El acoso no es parte del paisaje
El derecho de las mujeres a habitar el espacio público sin miedo y sin violencia.
El acoso no tiene cabida en el espacio público de Medellín. El derecho a habitar la ciudad sin miedo.
El acoso callejero como forma de violencia de género.
El acoso no se justifica, se denuncia.
Lo que se nombra, se transforma.
OBJETIVO DE LA AGENDA
HECHOS DETONANTES
¿Quiénes participan o se movilizan en torno a la agenda?
Efectos de la agenda y sus actores
Los territorios y espacios que movilizan la agenda principalmente son: Ciclovías y entornos
deportivos, entre ellos Ciclovía de Las Palmas (se visibilizó varios puntos de esta vía como
entornos inseguros para las mujeres deportistas), ciclovías principales de Medellín, zonas
con alta movilización ciclista y vulnerabilidad, como Manrique, La Candelaria, Robledo,
espacios deportivos municipales, vías urbanas con cámaras.
El caso de Daisy López, coach nutricional e influencer, ciclista aficionada hace 10 años,
denunció que fue tocada sin consentimiento por un hombre en moto, mientras
montaba bicicleta en la vía Las Palmas. Según ella, no fue la primera vez: ya había vivido
esta situación al menos tres veces durante su rutina deportiva.
• El alcalde Federico Gutiérrez calificó los hechos como “indignantes”
• Alcaldía de Medellín ha respaldado públicamente los casos de denuncia y se ha comprometido a reforzar la seguridad y cultura ciudadana. • La Secretaría de las Mujeres, reforzaron campañas pedagógicas como "No estás sola", "Vivas Nos Queremos", entre otras. • La secretaria de Movilidad, colabora con vigilancia en ciclorrutas y transporte público. • Policía Metropolitana, participa en procesos de judicialización e identificación de agresores del Valle de Aburrá. • Fiscalía General de la Nación, lleva a cabo investigaciones como la del agresor de Daisy, con apoyo de videos y pruebas ciudadanas. • Redes feministas, Usa el performance, la pedagogía popular y la intervención urbana como herramientas de denuncia. • Mesa de Género de Medellín, Incide en políticas públicas, seguimiento a rutas de atención y prevención de violencias. • Colectivos de mujeres, Visibilizan el acoso a mujeres en la movilidad urbana, y exigen rutas seguras y derecho al espacio público libre de violencias. • Ciclista Rigoberto Urán, expresó su rechazo contundente al acoso callejero hacia mujeres deportistas “Me cuentan que todavía hay muchas quejas de mis amigas ciclistas, muchos manes por ahí en moto pasan y les tocan la nalga.” y hace un llamado a los hombres a respetar a las mujeres, y hace la siguiente pregunta “¿A usted le gustaría que le hicieran eso a su mamá, a su hija o a su esposa? Respetemos a las mujeres que vemos montando bicicleta solas. Si quiere, venga y me toca la nalga a mí... no tengo mucha, pero bueno...” • La comunidad en general, el caso de Daisy López se viralizó en redes sociales gracias a que ella misma publicó el video y su testimonio y miles de personas (especialmente mujeres) reaccionaron compartiendo sus propias experiencias de acoso, comentarios, hilos, hashtags y videos con mensajes como #NoEstásSola o #ElAcosoNoEsNormal • Medios de comunicación, radio, prensa, se realizaron entrevistas en las que Daisy compartió su testimonio para transformar la cultura vial y exigir respeto.
Uno de los principales logros ha sido desnaturalizar el acoso callejero. Gracias a esta
agenda, se ha roto el silencio de muchas mujeres y se ha cuestionado la costumbre de
pensar que “eso es normal”. Cada vez más personas, especialmente hombres
comenzaron a reconocer el acoso como una forma de violencia y no como una conducta
inofensiva, se abrió un diálogo social amplio en medios de comunicación, hogares,
escuelas, redes sociales y escenarios deportivos, lo que permitió que esta agenda se
convirtiera en un símbolo colectivo, otras mujeres se sintieron identificadas y
comenzaron a compartir sus propias experiencias, generando eco, solidaridad y
empoderamiento.
La agenda ha generado una importante movilización frente al acoso callejero que viven
diariamente las mujeres en Medellín, visibilizando que esta violencia no solo afecta a
quienes practican deporte, como fue el caso de Daisy, sino también a quienes
simplemente caminan por la calle, sin importar su vestimenta. Esta realidad exige un
cambio cultural profundo, basado en el respeto a las mujeres y el derecho a habitar el
espacio público sin miedo.
Además, se realizaron pedaladas feministas y acciones simbólicas lideradas por mujeres
ciclistas y colectivos sociales, resignificando el espacio público como un lugar que
también les pertenece.
Finalmente, esta agenda permitió evidenciar un gran reto aún pendiente: la falta de
claridad legal sobre el acoso callejero, que continúa siendo un obstáculo para la
denuncia y la sanción efectiva.
Visibilizar, sensibilizar y actuar frente al acoso callejero como una forma de violencia de género naturalizada en el espacio público, a partir del caso de Daisy, para que la ciudadanía, las instituciones y los territorios reconozcan que el acoso no es algo normal, sino una forma de control, intimidación y exclusión que debe ser nombrada, rechazada y transformada.
El acoso no es parte del paisaje
Sarah Muñoz Giraldo
Created on December 4, 2025
Start designing with a free template
Discover more than 1500 professional designs like these:
View
Practical Microsite
View
Essential Microsite
View
Akihabara Microsite
View
Essential CV
View
Akihabara Resume
View
Momentum: First Operational Steps
View
3D Corporate Reporting
Explore all templates
Transcript
El acoso no es parte del paisaje
El derecho de las mujeres a habitar el espacio público sin miedo y sin violencia.
El acoso no tiene cabida en el espacio público de Medellín. El derecho a habitar la ciudad sin miedo. El acoso callejero como forma de violencia de género. El acoso no se justifica, se denuncia. Lo que se nombra, se transforma.
OBJETIVO DE LA AGENDA
HECHOS DETONANTES
¿Quiénes participan o se movilizan en torno a la agenda?
Efectos de la agenda y sus actores
Los territorios y espacios que movilizan la agenda principalmente son: Ciclovías y entornos deportivos, entre ellos Ciclovía de Las Palmas (se visibilizó varios puntos de esta vía como entornos inseguros para las mujeres deportistas), ciclovías principales de Medellín, zonas con alta movilización ciclista y vulnerabilidad, como Manrique, La Candelaria, Robledo, espacios deportivos municipales, vías urbanas con cámaras.
El caso de Daisy López, coach nutricional e influencer, ciclista aficionada hace 10 años, denunció que fue tocada sin consentimiento por un hombre en moto, mientras montaba bicicleta en la vía Las Palmas. Según ella, no fue la primera vez: ya había vivido esta situación al menos tres veces durante su rutina deportiva.
• El alcalde Federico Gutiérrez calificó los hechos como “indignantes” • Alcaldía de Medellín ha respaldado públicamente los casos de denuncia y se ha comprometido a reforzar la seguridad y cultura ciudadana. • La Secretaría de las Mujeres, reforzaron campañas pedagógicas como "No estás sola", "Vivas Nos Queremos", entre otras. • La secretaria de Movilidad, colabora con vigilancia en ciclorrutas y transporte público. • Policía Metropolitana, participa en procesos de judicialización e identificación de agresores del Valle de Aburrá. • Fiscalía General de la Nación, lleva a cabo investigaciones como la del agresor de Daisy, con apoyo de videos y pruebas ciudadanas. • Redes feministas, Usa el performance, la pedagogía popular y la intervención urbana como herramientas de denuncia. • Mesa de Género de Medellín, Incide en políticas públicas, seguimiento a rutas de atención y prevención de violencias. • Colectivos de mujeres, Visibilizan el acoso a mujeres en la movilidad urbana, y exigen rutas seguras y derecho al espacio público libre de violencias. • Ciclista Rigoberto Urán, expresó su rechazo contundente al acoso callejero hacia mujeres deportistas “Me cuentan que todavía hay muchas quejas de mis amigas ciclistas, muchos manes por ahí en moto pasan y les tocan la nalga.” y hace un llamado a los hombres a respetar a las mujeres, y hace la siguiente pregunta “¿A usted le gustaría que le hicieran eso a su mamá, a su hija o a su esposa? Respetemos a las mujeres que vemos montando bicicleta solas. Si quiere, venga y me toca la nalga a mí... no tengo mucha, pero bueno...” • La comunidad en general, el caso de Daisy López se viralizó en redes sociales gracias a que ella misma publicó el video y su testimonio y miles de personas (especialmente mujeres) reaccionaron compartiendo sus propias experiencias de acoso, comentarios, hilos, hashtags y videos con mensajes como #NoEstásSola o #ElAcosoNoEsNormal • Medios de comunicación, radio, prensa, se realizaron entrevistas en las que Daisy compartió su testimonio para transformar la cultura vial y exigir respeto.
Uno de los principales logros ha sido desnaturalizar el acoso callejero. Gracias a esta agenda, se ha roto el silencio de muchas mujeres y se ha cuestionado la costumbre de pensar que “eso es normal”. Cada vez más personas, especialmente hombres comenzaron a reconocer el acoso como una forma de violencia y no como una conducta inofensiva, se abrió un diálogo social amplio en medios de comunicación, hogares, escuelas, redes sociales y escenarios deportivos, lo que permitió que esta agenda se convirtiera en un símbolo colectivo, otras mujeres se sintieron identificadas y comenzaron a compartir sus propias experiencias, generando eco, solidaridad y empoderamiento.
La agenda ha generado una importante movilización frente al acoso callejero que viven diariamente las mujeres en Medellín, visibilizando que esta violencia no solo afecta a quienes practican deporte, como fue el caso de Daisy, sino también a quienes simplemente caminan por la calle, sin importar su vestimenta. Esta realidad exige un cambio cultural profundo, basado en el respeto a las mujeres y el derecho a habitar el espacio público sin miedo.
Además, se realizaron pedaladas feministas y acciones simbólicas lideradas por mujeres ciclistas y colectivos sociales, resignificando el espacio público como un lugar que también les pertenece. Finalmente, esta agenda permitió evidenciar un gran reto aún pendiente: la falta de claridad legal sobre el acoso callejero, que continúa siendo un obstáculo para la denuncia y la sanción efectiva.
Visibilizar, sensibilizar y actuar frente al acoso callejero como una forma de violencia de género naturalizada en el espacio público, a partir del caso de Daisy, para que la ciudadanía, las instituciones y los territorios reconozcan que el acoso no es algo normal, sino una forma de control, intimidación y exclusión que debe ser nombrada, rechazada y transformada.