1.3 La división sexual del trabajo
Objetivo particular
Concepto: División sexual del trabajo
Mecanismos a través de los cuales se generan las jerarquías:
Asignación de valor diferenciado
Desvalorización del trabajo femenino
Naturalización de los roles
Segregación ocupacional
Doble jornada laboral
Perspectivas históricas y sociales
Origen del capitalismo y Androcentrismo:El auge del capitalismo llevó a la separación de la producción del hogar, solidificando el modelo del proveedor masculino y la reproductora. Los salarios masculinos se convirtieron en la principal fuente de apoyo, creando dependencia económica para las mujeres. Esta subordinación está ligada a una visión androcéntrica que prioriza lo masculino, motivando la división sexual del trabajo.
A pesar de los cambios sociales y la mayor participación femenina en el trabajo formal, la división sexual del trabajo persiste. Aunque los límites entre lo masculino y lo femenino han cambiado, la línea divisoria de espacios y tareas tiende a permanecer. Esta resistencia al cambio mantiene los roles tradicionales incluso cuando la sociedad evoluciona, lo que demuestra que los roles de género son difíciles de cambiar.
En resumen:
La división sexual del trabajo no es una simple repartición de tareas, sino un sistema que asigna valores distintos a roles y actividades en función del género. Esto crea y reproduce desigualdades y jerarquías de poder que se manifiestan tanto en el ámbito doméstico como en el mercado laboral.
Aún podemos encontrar mujeres dedicadas exclusivamente a las tareas de cuidado y de mantenimiento del hogar, en situación de dependencia económica respecto a sus parejas y con obstáculos para lograr el acceso al mercado de trabajo.
El trabajo doméstico y de cuidados, vital para la subsistencia de la sociedad, ha sido históricamente invisibilizado, no reconocido y desvalorizado. Esta falta de reconocimiento se traslada al mercado laboral, donde los empleos típicamente "femeninos" (como educación, asistencia y servicios) suelen ser de menor prestigio y peor remunerados que los empleos "masculinos" (como la industria).
Incluso cuando las mujeres se incorporan al mercado laboral y realizan un trabajo productivo, a menudo siguen siendo las principales responsables del trabajo doméstico y de cuidados en sus hogares. Esta "doble jornada" limita su tiempo y energía, lo que puede impedirles acceder a puestos de mayor responsabilidad y perpetuar las jerarquías en el ámbito profesional.
Conocer la definición del concepto división sexual del trabajo y su importancia para entender las desigualdades entre mujeres y hombres respecto al ejercicio de sus derechos laborales, así como el problema, ahora común, de alcanzar un balance entre la vida personal y el trabajo remunerado.
La división sexual del trabajo se ha interiorizado tanto que sus roles se consideran "naturales", inherentes a las capacidades biológicas de hombres y mujeres. Esta naturalización borra su origen social y dificulta su cuestionamiento, manteniendo las relaciones de poder que subyacen en la asignación desigual de tareas. (INMUJERES, s/f)
La división sexual del trabajo es una construcción social que asigna roles y tareas específicas a hombres y mujeres, creando así relaciones jerárquicas y desigualdades de poder. Aunque históricamente se ha justificado con argumentos biológicos, esta división es un fenómeno cultural y social que ha evolucionado y se ha manifestado de diversas formas a lo largo del tiempo (INMUJERES, s/f).
La segregación ocupacional, o la división de trabajos en función del género, es una prueba de la desigualdad que genera la división sexual del trabajo. Esto conduce a una estratificación social que afecta el acceso a puestos de poder, los salarios y el desarrollo profesional de las mujeres.
Trabajo productivo vs. reproductivo: La división sexual del trabajo separa históricamente el trabajo socialmente necesario en dos esferas. El trabajo productivo, ligado al ámbito público y remunerado (mercado laboral), ha sido asignado tradicionalmente a los hombres. Por su parte, el trabajo reproductivo, relacionado con el ámbito doméstico y los cuidados (no remunerado), se ha asignado a las mujeres.
1.3
javier.gonzalez
Created on October 30, 2025
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1.3 La división sexual del trabajo
Objetivo particular
Concepto: División sexual del trabajo
Mecanismos a través de los cuales se generan las jerarquías:
Asignación de valor diferenciado
Desvalorización del trabajo femenino
Naturalización de los roles
Segregación ocupacional
Doble jornada laboral
Perspectivas históricas y sociales
Origen del capitalismo y Androcentrismo:El auge del capitalismo llevó a la separación de la producción del hogar, solidificando el modelo del proveedor masculino y la reproductora. Los salarios masculinos se convirtieron en la principal fuente de apoyo, creando dependencia económica para las mujeres. Esta subordinación está ligada a una visión androcéntrica que prioriza lo masculino, motivando la división sexual del trabajo.
A pesar de los cambios sociales y la mayor participación femenina en el trabajo formal, la división sexual del trabajo persiste. Aunque los límites entre lo masculino y lo femenino han cambiado, la línea divisoria de espacios y tareas tiende a permanecer. Esta resistencia al cambio mantiene los roles tradicionales incluso cuando la sociedad evoluciona, lo que demuestra que los roles de género son difíciles de cambiar.
En resumen:
La división sexual del trabajo no es una simple repartición de tareas, sino un sistema que asigna valores distintos a roles y actividades en función del género. Esto crea y reproduce desigualdades y jerarquías de poder que se manifiestan tanto en el ámbito doméstico como en el mercado laboral.
Aún podemos encontrar mujeres dedicadas exclusivamente a las tareas de cuidado y de mantenimiento del hogar, en situación de dependencia económica respecto a sus parejas y con obstáculos para lograr el acceso al mercado de trabajo.
El trabajo doméstico y de cuidados, vital para la subsistencia de la sociedad, ha sido históricamente invisibilizado, no reconocido y desvalorizado. Esta falta de reconocimiento se traslada al mercado laboral, donde los empleos típicamente "femeninos" (como educación, asistencia y servicios) suelen ser de menor prestigio y peor remunerados que los empleos "masculinos" (como la industria).
Incluso cuando las mujeres se incorporan al mercado laboral y realizan un trabajo productivo, a menudo siguen siendo las principales responsables del trabajo doméstico y de cuidados en sus hogares. Esta "doble jornada" limita su tiempo y energía, lo que puede impedirles acceder a puestos de mayor responsabilidad y perpetuar las jerarquías en el ámbito profesional.
Conocer la definición del concepto división sexual del trabajo y su importancia para entender las desigualdades entre mujeres y hombres respecto al ejercicio de sus derechos laborales, así como el problema, ahora común, de alcanzar un balance entre la vida personal y el trabajo remunerado.
La división sexual del trabajo se ha interiorizado tanto que sus roles se consideran "naturales", inherentes a las capacidades biológicas de hombres y mujeres. Esta naturalización borra su origen social y dificulta su cuestionamiento, manteniendo las relaciones de poder que subyacen en la asignación desigual de tareas. (INMUJERES, s/f)
La división sexual del trabajo es una construcción social que asigna roles y tareas específicas a hombres y mujeres, creando así relaciones jerárquicas y desigualdades de poder. Aunque históricamente se ha justificado con argumentos biológicos, esta división es un fenómeno cultural y social que ha evolucionado y se ha manifestado de diversas formas a lo largo del tiempo (INMUJERES, s/f).
La segregación ocupacional, o la división de trabajos en función del género, es una prueba de la desigualdad que genera la división sexual del trabajo. Esto conduce a una estratificación social que afecta el acceso a puestos de poder, los salarios y el desarrollo profesional de las mujeres.
Trabajo productivo vs. reproductivo: La división sexual del trabajo separa históricamente el trabajo socialmente necesario en dos esferas. El trabajo productivo, ligado al ámbito público y remunerado (mercado laboral), ha sido asignado tradicionalmente a los hombres. Por su parte, el trabajo reproductivo, relacionado con el ámbito doméstico y los cuidados (no remunerado), se ha asignado a las mujeres.