¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA A LA HORA DE TRABAJAR EL METALENGUAJE?
A la hora de trabajar este METALENGUAJE debemos tener en cuenta diferentes aspectos (las aptitudes de nuestros alumnos, el contexto, la edad…) de los cuales destaco tres:
1. Las características psicoevolutivas
2. La plasticidad cerebral
3. La diversidad individual de contextos y aptitudes
© HUELLA-DOCENTE
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1. las características psicoevolutivas
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1. las características psicoevolutivas
El estadio de las operaciones concretas definido por Piaget como el propio de esta etapa supone un pensamiento cada vez más lógico y objetivo. También mejoran sus capacidades de retener y recuperar información, de organizarla y de utilizar símbolos para operar con ellos (y esos símbolos pueden ser palabras, señales de tráfico o partituras musicales, por ejemplo). Estos rasgos se van perfeccionando durante los 6 años que dura la etapa, por lo que la reflexión que les pidamos a los niños a lo largo de la misma debe ser coherente con este proceso. Las consecuencias concretas de estos condicionantes evolutivos se plasman claramente en la progresión de los aprendizajes propuestos para los diferentes cursos, por lo que en los primeros se hace especial hincapié en las categorías gramaticales, la ortografía y ya en los últimos cursos aspectos más complejos como el análisis sintáctico o el uso del subjuntivo.
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1. las características psicoevolutivas
Por eso, con alumnos de 1º o 2º de primaria, podemos reflexionar sobre si es lo mismo “Ana le dio el regalo a Elena” que “Elena le dio el regalo a Ana” y escenificarlo para comprender que el orden de las palabras importa. O ver que si cambiamos el orden de las sílabas las palabras cambian, porque no es lo mismo “casa” que “saca”. Con el alumnado de 3º y 4º la reflexión podrá ir más allá, por ejemplo, incluyendo los signos de interrogación ya que no es lo mismo “¿Vienes conmigo?” que “Vienes conmigo”; o por ejemplo, jugar crear palabras con raíces y sufijos al estilo Rodari y tratar de definirlas.
Con 5º y 6º ya podremos reflexionar sobre aspectos más complejos que incluyan la acentuación. Por ejemplo, ¿por qué a veces la palabra sí lleva tilde y otras veces no? ¿Será que tienen significados diferentes? Y también podremos enseñarles trucos memorísticos. ¿Se acuerdan de una frase de mi introducción “A saber cómo narices se les ocurrió esa palabra”? Bueno, pues resulta que, si puedo poner la palabra “narices” detrás de una partícula interrogativa, ésta llevará tilde.
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2. la plasticidad cerebral
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2. la plasticidad derebral
La neurociencia aplicada a la educación ya ha demostrado la existencia de “ventanas de oportunidad”, es decir, que hay periodos en los que el aprendizaje de ciertos contenidos se adquiere con mayor o menor facilidad. Siguiendo a Francisco Mora, una de las ventanas plásticas más paradigmáticas en el ser humano es la del lenguaje. Esta se abre con el nacimiento y se cierra cuando el niño alcanza entre los 7 y 12 años. Tanto es así que si llegado a esa edad, un niño no ha oído hablar a un congénere durante todo ese tiempo, ya nunca podrá aprender a hablar, o lo hará de un modo bastante rudimentario. Por el contrario, no existe una ventana plástica para aprender a leer y escribir. Se puede aprender a leer a los 5-6 años, pero también a lo largo de todo el periodo de vida del individuo. En el último apartado de este tema desarrollaré este concepto con más profundidad.
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3. LA DIVERSIDAD INDIVIDUAL DE CONTEXTOS Y APTITUDES
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3. la diversidad individual de contextos y aptitudes
Ya sabemos que en nuestras aulas encontramos alumnado heterogéneo con distintas aptitudes y contextos. Tendremos niños y niñas de diferentes nacionalidades, que hablen sólo una lengua o más de una lengua, que en sus casas tengan un montón de cuentos o casi ninguno, que sepan expresarse muy bien oralmente o por escrito… Todas estas características y diferencias individuales debemos tenerlas en cuenta a la hora de plantear la reflexión sistemática del lenguaje en el aula. Si llega al aula una alumna colombiana con muchas faltas de ortografía en c/z y s, ¿seremos igual de exigentes que con el resto del alumnado? ¿Tendremos que aclararle algunos conceptos fonéticos? ¿Trabajar vocabulario específico?
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estos han sido los tres elementos más importantes a tener en cuenta a la hora de trabajar el metalenguaje en el aula.
Virginia Antúnez Larraz
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24/26-EP-ARA-T15 Metalenguaje
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Created on November 6, 2025
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¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA A LA HORA DE TRABAJAR EL METALENGUAJE?
A la hora de trabajar este METALENGUAJE debemos tener en cuenta diferentes aspectos (las aptitudes de nuestros alumnos, el contexto, la edad…) de los cuales destaco tres:
1. Las características psicoevolutivas
2. La plasticidad cerebral
3. La diversidad individual de contextos y aptitudes
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1. las características psicoevolutivas
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1. las características psicoevolutivas
El estadio de las operaciones concretas definido por Piaget como el propio de esta etapa supone un pensamiento cada vez más lógico y objetivo. También mejoran sus capacidades de retener y recuperar información, de organizarla y de utilizar símbolos para operar con ellos (y esos símbolos pueden ser palabras, señales de tráfico o partituras musicales, por ejemplo). Estos rasgos se van perfeccionando durante los 6 años que dura la etapa, por lo que la reflexión que les pidamos a los niños a lo largo de la misma debe ser coherente con este proceso. Las consecuencias concretas de estos condicionantes evolutivos se plasman claramente en la progresión de los aprendizajes propuestos para los diferentes cursos, por lo que en los primeros se hace especial hincapié en las categorías gramaticales, la ortografía y ya en los últimos cursos aspectos más complejos como el análisis sintáctico o el uso del subjuntivo.
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1. las características psicoevolutivas
Por eso, con alumnos de 1º o 2º de primaria, podemos reflexionar sobre si es lo mismo “Ana le dio el regalo a Elena” que “Elena le dio el regalo a Ana” y escenificarlo para comprender que el orden de las palabras importa. O ver que si cambiamos el orden de las sílabas las palabras cambian, porque no es lo mismo “casa” que “saca”. Con el alumnado de 3º y 4º la reflexión podrá ir más allá, por ejemplo, incluyendo los signos de interrogación ya que no es lo mismo “¿Vienes conmigo?” que “Vienes conmigo”; o por ejemplo, jugar crear palabras con raíces y sufijos al estilo Rodari y tratar de definirlas. Con 5º y 6º ya podremos reflexionar sobre aspectos más complejos que incluyan la acentuación. Por ejemplo, ¿por qué a veces la palabra sí lleva tilde y otras veces no? ¿Será que tienen significados diferentes? Y también podremos enseñarles trucos memorísticos. ¿Se acuerdan de una frase de mi introducción “A saber cómo narices se les ocurrió esa palabra”? Bueno, pues resulta que, si puedo poner la palabra “narices” detrás de una partícula interrogativa, ésta llevará tilde.
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2. la plasticidad cerebral
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2. la plasticidad derebral
La neurociencia aplicada a la educación ya ha demostrado la existencia de “ventanas de oportunidad”, es decir, que hay periodos en los que el aprendizaje de ciertos contenidos se adquiere con mayor o menor facilidad. Siguiendo a Francisco Mora, una de las ventanas plásticas más paradigmáticas en el ser humano es la del lenguaje. Esta se abre con el nacimiento y se cierra cuando el niño alcanza entre los 7 y 12 años. Tanto es así que si llegado a esa edad, un niño no ha oído hablar a un congénere durante todo ese tiempo, ya nunca podrá aprender a hablar, o lo hará de un modo bastante rudimentario. Por el contrario, no existe una ventana plástica para aprender a leer y escribir. Se puede aprender a leer a los 5-6 años, pero también a lo largo de todo el periodo de vida del individuo. En el último apartado de este tema desarrollaré este concepto con más profundidad.
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3. LA DIVERSIDAD INDIVIDUAL DE CONTEXTOS Y APTITUDES
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3. la diversidad individual de contextos y aptitudes
Ya sabemos que en nuestras aulas encontramos alumnado heterogéneo con distintas aptitudes y contextos. Tendremos niños y niñas de diferentes nacionalidades, que hablen sólo una lengua o más de una lengua, que en sus casas tengan un montón de cuentos o casi ninguno, que sepan expresarse muy bien oralmente o por escrito… Todas estas características y diferencias individuales debemos tenerlas en cuenta a la hora de plantear la reflexión sistemática del lenguaje en el aula. Si llega al aula una alumna colombiana con muchas faltas de ortografía en c/z y s, ¿seremos igual de exigentes que con el resto del alumnado? ¿Tendremos que aclararle algunos conceptos fonéticos? ¿Trabajar vocabulario específico?
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estos han sido los tres elementos más importantes a tener en cuenta a la hora de trabajar el metalenguaje en el aula.
Virginia Antúnez Larraz
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