El matrimonio Arnolfini, 1434. Jan van Eyck. Óleo sobre tabla.National Gallery, Londres.
Catedral de León, 1205.
Pantocrátor, 1123. San Clemente de Taüll, Lleida.
Santo Tomás de Aquino, 1476. Carlos Crivelli. Óleo sobre tabla. National Gallery.
La invención de la imprenta La imprenta de tipos móviles metálicos, desarrollada por Johannes Gutenberg hacia 1450, permitió reproducir textos en gran cantidad y favoreció la difusión de textos y la alfabetización en Europa.
Estudio preparatorio para La Virgen, el Niño y Santa Ana, ca. 1499–1501. Leonardo da Vinci. Dibujo a carboncillo, tiza y tinta sobre papel. National Gallery, Londres.
Retablo mayor de la Iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla. Conjunto barroco, segunda mitad del siglo XVII.
Luisa Roldán, San Ginés de la Jara. Escultura en madera policromada, finales del siglo XVII.
Caravaggio, El descendimiento de la cruz Óleo sobre lienzo, 1603–1604.
Monet, impression soleil levant, 1872.
Eugène Delacroix, La libertad guiando al pueblo, 1830.
Jacques-Louis David, Madame Raymond de Verninac, 1799.
Joaquín Sorolla, ¡Aún dicen que el pescado es caro!, 1894.
Maurizio Cattelan. Comedian, 2019.
Marcel Duchamp. Fountine, 1917.
Picasso. Cabeza de toro, 1942.
Antonio López
Jaume Plansa
Ellen Kooi
Sebastão Salgado
Herzog & De Meuron en colaboración con Ai WeiWei
Jenny Saville
El retablo barroco se convierte en uno de los principales medios de comunicación visual del periodo. Integra arquitectura, escultura, pintura y dorado en una estructura unitaria destinada a impactar al espectador y transmitir los valores de la fe católica. Su desarrollo se ve impulsado por la Contrarreforma y se expande ampliamente por los virreinatos americanos, donde adopta rasgos locales enriqueciendo el estilo. La abundante ornamentación, el uso del dorado, el uso de columnas salomónicas y el efecto teatral convierten al retablo en una de las manifestaciones más representativas del estilo barroco.
Caligrafía, ilustración y libro manuscrito en la Edad Media
Durante la Edad Media, la caligrafía, la ilustración y el diseño editorial alcanzaron un alto nivel de desarrollo, especialmente en el contexto de los monasterios, que funcionaron como centros de conservación, producción y transmisión del conocimiento. En el scriptorium, los monjes copiaban manuscritos a mano, combinando texto e imagen mediante una cuidada caligrafía, iniciales ornamentadas e ilustraciones conocidas como miniaturas, que ayudaban a comprender y organizar la información. Ejemplos destacados de esta tradición son los Beatos de Liébana, con su potente lenguaje simbólico y cromático, o el Libro de Kells, donde la ornamentación y la caligrafía alcanzan un alto grado de complejidad visual y valor simbólico.
Beato de Liébana, s. X–XI. Manuscrito iluminado del Comentario al Apocalipsis. Biblioteca Nacional de España y la Catedral de Girona.
Libro de Kells, s. IX. Manuscrito iluminado de los Evangelios. Trinity College Library de Dublín.
La ingeniería romana supuso uno de los mayores avances técnicos de la Antigüedad. Los romanos perfeccionaron el uso del arco, la bóveda y el hormigón, lo que les permitió construir calzadas, puentes, acueductos, puertos y edificios públicos de gran durabilidad. Estas obras tenían una función práctica y política: organizar el territorio, facilitar el comercio, el control militar y mejorar la vida urbana. La ingeniería se entendía como un saber técnico aplicado, transmitido de forma sistemática entre especialistas. Su eficacia y precisión sentaron las bases de la ingeniería occidental y explican que muchas construcciones romanas sigan en uso o se conserven hoy. El legado romano demuestra que el dominio de la técnica fue una herramienta clave para el poder y la cohesión del Imperio.
La universidad en la Edad Media
La institución de la universidad surge en Europa a partir del siglo XII como respuesta a la necesidad de organizar y transmitir el conocimiento de forma estable. Las universidades medievales se convierten en centros de estudio a los que acuden estudiantes de distintos territorios, generando un importante flujo de movilidad. Para facilitar la comunicación, se emplea el latín como lengua común, lo que permite compartir saberes más allá de las fronteras políticas. La enseñanza se organizaba en colegios, y existían sistemas de ayudas y becas, muchas de ellas vinculadas a la Iglesia o a mecenas, que permitían el acceso a estudiantes sin recursos. El currículo se estructuraba en torno a las artes liberales, divididas en el trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía), que constituían la base para estudios superiores como Derecho, Medicina o Teología. El acceso a la universidad estaba reservado principalmente a clases privilegiadas o a quienes podían sostener económicamente sus estudios, aunque la Iglesia facilitó cierta movilidad social. Este tipo de formación intelectual se distinguía claramente de las artes manuales, aprendidas en talleres y reguladas por gremios, donde se formaban los artesanos, incluidos los dedicados a las producciones gráfico-plásticas. En España destacan algunas de las primeras universidades europeas, como Palencia, Salamanca o Valladolid. Entre ellas, la Universidad de Salamanca adquirió un papel central como foco de pensamiento, debate jurídico y teológico, convirtiéndose en una de las instituciones académicas más influyentes de Europa durante la Edad Media y la Edad Moderna.
Claustro universitario (Universidad de Salamanca, fundada en 1218) El claustro era un espacio fundamental en las universidades medievales y modernas, destinado a la vida académica y comunitaria. En él se desarrollaban el estudio, la lectura, la enseñanza y el debate, funcionando como lugar de encuentro entre docentes y estudiantes. Su organización arquitectónica refleja la influencia del modelo monástico y simboliza la universidad como comunidad de saber, diálogo y transmisión del conocimiento.
Arquitectura contemporánea
La arquitectura contemporánea incorpora el concepto High Tech, donde la tecnología, la estructura y los materiales avanzados no se ocultan, sino que se convierten en parte visible del diseño. Vidrio, acero, hormigón y sistemas constructivos innovadores permiten edificios más ligeros, eficientes y complejos desde el punto de vista formal. Muchos de estos edificios buscan convertirse en elementos de identidad urbana: formas reconocibles, singulares y fácilmente asociables a una ciudad. En este sentido, existe un claro paralelismo con las catedrales góticas, que también fueron hitos técnicos y simbólicos de su tiempo, representando el poder, el progreso y la identidad colectiva. Hoy, museos, bibliotecas o centros culturales cumplen una función similar como iconos del paisaje urbano contemporáneo.
Grabado
El grabado es una técnica de reproducción de imágenes basada en la incisión manual o con ácido sobre una de una matriz (una plancha de madera o metal), que se entinta y se estampa sobre papel. A diferencia de la pintura o el dibujo, permite la producción seriada de imágenes, resultando más barata de producir y comprar que la pintura, ofreciendo la posibilidad de adquirir imágenes a precios más bajos. Fue la técnica utilizada para incluir imágenes en libros y prensa desde el siglo XV hasta el XIX. Sus orígenes se encuentran en la Antigüedad, en sellos y sistemas de impresión, y se desarrolla plenamente en China con la xilografía (matriz o plancha de madera). En Europa, el grabado se consolida en el siglo XV, ligado a la imprenta. Técnicas como la xilografía y la calcografía fueron esenciales para difundir imágenes, textos y conocimientos antes de la fotografía.
Nueva figuración en la pintura
Retoma la representación de la figura humana respondiendo a los movimientos abstractos. Se caracteriza por el uso de pinceladas sueltas y visibles, heredadas del Impresionismo, y por colores intensos y expresivos propios de Expresionismo. A diferencia de otras corrientes contemporáneas, la nueva figuración recupera la técnica pictórica: se vuelve a trabajar la anatomía, la perspectiva, el volumen y el realismo, aunque desde enfoques no idealizados. Son frecuentes los encuadres fotográficos, los cortes parciales del cuerpo y las composiciones inspiradas en la imagen fotográfica y audiovisual. Las escenas representadas suelen partir de situaciones cotidianas, a las que se incorporan elementos simbólicos que amplían el significado de la imagen.
Mark Tennant
Jenny Sauville
Coque Bayón
Antonio Barahona
Miguel Ángel
Miguel Ángel fue una de las figuras centrales del Renacimiento italiano y uno de los artistas más influyentes de la historia. Destacó como escultor, pintor y arquitecto, y desarrolló un estilo personal basado en el dominio del dibujo anatómico del cuerpo humano, el manierismo —entendido como deformación intencionada de la proporción con fines expresivos— y la terribilità, visible en la intensidad y tensión de sus composiciones. Su obra refleja la cosmovisión renacentista como retorno a los valores clásicos y al modelo escultórico griego, favorecido por el redescubrimiento de las ruinas romanas. Sitúa al ser humano en el centro del mundo y concibe el cuerpo como reflejo de virtudes como la razón, la fuerza y la belleza. El dibujo es la base de su proceso creativo y el principal medio de estudio de la forma. Trabajó bajo el patrocinio de grandes mecenas, especialmente la Iglesia y el papado, para quienes realizó obras de temática principalmente religiosa, como la Piedad, el David o los frescos de la Capilla Sixtina. Miguel Ángel concedía primacía a la escultura: seleccionaba personalmente los bloques de mármol en la cantera y entendía su labor como la de liberar la figura contenida en el bloque. Giorgio Vasari, en Le Vite de’ più eccellenti pittori, scultori e architettori (publicada por primera vez en 1550, y ampliada en 1568), lo presenta como el modelo del artista-genio, elevando su figura a un estatus casi heroico. Esta visión contribuyó decisivamente a la construcción del mito del artista moderno, cuya creatividad se concibe como excepcional y ligada al talento individual, una idea que marcará la historia del arte posterior.
Estudio de torso masculino de espaldas (dibujo anatómico), c. 1504–1506. Dibujo a sanguina sobre papel. British Museum, Londres.
Estudios anatómicos del cuerpo humano (dibujo), c. 1504–1508. Dibujo a sanguina sobre papel. Museo del Louvre, París.
La sibila libia (detalle del techo de la Capilla Sixtina), 1508–1512. Fresco. Capilla Sixtina, Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano.
Techo de la Capilla Sixtina, 1508–1512. Fresco. Capilla Sixtina, Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano.
Moisés, 1513–1515. Escultura en mármol. San Pietro in Vincoli, Roma.
David, 1501–1504. Escultura en mármol. Galleria dell’Accademia, Florencia.
Lamassu, guardianes de las puertas asirias.
Esculturas monumentales de Lamassu (siglos VIII–VII a. C.), figuras mitológicas con cuerpo de toro o león, alas de ave y cabeza humana barbada, situadas a ambos lados de las puertas de palacios y ciudades del Imperio asirio. Su función era protectora y simbólica: representaban fuerza, vigilancia y autoridad divina, y actuaban como guardianes frente a amenazas físicas y espirituales. Estas esculturas, hoy conservadas en el British Museum, formaban parte de un programa visual de propaganda política y religiosa, donde arquitectura y escultura comunicaban el poder del Estado. Como referencia del uso monumental y simbólico de las puertas en el Próximo Oriente, destaca la Puerta de Ishtar, ejemplo del empleo de imágenes y relieves para reforzar la autoridad y el orden sagrado en el espacio urbano.
Ilustración actual que prepresnta la puerta de Ishtar en Babilonia (actual Irak), los restos arqueológicos se conservan en el museo de Pérgamo en Berín.
Gótico
El paso del Románico al Gótico se produce a partir del siglo XII como consecuencia de cambios económicos, técnicos y culturales. Las mejoras en las técnicas agrarias aumentan la producción, favorecen el crecimiento del comercio y la artesanía y permiten el desarrollo y enriquecimiento de las ciudades, especialmente en zonas como la Península Ibérica e Italia, donde el modelo feudal no se implantó de forma plena. Los avances técnicos en arquitectura —arco apuntado, bóveda de crucería y arbotantes— hacen posible construir edificios más altos y luminosos, con muros más ligeros y grandes vidrieras. La catedral gótica deja de ser un espacio cerrado y defensivo, propio del contexto rural románico, para convertirse en un edificio urbano que representa el poder, la identidad y el prestigio de la ciudad. Este cambio se acompaña de una nueva cosmovisión medieval, marcada por el auge de las universidades, la recuperación de textos clásicos griegos a través del mundo islámico y el desarrollo del pensamiento escolástico.La catedral gótica expresa, mediante la luz, la verticalidad y la complejidad técnica, la grandeza de la divinidad, que acoge e ilumina a los fieles, haciéndolos sentirse pequeños en su interior.
Catedral de León, exterior. León, siglo XIII. Arquitectura gótica.
Catedral de Sevilla. Sevilla, siglos XV–XVI. Arquitectura gótica.
Sainte-Chapelle, interior. París, siglo XIII. Arquitectura gótica.
Esculturas de apóstoles, fachada de la Catedral de Sevilla. Sevilla, siglos XV–XVI.
Catedral de Notre-Dame de Reims, esculturas de la portada occidental. Reims (Francia), siglos XIII–XIV. Escultura en piedra
Niños comiendo fruta y melón. Murillo, 1613–1615. Escena de la vida cotidiana que refleja la realidad social de la época.
La rendición de Breda. Diego Velázquez, 1635Pintura histórica de encargo real que representa una victoria militar evitando la humillación del vencido.
La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp. Rembrandt, 1632.Encargo institucional del gremio de cirujanos de Ámsterdam.
Barroco: imagen, valores y modos de vida
En los territorios católicos y protestantes, la imagen cumple funciones similares —comunicar valores, creencias y formas de vida—, pero se manifiesta de manera distinta según el contexto religioso, social y político. No cambian tanto los temas como quién encarga las obras, para qué espacios y con qué intención. En los países protestantes, al reducirse los encargos religiosos y optar por templos sobrios, aumentan los encargos cívicos e institucionales (milicias urbanas, ciencia, corporaciones) y los encargos privados de la burguesía. Esto favorece géneros como el retrato colectivo, las escenas cotidianas, el bodegón y también propuestas personales del autor, como los autorretratos o el estudio del artista. La pintura satírica y crítica, visible en museos como el Rijksmuseum, refleja además la oposición a los valores de la curia católica. En los territorios católicos, la imagen religiosa mantiene un papel central. Los templos buscan deslumbrar e impresionar, utilizando la ornamentación, el dorado, los retablos, la escultura y la pintura para transmitir grandeza, riqueza y solemnidad. En el ámbito político, las imágenes exaltan el poder monárquico y militar; en el caso español, este discurso se combina con valores católicos y una visión ética del poder, como se aprecia en obras como La rendición de Breda. Durante este periodo se produce en España un gran desarrollo de la pintura, la literatura y la poesía, conocido como el Siglo de Oro, que convierte a la monarquía hispánica en un referente de gran influencia cultural de primer orden en Europa.
El retrato romano: imagen y poder Los romanos desarrollan el retrato como un género propio con una función principalmente política y propagandística. La imagen del emperador se producía de forma seriada en talleres y se colocaba en estatuas públicas repartidas por las ciudades del Imperio, haciendo visible al gobernante y reforzando su autoridad. El busto retrato adquiere valor como escultura independiente y se introduce un mayor naturalismo, mostrando rasgos individuales como la edad o la expresión, a diferencia del idealismo griego. Esta tendencia culmina en los retratos a la encáustica, como los de El Fayum, donde la imagen sirve para conservar la identidad y la memoria del individuo.
Luisa Roldán, conocida como La Roldana, nació en Sevilla y se formó en el taller de su padre, Pedro Roldán. Trabajó junto a sus hermanos y otros aprendices en dicho taller. En los talleres de escultura barrocos, las mujeres solían dedicarse a tareas de dorado, estofado o encarnado, pero Luisa empezó a destacar también en la talla. Tras trasladarse a Madrid, fue nombrada escultora de cámara de Carlos II, un reconocimiento excepcional para una mujer de su época. A pesar de su prestigio, terminó su vida en una situación económica precaria. Es la primera mujer escultora documentada en España con reconocimiento propio, que ejerció su oficio de manera continuada.
Sala hipóstila
La sala hipóstila del Templo de Karnak es uno de los espacios más monumentales de la arquitectura del Antiguo Egipto. El templo, ampliado durante siglos por distintos faraones del Imperio Nuevo, funcionó como gran centro religioso y político, dedicado principalmente al dios Amón, y como escenario de rituales estatales y procesiones. Construida sobre todo en época de Seti I y Ramsés II (siglo XIII a. C.), la Sala hipóstila de Karnak está formada por un bosque de 134 columnas gigantescas que sostienen el techo. Su función no era la congregación pública, sino marcar simbólicamente el tránsito hacia lo sagrado. Las columnas y muros estuvieron completamente policromados y cubiertos de jeroglíficos en relieve, que narran victorias militares, rituales y ofrendas a los dioses.
Antionio López. La mujer de Coslada,
Chuck Close. Autoretrato, 1967-1968.
Hiperrealismo
La pintura hiperrealista surge en la segunda mitad del siglo XX y se caracteriza por una representación extremadamente precisa de la realidad, basada en la observación directa o en el uso de la fotografía como referencia. A diferencia del realismo tradicional, no busca idealizar ni dramatizar, sino mostrar lo cotidiano con una atención minuciosa al detalle, la luz y las texturas. Artistas como Antonio López o Isabel Quintanilla representan escenas y objetos comunes —interiores domésticos, alimentos, paisajes urbanos— dotándolos de una presencia silenciosa y reflexiva. En el ámbito internacional, Chuck Close explora el retrato a gran escala a partir de la fotografía, mientras que Ralph Goings centra su obra en bodegones y espacios cotidianos ligados a la cultura urbana y de consumo.
Isabel Quintanilla. La sandía, 1995.
Ralph Goings. Bodegón del Perth Diner, 1980.
El diseño industrial es la disciplina que se ocupa de proyectar y desarrollar productos de uso cotidiano fabricados en serie, integrando función, forma, ergonomía, materiales y procesos industriales, con el objetivo de resolver necesidades prácticas y mejorar la experiencia del usuario. El diseño industrial no se limita a la apariencia del objeto: busca que el producto sea útil, comprensible, seguro y eficiente, teniendo en cuenta su contexto de uso, su producción, su impacto social y económico.
Subtítulo
Subtítulo
Nuevos lenguajes visuales y reconocimiento artístico
Al igual que ocurrió en su momento con la fotografía, otras formas de creación visual como el cine, el cómic y los videojuegos han ido siendo progresivamente reconocidas como manifestaciones artísticas. En el caso del cine, su consolidación como arte vino acompañada de la creación de academias, festivales y estudios teóricos que analizaron su lenguaje propio. En los videojuegos, este proceso es más reciente: comienzan a surgir instituciones, premios y espacios académicos que estudian su dimensión estética, narrativa y visual, evidenciando cómo nuevas formas de expresión pueden incorporarse al ámbito artístico cuando desarrollan lenguajes, códigos y comunidades propias.
Detroit Become Human. Quantic Dream, 2018.
Arrugas. Paco Roca, 2007.
Impresionismo
Las innovaciones del Impresionismo coinciden con los avances científicos del siglo XIX sobre la percepción visual. Se demostró que la visión no es una copia directa de la realidad, sino un proceso en el que el cerebro interpreta la información que recibe la retina, a través de los conos y bastones, sensibles al color y a la luz. Estos estudios mostraron que los colores no se perciben de forma aislada, sino en relación con los que los rodean, y que el cerebro integra estímulos fragmentados en una imagen unitaria. Por ello, los colores pueden mezclarse en la percepción del espectador en vez de hacerlo directamente en la pintura.
Los impresionistas aplicaron este principio mediante pinceladas visibles de color. Desde una distancia adecuada, el ojo del espectador fusiona los colores y construye la imagen. El puntillismo lleva esta idea más lejos, utilizando pequeños puntos de color separados que el cerebro combina visualmente, reforzando la relación entre pintura y percepción.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el coleccionismo de la burguesía norteamericana fue clave para el reconocimiento del Impresionismo. Grandes coleccionistas y museos en Estados Unidos adquirieron obras impresionistas, consolidando su prestigio internacional y convirtiéndolo en uno de los movimientos más influyentes del arte moderno.
Leonardo da Vinci
Leonardo da Vinci encarna el ideal del artista renacentista como creador integral. Fue pintor, dibujante, ingeniero y estudioso de la anatomía, la naturaleza y la mecánica, desarrollando una concepción del conocimiento basada en la observación directa y la experimentación. En su obra artística y de estudio, el dibujo es la base de todo el proceso y el medio fundamental para comprender la forma, el movimiento y la proporción. En pintura, introdujo avances decisivos como el sfumato, que suaviza los contornos y refuerza la sensación de profundidad y naturalidad, visible en obras como La Gioconda o La Última Cena. Sus estudios anatómicos, realizados a partir de disecciones, muestran un conocimiento preciso del cuerpo humano, aplicado tanto al arte como a la ciencia. Leonardo trabajó al servicio de grandes mecenas, como los Sforza en Milán o los Médici y la corte francesa, desarrollando proyectos de pintura, escultura, arquitectura e ingeniería militar y civil.
Estudio anatómico de un hombre anciano, 1508–1510. Dibujo a pluma y tinta con anotaciones. Royal Collection, Windsor Castle.
Estudio de retrato femenino, 1488–1490. Dibujo a punta de plata y tinta sobre papel. Biblioteca Reale, Turín.
La Última Cena, 1495–1498. Temple y óleo sobre yeso seco (técnica experimental). Refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, Milán.
La joven con armiño (Cecilia Gallerani), 1489–1490. Óleo sobre tabla. Museo Nacional de Cracovia.
La Virgen de las Rocas, 1483–1486 (primera versión). Óleo sobre tabla. Museo del Louvre, París.
Estudios de cabezas grotescas, finales del siglo XV. Dibujo a pluma y tinta sobre papel. Colecciones diversas (Royal Collection, Windsor).
Los orígenes de la reproducción de información pueden rastrearse hasta la Antigüedad, con sistemas de estampación y sellado como los cilindros-sello mesopotámicos (usados para “imprimir” imágenes y signos sobre arcilla). Siglos después, en China se desarrollaron técnicas de impresión como la xilografía y los tipos móviles. En Europa, el gran salto llega a mediados del siglo XV con Johannes Gutenberg, que perfeccionó la imprenta mediante tipos móviles de metal, una tinta adecuada y una prensa. Esto permitió producir libros con rapidez, de forma uniforme y en gran cantidad, iniciando una revolución cultural: abarata el libro, acelera la difusión de ideas y la propaganda. En España, su implantación fue algo más tardía, en parte por el alto nivel de la caligrafía y la tradición de manuscritos, copistas y calígrafos. Aun así, la imprenta acabó imponiéndose y marcó el inicio de una nueva etapa en la comunicación visual y la aparición del diseño tipográfico y editorial.
Fotografía artística
Hay un tipo de fotografía que mira a la tradición pictórica en la composición, el uso del color y el simbolismo. Aunque la fotografía es un instrumento capaz de captar la imagen con un alto grado de realismo y con mayor facilidad que otras técnicas, algunos autores recurren deliberadamente a elementos simbólicos y evocadores para aportar más capas de significado más allá de lo literal. En este contexto se sitúan autores vinculados a la Helsinki School, como Susanna Majuri o Ellen Kooi, cuyas imágenes remiten al simbolismo y a la tradición de la pintura romántica, mediante escenas construidas, atmósferas poéticas y una relación evocadora entre figura y entorno. En la obra de Tania Franco y Pierre Gonnord es especialmente evidente la influencia del tenebrismo, con un uso expresivo de la luz y la sombra que remite directamente a Caravaggio. En el caso de Gonnord, esta referencia se conecta de forma clara con la tradición del Barroco sevillano, mediante fondos neutros y iluminación dramática, estableciendo un diálogo directo con la pintura clásica Este tipo de fotografía vinculada al circuito del arte contemporáneo de instituciones y eventos internacionales como Paris Photo, PHotoESPAÑA, Rencontres d’Arles o Museum of Modern Art (MOMA), que regulan su difusión, reconocimiento y valor cultural.
Susanna Majuri. Serie Sense of Water, 2016. Serie inspirada en mitologías y simbolismo romántico.
Pierre Gonnord. Serie realizada en el barrio de las Tres Mil Viviendas (Sevilla), 2007.
Tania Franco. Subject 11, 2022.
El Hospital de la Caridad de Sevilla es uno de los conjuntos más representativos del Barroco español y un ejemplo destacado del uso del arte con finalidad social, religiosa y moral. Fue impulsado en el siglo XVII por Miguel de Mañara, en un contexto de profunda crisis económica, epidemias y desigualdad social en la Sevilla posterior al esplendor comercial con América. En él participaron algunos de los principales nombres del Barroco sevillano, como Bartolomé Esteban Murillo, autor de grandes lienzos dedicados a la misericordia y las obras de caridad, y Pedro Roldán y La Roldana, responsables de la escultura del retablo mayor. Destaca también la intervención de Juan de Valdés Leal, cuyas pinturas y frescos —especialmente los de carácter moral y alegórico— refuerzan el mensaje de advertencia sobre la fugacidad de la vida y la necesidad de la caridad cristiana.
El Coloso (1808–1812), Francisco de Goya. Óleo sobre lienzo. Imagen simbólica vinculada a la Guerra de la Independencia española, en la que una figura colosal y oscura domina el paisaje mientras la población huye en desorden. La obra expresa el terror colectivo, la violencia, el miedo y el desplazamiento forzado provocados por el conflicto bélico, alejándose de la representación heroica de la guerra para mostrar sus consecuencias humanas y sociales.
Romanticismo pictórico y Goya
El Romanticismo rompe con el estilo neoclásico basado en la razón, el equilibrio y los modelos ideales, y sitúa en primer plano la emoción, la subjetividad y la experiencia personal del artista. Los temas se vuelven más intensos y conflictivos, abordando la violencia, el miedo, la locura, la guerra o lo irracional, y la obra deja de buscar una belleza ideal para ofrecer una visión crítica de la realidad. En este contexto, Francisco de Goya ocupa un lugar fundamental. Formado en la tradición académica y vinculado inicialmente a la Real Fábrica de Tapices, su obra evoluciona hacia una pintura profundamente personal y crítica. Goya abandona la idealización y representa un mundo violento y contradictorio mediante una pincelada expresiva, la deformación de la figura y el uso del simbolismo. Su lenguaje visual influyó decisivamente en movimientos posteriores como el Expresionismo, el Surrealismo y otras vanguardias del siglo XX, por lo que es considerado uno de los pintores más influyentes de la historia.
Henri Cartier-Bresson Derrière la Gare Saint-Lazare, París, 1932. Obra icónica del concepto “instante decisivo”.
Fotografía documental
El fotoperiodismo y la fotografía documental utilizan la imagen como testimonio directo de la realidad. Su objetivo principal no es la creación simbólica o estética, sino informar, registrar y comunicar hechos reales, acontecimientos históricos, situaciones sociales o momentos decisivos, manteniendo un fuerte compromiso con la veracidad. Estas imágenes se caracterizan por capturar instantes irrepetibles, donde el encuadre, el tiempo y la acción coinciden para construir un mensaje claro y comprensible. Aunque el fotógrafo toma decisiones formales (encuadre, luz, punto de vista), estas están subordinadas al contenido informativo. La fotografía se convierte así en una herramienta de memoria colectiva y de conciencia social. Autores y agencias como Magnum Photos o certámenes como World Press Photo han consolidado este lenguaje visual, demostrando que una imagen puede resumir un acontecimiento complejo y convertirse en un referente histórico.
Cristina García Rodero Sin título (serie documental) década de 1980.
World Press Photo, Deportes (2022) Fotografía ganadora en la categoría de deportes. Captura el instante decisivo de una canasta durante un partido de la NBA, ejemplo del uso del tiempo preciso para documentar la acción.
La Virgen del canciller Rolin, Jan van Eyck, ca. 1435. Óleo sobre tabla. Museo del Louvre. La obra fue encargada por Nicolas Rolin, canciller del Ducado de Borgoña, y muestra una nueva forma de representación del poder nobiliario. El donante aparece retratado junto a la Virgen, integrándose en la escena sagrada, lo que evidencia el uso de la imagen como medio para afirmar estatus, prestigio social y autoridad política. La precisión técnica del óleo refuerza el carácter simbólico y representativo de la imagen como expresión de poder y clase.
El matrimonio Arnolfini.
Esta obra es un ejemplo clave de la introducción de la técnica del óleo, que permitió una mayor precisión, profundidad cromática y representación detallada de texturas, objetos y efectos de la luz. A diferencia del temple, técnica predominante hasta ese momento, el óleo tiene un secado más lento, lo que posibilita trabajar durante más tiempo sobre la superficie, corregir, superponer capas y lograr una mayor luminosidad y realismo. Estas innovaciones técnicas transformaron la pintura europea. El cuadro refleja el auge de la burguesía urbana y mercantil en el siglo XV, una nueva clase social vinculada al comercio que comienza a encargar retratos para afirmar su estatus. Los objetos representados —ropa, muebles, espejo o lámpara— funcionan como símbolos de riqueza, poder económico y valores sociales, de nuevo, la imagen se convierte en un medio para representar la identidad y la posición social.
Período helenístico (siglos IV–I a. C.)
El período helenístico se inicia tras las conquistas de Alejandro Magno, que extienden la cultura griega por un vasto territorio desde el Mediterráneo oriental hasta Asia. La polis pierde protagonismo y surgen grandes reinos, lo que transforma la forma de entender al individuo y su relación con el poder y la sociedad. Las producciones gráfico-plásticas abandonan el ideal de equilibrio sereno del período clásico y se orientan hacia el movimiento, la expresión emocional y la variedad de temas. El cuerpo ya no representa un modelo universal y perfecto, sino que muestra edad, esfuerzo, dolor, tensión o emociones intensas. Aparece un mayor interés por lo particular y lo narrativo. El naturalismo se intensifica, no como copia exacta de la realidad, sino como recurso expresivo. Se representan escenas cotidianas, personajes marginales y composiciones complejas, con fuertes contrastes de luz, gestos exagerados y posturas dinámicas. La imagen busca impactar al espectador, provocar empatía y transmitir experiencias humanas diversas. Aunque las obras siguen realizándose en talleres especializados y por encargo, la función de la imagen cambia: ya no se centra solo en los valores cívicos de la polis, sino en la experiencia individual, reflejando una cosmovisión más diversa y fragmentada propia del mundo helenístico.
Período arcaico
Durante el período arcaico, Grecia se organiza en polis independientes, con una sociedad dominada por una aristocracia terrateniente. Se consolidan las primeras leyes escritas y comienzan los procesos que darán lugar a formas tempranas de participación política. En este contexto, las producciones gráfico-plásticas están vinculadas a santuarios, tumbas y espacios públicos, y responden a encargos religiosos y cívicos. Las figuras presentan una fuerte influencia egipcia: son frontales, rígidas y simétricas, como los kouroi y korai. Aunque aún no se busca el realismo, se inicia el estudio del cuerpo humano y de la proporción. En los rostros aparece la “sonrisa arcaica” que aporta una expresión de serenidad. Este periodo establece las bases técnicas, formales y sociales sobre las que se desarrollará el arte griego posterior.
Joaquín Sorolla, ¡Otra Margarita! (1892) Óleo sobre lienzo.
Realismo y realismo social en la pintura española
La pintura realista surge en el siglo XIX como reacción al Romanticismo y a la idealización del arte académico. Su objetivo es representar la realidad cotidiana de forma directa, atendiendo a la vida diaria, el trabajo, los paisajes y las costumbres, sin idealizar ni dramatizar en exceso. En España, el Realismo se desarrolla en un contexto de cambios sociales, industrialización desigual y fuertes contrastes entre clases sociales. En este contexto surge el realismo social, que utiliza la pintura como medio para denunciar las condiciones de vida de las clases populares, el trabajo duro, la pobreza o la desigualdad, mostrando problemas de la sociedad de su tiempo. Este enfoque influirá en corrientes posteriores del siglo XX, donde el arte se entenderá también como una herramienta para analizar y cuestionar la realidad social.
José María López Mezquita, Cuerda de presos ( 1907) Óleo sobre lienzo.
Románico
En el arte románico, el Pantocrátor (Cristo en Majestad) es una de las imágenes más representativas. Aparece como juez supremo y señor del universo, situado en el tímpano de las portadas o en el ábside de las iglesias, bendiciendo y portando el libro de las Escrituras. Esta imagen refleja la cosmovisión románica, profundamente teocéntrica, en la que Dios ocupa el centro del mundo y la vida humana terrenal es solo un tránsito a la vida eterna. La pintura y la escultura románicas se caracterizan por su carácter simbólico, el uso de colores planos, contornos marcados y la ausencia de profundidad y perspectiva. Las figuras son hieráticas, desproporcionadas y esquemáticas, ya que no se busca el realismo, sino la claridad del mensaje y su correcta lectura por parte del fiel. Junto al Pantocrátor, son frecuentes las representaciones marianas como la Theotokos (Madre de Dios), donde María aparece entronizada con el Niño, y la Hodigitria, en la que señala a Cristo como el camino de salvación. Estas imágenes refuerzan el papel mediador de la Virgen dentro del mensaje religioso románico. En un contexto marcado por el milenarismo, es decir, la creencia en la proximidad del Juicio Final, estas imágenes transmitían advertencias morales y reforzaban el orden religioso y social, utilizando el lenguaje visual como un medio fundamental de enseñanza y cohesión espiritual.
Juicio Final, tímpano de la abadía de Sainte-Foy de Conques (Francia), ca. 1130–1140. Escultura románica en piedra. Cristo aparece como juez supremo en el centro; a su derecha se representa el Paraíso, ordenado y jerárquico, y a su izquierda el Infierno, caracterizado por el caos, el castigo y la condena. La obra cumple una función didáctica y moral, advirtiendo al fiel sobre las consecuencias de sus actos en un contexto marcado por el milenarismo.
A partir del siglo XVII, algunos pintores comienzan a convertirse a sí mismos en tema de la imagen, incorporando su figura en la obra. Este gesto supone una reivindicación del creador, en un contexto donde el auge de la nueva clase social burguesa y la reforma protestante abren el marco temático de las representaciones gráfico-plásticas más allá del religioso o político-propagandístico. Vermeer y Velázquez se representan pintando para reclamar reconocimiento como autores, en un momento en que las obras tenían más prestigio social que quienes las realizaban. Este interés por la propia imagen del creador se desarrolla también a través del autorretrato como género, especialmente en la obra de Rembrandt, quien se representó a sí mismo a lo largo de toda su vida, explorando la identidad, el paso del tiempo y la condición humana. En este sentido, el autorretrato puede entenderse como un antecedente histórico de prácticas actuales como el selfie, donde el individuo utiliza la imagen para afirmar su identidad, mostrar su posición en el mundo y construir un relato visual sobre sí mismo. Aunque los medios y los contextos cambian, la necesidad de representarse y ser reconocido a través de la imagen permanece como una constante en la historia de la comunicación visual.
Un ejemplo es el de Diego Velázquez y la Orden de Santiago.
El ingreso estaba reservado a la nobleza e hidalguía, y uno de sus requisitos fundamentales era la limpieza de oficio, es decir, no proceder ni ejercer trabajos manuales considerados propios de artesanos. Aunque Velázquez era pintor de la corte, su actividad seguía siendo entendida como un oficio manual, lo que en principio le impedía acceder a este rango. La obtención del título supuso, por tanto, una lucha por el reconocimiento de un estatus social superior, que trascendía su origen y su práctica profesional.
Detalle de Las Meninas (1656). El pintor sevillano Diego Velázquez se autorretrata en una representación de la corte de Felipe IV. La Cruz de la Orden de Santiago, añadida al lienzo tres años después, alude al título que obtuvo nueve meses antes de su muerte.
Muchas prácticas del arte contemporáneo tienen como objetivo cuestionar qué se considera arte y quién lo decide, llegando en algunos casos a lo absurdo, como ocurre con obras actuales como el plátano de Maurizio Cattelan. Este enfoque tiene antecedentes en la filosofía cínica de la Antigüedad, cuyos pensadores realizaban acciones provocadoras en el espacio público —como pasear un arenque como si fuera un perro— para ridiculizar normas, modas y creencias aceptadas sin reflexión crítica. A través de lo absurdo y lo ridículo, los cínicos buscaban evidenciar que muchas normas sociales no se basan en la lógica, sino en convenciones asumidas colectivamente. En el siglo XX, Marcel Duchamp retoma esta actitud provocadora con obras como Fountain (1917). Más que una reflexión estética tradicional, el gesto funciona como una broma intelectual y una burla al sistema artístico. Duchamp pone en evidencia que el valor del arte no reside en el objeto, sino en la firma del artista, el contexto expositivo y las instituciones que lo legitiman. Picasso encarna el prototivo del artista convertido en mito cultural (el genio artístico de Kant), cuya firma basta para otorgar valor artístico a cualquier objeto, el valor de la obra reside en la firma del autor. Al contrario que en épocas anteriores dónde lo valorado era la obra y el autor era anónimo (en Roma incluso esclavos) o recibía consideración de un profesional técnico especializado.
Diógenes en la tinaja, Jean-Léon Gérôme, siglo XIX. Pintura neoclásica que representa al filósofo cínico Diógenes de Sinope viviendo de forma austera, acompañado de perros —símbolo del cinismo— y portando un farol encendido, con el que, según la tradición, “buscaba un hombre honesto”. La escena alude a su crítica radical a las normas sociales, la hipocresía y las convenciones morales de su tiempo, mediante la provocación y el rechazo de la vida acomodada.
Escultura contemporánea
no solo existen obras polémicas en los circuitos institucionales que regulan el denominado arte contemporáneo (academias, galerías, ferias, museos, concursos y beacas de fundaciones) También hay propuestas figurativas, incluso hiperrealistas. Dos ejemplos son Ron Mueck y Jaume Plensa que trabajan la figura humana desde enfoques distintos al arte conceptual, demostrando que la creación actual no responde a un único estilo.
Ron Mueck. Mask II, 2002. El retrato hiperrealista es de gran tamaño y por detrás está hueco como si fuese una máscara.
Jaume Plensa. Crown Fountain, 2004. Fuente escultórica ubicada en el Millennium Park (Chicago) que utiliza la imagen en movimiento.
Período clásico (siglos V–IV a. C.)
El período clásico se desarrolla en un contexto de expansión cultural griega por el Mediterráneo, impulsada por el comercio, la navegación y la fundación de colonias. Atenas se consolida como una potencia política y cultural tras las Guerras Médicas frente al Imperio persa, y vive su máximo esplendor durante el siglo V a. C., bajo figuras como Solón y Pericles. En este periodo se afianzan el debate público, la vida cívica y el desarrollo de la filosofía, que influyen directamente en la forma de entender el conocimiento, el ser humano y la representación de la realidad. Las producciones gráfico-plásticas buscan la armonía, el equilibrio y la proporción, aplicando cánones matemáticos al cuerpo humano. Destaca Policleto, quien redacta el Canon como un método para organizar y sistematizar la producción escultórica del taller en el que trabajaba, estableciendo proporciones que permitían homologar las obras y coordinar el trabajo de distintos artesanos; este modelo se ejemplifica en el Doríforo. Se consolida el contrapposto, que introduce naturalidad y equilibrio. Otros autores relevantes son Fidias y Mirón.
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Transcript
El matrimonio Arnolfini, 1434. Jan van Eyck. Óleo sobre tabla.National Gallery, Londres.
Catedral de León, 1205.
Pantocrátor, 1123. San Clemente de Taüll, Lleida.
Santo Tomás de Aquino, 1476. Carlos Crivelli. Óleo sobre tabla. National Gallery.
La invención de la imprenta La imprenta de tipos móviles metálicos, desarrollada por Johannes Gutenberg hacia 1450, permitió reproducir textos en gran cantidad y favoreció la difusión de textos y la alfabetización en Europa.
Estudio preparatorio para La Virgen, el Niño y Santa Ana, ca. 1499–1501. Leonardo da Vinci. Dibujo a carboncillo, tiza y tinta sobre papel. National Gallery, Londres.
Retablo mayor de la Iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla. Conjunto barroco, segunda mitad del siglo XVII.
Luisa Roldán, San Ginés de la Jara. Escultura en madera policromada, finales del siglo XVII.
Caravaggio, El descendimiento de la cruz Óleo sobre lienzo, 1603–1604.
Monet, impression soleil levant, 1872.
Eugène Delacroix, La libertad guiando al pueblo, 1830.
Jacques-Louis David, Madame Raymond de Verninac, 1799.
Joaquín Sorolla, ¡Aún dicen que el pescado es caro!, 1894.
Maurizio Cattelan. Comedian, 2019.
Marcel Duchamp. Fountine, 1917.
Picasso. Cabeza de toro, 1942.
Antonio López
Jaume Plansa
Ellen Kooi
Sebastão Salgado
Herzog & De Meuron en colaboración con Ai WeiWei
Jenny Saville
El retablo barroco se convierte en uno de los principales medios de comunicación visual del periodo. Integra arquitectura, escultura, pintura y dorado en una estructura unitaria destinada a impactar al espectador y transmitir los valores de la fe católica. Su desarrollo se ve impulsado por la Contrarreforma y se expande ampliamente por los virreinatos americanos, donde adopta rasgos locales enriqueciendo el estilo. La abundante ornamentación, el uso del dorado, el uso de columnas salomónicas y el efecto teatral convierten al retablo en una de las manifestaciones más representativas del estilo barroco.
Caligrafía, ilustración y libro manuscrito en la Edad Media
Durante la Edad Media, la caligrafía, la ilustración y el diseño editorial alcanzaron un alto nivel de desarrollo, especialmente en el contexto de los monasterios, que funcionaron como centros de conservación, producción y transmisión del conocimiento. En el scriptorium, los monjes copiaban manuscritos a mano, combinando texto e imagen mediante una cuidada caligrafía, iniciales ornamentadas e ilustraciones conocidas como miniaturas, que ayudaban a comprender y organizar la información. Ejemplos destacados de esta tradición son los Beatos de Liébana, con su potente lenguaje simbólico y cromático, o el Libro de Kells, donde la ornamentación y la caligrafía alcanzan un alto grado de complejidad visual y valor simbólico.
Beato de Liébana, s. X–XI. Manuscrito iluminado del Comentario al Apocalipsis. Biblioteca Nacional de España y la Catedral de Girona.
Libro de Kells, s. IX. Manuscrito iluminado de los Evangelios. Trinity College Library de Dublín.
La ingeniería romana supuso uno de los mayores avances técnicos de la Antigüedad. Los romanos perfeccionaron el uso del arco, la bóveda y el hormigón, lo que les permitió construir calzadas, puentes, acueductos, puertos y edificios públicos de gran durabilidad. Estas obras tenían una función práctica y política: organizar el territorio, facilitar el comercio, el control militar y mejorar la vida urbana. La ingeniería se entendía como un saber técnico aplicado, transmitido de forma sistemática entre especialistas. Su eficacia y precisión sentaron las bases de la ingeniería occidental y explican que muchas construcciones romanas sigan en uso o se conserven hoy. El legado romano demuestra que el dominio de la técnica fue una herramienta clave para el poder y la cohesión del Imperio.
La universidad en la Edad Media
La institución de la universidad surge en Europa a partir del siglo XII como respuesta a la necesidad de organizar y transmitir el conocimiento de forma estable. Las universidades medievales se convierten en centros de estudio a los que acuden estudiantes de distintos territorios, generando un importante flujo de movilidad. Para facilitar la comunicación, se emplea el latín como lengua común, lo que permite compartir saberes más allá de las fronteras políticas. La enseñanza se organizaba en colegios, y existían sistemas de ayudas y becas, muchas de ellas vinculadas a la Iglesia o a mecenas, que permitían el acceso a estudiantes sin recursos. El currículo se estructuraba en torno a las artes liberales, divididas en el trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía), que constituían la base para estudios superiores como Derecho, Medicina o Teología. El acceso a la universidad estaba reservado principalmente a clases privilegiadas o a quienes podían sostener económicamente sus estudios, aunque la Iglesia facilitó cierta movilidad social. Este tipo de formación intelectual se distinguía claramente de las artes manuales, aprendidas en talleres y reguladas por gremios, donde se formaban los artesanos, incluidos los dedicados a las producciones gráfico-plásticas. En España destacan algunas de las primeras universidades europeas, como Palencia, Salamanca o Valladolid. Entre ellas, la Universidad de Salamanca adquirió un papel central como foco de pensamiento, debate jurídico y teológico, convirtiéndose en una de las instituciones académicas más influyentes de Europa durante la Edad Media y la Edad Moderna.
Claustro universitario (Universidad de Salamanca, fundada en 1218) El claustro era un espacio fundamental en las universidades medievales y modernas, destinado a la vida académica y comunitaria. En él se desarrollaban el estudio, la lectura, la enseñanza y el debate, funcionando como lugar de encuentro entre docentes y estudiantes. Su organización arquitectónica refleja la influencia del modelo monástico y simboliza la universidad como comunidad de saber, diálogo y transmisión del conocimiento.
Arquitectura contemporánea
La arquitectura contemporánea incorpora el concepto High Tech, donde la tecnología, la estructura y los materiales avanzados no se ocultan, sino que se convierten en parte visible del diseño. Vidrio, acero, hormigón y sistemas constructivos innovadores permiten edificios más ligeros, eficientes y complejos desde el punto de vista formal. Muchos de estos edificios buscan convertirse en elementos de identidad urbana: formas reconocibles, singulares y fácilmente asociables a una ciudad. En este sentido, existe un claro paralelismo con las catedrales góticas, que también fueron hitos técnicos y simbólicos de su tiempo, representando el poder, el progreso y la identidad colectiva. Hoy, museos, bibliotecas o centros culturales cumplen una función similar como iconos del paisaje urbano contemporáneo.
Grabado
El grabado es una técnica de reproducción de imágenes basada en la incisión manual o con ácido sobre una de una matriz (una plancha de madera o metal), que se entinta y se estampa sobre papel. A diferencia de la pintura o el dibujo, permite la producción seriada de imágenes, resultando más barata de producir y comprar que la pintura, ofreciendo la posibilidad de adquirir imágenes a precios más bajos. Fue la técnica utilizada para incluir imágenes en libros y prensa desde el siglo XV hasta el XIX. Sus orígenes se encuentran en la Antigüedad, en sellos y sistemas de impresión, y se desarrolla plenamente en China con la xilografía (matriz o plancha de madera). En Europa, el grabado se consolida en el siglo XV, ligado a la imprenta. Técnicas como la xilografía y la calcografía fueron esenciales para difundir imágenes, textos y conocimientos antes de la fotografía.
Nueva figuración en la pintura
Retoma la representación de la figura humana respondiendo a los movimientos abstractos. Se caracteriza por el uso de pinceladas sueltas y visibles, heredadas del Impresionismo, y por colores intensos y expresivos propios de Expresionismo. A diferencia de otras corrientes contemporáneas, la nueva figuración recupera la técnica pictórica: se vuelve a trabajar la anatomía, la perspectiva, el volumen y el realismo, aunque desde enfoques no idealizados. Son frecuentes los encuadres fotográficos, los cortes parciales del cuerpo y las composiciones inspiradas en la imagen fotográfica y audiovisual. Las escenas representadas suelen partir de situaciones cotidianas, a las que se incorporan elementos simbólicos que amplían el significado de la imagen.
Mark Tennant
Jenny Sauville
Coque Bayón
Antonio Barahona
Miguel Ángel
Miguel Ángel fue una de las figuras centrales del Renacimiento italiano y uno de los artistas más influyentes de la historia. Destacó como escultor, pintor y arquitecto, y desarrolló un estilo personal basado en el dominio del dibujo anatómico del cuerpo humano, el manierismo —entendido como deformación intencionada de la proporción con fines expresivos— y la terribilità, visible en la intensidad y tensión de sus composiciones. Su obra refleja la cosmovisión renacentista como retorno a los valores clásicos y al modelo escultórico griego, favorecido por el redescubrimiento de las ruinas romanas. Sitúa al ser humano en el centro del mundo y concibe el cuerpo como reflejo de virtudes como la razón, la fuerza y la belleza. El dibujo es la base de su proceso creativo y el principal medio de estudio de la forma. Trabajó bajo el patrocinio de grandes mecenas, especialmente la Iglesia y el papado, para quienes realizó obras de temática principalmente religiosa, como la Piedad, el David o los frescos de la Capilla Sixtina. Miguel Ángel concedía primacía a la escultura: seleccionaba personalmente los bloques de mármol en la cantera y entendía su labor como la de liberar la figura contenida en el bloque. Giorgio Vasari, en Le Vite de’ più eccellenti pittori, scultori e architettori (publicada por primera vez en 1550, y ampliada en 1568), lo presenta como el modelo del artista-genio, elevando su figura a un estatus casi heroico. Esta visión contribuyó decisivamente a la construcción del mito del artista moderno, cuya creatividad se concibe como excepcional y ligada al talento individual, una idea que marcará la historia del arte posterior.
Estudio de torso masculino de espaldas (dibujo anatómico), c. 1504–1506. Dibujo a sanguina sobre papel. British Museum, Londres.
Estudios anatómicos del cuerpo humano (dibujo), c. 1504–1508. Dibujo a sanguina sobre papel. Museo del Louvre, París.
La sibila libia (detalle del techo de la Capilla Sixtina), 1508–1512. Fresco. Capilla Sixtina, Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano.
Techo de la Capilla Sixtina, 1508–1512. Fresco. Capilla Sixtina, Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano.
Moisés, 1513–1515. Escultura en mármol. San Pietro in Vincoli, Roma.
David, 1501–1504. Escultura en mármol. Galleria dell’Accademia, Florencia.
Lamassu, guardianes de las puertas asirias.
Esculturas monumentales de Lamassu (siglos VIII–VII a. C.), figuras mitológicas con cuerpo de toro o león, alas de ave y cabeza humana barbada, situadas a ambos lados de las puertas de palacios y ciudades del Imperio asirio. Su función era protectora y simbólica: representaban fuerza, vigilancia y autoridad divina, y actuaban como guardianes frente a amenazas físicas y espirituales. Estas esculturas, hoy conservadas en el British Museum, formaban parte de un programa visual de propaganda política y religiosa, donde arquitectura y escultura comunicaban el poder del Estado. Como referencia del uso monumental y simbólico de las puertas en el Próximo Oriente, destaca la Puerta de Ishtar, ejemplo del empleo de imágenes y relieves para reforzar la autoridad y el orden sagrado en el espacio urbano.
Ilustración actual que prepresnta la puerta de Ishtar en Babilonia (actual Irak), los restos arqueológicos se conservan en el museo de Pérgamo en Berín.
Gótico
El paso del Románico al Gótico se produce a partir del siglo XII como consecuencia de cambios económicos, técnicos y culturales. Las mejoras en las técnicas agrarias aumentan la producción, favorecen el crecimiento del comercio y la artesanía y permiten el desarrollo y enriquecimiento de las ciudades, especialmente en zonas como la Península Ibérica e Italia, donde el modelo feudal no se implantó de forma plena. Los avances técnicos en arquitectura —arco apuntado, bóveda de crucería y arbotantes— hacen posible construir edificios más altos y luminosos, con muros más ligeros y grandes vidrieras. La catedral gótica deja de ser un espacio cerrado y defensivo, propio del contexto rural románico, para convertirse en un edificio urbano que representa el poder, la identidad y el prestigio de la ciudad. Este cambio se acompaña de una nueva cosmovisión medieval, marcada por el auge de las universidades, la recuperación de textos clásicos griegos a través del mundo islámico y el desarrollo del pensamiento escolástico.La catedral gótica expresa, mediante la luz, la verticalidad y la complejidad técnica, la grandeza de la divinidad, que acoge e ilumina a los fieles, haciéndolos sentirse pequeños en su interior.
Catedral de León, exterior. León, siglo XIII. Arquitectura gótica.
Catedral de Sevilla. Sevilla, siglos XV–XVI. Arquitectura gótica.
Sainte-Chapelle, interior. París, siglo XIII. Arquitectura gótica.
Esculturas de apóstoles, fachada de la Catedral de Sevilla. Sevilla, siglos XV–XVI.
Catedral de Notre-Dame de Reims, esculturas de la portada occidental. Reims (Francia), siglos XIII–XIV. Escultura en piedra
Niños comiendo fruta y melón. Murillo, 1613–1615. Escena de la vida cotidiana que refleja la realidad social de la época.
La rendición de Breda. Diego Velázquez, 1635Pintura histórica de encargo real que representa una victoria militar evitando la humillación del vencido.
La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp. Rembrandt, 1632.Encargo institucional del gremio de cirujanos de Ámsterdam.
Barroco: imagen, valores y modos de vida
En los territorios católicos y protestantes, la imagen cumple funciones similares —comunicar valores, creencias y formas de vida—, pero se manifiesta de manera distinta según el contexto religioso, social y político. No cambian tanto los temas como quién encarga las obras, para qué espacios y con qué intención. En los países protestantes, al reducirse los encargos religiosos y optar por templos sobrios, aumentan los encargos cívicos e institucionales (milicias urbanas, ciencia, corporaciones) y los encargos privados de la burguesía. Esto favorece géneros como el retrato colectivo, las escenas cotidianas, el bodegón y también propuestas personales del autor, como los autorretratos o el estudio del artista. La pintura satírica y crítica, visible en museos como el Rijksmuseum, refleja además la oposición a los valores de la curia católica. En los territorios católicos, la imagen religiosa mantiene un papel central. Los templos buscan deslumbrar e impresionar, utilizando la ornamentación, el dorado, los retablos, la escultura y la pintura para transmitir grandeza, riqueza y solemnidad. En el ámbito político, las imágenes exaltan el poder monárquico y militar; en el caso español, este discurso se combina con valores católicos y una visión ética del poder, como se aprecia en obras como La rendición de Breda. Durante este periodo se produce en España un gran desarrollo de la pintura, la literatura y la poesía, conocido como el Siglo de Oro, que convierte a la monarquía hispánica en un referente de gran influencia cultural de primer orden en Europa.
El retrato romano: imagen y poder Los romanos desarrollan el retrato como un género propio con una función principalmente política y propagandística. La imagen del emperador se producía de forma seriada en talleres y se colocaba en estatuas públicas repartidas por las ciudades del Imperio, haciendo visible al gobernante y reforzando su autoridad. El busto retrato adquiere valor como escultura independiente y se introduce un mayor naturalismo, mostrando rasgos individuales como la edad o la expresión, a diferencia del idealismo griego. Esta tendencia culmina en los retratos a la encáustica, como los de El Fayum, donde la imagen sirve para conservar la identidad y la memoria del individuo.
Luisa Roldán, conocida como La Roldana, nació en Sevilla y se formó en el taller de su padre, Pedro Roldán. Trabajó junto a sus hermanos y otros aprendices en dicho taller. En los talleres de escultura barrocos, las mujeres solían dedicarse a tareas de dorado, estofado o encarnado, pero Luisa empezó a destacar también en la talla. Tras trasladarse a Madrid, fue nombrada escultora de cámara de Carlos II, un reconocimiento excepcional para una mujer de su época. A pesar de su prestigio, terminó su vida en una situación económica precaria. Es la primera mujer escultora documentada en España con reconocimiento propio, que ejerció su oficio de manera continuada.
Sala hipóstila
La sala hipóstila del Templo de Karnak es uno de los espacios más monumentales de la arquitectura del Antiguo Egipto. El templo, ampliado durante siglos por distintos faraones del Imperio Nuevo, funcionó como gran centro religioso y político, dedicado principalmente al dios Amón, y como escenario de rituales estatales y procesiones. Construida sobre todo en época de Seti I y Ramsés II (siglo XIII a. C.), la Sala hipóstila de Karnak está formada por un bosque de 134 columnas gigantescas que sostienen el techo. Su función no era la congregación pública, sino marcar simbólicamente el tránsito hacia lo sagrado. Las columnas y muros estuvieron completamente policromados y cubiertos de jeroglíficos en relieve, que narran victorias militares, rituales y ofrendas a los dioses.
Antionio López. La mujer de Coslada,
Chuck Close. Autoretrato, 1967-1968.
Hiperrealismo
La pintura hiperrealista surge en la segunda mitad del siglo XX y se caracteriza por una representación extremadamente precisa de la realidad, basada en la observación directa o en el uso de la fotografía como referencia. A diferencia del realismo tradicional, no busca idealizar ni dramatizar, sino mostrar lo cotidiano con una atención minuciosa al detalle, la luz y las texturas. Artistas como Antonio López o Isabel Quintanilla representan escenas y objetos comunes —interiores domésticos, alimentos, paisajes urbanos— dotándolos de una presencia silenciosa y reflexiva. En el ámbito internacional, Chuck Close explora el retrato a gran escala a partir de la fotografía, mientras que Ralph Goings centra su obra en bodegones y espacios cotidianos ligados a la cultura urbana y de consumo.
Isabel Quintanilla. La sandía, 1995.
Ralph Goings. Bodegón del Perth Diner, 1980.
El diseño industrial es la disciplina que se ocupa de proyectar y desarrollar productos de uso cotidiano fabricados en serie, integrando función, forma, ergonomía, materiales y procesos industriales, con el objetivo de resolver necesidades prácticas y mejorar la experiencia del usuario. El diseño industrial no se limita a la apariencia del objeto: busca que el producto sea útil, comprensible, seguro y eficiente, teniendo en cuenta su contexto de uso, su producción, su impacto social y económico.
Subtítulo
Subtítulo
Nuevos lenguajes visuales y reconocimiento artístico
Al igual que ocurrió en su momento con la fotografía, otras formas de creación visual como el cine, el cómic y los videojuegos han ido siendo progresivamente reconocidas como manifestaciones artísticas. En el caso del cine, su consolidación como arte vino acompañada de la creación de academias, festivales y estudios teóricos que analizaron su lenguaje propio. En los videojuegos, este proceso es más reciente: comienzan a surgir instituciones, premios y espacios académicos que estudian su dimensión estética, narrativa y visual, evidenciando cómo nuevas formas de expresión pueden incorporarse al ámbito artístico cuando desarrollan lenguajes, códigos y comunidades propias.
Detroit Become Human. Quantic Dream, 2018.
Arrugas. Paco Roca, 2007.
Impresionismo
Las innovaciones del Impresionismo coinciden con los avances científicos del siglo XIX sobre la percepción visual. Se demostró que la visión no es una copia directa de la realidad, sino un proceso en el que el cerebro interpreta la información que recibe la retina, a través de los conos y bastones, sensibles al color y a la luz. Estos estudios mostraron que los colores no se perciben de forma aislada, sino en relación con los que los rodean, y que el cerebro integra estímulos fragmentados en una imagen unitaria. Por ello, los colores pueden mezclarse en la percepción del espectador en vez de hacerlo directamente en la pintura. Los impresionistas aplicaron este principio mediante pinceladas visibles de color. Desde una distancia adecuada, el ojo del espectador fusiona los colores y construye la imagen. El puntillismo lleva esta idea más lejos, utilizando pequeños puntos de color separados que el cerebro combina visualmente, reforzando la relación entre pintura y percepción. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el coleccionismo de la burguesía norteamericana fue clave para el reconocimiento del Impresionismo. Grandes coleccionistas y museos en Estados Unidos adquirieron obras impresionistas, consolidando su prestigio internacional y convirtiéndolo en uno de los movimientos más influyentes del arte moderno.
Leonardo da Vinci
Leonardo da Vinci encarna el ideal del artista renacentista como creador integral. Fue pintor, dibujante, ingeniero y estudioso de la anatomía, la naturaleza y la mecánica, desarrollando una concepción del conocimiento basada en la observación directa y la experimentación. En su obra artística y de estudio, el dibujo es la base de todo el proceso y el medio fundamental para comprender la forma, el movimiento y la proporción. En pintura, introdujo avances decisivos como el sfumato, que suaviza los contornos y refuerza la sensación de profundidad y naturalidad, visible en obras como La Gioconda o La Última Cena. Sus estudios anatómicos, realizados a partir de disecciones, muestran un conocimiento preciso del cuerpo humano, aplicado tanto al arte como a la ciencia. Leonardo trabajó al servicio de grandes mecenas, como los Sforza en Milán o los Médici y la corte francesa, desarrollando proyectos de pintura, escultura, arquitectura e ingeniería militar y civil.
Estudio anatómico de un hombre anciano, 1508–1510. Dibujo a pluma y tinta con anotaciones. Royal Collection, Windsor Castle.
Estudio de retrato femenino, 1488–1490. Dibujo a punta de plata y tinta sobre papel. Biblioteca Reale, Turín.
La Última Cena, 1495–1498. Temple y óleo sobre yeso seco (técnica experimental). Refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, Milán.
La joven con armiño (Cecilia Gallerani), 1489–1490. Óleo sobre tabla. Museo Nacional de Cracovia.
La Virgen de las Rocas, 1483–1486 (primera versión). Óleo sobre tabla. Museo del Louvre, París.
Estudios de cabezas grotescas, finales del siglo XV. Dibujo a pluma y tinta sobre papel. Colecciones diversas (Royal Collection, Windsor).
Los orígenes de la reproducción de información pueden rastrearse hasta la Antigüedad, con sistemas de estampación y sellado como los cilindros-sello mesopotámicos (usados para “imprimir” imágenes y signos sobre arcilla). Siglos después, en China se desarrollaron técnicas de impresión como la xilografía y los tipos móviles. En Europa, el gran salto llega a mediados del siglo XV con Johannes Gutenberg, que perfeccionó la imprenta mediante tipos móviles de metal, una tinta adecuada y una prensa. Esto permitió producir libros con rapidez, de forma uniforme y en gran cantidad, iniciando una revolución cultural: abarata el libro, acelera la difusión de ideas y la propaganda. En España, su implantación fue algo más tardía, en parte por el alto nivel de la caligrafía y la tradición de manuscritos, copistas y calígrafos. Aun así, la imprenta acabó imponiéndose y marcó el inicio de una nueva etapa en la comunicación visual y la aparición del diseño tipográfico y editorial.
Fotografía artística
Hay un tipo de fotografía que mira a la tradición pictórica en la composición, el uso del color y el simbolismo. Aunque la fotografía es un instrumento capaz de captar la imagen con un alto grado de realismo y con mayor facilidad que otras técnicas, algunos autores recurren deliberadamente a elementos simbólicos y evocadores para aportar más capas de significado más allá de lo literal. En este contexto se sitúan autores vinculados a la Helsinki School, como Susanna Majuri o Ellen Kooi, cuyas imágenes remiten al simbolismo y a la tradición de la pintura romántica, mediante escenas construidas, atmósferas poéticas y una relación evocadora entre figura y entorno. En la obra de Tania Franco y Pierre Gonnord es especialmente evidente la influencia del tenebrismo, con un uso expresivo de la luz y la sombra que remite directamente a Caravaggio. En el caso de Gonnord, esta referencia se conecta de forma clara con la tradición del Barroco sevillano, mediante fondos neutros y iluminación dramática, estableciendo un diálogo directo con la pintura clásica Este tipo de fotografía vinculada al circuito del arte contemporáneo de instituciones y eventos internacionales como Paris Photo, PHotoESPAÑA, Rencontres d’Arles o Museum of Modern Art (MOMA), que regulan su difusión, reconocimiento y valor cultural.
Susanna Majuri. Serie Sense of Water, 2016. Serie inspirada en mitologías y simbolismo romántico.
Pierre Gonnord. Serie realizada en el barrio de las Tres Mil Viviendas (Sevilla), 2007.
Tania Franco. Subject 11, 2022.
El Hospital de la Caridad de Sevilla es uno de los conjuntos más representativos del Barroco español y un ejemplo destacado del uso del arte con finalidad social, religiosa y moral. Fue impulsado en el siglo XVII por Miguel de Mañara, en un contexto de profunda crisis económica, epidemias y desigualdad social en la Sevilla posterior al esplendor comercial con América. En él participaron algunos de los principales nombres del Barroco sevillano, como Bartolomé Esteban Murillo, autor de grandes lienzos dedicados a la misericordia y las obras de caridad, y Pedro Roldán y La Roldana, responsables de la escultura del retablo mayor. Destaca también la intervención de Juan de Valdés Leal, cuyas pinturas y frescos —especialmente los de carácter moral y alegórico— refuerzan el mensaje de advertencia sobre la fugacidad de la vida y la necesidad de la caridad cristiana.
El Coloso (1808–1812), Francisco de Goya. Óleo sobre lienzo. Imagen simbólica vinculada a la Guerra de la Independencia española, en la que una figura colosal y oscura domina el paisaje mientras la población huye en desorden. La obra expresa el terror colectivo, la violencia, el miedo y el desplazamiento forzado provocados por el conflicto bélico, alejándose de la representación heroica de la guerra para mostrar sus consecuencias humanas y sociales.
Romanticismo pictórico y Goya
El Romanticismo rompe con el estilo neoclásico basado en la razón, el equilibrio y los modelos ideales, y sitúa en primer plano la emoción, la subjetividad y la experiencia personal del artista. Los temas se vuelven más intensos y conflictivos, abordando la violencia, el miedo, la locura, la guerra o lo irracional, y la obra deja de buscar una belleza ideal para ofrecer una visión crítica de la realidad. En este contexto, Francisco de Goya ocupa un lugar fundamental. Formado en la tradición académica y vinculado inicialmente a la Real Fábrica de Tapices, su obra evoluciona hacia una pintura profundamente personal y crítica. Goya abandona la idealización y representa un mundo violento y contradictorio mediante una pincelada expresiva, la deformación de la figura y el uso del simbolismo. Su lenguaje visual influyó decisivamente en movimientos posteriores como el Expresionismo, el Surrealismo y otras vanguardias del siglo XX, por lo que es considerado uno de los pintores más influyentes de la historia.
Henri Cartier-Bresson Derrière la Gare Saint-Lazare, París, 1932. Obra icónica del concepto “instante decisivo”.
Fotografía documental
El fotoperiodismo y la fotografía documental utilizan la imagen como testimonio directo de la realidad. Su objetivo principal no es la creación simbólica o estética, sino informar, registrar y comunicar hechos reales, acontecimientos históricos, situaciones sociales o momentos decisivos, manteniendo un fuerte compromiso con la veracidad. Estas imágenes se caracterizan por capturar instantes irrepetibles, donde el encuadre, el tiempo y la acción coinciden para construir un mensaje claro y comprensible. Aunque el fotógrafo toma decisiones formales (encuadre, luz, punto de vista), estas están subordinadas al contenido informativo. La fotografía se convierte así en una herramienta de memoria colectiva y de conciencia social. Autores y agencias como Magnum Photos o certámenes como World Press Photo han consolidado este lenguaje visual, demostrando que una imagen puede resumir un acontecimiento complejo y convertirse en un referente histórico.
Cristina García Rodero Sin título (serie documental) década de 1980.
World Press Photo, Deportes (2022) Fotografía ganadora en la categoría de deportes. Captura el instante decisivo de una canasta durante un partido de la NBA, ejemplo del uso del tiempo preciso para documentar la acción.
La Virgen del canciller Rolin, Jan van Eyck, ca. 1435. Óleo sobre tabla. Museo del Louvre. La obra fue encargada por Nicolas Rolin, canciller del Ducado de Borgoña, y muestra una nueva forma de representación del poder nobiliario. El donante aparece retratado junto a la Virgen, integrándose en la escena sagrada, lo que evidencia el uso de la imagen como medio para afirmar estatus, prestigio social y autoridad política. La precisión técnica del óleo refuerza el carácter simbólico y representativo de la imagen como expresión de poder y clase.
El matrimonio Arnolfini.
Esta obra es un ejemplo clave de la introducción de la técnica del óleo, que permitió una mayor precisión, profundidad cromática y representación detallada de texturas, objetos y efectos de la luz. A diferencia del temple, técnica predominante hasta ese momento, el óleo tiene un secado más lento, lo que posibilita trabajar durante más tiempo sobre la superficie, corregir, superponer capas y lograr una mayor luminosidad y realismo. Estas innovaciones técnicas transformaron la pintura europea. El cuadro refleja el auge de la burguesía urbana y mercantil en el siglo XV, una nueva clase social vinculada al comercio que comienza a encargar retratos para afirmar su estatus. Los objetos representados —ropa, muebles, espejo o lámpara— funcionan como símbolos de riqueza, poder económico y valores sociales, de nuevo, la imagen se convierte en un medio para representar la identidad y la posición social.
Período helenístico (siglos IV–I a. C.)
El período helenístico se inicia tras las conquistas de Alejandro Magno, que extienden la cultura griega por un vasto territorio desde el Mediterráneo oriental hasta Asia. La polis pierde protagonismo y surgen grandes reinos, lo que transforma la forma de entender al individuo y su relación con el poder y la sociedad. Las producciones gráfico-plásticas abandonan el ideal de equilibrio sereno del período clásico y se orientan hacia el movimiento, la expresión emocional y la variedad de temas. El cuerpo ya no representa un modelo universal y perfecto, sino que muestra edad, esfuerzo, dolor, tensión o emociones intensas. Aparece un mayor interés por lo particular y lo narrativo. El naturalismo se intensifica, no como copia exacta de la realidad, sino como recurso expresivo. Se representan escenas cotidianas, personajes marginales y composiciones complejas, con fuertes contrastes de luz, gestos exagerados y posturas dinámicas. La imagen busca impactar al espectador, provocar empatía y transmitir experiencias humanas diversas. Aunque las obras siguen realizándose en talleres especializados y por encargo, la función de la imagen cambia: ya no se centra solo en los valores cívicos de la polis, sino en la experiencia individual, reflejando una cosmovisión más diversa y fragmentada propia del mundo helenístico.
Período arcaico
Durante el período arcaico, Grecia se organiza en polis independientes, con una sociedad dominada por una aristocracia terrateniente. Se consolidan las primeras leyes escritas y comienzan los procesos que darán lugar a formas tempranas de participación política. En este contexto, las producciones gráfico-plásticas están vinculadas a santuarios, tumbas y espacios públicos, y responden a encargos religiosos y cívicos. Las figuras presentan una fuerte influencia egipcia: son frontales, rígidas y simétricas, como los kouroi y korai. Aunque aún no se busca el realismo, se inicia el estudio del cuerpo humano y de la proporción. En los rostros aparece la “sonrisa arcaica” que aporta una expresión de serenidad. Este periodo establece las bases técnicas, formales y sociales sobre las que se desarrollará el arte griego posterior.
Joaquín Sorolla, ¡Otra Margarita! (1892) Óleo sobre lienzo.
Realismo y realismo social en la pintura española
La pintura realista surge en el siglo XIX como reacción al Romanticismo y a la idealización del arte académico. Su objetivo es representar la realidad cotidiana de forma directa, atendiendo a la vida diaria, el trabajo, los paisajes y las costumbres, sin idealizar ni dramatizar en exceso. En España, el Realismo se desarrolla en un contexto de cambios sociales, industrialización desigual y fuertes contrastes entre clases sociales. En este contexto surge el realismo social, que utiliza la pintura como medio para denunciar las condiciones de vida de las clases populares, el trabajo duro, la pobreza o la desigualdad, mostrando problemas de la sociedad de su tiempo. Este enfoque influirá en corrientes posteriores del siglo XX, donde el arte se entenderá también como una herramienta para analizar y cuestionar la realidad social.
José María López Mezquita, Cuerda de presos ( 1907) Óleo sobre lienzo.
Románico
En el arte románico, el Pantocrátor (Cristo en Majestad) es una de las imágenes más representativas. Aparece como juez supremo y señor del universo, situado en el tímpano de las portadas o en el ábside de las iglesias, bendiciendo y portando el libro de las Escrituras. Esta imagen refleja la cosmovisión románica, profundamente teocéntrica, en la que Dios ocupa el centro del mundo y la vida humana terrenal es solo un tránsito a la vida eterna. La pintura y la escultura románicas se caracterizan por su carácter simbólico, el uso de colores planos, contornos marcados y la ausencia de profundidad y perspectiva. Las figuras son hieráticas, desproporcionadas y esquemáticas, ya que no se busca el realismo, sino la claridad del mensaje y su correcta lectura por parte del fiel. Junto al Pantocrátor, son frecuentes las representaciones marianas como la Theotokos (Madre de Dios), donde María aparece entronizada con el Niño, y la Hodigitria, en la que señala a Cristo como el camino de salvación. Estas imágenes refuerzan el papel mediador de la Virgen dentro del mensaje religioso románico. En un contexto marcado por el milenarismo, es decir, la creencia en la proximidad del Juicio Final, estas imágenes transmitían advertencias morales y reforzaban el orden religioso y social, utilizando el lenguaje visual como un medio fundamental de enseñanza y cohesión espiritual.
Juicio Final, tímpano de la abadía de Sainte-Foy de Conques (Francia), ca. 1130–1140. Escultura románica en piedra. Cristo aparece como juez supremo en el centro; a su derecha se representa el Paraíso, ordenado y jerárquico, y a su izquierda el Infierno, caracterizado por el caos, el castigo y la condena. La obra cumple una función didáctica y moral, advirtiendo al fiel sobre las consecuencias de sus actos en un contexto marcado por el milenarismo.
A partir del siglo XVII, algunos pintores comienzan a convertirse a sí mismos en tema de la imagen, incorporando su figura en la obra. Este gesto supone una reivindicación del creador, en un contexto donde el auge de la nueva clase social burguesa y la reforma protestante abren el marco temático de las representaciones gráfico-plásticas más allá del religioso o político-propagandístico. Vermeer y Velázquez se representan pintando para reclamar reconocimiento como autores, en un momento en que las obras tenían más prestigio social que quienes las realizaban. Este interés por la propia imagen del creador se desarrolla también a través del autorretrato como género, especialmente en la obra de Rembrandt, quien se representó a sí mismo a lo largo de toda su vida, explorando la identidad, el paso del tiempo y la condición humana. En este sentido, el autorretrato puede entenderse como un antecedente histórico de prácticas actuales como el selfie, donde el individuo utiliza la imagen para afirmar su identidad, mostrar su posición en el mundo y construir un relato visual sobre sí mismo. Aunque los medios y los contextos cambian, la necesidad de representarse y ser reconocido a través de la imagen permanece como una constante en la historia de la comunicación visual.
Un ejemplo es el de Diego Velázquez y la Orden de Santiago.
El ingreso estaba reservado a la nobleza e hidalguía, y uno de sus requisitos fundamentales era la limpieza de oficio, es decir, no proceder ni ejercer trabajos manuales considerados propios de artesanos. Aunque Velázquez era pintor de la corte, su actividad seguía siendo entendida como un oficio manual, lo que en principio le impedía acceder a este rango. La obtención del título supuso, por tanto, una lucha por el reconocimiento de un estatus social superior, que trascendía su origen y su práctica profesional.
Detalle de Las Meninas (1656). El pintor sevillano Diego Velázquez se autorretrata en una representación de la corte de Felipe IV. La Cruz de la Orden de Santiago, añadida al lienzo tres años después, alude al título que obtuvo nueve meses antes de su muerte.
Muchas prácticas del arte contemporáneo tienen como objetivo cuestionar qué se considera arte y quién lo decide, llegando en algunos casos a lo absurdo, como ocurre con obras actuales como el plátano de Maurizio Cattelan. Este enfoque tiene antecedentes en la filosofía cínica de la Antigüedad, cuyos pensadores realizaban acciones provocadoras en el espacio público —como pasear un arenque como si fuera un perro— para ridiculizar normas, modas y creencias aceptadas sin reflexión crítica. A través de lo absurdo y lo ridículo, los cínicos buscaban evidenciar que muchas normas sociales no se basan en la lógica, sino en convenciones asumidas colectivamente. En el siglo XX, Marcel Duchamp retoma esta actitud provocadora con obras como Fountain (1917). Más que una reflexión estética tradicional, el gesto funciona como una broma intelectual y una burla al sistema artístico. Duchamp pone en evidencia que el valor del arte no reside en el objeto, sino en la firma del artista, el contexto expositivo y las instituciones que lo legitiman. Picasso encarna el prototivo del artista convertido en mito cultural (el genio artístico de Kant), cuya firma basta para otorgar valor artístico a cualquier objeto, el valor de la obra reside en la firma del autor. Al contrario que en épocas anteriores dónde lo valorado era la obra y el autor era anónimo (en Roma incluso esclavos) o recibía consideración de un profesional técnico especializado.
Diógenes en la tinaja, Jean-Léon Gérôme, siglo XIX. Pintura neoclásica que representa al filósofo cínico Diógenes de Sinope viviendo de forma austera, acompañado de perros —símbolo del cinismo— y portando un farol encendido, con el que, según la tradición, “buscaba un hombre honesto”. La escena alude a su crítica radical a las normas sociales, la hipocresía y las convenciones morales de su tiempo, mediante la provocación y el rechazo de la vida acomodada.
Escultura contemporánea
no solo existen obras polémicas en los circuitos institucionales que regulan el denominado arte contemporáneo (academias, galerías, ferias, museos, concursos y beacas de fundaciones) También hay propuestas figurativas, incluso hiperrealistas. Dos ejemplos son Ron Mueck y Jaume Plensa que trabajan la figura humana desde enfoques distintos al arte conceptual, demostrando que la creación actual no responde a un único estilo.
Ron Mueck. Mask II, 2002. El retrato hiperrealista es de gran tamaño y por detrás está hueco como si fuese una máscara.
Jaume Plensa. Crown Fountain, 2004. Fuente escultórica ubicada en el Millennium Park (Chicago) que utiliza la imagen en movimiento.
Período clásico (siglos V–IV a. C.)
El período clásico se desarrolla en un contexto de expansión cultural griega por el Mediterráneo, impulsada por el comercio, la navegación y la fundación de colonias. Atenas se consolida como una potencia política y cultural tras las Guerras Médicas frente al Imperio persa, y vive su máximo esplendor durante el siglo V a. C., bajo figuras como Solón y Pericles. En este periodo se afianzan el debate público, la vida cívica y el desarrollo de la filosofía, que influyen directamente en la forma de entender el conocimiento, el ser humano y la representación de la realidad. Las producciones gráfico-plásticas buscan la armonía, el equilibrio y la proporción, aplicando cánones matemáticos al cuerpo humano. Destaca Policleto, quien redacta el Canon como un método para organizar y sistematizar la producción escultórica del taller en el que trabajaba, estableciendo proporciones que permitían homologar las obras y coordinar el trabajo de distintos artesanos; este modelo se ejemplifica en el Doríforo. Se consolida el contrapposto, que introduce naturalidad y equilibrio. Otros autores relevantes son Fidias y Mirón.