SEMBRAR VIDA EN LA CIUDAD
La crisis económica urbana, la precariedad alimentaria en barrios populares y la invisibilización del trabajo de cuidado de muchas mujeres han sido los detonantes de esta agenda. .
Seguridad alimentaria y economía del cuidado como ejes fundamentales para la transformación territorial en Medellín:
prácticas colectivas que recuperan la tierra, revierten el hambre
urbana, empoderan liderazgos de mujeres y construyen nuevos
vínculos entre ciudad-campo, comunidad y cuidado mutuo.
Subtemas relevantes
1. Huertas comunitarias y agroecología urbana
En diferentes comunas de Medellín han emergido huertas comunitarias como espacios de
resistencia frente al hambre, la desigualdad y la pérdida del vínculo con la tierra. En ellas,
mujeres, jóvenes y familias siembran no solo alimentos, sino confianza, identidad y redes de
apoyo. Las huertas funcionan como aulas vivas donde se comparten saberes campesinos, se
recuperan semillas nativas y se revalorizan prácticas ancestrales de cultivo.
En barrios de la Comuna 8, la Comuna 13 y Manrique, estas huertas se han convertido en
puntos de encuentro intergeneracional, en los que se habla de autocuidado, liderazgo
femenino y sostenibilidad ambiental. Son también lugares donde lo político se cultiva junto a
la tierra: allí se conversa sobre derechos, autonomía y buen vivir.
2. Redes de trueque, intercambio y economía feminista del cuidado
Las redes de trueque y economía solidaria han tomado fuerza como estrategias comunitarias
para enfrentar la precariedad económica y fortalecer el lazo social. A través de intercambios
de productos, servicios o saberes, las comunidades demuestran que es posible construir
economías
basadas
en
la
reciprocidad,
no
en
la
competencia.
En Medellín, colectivos de mujeres cuidadoras han impulsado mercados solidarios y trueques
barriales donde circulan alimentos, artesanías o servicios de cuidado. Estas experiencias
encarnan la economía feminista del cuidado, que propone poner la vida en el centro de la
organización social y económica, reconociendo que cuidar y alimentarse son actos
profundamente políticos.
Movilización en torno
a la agenda
✓ Colectivos de mujeres y lideresas comunitarias que impulsan huertas urbanas y
agroecológicas (en comunas populares y corregimientos).
✓ Jóvenes que participan en Unidades Básicas de Autoabastecimiento y huertas
comunitarias.
✓ Instituciones públicas: Secretaría de Inclusión Social y Familia, Secretaría de las
Mujeres, Secretaría de Medio Ambiente, entre otras.
✓ Redes de trueque, economía solidaria, asociaciones de agricultura urbana.
✓ Comunidades rurales-urbanas, barrios populares y zonas de desigualdad
alimentaria.
✓ Academias y centros de educación que trabajan en formación agroecológica y
soberanía alimentaria
¿Cuáles fueron los hechos que detonaron o antecedieron la agenda?
La crisis económica urbana, la precariedad alimentaria en barrios populares y la invisibilización del trabajo de cuidado de muchas mujeres han sido los detonantes de esta agenda. En Medellín se ha identificado que un 24 % de la población no tiene garantizadas las tres comidas diarias, y que en comunas como la Popular, Santa Cruz, Manrique y Aranjuez este porcentaje alcanza el 36% Paralelamente, la política pública local de seguridad y soberanía alimentaria reconoce la necesidad de producir, distribuir y consumir alimentos cerca al territorio, como parte del derecho humano a la alimentación.
Hechos que detonaron o antecedieron la agenda La agenda surge como respuesta a la crisis alimentaria urbana, al aumento de la pobreza y al
debilitamiento de los lazos comunitarios. En Medellín, la inseguridad alimentaria afecta
especialmente a los barrios populares, donde muchas familias no logran cubrir sus necesidades
básicas
de
alimentación.
En paralelo, el trabajo de cuidado —históricamente asumido por mujeres— continúa siendo
invisibilizado y no remunerado, a pesar de sostener la economía de la vida cotidiana.
Estas problemáticas motivaron el surgimiento de múltiples iniciativas ciudadanas que, desde el
2023, comenzaron a articularse en torno a huertas comunitarias, redes de trueque y espacios de
formación ambiental. En 2025, con la consolidación del Distrito Rural Campesino y las Mesas
Corregimentales, el tema de la soberanía alimentaria tomó fuerza en la agenda pública de la
ciudad, convirtiéndose en símbolo de organización, autonomía y esperanza.
Territorios y espacios donde se mueve la agenda La agenda se despliega en comunas con alta vulnerabilidad alimentaria —Popular, Santa Cruz,
Manrique, Villa Hermosa, San Javier— y en los corregimientos de San Cristóbal, Altavista y San
Antonio
de
Prado.
Las huertas urbanas, patios comunitarios, cocinas solidarias, mercados campesinos y espacios
educativos se configuran como escenarios donde la ciudadanía vive la transformación territorial.
La ciudad se vuelve un territorio sembrado: cada huerta, un acto de esperanza.
SEMBRAR VIDA EN LA CIUDAD
Nuevas Ciudadanías
Created on December 21, 2025
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SEMBRAR VIDA EN LA CIUDAD
La crisis económica urbana, la precariedad alimentaria en barrios populares y la invisibilización del trabajo de cuidado de muchas mujeres han sido los detonantes de esta agenda. .
Seguridad alimentaria y economía del cuidado como ejes fundamentales para la transformación territorial en Medellín: prácticas colectivas que recuperan la tierra, revierten el hambre urbana, empoderan liderazgos de mujeres y construyen nuevos vínculos entre ciudad-campo, comunidad y cuidado mutuo.
Subtemas relevantes 1. Huertas comunitarias y agroecología urbana En diferentes comunas de Medellín han emergido huertas comunitarias como espacios de resistencia frente al hambre, la desigualdad y la pérdida del vínculo con la tierra. En ellas, mujeres, jóvenes y familias siembran no solo alimentos, sino confianza, identidad y redes de apoyo. Las huertas funcionan como aulas vivas donde se comparten saberes campesinos, se recuperan semillas nativas y se revalorizan prácticas ancestrales de cultivo. En barrios de la Comuna 8, la Comuna 13 y Manrique, estas huertas se han convertido en puntos de encuentro intergeneracional, en los que se habla de autocuidado, liderazgo femenino y sostenibilidad ambiental. Son también lugares donde lo político se cultiva junto a la tierra: allí se conversa sobre derechos, autonomía y buen vivir.
2. Redes de trueque, intercambio y economía feminista del cuidado Las redes de trueque y economía solidaria han tomado fuerza como estrategias comunitarias para enfrentar la precariedad económica y fortalecer el lazo social. A través de intercambios de productos, servicios o saberes, las comunidades demuestran que es posible construir economías basadas en la reciprocidad, no en la competencia. En Medellín, colectivos de mujeres cuidadoras han impulsado mercados solidarios y trueques barriales donde circulan alimentos, artesanías o servicios de cuidado. Estas experiencias encarnan la economía feminista del cuidado, que propone poner la vida en el centro de la organización social y económica, reconociendo que cuidar y alimentarse son actos profundamente políticos.
Movilización en torno
a la agenda
✓ Colectivos de mujeres y lideresas comunitarias que impulsan huertas urbanas y agroecológicas (en comunas populares y corregimientos). ✓ Jóvenes que participan en Unidades Básicas de Autoabastecimiento y huertas comunitarias. ✓ Instituciones públicas: Secretaría de Inclusión Social y Familia, Secretaría de las Mujeres, Secretaría de Medio Ambiente, entre otras. ✓ Redes de trueque, economía solidaria, asociaciones de agricultura urbana. ✓ Comunidades rurales-urbanas, barrios populares y zonas de desigualdad alimentaria. ✓ Academias y centros de educación que trabajan en formación agroecológica y soberanía alimentaria
¿Cuáles fueron los hechos que detonaron o antecedieron la agenda?
La crisis económica urbana, la precariedad alimentaria en barrios populares y la invisibilización del trabajo de cuidado de muchas mujeres han sido los detonantes de esta agenda. En Medellín se ha identificado que un 24 % de la población no tiene garantizadas las tres comidas diarias, y que en comunas como la Popular, Santa Cruz, Manrique y Aranjuez este porcentaje alcanza el 36% Paralelamente, la política pública local de seguridad y soberanía alimentaria reconoce la necesidad de producir, distribuir y consumir alimentos cerca al territorio, como parte del derecho humano a la alimentación.
Hechos que detonaron o antecedieron la agenda La agenda surge como respuesta a la crisis alimentaria urbana, al aumento de la pobreza y al debilitamiento de los lazos comunitarios. En Medellín, la inseguridad alimentaria afecta especialmente a los barrios populares, donde muchas familias no logran cubrir sus necesidades básicas de alimentación. En paralelo, el trabajo de cuidado —históricamente asumido por mujeres— continúa siendo invisibilizado y no remunerado, a pesar de sostener la economía de la vida cotidiana. Estas problemáticas motivaron el surgimiento de múltiples iniciativas ciudadanas que, desde el 2023, comenzaron a articularse en torno a huertas comunitarias, redes de trueque y espacios de formación ambiental. En 2025, con la consolidación del Distrito Rural Campesino y las Mesas Corregimentales, el tema de la soberanía alimentaria tomó fuerza en la agenda pública de la ciudad, convirtiéndose en símbolo de organización, autonomía y esperanza.
Territorios y espacios donde se mueve la agenda La agenda se despliega en comunas con alta vulnerabilidad alimentaria —Popular, Santa Cruz, Manrique, Villa Hermosa, San Javier— y en los corregimientos de San Cristóbal, Altavista y San Antonio de Prado. Las huertas urbanas, patios comunitarios, cocinas solidarias, mercados campesinos y espacios educativos se configuran como escenarios donde la ciudadanía vive la transformación territorial. La ciudad se vuelve un territorio sembrado: cada huerta, un acto de esperanza.