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Clara campoamor

Vicente Herrero Triguero

Created on October 31, 2025

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Transcript

25 aniversario del ies

Clara campoamor

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Vicent Herrero López y Bruno Jara Fuster

ÍNDICE

Biografía
Sufragio Femenino
Trascendencia Política
Fuentes Históricas
Conclusiones

Biografía completa

Biografía

Biografia esquematizada

Frase

Frase

01

Antes de 1931

Las mujeres no podían votar ni ocupar cargos políticos. Se dedicaban al hogar.

02

Constitución de 1931

Clara Campoamor defendión la inclusión del derecho al voto.

Discurso

03

Oposición

Victoria Kent y otros diputados no querían que las mujeres votaran por la influencia de la Iglesia.

04

Elecciones 1933

Las mujeres españolas pudieron votar por primera vez en las elecciones de 1933.

TRASCENDENCIA POLÍTICA

Clara Campoamor fue revolucionaría en su época. No solo defendió el derecho de voto para las mujeres, sino que también defendió el divorcio, la educación laica, la igualdad jurídica y una reforma físcal para proteger a las mujeres e hijos fuera del matrimonio. Como de costumbre en su época, tuvo consecuencias. Su propio partido la rechazó y perdió su escaño y se tuvo que exiliar a Suiza para trabajar como traductora y escritora.

Frase

Discurso de Clara Campoamor (1 de octubre de 1931)

FUENTES HISTÓRICAS

Contexto histórico del sufragio femenino en España

Documental sobre Clara Campoamor: “Mujer y ciudadana”

Conclusión

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"No hay demoracia sin sufragio femenino"

La dijó en el debate del parlamento en 1931, con la intención de denunciar una situación que tenia que cambiar

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Clara Campoamor

“La libertad se aprende ejerciéndola.”

"Mi pecado mortal fue defender la libertad de las mujeres"

Esta frase hace referencia directa a su libro "El voto femenino y yo: mi pecado mortal"

Clara Campoamor Rodríguez nació en Madrid el 12 de febrero de 1888, en el seno de una familia modesta que apenas podía imaginar que aquella niña de ojos vivos y carácter firme acabaría cambiando la historia de España. Su padre, un contable, falleció cuando ella tenía apenas diez años, y su madre, costurera, tuvo que sacar adelante a sus hijos cosiendo día y noche. Desde entonces, Clara aprendió que nada se consigue sin esfuerzo, y que la independencia —especialmente la de una mujer— no se regala: se conquista. La necesidad la obligó a trabajar desde muy joven. Fue costurera, modista, maestra de mecanografía… cualquier oficio que le permitiera ayudar en casa y ahorrar algo de dinero para estudiar. Pero en medio de aquellas jornadas interminables, su mente no dejaba de soñar con algo más grande. Se educó a sí misma leyendo todo lo que caía en sus manos y, con una determinación poco común para una mujer de su tiempo, logró completar el Bachillerato por libre. A los treinta años, decidió dar un paso que parecía imposible: ingresar en la Universidad de Madrid para estudiar Derecho.

Biografía

La llegada de la Segunda República Española, en 1931, abrió una nueva etapa en la historia del país y en la vida de Clara. Se presentó a las elecciones constituyentes como candidata del Partido Radical y resultó elegida diputada por Madrid. Era la primera vez que una mujer ocupaba un escaño con voz propia en el Parlamento español, y Clara estaba decidida a usarlo para lo que siempre había soñado: hacer justicia. Su gran batalla llegó ese mismo año, durante el debate constitucional. En las Cortes, Clara Campoamor se enfrentó no solo a los diputados conservadores, sino también a compañeros republicanos que defendían que las mujeres aún no estaban “preparadas” para votar. Con una elocuencia y una pasión que dejaron huella, respondió: “No cometáis un error histórico. Reconoced a la mujer el derecho al voto, no por lo que sea, sino por lo que representa: un ser humano, igual que el hombre.” El 1 de octubre de 1931, gracias a su intervención, el sufragio femenino fue aprobado. España se convirtió así en uno de los primeros países del mundo en reconocer plenamente el derecho de las mujeres a votar. Clara había ganado una de las batallas más difíciles de la historia de la democracia. Pero el triunfo tuvo un precio. En un ambiente político cada vez más polarizado, su defensa del voto femenino le acarreó críticas, ataques y aislamiento, incluso dentro de su propio partido. Poco después, con el estallido de la Guerra Civil, se vio obligada a abandonar su país. El exilio la llevó a Suiza, Argentina y Francia, donde siguió escribiendo y reflexionando sobre el destino de España. En 1936 publicó El voto femenino y yo: mi pecado mortal, un libro en el que relataba con valentía su lucha y su desengaño político. Los años pasaron, y Clara Campoamor no pudo regresar. Murió en Lausana (Suiza) en 1972, lejos de su tierra, pero con la serenidad de quien sabe que su causa fue justa. Décadas más tarde, España reconocería por fin la magnitud de su legado. Hoy, su nombre da título a calles, colegios y asociaciones feministas, y su voz —aquella que una vez resonó en el Congreso— sigue recordando que la igualdad no se concede: se conquista.

Clara Campoamor fue una mujer adelantada a su tiempo, cuyo coraje y determincación abrieron el camino hacia la igualdad política y social en España entre sexos. Gracias a su lucha, millones de mujeres pudieron ejercer uno de los derechos más importantes que existe: el de votar y participar en la vida democrática

Como conclusión de su vida podemos apreciar que el progreso no se logra sin resistencia, pero que la justicia siempre termina imponiendose.