Las playas y calas de la Región de Murcia esconden infinitas sorpresas que os invitamos a descubrir.
Con el snorkel, una actividad que podemos practicar todos, solo necesitamos saber nadar y unas gafas de bucear para asomarnos a un mundo lleno de luz, vida y color.
Son los fondos litorales de la Región de Murcia, donde la luz natural entra con fuerza para mostrarnos la belleza de paisajes únicos y la enorme biodiversidad que acogen. Desde zonas de rocas llenas de escondrijos que aprovecha la más variada fauna, hasta brillantes arenales, donde los animales tienen que desarrollar habilidades de camuflaje, pasando por las praderas de Posidonia oceanica, un auténtico biotopo que acoge a más de 1000 especies. Bienvenidos a la Costa Cálida, todo un mar de sorpresas.
Para que nuestro paseo en snorkel sea todo lo satisfactorio, seguro y divertido que queremos es importante que sigamos estas indicaciones:
- Esta ruta no cuenta con servicio específico de socorrismo: buceas bajo tu responsabilidad.
- Atención a las embarcaciones, especialmente cuando bucees en zonas sin balizamiento.
- Observa el estado del mar, consulta la previsión meteorológica, la temperatura del agua y las corrientes.
- Elige la dificultad de la ruta acorde a tu nivel de natación y siempre nada acompañado.
- Recuerda hidratarte, aplicarte crema solar y usar el material adecuado (gafas, boya de señalización, neopreno).
- Respeta el mar y la fauna marina; no molestes ni recojas organismos.
- Si eres un menor, debes nadar siempre acompañado de un adulto.
- En caso de accidente, llama al 112.
- Descárgate la Guía de Campo Submarina con las especies más habituales de la Región de Murcia.
Descarga la Guía Especies
1. Cala Pato Vizo
2. Cala Fría
3. Cala Roja
4. El Descargador
5. Cala Reona
6. El Portús
7. Isla Plana
8. Pico del Águila
9. Bolnuevo
10. Calnegre
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11. calarreona
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12. hornillo
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13. la cola
Entre las playas de La Pava y La Reya encontramos una lengua de roca o promontorio costero que se asoma al mar donde hay un conocido yacimiento arqueológico y un mirador. Os proponemos hacer un recorrido alrededor de todo el islote por lo que entramos desde la playa de La Reya y encontramos un fondo de luminosa arena que enseguida da paso a matas de posidonia, cada vez más tupida y extensa. En este entorno encontramos peces propios de fondos blandos como salmonetes y mabras, siempre removiendo la arena en busca de alimento, o pelayas, ese pez plano que se confunde a la perfección con la arena. Más esquivo es el raor, un pez muy tímido que en cuanto se siente amenazado se entierra bajo la arena. Por su parte, entre la posidonia veremos muchos alevines de todo tipo de peces como sargos, salpas y castañuelas. Esta planta desaparece a medida que nos pegamos al islote y van surgiendo rocas cubiertas de algas pardas, un escondrijo perfecto para peces como el gobio o el blenio y las castañuelas. Al aproximarnos a la punta del islote las rocas son cada vez más grandes y dan cobijo a otros animales como el pulpo o uno de sus depredadores, el mero, que aquí es pequeño y huidizo. El fondo cae en una plataforma rocosa hasta acabar de nuevo en la posidonia, sobre -4 m. Al girar la punta la pared cae más vertical y a sus pies numerosas rocas llenas de vida alternadas de matas de posidonia donde siempre encontramos grandes cardúmenes de salpas. Lo mejor es pegarse a las paredes del islote y veremos algunas grandes piedras que sobresalen a la superficie. Aquí se hace pie en muchas partes y hay infinitas rocas que nos entretendrán fijándonos en la vida que encuentra refugio entre ellas.
La pradera de posidonia tiene gran importancia medioambiental. No solo oxigena las aguas y reduce el efecto invernadero sino que acoge multitud de vida, como los cardúmenes de salpas.
El raor, también conocido como galán y lorito, es propio de fondos arenosos. Es un pez tímido y huidizo que a la mínima amenaza se entierra bajo la arena. Su carne es muy apreciada en la cocina.
La naturaleza modela el paisaje y nos sorprende con curiosas formas, como ventanas en la roca que también continúan por la parte sumergida
Tranquila playa urbana frente al antiguo embarcadero del Hornillo, desde donde tenemos una magnífica vista de la isla del Fraile en Águilas. Bajamos por la escalera de madera que está más a la derecha. Aquí el fondo es arenoso en el centro, pero claramente rocoso en los extremos por lo que iremos enfilando hacia la derecha. Un rosario de piedras jalonan el litoral y permiten entretenernos con la visión de mucha vida, siendo habituales los encuentros con los tordos, peces que adoptan colorido pardo en zonas de roca y arena, y de un verde intenso si viven entre la posidonia. Los serranos, peces territoriales de la familia de los meros están siempre al acecho de presas como los pequeños pulpos. Si avanzamos pegados al litoral las rocas permiten hacer pie , aunque si nos separamos un poco acrece la profundidad desembocando en un fondo de arena y, más adelante, de posidonia. En esta zona suelen acudir los pescadores para calar las redes, por lo que habrá que tener cuidado con enganches. También hay vestigios de lo que parecen viejas vías de tren. Destacan grandes formaciones rocosas a profundidad incluso debajo de los 5 metros por lo que quedan fuera del tranquilo paseo en snorkel. No es necesario llegar a la punta, antes podemos invertir el sentido y entretenernos curioseando entre las rocas y, ya cerca de la playa, observando con detenimiento la arena, donde podremos delatar la presencia de un pez plano, el gallo, pelaya o Bothus podas.
Estamos en una pequeña y encantadora cala de la costa lorquina, en el Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, un espacio natural que acoge numerosas playas casi vírgenes.
En la parte sumergida, los costados son de roca mientras que el centro es un blanquísimo arenal. Nos equipamos con gafas, tubo y aletas y nos dirigimos hacia la vertiente derecha. El fondo aquí es muy poco profundo y enseguida encontraremos la fauna característica de los huecos y grietas como los pulpos, serranos y gobios.
Los pulpos siempre son difíciles de ver dada su habilidad para adoptar el color e incluso la textura de la roca. Un modo de delatar su presencia es fijarnos bien cuando veamos a dos o tres serranos, que siendo peces territoriales, se suelen juntar para acosar e intentar devorar algún pequeño pulpo. La pared queda a nuestra derecha y nos va llevando en un entretenido recorrido hasta la vecina cala conocida como Baño de las Mujeres. No es necesario llegar a ella, podemos invertir el sentido en cualquier momento y revisar los mil escondrijos que aprovecha la fauna más variada.
En la plataforma rocosa se hace pie perfectamente por lo que es una ruta adecuada para hacerla con niños. Mientras, en el arenal encontramos las habituales obladas y mabras removiendo el fondo y, tal vez, alguna sorpresa como la pelaya, esa especie de lenguado que se confunde perfectamente con la arena. Y aunque las salpas son más frecuentes sobre la posidonia, no será extraño ver algún banco o cardúmen de estos peces que destacan aún más sobre la luminosa arena.
Muy cerca de Mazarrón el litoral nos depara una pintoresca estampa del más puro mediterráneo con un islote junto a una ermita y restos arqueológicos .
Entramos al agua y nos dirigimos hacia la isla Plana, a menos de 50 metros de la costa. El fondo, una plataforma tapizada de algas pardas, es muy somero y tremendamente luminoso, y da paso a una espectacular pradera de posidonia cuyas hojas asoman con fuerza a superficie. La parte de poniente del islote es muy poco profunda, casi en todo momento se hace pie, y está llena de vida como tordos, serranos y pulpos. Ya pegados a la isla, la pared presenta pliegues sombríos en los que se advierte la anémona actinia equina o tomate de mar, de intenso color rojo. La isla dibuja algún entrante en forma de cueva donde no cubre mientras que en otros tramos la pared cae en intenso veril, siempre lleno grupos de castañuelas negras, que cuando son alevines toman un intenso color azul neón. Si tenemos buena soltura en la natación y la mar está en buenas condiciones podemos hacer el recorrido alrededor de la isla. La profundidad irá aumentando y aparecerán rocas sueltas de buen calibre. Antes de girar la punta sur y en un entrante, se forma a unos -3 m un arco con bonitos contraluces, aunque no debemos atravesarlo. El resto del recorrido es un sin cesar de rocas, paredes de pronunciada pendiente que descansan en rocas y de nuevo, en la pradera de posidonia donde tal vez tengamos la suerte de ver el pez pipa, que se confunde magistralmente con esta planta.
El magre (Lithognathus mormyrus), también es conocido como Herrera y mabra. Como todos los de su especie, es hermafrodita ya que todos nacen como machos para pasar a ser hembras cuando alcanzan cierta talla. Los veremos casi siempre removiendo los fondos de arena.
La pelaya es un pez plano difícil de descubrir porque se confunde totalmente co n la arena. Un modo de advertirla es por los protuberantes ojos bien separados entre sí, el inferior más cerca del hocico.
Cala del Pato Vizo
También conocida como de La Galera, es una pequeña cala urbana de Cabo de Palos desde donde disfrutamos de una preciosa visión del litoral rocoso, veleros fondeados y el poderoso faro presidiendo la estampa. Entramos al agua y nos dirigimos hacia el islote que tenemos enfrente. Sus paredes descansan en un fondo sobre -3 m aunque hay multitud de rocas que atenúan la profundidad. Entre ellas, bancos de castañuelas, serranos y pequeños meros, al acecho de algún pulpo. Tras rodearlo enfilamos hacia el sur siguiendo la línea litoral. El fondo es predominantemente de posidonia, sobre todo si nos separamos de la costa, produciéndose un escalón que cae a un fondo de arena. Así, lo preferible es ir en la zona de transición entre roca y posidonia, donde veremos muchísima fauna como sargos y bogas, que se mueven como flechas al unísono ante la amenaza de depredadores como la dorada, el dentón o los túnidos, sobre todo en verano y otoño. Los entrantes del litoral acogen especialmente pequeños alevines de muchos tipos de peces, en un fondo donde hacemos pie. Así podemos llegar hasta unos escalones en la cala e invertir el rumbo, esta vez más pegados a la costa y escoltados por verdaderas nubes de obladas, sargos y mojarras, un espectáculo de vida y belleza de paisajes sumergidos. Esta ruta la podemos hacer con niños si lo hacemos pegados al litoral, donde casi en cualquier tramo se hace pie en las múltiples rocas del fondo.
El tomate de mar (Actinia equina) es un animal, aunque tiene parecido con el fruto carnoso de nuestras ensaladas. Pertenece a la familia de los cnidarios, como las medusas, disponiendo también de células urticantes, por lo que lo podemos observar pero no tocar.
La cueva de Las Palomas es un enorme pórtico en la pared bajo el faro. En snorkel no debemos entrar en ella porque el oleaje nos puede golpear contra las rocas.
La lubina es un depredador que patrulla el litoral en busca de presas como pequeños peces y crustáceos. Su legendaria voracidad le valió un nombre que procede del latin “lupus”, lobo, aunque es completamente inofensiva para los humanos.
Otra de las encantadoras calas de Cabo de Palos al sur del faro. Bajando una pronunciada escalera accedemos a un diminuto espacio de playa de gravilla y arena negra, por lo que no es un sitio amplio para extender la toalla pero sí que es magnífico para un paseo de snorkel. Vamos a encontrar unos fondos luminosos y llenos de vida en los que van surgiendo rocas en los extremos, mientras que el centro está dominado por la arena y la posidonia.
Nosotros vamos a recorrer la margen izquierda, de modo que quedará a este lado el litoral. Las rocas, que van salpicando el recorrido, permiten acoger a multitud de peces como los gobios, que con sus ojos saltones y su cabeza prominente parecen observarnos con curiosidad. Podemos ir zigzagueando entre los bloques rocosos, pudiendo incluso pasar a la otra parte de uno de los grandes islotes para acceder a una zona especialmente protegida del oleaje, donde suelen parar las excursiones de kayak y lanzarse al agua para continuar con el snorkel. Vamos a ir rodeando estos peñascos entre los que evolucionan los sargos y las obladas, de tonos plateados. No será extraño ver algún depredador como la dorada o el dentón que se acerca a estas aguas remansadas en busca de pequeñas presas. La parte exterior de las rocas tiene una caída más pronunciada aunque también surgen grandes bloques que, desde el fondo, ascienden casi a superficie. Este paisaje seguro que atrae el interés del usuario familiarizado con la apnea y con los descensos en el azul. El tiempo se nos pasará volando y en cualquier momento podemos comenzar el regreso con la satisfacción de haber disfrutado de un paseo extraordinario en pleno Cabo de Palos.
La posidonia es una planta, no un alga, y cumple un importante papel medioambiental. Contribuye a la oxigenación de la atmósfera, reduce el efecto invernadero y sirve de guardería a muchas otras especies.
Es una planta que florece en otoño aunque este fenómeno no sucede todos los años, desconociéndose cuándo se va a producir.
La dorada, muy valorada gastronómicamente, es una especie solitaria que frecuenta fondos someros, donde se alimenta fundamentalmente de moluscos, crustáceos y gusanos.
El pulpo es el maestro del camuflaje. Por medio de sus cromatóforos, células especializadas, puede cambiar el color y la textura de su cuerpo y pasar desapercibido. Si nos fijamos lo veremos en la parte superior de la imagen.
Thalassoma pavo es la denominación taxonómica del fredi, también conocido como gitano, un pez habitual de fondos someros, donde se reúne en grupos. Los machos, con una franja azul vertical tras la cabeza, se distinguen claramente de las hembras, que suelen ser más pequeñas y contar con 5 franjas verticales a lo largo del cuerpo.
Los blenios se caracterizan por no disponer de vejiga natatoria, así que avanzan a saltos por el fondo. Su nombre vulgar es babosa, ya que su piel carece de escamas.
El salmonete es frecuente en fondos blandos. Allí remueve la arena para alimentarse de pequeños crustáceos, gusanos y larvas, sirviéndose de sus barbillones, dos apéndices sensoriales debajo de la boca. El fredi aprovecha la oportunidad y obtiene fácil alimento.
La Cueva Escondida es accesible en kayak y a nado cuando la mar está tranquila. Sus aguas suelen estar muy limpias y entra luz, no sólo por su pórtico sino también por el “bufador”, una abertura artificial por la que antiguamente se sacaba el mineral.
La cabruza es un tipo de blénido que se distingue por las protuberancias a modo de cuernos que presenta en la cabeza. Como todos los de su especie, es un animal territorial muy curioso que parece observarnos detenidamente aunque, a la mínima sensación de amenaza, se esconderá en su refugio en la roca.
El pez pipa (Syngnathus), también conocido como aguja, es otro maestro del camuflaje. Lo encontramos junto a las hojas de la posidonia, sobre todo cuando empiezan a desprenderse ya marchitas. Allí se mece como si de otra hoja se tratara y se alimenta de pequeños crustáceos que captura con su enorme boca.
Esta preciosa cala, al sur de Cabo de Palos, está presidida por los islotes del Descargador. Son posibles varias rutas dada la amplitud del entorno. La que ahora proponemos se puede hacer por todo tipo de usuarios al ser a poca profundidad, aunque encontraremos muchísima vida. Salimos de la costa y enfilamos a la cara oeste del islote. El fondo, inicialmente de cascajo, da enseguida paso a la pradera de cymodocea que, al igual que la posidonia, es una planta que oxigena la atmósfera y que está continuamente frecuentada por enormes bancos de salpas, brillantes y con rayas doradas. Más adelante van surgiendo rocas en las que hacemos pie y seguimos rodeando el islote, que quedará a nuestra derecha. Comienzan a hacer aparición piedras de buen calibre que, en la punta, se separan en forma de escollera sumergida dejando una zona protegida donde el agua suele estar remansada. La vegetación va desapareciendo para dejar paso a infinitas rocas entre las que se refugian los pulpos y pequeños meros e incluso alguna tímida morena que asoma la cabeza. Nos llamará la atención los miles de alevines de peces como bogas, bops bops y castañuelas que aquí encuentran un refugio perfecto, sobre todo a principios de verano, tras la reproducción primaveral. Los cazadores como las lubinas y pequeños túnidos, lo saben y patrullan estas aguas haciendo escarceos que agitan el movimiento de los alevines como si fueran un único organismo. Sorteamos las rocas y al llegar cerca de la punta este, aparecen pequeños islotes o peñascos casi sumergidos que caen por debajo de -3m por lo que comenzaremos el regreso hasta el punto de inicio, pegados a la isla y muy entretenidos por el espectáculo de la vida marina.
La playa de Cocedores del Hornillo está en un entorno de una excepcional belleza.
La sepia, un cefalópodo como el pulpo, comparte con este la capacidad de modificar el color de su piel para confundirse con el entorno o para comunicarse con otros ejemplares.
El espirógrafo nos sorprenderá por su apariencia de delicada flor, cuando en verdad se trata de un gusano que vive dentro del tubo y del que saca su penacho para alimentarse filtrando el agua.
Esta magnífica playa, en un pequeño núcleo residencial de casitas de veraneo, se encuentra en una bahía rodeada de montañas. Sus aguas cristalinas y litoral rocoso la hacen ideal para actividades acuáticas, como el kayak y el snorkel, que tan bien se complementan. No hay que confundirla con la Cala de la Morena, que está justo al lado pero separada de un promontorio rocoso y que es accesible a través del camping El Portús. Nosotros nos vamos a sumergir en el flanco derecho de la playa, donde seguiremos una extensa pared. Aunque al entrar hay arena, sobre todo en toda la parte central de la cala, en los laterales el fondo está salpicado de rocas y abundante concentración de posidonia, una selva en la que encuentran refugio muchas especies como los tordos. Un pliegue de la pared forma una zona muy poco profunda donde se hace pie y donde el agua se remansa, estando habitualmente plagada de alevines o ejemplares juveniles de sargos y salpas. Esta parte es buena para ir con niños. A medida que avanzamos la pared se va mostrando más vertical y va ganando profundidad. Ahora las rocas son de gran tamaño, probablemente desprendimientos de la pared y están cubiertas de algas y vegetación colorida. Grandes peces como la lubina y la dorada pasan por la zona a cazar. En la pared también se puede ver, en la zona intermareal, que está bien hidratada pero no siempre sumergida, el tomate de mar, una anémona de intenso color rojizo con tentáculos que puede plegar. El recorrido será todo lo largo que queramos. Por supuesto, si venimos en kayak la experiencia será mucho más intensa porque podremos disfrutar de un recorrido por el impresionante litoral y luego lanzarnos al agua y disfrutar de este paisaje submarino
Estamos en una amplia fachada marítima junto al núcleo urbano de Calabardina.
En la parte derecha hay una rampa de embarcaciones, por lo que no es adecuada para nuestro paseo en snorkel. Entraremos al agua junto a unos escollos litorales en la parte más a Levante de la playa. Entramos al agua junto a unas rocas que emergen levemente. El fondo es muy somero, de roca dispersa que da paso a una losa llena de cortes y huecos que procuran refugio a pulpos y erizos. Hacemos pie perfectamente por lo que siempre es conveniente calzar escarpines con suela.
Si nos abrimos hacia el mar surgen extensas praderas de posidonia. Esta planta florece en otoño, aunque no lo hace todos los años. Sobre la posidonia es frecuente ver grupos de salpas luciendo su dorada librea mientras se alimentan de esta planta, aunque también se dice que realmente lo hacen de los organismos que colonizan sus hojas. Entre la posidonia se dibujan mil senderos de blanca arena en los que tal vez veamos al esquivo raor, un pez de fondos blandos que destaca por su hocico redondeado y que, de natural huidizo, se apresura a enterrarse en la arena a la más mínima sensación de amenaza. No merece la pena separarse más de la costa porque la pradera se extiende y gana profundidad. Mejor ir sobre la losa o en su límite y entretenernos con las formaciones rocosas que jalonan el fondo y que también albergan mucha vida.
La escorpa, también conocida como cabracho o gallina es un pez que se confunde con el fondo rocoso. Además, puede cambiar el tono de su piel, aclarándola u oscureciéndolo para camuflarse con el entorno.
La posidonia forma con su intrincado follaje una acogedora selva para multitud de especies, como estos tordos y julia, peces muy huidizos que encuentran en la pradera un perfecto refugio.
También conocida como de La Galera, es una pequeña cala urbana de Cabo de Palos desde donde disfrutamos de una preciosa visión del litoral rocoso, veleros fondeados y el poderoso faro presidiendo la estampa. Entramos al agua y nos dirigimos hacia el islote que tenemos enfrente. Sus paredes descansan en un fondo sobre -3m aunque hay multitud de rocas que atenúan la profundidad. Entre ellas, bancos de castañuelas, serranos y pequeños meros, al acecho de algún pulpo. Tras rodearlo enfilamos hacia el sur siguiendo la línea litoral. El fondo es predominantemente de posidonia, sobre todo si nos separamos de la costa, produciéndose un escalón que cae a un fondo de arena. Así, lo preferible es ir en la zona de transición entre roca y posidonia, donde veremos muchísima fauna como sargos y bogas, que se mueven como flechas al unísono ante la amenaza de depredadores como la dorada, el dentón o los túnidos, sobre todo en verano y otoño. Los entrantes del litoral acogen especialmente pequeños alevines de muchos tipos de peces, en un fondo donde hacemos pie. Así podemos llegar hasta unos escalones en la cala e invertir el rumbo, esta vez más pegados a la costa y escoltados por verdaderas nubes de obladas, sargos y mojarras, un espectáculo de vida y belleza de paisajes sumergidos. Esta ruta la podemos hacer con niños si lo hacemos pegados al litoral, donde casi en cualquier tramo se hace pie en las múltiples rocas del fondo.
La sepia, al igual que su pariente el pulpo, tiene su piel recubierta de unos órganos conocidos como cromatóforos que les permiten cambiar su color y textura adaptándolos al entorno. De este modo consiguen una invisibilidad casi perfecta.
La playa de Calarreona nos ofrece en su vertiente sur un extraordinario recorrido en snorkel. Y es que las mil piedras desperdigadas por el fondo dibujan un paisaje que podemos recorrer zigzagueando de un modo improvisado para descubrir multitud de vida. Pegado a la costa hay una amplio escenario rocoso lleno de grietas, algunas ocupadas por la anémona conocida como fideo de mar, que evitaremos tocar porque puede ser urticante. Si nos abrimos un poco al mar encontramos enormes bloques de piedra que descansan en un fondo de arena y posidonia, ya más allá de los 5 metros de profundidad. Así que, para ver vida en abundancia, lo recomendable es ir más pegados a la costa, junto a la plataforma, que se encuentra tapizada de algas pardas y verdes. Allí, cientos de peces como las salpas y castañuelas nos acompañan todo el camino.
Mientras, otras especies como la sepia intentan camuflarse, adaptando su color y textura corporal al entorno dominante, una habilidad que comparte con su familiar directo, el pulpo. Es muy entretenido pasar entre las rocas, algunas de las cuales sobresalen a superficie mientras que, bajo el agua, son perfectas para albergar peces como el blenio, el gobio o los serranos. Otras rocas adoptan formas curiosas haciendo de este un paisaje muy fotogénico.
No es necesario llegar hasta la vecina cala de la Higuerica, de modo que cuando nos apetezca podemos darnos la vuelta y seguir disfrutando de un extraordinario paseo en snorkel.
Estamos a las puertas del espacio natural del Parque de Calblanque, entre Cabo de Palos y Portman, un entorno que acoge importante biodiversidad y que, bajo el agua, es incluso más sorprendente.
Entramos por la parte derecha y encontramos un fondo salpicado de rocas dispersas que deviene en plataforma rocosa que alberga mucha vida como gobios, fredis (Thalassoma pavo) y tordos. Vamos a seguir la pared, que quedará a nuestra derecha mientras que tras la zona rocosa surge un amplio arenal donde nos llamará la atención un rosario de piezas en forma de herradura, como abrazaderas de grandes tuberías, restos probables del antiguo emisario.
Lo mejor es ir por encima de la zona rocosa que frente a la pared forma bajos y lenguas rocosas que caen por debajo de -4 m mientras que la parte menos profunda llega casi a superficie. La vida marina es abundante y variada: cardúmenes de sargos bajo las cornisas rocosas, bancos de salpas sobre la posidonia y cymodocea y nubes de castañuelas, lisas e incluso algún pequeño mero. Cuando estemos frente a un entrante del litoral veremos el enorme pórtico de una cueva donde si accedemos lo haremos con precaución y sólo si las condiciones son adecuadas. En el exterior, las paredes caen verticales y se funden con enormes plataformas rocosas sumergidas de visibles capas o estratos. Este fondo está plagado de lajas de pizarra, mineral muy abundante en el litoral. Ya de regreso podemos ir serpenteando entre las abundantes piedras de gran tamaño que jalonan el recorrido hasta el punto de inicio.
Los sargos son muy habituales en todos los fondos de la Región de Murcia. Peces gregarios, es fácil encontrarlos en grandes grupos, sobre todo en zonas de roca, bajo los pórticos o desplomes que a veces se forman.
Esta cala bajo el faro es muy frecuentada por buceadores que acuden a realizar las prácticas de curso, bautismos de buceo o simplemente a recorrer sus fondos accediendo cómodamente desde costa.
Los fondos son muy variados, alternándose zonas de arena, praderas de posidonia y grandes bloques de roca, alcanzándose profundidad rápidamente. Por eso, la ruta de snorkel consistirá en contemplar este paisaje abrumador desde arriba, sobrevolándolo, y dejando los descensos a quienes estén bien familiarizados con la apnea.
Vamos a seguir el litoral que quedará todo el tiempo a nuestra izquierda. Enseguida surge un rosario de rocas, cada vez de mayor tamaño que descansan a profundidades por debajo de 4 ó 5 metros aunque si vamos próximos a la línea de costa, la pared se muestra más escalonada por la acumulación de rocas de desprendimiento. Es habitual no solo encontrar buceadores con botellas sino también rutas de kayak que comienzan aquí y que en su trayecto pasan por delante de la cueva de las Palomas, un impresionante pórtico en el lado Este de la cala. También nos llamará la atención las grandes rocas ciclópeas que se yerguen verticales y que, en vista cenital, resultan aún más vertiginosas, con sus paredes cayendo más de 6 metros. Las podemos rodear para descubrir todos los peces que las frecuentan como grandes sargos, obladas y algún mero. No será fácil encontrar al pulpo dada la profundidad pero sobre todo su maestría para camuflarse. Por eso lo mejor es disfrutar de este escenario jalonado de enormes piedras que en algunos casos se quedan a pocos centímetros de la superficie y que están llenas de vida.
En Bolnuevo, en el litoral de Mazarrón, encontramos una sucesión de encantadoras playas y calas. Nosotros vamos a recorrer la playa del Rincón, que está bajo un pintoresco columpio en lo alto de un mirador. Desde aquí descendemos por una escalera de madera y nos dirigimos hacia el extremo izquierdo, desde donde entraremos cómodamente al agua. Es un sitio perfecto para venir con niños ya que en casi todo el trayecto podemos hacer pie, sobre todo si vamos pegados a la costa. El fondo es de blanquísima arena aunque junto a la pared hay numerosas piedras de pequeño tamaño donde veremos variedad de peces como el blenio y gobio, que al ser mal nadador se desplaza a saltitos, apoyándose en el fondo con sus aletas pectorales. A nuestra derecha estaremos flanqueados por una extensa pradera de posidonia que en algún tramo forma en escalón para descender algo más de profundidad. Merece la pena fijarse en la posidonia porque acoge muchísima vida, entre ella el pez pipa o Syngnathus, un pez especialmente difícil de ver porque se confunde a la perfección con una hoja de esta planta. Podemos llegar hasta un entrante de la costa en forma de cueva. Aquí las rocas son pulidas como cantos rodados y siempre hay nubes de alevines o crías de peces que encuentran protección en este fondo somero. Si tenemos suerte tal vez podamos encontrar alguna sepia, que se camufla a la perfección como su primo el pulpo. Al salir podemos continuar aunque la pared empieza a presentarse más vertical y caer a mayor profundidad por lo que lo recomendable es darnos la vuelta y regresar disfrutando de esta sencillo paseo de snorkel.
El tordo (Symphodus tinca) destaca por su colorido. Lo encontraremos sobre fondos de roc a y también de posidonia, y a veces se deja desparasitar por otras especies.
Tanto la mabra como la pelaya (Bothus podas) son peces propios de fondos fangosos y de arena. Allí remueven incesantemente el sedimento en busca de alimento como gusanos, larvas y pequeños crustáceos.
ITINERARIOS DE SNORKEL REGIÓN DE MURCIA
pablocaminodominguez
Created on January 11, 2026
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Las playas y calas de la Región de Murcia esconden infinitas sorpresas que os invitamos a descubrir. Con el snorkel, una actividad que podemos practicar todos, solo necesitamos saber nadar y unas gafas de bucear para asomarnos a un mundo lleno de luz, vida y color. Son los fondos litorales de la Región de Murcia, donde la luz natural entra con fuerza para mostrarnos la belleza de paisajes únicos y la enorme biodiversidad que acogen. Desde zonas de rocas llenas de escondrijos que aprovecha la más variada fauna, hasta brillantes arenales, donde los animales tienen que desarrollar habilidades de camuflaje, pasando por las praderas de Posidonia oceanica, un auténtico biotopo que acoge a más de 1000 especies. Bienvenidos a la Costa Cálida, todo un mar de sorpresas.
Para que nuestro paseo en snorkel sea todo lo satisfactorio, seguro y divertido que queremos es importante que sigamos estas indicaciones:
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1. Cala Pato Vizo
2. Cala Fría
3. Cala Roja
4. El Descargador
5. Cala Reona
6. El Portús
7. Isla Plana
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9. Bolnuevo
10. Calnegre
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11. calarreona
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12. hornillo
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13. la cola
Entre las playas de La Pava y La Reya encontramos una lengua de roca o promontorio costero que se asoma al mar donde hay un conocido yacimiento arqueológico y un mirador. Os proponemos hacer un recorrido alrededor de todo el islote por lo que entramos desde la playa de La Reya y encontramos un fondo de luminosa arena que enseguida da paso a matas de posidonia, cada vez más tupida y extensa. En este entorno encontramos peces propios de fondos blandos como salmonetes y mabras, siempre removiendo la arena en busca de alimento, o pelayas, ese pez plano que se confunde a la perfección con la arena. Más esquivo es el raor, un pez muy tímido que en cuanto se siente amenazado se entierra bajo la arena. Por su parte, entre la posidonia veremos muchos alevines de todo tipo de peces como sargos, salpas y castañuelas. Esta planta desaparece a medida que nos pegamos al islote y van surgiendo rocas cubiertas de algas pardas, un escondrijo perfecto para peces como el gobio o el blenio y las castañuelas. Al aproximarnos a la punta del islote las rocas son cada vez más grandes y dan cobijo a otros animales como el pulpo o uno de sus depredadores, el mero, que aquí es pequeño y huidizo. El fondo cae en una plataforma rocosa hasta acabar de nuevo en la posidonia, sobre -4 m. Al girar la punta la pared cae más vertical y a sus pies numerosas rocas llenas de vida alternadas de matas de posidonia donde siempre encontramos grandes cardúmenes de salpas. Lo mejor es pegarse a las paredes del islote y veremos algunas grandes piedras que sobresalen a la superficie. Aquí se hace pie en muchas partes y hay infinitas rocas que nos entretendrán fijándonos en la vida que encuentra refugio entre ellas.
La pradera de posidonia tiene gran importancia medioambiental. No solo oxigena las aguas y reduce el efecto invernadero sino que acoge multitud de vida, como los cardúmenes de salpas.
El raor, también conocido como galán y lorito, es propio de fondos arenosos. Es un pez tímido y huidizo que a la mínima amenaza se entierra bajo la arena. Su carne es muy apreciada en la cocina.
La naturaleza modela el paisaje y nos sorprende con curiosas formas, como ventanas en la roca que también continúan por la parte sumergida
Tranquila playa urbana frente al antiguo embarcadero del Hornillo, desde donde tenemos una magnífica vista de la isla del Fraile en Águilas. Bajamos por la escalera de madera que está más a la derecha. Aquí el fondo es arenoso en el centro, pero claramente rocoso en los extremos por lo que iremos enfilando hacia la derecha. Un rosario de piedras jalonan el litoral y permiten entretenernos con la visión de mucha vida, siendo habituales los encuentros con los tordos, peces que adoptan colorido pardo en zonas de roca y arena, y de un verde intenso si viven entre la posidonia. Los serranos, peces territoriales de la familia de los meros están siempre al acecho de presas como los pequeños pulpos. Si avanzamos pegados al litoral las rocas permiten hacer pie , aunque si nos separamos un poco acrece la profundidad desembocando en un fondo de arena y, más adelante, de posidonia. En esta zona suelen acudir los pescadores para calar las redes, por lo que habrá que tener cuidado con enganches. También hay vestigios de lo que parecen viejas vías de tren. Destacan grandes formaciones rocosas a profundidad incluso debajo de los 5 metros por lo que quedan fuera del tranquilo paseo en snorkel. No es necesario llegar a la punta, antes podemos invertir el sentido y entretenernos curioseando entre las rocas y, ya cerca de la playa, observando con detenimiento la arena, donde podremos delatar la presencia de un pez plano, el gallo, pelaya o Bothus podas.
Estamos en una pequeña y encantadora cala de la costa lorquina, en el Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, un espacio natural que acoge numerosas playas casi vírgenes. En la parte sumergida, los costados son de roca mientras que el centro es un blanquísimo arenal. Nos equipamos con gafas, tubo y aletas y nos dirigimos hacia la vertiente derecha. El fondo aquí es muy poco profundo y enseguida encontraremos la fauna característica de los huecos y grietas como los pulpos, serranos y gobios. Los pulpos siempre son difíciles de ver dada su habilidad para adoptar el color e incluso la textura de la roca. Un modo de delatar su presencia es fijarnos bien cuando veamos a dos o tres serranos, que siendo peces territoriales, se suelen juntar para acosar e intentar devorar algún pequeño pulpo. La pared queda a nuestra derecha y nos va llevando en un entretenido recorrido hasta la vecina cala conocida como Baño de las Mujeres. No es necesario llegar a ella, podemos invertir el sentido en cualquier momento y revisar los mil escondrijos que aprovecha la fauna más variada. En la plataforma rocosa se hace pie perfectamente por lo que es una ruta adecuada para hacerla con niños. Mientras, en el arenal encontramos las habituales obladas y mabras removiendo el fondo y, tal vez, alguna sorpresa como la pelaya, esa especie de lenguado que se confunde perfectamente con la arena. Y aunque las salpas son más frecuentes sobre la posidonia, no será extraño ver algún banco o cardúmen de estos peces que destacan aún más sobre la luminosa arena.
Muy cerca de Mazarrón el litoral nos depara una pintoresca estampa del más puro mediterráneo con un islote junto a una ermita y restos arqueológicos . Entramos al agua y nos dirigimos hacia la isla Plana, a menos de 50 metros de la costa. El fondo, una plataforma tapizada de algas pardas, es muy somero y tremendamente luminoso, y da paso a una espectacular pradera de posidonia cuyas hojas asoman con fuerza a superficie. La parte de poniente del islote es muy poco profunda, casi en todo momento se hace pie, y está llena de vida como tordos, serranos y pulpos. Ya pegados a la isla, la pared presenta pliegues sombríos en los que se advierte la anémona actinia equina o tomate de mar, de intenso color rojo. La isla dibuja algún entrante en forma de cueva donde no cubre mientras que en otros tramos la pared cae en intenso veril, siempre lleno grupos de castañuelas negras, que cuando son alevines toman un intenso color azul neón. Si tenemos buena soltura en la natación y la mar está en buenas condiciones podemos hacer el recorrido alrededor de la isla. La profundidad irá aumentando y aparecerán rocas sueltas de buen calibre. Antes de girar la punta sur y en un entrante, se forma a unos -3 m un arco con bonitos contraluces, aunque no debemos atravesarlo. El resto del recorrido es un sin cesar de rocas, paredes de pronunciada pendiente que descansan en rocas y de nuevo, en la pradera de posidonia donde tal vez tengamos la suerte de ver el pez pipa, que se confunde magistralmente con esta planta.
El magre (Lithognathus mormyrus), también es conocido como Herrera y mabra. Como todos los de su especie, es hermafrodita ya que todos nacen como machos para pasar a ser hembras cuando alcanzan cierta talla. Los veremos casi siempre removiendo los fondos de arena.
La pelaya es un pez plano difícil de descubrir porque se confunde totalmente co n la arena. Un modo de advertirla es por los protuberantes ojos bien separados entre sí, el inferior más cerca del hocico.
Cala del Pato Vizo
También conocida como de La Galera, es una pequeña cala urbana de Cabo de Palos desde donde disfrutamos de una preciosa visión del litoral rocoso, veleros fondeados y el poderoso faro presidiendo la estampa. Entramos al agua y nos dirigimos hacia el islote que tenemos enfrente. Sus paredes descansan en un fondo sobre -3 m aunque hay multitud de rocas que atenúan la profundidad. Entre ellas, bancos de castañuelas, serranos y pequeños meros, al acecho de algún pulpo. Tras rodearlo enfilamos hacia el sur siguiendo la línea litoral. El fondo es predominantemente de posidonia, sobre todo si nos separamos de la costa, produciéndose un escalón que cae a un fondo de arena. Así, lo preferible es ir en la zona de transición entre roca y posidonia, donde veremos muchísima fauna como sargos y bogas, que se mueven como flechas al unísono ante la amenaza de depredadores como la dorada, el dentón o los túnidos, sobre todo en verano y otoño. Los entrantes del litoral acogen especialmente pequeños alevines de muchos tipos de peces, en un fondo donde hacemos pie. Así podemos llegar hasta unos escalones en la cala e invertir el rumbo, esta vez más pegados a la costa y escoltados por verdaderas nubes de obladas, sargos y mojarras, un espectáculo de vida y belleza de paisajes sumergidos. Esta ruta la podemos hacer con niños si lo hacemos pegados al litoral, donde casi en cualquier tramo se hace pie en las múltiples rocas del fondo.
El tomate de mar (Actinia equina) es un animal, aunque tiene parecido con el fruto carnoso de nuestras ensaladas. Pertenece a la familia de los cnidarios, como las medusas, disponiendo también de células urticantes, por lo que lo podemos observar pero no tocar.
La cueva de Las Palomas es un enorme pórtico en la pared bajo el faro. En snorkel no debemos entrar en ella porque el oleaje nos puede golpear contra las rocas.
La lubina es un depredador que patrulla el litoral en busca de presas como pequeños peces y crustáceos. Su legendaria voracidad le valió un nombre que procede del latin “lupus”, lobo, aunque es completamente inofensiva para los humanos.
Otra de las encantadoras calas de Cabo de Palos al sur del faro. Bajando una pronunciada escalera accedemos a un diminuto espacio de playa de gravilla y arena negra, por lo que no es un sitio amplio para extender la toalla pero sí que es magnífico para un paseo de snorkel. Vamos a encontrar unos fondos luminosos y llenos de vida en los que van surgiendo rocas en los extremos, mientras que el centro está dominado por la arena y la posidonia. Nosotros vamos a recorrer la margen izquierda, de modo que quedará a este lado el litoral. Las rocas, que van salpicando el recorrido, permiten acoger a multitud de peces como los gobios, que con sus ojos saltones y su cabeza prominente parecen observarnos con curiosidad. Podemos ir zigzagueando entre los bloques rocosos, pudiendo incluso pasar a la otra parte de uno de los grandes islotes para acceder a una zona especialmente protegida del oleaje, donde suelen parar las excursiones de kayak y lanzarse al agua para continuar con el snorkel. Vamos a ir rodeando estos peñascos entre los que evolucionan los sargos y las obladas, de tonos plateados. No será extraño ver algún depredador como la dorada o el dentón que se acerca a estas aguas remansadas en busca de pequeñas presas. La parte exterior de las rocas tiene una caída más pronunciada aunque también surgen grandes bloques que, desde el fondo, ascienden casi a superficie. Este paisaje seguro que atrae el interés del usuario familiarizado con la apnea y con los descensos en el azul. El tiempo se nos pasará volando y en cualquier momento podemos comenzar el regreso con la satisfacción de haber disfrutado de un paseo extraordinario en pleno Cabo de Palos.
La posidonia es una planta, no un alga, y cumple un importante papel medioambiental. Contribuye a la oxigenación de la atmósfera, reduce el efecto invernadero y sirve de guardería a muchas otras especies.
Es una planta que florece en otoño aunque este fenómeno no sucede todos los años, desconociéndose cuándo se va a producir.
La dorada, muy valorada gastronómicamente, es una especie solitaria que frecuenta fondos someros, donde se alimenta fundamentalmente de moluscos, crustáceos y gusanos.
El pulpo es el maestro del camuflaje. Por medio de sus cromatóforos, células especializadas, puede cambiar el color y la textura de su cuerpo y pasar desapercibido. Si nos fijamos lo veremos en la parte superior de la imagen.
Thalassoma pavo es la denominación taxonómica del fredi, también conocido como gitano, un pez habitual de fondos someros, donde se reúne en grupos. Los machos, con una franja azul vertical tras la cabeza, se distinguen claramente de las hembras, que suelen ser más pequeñas y contar con 5 franjas verticales a lo largo del cuerpo.
Los blenios se caracterizan por no disponer de vejiga natatoria, así que avanzan a saltos por el fondo. Su nombre vulgar es babosa, ya que su piel carece de escamas.
El salmonete es frecuente en fondos blandos. Allí remueve la arena para alimentarse de pequeños crustáceos, gusanos y larvas, sirviéndose de sus barbillones, dos apéndices sensoriales debajo de la boca. El fredi aprovecha la oportunidad y obtiene fácil alimento.
La Cueva Escondida es accesible en kayak y a nado cuando la mar está tranquila. Sus aguas suelen estar muy limpias y entra luz, no sólo por su pórtico sino también por el “bufador”, una abertura artificial por la que antiguamente se sacaba el mineral.
La cabruza es un tipo de blénido que se distingue por las protuberancias a modo de cuernos que presenta en la cabeza. Como todos los de su especie, es un animal territorial muy curioso que parece observarnos detenidamente aunque, a la mínima sensación de amenaza, se esconderá en su refugio en la roca.
El pez pipa (Syngnathus), también conocido como aguja, es otro maestro del camuflaje. Lo encontramos junto a las hojas de la posidonia, sobre todo cuando empiezan a desprenderse ya marchitas. Allí se mece como si de otra hoja se tratara y se alimenta de pequeños crustáceos que captura con su enorme boca.
Esta preciosa cala, al sur de Cabo de Palos, está presidida por los islotes del Descargador. Son posibles varias rutas dada la amplitud del entorno. La que ahora proponemos se puede hacer por todo tipo de usuarios al ser a poca profundidad, aunque encontraremos muchísima vida. Salimos de la costa y enfilamos a la cara oeste del islote. El fondo, inicialmente de cascajo, da enseguida paso a la pradera de cymodocea que, al igual que la posidonia, es una planta que oxigena la atmósfera y que está continuamente frecuentada por enormes bancos de salpas, brillantes y con rayas doradas. Más adelante van surgiendo rocas en las que hacemos pie y seguimos rodeando el islote, que quedará a nuestra derecha. Comienzan a hacer aparición piedras de buen calibre que, en la punta, se separan en forma de escollera sumergida dejando una zona protegida donde el agua suele estar remansada. La vegetación va desapareciendo para dejar paso a infinitas rocas entre las que se refugian los pulpos y pequeños meros e incluso alguna tímida morena que asoma la cabeza. Nos llamará la atención los miles de alevines de peces como bogas, bops bops y castañuelas que aquí encuentran un refugio perfecto, sobre todo a principios de verano, tras la reproducción primaveral. Los cazadores como las lubinas y pequeños túnidos, lo saben y patrullan estas aguas haciendo escarceos que agitan el movimiento de los alevines como si fueran un único organismo. Sorteamos las rocas y al llegar cerca de la punta este, aparecen pequeños islotes o peñascos casi sumergidos que caen por debajo de -3m por lo que comenzaremos el regreso hasta el punto de inicio, pegados a la isla y muy entretenidos por el espectáculo de la vida marina.
La playa de Cocedores del Hornillo está en un entorno de una excepcional belleza.
La sepia, un cefalópodo como el pulpo, comparte con este la capacidad de modificar el color de su piel para confundirse con el entorno o para comunicarse con otros ejemplares.
El espirógrafo nos sorprenderá por su apariencia de delicada flor, cuando en verdad se trata de un gusano que vive dentro del tubo y del que saca su penacho para alimentarse filtrando el agua.
Esta magnífica playa, en un pequeño núcleo residencial de casitas de veraneo, se encuentra en una bahía rodeada de montañas. Sus aguas cristalinas y litoral rocoso la hacen ideal para actividades acuáticas, como el kayak y el snorkel, que tan bien se complementan. No hay que confundirla con la Cala de la Morena, que está justo al lado pero separada de un promontorio rocoso y que es accesible a través del camping El Portús. Nosotros nos vamos a sumergir en el flanco derecho de la playa, donde seguiremos una extensa pared. Aunque al entrar hay arena, sobre todo en toda la parte central de la cala, en los laterales el fondo está salpicado de rocas y abundante concentración de posidonia, una selva en la que encuentran refugio muchas especies como los tordos. Un pliegue de la pared forma una zona muy poco profunda donde se hace pie y donde el agua se remansa, estando habitualmente plagada de alevines o ejemplares juveniles de sargos y salpas. Esta parte es buena para ir con niños. A medida que avanzamos la pared se va mostrando más vertical y va ganando profundidad. Ahora las rocas son de gran tamaño, probablemente desprendimientos de la pared y están cubiertas de algas y vegetación colorida. Grandes peces como la lubina y la dorada pasan por la zona a cazar. En la pared también se puede ver, en la zona intermareal, que está bien hidratada pero no siempre sumergida, el tomate de mar, una anémona de intenso color rojizo con tentáculos que puede plegar. El recorrido será todo lo largo que queramos. Por supuesto, si venimos en kayak la experiencia será mucho más intensa porque podremos disfrutar de un recorrido por el impresionante litoral y luego lanzarnos al agua y disfrutar de este paisaje submarino
Estamos en una amplia fachada marítima junto al núcleo urbano de Calabardina. En la parte derecha hay una rampa de embarcaciones, por lo que no es adecuada para nuestro paseo en snorkel. Entraremos al agua junto a unos escollos litorales en la parte más a Levante de la playa. Entramos al agua junto a unas rocas que emergen levemente. El fondo es muy somero, de roca dispersa que da paso a una losa llena de cortes y huecos que procuran refugio a pulpos y erizos. Hacemos pie perfectamente por lo que siempre es conveniente calzar escarpines con suela. Si nos abrimos hacia el mar surgen extensas praderas de posidonia. Esta planta florece en otoño, aunque no lo hace todos los años. Sobre la posidonia es frecuente ver grupos de salpas luciendo su dorada librea mientras se alimentan de esta planta, aunque también se dice que realmente lo hacen de los organismos que colonizan sus hojas. Entre la posidonia se dibujan mil senderos de blanca arena en los que tal vez veamos al esquivo raor, un pez de fondos blandos que destaca por su hocico redondeado y que, de natural huidizo, se apresura a enterrarse en la arena a la más mínima sensación de amenaza. No merece la pena separarse más de la costa porque la pradera se extiende y gana profundidad. Mejor ir sobre la losa o en su límite y entretenernos con las formaciones rocosas que jalonan el fondo y que también albergan mucha vida.
La escorpa, también conocida como cabracho o gallina es un pez que se confunde con el fondo rocoso. Además, puede cambiar el tono de su piel, aclarándola u oscureciéndolo para camuflarse con el entorno.
La posidonia forma con su intrincado follaje una acogedora selva para multitud de especies, como estos tordos y julia, peces muy huidizos que encuentran en la pradera un perfecto refugio.
También conocida como de La Galera, es una pequeña cala urbana de Cabo de Palos desde donde disfrutamos de una preciosa visión del litoral rocoso, veleros fondeados y el poderoso faro presidiendo la estampa. Entramos al agua y nos dirigimos hacia el islote que tenemos enfrente. Sus paredes descansan en un fondo sobre -3m aunque hay multitud de rocas que atenúan la profundidad. Entre ellas, bancos de castañuelas, serranos y pequeños meros, al acecho de algún pulpo. Tras rodearlo enfilamos hacia el sur siguiendo la línea litoral. El fondo es predominantemente de posidonia, sobre todo si nos separamos de la costa, produciéndose un escalón que cae a un fondo de arena. Así, lo preferible es ir en la zona de transición entre roca y posidonia, donde veremos muchísima fauna como sargos y bogas, que se mueven como flechas al unísono ante la amenaza de depredadores como la dorada, el dentón o los túnidos, sobre todo en verano y otoño. Los entrantes del litoral acogen especialmente pequeños alevines de muchos tipos de peces, en un fondo donde hacemos pie. Así podemos llegar hasta unos escalones en la cala e invertir el rumbo, esta vez más pegados a la costa y escoltados por verdaderas nubes de obladas, sargos y mojarras, un espectáculo de vida y belleza de paisajes sumergidos. Esta ruta la podemos hacer con niños si lo hacemos pegados al litoral, donde casi en cualquier tramo se hace pie en las múltiples rocas del fondo.
La sepia, al igual que su pariente el pulpo, tiene su piel recubierta de unos órganos conocidos como cromatóforos que les permiten cambiar su color y textura adaptándolos al entorno. De este modo consiguen una invisibilidad casi perfecta.
La playa de Calarreona nos ofrece en su vertiente sur un extraordinario recorrido en snorkel. Y es que las mil piedras desperdigadas por el fondo dibujan un paisaje que podemos recorrer zigzagueando de un modo improvisado para descubrir multitud de vida. Pegado a la costa hay una amplio escenario rocoso lleno de grietas, algunas ocupadas por la anémona conocida como fideo de mar, que evitaremos tocar porque puede ser urticante. Si nos abrimos un poco al mar encontramos enormes bloques de piedra que descansan en un fondo de arena y posidonia, ya más allá de los 5 metros de profundidad. Así que, para ver vida en abundancia, lo recomendable es ir más pegados a la costa, junto a la plataforma, que se encuentra tapizada de algas pardas y verdes. Allí, cientos de peces como las salpas y castañuelas nos acompañan todo el camino. Mientras, otras especies como la sepia intentan camuflarse, adaptando su color y textura corporal al entorno dominante, una habilidad que comparte con su familiar directo, el pulpo. Es muy entretenido pasar entre las rocas, algunas de las cuales sobresalen a superficie mientras que, bajo el agua, son perfectas para albergar peces como el blenio, el gobio o los serranos. Otras rocas adoptan formas curiosas haciendo de este un paisaje muy fotogénico. No es necesario llegar hasta la vecina cala de la Higuerica, de modo que cuando nos apetezca podemos darnos la vuelta y seguir disfrutando de un extraordinario paseo en snorkel.
Estamos a las puertas del espacio natural del Parque de Calblanque, entre Cabo de Palos y Portman, un entorno que acoge importante biodiversidad y que, bajo el agua, es incluso más sorprendente. Entramos por la parte derecha y encontramos un fondo salpicado de rocas dispersas que deviene en plataforma rocosa que alberga mucha vida como gobios, fredis (Thalassoma pavo) y tordos. Vamos a seguir la pared, que quedará a nuestra derecha mientras que tras la zona rocosa surge un amplio arenal donde nos llamará la atención un rosario de piezas en forma de herradura, como abrazaderas de grandes tuberías, restos probables del antiguo emisario. Lo mejor es ir por encima de la zona rocosa que frente a la pared forma bajos y lenguas rocosas que caen por debajo de -4 m mientras que la parte menos profunda llega casi a superficie. La vida marina es abundante y variada: cardúmenes de sargos bajo las cornisas rocosas, bancos de salpas sobre la posidonia y cymodocea y nubes de castañuelas, lisas e incluso algún pequeño mero. Cuando estemos frente a un entrante del litoral veremos el enorme pórtico de una cueva donde si accedemos lo haremos con precaución y sólo si las condiciones son adecuadas. En el exterior, las paredes caen verticales y se funden con enormes plataformas rocosas sumergidas de visibles capas o estratos. Este fondo está plagado de lajas de pizarra, mineral muy abundante en el litoral. Ya de regreso podemos ir serpenteando entre las abundantes piedras de gran tamaño que jalonan el recorrido hasta el punto de inicio.
Los sargos son muy habituales en todos los fondos de la Región de Murcia. Peces gregarios, es fácil encontrarlos en grandes grupos, sobre todo en zonas de roca, bajo los pórticos o desplomes que a veces se forman.
Esta cala bajo el faro es muy frecuentada por buceadores que acuden a realizar las prácticas de curso, bautismos de buceo o simplemente a recorrer sus fondos accediendo cómodamente desde costa. Los fondos son muy variados, alternándose zonas de arena, praderas de posidonia y grandes bloques de roca, alcanzándose profundidad rápidamente. Por eso, la ruta de snorkel consistirá en contemplar este paisaje abrumador desde arriba, sobrevolándolo, y dejando los descensos a quienes estén bien familiarizados con la apnea. Vamos a seguir el litoral que quedará todo el tiempo a nuestra izquierda. Enseguida surge un rosario de rocas, cada vez de mayor tamaño que descansan a profundidades por debajo de 4 ó 5 metros aunque si vamos próximos a la línea de costa, la pared se muestra más escalonada por la acumulación de rocas de desprendimiento. Es habitual no solo encontrar buceadores con botellas sino también rutas de kayak que comienzan aquí y que en su trayecto pasan por delante de la cueva de las Palomas, un impresionante pórtico en el lado Este de la cala. También nos llamará la atención las grandes rocas ciclópeas que se yerguen verticales y que, en vista cenital, resultan aún más vertiginosas, con sus paredes cayendo más de 6 metros. Las podemos rodear para descubrir todos los peces que las frecuentan como grandes sargos, obladas y algún mero. No será fácil encontrar al pulpo dada la profundidad pero sobre todo su maestría para camuflarse. Por eso lo mejor es disfrutar de este escenario jalonado de enormes piedras que en algunos casos se quedan a pocos centímetros de la superficie y que están llenas de vida.
En Bolnuevo, en el litoral de Mazarrón, encontramos una sucesión de encantadoras playas y calas. Nosotros vamos a recorrer la playa del Rincón, que está bajo un pintoresco columpio en lo alto de un mirador. Desde aquí descendemos por una escalera de madera y nos dirigimos hacia el extremo izquierdo, desde donde entraremos cómodamente al agua. Es un sitio perfecto para venir con niños ya que en casi todo el trayecto podemos hacer pie, sobre todo si vamos pegados a la costa. El fondo es de blanquísima arena aunque junto a la pared hay numerosas piedras de pequeño tamaño donde veremos variedad de peces como el blenio y gobio, que al ser mal nadador se desplaza a saltitos, apoyándose en el fondo con sus aletas pectorales. A nuestra derecha estaremos flanqueados por una extensa pradera de posidonia que en algún tramo forma en escalón para descender algo más de profundidad. Merece la pena fijarse en la posidonia porque acoge muchísima vida, entre ella el pez pipa o Syngnathus, un pez especialmente difícil de ver porque se confunde a la perfección con una hoja de esta planta. Podemos llegar hasta un entrante de la costa en forma de cueva. Aquí las rocas son pulidas como cantos rodados y siempre hay nubes de alevines o crías de peces que encuentran protección en este fondo somero. Si tenemos suerte tal vez podamos encontrar alguna sepia, que se camufla a la perfección como su primo el pulpo. Al salir podemos continuar aunque la pared empieza a presentarse más vertical y caer a mayor profundidad por lo que lo recomendable es darnos la vuelta y regresar disfrutando de esta sencillo paseo de snorkel.
El tordo (Symphodus tinca) destaca por su colorido. Lo encontraremos sobre fondos de roc a y también de posidonia, y a veces se deja desparasitar por otras especies.
Tanto la mabra como la pelaya (Bothus podas) son peces propios de fondos fangosos y de arena. Allí remueven incesantemente el sedimento en busca de alimento como gusanos, larvas y pequeños crustáceos.