Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

HOTR05EXP - MÓDULO 3

yo mismo

Created on November 8, 2025

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Audio tutorial

Pechakucha Presentation

Desktop Workspace

Decades Presentation

Psychology Presentation

Medical Dna Presentation

Geometric Project Presentation

Transcript

SERVICIOS PROFESIONALES DE HOSTELERÍA EN CORTE DE JAMÓN

Módulo 3

Proceso de elaboración del jamón: salado, lavado y asentado, envejecimiento

Objetivo

Distinguir las diferentes etapas de elaboración de un jamón

Índice

Proceso de elaboración de un jamón

Certificaciones de origen y normas de calidad

Fisiología del jamón y sus partes

01

Proceso de elaboración de un jamón

Proceso de elaboración de un jamón

El proceso de elaboración del jamón abarca una serie de etapas técnicas que determinan el perfil organoléptico y la calidad final del producto. Cada una de estas fases exige condiciones controladas y operaciones precisas, ya que cualquier desviación puede comprometer la seguridad alimentaria, la textura y el sabor que los consumidores y profesionales exigen.

1 - Salado

El primer paso es el salado, fundamental para la conservación y el desarrollo del sabor característico del jamón. Se utiliza sal marina fina, garantizando una cobertura uniforme de todas las superficies. El objetivo es lograr una penetración homogénea, permitiendo la deshidratación inicial y la inhibición del crecimiento microbiano. El tiempo de salado se ajusta según el peso y la morfología de la pieza. Como referencia, se aplican entre 0,7 y 1 día de sal por kilogramo de jamón, por ejemplo, una pieza de 8kg requiere entre 6 y 8 días. La temperatura ideal del área de salado oscila entre 1ºC y 5ºC, con una humedad relativa del 80% al 90%. Estas condiciones favorecen la absorción progresiva de la sal y evitan la proliferación de microorganismos indeseados. El salado puede realizarse de forma manual, pieza por pieza, o mediante sistemas mecánicos en instalaciones industriales. El procedimiento manual permite adaptar la cantidad de sal a las características específicas de cada jamón, mientras que el método mecánico mejora la eficiencia y la homogeneidad en lotes grandes. Durante la fase de salado, es esencial voltear regularmente las piezas para asegurar una distribución equilibrada de la sal y evitar acumulaciones en zonas concretas. Asimismo, se vigila el estado de la corteza y posibles lesiones, ya que pueden ser vías de entrada de contaminantes. Tras la permanencia en sal, las piezas pasan a la fase de lavado y asentado.

+ INFO

2 - Lavado

El lavado se realiza con agua fría y a presión, eliminando los restos de sal superficial. Una limpieza adecuada evita la formación de costras gruesas y favorece una maduración uniforme. El agua debe mantenerse entre 5ºC y 10ºC, y la presión ajustarse para no dañar la estructura muscular. A continuación, el jamón se traslada a cámaras de asentado, donde reposa entre una y dos semanas. En esta fase, la temperatura se incrementa progresivamente hasta alcanzar 4ºC - 6ºC y la humedad relativa se reduce al 75% - 80%. El objetivo es estabilizar la sal en el interior de la pieza y permitir una deshidratación lenta y controlada.

+ INFO

3 - Asentado

El asentado es crítico para homogeneizar la concentración de sal. Si el proceso es demasiado rápido o la temperatura supera los valores óptimos, pueden surgir defectos como el "jamón quemado" (exceso de deshidratación), oscurecimiento anómalo o desarrollo de olores no deseados. En cambio, un asentado prolongado a temperaturas y humedades bajas puede retrasar la maduración u originar texturas excesivamente duras.

+ INFO

4 - Envejecimiento

Superadas estas fases, comienza el envejecimiento o maduración, etapa que define el aroma, textura y color. El jamón se traslada a bodegas o secaderos naturales. La temperatura ambiente se incrementa de manera gradual, partiendo de los 6ºC - 8ºC hasta alcanzar los 15ºC - 22ºC, mientras que la humedad relativa se ajusta entre el 60% y el 75%. El tiempo total de envejecimiento depende del tipo de jamón y de sus características iniciales, pero oscila habitualmente entre 12 y 36 meses para jamones curados de alta calidad. Tras el proceso de envejecimiento, el jamón alcanza su punto óptimo de curación y desarrolla los atributos que lo hacen único. La carne adquiere un color rojo intenso y brillante, con vetas de grasa blanca o marfil que aportan jugosidad y brillo a la loncha. Al acercarlo, se percibe un aroma limpio y penetrante, con notas que recuerdan a frutos secos, pan tostado y curado natural. En boca, la textura es suave y fundente, equilibrando salinidad, dulzor y umami. El sabor es profundo, persistente y armonioso, dejando una sensación prolongada y agradable. En conjunto, el envejecimiento transforma el jamón en un producto con identidad sensorial propia, donde la experiencia visual, olfativa y gustativa se combinan en perfecta armonía.

+ INFO

A continuación, una tabla comparativa resume los parámetros críticos de cada etapa:

Elaboración de un jamón serrano

Elaboración de un jamón y deshuesado

Elaboración de un jamón ibérico de Joselito

02

Certificaciones de origen y normas de calidad

1 - CERTIFICACIONES DE ORIGEN Y NORMAS DE CALIDAD

La producción de jamón en España se rige por un estricto sistema de certificaciones de origen y normas de calidad que garantizan la autenticidad y excelencia del producto. Estos mecanismos normativos protegen tanto la tradición como la confianza del consumidor, controlando desde la selección genética del animal hasta su alimentación, manejo, sacrificio y curación. Las certificaciones más destacadas son la Denominación de Origen Protegida (DOP) y la Especialidad Tradicional Garantizada (ETG), que imponen estándares específicos y procedimientos de control para los productos que deseen acogerse a ellas. Las denominaciones de origen delimitan geográficamente las zonas de producción y exigen el cumplimiento de un pliego de condiciones que abarca genética, alimentación, manejo, tiempo de curación y características organolépticas del jamón. Las principales DOP en España son Jamón de Huelva (ahora DOP Jabugo), Los Pedroches, Guijuelo y Dehesa de Extremadura para el jamón ibérico, y Jamón de Teruel y Jamón de Trevélez para el jamón serrano. A nivel nacional, la norma de calidad establece las bases para la clasificación del jamón ibérico y el jamón serrano ETG, dos categorías fundamentales en la hostelería profesional.

Denominación de Origen Protegida (DOP)

La DOP constituye la certificación de origen más exigente. Solo pueden optar a ella los jamones elaborados en regiones específicas y bajo condiciones rigurosamente controladas. El pliego de condiciones de una DOP incluye: • Zona geográfica delimitada. • Especificación de razas permitidas (por ejemplo, cerdo ibérico puro o cruzado en el caso del jamón ibérico). • Sistema de alimentación (bellota, cebo de campo, cebo). • Tiempo mínimo de curación (que puede superar los 36 meses en algunos casos). • Controles sensoriales y fisicoquímicos para verificar la calidad final. • Trazabilidad documental en todas las fases de producción. La DOP exige la presencia de un órgano de control independiente, que verifica el cumplimiento de estos requisitos mediante auditorías, inspecciones y análisis de laboratorio. Solo los jamones que superan todas las exigencias pueden llevar el sello DOP en su etiquetado.

Especialidad Tradicional Garantizada (ETG)

Mientras la DOP vincula el producto a un territorio concreto, la ETG reconoce métodos tradicionales de elaboración, independientemente de la ubicación geográfica. En España, el Jamón Serrano está amparado por la ETG, que establece: • Uso exclusivo de carnes de cerdo blanco. • Prohibición de aditivos no autorizados; únicamente sal, nitrificantes y conservantes permitidos. • Tiempo mínimo de curación de 7 meses, aunque la mayoría de productores supera ampliamente este plazo. • Controles de humedad, salinidad y aspecto organoléptico al final del proceso. La ETG garantiza que el producto responde a una receta y proceso tradicional, lo que es fundamental para certificar ante el consumidor una calidad homogénea y reconocible.

Tabla resumen

Denominaciones, zonas y características distintivas del jamón en España

Etiquetas, DOP, IGP e ETG

En el siguiente video veremos de forma gráfica todo lo aprendido hasta ahora

Clasificación y etiquetado del jamón ibérico

La Norma de Calidad del Ibérico (RD 4/2014 y sus posteriores actualizaciones) regula los requisitos para la producción y etiquetado del jamón ibérico, estableciendo un sistema de identificación por colores para facilitar la trazabilidad y transparencia hacia el consumidor y el sector hostelero:

El precinto es obligatorio y debe permanecer en la pieza hasta su consumo final. La información asociada incluye el porcentaje racial, la alimentación y la categoría de manejo, elementos cruciales para la correcta comercialización y para el servicio profesional en hostelería.

Procedimientos para la obtención de certificaciones

La obtención de una certificación de origen o calidad exige cumplir una serie de procedimientos normalizados, que incluyen: a. Inscripción de la explotación ganadera y del matadero en el registro correspondiente. b. Registro documental completo de cada animal, incluyendo genealogía, alimentación y tratamientos sanitarios. c. Auditorías periódicas por parte del consejo regulador u organismo certificador. d. Controles físicos y analíticos en todas las fases: sacrificio, despiece, salado, lavado, asentado, curación y clasificación. e. Etiquetado conforme a la norma, con indicación visible del sello o logotipo de la certificación. f. Retirada inmediata de las piezas que no superen los controles establecidos. Estos procedimientos aseguran que solo los jamones que cumplen estrictamente con los requisitos puedan ostentar las menciones de calidad y origen, evitando fraudes y garantizando la satisfacción del consumidor final.

Impacto de la normativa en la calidad y comercialización

La aplicación rigurosa de las normas de calidad y origen tiene repercusiones directas en la calidad del jamón y en su valor en el mercado. La trazabilidad y los controles sanitarios minimizan riesgos y potencian la confianza de los clientes, especialmente en establecimientos de hostelería de alto nivel. Además, la diferenciación clara entre jamón ibérico y serrano, así como entre las distintas categorías de ibérico (bellota, cebo de campo y cebo), permite adaptar la oferta a distintos segmentos de clientela y justificar diferencias de precio. El cumplimiento normativo condiciona también los procesos internos de compra, almacenamiento y corte en hostelería, ya que exige una gestión documental precisa y conocimiento actualizado por parte del personal. El profesional debe identificar correctamente cada pieza, conocer su categoría y saber transmitir esta información al cliente, lo que incrementa el valor añadido del servicio.

03

Fisiología del jamón y sus partes

Fisiología del jamón y sus partes

La fisiología del jamón determina su calidad final y la experiencia sensorial al corte y consumo. El producto se compone de tres elementos principales: carne, grasa y hueso. Cada uno posee características físicas y bioquímicas que varían según la raza del animal, su alimentación, el proceso de curación y el manejo durante las etapas de salado y envejecimiento.
HUESO
GRASA
CARNE

+ INFO

Relación entre partes y calidad en diferentes tipos de jamón

Los jamones se clasifican atendiendo a la raza del animal, tipo de alimentación y duración del proceso de curación. Estos factores inciden en la proporción y calidad de carne, grasa y hueso, influyendo en la apreciación sensorial y en la facilidad de corte.
La correcta identificación de las partes durante el corte resulta esencial para optimizar el rendimiento y la presentación del producto. El profesional debe conocer la ubicación de los principales músculos (bíceps femoral, semimembranoso, semitendinoso), las áreas con mayor infiltración de grasa y la distribución de los huesos. Esta información permite seleccionar el ángulo y la dirección del corte para maximizar la longitud y uniformidad de las lonchas, preservando el sabor y la jugosidad. Una comprensión profunda de la fisiología del jamón y de la interacción entre carne, grasa y hueso, sumada al conocimiento de los procesos bioquímicos que ocurren en cada etapa, permite optimizar tanto la curación como el corte. El dominio de estos factores incrementa la capacidad de ofrecer un producto de alta calidad, adaptado a los requerimientos del consumidor y a los estándares de la hostelería profesional.

¿Preguntas?

Muchas Gracias

Toma nota

La correcta identificación y manejo de las certificaciones de origen y las normas de calidad en el jamón es imprescindible para la hostelería profesional, ya que impacta directamente en la confianza del cliente, la diferenciación competitiva y la protección legal del establecimiento.

Recuerda

Las Denominaciones de Origen Protegidas (D.O.P.) garantizan el vínculo entre el producto y su entorno geográfico, mientras que las Indicaciones Geográficas Protegidas (I.G.P.) certifican una calidad específica derivada de la zona. La Especialidad Tradicional Garantizada (E.T.G.) reconoce métodos de elaboración tradicionales, como en el caso del jamón serrano.

La grasa del jamón, distribuida en capas externas y vetas intramusculares, actúa como reservorio de compuestos aromáticos y modulador del sabor. Su composición varía en función de la dieta del animal y la genética. Los jamones de cerdo ibérico alimentado con bellota presentan mayor proporción de ácidos grasos insaturados, especialmente ácido oleico. Esto repercute en una textura más untuosa y en aromas complejos. Durante el envejecimiento, la lipólisis transforma triglicéridos en ácidos grasos libres y otros compuestos volátiles, esenciales para el bouquet final del jamón. La proporción y calidad de la grasa influyen directamente en la percepción de jugosidad, el brillo de las lonchas y la persistencia del sabor en boca.

El resultado final de este proceso técnico es un jamón con características organolépticas óptimas: aroma intenso, textura jugosa y color uniforme. Estos atributos dependen directamente del rigor en la aplicación de los procedimientos descritos. Por tanto, dominar el proceso de elaboración resulta esencial para los profesionales que trabajan en el corte y servicio de jamón, ya que les permite identificar productos de calidad, explicar sus propiedades al cliente y realizar un corte preciso que preserve las cualidades del producto.

La carne constituye la mayor proporción del jamón. Está formada principalmente por fibras musculares de diferentes tipos, tejido conjuntivo y agua. Durante el proceso de salado, la carne experimenta deshidratación y cambios en la estructura de las proteínas musculares. La sal penetra por difusión y provoca la extracción de agua, lo que a su vez concentra los sabores y favorece el desarrollo de reacciones enzimáticas. En la fase de envejecimiento, las enzimas endógenas (especialmente proteasas y lipasas) degradan proteínas y lípidos, liberando aminoácidos y compuestos aromáticos responsables del sabor y aroma característicos. La textura final depende del grado de desnaturalización de las proteínas y de la cantidad de colágeno residual, que se traduce en mayor o menor jugosidad y terneza.

El hueso cumple una función estructural, mantiene la forma del jamón y contribuye a la distribución del calor y la humedad durante la maduración. El contacto entre carne y hueso favorece procesos de hidrólisis y oxidación en zonas concretas, generando matices de sabor diferenciados. La presencia de ciertas piezas óseas, como la cabeza del fémur o el isquion, afecta el corte y la presentación, además de servir como referencia visual para el profesional a la hora de identificar las partes óptimas para el loncheado.

¿Sabías que...?

La proporción y composición de la grasa intramuscular en el jamón ibérico no solo determina su untuosidad, sino que también influye directamente en su perfil aromático, ya que los ácidos grasos se oxidan y transforman durante el envejecimiento, generando hasta 200 compuestos volátiles responsables del aroma característico de los mejores jamones curados.

Recuerda

La correcta ejecución de cada fase —salado, lavado, asentado y envejecimiento— determina la calidad y seguridad del jamón servido al cliente, marcando la diferencia en la experiencia gastronómica y la reputación profesional del establecimiento.

Ejemplo de empresa

En un restaurante especializado en productos ibéricos, el responsable de sala recibe dos piezas de jamón: una con precinto negro, certificada por la DOP Jabugo, y otra con precinto verde, sin denominación de origen. Requiere verificar la documentación y las etiquetas, asegurando que el jamón es bellota 100% ibérico y es cebo de campo en la selección estándar. Esta gestión garantiza la autenticidad y la satisfacción del cliente, y protege al establecimiento ante posibles inspecciones.