La flor que guía el camino
Cuento interactivo para el Día de Muertos
La flor que guía el camino
En un pequeño pueblo de Chihuahua, vivían dos niños curiosos y alegres: Ana y Mateo..
Era una tarde de finales de octubre, y en su casa ya se respiraba el aroma del pan de muerto y del incienso. Estaban emocionados porque ese día colocarían la ofrenda para sus abuelos.
La flor que guía el camino
Sobre la mesa habían colocado las velas, las fotos, el pan, las frutas y los dulces favoritos de sus abuelos. Pero al revisar la ofrenda, Ana frunció el ceño.
—¡Mateo! —dijo preocupada—. ¡Nos falta la flor más importante: la cempasúchil!
—¡Cierto! Sin las flores, el camino de los espíritus no podrá brillar —respondió Mateo con tono serio.
La flor que guía el camino
Decidieron salir a buscarla por el pueblo. El aire fresco de la tarde soplaba suave, y el cielo se pintaba de tonos naranjas y violetas.
Caminaban entre calles decoradas con papel picado, luces de colores y música tradicional. Cada rincón parecía contar una historia.
¿Qué camino elegirias?
Ir al mercado, donde quizás algún florista aún tenga cempasúchil
Seguir el aroma del campo, donde crecen las flores silvestres.
La flor que guía el camino
Llegaron al mercado, pero la mayoría de los puestos ya estaban cerrando. Una anciana los vio y les sonrió con ternura. —Buscan flores, ¿verdad? —preguntó—. Hoy se agotaron, pero dicen que en el campo, donde el viento canta, todavía quedan algunas. Ana y Mateo se miraron y agradecieron. Decidieron seguir el consejo y caminar hacia el campo
La flor que guía el camino
Caminaron y caminaron, guiados por una brisa dorada que parecía jugar entre sus cabellos. El camino era largo, pero el paisaje era hermoso: mariposas, hojas secas y el canto de los grillos acompañaban su paso. De pronto, al llegar a una colina, vieron un campo lleno de flores de cempasúchil, que brillaban como el sol. Mateo exclamó: —¡Mira, Ana! ¡Parece que las flores nos estaban esperando! Mientras cortaban algunas flores con cuidado, una mariposa monarca se posó sobre la mano de Ana. Ella la observó maravillada. —Dicen que las mariposas son los espíritus que regresan a visitarnos —susurró.
¿Qué decides hacer?
Regresar a casa con las flores para terminar la ofrenda
Seguir a la mariposa para ver a dónde los lleva.
La flor que guía el camino
La mariposa los guió hasta un árbol viejo. A su sombra encontraron una flor diferente, de color dorado y aroma suave. Ana la tomó con cuidado y sintió un calor en el pecho, como si alguien la abrazara.
—Creo que nuestros abuelos nos mandaron esta flor especial —dijo Ana.
Con la flor especial en sus manos, regresaron a casa. Al colocarla junto a las cempasúchil, toda la ofrenda se iluminó con una luz dorada. Los niños supieron que sus abuelos habían encontrado el camino de regreso.
La flor que guía el camino
Volvieron corriendo, con las manos llenas de flores. Al colocarlas sobre la ofrenda, las velas comenzaron a brillar con más fuerza. En ese instante, ambos sintieron una presencia dulce y cálida. Ana sonrió:—Siento que los abuelos están aquí con nosotros.
Mateo asintió: —Sí… y creo que les ha gustado nuestra ofrenda. Las llamas bailaban, y las flores parecían murmurar un mensaje: "El amor nunca se apaga cuando se recuerda con el corazón."
La flor que guía el camino
La flor que guía el camino
La flor que guía el camino
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Created on October 29, 2025
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La flor que guía el camino
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La flor que guía el camino
En un pequeño pueblo de Chihuahua, vivían dos niños curiosos y alegres: Ana y Mateo..
Era una tarde de finales de octubre, y en su casa ya se respiraba el aroma del pan de muerto y del incienso. Estaban emocionados porque ese día colocarían la ofrenda para sus abuelos.
La flor que guía el camino
Sobre la mesa habían colocado las velas, las fotos, el pan, las frutas y los dulces favoritos de sus abuelos. Pero al revisar la ofrenda, Ana frunció el ceño. —¡Mateo! —dijo preocupada—. ¡Nos falta la flor más importante: la cempasúchil! —¡Cierto! Sin las flores, el camino de los espíritus no podrá brillar —respondió Mateo con tono serio.
La flor que guía el camino
Decidieron salir a buscarla por el pueblo. El aire fresco de la tarde soplaba suave, y el cielo se pintaba de tonos naranjas y violetas. Caminaban entre calles decoradas con papel picado, luces de colores y música tradicional. Cada rincón parecía contar una historia.
¿Qué camino elegirias?
Ir al mercado, donde quizás algún florista aún tenga cempasúchil
Seguir el aroma del campo, donde crecen las flores silvestres.
La flor que guía el camino
Llegaron al mercado, pero la mayoría de los puestos ya estaban cerrando. Una anciana los vio y les sonrió con ternura. —Buscan flores, ¿verdad? —preguntó—. Hoy se agotaron, pero dicen que en el campo, donde el viento canta, todavía quedan algunas. Ana y Mateo se miraron y agradecieron. Decidieron seguir el consejo y caminar hacia el campo
La flor que guía el camino
Caminaron y caminaron, guiados por una brisa dorada que parecía jugar entre sus cabellos. El camino era largo, pero el paisaje era hermoso: mariposas, hojas secas y el canto de los grillos acompañaban su paso. De pronto, al llegar a una colina, vieron un campo lleno de flores de cempasúchil, que brillaban como el sol. Mateo exclamó: —¡Mira, Ana! ¡Parece que las flores nos estaban esperando! Mientras cortaban algunas flores con cuidado, una mariposa monarca se posó sobre la mano de Ana. Ella la observó maravillada. —Dicen que las mariposas son los espíritus que regresan a visitarnos —susurró.
¿Qué decides hacer?
Regresar a casa con las flores para terminar la ofrenda
Seguir a la mariposa para ver a dónde los lleva.
La flor que guía el camino
La mariposa los guió hasta un árbol viejo. A su sombra encontraron una flor diferente, de color dorado y aroma suave. Ana la tomó con cuidado y sintió un calor en el pecho, como si alguien la abrazara. —Creo que nuestros abuelos nos mandaron esta flor especial —dijo Ana. Con la flor especial en sus manos, regresaron a casa. Al colocarla junto a las cempasúchil, toda la ofrenda se iluminó con una luz dorada. Los niños supieron que sus abuelos habían encontrado el camino de regreso.
La flor que guía el camino
Volvieron corriendo, con las manos llenas de flores. Al colocarlas sobre la ofrenda, las velas comenzaron a brillar con más fuerza. En ese instante, ambos sintieron una presencia dulce y cálida. Ana sonrió:—Siento que los abuelos están aquí con nosotros.
Mateo asintió: —Sí… y creo que les ha gustado nuestra ofrenda. Las llamas bailaban, y las flores parecían murmurar un mensaje: "El amor nunca se apaga cuando se recuerda con el corazón."
La flor que guía el camino
La flor que guía el camino