.
Centralita electrónica La orquesta la dirige la centralita electrónica, que recibe un flujo constante de datos: desde el régimen del motor y la velocidad del vehículo hasta la temperatura del aceite o la posición del acelerador. Con esta información, el software consulta sus mapas de cambio y ajusta las presiones según el modo de conducción elegido, ya sea buscando el ahorro en modo Eco o la rapidez en modo Sport.
Fugas internas Sin embargo, este sistema es extremadamente sensible a la limpieza. Las averías más habituales suelen deberse a fugas internas por juntas desgastadas o a la obstrucción de los conductos por la acumulación de barnices y depósitos en el aceite. Cuando esto ocurre, aparecen síntomas como el patinamiento o cambios bruscos. En estos casos, la diagnosis es fundamental; no solo para leer códigos de error, sino para medir presiones en distintos puntos del circuito y comprobar si cada electroválvula está cumpliendo con su función según el esquema hidráulico original.
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Created on January 30, 2026
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en cambios automáticos
Bomba de aceite
Acumuladores hidráulicos
Centralita electrónica
Fugas internas
Bomba de aceite Todo empieza en la bomba de aceite, que recibe el movimiento directamente del motor. Este componente, normalmente de engranajes o paletas, es el pulmón del sistema: genera una presión base que va desde los 5 bar al ralentí hasta alcanzar los 25 bar cuando el motor trabaja a plena carga. Desde allí, el fluido se envía hacia el cuerpo de válvulas, que actúa como el verdadero cerebro del conjunto. Se trata de una placa con conductos mecanizados donde una válvula reguladora principal estabiliza la presión de línea, mientras que los solenoides de control —gobernados por la electrónica— deciden exactamente cuánto aceite y con qué fuerza llega a cada actuador para evitar tirones.
Acumuladores hidráulicos Para que el cambio no sea brusco, el sistema utiliza acumuladores hidráulicos. Estos dispositivos funcionan como amortiguadores de presión: gracias a un pistón con muelle, absorben el golpe inicial del aceite, permitiendo que el embrague se llene de forma progresiva en un intervalo de entre 0,3 y 0,8 segundos. Es este breve lapso el que determina si el conductor percibe un cambio de marcha sedoso o un golpe seco.
Centralita electrónica La orquesta la dirige la centralita electrónica, que recibe un flujo constante de datos: desde el régimen del motor y la velocidad del vehículo hasta la temperatura del aceite o la posición del acelerador. Con esta información, el software consulta sus mapas de cambio y ajusta las presiones según el modo de conducción elegido, ya sea buscando el ahorro en modo Eco o la rapidez en modo Sport.
Fugas internas Sin embargo, este sistema es extremadamente sensible a la limpieza. Las averías más habituales suelen deberse a fugas internas por juntas desgastadas o a la obstrucción de los conductos por la acumulación de barnices y depósitos en el aceite. Cuando esto ocurre, aparecen síntomas como el patinamiento o cambios bruscos. En estos casos, la diagnosis es fundamental; no solo para leer códigos de error, sino para medir presiones en distintos puntos del circuito y comprobar si cada electroválvula está cumpliendo con su función según el esquema hidráulico original.