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LUMO EL GATO ARQUERO

Valentina Espiga García

Created on December 17, 2025

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Transcript

LUMO EL GATO ARQUERO

¡Que raro! Cada vez que tenso el arco hay mucho viento ¿Por qué será?

Una madrugada, mientras practicaba, una flecha suya no cayó donde debía. Voló más lejos, más rápido… y desapareció en el bosque. Lumo, intrigado, la siguió. Tras cruzar un arroyo y un campo de helechos, llegó a unas ruinas antiguas cubiertas de musgo. En el centro había una piedra con símbolos tallados: arcos, ojos de gato y estrellas.

¡¡Noo mi flecha!!

Al tocar la piedra con la pata, el arco vibró. Una voz antigua habló, no con palabras, sino con sensaciones. Desde ese momento, las flechas de Lumo nunca herían por crueldad: siempre desviaban, advertían o salvaban.Pronto el bosque empezó a cambiar. Un grupo de lobos bajó demasiado cerca del pueblo, empujados por el hambre. Los humanos entraron en pánico, pero nadie resultó herido. Cada vez que un lobo se acercaba, una flecha se clavaba justo delante de él, marcando un límite invisible. Los lobos entendieron y se retiraron

Pero no todo fue calma. Un incendio comenzó en el lado norte del bosque. El humo oscureció el cielo y los animales huyeron sin rumbo.

Lumo subió al árbol más alto que conocía y disparó flechas con cuerdas atadas, haciendo caer ramas, desviando el fuego, creando caminos seguros. Terminó con las patas chamuscadas y los bigotes negros, pero el bosque se salvó.

Menos mal que me he subido aquí sino estaria muerto.

Esa noche, agotado, Lumo pensó en dejar el arco. Extrañaba dormir sin responsabilidades. Entonces apareció una niña del pueblo, perdida y asustada. Lumo no dudó: lanzó una flecha con una cinta roja que ella reconoció del mercado. La siguió… y volvió a casa. Desde entonces, Lumo entendió que su destino no era solo aprender a tirar con arco, sino elegir cuándo hacerlo.

Hoy, el arco descansa escondido entre raíces antiguas. Lumo sigue siendo un gato, duerme al sol, caza sombras y finge desinterés. Pero cuando el bosque lo necesita, el viento vuelve a callar… y una flecha vuela sin que nadie vea quién la disparó.