Cronología del visionario:
Silva y la Modernidad Empresarial
Esta línea de tiempo destaca cómo José Asunción Silva intentó importar el Siglo XX a una Colombia que aún vivía en el Siglo XVIII.
1878 - 1882
El aprendizaje: El Almacén de Ricardo Silva
1878
La vida comercial de Silva inicia precozmente.
1883
Emancipación
Habilitación de edad para la gerencia de R. Silva e Hijo
1884 - 1885
la Sociedad "R. Silva e Hijo" y el estudio del mercado moderno (París)
En 1884 se formaliza la sociedad Ricardo Silva e Hijo. Conceptualización del "Gran Almacén".
1886 - 1887 - 1888
1886
La Revolución del "R. Silva e Hijo"
El primer "Department Store" de Bogotá.
1889
El concierto de Carolina Reina
Publicidad de vanguardia.
1890
Silva y la llegada de la modernidad a Bogotá
1890
Silva lleva el modelo europeo de tienda moderna a Bogotá.
1891
Literatura y publicidad:
Gacetilla e inicio de novela
1892
Golconda: la agricultura científica
La apuesta de Silva pormodernizar la producción cafetera
1893
1893
La liquidación de los almacenes R. Silva e Hijo
La falta de liquidez precipita el retiro de Silva del comercio.
1894
El Diplomático comercial (Caracas)
1894
Silva aplica con rigor la máxima comercial: ‘el que no muestra no vende’
1895
El Inventor Industrial y la patente
Silva aplica la química para crear el baldosín y patentar su uso
1896
Proyecto económico y montaje Fábrica de Baldosines
Créditos del proyecto
Investigación y redacción de textos: Rodolfo Ramírez Soto y Alma Castro Chávez Diseño gráfico y desarrollo visual: Bibiana Gómez
En alianza con: Centro Comercial Avenida Chile
Marco de actividades: Carnaval de las Letras 2026
SILVA
EL VISIONARIO
La vida comercial de Silva inicia precozmente. A finales de 1878 termina sus estudios formales para integrarse a la vida laboral en el almacén de su padre, don Ricardo Silva.
- Trabaja detrás del mostrador aprendiendo el oficio desde la base.
- Formación del gusto: es aquí donde desarrolla su fascinación por los objetos suntuarios (porcelanas, sedas, cristales) que su padre importaba, fusionando por primera vez el comercio con su estética preciosista. El almacén no era solo un negocio, era un punto de encuentro cultural donde se reunía la tertulia de "El Mosaico".
El concierto de Carolina Reina
Con los años, Silva va encontrando la mejor manera de emplear los recursos literarios en pro de la redacción publicitaria, creando campañas altamente efectivas en ventas. Este año, por ejemplo, publica en la sección ‘Variedades’ de El Telegrama, el 22 de noviembre, una crónica apócrifa titulada ‘Recuerdos de un concierto en Bogotá’. En ella, Carolina Reina, una estudiante de piano sin mayor talento, termina ofreciendo un recital magistral. Cuando su amiga Rosita Rosas le pregunta cómo fue esto posible, Carolina le confiesa en secreto que fue gracias a que practicó en un piano Apollo, marca de la que Silva es importador exclusivo.
Dato curioso:
Silva empieza a importar los pianos alemanes marca ‘Apollo’ desde 1885 cuando el propio poeta establece en París un trato con la casa distribuidora. Hoy en día, uno de esos pianos importados por Silva —el que le regaló a su hermana Elvira—, se puede apreciar en la Casa de Poesía Silva y se estima que puede tener entre 137 y 142 años. El piano funciona perfectamente y se han realizado eventos especiales en los cuales ha sido interpretado.
Literatura y publicidad
Aunque Silva viene componiendo gacetillas publicitarias desde 1886, incluso para la competencia a manera de negocio alterno, este es el año de mayor despliegue de su ingenio en un campo del cual es pionero en el país y que hoy en día se conoce como storytelling. De este año data el supuesto intercambio epistolar entre Beatriz e Inés, dos amigas que publican en la prensa vívidas descripciones de las mercancías compradas a excelentes precios en R. Silva e Hijo. Estas descripciones, precisas y de corte cinematográfico, alcanzan su mayor expresión en la gacetilla publicada el 15 de junio la cual sorprende por su evidente parecido con el inicio de su novela ‘De sobremesa’.
El texto de la gacetilla dice así:
“La cortina de felpa bordada de oro caía sobre un transparente que filtraba la luz amortiguándola con el tono oscuro del brocatel de los muebles, con la madera opaca del piano y con el brillo de los marcos de las pinturas. Había en el aire del cuarto una fragancia de agua de toilette que completaba el ambiente lujoso de la pieza. Sobre el tocador un espejo triple reflejaba los grandes frascos de agua de colonia…
Y las cortinas, el transparente, el brocatel de los muebles, el piano, las pinturas, el agua de toilette, el espejo triple y los frascos de agua de colonia, todo había sido comprado, y a precios muy cómodos, en el Almacén Nuevo, cerca de la joyería de los señores Madero Hermanos; en el Almacén Nuevo, que es sin duda el mejor depósito de artículos de amueblado y de fantasía que hay en Bogotá”. (El Telegrama, 15 de junio de 1891, #1.373)
La Sociedad "R. Silva e Hijo"
y el estudio del mercado moderno
En noviembre de 1884, con solo 18 años, José Asunción Silva viaja a Europa una vez formalizada la sociedad R. Silva e Hijo y acatando la misión comercial encomendada por su padre: buscar mercancías y establecer corresponsalías para los almacenes familiares. Durante 1885, entre Francia, Inglaterra y Suiza, Silva estudia a fondo el modelo de los grandes almacenes. Aprende sobre el escaparatismo, la iluminación —valga resaltar acá que la obra literaria del poeta se destaca también por el juego de luces y sombras— y el lujo como herramientas de venta. En este periodo Silva actúa como un agente de compras activo seleccionando mercancías de gusto refinado como: cheviots ingleses, perfumes Atkinson, pianos marca Apollo, objetos de arte, artículos de Viena, cristalería, ropa y objetos de fantasía y lujo.
Golconda: la agricultura científica
Vislumbrando la crisis comercial que se avecinaba, Silva adquiere la finca cafetera Golconda en Anapoima. El poeta aplica su mentalidad moderna al campo: estudia procesos de agricultura científica para mejorar el cultivo y beneficio del café, apostándole inteligentemente al grano que desde 1850 se perfilaba como el futuro económico de la nación. Su enfoque técnico buscaba convertir la tierra en una industria productiva. Sin embargo, la mala administración de la finca y el trato despótico hacia los empleados por parte de su primo Enrique Villar, terminaron por arruinar esos planes.
Proyecto económico y montaje Fábrica de Baldosines
Silva dedica el primer bimestre a estructurar un modelo de negocio irresistible para inversionistas. Su gestión es tan efectiva que el 15 de abril formaliza ante la Notaría Segunda de Bogotá una sociedad con siete socios capitalistas, reservándose para sí el rol de Socio Industrial (dueño de la fórmula). Es tal su entusiasmo que el 13 de abril le había escrito a su amigo, Eduardo Gutiérrez, que si su empresa no lo sacaba ‘avante, entonces es que no hay negocio posible’. El 15 de mayo la fábrica ya está montada, produciendo y con proyecciones financieras halagadoras. Sin embargo, inexplicablemente —¡tan solo nueve días después!—, el poeta aparece muerto en su casa. El éxito de la empresa es tal que muestras de sus baldosines fueron encontradas en la Quinta de Bolívar de Bogotá y, según la tesis de Enrique Santos Molano, esta empresa sería el antecedente directo del actual Grupo Corona.
La Revolución del "R. Silva e Hijo"
Mientras su padre, Ricardo Silva, viaja a Europa —marzo de 1886—, José Asunción queda al frente del negocio familiar y empieza a experimentar nuevas disposiciones y exhibiciones para las mercancías siguiendo su experiencia parisina. En este periodo inicia la escritura de las gacetillas publicitarias. Tras la muerte de su padre, junio de 1887, Silva asume la gerencia total de R. Silva e Hijo y en noviembre, el 26, inaugura un segundo almacén, el Almacén de Cuelgas. En 1888, comienza la transformación del inventario alejándose de las líneas tradicionales para priorizar las versiones de alta gama de sus mercaderías y las representaciones exclusivas de marcas europeas las cuales cimentarán la fama de su almacén.
El Diplomático comercial (Caracas)
Silva aplica con rigor la máxima comercial: ‘el que no muestra no vende’. De su estancia como secretario de la Legación de Colombia en Caracas es muy conocida la anécdota de los veinte pares de zapatos que el poeta tenía exhibidos en su habitación. Lo que inicialmente se creyó que era una excentricidad del poeta, hoy en día sabemos, gracias a Enrique Santos Molano, que era en realidad una astuta estrategia de ventas: se trataba de remanentes de inventario de sus almacenes de Bogotá que Silva había llevado consigo. La ubicación era estratégica para que sus visitantes los observaran fácilmente y se interesaran por ellos, logrando así la liquidación total de la mercancía.
La liquidación de los almacenes R. Silva e Hijo
Es un año nefasto para el comercio mundial. En Bogotá, la implementación del uso del papel moneda agrava para algunos la crisis de liquidez. Silva, conocedor del alcance de los medios de comunicación, emplea una estrategia extrema, que va a ser utilizada por la mayoría de los comerciantes de la ciudad: publica un Aviso de Cobro para solicitarle a sus deudores el pago de sus cuentas en mora con el fin de recoger algo de la cartera pendiente. Para el poeta, que en enero justamente se lo comentó por carta a Rafael Uribe Uribe, es claro que Bogotá es una plaza agotada y no da certidumbre de una pronta recuperación. Decide entonces priorizar la incursión en otros negocios que viene adelantando y no seguir importando mercancías. Liquida los almacenes R. Silva e Hijo. Entrega la totalidad de sus mercancías para cubrir buena parte de las deudas y se queda nada más que con los libros de su biblioteca y una valiosa colección de periódicos.
El Inventor Industrial y la patente
La invención de Silva, como todas las grandes invenciones, nace de una eventualidad anodina y cotidiana: su obsesión por mantener el brillo impecable de sus zapatos, arruinado constantemente por el polvo de los pisos tradicionales. Decidido a solucionarlo, el poeta aplica sus conocimientos químicos para crear un producto nunca antes visto en el país: una fórmula de ‘barro prensado coloreado’ que hoy conocemos como baldosín. Tras perfeccionar el procedimiento, radica su solicitud de patente el 16 de junio. El 19 de diciembre, el Ministerio de Hacienda le otorga oficialmente la Patente de Invención N° 705, garantizándole, por 20 años, el monopolio de su explotación.
Silva y la llegada de la modernidad a Bogotá
Si bien Silva es reconocido como pionero del Modernismo literario, en 1890 encarna también la llegada de la Modernidad material a Bogotá. En un ingente esfuerzo por refinar el gusto de los ciudadanos, concibe la idea de unir sus almacenes: el Almacén Nuevo y el Almacén de Cuelgas y monta la que será la primera tienda por departamentos de la ciudad, R. Silva e Hijo, inspirada en el estilo europeo. Un alucinante establecimiento comercial dividido por secciones y surtido con mercancías de lujo nunca antes vistas que trae a la fría ciudad andina las últimas tendencias de la moda internacional: un espejismo de París en plena Calle Real.
Ante el deterioro de su salud y la previsión de su posible fallecimiento, don Ricardo Silva gestionó la emancipación legal de su hijo José Asunción, asesorado por el abogado Aníbal Galindo, con el fin de facultarlo para la administración autónoma de los negocios familiares. El 27 de noviembre, al cumplir José Asunción dieciocho años, su padre le obsequió el manuscrito original de Artículos de costumbres con una dedicatoria de carácter testamentario; posteriormente, el 11 de diciembre, el Juzgado 3º del Circuito formalizó la habilitación de edad, otorgándole al poeta plena capacidad jurídica para dirigir la firma R. Silva e Hijo.
SILVA EL VISIONARIO
Bibiana Gomez
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Cronología del visionario:
Silva y la Modernidad Empresarial
Esta línea de tiempo destaca cómo José Asunción Silva intentó importar el Siglo XX a una Colombia que aún vivía en el Siglo XVIII.
1878 - 1882
El aprendizaje: El Almacén de Ricardo Silva
1878
La vida comercial de Silva inicia precozmente.
1883
Emancipación
Habilitación de edad para la gerencia de R. Silva e Hijo
1884 - 1885
la Sociedad "R. Silva e Hijo" y el estudio del mercado moderno (París)
En 1884 se formaliza la sociedad Ricardo Silva e Hijo. Conceptualización del "Gran Almacén".
1886 - 1887 - 1888
1886
La Revolución del "R. Silva e Hijo"
El primer "Department Store" de Bogotá.
1889
El concierto de Carolina Reina
Publicidad de vanguardia.
1890
Silva y la llegada de la modernidad a Bogotá
1890
Silva lleva el modelo europeo de tienda moderna a Bogotá.
1891
Literatura y publicidad:
Gacetilla e inicio de novela
1892
Golconda: la agricultura científica
La apuesta de Silva pormodernizar la producción cafetera
1893
1893
La liquidación de los almacenes R. Silva e Hijo
La falta de liquidez precipita el retiro de Silva del comercio.
1894
El Diplomático comercial (Caracas)
1894
Silva aplica con rigor la máxima comercial: ‘el que no muestra no vende’
1895
El Inventor Industrial y la patente
Silva aplica la química para crear el baldosín y patentar su uso
1896
Proyecto económico y montaje Fábrica de Baldosines
Créditos del proyecto
Investigación y redacción de textos: Rodolfo Ramírez Soto y Alma Castro Chávez Diseño gráfico y desarrollo visual: Bibiana Gómez En alianza con: Centro Comercial Avenida Chile Marco de actividades: Carnaval de las Letras 2026
SILVA
EL VISIONARIO
La vida comercial de Silva inicia precozmente. A finales de 1878 termina sus estudios formales para integrarse a la vida laboral en el almacén de su padre, don Ricardo Silva.
El concierto de Carolina Reina
Con los años, Silva va encontrando la mejor manera de emplear los recursos literarios en pro de la redacción publicitaria, creando campañas altamente efectivas en ventas. Este año, por ejemplo, publica en la sección ‘Variedades’ de El Telegrama, el 22 de noviembre, una crónica apócrifa titulada ‘Recuerdos de un concierto en Bogotá’. En ella, Carolina Reina, una estudiante de piano sin mayor talento, termina ofreciendo un recital magistral. Cuando su amiga Rosita Rosas le pregunta cómo fue esto posible, Carolina le confiesa en secreto que fue gracias a que practicó en un piano Apollo, marca de la que Silva es importador exclusivo.
Dato curioso:
Silva empieza a importar los pianos alemanes marca ‘Apollo’ desde 1885 cuando el propio poeta establece en París un trato con la casa distribuidora. Hoy en día, uno de esos pianos importados por Silva —el que le regaló a su hermana Elvira—, se puede apreciar en la Casa de Poesía Silva y se estima que puede tener entre 137 y 142 años. El piano funciona perfectamente y se han realizado eventos especiales en los cuales ha sido interpretado.
Literatura y publicidad
Aunque Silva viene componiendo gacetillas publicitarias desde 1886, incluso para la competencia a manera de negocio alterno, este es el año de mayor despliegue de su ingenio en un campo del cual es pionero en el país y que hoy en día se conoce como storytelling. De este año data el supuesto intercambio epistolar entre Beatriz e Inés, dos amigas que publican en la prensa vívidas descripciones de las mercancías compradas a excelentes precios en R. Silva e Hijo. Estas descripciones, precisas y de corte cinematográfico, alcanzan su mayor expresión en la gacetilla publicada el 15 de junio la cual sorprende por su evidente parecido con el inicio de su novela ‘De sobremesa’.
El texto de la gacetilla dice así: “La cortina de felpa bordada de oro caía sobre un transparente que filtraba la luz amortiguándola con el tono oscuro del brocatel de los muebles, con la madera opaca del piano y con el brillo de los marcos de las pinturas. Había en el aire del cuarto una fragancia de agua de toilette que completaba el ambiente lujoso de la pieza. Sobre el tocador un espejo triple reflejaba los grandes frascos de agua de colonia… Y las cortinas, el transparente, el brocatel de los muebles, el piano, las pinturas, el agua de toilette, el espejo triple y los frascos de agua de colonia, todo había sido comprado, y a precios muy cómodos, en el Almacén Nuevo, cerca de la joyería de los señores Madero Hermanos; en el Almacén Nuevo, que es sin duda el mejor depósito de artículos de amueblado y de fantasía que hay en Bogotá”. (El Telegrama, 15 de junio de 1891, #1.373)
La Sociedad "R. Silva e Hijo"
y el estudio del mercado moderno
En noviembre de 1884, con solo 18 años, José Asunción Silva viaja a Europa una vez formalizada la sociedad R. Silva e Hijo y acatando la misión comercial encomendada por su padre: buscar mercancías y establecer corresponsalías para los almacenes familiares. Durante 1885, entre Francia, Inglaterra y Suiza, Silva estudia a fondo el modelo de los grandes almacenes. Aprende sobre el escaparatismo, la iluminación —valga resaltar acá que la obra literaria del poeta se destaca también por el juego de luces y sombras— y el lujo como herramientas de venta. En este periodo Silva actúa como un agente de compras activo seleccionando mercancías de gusto refinado como: cheviots ingleses, perfumes Atkinson, pianos marca Apollo, objetos de arte, artículos de Viena, cristalería, ropa y objetos de fantasía y lujo.
Golconda: la agricultura científica
Vislumbrando la crisis comercial que se avecinaba, Silva adquiere la finca cafetera Golconda en Anapoima. El poeta aplica su mentalidad moderna al campo: estudia procesos de agricultura científica para mejorar el cultivo y beneficio del café, apostándole inteligentemente al grano que desde 1850 se perfilaba como el futuro económico de la nación. Su enfoque técnico buscaba convertir la tierra en una industria productiva. Sin embargo, la mala administración de la finca y el trato despótico hacia los empleados por parte de su primo Enrique Villar, terminaron por arruinar esos planes.
Proyecto económico y montaje Fábrica de Baldosines
Silva dedica el primer bimestre a estructurar un modelo de negocio irresistible para inversionistas. Su gestión es tan efectiva que el 15 de abril formaliza ante la Notaría Segunda de Bogotá una sociedad con siete socios capitalistas, reservándose para sí el rol de Socio Industrial (dueño de la fórmula). Es tal su entusiasmo que el 13 de abril le había escrito a su amigo, Eduardo Gutiérrez, que si su empresa no lo sacaba ‘avante, entonces es que no hay negocio posible’. El 15 de mayo la fábrica ya está montada, produciendo y con proyecciones financieras halagadoras. Sin embargo, inexplicablemente —¡tan solo nueve días después!—, el poeta aparece muerto en su casa. El éxito de la empresa es tal que muestras de sus baldosines fueron encontradas en la Quinta de Bolívar de Bogotá y, según la tesis de Enrique Santos Molano, esta empresa sería el antecedente directo del actual Grupo Corona.
La Revolución del "R. Silva e Hijo"
Mientras su padre, Ricardo Silva, viaja a Europa —marzo de 1886—, José Asunción queda al frente del negocio familiar y empieza a experimentar nuevas disposiciones y exhibiciones para las mercancías siguiendo su experiencia parisina. En este periodo inicia la escritura de las gacetillas publicitarias. Tras la muerte de su padre, junio de 1887, Silva asume la gerencia total de R. Silva e Hijo y en noviembre, el 26, inaugura un segundo almacén, el Almacén de Cuelgas. En 1888, comienza la transformación del inventario alejándose de las líneas tradicionales para priorizar las versiones de alta gama de sus mercaderías y las representaciones exclusivas de marcas europeas las cuales cimentarán la fama de su almacén.
El Diplomático comercial (Caracas)
Silva aplica con rigor la máxima comercial: ‘el que no muestra no vende’. De su estancia como secretario de la Legación de Colombia en Caracas es muy conocida la anécdota de los veinte pares de zapatos que el poeta tenía exhibidos en su habitación. Lo que inicialmente se creyó que era una excentricidad del poeta, hoy en día sabemos, gracias a Enrique Santos Molano, que era en realidad una astuta estrategia de ventas: se trataba de remanentes de inventario de sus almacenes de Bogotá que Silva había llevado consigo. La ubicación era estratégica para que sus visitantes los observaran fácilmente y se interesaran por ellos, logrando así la liquidación total de la mercancía.
La liquidación de los almacenes R. Silva e Hijo
Es un año nefasto para el comercio mundial. En Bogotá, la implementación del uso del papel moneda agrava para algunos la crisis de liquidez. Silva, conocedor del alcance de los medios de comunicación, emplea una estrategia extrema, que va a ser utilizada por la mayoría de los comerciantes de la ciudad: publica un Aviso de Cobro para solicitarle a sus deudores el pago de sus cuentas en mora con el fin de recoger algo de la cartera pendiente. Para el poeta, que en enero justamente se lo comentó por carta a Rafael Uribe Uribe, es claro que Bogotá es una plaza agotada y no da certidumbre de una pronta recuperación. Decide entonces priorizar la incursión en otros negocios que viene adelantando y no seguir importando mercancías. Liquida los almacenes R. Silva e Hijo. Entrega la totalidad de sus mercancías para cubrir buena parte de las deudas y se queda nada más que con los libros de su biblioteca y una valiosa colección de periódicos.
El Inventor Industrial y la patente
La invención de Silva, como todas las grandes invenciones, nace de una eventualidad anodina y cotidiana: su obsesión por mantener el brillo impecable de sus zapatos, arruinado constantemente por el polvo de los pisos tradicionales. Decidido a solucionarlo, el poeta aplica sus conocimientos químicos para crear un producto nunca antes visto en el país: una fórmula de ‘barro prensado coloreado’ que hoy conocemos como baldosín. Tras perfeccionar el procedimiento, radica su solicitud de patente el 16 de junio. El 19 de diciembre, el Ministerio de Hacienda le otorga oficialmente la Patente de Invención N° 705, garantizándole, por 20 años, el monopolio de su explotación.
Silva y la llegada de la modernidad a Bogotá
Si bien Silva es reconocido como pionero del Modernismo literario, en 1890 encarna también la llegada de la Modernidad material a Bogotá. En un ingente esfuerzo por refinar el gusto de los ciudadanos, concibe la idea de unir sus almacenes: el Almacén Nuevo y el Almacén de Cuelgas y monta la que será la primera tienda por departamentos de la ciudad, R. Silva e Hijo, inspirada en el estilo europeo. Un alucinante establecimiento comercial dividido por secciones y surtido con mercancías de lujo nunca antes vistas que trae a la fría ciudad andina las últimas tendencias de la moda internacional: un espejismo de París en plena Calle Real.
Ante el deterioro de su salud y la previsión de su posible fallecimiento, don Ricardo Silva gestionó la emancipación legal de su hijo José Asunción, asesorado por el abogado Aníbal Galindo, con el fin de facultarlo para la administración autónoma de los negocios familiares. El 27 de noviembre, al cumplir José Asunción dieciocho años, su padre le obsequió el manuscrito original de Artículos de costumbres con una dedicatoria de carácter testamentario; posteriormente, el 11 de diciembre, el Juzgado 3º del Circuito formalizó la habilitación de edad, otorgándole al poeta plena capacidad jurídica para dirigir la firma R. Silva e Hijo.