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Lía, superniña
Pascual Sanchis
Created on November 2, 2025
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créditos
Idea y montaje: Pascual SanchisPara Cloé y Elsa
Esta es una aventura interactiva en la que, tras cada capítulo, deberás decidir cómo continuar. De tus decisiones dependerá el final del relato. Puede que llegues al final del mismo o que te encuentres sin salida y debas volver a empezar.
Si te cansas de leer y quieres dejarlo para más tarde, pulsa sobre el icono del libro que encontrarás en la esquina superior derecha de cada página. Después solo tendrás que pulsar sobre el icono de Lía en la esquina superior izquierda de la página para volver donde lo dejaste.
Creado con la ayuda de Google Gemini.
Lía, superniña
Capítulo 1: Algo pasa con mi mano
Lía, una niña de 12 años, con el pelo castaño y ojos curiosos vive en una ciudad normal, donde no pasa nada fuera de lo común... hasta hoy.
Era una tarde soleada de sábado y Lía estaba en el parque con su mejor amiga, Sara. Sara estaba intentando hacer malabares con tres pelotas que había sacado de su mochila, mientras Lía observaba, algo distraída. De repente, una cometa gigante se desprendió de la cuerda de un niño y comenzó a volar erráticamente, directa hacia el enorme roble centenario del parque.
Lía, superniña
Capítulo 1: Algo pasa con mi mano
—¡Oh, no! —gritó el niño.
La cometa iba a chocar. Como si fuera un acto reflejo, Lía estiró la mano hacia la cometa, pensando con todas sus fuerzas: «¡Que pare, que pare, que no choque!». En ese instante, sintió un extraño cosquilleo en la palma de su mano y... la cometa se detuvo en el aire, justo antes de chocar con el árbol, y se quedó flotando como si una mano invisible la sujetara.
Lía retiró la mano, asustada, y la cometa cayó suavemente al suelo, en medio del césped. El niño corrió feliz a recogerla.
Lía, superniña
Capítulo 1: Algo pasa con mi mano
Sara, que estaba luchando con las pelotas, ni se había dado cuenta. —¡Mira, por fin me sale uno! —dijo Sara, lanzando una pelota por los aires.
Lía miraba su mano sorprendida, sintiendo la adrenalina del momento. ¿Había sido ella? ¿Había movido la cometa con la mente?
Lía, superniña
Capítulo 1: Algo pasa con mi mano
Lía está sorprendida y confusa. ¿Qué debe hacer?:
A: Investigar el poder. Lía quiere confirmar lo que acaba de pasar. Mira fijamente una pequeña piedra brillante que está a sus pies e intenta levantarla con la mente.
B: Ignorarlo y marcharse. Esto es demasiado raro. Lía decide que debe haber sido el viento o alguna casualidad. Le dice a Sara que es tarde y que tienen que irse a casa.
C: Contárselo a Sara. Lía no puede guardar este secreto y le cuenta a su amiga lo que cree que ha hecho con la cometa.
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
Lía no podía quitarse de la cabeza lo que había pasado con la cometa. Había sido demasiado real. Mientras Sara seguía concentrada en sus malabares, Lía se agachó disimuladamente. A sus pies, había una pequeña piedra gris que brillaba un poco por la humedad.
Respiró hondo, cerró los ojos y se concentró. Extendió su mano derecha hacia la piedra, tal como había hecho con la cometa. Esta vez, la sensación no fue un cosquilleo, sino una extraña presión en la cabeza, como si algo se estirase dentro de su mente. Abrió los ojos y observó fijamente la piedrecita.
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
¡Increíble! La piedra se levantó del suelo unos pocos milímetros. No flotó muy alto, apenas se movió, pero fue suficiente. Lía contuvo la respiración, sintiendo la energía fluir por su brazo. La piedra se mantuvo en el aire unos segundos, temblorosa, y luego cayó de nuevo al suelo con un suave clic.
Lía retiró la mano. El corazón le latía a mil por hora. No había sido una casualidad. ¡Ella tenía algún tipo de poder! Necesitaba entenderlo. Pero, ¿cómo? ¿A quién podía preguntarle? ¿Y cómo lo iba a mantener en secreto?
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
Miró a Sara, que por fin había conseguido mantener las tres pelotas en el aire durante más de cinco segundos. Estaba tan orgullosa de sí misma que no había notado nada. Lía se sintió un poco abrumada. ¿Qué debía hacer ahora?
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
Lía tiene una nueva decisión que tomar:
A: Buscar información en secreto. Lía decide que lo mejor es investigar por su cuenta, sin decirle nada a nadie. Seguramente nadie la creerá. Quiere ir a buscar en internet cuando llegue a casa.
B: Practicar su poder en un lugar escondido. Lía no puede esperar. Quiere intentar mover algo más grande, o levantar la piedra más alto. Decide buscar un lugar discreto en el parque para seguir practicando.
C: Confiar en Sara. Lía siente que es demasiado para ella sola y que necesita contárselo a su mejor amiga. Se acerca a Sara y le dice: "Sara, tengo que contarte algo increíble".
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
Lía no podía quitarse de la cabeza lo que había pasado con la cometa. Había sido demasiado real. Mientras Sara seguía concentrada en sus malabares, Lía se agachó disimuladamente. A sus pies, había una pequeña piedra gris que brillaba un poco por la humedad.
Respiró hondo, cerró los ojos y se concentró. Extendió su mano derecha hacia la piedra, tal como había hecho con la cometa. Esta vez, la sensación no fue un cosquilleo, sino una extraña presión en la cabeza, como si algo se estirase dentro de su mente. Abrió los ojos y observó fijamente la piedrecita.
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
¡Increíble! La piedra se levantó del suelo unos pocos milímetros. No flotó muy alto, apenas se movió, pero fue suficiente. Lía contuvo la respiración, sintiendo la energía fluir por su brazo. La piedra se mantuvo en el aire unos segundos, temblorosa, y luego cayó de nuevo al suelo con un suave clic.
Lía retiró la mano. El corazón le latía a mil por hora. No había sido una casualidad. ¡Ella tenía algún tipo de poder! Necesitaba entenderlo. Pero, ¿cómo? ¿A quién podía preguntarle? ¿Y cómo lo iba a mantener en secreto?
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
Miró a Sara, que por fin había conseguido mantener las tres pelotas en el aire durante más de cinco segundos. Estaba tan orgullosa de sí misma que no había notado nada. Lía se sintió un poco abrumada. ¿Qué debía hacer ahora?
Lía, superniña
Capítulo 2: La piedra... ¡se mueve!
Lía tiene una nueva decisión que tomar:
A: Buscar información en secreto. Lía decide que lo mejor es investigar por su cuenta, sin decirle nada a nadie. Seguramente nadie la creerá. Quiere ir a buscar en internet cuando llegue a casa.
B: Practicar su poder en un lugar escondido. Lía no puede esperar. Quiere intentar mover algo más grande, o levantar la piedra más alto. Decide buscar un lugar discreto en el parque para seguir practicando.
Lía, superniña
Capítulo 3: ¿Simple casualidad?
Esto es demasiado extraño. Lía mira la cometa caída y luego mira su mano. «Debió ser el viento. O a lo mejor la cuerda rozó la rama en el último momento», piensa.
Le dice a Sara que es tarde y que tienen que irse a casa. Sara recoge rápidamente sus pelotas de colores y juntas salen del parque, charlando sobre un examen de Matemáticas que tienen la semana siguiente.
Lía se esfuerza por no pensar en la cometa, en el cosquilleo, ni en la extraña sensación en su mente. Ella es una niña normal, y en su vida no pasan cosas raras.
Lía, superniña
Capítulo 3: ¿Simple casualidad?
Llega a casa, cena y se va a la cama. Mañana es domingo y tiene que hacer los deberes. Un halo de energía se escapa de la habitación de Lía mientras duerme. Los poderes que había recibido prefieren buscar otro inquilino que los tome más en serio.
Tu aventura ha acabado. Quizá deberías volver a empezar y tomar mejores decisiones.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
Lía siente que no puede guardar este secreto y necesita la ayuda de su amiga. Sara es su mejor amiga, al fin y al cabo.Se acerca a Sara, que por fin ha conseguido mantener las tres pelotas en el aire y está celebrándolo con un pequeño baile.
-Sara, tengo que contarte algo -dice Lía, seria.-¡Espera, espera! ¿Has visto eso? ¡Ha sido de "pro"! -dice Sara, exultante. -Sí, genial. Pero escúchame. ¿Has visto la cometa, la que iba a chocar contra el roble? Sara se encoge de hombros. -Sí, un niño descuidado que no sabe sujetar bien la cuerda. ¿Y...?
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
-No, no. La cometa se paró. Se detuvo en el aire justo antes de chocar.-Claro, el viento... -comienza Sara. -¡Fui yo! -exclama Lía, sin aliento-. La he parado con la mente. Sara se queda quieta, sosteniendo las pelotas. Se le cae una. Lía espera que su amiga se asombre, o que le pregunte cómo lo hizo.
En su lugar, Sara se echa a reír. Primero una pequeña risita, luego una carcajada ruidosa y exagerada.-¡Jajaja! ¡Muy gracioso, Lía! ¿Has visto muchas películas de superhéroes? ¿Eres Super-Lía ahora? -Sara se ríe tanto que se le cae otra pelota.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
Lía siente un pinchazo de decepción. -¿No me crees?-¡Claro que no! Lía, eres mi mejor amiga, pero no puedes mover cosas con la mente. Eso solo pasa en los cómics. ¿Qué te pasa? ¿Estás aburrida?
Lía se da cuenta de que Sara no la va a tomar en serio. Se da la vuelta molesta y frustrada mientras una lagrimita asoma en su ojo.-Está bien. Olvídalo. No he dicho nada.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
Lía se aleja, con la cabeza gacha. El secreto es demasiado grande para Sara. Ahora sabe que está sola en esto, al menos por el momento.Lía piensa: «Esto no se lo cuento a nadie más. Tengo que investigar por mi cuenta» mientras pasa al lado de la pequeña piedra que le pareció que brillaba cuando detuvo la cometa.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
¿Qué crees que debería hacer Lía ahora?:
A: Investigar el poder. Lía quiere confirmar lo que acaba de pasar. Mira fijamente la pequeña piedra brillante y decide hacer una prueba con ella.
B: Ignorarlo y marcharse. Esto es demasiado raro. Lía decide que debe haber sido el viento o alguna casualidad. Le dice a Sara que es tarde y que tienen que irse a casa.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
Lía siente que no puede guardar este secreto y necesita la ayuda de su amiga. Sara es su mejor amiga, al fin y al cabo.Se acerca a Sara, que por fin ha conseguido mantener las tres pelotas en el aire y está celebrándolo con un pequeño baile.
-Sara, tengo que contarte algo -dice Lía, seria.-¡Espera, espera! ¿Has visto eso? ¡Ha sido de "pro"! -dice Sara, exultante. -Sí, genial. Pero escúchame. ¿Has visto la cometa, la que iba a chocar contra el roble? Sara se encoge de hombros. -Sí, un niño descuidado que no sabe sujetar bien la cuerda. ¿Y...?
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
-No, no. La cometa se paró. Se detuvo en el aire justo antes de chocar.-Claro, el viento... -comienza Sara. -¡Fui yo! -exclama Lía, sin aliento-. La he parado con la mente. Sara se queda quieta, sosteniendo las pelotas. Se le cae una. Lía espera que su amiga se asombre, o que le pregunte cómo lo hizo.
En su lugar, Sara se echa a reír. Primero una pequeña risita, luego una carcajada ruidosa y exagerada.-¡Jajaja! ¡Muy gracioso, Lía! ¿Has visto muchas películas de superhéroes? ¿Eres Super-Lía ahora? -Sara se ríe tanto que se le cae otra pelota.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
Lía siente un pinchazo de decepción. -¿No me crees?-¡Claro que no! Lía, eres mi mejor amiga, pero no puedes mover cosas con la mente. Eso solo pasa en los cómics. ¿Qué te pasa? ¿Estás aburrida?
Lía se da cuenta de que Sara no la va a tomar en serio. Se da la vuelta molesta y frustrada mientras una lagrimita asoma en su ojo.-Está bien. Olvídalo. No he dicho nada.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
Lía se aleja, con la cabeza gacha. El secreto es demasiado grande para Sara. Ahora sabe que está sola en esto, al menos por el momento.Lía piensa: «Esto no se lo cuento a nadie más. Tengo que investigar por mi cuenta» mientras pasa al lado de la pequeña piedra que le pareció que brillaba cuando detuvo la cometa.
Lía, superniña
Capítulo 4: La reacción de Sara
¿Qué crees que debería hacer Lía ahora?:
A: Investigar el poder. Lía cree que necesita más informacion y prefiere irse a casa o a la biblioteca a investigar un poco en internet para encontrar respuestas.
B: Ignorarlo y marcharse. Esto es demasiado raro. Lía decide que debe haber sido el viento o alguna casualidad. Le dice a Sara que es tarde y que tienen que irse a casa.
Lía, superniña
Capítulo 5: La investigacion silenciosa
Lía se puso de pie, fingiendo que solo se estaba atando el cordón. Miró a Sara. Su amiga seguía absorta intentando malabarear con cuatro pelotas a la vez.-Sara, me tengo que ir -dijo Lía con voz tranquila-. Mi madre me pidió que estuviera en casa antes de que anochezca. -¡Oh, vale! -respondió Sara sin dejar de mirar las pelotas-. ¡Hablamos mañana!
Lía se despidió rápidamente. Mientras caminaba a casa, notó que la pequeña piedra gris que había levantado con la mente aún estaba en el suelo. Tuvo un impulso de recogerla. «Un recuerdo», pensó. Se agachó de nuevo y la guardó con cuidado en el bolsillo de su short vaquero.
Lía, superniña
Capítulo 5: La investigacion silenciosa
Al llegar a casa, Lía fue directamente a su habitación. Lo primero que hizo fue encender su ordenador. Necesitaba respuestas.¿Cómo se llamaba lo que había hecho? Podría llamarlo "mover cosas con la mente".
Lía escribió en el buscador: "Niños que pueden mover objetos con la mente"Los resultados fueron confusos. Había películas, cómics, artículos que hablaban de magia, y un par de páginas de ciencia ficción. Después de media hora buscando, Lía encontró un artículo sobre el fenómeno de la "Telequinesis" en una antigua enciclopedia online. Leyó que era un poder que permitía a la mente influir en la materia.
Lía, superniña
Capítulo 5: La investigacion silenciosa
El artículo mencionaba que, a menudo, estos poderes se manifestaban de forma inestable y que el entrenamiento era necesario para controlarlos. Lo que más le llamó la atención fue una nota a pie de página: Nota Secreta: Se dice que solo un objeto, el "Colgante de Ónix", es capaz de estabilizar y amplificar el poder mental de su portador, evitando que se descontrole.
Lía sintió un escalofrío. ¿Un colgante mágico? De repente, un pensamiento más urgente cruzó su mente.Si este poder es tan raro, ¿habrá alguien más buscándolo? Unas gotas de lluvia comenzaron a golpear su ventana. El tiempo estaba cambiando rápidamente.
Lía, superniña
Capítulo 5: La investigacion silenciosa
Lía tiene, ahora, distintas opciones, ¿cuál es la mejor?:
A: Buscar el "Colgante de Ónix". Lía cree que si ese objeto existe, debe conseguirlo para controlar lo que le está pasando. Empieza a buscar dónde podría estar.
B: Ignorar la nota y practicar. Lía piensa que los artículos de internet pueden estar equivocados. Decide que lo más importante es aprender a controlar la telequinesis ahora antes de que alguien se dé cuenta.
C: Confiar en un adulto. La situación la asusta. Lía decide que debe contarle a su madre lo que está sucediendo.
Lía, superniña
Capítulo 5: La investigacion silenciosa
Lía fue directamente a su habitación y encendio su ordenador.¿Cómo se llamaba lo que había hecho? Podría llamarlo "mover cosas con la mente".
Lía escribió en el buscador: "Niños que pueden mover objetos con la mente"Los resultados fueron confusos. Había películas, cómics, artículos que hablaban de magia, y un par de páginas de ciencia ficción. Después de media hora buscando, Lía encontró un artículo sobre el fenómeno de la "Telequinesis" en una antigua enciclopedia online. Leyó que era un poder que permitía a la mente influir en la materia.
Lía, superniña
Capítulo 5: La investigacion silenciosa
El artículo mencionaba que, a menudo, estos poderes se manifestaban de forma inestable y que el entrenamiento era necesario para controlarlos. Lo que más le llamó la atención fue una nota a pie de página: Nota Secreta: Se dice que solo un objeto, el "Colgante de Ónix", es capaz de estabilizar y amplificar el poder mental de su portador, evitando que se descontrole.
Lía sintió un escalofrío. ¿Un colgante mágico? De repente, un pensamiento más urgente cruzó su mente.Si este poder es tan raro, ¿habrá alguien más buscándolo? Unas gotas de lluvia comenzaron a golpear su ventana. El tiempo estaba cambiando rápidamente.
Lía, superniña
Capítulo 5: La investigacion silenciosa
Lía tiene, ahora, distintas opciones, ¿cuál es la mejor?:
A: Buscar el "Colgante de Ónix". Lía cree que si ese objeto existe, debe conseguirlo para controlar lo que le está pasando. Empieza a buscar dónde podría estar.
B: Ignorar la nota y practicar. Lía piensa que los artículos de internet pueden estar equivocados. Decide que lo más importante es aprender a controlar la telequinesis ahora antes de que alguien se dé cuenta.
Lía, superniña
Capítulo 6: El entrenamiento discreto
Lía no podía esperar. La emoción y el asombro eran demasiado grandes. Si realmente tenía estos poderes, necesitaba aprender a usarlos. Ignoró la idea de buscar en internet por ahora; lo importante era sentirlo, practicarlo.
Lía buscó la parte más apartada del parque. Un lugar donde los árboles eran más densos y había menos gente. Encontró un pequeño claro rodeado de arbustos y decidió que era el sitio perfecto.
Sacó la pequeña piedra gris de su bolsillo. "Vamos, Lía, puedes hacerlo", se dijo a sí misma.
Lía, superniña
Capítulo 6: El entrenamiento discreto
Respiró hondo, cerró los ojos y extendió su mano. Se concentró en la piedra con todas sus fuerzas. Esta vez, la presión en su cabeza era más fuerte, pero también sentía una especie de calor en su pecho. La piedra se levantó, no solo unos milímetros, sino que flotó unos cinco centímetros por encima del suelo.
Lía abrió los ojos, ¡su corazón dio un vuelco! La piedra se movía un poco de lado a lado, como si danzara en el aire, pero se mantenía arriba. Intentó moverla hacia un lado. Se inclinó, forzando la mente, y la piedra siguió su movimiento, aunque de forma muy inestable.
Lía, superniña
Capítulo 6: El entrenamiento discreto
Estuvo así durante un rato, levantando y bajando la piedra, intentando moverla de un sitio a otro. Sentía la energía agotarse. Sus sienes empezaron a palpitar y un ligero dolor de cabeza apareció.Cuando intentó levantarla por décima vez, la piedra no se movió. Estaba agotada. Cayó de rodillas, con la respiración entrecortada. El dolor de cabeza se intensificó.
—Esto es más difícil de lo que parece —murmuró.
Lía, superniña
Capítulo 6: El entrenamiento discreto
Miró la piedra. Era un objeto tan pequeño, y aun así, moverla era agotador. ¿Cómo podría aprender a controlar algo tan increíble? Necesitaba más que solo probar suerte. Necesitaba... conocimiento.
El sol empezaba a bajar, tiñendo el cielo de naranjas y rosas. Era hora de volver a casa. Lía guardó la piedra en su bolsillo y se prometió a sí misma que seguiría practicando. Pero antes, necesitaba entender cómo funcionaba esto.
Lía, superniña
Capítulo 6: El entrenamiento discreto
¿Cuál es el siguiente paso?:
A: Buscar información en secreto. Lía decide que lo mejor es investigar por su cuenta en casa, ahora que sabe lo difícil que es sin guía.
B: Contar sus poderes a un adulto de confianza. Lía está abrumada por la dificultad y cree que necesita la ayuda de un adulto, aunque sea arriesgado. Decide contárselo a su madre.
Lía, superniña
Capítulo 7: El secreto del colgante
Lía no podía dejar de pensar en el "Colgante de Ónix". Un objeto que podía estabilizar y amplificar sus poderes. Justo lo que necesitaba si quería seguir practicando sin que le doliera la cabeza o el poder se le agotara.Rápidamente, cambió la búsqueda en su ordenador.
Escribió: "Colgante de Ónix Telequinesis"Esta vez, los resultados fueron mucho más escasos. Solo encontró una mención en un foro antiguo de coleccionistas de rarezas. El mensaje era de hace unos diez años y decía:
Lía, superniña
Capítulo 7: El secreto del colgante
...Se rumorea que el famoso Colgante de Ónix, una joya con supuestos poderes mentales, fue visto por última vez en la exhibición privada de la familia Valdés. Dicen que lo tenían guardado en su antigua mansión, junto a la biblioteca del centro. No creo que sea verdad, pero si alguien lo encuentra, que avise.
Lía conocía esa mansión. Era una casa enorme y antigua, rodeada por un muro de piedra, que había estado vacía y abandonada durante años, justo al lado del edificio de la Biblioteca Municipal. Había un montón de historias de fantasmas sobre ella, que hacían que los niños no se acercaran.
Lía, superniña
Capítulo 7: El secreto del colgante
El corazón le latía con fuerza. Si el colgante estaba allí, tenía que recuperarlo. Podría ser la clave para controlar sus poderes.Pero había un problema: la mansión tenía un muro alto, y la única entrada aparente era un portón de hierro oxidado, con un gran cartel que decía: PROHIBIDO EL PASO. PROPIEDAD PRIVADA. Lía miró por la ventana. La lluvia había parado, pero la noche era oscura. Ir sola podía ser peligroso.
Lía, superniña
Capítulo 7: El secreto del colgante
¿Qué debería hacer ahora Lía?:
A: Pedir ayuda a Sara. Lía necesita a alguien que le cubra las espaldas o vigile el muro. Piensa en convencerla contándole que es un "juego de detectives".
B: Entrar sola en la mansión. Lía decide que es demasiado peligroso involucrar a Sara, y que si va a conseguir el colgante, tiene que ser esta misma noche antes de que alguien más lo encuentre.
C: Ir a la Biblioteca. Lía decide que es demasiado peligroso entrar en la mansión. Piensa que la Biblioteca puede tener libros sobre el colgante o sobre la familia Valdés.
Lía, superniña
Capítulo 8: Entrenamiento nocturno
Lía no confiaba en notas a pie de página sobre colgantes mágicos. Pensó que si tenía que enfrentarse a un "poder inestable", la única forma de dominarlo era practicando. Además, si el Colgante de Ónix realmente existía, ¿de qué le serviría si no podía controlar el poder base?Decidió esperar hasta que sus padres estuvieran dormidos.
A las once de la noche, Lía salió sigilosamente de su cama. Se puso sus zapatillas y se deslizó hasta el salón. La casa estaba en silencio.Intentó encender la luz con la mente. Se concentró en el interruptor de la pared. Respiró hondo y empujó mentalmente.
Lía, superniña
Capítulo 8: Entrenamiento nocturno
.. Nada. El interruptor seguía en la misma posición.Lía se frustró. —¡Vamos, haz algo! —susurró.
Cambió de objetivo. Se concentró en el mando a distancia de la televisión, que estaba sobre la mesa del centro. Lo visualizó levantándose y moviéndose.El mando vibró ligeramente. ¡Un pequeño éxito! Lía sonrió y se concentró aún más. Sintió la presión en la cabeza, como si alguien le estuviera apretando las sienes. El mando se levantó, tembloroso, unos centímetros.
Lía, superniña
Capítulo 8: Entrenamiento nocturno
Lía se emocionó. Intentó moverlo de un lado a otro, pero la inestabilidad era horrible. El control remoto giraba y se tambaleaba como si estuviera a punto de caer. En ese momento, la presión mental se hizo dolorosa, como una punzada.¡CRACK!
Con un ruido seco, el mando a distancia se rompió por la mitad. Trozos de plástico y circuitos cayeron sobre la alfombra.Lía se quedó congelada. El dolor de cabeza era insoportable, y ahora tenía un desastre y el temor de que sus padres la hubieran oído. Escuchó un ruido sordo en el piso de arriba, como si alguien se hubiera despertado. «¡Tengo que arreglar esto!» pensó Lía, desesperada.
Lía, superniña
Capítulo 8: Entrenamiento nocturno
Hay que tomar una decision rápidamente:
A: Reparar el mando y volver a la cama. Lía se da cuenta de que no puede seguir practicando a lo loco. Saca pegamento de su mochila y rápidamente intenta pegar las piezas para disimular la rotura antes de que su madre baje.
B: Esconder las piezas y huir. Lía entra en pánico. Coge los trozos rotos del mando, los mete en el bolsillo de su pijama y corre escaleras arriba para meterse en la cama y fingir que duerme profundamente.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía estaba abrumada. Se dio cuenta de que esto era demasiado grande para manejarlo sola. Necesitaba un adulto. Y no había un adulto en quien confiara más que en su madre.
—Mamá, tengo que decirte algo muy importante. Y necesito que me creas —dijo Lía, con apenas un susurro.
Su madre dejó la ropa, notando la seriedad en el rostro de Lía. —Claro, cariño. Dime.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía dudó por un momento. ¿Cómo empiezas una conversación diciendo que puedes mover cosas con la mente?—Hoy en el parque... la cometa de un niño casi choca contra el roble. Y yo... yo la detuve.
La madre de Lía sonrió con ternura. —¡Qué suerte! El viento os ayudó, seguro.—No, mamá. Fui yo. La detuve con la mente. El silencio se instaló en el salón. Su madre la miró, luego miró la pila de ropa, y suspiró.
—Lía, ¿te encuentras bien? ¿Estás estresada por los exámenes? La imaginación es muy poderosa, pero no podemos mover objetos reales. Eso es solo ficción.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía se sintió frustrada. Nadie la creía.—¡Es verdad! ¡Te lo puedo demostrar! —exclamó Lía.
Rápidamente, agarró una cuchara de metal de la mesa y la puso en el suelo. Se concentró con todas sus fuerzas, empujando con la mente, usando toda la energía que le quedaba. La presión en su cabeza era inmensa.
La cuchara no se movió. Ni un milímetro. Lía estaba demasiado nerviosa, asustada y agotada. Su poder simplemente no funcionó.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Su madre se levantó, preocupada. Le tocó la frente. —Cariño, estás un poco caliente. ¿Por qué no te tomas un baño relajante y te acuestas? Mañana hablamos de lo que te preocupa.
Lía se dio cuenta: su poder era tan inestable que solo funcionaba cuando estaba relajada y desprevenida. Intentar demostrarlo bajo presión era imposible.
Sintió una profunda soledad. Nadie en su casa la iba a ayudar. Tendría que enfrentarse a esto por su cuenta.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía tiene una última opción para seguir con la aventura:
A: Investigar qué necesita. Lía se da cuenta de que no puede confiar en nadie ni demostrar nada. Tiene que buscar una guía o algo que estabilice su poder para poder controlarlo.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía estaba abrumada. Se dio cuenta de que esto era demasiado grande para manejarlo sola. Necesitaba un adulto. Y no había un adulto en quien confiara más que en su madre.
—Mamá, tengo que decirte algo muy importante. Y necesito que me creas —dijo Lía, con apenas un susurro.
Su madre dejó la ropa, notando la seriedad en el rostro de Lía. —Claro, cariño. Dime.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía dudó por un momento. ¿Cómo empiezas una conversación diciendo que puedes mover cosas con la mente?—Hoy en el parque... la cometa de un niño casi choca contra el roble. Y yo... yo la detuve.
La madre de Lía sonrió con ternura. —¡Qué suerte! El viento os ayudó, seguro.—No, mamá. Fui yo. La detuve con la mente. El silencio se instaló en el salón. Su madre la miró, luego miró la pila de ropa, y suspiró.
—Lía, ¿te encuentras bien? ¿Estás estresada por los exámenes? La imaginación es muy poderosa, pero no podemos mover objetos reales. Eso es solo ficción.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía se sintió frustrada. Nadie la creía.—¡Es verdad! ¡Te lo puedo demostrar! —exclamó Lía.
Rápidamente, agarró una cuchara de metal de la mesa y la puso en el suelo. Se concentró con todas sus fuerzas, empujando con la mente, usando toda la energía que le quedaba. La presión en su cabeza era inmensa.
La cuchara no se movió. Ni un milímetro. Lía estaba demasiado nerviosa, asustada y agotada. Su poder simplemente no funcionó.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Su madre se levantó, preocupada. Le tocó la frente. —Cariño, estás un poco caliente. ¿Por qué no te tomas un baño relajante y te acuestas? Mañana hablamos de lo que te preocupa.
Lía se dio cuenta: su poder era tan inestable que solo funcionaba cuando estaba relajada y desprevenida. Intentar demostrarlo bajo presión era imposible.
Sintió una profunda soledad. Nadie en su casa la iba a ayudar. Tendría que enfrentarse a esto por su cuenta.
Lía, superniña
Capítulo 9: La verdad incómoda
Lía tiene una última opción para seguir con la aventura:
A: Investigar en qué consiste el Colgante de Ónyx. Cuanta más informacion tenga mejor podrá entender qué le pasa, ya que parece que, por el momento, está sola en esto.
B: Intentar practicar un poco más. Quizá si consigue dominar mejor sus poderes podrá convencer a su madre.
Lía, superniña
Capítulo 10:Un favor a la amistad
Lía sabía que Sara era valiente y, sobre todo, leal. Necesitaba a alguien que vigilara o le hiciera compañía en el exterior de la peligrosa y abandonada Mansión Valdés.Lía marcó el número de Sara.
—¿Sí? —contestó Sara.—Sara, soy Lía. Escucha, necesito que me hagas un favor muy importante. Es un juego. Un juego de detectives.
Sara pareció interesada. —¡Me encanta! ¿Qué tenemos que buscar? ¿Una pista en un árbol?—Algo mucho más arriesgado. Se trata de la Mansión Valdés
Lía, superniña
Capítulo 10:Un favor a la amistad
Hubo un silencio al otro lado del teléfono. La Mansión Valdés era famosa por sus historias de fantasmas y su aspecto tétrico.—¿La mansión embrujada? ¿Estás de broma? —preguntó Sara.
—No. Hay un objeto valioso dentro, algo que necesito para... para ganar una apuesta muy secreta. Por favor, Sara. Solo necesito que vengas conmigo hasta el muro. Tú te quedas vigilando y yo solo entro un momento. Si pasa algo, me avisas gritando. ¿De acuerdo?
Sara dudó. Se escuchó un suspiro dramático.—Vale. Pero si aparece un fantasma, no me hago responsable. ¿A qué hora? —Ahora mismo. Vístete de negro. ¡Y no le digas nada a nadie!
Lía, superniña
Capítulo 10:Un favor a la amistad
Lía colgó, sintiendo un nudo de nervios en el estómago. Sabía que estaba arriesgando la amistad, pero tenía que hacerlo. Se puso ropa oscura, guardó la pequeña piedra gris que usaba para practicar y se deslizó fuera de su casa.
Se encontró con Sara, que llevaba una gorra de béisbol y parecía más nerviosa que emocionada. Juntas se dirigieron a la oscura y silenciosa Mansión Valdés.
Llegaron al alto muro de piedra. El portón de hierro estaba cerrado con una enorme cadena oxidada. Lía inspeccionó el muro. Había un lugar donde unas hiedras gruesas podrían servir de apoyo.
Lía, superniña
Capítulo 10:Un favor a la amistad
—Vale, Sara. Yo voy a escalar aquí. Tú quédate en este hueco, vigilando la calle. Si ves alguna luz en la casa o si escuchas a alguien, ¡gritas mi nombre! —dijo Lía.
Sara asintió, pálida, agarrando un palo que había encontrado por si acaso.
Lía se preparó para escalar el muro, justo al lado del portón cerrado.
Lía, superniña
Capítulo 10:Un favor a la amistad
Ahora, Lía debe decidir cómo entrar en el recinto de la mansión:
A: Escalar el muro. Es difícil, pero rápido. Lía intenta trepar por las hiedras hasta la cima.
B: Usar su poder. Lía piensa que podría usar la telequinesis para intentar romper la cadena del portón oxidado.
C: Rodear el muro. Lía piensa que podría haber un agujero o un punto débil en alguna parte del muro que rodea la mansión.
Lía, superniña
Capítulo 11: La infiltración solitaria
Lía decidió que era demasiado peligroso involucrar a Sara. Si algo salía mal, sólo se arriesgaría ella. La misión de conseguir el Colgante de Ónix era demasiado importante para jugársela.
Esperó a que la casa estuviera completamente en silencio. Se puso ropa oscura, guantes y deslizó la Pequeña Piedra Gris en su bolsillo como amuleto. Salió por la puerta trasera, sintiendo la adrenalina del momento.
La caminata hasta la Mansión Valdés fue tensa. La mansión se alzaba oscura y enorme junto a la silenciosa Biblioteca Municipal. Estaba rodeada por un alto muro de piedra.
Lía, superniña
Capítulo 11: La infiltración solitaria
Lía se acercó al portón principal, cerrado con una gruesa cadena oxidada. Miró a su alrededor. La calle estaba completamente vacía. Estaba sola.
Se acercó a la cadena y se concentró. Sabía que usar su poder era arriesgado, pero no tenía otra forma de entrar rápido. Se centró en los eslabones más viejos y oxidados de la cadena.
Sintió la presión familiar en su cabeza. Empujó mentalmente, visualizando la cadena rompiéndose. ¡CRACK-CRUNCH! El eslabón se partió, y la parte superior de la cadena cayó al cemento con un ruido sordo.
Lía, superniña
Capítulo 11: La infiltración solitaria
Lía respiró hondo, un poco mareada, pero orgullosa. Había funcionado.
Se deslizó por el portón y entró en el jardín de la mansión. El aire era denso y olía a humedad. Ante ella se alzaba la oscura fachada de la casa. Recordó que la pista mencionaba que el colgante estaba cerca de la biblioteca. Tenía que encontrar la biblioteca de la mansión.
Inspeccionó la fachada. En el lateral, encontró una ventana del piso bajo, más pequeña que las demás. Lía dedujo que era la biblioteca de la mansión. Parecía ser la entrada más discreta.
Lía, superniña
Capítulo 11: La infiltración solitaria
Lía debe decidir cómo entrar en la mansión:
A: Romper el cristal. Usar su poder para concentrarse en la ventana y romper un trozo de cristal, haciendo el mínimo ruido posible, y luego colarse.
B: Buscar una llave. Lía cree que podría haber una llave de emergencia escondida bajo el felpudo o en una maceta cercana, como en las películas.
C: Usar el poder con más sutileza. Lía intenta usar su telequinesis para intentar mover la cerradura de la ventana de la biblioteca desde fuera, forzándola a abrirse.
Lía, superniña
Capítulo 12: La pista de los libros
Recordó el mensaje del foro: el colgante estaba en la mansión, que estaba junto a la biblioteca del centro.
«Si la familia Valdés era tan importante, la biblioteca debe tener registros o libros sobre ellos», pensó Lía.
Decidió que la investigación era el camino más seguro. Se puso su chaqueta y salió de casa, asegurándose de que sus padres estuvieran distraídos.La Biblioteca Municipal estaba a solo diez minutos. Por suerte, la biblioteca solía tener un horario amplio, y al ser sábado por la noche, aún estaría abierta durante una hora más.
Lía, superniña
Capítulo 12: La pista de los libros
Al llegar, Lía se dirigió a la sección de Historia Local. Buscó en los estantes hasta que encontró un grueso tomo polvoriento titulado: "Familias Fundadoras de la Ciudad: Los Valdés".
Lía se sentó en una mesa apartada y abrió el libro. Hojeó los capítulos hasta que encontró la sección sobre las "Rarezas Coleccionadas". Y ahí estaba.
Lía, superniña
Capítulo 12: La pista de los libros
...El patriarca, Don Ricardo Valdés, poseía muchas curiosidades esotéricas. La más notable era el llamado "Colgante de Ónix Estabilizador", una joya que, según la leyenda, amplificaba la voluntad. Tras la muerte de Don Ricardo, la joya fue catalogada y guardada. Los registros muestran que fue trasladada a una caja fuerte que Don Ricardo instaló en su estudio, en la torre más alta de la mansión.
Lía sintió un escalofrío. No solo estaba el colgante dentro de la mansión, sino que estaba en una caja fuerte. Esto complicaba enormemente las cosas. Necesitaría algo más que su inestable poder para abrirla.
Lía, superniña
Capítulo 12: La pista de los libros
Mientras hojeaba la página siguiente, un pequeño trozo de papel amarillo se deslizó del libro. Era una nota arrugada y escrita a mano, con una caligrafía antigua. Parecía ser un fragmento de una lista:
...4. Linterna de mano. 5. Llave de la caja fuerte (guardada en el Jardín Botánico, bajo la Rosa Púrpura, en la base de la estatua de mármol). 6. Cuerda fuerte...
¡Una clave! Don Ricardo, el viejo coleccionista, debió dejar la llave escondida. El Jardín Botánico estaba a las afueras del parque, a solo veinte minutos. Si se daba prisa, podía llegar antes de medianoche.
Lía, superniña
Capítulo 12: La pista de los libros
Lía tiene que tomar una decisión:
A: Ir al Jardín Botánico. Lía necesita esa llave para abrir la caja fuerte. Decide ir directamente al Jardín Botánico, justo antes de que cierren las puertas.
B: Ir a la Mansión de todos modos. Lía piensa que forzar la caja fuerte con su mente es más rápido y que buscar una llave es una pérdida de tiempo.
Lía, superniña
Capítulo 13: La reparación fallida
El "CRACK" del mando a distancia y el ruido que Lía escuchó arriba la hicieron entrar en pánico. Tenía que arreglarlo. ¡Rápido!
Corrió a su mochila y sacó su estuche de pegamento de contacto, el mismo que usaba para sus proyectos escolares. Volvió al salón, el corazón latiéndole a mil.
Las piezas del mando estaban esparcidas por la alfombra. Lía las recogió con manos temblorosas. Eran dos mitades de plástico y algunos pequeños circuitos que se habían desprendido.
Lía, superniña
Capítulo 13: La reparación fallida
"Concéntrate, Lía", se dijo a sí misma.Intentó usar sus poderes para unir las piezas, pero con el pánico, el dolor de cabeza y el agotamiento, no funcionó. La energía no acudía.
Con las manos, y a ciegas en la oscuridad, empezó a poner pegamento y a intentar encajar las piezas. El pegamento era fuerte, y sus dedos se quedaron un poco pegados a la primera mitad. Luchó para unir la segunda. Consiguió pegar las dos mitades, pero no sin antes pegarse un poco los dedos a sí misma y dejando una evidente marca de pegamento seco en la unión. El mando parecía estar unido, pero estaba abultado y lleno de pegamento, además de que algunos botones se habían quedado atascados.
Lía, superniña
Capítulo 13: La reparación fallida
Escuchó pasos en la escalera. ¡Su madre!Lía tiró el mando medio pegado al sofá y se lanzó a su cama, fingiendo que dormía profundamente. Se cubrió con las sábanas, tratando de calmar su respiración agitada.
Unos segundos después, la puerta de su habitación se abrió suavemente. Lía mantuvo los ojos cerrados. Escuchó el susurro de su madre.—¿Lía, estás bien? Me ha parecido oír un ruido abajo. Lía se forzó a murmurar entre sueños: —Mmm... sí, mamá... he tenido un mal sueño... Su madre se acercó, le tocó la frente y le dio un beso. —Ya, tranquila, cariño. No es nada. Vuelve a dormir.
Lía, superniña
Capítulo 13: La reparación fallida
Pero al día siguiente, el mando a distancia no funcionaba. Su madre, muy extrañada, encontró la evidente marca de pegamento.—¿Lía, qué le ha pasado al mando? ¡Parece que un monstruo lo ha masticado! —dijo su madre, mirando el pegote seco.
Lía se sintió acorralada. No podía contar la verdad. Tuvo que inventarse una excusa. —Se me cayó... y lo pegué... pero no funcionó...Su madre la miró con una ceja levantada. —Deberías habérmelo dicho. Ahora tendré que comprar uno nuevo. ¡Y éste es de los caros! Lía se sintió avergonzada y frustrada. Su secreto solo le traía problemas.
Lía, superniña
Capítulo 13: La reparación fallida
Lía decide que probablemente lo que sucedió con la cometa fue a causa del viento. En realidad no tiene poderes y todo fue una coincidencia
No encuentra explicación para lo que le sucedió con el mando de la tele. Quizá el mando ya estaba roto o quizá...En cualquier caso, todo esto solo le ha traído quebraderos de cabeza y además, hoy debe acabar sus deberes si no quiere que el examen de la semana que viene se sume a sus actuales problemas. Decide pasar página y afrontar otros problemas: los de Matemáticas.
Mientras piensa en esto, sin que ella se de cuenta, un pequeño halo de luz sale de ella y se escapa por la ventana...
Tu aventura ha acabado. Quizá deberías volver a empezar y tomar mejores decisiones.
Lía, superniña
Capítulo 14: La fuga incompleta
El "CRACK" del mando a distancia y el ruido que Lía escuchó arriba la hicieron entrar en pánico. ¡Tenía que desaparecer!Rápidamente, recogió los trozos rotos de plástico y los pequeños circuitos. Se los metió todos en el bolsillo de su pijama, sin importarle que se le pudieran caer.
Escuchó pasos en la escalera. ¡Su madre!Lía se lanzó a su cama y se metió bajo las sábanas, tratando de calmar su respiración agitada y de fingir que dormía profundamente.
Lía, superniña
Capítulo 14: La fuga incompleta
Unos segundos después, la puerta de su habitación se abrió suavemente. Lía mantuvo los ojos cerrados. Escuchó el susurro de su madre.—¿Lía, estás bien? Me ha parecido oír un ruido abajo.
Lía se forzó a murmurar entre sueños: —Mmm... sí, mamá... tuve un mal sueño...Su madre se acercó, le tocó la frente y le dio un beso. —Ya, tranquila, cariño. No es nada. Vuelve a dormir. La puerta se cerró. Lía dejó escapar un suspiro de alivio. Había evitado ser descubierta.
Lía, superniña
Capítulo 14: La fuga incompleta
Lía intentó volver a dormirse. Quizá todo había sido un sueño...De repente notó los pedazos del mando que todavía tenía en su bolsillo. No lo había soñado.
De todos modos, nada tenía sentido y esta historia ya había hecho que rompiera el mando y tuviera que mentir a su madre.Seguramente lo mejor era olvidarlo todo e intentar domir. Mañana tendría que estudiar para el examen de Matemáticas y no podía dejar que nada la perturbase o sus problemas empezarían a agravarse.
Mientras cerraba los ojos pensando en todo esto, un halo de energía salió de ella y se escapó por la ventana...
Tu aventura ha acabado. Quizá deberías volver a empezar y tomar mejores decisiones.
Lía, superniña
Capítulo 15: La escalada peligrosa
Lía descartó usar sus poderes. Romper una cadena de hierro oxidado le habría costado un gran dolor de cabeza y temía hacer demasiado ruido si fallaba. Escalar, aunque arriesgado, era más silencioso y rápido que rodear el muro.
—Sara, escóndete bien. Yo voy por las hiedras —susurró Lía.Sara asintió desde su escondite detrás del seto, con el palo de madera en la mano. Lía se acercó al muro, donde las hiedras gruesas ofrecían un agarre natural. Se puso los guantes y comenzó a trepar. El muro era más alto de lo que parecía, y las hiedras estaban resbaladizas por la humedad de la noche.
Lía, superniña
Capítulo 15: La escalada peligrosa
Se concentró en subir sin hacer ruido, sintiendo cómo sus músculos se tensaban. A mitad de camino, un trozo de hiedra se desprendió con un chasquido, enviando un escalofrío por la espalda de Lía. Se detuvo, pegada al muro, escuchando.—¡Lía! ¿Estás bien? —siseó Sara desde abajo.
—¡Sí! Solo... he resbalado un poco.Lía reinició el ascenso con más cautela. Finalmente, llegó a la cima del muro. Se deslizó sobre la piedra y saltó al lado del jardín de la mansión. El aterrizaje fue suave, amortiguado por un montón de hojas.
Lía, superniña
Capítulo 15: La escalada peligrosa
El aire dentro del recinto de la mansión era más frío y denso. La enorme y tétrica casa se alzaba ante ella. Lía se dirigió a la fachada lateral, donde encontró la ventana del piso bajo, más pequeña que las demás, que había deducido que pertenecía a la biblioteca de la mansión.
Se acercó a la ventana y miró a través de las cortinas sucias. No se veía nada claro. Necesitaba entrar para encontrar el Colgante de Ónix.
Lía, superniña
Capítulo 15: La escalada peligrosa
Lía tiene que decidir cómo entrar a la mansión:
A: Romper el cristal. Usar su poder para concentrarse en la ventana y romper un trozo de cristal, haciendo el mínimo ruido posible, y luego colarse.
B: Buscar una llave. Lía cree que podría haber una llave de emergencia escondida bajo el felpudo o en una maceta cercana, como en las películas.
C: Usar el poder con más sutileza. Lía intenta usar su telequinesis para intentar mover la cerradura de la ventana de la biblioteca desde fuera, forzándola a abrirse.
Lía, superniña
Capítulo 16: El poder frágil
Lía mira el muro. Escalar por las hiedras parece peligroso, y rodear el muro podría llevar demasiado tiempo y exponerlas a que alguien las viera. La cadena oxidada del portón parece ser el punto más débil, aunque sigue siendo metal macizo.—Sara, escóndete bien —susurró Lía—. Voy a intentar un... atajo.
Sara se agachó detrás de un seto, temblando un poco pero obediente.Lía se acercó al portón. La cadena que sujetaba las dos puertas era gruesa y estaba muy oxidada. Lía se puso de espaldas a Sara, extendió la mano hacia la cadena y cerró los ojos, concentrándose con todas sus fuerzas.
Lía, superniña
Capítulo 16: El poder frágil
Esta vez, la presión mental era como intentar levantar un coche. Lía tenía la pequeña Piedra Gris en el bolsillo, y la apretó, tratando de usarla como un punto de concentración.Visualizó la cadena. No intentó moverla, sino separarla. Intentó dirigir la fuerza mental hacia los eslabones más débiles y oxidados.
Sintió el calor en su pecho, la tensión en sus sienes. Por un instante, vio un débil halo de energía azul-verdosa rodeando su mano.¡CRACK-CRUNCH! Con un chirrido horrible y un chasquido metálico, un eslabón de la cadena se rompió por la mitad, y la parte superior cayó al suelo de cemento con un ruido sordo que resonó en la calle silenciosa.
Lía, superniña
Capítulo 16: El poder frágil
Lía retiró la mano, temblando. Se sintió mareada, pero había funcionado. ¡Había roto una cadena de metal!—¡Lía, ¿qué fue ese ruido?! —gritó Sara desde el seto.
—¡Ha funcionado! —jadeó Lía—. ¡La cadena está rota!Lía se apresuró a quitar los trozos rotos de cadena y deslizó el portón lo justo para que ella pudiera pasar. —¡Sara, me voy! ¡Vigila! Si ves algo, oyes algo, o si mi madre te llama, ¡me avisas con un grito fuerte! Lía se deslizó por el portón. El aire dentro del recinto de la mansión era más frío y olía a hojas podridas. La enorme casa se alzaba ante ella, con sus ventanas oscuras pareciendo ojos vacíos.
Lía, superniña
Capítulo 16: El poder frágil
Lía se dirigió a la puerta principal. Estaba cerrada con llave. Recordó que el mensaje decía que el colgante estaba cerca de la biblioteca del centro... y la biblioteca de la mansión seguro estaría cerca de la entrada.
Inspeccionó la fachada. En el lateral, había una ventana del piso bajo, más pequeña que las demás, cubierta por unas cortinas sucias. Parecía ser de algún tipo de despacho o sala de lectura. Lía pensó que esa debía ser la biblioteca de la mansión.
Lía, superniña
Capítulo 16: El poder frágil
Lía tiene que decidir cómo entrar a la mansión:
A: Romper el cristal. Usar su poder para concentrarse en la ventana y romper un trozo de cristal, haciendo el mínimo ruido posible, y luego colarse.
B: Buscar una llave. Lía cree que podría haber una llave de emergencia escondida bajo el felpudo o en una maceta cercana, como en las películas.
C: Usar el poder con más sutileza. Lía intenta usar su telequinesis para intentar mover la cerradura de la ventana de la biblioteca desde fuera, forzándola a abrirse.
Lía, superniña
Capítulo 17: La búsqueda del agujero
Lía sintió un escalofrío al mirar el alto muro de piedra y las hiedras resbaladizas. No era buena escalando. Usar su poder para romper la cadena era arriesgado y ruidoso, y no quería preocupar más a Sara.
—Vamos a rodear el muro —susurró Lía a Sara—. Tiene que haber un punto débil, un agujero, o una parte más baja. Los muros tan viejos siempre tienen defectos.Sara se mostró aliviada —Parece un plan de verdad —admitió saliendo de su escondite—. Pero hazlo rápido, tengo un examen de Matemáticas el lunes. Lía asintió y se pusieron en marcha, caminando pegadas al muro. Tuvieron que avanzar lentamente, sorteando arbustos espinosos y charcos de barro.
Lía, superniña
Capítulo 17: La búsqueda del agujero
El muro parecía interminable y perfectamente conservado. Lía empezaba a desanimarse.—Te lo dije, Lía. ¡Este muro es indestructible!— se quejó Sara.
Justo cuando Lía iba a darse por vencida, llegaron a la parte trasera de la propiedad. Allí, el muro colindaba con un pequeño arroyo seco. La humedad había erosionado las piedras.¡Eureka!
Lía, superniña
Capítulo 17: La búsqueda del agujero
Cerca del nivel del suelo, había un agujero grande. Una piedra se había deslizado, creando una abertura lo suficientemente grande como para que una persona pequeña se arrastrara por ella, aunque con cuidado. La tierra estaba suelta.—¡Sara, mira! —dijo Lía, señalando el hueco.
—¡Qué asco! Parece la entrada a una madriguera de ratas gigantes —murmuró Sara.—Pero funciona. ¿Vigilas la entrada mientras entro? Si alguien viene, ¡cubre el agujero con la rama grande que hay ahí! Lía se acostó en el suelo frío. Con un esfuerzo y manchándose la ropa de barro, se deslizó por la estrecha abertura. Unos segundos después, estaba dentro del recinto.
Lía, superniña
Capítulo 17: La búsqueda del agujero
El jardín trasero era un caos de maleza. La Mansión Valdés se alzaba más misteriosa aún, oculta por árboles centenarios. Lía se puso en pie y se sacudió el barro.
Se acercó a la fachada lateral y encontró la ventana del piso bajo, más pequeña que las demás, que identificó como la biblioteca de la mansión.
Lía, superniña
Capítulo 17: La búsqueda del agujero
Lía tiene que decidir cómo entrar a la mansión:
A: Romper el cristal. Usar su poder para concentrarse en la ventana y romper un trozo de cristal, haciendo el mínimo ruido posible, y luego colarse.
B: Buscar una llave. Lía cree que podría haber una llave de emergencia escondida bajo el felpudo o en una maceta cercana, como en las películas.
C: Usar el poder con más sutileza. Lía intenta usar su telequinesis para intentar mover la cerradura de la ventana de la biblioteca desde fuera, forzándola a abrirse.
Lía, superniña
Capítulo 18: El ruido fatal
Lía estaba de pie frente a la ventana de la biblioteca, su entrada más prometedora. Estaba cerrada, probablemente con pestillo por dentro. No había macetas ni felpudos cerca para esconder llaves. Forzar el cerrojo con la mente sonaba demasiado complicado para su inestable telequinesis.Solo quedaba una opción.
—Mínimo ruido... mínimo ruido... —se dijo Lía a sí misma.Sacó la Pequeña Piedra Gris de su bolsillo y la apretó. Se concentró intensamente en un punto diminuto del cristal cerca del borde. Quería crear una grieta limpia y luego usar su poder para hacer palanca y sacar el trozo.
Lía, superniña
Capítulo 18: El ruido fatal
Cerró los ojos y empujó con la mente. Visualizó la energía azul-verdosa concentrada en el punto de impacto. Sintió el terrible dolor de cabeza, el cual ya asociaba con el uso forzado de su poder.El cristal no se rompió limpiamente. El punto de impacto cedió con un chasquido agudo.
¡CRASH!En lugar de una pequeña grieta, todo el panel de cristal se hizo añicos con un estruendo aterrador. El ruido resonó en el silencio de la noche como un disparo, y fragmentos de vidrio cayeron al suelo de madera de la biblioteca con un sonido metálico.
Lía, superniña
Capítulo 18: El ruido fatal
Lía se quedó congelada, con las sienes palpitándole. ¡No había controlado la intensidad! El pánico se apoderó de ella.«Demasiado ruidoso. Demasiado ruidoso», pensó.
¡Luz!Una luz brillante se encendió en el piso superior de la Mansión Valdés, iluminando una ventana. Luego, otra, y otra. Alguien estaba en la casa, y se dirigía hacia ella.
Lía, superniña
Capítulo 18: El ruido fatal
Lía no tuvo tiempo de pensar. Tenía que entrar y encontrar el colgante antes de que la pillaran. Se agachó y se deslizó con cuidado por el hueco roto de la ventana, evitando los bordes dentados del cristal. Estaba dentro. La biblioteca era un cuarto oscuro y polvoriento, lleno de estantes gigantescos. Pero no tenía tiempo de mirar. Escuchó pasos firmes acercándose por un pasillo interior.
Lía, superniña
Capítulo 18: El ruido fatal
Lía tiene que esconderse antes de que la persona que viene la encuentre en la biblioteca. ¿Dónde se esconde Lía?
A: Detrás de las cortinas rotas. Es lo más rápido. Lía se esconde detrás de las cortinas sucias junto a la ventana rota.
B: Detrás de la estantería central. Lía se arrastra entre los estrechos pasillos de las estanterías, buscando un escondite más profundo.
Lía, superniña
Capítulo 19: La pista escondida
Lía estaba de pie frente a la ventana de la biblioteca. Intentar romper el cristal sería demasiado ruidoso. Usar su poder para forzar el cerrojo era arriesgado dada su falta de control. La única opción segura era la más tonta y, sin embargo, la más probable en una casa tan antigua y abandonada: una llave escondida.
Buscó bajo la gruesa capa de hiedra que cubría la base del muro y la ventana. Nada. Entonces, notó un objeto justo al lado del muro: un pequeño y anticuado felpudo de metal y fibra de coco, medio cubierto por las hojas. Parecía haber estado allí durante décadas. —Qué cliché —murmuró Lía, sintiendo una punzada de esperanza.
Lía, superniña
Capítulo 19: La pista escondida
Lenta y cuidadosamente, Lía levantó el felpudo con la punta de su guante.¡Éxito!
Bajo el felpudo, había una pequeña cavidad en la piedra, y dentro de ella, una llave de bronce, oscura por el tiempo, atada a un cordel fino.Lía cogió la llave, sintiendo la textura fría del metal. ¡Funciona! La vieja mansión Valdés jugaba con las reglas de las películas de misterio.
Lía, superniña
Capítulo 19: La pista escondida
Con cuidado, deslizó la llave en el pequeño ojo de la cerradura de la ventana. Giró.
¡CLACK!El sonido del cerrojo cediendo fue bajo, seco y perfecto. Lía deslizó la ventana hacia arriba. El aire que salió de la biblioteca era rancio y olía a moho y papel viejo. Se deslizó por la abertura y entró en la Mansión Valdés.
Lía, superniña
Capítulo 19: La pista escondida
Estaba en la biblioteca. Era un cuarto oscuro y polvoriento, lleno de estantes gigantescos. El mensaje del foro decía que el colgante estaba en el centro de la biblioteca, pero ahora sabía, por su investigación, que estaba en una caja fuerte en el estudio de la torre.
Lía no podía perder tiempo. Tenía que encontrar la escalera que llevaba a la torre.De repente, una pequeña luz parpadeó cerca, emanando de un rincón de la sala. Lía se congeló. Alguien estaba dentro de la biblioteca, y esa luz no era una linterna.
Lía, superniña
Capítulo 19: La pista escondida
Lía tiene que tomar una decisión rápida:
A: Investigar la luz. Lía, curiosa y armada con la llave, se acerca sigilosamente a la luz para ver de qué se trata, creyendo que es algo relacionado con el colgante.
B: Ignorar la luz. Lía ignora la luz, prioriza la misión y busca inmediatamente la salida de la biblioteca para encontrar la escalera a la torre.
Lía, superniña
Capítulo 20: Abrir el cerrojo
Lía estaba frente a la ventana de la biblioteca. Romper el cristal era demasiado ruidoso. Buscar una llave era una pérdida de tiempo. Aunque su poder era inestable, sabía que podía ser sutil si se concentraba lo suficiente.Decidió que la mejor manera de entrar era usar una precisión milimétrica para manipular el cerrojo interior de la ventana.
Se concentró en el pequeño mecanismo metálico. Cerró los ojos y respiró hondo, ignorando el dolor de cabeza latente. En lugar de empujar con fuerza bruta, visualizó su energía azul-verdosa como un delgado hilo que se colaba por las rendijas de la ventana.
Lía, superniña
Capítulo 20: Abrir el cerrojo
Sintió el familiar click mental. Pudo percibir la forma y la posición de la palanca del cerrojo.Con una suavidad que nunca había experimentado, empezó a tirar de la palanca hacia arriba. Un esfuerzo lento y agotador, pero silencioso.
¡Tink!El cerrojo se deslizó hacia la posición de "abierto". El sonido fue apenas audible, un susurro mecánico, ahogado por el silencio de la noche. Lía abrió los ojos. La concentración había funcionado, pero estaba empapada en sudor y sentía una punzada dolorosa en la sien.
Lía, superniña
Capítulo 20: Abrir el cerrojo
Con la cerradura abierta, Lía deslizó la ventana hacia arriba. El aire que salió de la biblioteca era rancio y olía a moho y papel viejo. Se deslizó por la abertura y entró en la Mansión Valdés.
Estaba en la biblioteca. Era un cuarto oscuro y polvoriento, lleno de estantes gigantescos. El mensaje del foro decía que el colgante estaba en el centro de la biblioteca, pero ahora sabía, por su investigación, que estaba en una caja fuerte en el estudio de la torre.
Lía, superniña
Capítulo 20: Abrir el cerrojo
Lía no podía perder tiempo. Tenía que encontrar la escalera que llevaba a la torre.
De repente, una pequeña luz parpadeó cerca, emanando de un rincón de la sala. Lía se congeló.Alguien estaba dentro de la biblioteca, y esa luz no era una linterna.
Lía, superniña
Capítulo 20: Abrir el cerrojo
Lía tiene que tomar una decisión rápida:
A: Investigar la luz. Lía, curiosa y armada con la llave, se acerca sigilosamente a la luz para ver de qué se trata, creyendo que es algo relacionado con el colgante.
B: Ignorar la luz. Lía ignora la luz, prioriza la misión y busca inmediatamente la salida de la biblioteca para encontrar la escalera a la torre.
Lía, superniña
Capítulo 21: La búsqueda de la rosa púrpura
A Lía le dolía la cabeza solo de pensar en intentar forzar una caja fuerte sin la llave. La nota de la biblioteca había sido clara: la llave de la caja fuerte de la Mansión Valdés estaba "bajo la Rosa Púrpura" en el Jardín Botánico de la ciudad.
Se dirigió hacia el jardín que, como era sábado, seguía abierto.El jardín era un oasis de calma en medio de la ciudad, lleno de parterres ordenados y pequeños estanques. Los pocos visitantes que quedaban se dirigían lentamente hacia la salida.
Lía, superniña
Capítulo 21: La búsqueda de la rosa púrpura
Lía se movía entre las secciones de plantas con el corazón acelerado. Tenía que encontrar una rosa púrpura. ¿Qué clase de rosa? ¿Qué significaba "bajo"?Pasó por las secciones de helechos, plantas medicinales y arbustos exóticos. Finalmente, llegó al Rosalium, un pabellón dedicado a las variedades de rosas.
Allí había rosas de todos los colores: rojas, blancas, amarillas, incluso negras. Lía recorrió los pasillos de parterres. Había varias rosas de tonos lavanda y magenta, pero ninguna que pudiera llamarse claramente "púrpura".
Lía, superniña
Capítulo 21: La búsqueda de la rosa púrpura
Cerca del centro del pabellón, Lía vio una placa de metal clavada en el suelo, delante de un rosal excepcionalmente grande y robusto. El color de sus flores era un violeta oscuro, casi tinta. Era una rosa rara, de aspecto antiguo.
La placa ponía: Rosa 'Valdés Púrpura' (R. Valdesii purpura).—¡Ajá! —susurró Lía, la emoción encendiéndole el rostro.
Se agachó junto al rosal. Las espinas eran grandes y numerosas. Lía se puso los guantes. Tenía que buscar "bajo" la rosa.Empezó a remover suavemente la tierra a los pies del tronco. La tierra estaba húmeda y suelta. Al cabo de unos segundos, sus dedos tocaron algo duro y frío.
Lía, superniña
Capítulo 21: La búsqueda de la rosa púrpura
Lo sacó. Era una pequeña caja metálica, oxidada y húmeda, atada con un cordel. La abrió con dificultad.Dentro, había una llave de hierro antigua y pequeña, que coincidía con la descripción de la caja fuerte que había visto en su investigación. ¡Lo había conseguido!
Justo en ese momento, una voz grave resonó detrás de ella:—Señorita, el jardín está cerrando. ¿Qué está haciendo ahí abajo?
Lía se congeló. Era un vigilante de seguridad con uniforme. Tenía la llave en la mano.
Lía, superniña
Capítulo 21: La búsqueda de la rosa púrpura
Lía tiene que salir de esta situación sin ser descubierta con la llave. ¿Qué hace?
A: Usa su mente para inmovilizarlo. Lía concentra todo su poder, a pesar del dolor de cabeza, para paralizar brevemente al vigilante, ganar tiempo y salir corriendo.
B: Se hace la tonta. Lía actúa con la mayor inocencia, diciendo que perdió un objeto valioso y que está a punto de salir.
Lía, superniña
Capítulo 22: El fracaso de la caja fuerte
Lía desestimó la idea de ir al Jardín Botánico. Buscar una llave escondida era una tarea para un detective, no para alguien que podía mover objetos con la mente. La Mansión Valdés estaba más cerca y el reloj corría.
Si el Colgante de Ónix estaba en una caja fuerte en el estudio de la torre, Lía iría directamente allí. Usaría su poder para abrirla, costara lo que costara.Lía se infiltró en la Mansión Valdés. Entró en la biblioteca.
Lía, superniña
Capítulo 22: El fracaso de la caja fuerte
Se dirigió al pasillo oscuro hasta encontrar la estrecha escalera de caracol que subía a la torre. Subió los crujientes escalones de madera, guiada por la descripción de su investigación.
Arriba, la torre era un pequeño estudio circular, frío y con una única ventana con vistas a la ciudad nocturna. En un rincón, detrás de un escritorio de nogal, Lía encontró una caja fuerte empotrada en el muro de piedra.
Era antigua, de metal pesado y con una manija giratoria grande. Lía se puso frente a ella.
Lía, superniña
Capítulo 22: El fracaso de la caja fuerte
Sacó la Pequeña Piedra Gris, su foco de energía. Éste era el desafío más grande al que se había enfrentado: no solo romper un objeto, sino manipular un mecanismo complejo y robusto.
Cerró los ojos y se concentró en el dial de la caja fuerte. Trató de visualizar los diminutos engranajes interiores. Empujó con su mente, intentando percibir la combinación. Sentía la intensa presión detrás de sus ojos, peor que nunca.
«Girar, click, click, click...»Intentó mover el dial con su mente, forzando la telequinesis sobre el mecanismo.
Lía, superniña
Capítulo 22: El fracaso de la caja fuerte
Lía abrió los ojos de golpe, gritando por el dolor. La caja fuerte no se había abierto, pero un dolor agudísimo había explotado en su cabeza. Sintió un escozor punzante en la nariz, y al tocarse, notó sangre caliente. Le estaba sangrando la nariz por el esfuerzo.
La frustración y el miedo la invadieron. No era lo suficientemente fuerte, y este poder estaba fuera de control. El dolor era insoportable.
De repente, escuchó un ruido proveniente del piso de abajo: un ligero tintineo de una cadena, seguido de pasos cautelosos.
Lía, superniña
Capítulo 22: El fracaso de la caja fuerte
—¡Maldición! —susurró Lía—. ¡No estoy sola!
Alguien había entrado en la mansión, probablemente por donde ella había entrado.
Lía no podía moverse por el dolor de cabeza. Tenía que esconderse de inmediato, pero no había ningún lugar en el pequeño estudio de la torre. Su única opción era bajar y enfrentarse a quienquiera que hubiese entrado, o esconderse detrás de la puerta.
Lía, superniña
Capítulo 22: El fracaso de la caja fuerte
Lía, incapacitada por el dolor de cabeza y el sangrado, tiene que actuar rápido.
A: Bajar y enfrentar. Lía, a pesar de su dolor baja la escalera de caracol para interceptar al intruso, esperando que su presencia los asuste.
B: Esconderse en el estudio. Lía se arrastra detrás de la puerta del estudio y espera en silencio a que el intruso suba para tenderle una emboscada.
Lía, superniña
Capítulo 23: La respiración contenida
El pánico se apoderó de Lía. El fuerte CRASH del cristal roto había resonado por toda la mansión, y las luces encendiéndose en el piso superior confirmaban que su plan de ser silenciosa había fallado. Los pasos acercándose eran firmes y lentos.
Lía se deslizó rápidamente por el suelo cubierto de cristales rotos. Necesitaba un escondite. Arrastrarse entre las estanterías gigantescas era arriesgado; podía tropezar y los pasos se acercaban demasiado rápido.
Decidió el escondite más obvio y rápido: las cortinas pesadas y sucias que colgaban junto a la ventana rota.
Lía, superniña
Capítulo 23: La respiración contenida
Se pegó al muro, escondiéndose detrás de las telas viejas. Se puso la mano sobre la boca para evitar que su respiración, acelerada por el miedo, la delatara.
Los pasos se detuvieron justo en la puerta de la biblioteca. Lía escuchó el sonido de un interruptor.
Una luz amarillenta y débil se encendió en la biblioteca, iluminando el caos. Lía sintió el calor de la luz a través de la tela.
Lía, superniña
Capítulo 23: La respiración contenida
—¡¿Qué diablos...?! —La voz era grave, áspera y sorprendida. Era la voz de un hombre.
Lía oyó el crujido de los cristales rotos bajo los pesados zapatos del hombre. El intruso (o residente, Lía no estaba segura) caminó lentamente hacia la ventana.
Lía cerró los ojos y se concentró en la tela sucia que la cubría, deseando con todas sus fuerzas volverse invisible. Estaba tan cerca que podía oler un fuerte aroma a tabaco rancio y humedad.El hombre se detuvo justo al lado de las cortinas, a pocos centímetros de donde Lía estaba.
Lía, superniña
Capítulo 23: La respiración contenida
—Vaya, vaya. ¿Un pequeño ladrón, eh? —murmuró el hombre con una risa seca, sin dirigirse a nadie en particular.
Lía escuchó el sonido de algo metálico frotándose contra la pared, y luego el hombre pareció inclinarse sobre el alféizar de la ventana.La pesada cortina se movió ligeramente.
Lía sintió que su corazón se detenía. Estaba a punto de ser descubierta. Su mano derecha se apretó sobre la Pequeña Piedra Gris. Estaba lista para usar su poder para empujar al hombre si era necesario.
Lía, superniña
Capítulo 23: La respiración contenida
—Me encargaré de ti más tarde —dijo el hombre. Pero no se dirigía a Lía. Estaba hablando con una araña gigante que se había colado por el agujero de la ventana.
El hombre se enderezó y comenzó a caminar de regreso hacia la puerta.Lía suspiró, aliviada, hasta que...
¡BAM!El hombre dio un golpe seco y fuerte en el escritorio que estaba cerca, haciendo que un montón de papeles viejos cayeran al suelo con un ruido estrepitoso.
Lía, superniña
Capítulo 23: La respiración contenida
—¡Maldita sea, ¿dónde está?! —gritó el hombre, con rabia reprimida, claramente buscando algo.
Lía había salido del peligro de ser vista, pero ahora se encontraba atrapada en un cuarto con un hombre enojado y que buscaba algo desesperadamente.
Lía, superniña
Capítulo 23: La respiración contenida
Lía tiene que decidir su siguiente movimiento. El hombre está distraído buscando algo en el escritorio.
A: Salir corriendo. Aprovechar el ruido y la distracción del hombre para deslizarse hacia la puerta y escapar de la biblioteca para buscar la torre.
B: Esperar y observar. Lía se mantiene oculta, esperando a ver qué busca el hombre. Si encuentra lo que quiere y se va, el camino quedará despejado.
Lía, superniña
Capítulo 24: El olor a moho
El fuerte CRASH del cristal roto había resonado por toda la mansión, y las luces encendiéndose en el piso superior confirmaban que su plan de ser silenciosa había fallado. Los pasos acercándose eran firmes y lentos.
Lía se deslizó rápidamente por el suelo cubierto de cristales rotos. Necesitaba un escondite. Las cortinas eran demasiado obvias y el tiempo se agotaba.Decidió un escondite más profundo: se arrastraría entre las estanterías gigantescas, esperando que los pasillos estrechos le ofrecieran cobertura.
Lía, superniña
Capítulo 24: El olor a moho
Se agachó y se movió como una sombra, escabulléndose detrás de la primera hilera de estanterías, luego la segunda. El aire allí era aún más rancio, con un fuerte olor a moho y a papel viejo. Estaba oscuro y silencioso, solo roto por el latido de su propio corazón.
Escuchó el sonido de un interruptor. Una luz amarillenta y débil se encendió en la biblioteca, iluminando el caos de cristales rotos. Lía se pegó a los polvorientos lomos de los libros, esperando ser invisible.
Lía, superniña
Capítulo 24: El olor a moho
—¡¿Qué diablos...?! —La voz era grave, áspera y sorprendida. Era la voz de un hombre.Lía oyó el crujido de los cristales rotos bajo los pesados zapatos del hombre. El intruso (o residente, Lía no estaba segura) caminó lentamente hacia la ventana.
Lía sintió un escalofrío. Estaba cerca, pero oculta entre las sombras de los libros.—Vaya, vaya. ¿Un pequeño ladrón, eh? —murmuró el hombre con una risa seca, sin dirigirse a nadie en particular.
Lía, superniña
Capítulo 24: El olor a moho
Lía escuchó el sonido de algo metálico frotándose contra la pared, y luego el hombre pareció inclinarse sobre el alféizar de la ventana. Parecía estar investigando el daño.
El hombre se enderezó y comenzó a caminar de regreso hacia la puerta, pasando peligrosamente cerca de donde Lía se escondía.Lía contuvo la respiración, sintiendo el fuerte olor a tabaco rancio y humedad que emanaba del hombre.
Lía, superniña
Capítulo 24: El olor a moho
El hombre dio un golpe seco y fuerte en el escritorio que estaba cerca de la entrada de la biblioteca, haciendo que un montón de papeles viejos cayeran al suelo con un ruido estrepitoso.—¡Maldita sea, ¿dónde está?! —gritó el hombre, con rabia reprimida, claramente buscando algo.
Lía había logrado evitar ser vista, pero ahora estaba atrapada en un cuarto con un hombre enojado y que buscaba algo desesperadamente. El ruido y la furia del hombre la dejaron paralizada.
Lía, superniña
Capítulo 24: El olor a moho
Lía tiene que decidir su siguiente movimiento. El hombre está distraído buscando algo en el escritorio.
A: Salir corriendo. Aprovechar el ruido y la distracción del hombre para deslizarse hacia la puerta y escapar de la biblioteca para buscar la torre.
B: Esperar y observar. Lía se mantiene oculta, esperando a ver qué busca el hombre. Si encuentra lo que quiere y se va, el camino quedará despejado.
Lía, superniña
Capítulo 25: El resplandor intermitente
Lía había conseguido entrar en la biblioteca, pero el misterioso parpadeo de luz en un rincón la dejó helada. La lógica le decía que debía ignorarlo y buscar la escalera a la torre, pero su curiosidad era más fuerte. ¿Sería el colgante de ónix? ¿Una trampa? Tenía que saberlo.
Con paso cauteloso, Lía se deslizó entre las estanterías, moviéndose como una sombra. La luz era tenue, un suave pulso azul-verdoso, y parecía provenir del suelo, detrás de una pila de libros abandonados.
Lía, superniña
Capítulo 25: El resplandor intermitente
A medida que se acercaba, la luz se hizo más brillante, y Lía sintió una extraña energía vibrar en el aire, similar a la que sentía cuando usaba su poder.
Se arrodilló, apartando con cuidado los libros polvorientos. No era el colgante. Era un... un Cristal de Ónix del tamaño de su puño, ¡y estaba vivo! Pulsaba con la misma energía azul-verdosa que ella manifestaba al usar su telequinesis.
Lía, superniña
Capítulo 25: El resplandor intermitente
El cristal emitía destellos rítmicos, iluminando débilmente una caja de madera pequeña y ornamentada que estaba escondida detrás de los libros. La caja tenía intrincadas tallas y un pequeño cerrojo de plata.
Lía se quedó fascinada. ¿Qué significaba esto? La energía del cristal era tan fuerte que la sentía resonar en su propia cabeza, pero esta vez no le dolía. Era diferente.
De repente, los pulsos de luz del cristal se hicieron frenéticos, y Lía escuchó un fuerte ruido metálico proveniente de la puerta principal de la Mansión Valdés.
Lía, superniña
Capítulo 25: El resplandor intermitente
¡Alguien más estaba entrando a la mansión!
No eran los pasos cuidadosos de Lía, ni los de Sara. Eran varios, pesados y ruidosos.
De repente, los pulsos de luz del cristal se hicieron frenéticos, y Lía escuchó un fuerte ruido metálico proveniente de la puerta principal de la Mansión Valdés. Lía miró la caja y el cristal. Tenía que tomar una decisión. No había tiempo. Si se quedaba, la encontrarían. Si se iba, dejaría atrás algo que sentía que era importante.
Lía, superniña
Capítulo 25: El resplandor intermitente
Lía tiene que decidir su siguiente movimiento.
A: Llevarse el Cristal y la Caja. Lía, sintiendo la extraña conexión con el cristal, decide llevárselo junto con la caja, esperando que contengan algo que le ayude en su misión. Luego, escapa de la biblioteca.
B: Ignorar el Cristal y la Caja. Lía ignora la luz y la caja, priorizando la misión de encontrar el colgante de ónix, y busca inmediatamente la salida de la biblioteca para encontrar la escalera a la torre.
Lía, superniña
Capítulo 26: El ascenso
Lía sintió la urgencia en el aire, ya sea por los ruidos de la intrusión o por la simple necesidad de no perder más tiempo. El mensaje de su investigación era claro: el Colgante de Ónix estaba en la caja fuerte del estudio de la torre.
Ignorando cualquier luz parpadeante o el impulso de mirar atrás, Lía se movió con rapidez pero en silencio a través de la polvorienta biblioteca.
Sabía lo que estaba buscando: una puerta que diera al ala más antigua de la mansión, la que llevaba a la torre.
Lía, superniña
Capítulo 26: El ascenso
Se dirigió al fondo de la sala. Allí, camuflada entre estanterías más bajas y viejos biombos, encontró una estrecha puerta de madera, que apenas se distinguía de la pared. Parecía casi un armario.
Lía empujó la puerta. Chilló ligeramente, pero la apertura fue suficiente. Detrás, encontró una escalera de caracol de madera que se elevaba en la oscuridad. El aire era denso, frío y olía a naftalina y polvo concentrado.
Empezó el ascenso. Cada escalón crujía bajo su peso. Subía despacio, poniendo el pie solo en los bordes de los escalones para minimizar el ruido, pero la madera protestaba de todas formas.
Lía, superniña
Capítulo 26: El ascenso
A mitad de la subida, se detuvo un momento para escuchar. Solo oía el latido de su corazón y el leve siseo del viento colándose por la mansión. Parecía estar a salvo.
Cuando llegó a la cima, encontró una pequeña puerta que daba a un cuarto circular y frío. Era el estudio de la torre.
En un rincón, detrás de un escritorio de nogal, Lía encontró lo que buscaba: una caja fuerte empotrada en el muro de piedra, de metal pesado y con una manija giratoria grande.Ahora tenía que abrirla. Sacó la Pequeña Piedra Gris de su bolsillo. Necesitaba concentración total. Lía se colocó frente a la caja fuerte. Ahora bien, ¿cómo la abría?
Lía, superniña
Capítulo 26: El ascenso
Sola, frente a la caja fuerte, Lía se da cuenta de que no sabe cómo abrir la caja fuerte. No tiene ningúna llave, ni conoce la combinación de la misma, ni tiene ninguna palanca con la que forzarla.En las películas parece todo mucho más sencillo... Pero, espera, quizá pueda haber una solución...
A: Si utiliza sus poderes para forzar el mecanismo de la caja fuerte, quizá consiga abrirla. ¿Quién sabe? Habrá que intentarlo.
Lía, superniña
Capítulo 27: El segundo de hielo
Lía estaba de rodillas, con la pequeña llave de hierro húmeda en su mano, la prueba de su allanamiento. La voz grave del vigilante de seguridad resonó justo detrás de ella.—Señorita, el jardín está cerrando. ¿Qué está haciendo ahí abajo?
Lía no dudó. Mentir era arriesgado; el vigilante vería la llave. No había más tiempo para pensar en las consecuencias, solo para actuar.
Apretó la Pequeña Piedra Gris en su guante. No necesitaba mover un objeto; solo necesitaba congelar el cerebro del vigilante, aunque fuera por un segundo.
Lía, superniña
Capítulo 27: El segundo de hielo
Se levantó de golpe, girándose para enfrentarse al hombre. Sus ojos se encontraron. El vigilante era un hombre grande, con un bigote gris y una expresión de estricta autoridad.
Lía se concentró con toda la fuerza de su voluntad, ignorando la punzada familiar en su sien. Visualizó un delgado hilo de energía azul-verdosa que salía de sus ojos y golpeaba la frente del hombre.¡BZZZZZT!
El vigilante parpadeó una vez, y luego... se detuvo. Su expresión se congeló a mitad de la sorpresa. Sus brazos se quedaron rígidos a los lados. El tiempo no se había detenido, pero él sí.
Lía, superniña
Capítulo 27: El segundo de hielo
Lía había logrado una parálisis mental temporal. ¡Solo duraría unos segundos!Sintió un ligero mareo, pero ignoró el dolor. Se puso la llave en el bolsillo de la chaqueta.
En un abrir y cerrar de ojos, Lía salió disparada del Rosalium. Corrió por los senderos vacíos del jardín, sin mirar atrás, el sonido de su respiración y sus pasos ahogando todo lo demás. Saltó la pequeña verja de madera que marcaba el límite del jardín.
Al llegar a la acera, se permitió mirar atrás. Vio al vigilante, ya moviéndose de nuevo, gritando y con la mano en el walkie-talkie. La había visto.
Lía, superniña
Capítulo 27: El segundo de hielo
No importaba. Lía tenía la llave. Ahora debía ir a la Mansión Valdés.Llegó a la mansión, se infiltró fácilmente por la ventana rota de la biblioteca, y se dirigió directamente a la torre.
Encontró una pequeña puerta que daba acceso a una vieja escalera de caracol que subía a la torre.
Lía, superniña
Capítulo 27: El segundo de hielo
A mitad de la subida, se detuvo un momento para escuchar. Solo oía el latido de su corazón y el leve siseo del viento colándose por la mansión. Parecía estar a salvo.
Cuando llegó a la cima, encontró una pequeña puerta que daba a un cuarto circular y frío. Era el estudio de la torre.
En un rincón, detrás de un escritorio de nogal, Lía encontró lo que buscaba: una caja fuerte empotrada en el muro de piedra, de metal pesado y con una manija giratoria grande.Ahora tenía que abrirla. Sacó la Pequeña Piedra Gris de su bolsillo. Necesitaba concentración total. Lía se colocó frente a la caja fuerte. Ahora bien, ¿cómo la abría?
Lía, superniña
Capítulo 27: El segundo de hielo
Había conseguido plantarse delante de la caja fuerte, pero... jamás había abierto una en su vida, de hecho, jamás había visto una en su vida.La llave que encontro en el jardín botánico debería servir para abrirla.
A: Lía busca en sus bolsillos la llave que encontró junto al rosal púrpura para intentar abrir con ella la caja fuerte.
Lía, superniña
Capítulo 28: La inocencia fingida
Lía estaba de rodillas, con la pequeña llave de hierro húmeda en su mano, la prueba de su allanamiento. La voz grave del vigilante de seguridad resonó justo detrás de ella.—Señorita, el jardín está cerrando. ¿Qué está haciendo ahí abajo?
Lía se puso de pie con una lentitud exagerada y la mayor inocencia que pudo fingir. Rápidamente, deslizó la llave de hierro bajo el guante y ocultó la pequeña caja metálica en el bolsillo.
Se giró con una sonrisa temblorosa, aunque la tensión hacía que sus músculos faciales protestaran. El vigilante era un hombre grande, con un bigote gris y uniforme, y una expresión de estricta autoridad.
Lía, superniña
Capítulo 28: La inocencia fingida
—¡Oh, lo siento mucho, señor! —exclamó Lía, con una voz aguda y nerviosa, como si acabaran de asustarla—. Estaba a punto de irme, lo juro.
—Entonces, ¿por qué estaba en el suelo, revolviendo la tierra de ese rosal? —preguntó el vigilante, dando un paso cauteloso. Su mano se dirigió a su cinturón.
Lía se señaló la oreja. —¡Perdí mi pendiente! Es uno muy, muy viejo que me regaló mi abuela. Pensé que lo había perdido aquí, bajo esta flor tan bonita... ¡pero creo que me equivoqué!Lía se dio una palmada en el bolsillo exterior de su chaqueta y fingió decepción.
Lía, superniña
Capítulo 28: La inocencia fingida
—¿No ha visto un pendiente por aquí? Es pequeño, de una piedra gris... —mintió, sintiendo el peso de la Pequeña Piedra Gris en su bolsillo, que ahora servía como la "joya perdida".
El vigilante entrecerró los ojos, mirándola de arriba abajo, luego miró la tierra removida. La vacilación era palpable.
—Bueno... lo siento, pero no puede estar aquí. Hemos de cerrar. Si ha perdido algo, puede llamar mañana a la oficina de objetos perdidos.—¡Claro! Tiene toda la razón, discúlpeme. ¡Qué despiste el mío! —Lía le dedicó su sonrisa más encantadora y pasó junto a él, saliendo rápidamente del Rosalium con pasos rápidos y decididos.
Lía, superniña
Capítulo 28: La inocencia fingida
Una vez fuera del pabellón, Lía sintió que sus piernas flaqueaban. ¡Lo había conseguido! Había convencido al vigilante.Se dirigió a la salida del jardín y, mirando una última vez por encima del hombro para asegurarse de que el vigilante no la seguía, se dirigió a la Mansión Valdés. Llegó a la mansión, se infiltró fácilmente por la ventana rota de la biblioteca, y se dirigió directamente a la torre.
Encontró una pequeña puerta que daba acceso a una vieja escalera de caracol que subía a la torre.
Lía, superniña
Capítulo 28: La inocencia fingida
A mitad de la subida, se detuvo un momento para escuchar. Solo oía el latido de su corazón y el leve siseo del viento colándose por la mansión. Parecía estar a salvo.
Cuando llegó a la cima, encontró una pequeña puerta que daba a un cuarto circular y frío. Era el estudio de la torre.
En un rincón, detrás de un escritorio de nogal, Lía encontró lo que buscaba: una caja fuerte empotrada en el muro de piedra, de metal pesado y con una manija giratoria grande.Ahora tenía que abrirla. Sacó la Pequeña Piedra Gris de su bolsillo. Necesitaba concentración total. Lía se colocó frente a la caja fuerte. Ahora bien, ¿cómo la abría?
Lía, superniña
Capítulo 28: La inocencia fingida
Había conseguido plantarse delante de la caja fuerte, pero... jamás había abierto una en su vida, de hecho, jamás había visto una en su vida.La llave que encontro en el jardín botánico debería servir para abrirla.
A: Lía busca en sus bolsillos la llave que encontró junto al rosal púrpura para intentar abrir con ella la caja fuerte. (Capítulo 34)
Lía, superniña
Capítulo 29: El encuentro inesperado
Lía estaba al límite. La sangre goteaba ligeramente de su nariz, y el dolor de cabeza punzante era la advertencia de que había sobrecargado su poder. Pero no podía quedarse en el estudio de la torre: era demasiado pequeño para una emboscada, y el intruso subía. Tenía que interceptarlo.
Lía bajó la escalera de caracol. Se movía con una rapidez y un silencio instintivos, a pesar del dolor.
Llegó a la base de la torre, en la biblioteca. La luz era tenue. El intruso estaba justo al final del pasillo, acercándose a la entrada de la biblioteca.
Lía, superniña
Capítulo 29: El encuentro inesperado
Lía se quedó inmóvil, pegada a la pared junto a la puerta de la torre. Su respiración era superficial.
El intruso entró en la biblioteca. No estaba vestido con ropa de ladrón. Era un hombre mayor, vestido con un grueso abrigo y un sombrero de fieltro, y llevaba un farol de mano que arrojaba sombras danzantes sobre las estanterías.Lía dio un paso hacia la luz.
—¡Alto ahí! —dijo Lía, su voz temblando por la tensión y el dolor, pero sonando más firme de lo que se sentía.
Lía, superniña
Capítulo 29: El encuentro inesperado
El hombre se sobresaltó y dejó caer el farol. El farol rodó y se apagó, dejando la biblioteca sumida en la oscuridad, rota solo por el débil resplandor de la luna a través de la ventana rota.Se escuchó un jadeo ahogado.
—¡¿Quién... quién anda ahí?! —preguntó el hombre, su voz era temblorosa y áspera.Lía no contestó de inmediato. Se concentró en su poder, sintiendo un leve zumbido en sus manos, lista para empujar.
—No se mueva —ordenó Lía, avanzando un paso más. Su figura juvenil era apenas visible en la penumbra.El hombre permaneció inmóvil. Lía notó que estaba temblando.
Lía, superniña
Capítulo 29: El encuentro inesperado
—¡Soy... soy el vigilante nocturno! ¡Me enviaron a revisar! ¿Quién eres tú? ¿Qué has roto? —dijo el hombre, más asustado que amenazante.Lía frunció el ceño. ¿Un vigilante? ¿No había nadie más? ¿Había forzado un encuentro arriesgado por un simple guardia asustadizo?
—Yo... yo he venido a buscar algo que me robaron. Estoy aquí por el señor Valdés —mintió Lía.El vigilante bajó la voz a un susurro lleno de miedo. —El señor Valdés... él está... él está muerto. Y yo... yo no he roto nada, yo solo... yo solo venía a buscar un libro que me pidió un cliente de la casa de subastas. Nadie tiene que saber que estoy aquí.
Lía, superniña
Capítulo 29: El encuentro inesperado
El vigilante, temblando, señaló un punto en la pared con su farol apagado. Lía vio la silueta de una llave de servicio colgando de un gancho.—Tú... ¿tú tienes la llave de la caja fuerte? —preguntó el vigilante.
Lía se sintió acorralada. La confrontación había sido un error.
Lía, superniña
Capítulo 29: El encuentro inesperado
Lía se encuentra en la oscuridad con un vigilante asustado, pero que sabe demasiado.
A: Usar el poder. Lía usa su telequinesis para tomar la llave de servicio de la pared y lanzar un libro grande al hombre, forzándolo a caer para escapar.
B: Negociar y culpar. Lía se ofrece a no reportar al vigilante si él la deja ir y le da información sobre el libro o la caja fuerte, culpando a una "tercera persona" del cristal roto.
Lía, superniña
Capítulo 30: El acecho
El dolor en la cabeza era una maza constante. Lía sintió la sangre tibia goteando de su nariz sobre la alfombra polvorienta del estudio. No podía enfrentarse a nadie así. Su única esperanza era el sigilo.
Arrastrándose con un gemido reprimido, Lía se deslizó fuera de la vista de la caja fuerte y se pegó a la pared, justo detrás de la puerta del estudio de la torre. El espacio era tan reducido que apenas podía respirar.
Los crujidos de los escalones de la escalera de caracol se hicieron más fuertes, seguidos por el tintineo rítmico de una cadena o un manojo de llaves. El intruso estaba a punto de llegar.
Lía, superniña
Capítulo 30: El acecho
La puerta se abrió de golpe, golpeando la espalda de Lía con un impacto sordo, pero la posición era perfecta: el marco de la puerta la ocultaba de la vista inmediata. Lía contuvo la respiración, sintiendo el aroma a tabaco rancio y humedad.
El hombre, que llevaba un abrigo grueso y un farol de mano, entró en el estudio circular.—Aquí está la caja —murmuró, su voz grave y áspera, claramente disgustado.
Lía oyó el sonido de su linterna recorriendo la pequeña habitación. Se detuvo en la caja fuerte.—No... ¿no está abierta? —dijo, la frustración creciendo en su voz—. ¡Maldita sea!
Lía, superniña
Capítulo 30: El acecho
Pero el hombre no se acercó a la caja. Su linterna se movió y se detuvo en el suelo.—¿Qué es esto? —susurró el hombre.
Lía sintió un escalofrío. La luz del farol se movió, y supo que había visto las gotas de sangre en la alfombra, cerca de donde ella había estado arrodillada.El intruso se acercó, y Lía pudo verlo ahora: el hombre era grande, con una expresión furiosa. Llevaba en la mano una pequeña herramienta brillante, algo parecido a un gancho de metal.
Lía sintió la ira del hombre. Estaba buscando algo y se había dado cuenta de que alguien más había llegado primero y había fallado.
Lía, superniña
Capítulo 30: El acecho
El hombre se arrodilló, examinando las gotas de sangre. Su mano libre se dirigió a la base de la puerta, justo donde Lía estaba escondida.Lía se quedó paralizada, el dolor de cabeza agudizándose con el pánico. Sacó la Pequeña Piedra Gris, preparándose para lanzar una explosión psíquica, a pesar del riesgo de desmayarse.
El hombre estaba a punto de tocarla, cuando de repente, se detuvo. Retiró la mano y se levantó de golpe.
—¡No tengo tiempo para críos con hemorragias nasales! —gruñó, volviéndose hacia el escritorio de nogal, no hacia la caja fuerte.
Lía, superniña
Capítulo 30: El acecho
El intruso abrió rápidamente el cajón del escritorio, sacó un mapa viejo y enrollado y se lo guardó en el bolsillo interior. Miró la caja fuerte una vez más, luego se dirigió a la puerta.El hombre pasó junto al escondite de Lía y comenzó a bajar la escalera de caracol. El tintineo de sus llaves se alejaba.
Lía esperó un minuto, dos, hasta que el silencio fue total. Salió de su escondite, temblando. El hombre se había ido, y se había llevado un mapa.Lía miró la caja fuerte. A pesar del dolor, debía actuar antes de que regresara.
Lía, superniña
Capítulo 30: El acecho
El intruso se ha ido, pero Lía está herida y agotada. Debe intentarlo una vez más o escapar antes de colapsar.
A: El último esfuerzo. Lía usa lo que le queda de energía para intentar forzar la caja fuerte nuevamente, a pesar de que ya falló una vez.
B: Escapar. Lía debe irse. Abandona la misión por ahora, priorizando su salud y el secreto de su poder.
Lía, superniña
Capítulo 31: La carrera silenciosa
El hombre estaba distraído, golpeando el escritorio y gritando. Era el momento perfecto. Lía sentía el corazón martillearle en el pecho, pero la adrenalina era más fuerte que el miedo. Tenía que salir de allí y dirigirse a la torre.
Lía aprovechó el ruido del hombre y susurros de maldiciones para moverse.Se deslizó de su escondite, agachada y con los ojos fijos en la puerta de la biblioteca. Cada paso era una tortura. Por suerte, las luces eran tenues, y el hombre estaba de espaldas a ella, completamente absorto en su búsqueda.
Lía, superniña
Capítulo 31: La carrera silenciosa
Con la agilidad de una gata, Lía se movió por el borde de la habitación, lejos del hombre. El ruido de los papeles cayendo y los objetos siendo empujados sobre el escritorio cubría el tenue crujido de sus zapatillas.
Alcanzó la puerta sin ser detectada. La abrió con cuidado, lo justo para pasar, y se deslizó hacia el pasillo oscuro. La biblioteca se cerró detrás de ella con un suave click, y el eco de los gruñidos del hombre quedó amortiguado.Ahora estaba en el pasillo. Tenía que encontrar la escalera a la torre. Lía recordó los planos que había estudiado de la mansión: la escalera a la torre estaba en el fondo del pasillo, oculta tras una puerta discreta.
Lía, superniña
Capítulo 31: La carrera silenciosa
Se movió por el pasillo. La mansión estaba en silencio, solo el viento ululaba suavemente a través de las rendijas. El aire era frío y rancio.Llegó a una puerta de madera vieja y crujiente, que parecía un armario. La abrió con cuidado. Detrás, la oscuridad revelaba una escalera de caracol de madera que se elevaba hacia lo alto.
Lía se sintió aliviada, pero el tiempo se agotaba. El hombre de la biblioteca podría terminar su búsqueda en cualquier momento y salir.Empezó el ascenso, pegada a la pared para que cada escalón, al crujir, sonara lo menos posible.
Lía, superniña
Capítulo 31: La carrera silenciosa
Cuando llegó a la cima, encontró una pequeña puerta que daba a un cuarto circular y frío. Era el estudio de la torre.En un rincón, detrás de un escritorio de nogal, Lía encontró lo que buscaba: una caja fuerte empotrada en el muro de piedra, de metal pesado y con una manija giratoria grande.
Sacó la Pequeña Piedra Gris de su bolsillo. Necesitaba concentración total.Lía se situó frente a la caja fuerte. Ahora bien, ¿cómo la abría?
Lía, superniña
Capítulo 31: La carrera silenciosa
Sin una llave para abrir la puerta de la caja fuerte a Lía solo le queda una opción:
A: Usar la fuerza de la mente. Lía no tiene otra opcion que intentar usar sus poderes para abrir la caja fuerte.
Lía, superniña
Capítulo 32: El observador oculto
Lía se mantuvo inmóvil en su escondite. El hombre era ruidoso, furioso y distraído, lo cual era una ventaja. Abandonar el escondite podría ser la acción más rápida, pero también la más arriesgada si se topaba con él en la puerta. Esperar era la opción más segura.
El hombre, grande y vestido con ropa oscura, estaba concentrado en el escritorio, lanzando papeles al suelo y abriendo cajones con violencia.—¡No, no está aquí! —gruñó, golpeando la madera.
Lía, superniña
Capítulo 32: El observador oculto
Lía observó desde la penumbra. Parecía desesperado. Al final, el hombre pareció darse por vencido con el escritorio. Su farol se movió, iluminando el caos que había creado.Luego, el hombre se dirigió a una de las estanterías centrales.
Lía vio cómo el hombre metía la mano entre unos gruesos libros encuadernados en cuero y tiraba de un volumen en particular. El libro salió con un crujido.Un panel de la estantería contigua se deslizó silenciosamente hacia un lado, revelando un pequeño compartimento secreto camuflado en la pared de piedra. Dentro, no había un colgante ni una llave, sino un mapa viejo y enrollado atado con una cuerda fina.
Lía, superniña
Capítulo 32: El observador oculto
El hombre sacó el mapa, lo enrolló rápidamente y se lo guardó en el bolsillo interior de su abrigo. Devolvió el libro a su lugar. El panel secreto se cerró con un suave clack.—Ya está. A cobrar —murmuró el hombre con una sonrisa cruel que solo Lía pudo ver.
El hombre se dirigió a la puerta de la biblioteca. Abrió la puerta, salió al pasillo, y la cerró tras de sí.Lía esperó tres minutos completos, hasta que el silencio de la mansión confirmó que el intruso se había ido. Se había llevado un mapa.
Lía, superniña
Capítulo 32: El observador oculto
Lía salió de su escondite, sintiéndose a la vez aliviada y frustrada. Había perdido tiempo y el intruso había obtenido algo de valor. Pero ahora, el camino hacia la torre estaba despejado.
Se movió hacia el fondo de la biblioteca y encontró la estrecha puerta que conducía a la escalera de caracol de la torre. Subió los crujientes escalones y encontró el estudio circular con la caja fuerte empotrada.Se situó frente a ella y sacó la Pequeña Piedra Gris. Ahora bien, ¿cómo la abría?
Lía, superniña
Capítulo 32: El observador oculto
Sin una llave para abrir la puerta de la caja fuerte a Lía solo le queda una opcion:
A: Usar la fuerza de la mente. Lía no tiene otra opcion que intentar usar sus poderes para abrir la caja fuerte.
Lía, superniña
Capítulo 33. El peso del descubrimiento
Los pesados y ruidosos pasos que entraban por la puerta principal de la mansión helaron la sangre de Lía. ¡Eran varios! No podía arriesgarse a ser descubierta. Pero tampoco podía dejar atrás el Cristal de Ónix que vibraba con tanta fuerza.
Lía se abalanzó sobre los objetos. El Cristal de Ónix era pesado y aún palpitaba con su luz azul-verdosa. Se metió el cristal directamente en el bolsillo interior de la chaqueta, justo al lado de la Pequeña Piedra Gris. La combinación de energías le dio un subidón momentáneo de claridad, pero también una punzada aguda.
Lía, superniña
Capítulo 33. El peso del descubrimiento
Luego, agarró la caja de madera ornamentada y la deslizó bajo su brazo. Era un bulto incómodo.
Justo cuando se levantaba, escuchó un grito sordo y un fuerte golpe metálico en el piso de abajo. ¡Estaban registrando la mansión con violencia!Lía se movió como un rayo. Ignoró la puerta de la biblioteca (demasiado riesgo de encontrarse con los intrusos en el pasillo) y buscó la escalera de la torre.
Lía, superniña
Capítulo 33. El peso del descubrimiento
Se dirigió al fondo de la sala. Entre estanterías bajas, empujó la estrecha puerta de madera. Se abrió a la escalera de caracol de la torre.
Subió corriendo, intentando ignorar los crujidos de la madera bajo su peso y el peso extra del cristal y la caja. Los ruidos de abajo (gritos, objetos arrastrándose) se hicieron más débiles a medida que subía.Llegó a la cima de la escalera, jadeando. Entró en el estudio de la torre, un cuarto circular y frío.
Lía, superniña
Capítulo 33. El peso del descubrimiento
Detrás del escritorio de nogal, estaba la caja fuerte empotrada en el muro de piedra.
Lía depositó la caja ornamentada en el escritorio. Sacó la Pequeña Piedra Gris y sintió la presencia vibrante del nuevo Cristal de Ónix en su bolsillo. La energía del segundo cristal amplificaba su poder, pero también aumentaba el riesgo de un colapso.Se situó frente a la caja fuerte. Ahora tenía que abrirla.
Lía, superniña
Capítulo 33. El peso del descubrimiento
Sin una llave para abrir la puerta de la caja fuerte a Lía solo le queda una opcion:
A: Usar la fuerza de la mente. Lía no tiene otra opcion que intentar usar sus poderes para abrir la caja fuerte.
Lía, superniña
Capítulo 34: El tesoro de la torre
Lía estaba frente a la caja fuerte, el frío metal transmitiendo el gélido ambiente del estudio de la torre. Por fin, la larga misión de conseguir la llave en el Jardín Botánico iba a dar sus frutos.
Sacó la pequeña llave de hierro, fría y ligeramente oxidada, de su bolsillo. La llave encajaba perfectamente con el intrincado diseño de la cerradura de la caja fuerte empotrada.Con la respiración contenida, Lía giró la llave. El mecanismo interno cedió con un chasquido seco y satisfactorio. Lía giró la pesada manija circular. La puerta de metal se abrió con un leve chirrido metálico, revelando el interior de la caja fuerte.
Lía, superniña
Capítulo 34: El tesoro de la torre
Lía se inclinó, el corazón latiéndole con fuerza contra las costillas. No había montones de dinero ni joyas; el espacio era pequeño y sobrio.
Dentro, había tres objetos:- Una pila de cartas viejas atadas con una cinta descolorida. - Un pequeño cuaderno encuadernado en cuero, con tapas oscuras. - Y, en el centro, envuelto en un pañuelo de seda, el objeto de su misión: el Colgante de Ónix.
Lía, superniña
Capítulo 34: El tesoro de la torre
Lía lo desdobló con manos temblorosas. El colgante era más impresionante en persona. Era un disco de ónix negro intenso, liso y pulido, con un símbolo intrincado y antiguo grabado en el centro. Emitía un aura de poder frío y denso que ella podía sentir en su piel. Era la contraparte exacta de la energía de la Pequeña Piedra Gris.
Se puso el Colgante de Ónix alrededor del cuello. En el momento en que se lo abrochó, sintió que la punzada constante en su sien, un efecto secundario de su poder, se atenuaba significativamente. La Piedra Gris y el Colgante de Ónix estaban en equilibrio, y Lía sintió una calma y un control mental renovados.
Lía, superniña
Capítulo 34: El tesoro de la torre
Lía recogió el cuaderno de cuero. Algo le decía que contenía información vital sobre el colgante y la familia Valdés. Dejó las cartas.Justo en ese momento, Lía escuchó un ruido escalofriante que venía de la escalera de caracol: pasos lentos y deliberados que subían hacia el estudio de la torre.
¡Alguien venía a buscar la caja fuerte! Lía sabía que no tenía tiempo de bajar la escalera.
Lía, superniña
Capítulo 34: El tesoro de la torre
Lía tiene el Colgante y el cuaderno. Ahora debe sobrevivir a la inminente llegada del intruso.
A: Defender la posición. Lía se prepara para emboscar al intruso en el estudio circular de la torre.
B: Escapar por la ventana. El estudio circular tenía una única ventana. Lía usa su telequinesis para forzar la ventana y escapar por el techo de la torre.
Lía, superniña
Capítulo 35: El último empuje
Lía estaba de rodillas frente a la caja fuerte en el estudio de la torre. El metal frío le devolvía el gélido ambiente de la estancia. No había podido conseguir la llave. Solo le quedaba una opción: usar su poder.
Sacó la Pequeña Piedra Gris y la apretó con fuerza en su mano enguantada. La punzada en su sien ya era un dolor familiar, pero la urgencia de la misión la impulsaba a ignorarlo. Lía cerró los ojos y se concentró. Visualizó los intrincados engranajes de la caja fuerte, el complejo mecanismo de la cerradura. Necesitaba mover algo, un pivote, un resorte, sin siquiera tocarlo.
Lía, superniña
Capítulo 35: El último empuje
La energía azul-verdosa fluyó de ella, intensa y brillante, concentrada en el punto de la cerradura.Un zumbido agudo llenó el pequeño estudio. Los objetos de la mesa cercana vibraron. La tensión en la cabeza de Lía era insoportable. Sintió que la sangre le goteaba de la nariz. El esfuerzo era colosal.
Un chasquido metálico, fuerte y claro, rompió el tenso silencio. Lía abrió los ojos de golpe, su visión borrosa por el esfuerzo. El dial de la caja fuerte había girado, y la manija estaba lista para ser movida. ¡Lo había conseguido!
Lía, superniña
Capítulo 35: El último empuje
Lía se tambaleó, sintiendo un mareo intenso, pero se arrastró para girar la manija.La puerta de metal se abrió con un chirrido lento, revelando el interior de la caja fuerte. Dentro, había tres objetos:
- Una pila de cartas viejas atadas con una cinta descolorida. -Un pequeño cuaderno encuadernado en cuero, con tapas oscuras. -Y, en el centro, envuelto en un pañuelo de seda, el objeto de su misión: el Colgante de Ónix.
Lía, superniña
Capítulo 35: El último empuje
Lía lo desdobló con manos temblorosas. El colgante era más impresionante en persona. Era un disco de ónix negro intenso, liso y pulido, con un símbolo intrincado y antiguo grabado en el centro. Emitía un aura de poder frío y denso que ella podía sentir en su piel. Era la contrapunto exacto de la energía de la Pequeña Piedra Gris.
Se puso el Colgante de Ónix alrededor del cuello. En el momento en que se lo abrochó, sintió que la punzada constante en su sien, un efecto secundario de su poder, se atenuaba significativamente. La Piedra Gris y el Colgante de Ónix estaban en equilibrio, y Lía sintió una calma y un control mental renovados.
Lía, superniña
Capítulo 35: El último empuje
Lía recogió el cuaderno de cuero. Algo le decía que contenía información vital sobre el colgante y la familia Valdés. Dejó las cartas.Justo en ese momento, Lía escuchó un ruido escalofriante que venía de la escalera de caracol: pasos lentos y deliberados que subían hacia el estudio de la torre.
¡Alguien venía a buscar la caja fuerte! Lía sabía que no tenía tiempo de bajar la escalera.
Lía, superniña
Capítulo 35: El último empuje
Lía tiene el Colgante y el cuaderno. Ahora debe sobrevivir a la inminente llegada del intruso.
A: Defender la posición. Lía se prepara para emboscar al intruso en el estudio circular de la torre.
B: Escapar por la ventana. El estudio circular tenía una única ventana. Lía usa su telequinesis para forzar la ventana y escapar por el techo de la torre.
Lía, superniña
Capítulo 36: El escudo de tinta
Lía se concentró a pesar del dolor de cabeza que le había dejado el intento fallido con la caja fuerte. Necesitaba una distracción y una arma.Con un esfuerzo mental tremendo, se centró en la pared junto al vigilante. Usando su telequinesis, tomó la llave de servicio que colgaba del gancho y la lanzó con un zumbido contra la cabeza del hombre.
La llave golpeó al hombre en la frente con un impacto seco. El vigilante gimió, confuso.
Lía, superniña
Capítulo 36: El escudo de tinta
Lía no le dio tiempo a reaccionar. Su poder estaba activado. Su mirada se centró en la estantería que estaba justo encima del vigilante.Con un grito mudo de esfuerzo, empujó la estantería. No el mueble entero, sino una gran sección de volúmenes de tapa dura.
Una avalancha de libros antiguos, pesados y polvorientos, cayó sobre el vigilante, que se tambaleó y cayó al suelo, gritando por la sorpresa y el peso de la tinta y el papel. Lía no esperó a ver si estaba inmovilizado. Se lanzó en una carrera desesperada hacia la puerta estrecha que conducía a la torre. Dejó la biblioteca sumida en el caos y el sonido de los lamentos del vigilante. Corrió por el pasillo oscuro y se deslizó por la puerta de la torre.
Lía, superniña
Capítulo 36: El escudo de tinta
Empezó el ascenso por la escalera de caracol. A mitad de la subida, escuchó el sonido de los libros siendo apartados de forma furiosa. El vigilante estaba libre, pero confundido, y ahora sabría dónde buscar.Lía se movió más rápido. Llegó a la cima, abrió la puerta del estudio y se dirigió a la caja fuerte empotrada.
Se arrodilló, recuperando el aliento, y sacó la llave de servicio que había recuperado del vigilante. No era la que había ido a buscar al Rosalium, pero ¿serviría? Lía introdujo la llave en la cerradura de la caja fuerte.
Lía, superniña
Capítulo 36: El escudo de tinta
Lía está a punto de abrir la caja fuerte, pero el vigilante viene en camino.
A: Lía tiene una intuición: quizá la llave pueda abrir la caja fuerte.
B: Lo más seguro será usar sus poderes para abrir la caja, la llave no tiene pinta de abrir la caja fuerte
Lía, superniña
Capítulo 37: La tregua inesperada
—No se mueva —repitió Lía, su voz más suave, intentando controlar el temblor.El hombre permanecía inmóvil en la oscuridad, temblando.
—¡Soy... soy el vigilante nocturno! ¡Me enviaron a revisar! ¿Quién eres tú? ¿Qué has roto? —dijo el hombre, más asustado que amenazante. —Soy Lía —respondió ella, dando un paso más hacia la tenue luz de la luna que entraba por la ventana rota—. Y yo no he roto nada. Creo que has confundido las cosas.
Lía, superniña
Capítulo 37: La tregua inesperada
—El señor Valdés... él está... él está muerto. Y yo... yo no he roto nada, yo solo... yo solo venía a buscar un libro que me pidió un cliente de la casa de subastas. Nadie tiene que saber que estoy aquí. —El vigilante seguía temblando, y Lía notó que señalaba un punto en la pared con su farol apagado. Lía vio la silueta de una llave de servicio colgando de un gancho.—No te preocupes. No te voy a delatar. Pero tú tampoco me vas a delatar a mí —dijo Lía, adoptando un tono de autoridad que no sentía.
Lía, superniña
Capítulo 37: La tregua inesperada
El vigilante se mantuvo en silencio, solo los temblores lo delataban.—Mira —continuó Lía—. No soy una ladrona. Estoy aquí por el Colgante de Ónix de la familia Valdés. El vigilante jadeó. —¿El colgante...? ¿Lo ha reconocido? ¿Tú también vienes a por él?
—Sí, lo reconozco. Y vengo a por él. ¿Sabes dónde está? —Lía sabía que el colgante de su cuello era su amuleto, no el verdadero. El vigilante bajó la cabeza. —Está en la caja fuerte de la torre. El señor Valdés fue muy claro. La llave... la llave está en el Jardín Botánico, bajo el rosal más grande, en una caja de plata. Pero también... también hay una llave de servicio en esta misma biblioteca que puede abrirla. Esa llave... la que está en la pared.
Lía, superniña
Capítulo 37: La tregua inesperada
Lía miró la llave de servicio de la pared. —¿Y por qué no la has usado tú?—Porque no sé la combinación, señorita. Esa llave solo abre si la caja está abierta. Y yo no sé la combinación. Solo he venido a buscar un libro antiguo, nada más. Por favor... si me dejas ir, no te delataré.
Lía se quedó pensativa. El hombre parecía genuinamente asustado, y su información era valiosa. Si decía la verdad, la llave de servicio de la pared no le servía al vigilante. —Bien —dijo Lía, moviéndose hacia el gancho de la pared. Agarró la llave de servicio. Era pesada y antigua, pero parecía fuerte—. No diré nada de que estabas aquí. Pero tú tampoco dirás nada de mí. Y... sobre el cristal roto en la ventana... —Lía se detuvo un momento.
Lía, superniña
Capítulo 37: La tregua inesperada
—Fue el viento, señorita. Un golpe de viento muy fuerte —dijo el vigilante, desesperado por cerrar el trato.Lía asintió lentamente, aceptando la mentira para salvarse. —De acuerdo. Ahora vete —ordenó Lía, con un gesto hacia la puerta. El vigilante no necesitó que se lo dijeran dos veces. Salió de la biblioteca a toda prisa, dejando a Lía sola con la llave de servicio en la mano.
Lía se dirigió rápidamente a la puerta estrecha que conducía a la escalera de caracol de la torre. Subió los crujientes escalones y encontró el estudio circular con la caja fuerte empotrada. Se arrodilló frente a ella, recuperando el aliento. Introdujo la llave de servicio en la cerradura.
Lía, superniña
Capítulo 37: La tregua inesperada
Lía tiene la llave de servicio gracias a la negociación. Ahora tiene que abrir la caja fuerte.
A: Usa la llave para abrir la caja fuerte y obtener lo que busca.
Lía, superniña
Capítulo 38: La última resistencia
Lía sintió que los pasos en la escalera de caracol se acercaban inexorablemente. Ya no era un simple vigilante asustado; los pasos eran firmes y decididos. No podía huir por la escalera, y la ventana era demasiado arriesgada. Tenía que acabar con esto aquí.
Lía se movió rápido. El estudio de la torre era circular y pequeño, sin muchos escondites. Su mejor opción era emboscar al intruso en el estrecho marco de la puerta.
Lía, superniña
Capítulo 38: La última resistencia
Se escondió detrás de la pesada puerta de madera, sujetándola firmemente para que no se moviera. El Colgante amplificaba su conciencia espacial; podía sentir la presencia del intruso a pocos escalones de distancia.
El hombre que había subido la escalera llegó a la cima. Era un hombre grande y furioso, con el abrigo oscuro y el farol de mano. Se movía con la convicción de quien sabe lo que busca. Abrió la puerta del estudio... y se topó con Lía.
Lía, superniña
Capítulo 38: La última resistencia
Lía se asomó. El hombre había quedado atascado a mitad de la subida, inconsciente o demasiado herido para moverse. Sus llaves tintinearon a su alrededor.Lía lo había neutralizado. La calma que le proporcionaba el Colgante de Ónix era impresionante.
Con una explosión silenciosa de energía telequinética, Lía empujó al intruso hacia atrás. El hombre, sorprendido y desequilibrado, perdió el equilibrio en el estrecho rellano de la escalera. Su farol salió disparado y cayó rebotando por los escalones. El hombre cayó con un grito, su cuerpo golpeando con fuerza la escalera de caracol. Se deslizó incontrolablemente por la madera, gritando de rabia y dolor.
Lía, superniña
Capítulo 38: La última resistencia
Se volvió hacia el estudio y abrió la caja fuerte. Dentro estaba el colgante de Ónix, pero tambien había una pila de cartas viejas y un cuaderno con las tapas de cuero. Cogió el colgante y el cuaderno y salió del estudio.Bajó con sigilo la escalera de caracol, comprobando que el hombre mimsterioso seguía inconsciente, y salió de la mansión. Una extraña calma la invadía. Con el colgante de ónix colgado al cuello se sentía más poderosa y segura que nunca.
Lía, superniña
Capítulo 38: La última resistencia
Lía tiene el colgante de Ónix y ha conseguido escapar.
A: Se dirige de vuelta a casa. Ha empezado a amanecer.
Lía, superniña
Capítulo 38: La última resistencia
Los pasos en la escalera de caracol se acercaban rápidamente. Lía tenía el Colgante de Ónix puesto, y la nueva calma y el control mental que le proporcionaba era inmenso. Sin embargo, no quería enfrentarse al intruso en un espacio tan pequeño y sin salida.Lía miró la única ventana del estudio. No estaba hecha para la fuga, pero era su única opción. El intruso ya estaba llegando al rellano. Lía se lanzó hacia la ventana, apoyó una mano en el frío cristal y activó su poder.
El cristal se rompió en una explosión controlada de fragmentos diminutos. El marco de metal se dobló, dejando un agujero lo suficientemente grande para que Lía se deslizara.
Lía, superniña
Capítulo 39: El salto de fe
Con una ráfaga de fuerza mental amplificada por el Colgante de Ónix, Lía empujó el pesado escritorio de nogal en el centro del estudio. El escritorio se arrastró por el suelo de piedra y chocó contra el hombre justo cuando este intentaba agarrar el tobillo de Lía. El hombre quedó atrapado entre el escritorio y el muro, gritando por la presión y la sorpresa.
Lía se deslizó por el agujero del muro. El viento frío del amanecer azotó su cara. Estaba en el pequeño tejado circular de la torre. Abajo, el suelo de la mansión parecía estar a una distancia imposible.
Lía, superniña
Capítulo 39: El salto de fe
Lía se puso de pie, sosteniendo el cuaderno de cuero firmemente bajo el brazo. Miró hacia el tejado principal, que estaba ligeramente por debajo y a unos pocos metros de distancia. No era un salto que se atreviera a hacer sin su poder.Lía se concentró. Apretó el Colgante de Ónix y la Piedra Gris. Visualizó un puente de energía. Dio un salto de fe.
Lía, superniña
Capítulo 39: El salto de fe
En mitad del aire, Lía utilizó su telequinesis no para volar, sino para suavizar su caída, deslizándose sobre el vacío con una gracia sobrenatural. Aterrizó suavemente en el techo de tejas de la mansión, mientras el hombre seguía gritando, atrapado en el estudio.
Lía tenía el colgante y el cuaderno. Se dirigió al borde del tejado principal. Desde allí, era un descenso fácil por la tubería de desagüe. El Sol comenzaba a asomar por el horizonte. Había ganado.
Lía, superniña
Capítulo 39: El salto de fe
Lía tiene el colgante de Ónix y ha conseguido escapar.
A: Se dirige de vuelta a casa. Ha empezado a amanecer.
Lía, superniña
Capítulo 40: La retirada forzosa
El dolor en la cabeza era una niebla constante, y Lía sentía la sangre seca pegada a su labio superior. Había sobrevivido al intruso del abrigo que buscaba el mapa (Cap. 30), pero no podía ignorar su estado. Estaba exhausta, herida y el riesgo de colapsar y exponer su secreto era demasiado grande.
La misión había fracasado por ahora. No había conseguido el Colgante de Ónix, y la caja fuerte seguía cerrada. La prioridad ahora era la seguridad.
Lía, superniña
Capítulo 40: La retirada forzosa
Lía miró por última vez la caja fuerte empotrada en la pared de piedra.Con paso vacilante, Lía se dirigió a la puerta del estudio y comenzó a bajar la escalera de caracol. Se movió con extrema cautela, el silencio de la mansión era ahora su mayor aliado.
Al pasar por el rellano inferior, Lía sintió el mismo olor a tabaco rancio del intruso, pero el pasillo estaba vacío. El hombre se había ido, contento con el mapa robado, sin molestarse en la caja fuerte que no podía abrir. Lía se movió como una sombra por los pasillos oscuros, dirigiéndose hacia la entrada de la mansión.
Lía, superniña
Capítulo 40: La retirada forzosa
Llegó a la sala principal. El frío era intenso. Lía se deslizó hacia la puerta de servicio por donde había entrado.Justo cuando estaba a punto de salir, una voz severa y clara rompió el silencio. —¿Adónde crees que vas, muchacha?
Lía se quedó paralizada. Era una voz femenina, elegante y fría. Una luz brillante se encendió en el salón, cegando a Lía. Cuando sus ojos se ajustaron, vio a una mujer alta y de aspecto severo parada en la entrada de un pasillo lateral. Llevaba un traje de lana y un abrigo de piel, y en su mano, sostenía un pequeño bolso de mano plateado. Detrás de ella, había dos hombres de seguridad con trajes oscuros.
Lía, superniña
Capítulo 40: La retirada forzosa
—Tú debes ser Lía —dijo la mujer, acercándose lentamente, examinando la sangre seca en el rostro de Lía—. Sabía que la casa de subastas enviaría a alguien. Pero no esperaba a una niña. Y con tanta prisa, a juzgar por tu nariz.Lía sintió pánico. Esta mujer no era una ladrona, era la dueña de la casa, o alguien con autoridad real.
—El Colgante de Ónix. Lo busco por encargo del Dr. Nabu. Es vital que lo tenga —logró decir Lía La mujer sonrió con frialdad. —El doctor Nabu. Sí, lo conozco. Pero el Colgante es mío, de mi familia. Y lo que es más importante, ya está en mis manos. Lía sintió el terror helarle el corazón. El colgante había sido movido.
Lía, superniña
Capítulo 40: La retirada forzosa
—Tú debes ser Lía —dijo la mujer, acercándose lentamente, examinando la sangre seca en el rostro de Lía—. Sabía que la casa de subastas enviaría a alguien. Pero no esperaba a una niña. Y con tanta prisa, a juzgar por tu nariz.Lía sintió pánico. Esta mujer no era una ladrona, era la dueña de la casa, o alguien con autoridad real.
—El Colgante de Ónix. Lo busco por encargo del Dr. Nabu. Es vital que lo tenga —logró decir Lía La mujer sonrió con frialdad. —El doctor Nabú. Sí, lo conozco. Pero el Colgante es mío, de mi familia. Y lo que es más importante, ya está en mis manos. Lía sintió el terror helarle el corazón. El colgante había sido movido.
Lía, superniña
Capítulo 40: La retirada forzosa
—Mis hombres han estado registrando la mansión toda la noche. Cuando encontramos las cerraduras forzadas en la bodega... sabíamos que vendrías. Una de las primeras cosas que hice fue abrir la caja fuerte de mi padre y recuperar el colgante, hace dos días.La mujer abrió su bolso plateado. Dentro, envuelto en terciopelo negro, estaba el Colgante de Ónix.
—Lo siento, niña. Llegaste tarde. Y ahora que has roto el sigilo de mi herencia... no puedo dejarte ir. Lía sintió cómo sus piernas flaqueaban. Estaba agotada, herida, y acorralada. —¡Atrápenla! —ordenó la mujer. Lía no tenía más energía para resistir. Los dos hombres se acercaron. Cerró los ojos.
Lía, superniña
Capítulo 40: La retirada forzosa
El fracaso de la misión y el agotamiento han llevado a Lía a una situación crítica.
A: Lía es capturada, y su destino depende de la misericordia de la dueña de la mansión.
Lía, superniña
Capítulo 41: El poder de la confianza
Lía salió de los terrenos de la mansión Valdés y corrió hasta la carretera principal. Estaba agotada, pero exultante. El Colgante de Ónix estaba frío y poderoso contra su cuello.
Mientras corría, una furgoneta negra y sin distintivos se detuvo a su lado. La puerta corredera se abrió. —Sube, Lía. Rápido —dijo una voz grave desde el interior. Lía dudó. El hombre, de cabello canoso y gafas, era un desconocido. —¿Quién es usted? —Mi nombre es Nabú —respondió el hombre—. He estado observándote. Yo te envié.
Lía, superniña
Capítulo 41: El poder de la confianza
Justo en ese momento, el Colgante de Ónix que Lía llevaba alrededor del cuello comenzó a brillar con una luz azul-verdosa intensa, haciendo eco de la energía de la Pequeña Piedra Gris. Era una vibración de absoluta certeza. El Colgante, ahora en equilibrio, estaba validando al hombre.Lía se deslizó dentro de la furgoneta.
Nabú asintió, encendiendo el motor. —Gracias por confiar en mí, Lía. Sé que no es fácil. Te debo un montón de explicaciones, pero ahora vamos a un lugar seguro. En el asiento de atrás Lía se dio cuenta de que había una mujer con aspecto serio que permanecia en silencio.
Lía, superniña
Capítulo 41: El poder de la confianza
Normalmente no habría subido en el coche de un desconocido, pero...
A: El colgante brillo con fuerza cuando hablo el doctor Naúb y eso le da confianza a Lía, a pesar de la mujer que ha descubierto en el asiento de atrás.
Lía, superniña
Capítulo 41: El poder de la confianza
Lía fue arrastrada por los dos guardias de seguridad ante la Sra. Valdés. Estaba derrotada, sin el Colgante de Ónix, que brillaba en el bolso plateado de la mujer.—Te lo advertí, niña. El Dr. Nabu debe aprender que no se roba mi patrimonio —dijo la Sra. Valdés, sonriendo fríamente.
Justo en ese momento, las puertas principales de la mansión se abrieron de golpe. Un hombre mayor, de cabello canoso y barba cuidada, con gafas, entró rápidamente, ignorando a los guardias. —¡Isabella! —dijo el hombre. Era el Dr. Nabú.
Lía, superniña
Capítulo 41: El poder de la confianza
La Sra. Valdés se puso rígida. —¿Nabú? ¡No tenías derecho a aparecer aquí!—Y tú no tenías derecho a amenazar a mi protegida —respondió Nabú, con una autoridad que sorprendió a Lía—. Suéltala, Isabella. Esta niña es especial, mucho más de lo que crees. Y si la hieres, todos tus secretos saldrán a la luz. Recuerda que no solo tu padre investigaba.
Isabella Valdés dudó, su frialdad resquebrajándose. Miró a Lía, luego a Nabú. —La he atrapado robando —dijo Isabella, defendiendo su posición.
Lía, superniña
Capítulo 41: El poder de la confianza
Nabú dio un paso adelante. —No robaba. Estaba recuperando lo que se perdió. Por favor, Isabella. El tiempo se agota. Libérala. Y confía en mí cuando te digo que tenemos que hablar sobre el verdadero propósito de ese colgante y lo que realmente está sucediendo.Lía, liberada por los guardias ante un gesto de Isabella, sintió una punzada de esperanza.
Isabella Valdés suspiró. Se acercó a Lía, tomó el Colgante de Ónix de su bolso y, para sorpresa de todos, se lo colocó alrededor del cuello. —No te mereces esto, niña. Pero si Nabú te lo pide... que así sea. Llévala a tu laboratorio, Nabú. Y que Dios nos ayude a ambos.
Lía, superniña
Capítulo 41: El poder de la confianza
Ha aparecido un nuevo personaje que ha ayudado a liberar a Lía y ahora la señora Valdés parece menos amenazante...
A: Lía va con el doctor Nabú y la señora Valdés al laboratorio de aquel.
Lía, superniña
Capítulo 42: El secreto final
El Dr. Nabú llevó a Lía a su laboratorio. Era un espacio pequeño y desordenado bajo una tienda abandonada.Lía se sentó en un taburete. El Colgante de Ónix en su cuello le daba una serenidad total. También estaba allí aquella mujer: la señora Isabella Valdés.
Nabú se dirigió a ellas, sacando de una pequeña caja fuerte una fotografía antigua borrosa por el tiempo. —El Colgante de Ónix es solo una pieza de la historia. El verdadero secreto es el porqué lo necesitamos. —dijo Nabú.
Lía, superniña
Capítulo 42: El secreto final
En la fotografía, se veía a un grupo de científicos y arqueólogos de principios del siglo XX en una excavación. Nabú señaló a tres hombres: Ezequiel Valdés: El primer propietario de la mansión. El abuelo de Lía: Un joven serio y vibrante. El Dr. Nabú: Un joven delgado con gafas.
—Éramos amigos y colegas —explicó Nabú—. Nosotros descubrimos tanto la Pequeña Piedra Gris como el Colgante de Ónix. El colgante no fue creado para ser robado, Isabella. Fue creado por tu padre para controlar el poder que encontró en la Piedra Gris.
Lía, superniña
Capítulo 42: El secreto final
—¿Y qué poder es ese? —preguntó Lía, tocando el Colgante.Nabú suspiró, su mirada se posó en Isabella, quien asintió con tristeza. —El poder, Lía, es el poder del Eje. El colgante y la Piedra Gris son llaves de una energía psíquica ilimitada, capaz de doblegar la realidad. El problema es que al encontrarlo, no estábamos solos.
Nabú deslizó un papel muy fino de entre la foto. Era un mapa antiguo con símbolos cifrados. —Hay una tercera llave, Lía. La llave del Origen. Y hay un tercer grupo, que se hace llamar la Secta del Caos, que ha estado siguiendo los pasos de mi equipo durante décadas. Ellos quieren el Eje para destruirlo y sumir al mundo en el caos.
Lía, superniña
Capítulo 42: El secreto final
—Ellos son los que enviaron a los ladrones a la mansión, Isabella —dijo Nabú, mirando a la Sra. Valdés.Isabella Valdés se enderezó. —Entonces, el colgante es un escudo. Y mi padre... mi padre estaba protegiendo al mundo, no solo su herencia.
Lía apretó el Colgante. Su misión había pasado de ser un simple robo a ser la primera línea de defensa de una guerra secreta. Nabú se giró hacia Lía, entregándole el mapa cifrado. —Lía, has demostrado ser lo suficientemente fuerte como para portar el poder del Eje. Pero ahora, necesitamos la última llave antes que ellos. —¿Qué hacemos ahora, Doctor Nabú?
Lía, superniña
Capítulo 42: El secreto final
Nabú sonrió, por primera vez con verdadera calidez. —Ahora, Lía, empezamos tu verdadero entrenamiento. Ya no eres una simple herramienta. Eres nuestra única esperanza. Tú y tu poder.Isabella Valdés se acercó a Lía. —Si mi padre te confió esto, Lía... entonces yo te ayudaré. Lía asintió, mirando el mapa. El amanecer había llegado, y con él, la certeza de una nueva misión.