Apego
El apego es un fuerte vínculo emocional, afectivo, especial y duradero que desde el momento del nacimiento se va forjando entre el bebé y la persona que lo cuida directamente, su primera figura significativa de crianza, consuelo, seguridad y bienestar,
La figura de apego es la figura de referencia que ofrece cuidados, afecto y seguridad emocional al bebé y que le proporciona alivio en momentos de angustia. El vínculo que el bebé va forjando con su figura de apego se va desarrollando progresivamente, como resultado de su interacción.
Funciones
Seguridad y confianza
De regulación emocional
De relación
Adaptativa
El apego es necesario para la supervivencia. Los niños necesitan vincularse a la persona que los cuida, puesto que dependen de sus cuidados y etenciones. Por este motivo, el logro de este objetivo también está relacionado con el sentimiento de protección de los progenitores. Si establecemos vínculos de apego seguro durante la infancia, nuestro desarrollo social y emocional será positivo y favorecerá nuestra independencia e integración social durante la etapa adulta.
Todos los niños necesitan sentirse seguros y protegidos para desarrollarse plenamente. La figura de apego supone para ellos la base de seguridad que necesitan para explorar y descubrir el entorno que los rodea e interactuar con él con confianza. Además, durante los primeros años de nuestras vidas aprendemos a confiar, dependiendo de las respuestas que nuestras figuras de apego hayan dado a nuestras necesidades, determinaremos que podemos esperar de los demás.
Cuando un niño llora, necesita ayuda o que lo cojan en brazos y el adulto atiende a sus necesidades, está ayudando a que vuelva a la calma, regulando la emoción del niño. Esto supondrá la base para que posteriormente el propio niño esté preparado para aprender a regular sus emociones.
Los vínculos de apego que establecemos durante nuetros primeros años de vida sientan las bases sobre las que se construirán nuestras relaciones sociales y afectivas posteriores.
Desarrollo y evolución
Relaciones recíprocas: comienza hacia los 18 meses
Consolidación: De 6 a 8/18 meses
Preapego: de 0 a 3/4 meses
Formación del apego: de los 3 a los 6/7 meses
Durante esta fase, la representación mental del vínculo afectivo ya se encuentra consolidada. El niño y su madre "se han aprendido" el uno al otro y el niño ya tiene definidas sus expectativas sobre la accesibilidad y disponibilidad de su figura de apego. Ahora el niño tiene mucha más autonomía, es capaz de caminar y se comunica cada vez más eficientemente. Se muestra más independiente y no necesita tanta proximidad física con su figura de apego. Además, comienza a comprender que las ausencias no son definitivas. Madre e hijo establecen una interacción mucho más recíproca.
El bebé interactúa muy especialmente con sus figuras de apego y muestra preferencias por ellas, aunque todavía no rechaza a los desconocidos. En esta erapa comienza a manifestar conductas diferenciadoras ante la presencia materna, la busca con la mirada, su voz lo relaja, emite hacia ella sonrisas, vocalizaciones y llantos diferenciales, su afecto consigue calmarlo... Se crea un vínculo de afecto y confianza entre el bebé y su ya identificada y definida figura principal de apego.
En esta etapa el niño concibe a su figura cuidadora principal como un ser especial por encima de todos los demás, mostrando una preferencia clara hacia ella. La tiene presente tanto si ella está como si no. Comienza a presentar angustia por separación cuando su madre se marcha, mostrando ansiedad, llanto y angustia cuando lo separan de ella y comienza a sentir rechazo o miedo hacia los desconocidos. Es una etapa muy delicada porque muchos niños comienzan a asistir a la escuela infantil.
En esta etapa aún no podemos hablar de apego en sí mismo, pues al comienzo el bebé ni siquiera es capaz de diferenciar a las personas que interactúan con él. Sin embargo, se llama fase de preapego porque debido a que servirá al niño para identificar y seleccionar a las personas a las que se apegará.
Tipos
Apego INSEGURO desordenado
Apego INSEGURO evitativo
Apego INSEGURO resistente o ansioso
Apego SEGURO
- Los niños que de forma habitual se sienten rechazados o invalidados emocionalmente y no experimentan una seguridad estable con sus figuras de apego, aprenden que si no piden ni reclaman atenciones, podrán evitar ser rechazados.
- Puede parecer que son independientes y seguros de sí mismos.
- En presencia de su figura de apego: juegan y exploran el entorno sin pedirle ayuda, sin reclamar sus atenciones.
- En su ausencia: se disgustan un poco pero no les importa. No la buscan. Continúan con sus actividades pero con malestar.
- A su regreso: evita el contacto. No muestran inquietud hacia extraños.
- Los niños que interiorizan que sus padres los consolarán y atenderán cuando tengan cualquier dificultad o necesitan cuidados, desarrollan un apego seguro.
- En presencia de sus figuras de apego: muestran confianza para gatear o caminar para explorar el entorno.
- En su ausencia: la exploración decae, se asustan, se angustian y lloran.
- A su regreso: el bebé acude hacia ella, la abraza, pide que lo tome en brazos para consolarlo. Se alegra de su regreso, se tranquiliza rápidamente y retoma su juego y exploración.
- En ocasiones los niños pueden ser atendidos amorosamente, con comprensión y afecto mientras que otras veces puede ser rechazado. El niño se siente inseguro y reclama atención continua de su figura de apego.
- En presencia de las figuras de apego: apenas se separan de ella, exigiéndole atención constante, sin atreverse a explorar el entorno o jugar de forma autónoma.
- En su ausencia: la ansiedad del niño aumenta, llorando desesperadamente.
- A su regreso: puede buscar su sontacto y proximidad tardando mucho en calmarse o puede rechazarla.
- Combina patrones relacionales del apego resistente y del evitativo.
- El niño emite respuestas confusas y contradictorias con sus figuras de apego. Puede mostrar cercanía o miedo y evitación.
- Estos niños pueden haber experimentado malos tratos, abusos, experiencias traumáticas.
- Pueden no reaccionar ni a la marcha ni al regreso de su figura de apego, o aferrarse a ella, pero de forma distante.
Figura de apego
Figura de apego
Figura de apego
Figura de apego
- Ambivalentes en la respuesta al niño.
- Poca consciencia de las repercusiones del tipo de relación que establece con el niño. La relación puede fluctuar según su estado anímico.
- Baja disponibilidad a los requerimientos, demandas y necesidades del niño.
- Rígidos, poco amorosos o comprensivos.
- Dificultad para atender adecuadamente a los requerimientos y demandas de los niños.
- También se da en padres sobreprotectores, que limitan la independencia del niño controlándolo en exceso.
- Amorosos, comprensivos y emocionalmente estables.
- Responden de forma habitual y adecuada a los requerimientos, demandas y necesidades del niño.
- Muestran conductas amenazantes con el niño.
- Puede estar adociado con el abuso y el maltrato.
APEGO
Payo Peris
Created on November 9, 2025
Start designing with a free template
Discover more than 1500 professional designs like these:
View
Vision Board
View
Periodic Table
View
SWOT Challenge: Classify Key Factors
View
Explainer Video: Keys to Effective Communication
View
Explainer Video: AI for Companies
View
Corporate CV
View
Flow Presentation
Explore all templates
Transcript
Apego
El apego es un fuerte vínculo emocional, afectivo, especial y duradero que desde el momento del nacimiento se va forjando entre el bebé y la persona que lo cuida directamente, su primera figura significativa de crianza, consuelo, seguridad y bienestar,
La figura de apego es la figura de referencia que ofrece cuidados, afecto y seguridad emocional al bebé y que le proporciona alivio en momentos de angustia. El vínculo que el bebé va forjando con su figura de apego se va desarrollando progresivamente, como resultado de su interacción.
Funciones
Seguridad y confianza
De regulación emocional
De relación
Adaptativa
El apego es necesario para la supervivencia. Los niños necesitan vincularse a la persona que los cuida, puesto que dependen de sus cuidados y etenciones. Por este motivo, el logro de este objetivo también está relacionado con el sentimiento de protección de los progenitores. Si establecemos vínculos de apego seguro durante la infancia, nuestro desarrollo social y emocional será positivo y favorecerá nuestra independencia e integración social durante la etapa adulta.
Todos los niños necesitan sentirse seguros y protegidos para desarrollarse plenamente. La figura de apego supone para ellos la base de seguridad que necesitan para explorar y descubrir el entorno que los rodea e interactuar con él con confianza. Además, durante los primeros años de nuestras vidas aprendemos a confiar, dependiendo de las respuestas que nuestras figuras de apego hayan dado a nuestras necesidades, determinaremos que podemos esperar de los demás.
Cuando un niño llora, necesita ayuda o que lo cojan en brazos y el adulto atiende a sus necesidades, está ayudando a que vuelva a la calma, regulando la emoción del niño. Esto supondrá la base para que posteriormente el propio niño esté preparado para aprender a regular sus emociones.
Los vínculos de apego que establecemos durante nuetros primeros años de vida sientan las bases sobre las que se construirán nuestras relaciones sociales y afectivas posteriores.
Desarrollo y evolución
Relaciones recíprocas: comienza hacia los 18 meses
Consolidación: De 6 a 8/18 meses
Preapego: de 0 a 3/4 meses
Formación del apego: de los 3 a los 6/7 meses
Durante esta fase, la representación mental del vínculo afectivo ya se encuentra consolidada. El niño y su madre "se han aprendido" el uno al otro y el niño ya tiene definidas sus expectativas sobre la accesibilidad y disponibilidad de su figura de apego. Ahora el niño tiene mucha más autonomía, es capaz de caminar y se comunica cada vez más eficientemente. Se muestra más independiente y no necesita tanta proximidad física con su figura de apego. Además, comienza a comprender que las ausencias no son definitivas. Madre e hijo establecen una interacción mucho más recíproca.
El bebé interactúa muy especialmente con sus figuras de apego y muestra preferencias por ellas, aunque todavía no rechaza a los desconocidos. En esta erapa comienza a manifestar conductas diferenciadoras ante la presencia materna, la busca con la mirada, su voz lo relaja, emite hacia ella sonrisas, vocalizaciones y llantos diferenciales, su afecto consigue calmarlo... Se crea un vínculo de afecto y confianza entre el bebé y su ya identificada y definida figura principal de apego.
En esta etapa el niño concibe a su figura cuidadora principal como un ser especial por encima de todos los demás, mostrando una preferencia clara hacia ella. La tiene presente tanto si ella está como si no. Comienza a presentar angustia por separación cuando su madre se marcha, mostrando ansiedad, llanto y angustia cuando lo separan de ella y comienza a sentir rechazo o miedo hacia los desconocidos. Es una etapa muy delicada porque muchos niños comienzan a asistir a la escuela infantil.
En esta etapa aún no podemos hablar de apego en sí mismo, pues al comienzo el bebé ni siquiera es capaz de diferenciar a las personas que interactúan con él. Sin embargo, se llama fase de preapego porque debido a que servirá al niño para identificar y seleccionar a las personas a las que se apegará.
Tipos
Apego INSEGURO desordenado
Apego INSEGURO evitativo
Apego INSEGURO resistente o ansioso
Apego SEGURO
Figura de apego
Figura de apego
Figura de apego
Figura de apego