Albacete
Cuenca
Alarcón (Cuenca)
Oropesa (Toledo)
Toledo
Almagro (Ciudad Real)
Sigüenza (Guadalajara)
Manzanares (Ciudad Real)
Molina de Aragón (Guadalajara)
Albacete
Este parador admite mascotas, una particularidad que puede propiciar o facilitar un viaje. Y sentido tiene porque esta quinta (antigua finca rústica de descanso de la aristocracia o la alta burguesía) cuenta con amplios jardines por los que pasear o corretear. Para los que quieran iniciarse en el golf, el parador alberga un pitch and putt de 9 hoyos y un green donde patear, y para los doctos, a 20 kilómetros se halla el club de golf Las Pinaillas. La viva ciudad de Albacete se encuentra a tres kilómetros. Los estupendos platos de caza y el pisto manchego se pueden tomar sin abandonar las instalaciones.
Cuenca
El convento de San Pablo mira a las casas colgadas, uno de los atractivos que le han valido a Cuenca la categoría de Patrimonio de la Humanidad. Tras las reformas, ha mejorado la eficiencia del edificio, cuenta con decoración nueva y se ha incluido obra de Fernando Zóbel de Ayala y Gustavo Torner. El claustro acristalado del siglo XVI sigue albergando una muestra de 42 lienzos de Julián Casado, arte contemporáneo. El comedor de los monjes resulta idóneo para probar la gastronomía conquense: zarajos de cordero, ajo arriero, morteruelo... Fuera, en la ciudad, esperan las mencionadas casas colgadas, la Plaza Mayor y la catedral.
Alarcón (Cuenca)
Sobre un meandro del río Júcar, en lo alto del peñasco Pico de los Hidalgos, el parador de Alarcón se asoma a un pueblo hermoso, declarado Conjunto Histórico Artístico. El hotel se ubica en un castillo del siglo XII, cuya construcción se atribuye al rey Alfonso VIII. Destacan la torre del homenaje, renacentista, y sus elegantes textiles rojos y naranjas en el interior. La iglesia de Santa María, que posee un retablo muy bien conservado del renacimiento, supone una visita ineludible, así como la iglesia de Santo Domingo de Silos. La hoz de Alarcón ofrece rutas de senderismo y el cercano pantano homónimo, playas y deportes acuáticos.
Oropesa (Toledo)
Parador monumento desde 1930, el primero que dio paso a la conversión de castillos, palacios, conventos y monasterios en hoteles. Esta fortaleza ubicada en el kilómetro 147 de la A5, la autovía que conecta Madrid con Badajoz, fue la casa solariega de los condes de Oropesa y sirvió de refugio a soldados, religiosos y nobles en otras épocas. A 25 minutos en coche por la autovía se llega a Talavera de la Reina, donde su apreciada cerámica se encuentra en los bancos de los parques, en las plazas, en las casas, en las fachadas de los teatros. En las maletas de los visitantes. Estará cerrado por reforma hasta 2027.
Toledo
La espléndida y alargada terraza del parador brinda unas vistas imbatibles a Toledo, ciudad Patrimonio de la Humanidad. Este hotel de cuatro estrellas, con amplias y lujosas instalaciones, se ubica al sur del río Tajo. Al norte quedan el alcázar, la catedral, las mezquitas y las sinagogas; sus baños y sus cuevas; sus callejuelas, sus plazas y sus jardines; la huella de las culturas cristiana, musulmana y hebrea, en resumen. Otro tipo de gozo, el gastronómico, se completa en el restaurante del parador: perdiz estofada, lomo de ciervo, migas del pastor...
Almagro (Ciudad Real)
A cinco minutos de la Plaza Mayor de esta ciudad declarada Conjunto Histórico Artístico se encuentra el parador. Se trata de un convento del siglo XVI con piscina, patios interiores y galerías luminosas. Almagro es conocido por el Corral de Comedias, el único que se conserva intacto y en activo desde principios del siglo XVII, y por el Festival Internacional de Teatro Clásico. Atención a las berenjenas de Almagro, un encurtido presente en los recintos feriales de toda la submeseta sur. Para los que prolonguen la estancia, a 40 minutos se encuentra el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.
Sigüenza (Guadalajara)
El parador de Sigüenza se ubica en un castillo del siglo XII emplazado en una alcazaba árabe. La fortaleza cuenta con un gran patio empedrado y ajardinado. Se ha mejorado la eficiencia y la accesibilidad del edificio, y se ha redecorado: se exhibe una colección de textiles contemporáneos producidos por la Real Fábrica de Tapices y fotografías abstractas de José Quintanilla. En el comedor se sirven croquetas de cabrito, migas alcarreñas o bizcocho borracho de Guadalajara, platos a la altura de los atractivos turísticos de Sigüenza: sus calles estrechas o travesañas, la casa del Doncel o la Plaza Mayor renacentista.
Manzanares (Ciudad Real)
El parador de Manzanares se halla en una finca ajardinada de carácter manchego muy próxima a tres espacios de gran valor medioambiental: el Parque Natural de Cabañeros, las Lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel. La ubicación de este hotel de cuatro estrellas es óptima para conocer La Mancha a través de algunos de sus pueblos: Tomelloso, Daimiel, Argamasilla de Alba o Valdepeñas. Uno de los dos restaurantes del parador se llama Azafrán, donde sirven platos como la caldereta de cordero o el bacalao aderezados con hebras de esta preciada especia manchega
Molina de Aragón (Guadalajara)
Inaugurado en 2025, el parador de Molina de Aragón es un símbolo de la resurreción de la zona oriental de Guadalajara, arrasada y posteriormente rehabilitada tras el incendio de 2005. Este edificio vanguardista, cuya obra artística remite a la idea de renacimiento, se ubica junto al Parque Natural del Alto Tajo (protegido por la Unesco), a orillas del río Gallo. Desde sus 24 habitaciones se puede ver el castillo de Molina de Aragón, el segundo más grande de España. Y a escasos pasos, los múltiples atractivos de la ciudad que lo alberga: la judería, los fastuosos palacetes, el monasterio de San Francisco o la gastronomía local, en la que destacan el cordero, las migas o las tortas de San Blas.
Albacete - Paradores - MBL
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Created on December 3, 2025
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Albacete
Cuenca
Alarcón (Cuenca)
Oropesa (Toledo)
Toledo
Almagro (Ciudad Real)
Sigüenza (Guadalajara)
Manzanares (Ciudad Real)
Molina de Aragón (Guadalajara)
Albacete
Este parador admite mascotas, una particularidad que puede propiciar o facilitar un viaje. Y sentido tiene porque esta quinta (antigua finca rústica de descanso de la aristocracia o la alta burguesía) cuenta con amplios jardines por los que pasear o corretear. Para los que quieran iniciarse en el golf, el parador alberga un pitch and putt de 9 hoyos y un green donde patear, y para los doctos, a 20 kilómetros se halla el club de golf Las Pinaillas. La viva ciudad de Albacete se encuentra a tres kilómetros. Los estupendos platos de caza y el pisto manchego se pueden tomar sin abandonar las instalaciones.
Cuenca
El convento de San Pablo mira a las casas colgadas, uno de los atractivos que le han valido a Cuenca la categoría de Patrimonio de la Humanidad. Tras las reformas, ha mejorado la eficiencia del edificio, cuenta con decoración nueva y se ha incluido obra de Fernando Zóbel de Ayala y Gustavo Torner. El claustro acristalado del siglo XVI sigue albergando una muestra de 42 lienzos de Julián Casado, arte contemporáneo. El comedor de los monjes resulta idóneo para probar la gastronomía conquense: zarajos de cordero, ajo arriero, morteruelo... Fuera, en la ciudad, esperan las mencionadas casas colgadas, la Plaza Mayor y la catedral.
Alarcón (Cuenca)
Sobre un meandro del río Júcar, en lo alto del peñasco Pico de los Hidalgos, el parador de Alarcón se asoma a un pueblo hermoso, declarado Conjunto Histórico Artístico. El hotel se ubica en un castillo del siglo XII, cuya construcción se atribuye al rey Alfonso VIII. Destacan la torre del homenaje, renacentista, y sus elegantes textiles rojos y naranjas en el interior. La iglesia de Santa María, que posee un retablo muy bien conservado del renacimiento, supone una visita ineludible, así como la iglesia de Santo Domingo de Silos. La hoz de Alarcón ofrece rutas de senderismo y el cercano pantano homónimo, playas y deportes acuáticos.
Oropesa (Toledo)
Parador monumento desde 1930, el primero que dio paso a la conversión de castillos, palacios, conventos y monasterios en hoteles. Esta fortaleza ubicada en el kilómetro 147 de la A5, la autovía que conecta Madrid con Badajoz, fue la casa solariega de los condes de Oropesa y sirvió de refugio a soldados, religiosos y nobles en otras épocas. A 25 minutos en coche por la autovía se llega a Talavera de la Reina, donde su apreciada cerámica se encuentra en los bancos de los parques, en las plazas, en las casas, en las fachadas de los teatros. En las maletas de los visitantes. Estará cerrado por reforma hasta 2027.
Toledo
La espléndida y alargada terraza del parador brinda unas vistas imbatibles a Toledo, ciudad Patrimonio de la Humanidad. Este hotel de cuatro estrellas, con amplias y lujosas instalaciones, se ubica al sur del río Tajo. Al norte quedan el alcázar, la catedral, las mezquitas y las sinagogas; sus baños y sus cuevas; sus callejuelas, sus plazas y sus jardines; la huella de las culturas cristiana, musulmana y hebrea, en resumen. Otro tipo de gozo, el gastronómico, se completa en el restaurante del parador: perdiz estofada, lomo de ciervo, migas del pastor...
Almagro (Ciudad Real)
A cinco minutos de la Plaza Mayor de esta ciudad declarada Conjunto Histórico Artístico se encuentra el parador. Se trata de un convento del siglo XVI con piscina, patios interiores y galerías luminosas. Almagro es conocido por el Corral de Comedias, el único que se conserva intacto y en activo desde principios del siglo XVII, y por el Festival Internacional de Teatro Clásico. Atención a las berenjenas de Almagro, un encurtido presente en los recintos feriales de toda la submeseta sur. Para los que prolonguen la estancia, a 40 minutos se encuentra el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.
Sigüenza (Guadalajara)
El parador de Sigüenza se ubica en un castillo del siglo XII emplazado en una alcazaba árabe. La fortaleza cuenta con un gran patio empedrado y ajardinado. Se ha mejorado la eficiencia y la accesibilidad del edificio, y se ha redecorado: se exhibe una colección de textiles contemporáneos producidos por la Real Fábrica de Tapices y fotografías abstractas de José Quintanilla. En el comedor se sirven croquetas de cabrito, migas alcarreñas o bizcocho borracho de Guadalajara, platos a la altura de los atractivos turísticos de Sigüenza: sus calles estrechas o travesañas, la casa del Doncel o la Plaza Mayor renacentista.
Manzanares (Ciudad Real)
El parador de Manzanares se halla en una finca ajardinada de carácter manchego muy próxima a tres espacios de gran valor medioambiental: el Parque Natural de Cabañeros, las Lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel. La ubicación de este hotel de cuatro estrellas es óptima para conocer La Mancha a través de algunos de sus pueblos: Tomelloso, Daimiel, Argamasilla de Alba o Valdepeñas. Uno de los dos restaurantes del parador se llama Azafrán, donde sirven platos como la caldereta de cordero o el bacalao aderezados con hebras de esta preciada especia manchega
Molina de Aragón (Guadalajara)
Inaugurado en 2025, el parador de Molina de Aragón es un símbolo de la resurreción de la zona oriental de Guadalajara, arrasada y posteriormente rehabilitada tras el incendio de 2005. Este edificio vanguardista, cuya obra artística remite a la idea de renacimiento, se ubica junto al Parque Natural del Alto Tajo (protegido por la Unesco), a orillas del río Gallo. Desde sus 24 habitaciones se puede ver el castillo de Molina de Aragón, el segundo más grande de España. Y a escasos pasos, los múltiples atractivos de la ciudad que lo alberga: la judería, los fastuosos palacetes, el monasterio de San Francisco o la gastronomía local, en la que destacan el cordero, las migas o las tortas de San Blas.