MAPA CONCEPTUAL CLASIFICACIÓN DSM - 5
Trastorno de lenguaje
Trastorno de la Fluidez
DMS-5
Trastorno fonológico
Trastorno de la comunicación social
Un estudiante de 7 años comprende frases simples (“dibuja un perro”), pero tiene dificultades con estructuras más largas (“dibuja un perro que está debajo del árbol”). Además, omite palabras al hablar (“yo ir parque” en lugar de “yo voy al parque”).
Ambiente seguro y respetuoso: El docente establece reglas de respeto (“nadie se burla de cómo habla un compañero”) y refuerza actitudes empáticas. Promueve que los turnos de participación sean tranquilos, sin presión por hablar rápido. Modelo de ritmo pausado: El docente habla despacio, con pausas naturales, para ofrecer un modelo fluido y relajado. Evita terminar las frases por el alumno o apurarlo. Actividades de lectura coral o en grupo pequeño: Ejemplo: lectura compartida o dramatizaciones donde el alumno pueda hablar junto con otros, reduciendo la tensión del habla individual. Uso de apoyos no verbales: Permitir que exprese ideas por escrito, con dibujos o presentaciones, cuando lo oral le genere ansiedad. Refuerzo positivo: Reconocer el contenido de su mensaje (“Excelente idea”) antes que la forma del habla.
Un alumno de 3º grado en una escuela primaria pública, presenta bloqueos y repeticiones involuntarias al hablar. Cuando intenta responder en clase dice: “yo… yo… yo quiero leer” o “ma… ma… maestro”. Aunque comprende perfectamente las instrucciones y tiene buenas ideas, evita participar por miedo a las burlas de sus compañeros.
Una alumna de 1º de primaria en una escuela pública urbana, tiene dificultades para pronunciar correctamente ciertos sonidos. Sustituye unos por otros (“tato” en lugar de “gato”, “pelo” en lugar de “perro”) o los omite (“apo” en lugar de “sapo”). Su comprensión es buena, pero su habla resulta poco clara para sus compañeros y en ocasiones evita participar por vergüenza.
Modelado guiado: El docente modela cómo iniciar, mantener y cerrar una conversación. Usa ejemplos concretos: “Hola, ¿cómo estás?” → “Estoy bien, gracias. ¿Y tú?”Historias sociales (Social Stories): Utilizar pequeños relatos que representen situaciones cotidianas (saludar, pedir ayuda, esperar turno). Luego, analizar con el estudiante qué comportamientos fueron adecuados o inadecuados. Juegos de rol: Simular conversaciones o situaciones (tienda, recreo, clase).Practicar turnos de habla, contacto visual, y tono de voz apropiado. Apoyo visual: Usar pictogramas o tarjetas con emociones, expresiones faciales y contextos. Crear “guías visuales de conversación” Trabajo en pequeños grupos: Fomentar la interacción en contextos estructurados, con mediación del docente. Promover actividades cooperativas donde el estudiante tenga un rol claro. Refuerzo positivo inmediato: Elogiar y reforzar los comportamientos comunicativos adecuados (“¡Muy bien! Esperaste tu turno para hablar.”). Colaboración con familia y especialistas: Coordinar con terapeutas del lenguaje para aplicar estrategias comunes en aula y casa.Mantener comunicación constante sobre avances y dificultades.
Apoyos visuales: usar imágenes, pictogramas, tarjetas o esquemas para acompañar instrucciones y vocabulario nuevo. Esto ayuda al estudiante a asociar palabras con significados concretos. Ejemplo: mostrar la imagen de “debajo del árbol” al dar una instrucción. Lenguaje modelado: repetir y ampliar las frases del alumno de manera correcta, sin corregirlo de forma directa. Ejemplo: si el niño dice “yo ir parque”, el docente responde “¡Ah, tú vas al parque! ¿Qué haces en el parque?”. Rutinas lingüísticas: mantener rutinas diarias con lenguaje predecible (saludos, instrucciones repetidas) para reforzar la comprensión. Trabajo colaborativo: coordinar con el terapeuta del lenguaje para integrar las metas terapéuticas al contexto del aula.
Discriminación auditiva: Actividades para escuchar y distinguir sonidos parecidos. Ejemplo: el docente dice dos palabras (“pato” / “gato”) y pide que los alumnos levanten una tarjeta con el dibujo correcto. Juego articulatorio: Practicar la posición de la lengua y los labios frente al espejo con apoyo del docente o del especialista. Ejemplo: “El sonido /r/ hace vibrar la lengua. Vamos a hacer el sonido del motor del carro: rrrrrr.” Apoyo visual y kinestésico: Uso de imágenes o gestos para asociar sonido y palabra (“gato” con una foto de un gato y un gesto de maullido). Reforzamiento positivo: Celebrar los avances, no corregir de manera brusca. Ejemplo: si la alumna dice “tato”, la maestra responde: “Sí, el gato. ¡Qué bonito gato dibujaste!” (repitiendo el modelo correcto). Trabajo colaborativo: Involucrar a compañeros empáticos para repetir correctamente las palabras sin burlas, fomentando un ambiente de inclusión y confianza.
Una niña de primaria pública de 8 años que puede hablar con frases completas, pero tiene problemas para mantener una conversación.
- No comprende cuándo es su turno para hablar.
- Cambia abruptamente de tema.
- No interpreta el tono o las expresiones faciales de los demás.
- Usa un lenguaje muy literal (no entiende bromas o ironías).
MAPA CONCEPTUAL CLASIFICACIÓN DSM - 5
Eric Yañez
Created on October 28, 2025
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Trastorno de lenguaje
Trastorno de la Fluidez
DMS-5
Trastorno fonológico
Trastorno de la comunicación social
Un estudiante de 7 años comprende frases simples (“dibuja un perro”), pero tiene dificultades con estructuras más largas (“dibuja un perro que está debajo del árbol”). Además, omite palabras al hablar (“yo ir parque” en lugar de “yo voy al parque”).
Ambiente seguro y respetuoso: El docente establece reglas de respeto (“nadie se burla de cómo habla un compañero”) y refuerza actitudes empáticas. Promueve que los turnos de participación sean tranquilos, sin presión por hablar rápido. Modelo de ritmo pausado: El docente habla despacio, con pausas naturales, para ofrecer un modelo fluido y relajado. Evita terminar las frases por el alumno o apurarlo. Actividades de lectura coral o en grupo pequeño: Ejemplo: lectura compartida o dramatizaciones donde el alumno pueda hablar junto con otros, reduciendo la tensión del habla individual. Uso de apoyos no verbales: Permitir que exprese ideas por escrito, con dibujos o presentaciones, cuando lo oral le genere ansiedad. Refuerzo positivo: Reconocer el contenido de su mensaje (“Excelente idea”) antes que la forma del habla.
Un alumno de 3º grado en una escuela primaria pública, presenta bloqueos y repeticiones involuntarias al hablar. Cuando intenta responder en clase dice: “yo… yo… yo quiero leer” o “ma… ma… maestro”. Aunque comprende perfectamente las instrucciones y tiene buenas ideas, evita participar por miedo a las burlas de sus compañeros.
Una alumna de 1º de primaria en una escuela pública urbana, tiene dificultades para pronunciar correctamente ciertos sonidos. Sustituye unos por otros (“tato” en lugar de “gato”, “pelo” en lugar de “perro”) o los omite (“apo” en lugar de “sapo”). Su comprensión es buena, pero su habla resulta poco clara para sus compañeros y en ocasiones evita participar por vergüenza.
Modelado guiado: El docente modela cómo iniciar, mantener y cerrar una conversación. Usa ejemplos concretos: “Hola, ¿cómo estás?” → “Estoy bien, gracias. ¿Y tú?”Historias sociales (Social Stories): Utilizar pequeños relatos que representen situaciones cotidianas (saludar, pedir ayuda, esperar turno). Luego, analizar con el estudiante qué comportamientos fueron adecuados o inadecuados. Juegos de rol: Simular conversaciones o situaciones (tienda, recreo, clase).Practicar turnos de habla, contacto visual, y tono de voz apropiado. Apoyo visual: Usar pictogramas o tarjetas con emociones, expresiones faciales y contextos. Crear “guías visuales de conversación” Trabajo en pequeños grupos: Fomentar la interacción en contextos estructurados, con mediación del docente. Promover actividades cooperativas donde el estudiante tenga un rol claro. Refuerzo positivo inmediato: Elogiar y reforzar los comportamientos comunicativos adecuados (“¡Muy bien! Esperaste tu turno para hablar.”). Colaboración con familia y especialistas: Coordinar con terapeutas del lenguaje para aplicar estrategias comunes en aula y casa.Mantener comunicación constante sobre avances y dificultades.
Apoyos visuales: usar imágenes, pictogramas, tarjetas o esquemas para acompañar instrucciones y vocabulario nuevo. Esto ayuda al estudiante a asociar palabras con significados concretos. Ejemplo: mostrar la imagen de “debajo del árbol” al dar una instrucción. Lenguaje modelado: repetir y ampliar las frases del alumno de manera correcta, sin corregirlo de forma directa. Ejemplo: si el niño dice “yo ir parque”, el docente responde “¡Ah, tú vas al parque! ¿Qué haces en el parque?”. Rutinas lingüísticas: mantener rutinas diarias con lenguaje predecible (saludos, instrucciones repetidas) para reforzar la comprensión. Trabajo colaborativo: coordinar con el terapeuta del lenguaje para integrar las metas terapéuticas al contexto del aula.
Discriminación auditiva: Actividades para escuchar y distinguir sonidos parecidos. Ejemplo: el docente dice dos palabras (“pato” / “gato”) y pide que los alumnos levanten una tarjeta con el dibujo correcto. Juego articulatorio: Practicar la posición de la lengua y los labios frente al espejo con apoyo del docente o del especialista. Ejemplo: “El sonido /r/ hace vibrar la lengua. Vamos a hacer el sonido del motor del carro: rrrrrr.” Apoyo visual y kinestésico: Uso de imágenes o gestos para asociar sonido y palabra (“gato” con una foto de un gato y un gesto de maullido). Reforzamiento positivo: Celebrar los avances, no corregir de manera brusca. Ejemplo: si la alumna dice “tato”, la maestra responde: “Sí, el gato. ¡Qué bonito gato dibujaste!” (repitiendo el modelo correcto). Trabajo colaborativo: Involucrar a compañeros empáticos para repetir correctamente las palabras sin burlas, fomentando un ambiente de inclusión y confianza.
Una niña de primaria pública de 8 años que puede hablar con frases completas, pero tiene problemas para mantener una conversación.