Revista
de Trabajo Social
77
nº
Colegio Oficial de Trabajo Social de NavarraNafarroako Gizarte Langintzaren Elkargo Ofiziala
Enero 2026
Saludo de la Presidenta
Gema Escalada San Adrián
Índice de contenidos
Pasos que dejan huella
Línea del tiempo del Colegio
La Junta pide la palabra
Un espacio de reflexión y balance
El Colegio en movimiento
Acciones para el aprendizaje y la mejora constante
Grupos de trabajo y comisiones
El poder transformador del Trabajo Social colaborativo
Altavoz de reflexiones y experiencias
El espacio de las personas colegiadas
El Trabajo Social en primera persona
Visiones profesionales desde diferentes ámbitos
Biblioteca del Colegio de Trabajo Social
Un rincón de desarrollo profesional e inspiración
Queridas compañeras:Hoy, al mirar hacia atrás y pensar en estos tres años como Presidenta de nuestro Colegio, solo puedo sentir gratitud. Ha sido un tiempo de aprendizaje, de retos compartidos y de encuentros que me han marcado para siempre. Representar al Colegio ha sido un privilegio. Me ha permitido conocer de cerca el compromiso, la entrega y la pasión que cada una de vosotras pone en su labor diaria.
Saludo de la presidenta: un compromiso compartido
Gema Escalada San Adrián
Estos años me han enseñado el valor de la escucha, la importancia del trabajo en equipo y la fuerza que tenemos cuando unimos nuestras voces. He sentido orgullo, emoción y también la responsabilidad de representar una profesión que transforma vidas cada día.
A todas las colegiadas: quiero animaros a dar el paso, a asumir nuevos roles dentro del Colegio. Es una experiencia que enriquece el alma y fortalece el sentido de pertenencia a esta hermosa profesión. Liderar, acompañar y aprender junto con vosotras ha sido un regalo que siempre llevaré conmigo.
Gracias por la confianza, por el apoyo y por recordarme, cada día, por qué elegí el Trabajo Social: porque creemos en las personas y en su poder para transformar el mundo.
¡Todas podemos!
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Segundo semestre de 2025: un recorrido por la acción colegialEl segundo semestre de 2025 ha estado marcado por una intensa actividad colegial orientada al fortalecimiento de la profesión, la defensa del trabajo social y el acompañamiento a las profesionales en su práctica diaria. A través de este eje cronológico se recogen, de manera ordenada y visual, las principales acciones, iniciativas y eventos desarrollados durante estos meses.
En julio y agosto...
Trabajo interno de evaluación semestral
Análisis de objetivos alcanzados y nuevas metas
Diseño y organización del plan formativo
Cursos para acompañar el crecimiento profesional
Impulso de campañas de sensibilización social
Valor de la colegiación en el desarrollo profesional
Pasos que dejan huella
Línea del tiempo del Colegio
Empoderamiento y reconocimiento del Trabajo Social
Principios y valores rectores de la profesión
Visibilización de figuras clave del Trabajo Social
En el mes de septiembre...
Espacios de trabajo de la Junta
Formación de búsqueda de empleo
Construyendo Colegio: retos, oportunidades y metas
Sesiones que potencian la empleabilidad
Participación en el Social Work Fest
Campaña en favor de la justicia social
Primer festival de Trabajo Social en Alicante
Porque el Trabajo Social va ligado a los derechos humanos
Píldora sobre Trabajo Social sanitario
Formación para el ejercicio libre
Analizando el rol profesional en salud
Para que el papeleo no nos impida emprender
Formación sobre la Red de Salud Mental
Reactivación del Foro Gerontológico
Creando red profesional a través del reconocimiento
Tras el descanso veraniego, el grupo vuelve con fuerza
Inicio del curso de TS en emergencias
Ampliación del Grupo de Mediación
Especialización en situaciones de catástrofe o crisis
Nuevas metas para un grupo que crece cada día
Inicio de sesiones de acogida grupales
Estrategias novedosas para dar a conocer el Colegio
En noviembre...
En octubre...
El Grupo de Cuidados comienza a andar
Encuentro de la Comisión Deontológica
Un espacio de desahogo y de autocuidado
Marcando la diferencia: un grupo de apoyo ético
Antiguas escuelas: exposición y coloquio
Campaña: el COTSN fuera de Pamplona
Recogiendo la historia del Trabajo Social desde sus inicios
Porque queremos llegar a toda la Comunidad de Navarra
Campaña: preparación a oposiciones
Comisión de Investigación del Colegio
Queremos saber qué necesitas para estar preparada
La creación de conocimiento en Trabajo Social
Formación sobre la Red de Salud Mental
Un espacio para identificar los recursos y servicios de la Red
Inicio del Grupo de TS Comunitario
Un nuevo espacio para construir desde lo colectivo
Píldora: intervención en violencia de género
Identificando claves prácticas para la intervención con mujeres
Píldora sobre el TS en el ámbito jurídico
Poniendo nombre al trabajo en los Juzgados
Concurso de lemas: diseño del detalle colegial
Participación colegial en la elaboración de la bolsa navideña
Campaña intercolegial: revista colectiva
Proceso participativo para dar voz a colegiadas
Tercer Encuentro de Presidencias
Diálogo y trabajo compartido entre los colegios de todo el Estado
Formación en liderazgo: persuasión ética
Encuentros de coordinación y relación laboral
Desarrollo de la capacidad de influir de forma transformadora
Reunión con CERMIN y visita a comunidad terapéutica de Larraingoa
Píldora formativa: instituciones penitenciarias
Apertura de plazo para presentarse a la Junta
Análisis e identificación del rol profesional en este ámbito
Comienza la búsqueda del relevo de la Junta del Colegio
Día Internacional de los Derechos Humanos
Sesiones presenciales TS en emergencias
Presencia en el acto del Parlamento de Navarra
Desarrollo de formación en Primeros Auxilios
Segunda Asamblea General 2025
Encuentro de Junta y Comisión Deontológica
Repasando el año pasado y marcando el camino para el 2026
Buscando sinergias para alcanzar metas compartidas
Comisión de Investigación: paso a paso
Campaña contra las violencias machistas
Analizando resultados y creando el plan para publicar su trabajo
Por la eliminación de todo acto de violencia de género
Convocatoria Premios Concepción Arenal
Día de solidaridad con el pueblo Palestino
Apertura de plazos para la presentación de candidaturas
Reivindicación de la justicia social y el fin del genocidio
Audiencia pública: Código Deontológico
Apertura de plazos para presentar propuestas e ideas
En diciembre...
Apertura listado profesional de peritas/os
Sesiones de presentación en la UPNA
Apertura de plazos para presentarse al listado de peritaje
Acercamiento del Colegio a estudiantes del Grado de TS
Presentación del Dosier Formativo 2026
Espacios de trabajo del Foro Gerontológico
Elaboración y difusión de la nueva oferta de talleres y cursos
Construyendo red y estructura al TS Gerontológico
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Title 1
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La Junta pide la palabra
Un espacio de reflexión y balance
Una divertida carrera de obstáculos en equipo
Una montaña rusa emocional y profesional
Por Carlos Bascones UrsuaColegiada nº 28-1404
Por Gema Escalada San AdriánColegiada nº 28-1034
Mi camino en trabajo social: entre la salud, la lucha y el cuidado colectivo
Un máster de vida en Trabajo Social
Por Cristina Chasco ChascoColegiada nº 28-1378
Por Isabel Zabaleta GarnikaColegiada nº 28-1000
Una voz comprometida con el cuidado, la profesión y la justicia social
El Trabajo Social como compromiso de vida
Por Mª Teresa Migueliz LoperenaColegiada nº 28-78
Por Ana Rocío Setuain EquisoainColegiada nº 28-1546
Title 1
Entiendo el trabajo social como una profesión vocacional, profundamente humana, que puede desarrollarse en cualquier ámbito, porque su esencia siempre es la misma: cuidar, acompañar y generar bienestar desde la relación de ayuda y el compromiso ético. Cómo llegué a la Junta del Colegio
Mi incorporación a la Junta fue un proceso natural. Durante varios años participé activamente en el grupo de trabajo de Mediación, y poco a poco me fui sintiendo más vinculada al Colegio y a su funcionamiento interno. Algunos compañeros que ya habían pasado por la Junta me animaron a dar el paso, y decidí hacerlo.
También hubo una motivación personal: siempre he pensado que es importante devolver parte de lo que otras personas ya han aportado al Colegio de manera altruista. El trabajo colegial se sostiene gracias al esfuerzo conjunto, y creo que todas las personas colegiadas deberíamos implicarnos de alguna manera.
Para mí, formar parte de la Junta ha sido una forma de contribuir, seguir aprendiendo y fortalecer el sentido de comunidad profesional, algo que considero esencial en nuestro ámbito.
Una montaña rusa emocional y profesional
Por Gema Escalada San AdriánColegiada nº 28-1034
Soy Gema Escalada y, actualmente, tengo el honor de ser la presidenta del Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra.
Mi trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en el ámbito hospitalario y de la salud, donde el trabajo social cumple una función esencial: acompañar de manera integral a las personas y sus familias. He tenido la oportunidad de trabajar codo a codo con equipos sanitarios, coordinando apoyos y recursos, y actuando como puente entre lo emocional, lo social y lo clínico.
Además, me he especializado en cuidados paliativos y mediación, dos áreas quizá menos visibles, pero que considero fundamentales dentro del trabajo social. Los paliativos me enseñaron la importancia del acompañamiento respetuoso y centrado en la persona, especialmente en momentos de gran vulnerabilidad. La mediación, por su parte, me aportó herramientas valiosas para gestionar conflictos, favorecer el diálogo y construir acuerdos desde la empatía y la escucha activa.
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Un balance de la legislatura
Desde la Junta hemos intentado fortalecer el trabajo social en Navarra, quizá no con grandes gestos, pero sí con constancia y convicción. Hemos trabajado con compromiso y cariño, y confío en que ese esfuerzo se note en la continuidad del Colegio, en una profesión más unida y reconocida. A veces pienso que no hace falta destacar un único proyecto: cada comisión, cada grupo, cada pequeña acción tiene impacto. Se hace mucho más de lo que a veces se ve, y detrás de cada iniciativa hay personas que ponen su tiempo, su vocación y su deseo de mejorar la profesión y la sociedad.
Por qué merece la pena implicarse
El valor de formar parte de la Junta Para mí, formar parte de la Junta ha sido una experiencia muy enriquecedora. Me ha permitido aportar mi granito de arena a la profesión, aprender de compañeras comprometidas y mirar el trabajo social desde una perspectiva colectiva. No se trata de logros individuales, sino de sumar esfuerzos para construir un Colegio más participativo, visible y cercano. También lo entiendo como una forma de agradecer el trabajo de quienes nos precedieron. Muchas personas han dedicado tiempo y energía al Colegio de forma desinteresada, y continuar ese camino con ilusión y compromiso es una manera de honrar ese legado.
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Mirando hacia el futuro El futuro siempre trae cambios, y creo que los próximos años nos plantearán retos importantes con relación al Trabajo Social en sí mismo.
Una montaña rusa que valió la pena Si tuviera que describir mi experiencia en una frase, diría que ha sido “una montaña rusa emocional y profesional: con retos, aprendizajes y cambios constantes, pero con la satisfacción de haberlo dado todo y cerrar una etapa con muy buen sabor de boca.”
Recuerdo una anécdota que siempre me hace sonreír: cuando decidí presentarme a la Junta, mi intención era implicarme un poco más, pero sin asumir grandes responsabilidades… y acabé siendo presidenta. Fue algo totalmente inesperado, pero también una de las experiencias más enriquecedoras y transformadoras que he vivido.
Con respecto al cambio de Junta de Gobierno, más que pensar en dejar un legado, me gustaría pensar que dejamos una base sólida sobre la que seguir construyendo. Hemos trabajado con compromiso y sentido común, y deseo que la próxima Junta encuentre un Colegio estable, participativo y con una identidad más fuerte. Si algo quiero dejar es un espíritu de colaboración y continuidad, la certeza de que cada aportación cuenta.
Title 1
Si tuviera que definir al Colegio de Trabajo Social de Navarra con una palabra, sería evolución. Porque hemos avanzado mucho, pero también porque seguimos caminando hacia un futuro de crecimiento y fortalecimiento profesional. Y si me preguntan por qué participar en la Junta es importante, diría que porque es una forma de vivir la profesión desde dentro, de aportar, aprender y construir juntas el futuro del trabajo social.
Un máster de vida en Trabajo Social
Por Cristina Chasco ChascoColegiada nº 28-1378
Mi trayectoria en el ámbito del Trabajo Social ha estado marcada por diferentes experiencias. Cuando terminé la carrera, uno de los temas que más me interesaban era la cooperación al desarrollo. Viví un año en Perú, una experiencia profundamente enriquecedora que me marcó mucho. Allí trabajé con menores y en el ámbito de las adopciones internacionales. Cuando regresé, empecé como educadora en un piso de menores, estuve seis años. Fue un trabajo intenso, pero de un enorme aprendizaje. Después tuve mi primer contrato como trabajadora social en el Servicio de Atención a Domicilio de Pamplona, donde pasé diecinueve años de trayectoria profesional.
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Title 1
Coordinaba a las trabajadoras familiares y, aunque el servicio estaba subcontratado, en los últimos años pasó a ser municipal, y comencé a trabajar directamente para el Ayuntamiento de Pamplona. Actualmente estoy en excedencia y trabajo en el centro de salud de Ansoáin como trabajadora social sanitaria, aprendiendo un rol completamente diferente. A lo largo de mi carrera me han interesado especialmente la ética y la deontología profesional. Cada vez siento más necesidad de reflexionar sobre la ética en nuestro trabajo, sobre los cuidados y, en particular, sobre la ética del cuidado, que me parece un campo apasionante y lleno de claves para dignificar un ámbito tan esencial para la vida de las personas. Mi llegada al Colegio
Debo confesar que estuve muchos años sin colegiarme. Es mi realidad. Me colegié hace unos diez años, y tuve la suerte de que la persona que me hizo la acogida me propuso participar en una comisión. Me contó que se iba a formar un Foro de Trabajo Social y Personas Mayores, en colaboración con la Sociedad Navarra de Geriatría y el Colegio, y me animé a ir. Fui a la primera reunión… y me encantó.
Aquel espacio de intercambio profesional, de reflexión compartida y de miradas diversas sobre la práctica cotidiana me pareció interesantísimo. También me ofrecieron participar en la comisión de mediación, pero fue el foro el que realmente me atrapó.
En aquella época, Lorea (presidenta de la Junta) empezó a acudir también al foro. Ella me transmitió una imagen del Colegio muy diferente a la que yo tenía, traía un aire fresco y un entusiasmo contagioso. Me hablaba de todo lo que estaban haciendo y de lo que el Colegio estaba llegando a ser. Esa imagen renovada me despertó interés.
Cuando su junta terminaba su mandato, me comentó que estaban buscando gente para continuar el proyecto. Me dio pena pensar que esa energía se perdiese, y decidí involucrarme. No tenía muy claro qué podía aportar, pero sí sabía que quería contribuir con ilusión, con ganas de que el Colegio siguiera siendo un espacio atractivo, en el que las trabajadoras sociales nos reconociéramos y sintiéramos parte de algo común. Lo que hemos conseguido
Recuerdo con especial cariño la inauguración de la nueva sede. Preparamos un vídeo sobre la historia del Colegio y reunimos a presidentas y vicepresidentas de juntas anteriores. El proceso fue incluso más interesante que el resultado: un espacio de reflexión sobre lo que habíamos sido capaces de construir.
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Ese día hubo una energía muy bonita. Llenamos la sede, hicimos un mural, recibimos una escultura de un compañero trabajador social y preparamos una “caja de los deseos” donde cada persona podía escribir sus aspiraciones para la profesión. Uno de los temas que más se repitió fue la necesidad de celebrar el Trabajo Social. Nos damos poco permiso para celebrar, visibilizar lo que hacemos y lo que aportamos.
Sobre la invisibilidad y el valor de lo cotidiano A veces nos invisibilizamos porque estamos completamente absorbidas por lo cotidiano. Trabajamos con dificultades y sufrimientos, y eso nos exige mucha energía. Por eso, tener espacios de reflexión, de autocuidado o de participación profesional es importante. A veces pueden sentirse como “más carga”, pero son precisamente esos espacios los que nos ayudan a cuidarnos, a reflexionar y a mejorar.
Creo firmemente que parte de nuestro trabajo es ocupar el espacio que nos corresponde. No podemos dejar que otros lo ocupen. Somos imprescindibles, no solo en situaciones de emergencia, como la pandemia, sino siempre. La Junta: un máster gratuito
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Mirando al futuroParticipar en la Junta me ha permitido reflexionar sobre mi profesión, sobre mi recorrido y sobre el enorme potencial que tenemos como colectivo. Es un espacio vivo, cambiante, desafiante, pero también profundamente gratificante. Al final, esto es un camino compartido. Y cuando una compañera se anima a participar, no solo aporta al Colegio: se lleva mucho más de lo que da. Tu voz cuenta: únete a la nueva junta
Quiero invitaros personalmente a participar en la nueva junta del colegio. Porque este colegio somos todas nosotras, y vuestra voz, ideas y energía son fundamentales para seguir creciendo juntas.
No dejemos pasar la oportunidad de construir juntas el colegio que queremos, un colegio plural, referente y representativo, al que nos sintamos orgullosas de pertenecer y podamos proyectar nuestra identidad y valores hacia toda la comunidad.
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Title 1
Tenía la selectividad hecha y pensé que podía formarme. Así estudié Asistente Social, organizándome como podía: estudiando por las mañanas, yendo a clase por las tardes y dedicando los fines de semana tanto al estudio como a la casa. Aprender, formarse y abrirse camino Tras finalizar los estudios me presenté a oposiciones, pero en aquel momento no existían listas de contratación: o sacabas plaza o no había nada. Entre tanto tuve más hijos y pasé muchos años sin incorporarme al trabajo remunerado. Aun así, nunca dejé de estar colegiada ni de formarme. Hice la homologación a Diplomatura de Trabajo Social, incluso viajando a Vitoria para examinarme, y participé en numerosos cursos siempre que pude. Mi primera experiencia profesional como trabajadora social llegó a través del voluntariado, en una asociación de esclerosis múltiple que se estaba creando en aquel momento. Después trabajé en Nuevo Futuro como coordinadora de hogares, más tarde en Cáritas en el albergue de transeúntes de Pamplona, y posteriormente en distintas unidades de barrio del Ayuntamiento. Finalmente, regresé a Cáritas, al equipo de acogida de la calle San Antón, donde trabajé hasta mi jubilación. El vínculo con el Colegio y la experiencia en la Junta
Siempre he estado colegiada y vinculada al Colegio, especialmente a través de la formación. En una etapa anterior ya formé parte de la Junta como vocal, cuando se necesitaban personas para cubrir una dimisión. Más adelante continué, e incluso llegué a ser presidenta en una etapa en la que era la única persona con experiencia previa.
El Trabajo Social como compromiso de vida
Por Mª Teresa Migueliz LoperenaColegiada nº 28-78
Un camino vital hacia el Trabajo Social Mi trayectoria profesional no fue lineal ni planificada. Empecé trabajando en administración y personal, me casé muy joven y tuve mi primer hijo, que nació con problemas de salud en una época —estamos hablando de 1974— en la que no había recursos, información ni apoyos. Dejé el trabajo porque no sabíamos ni qué nos pasaba ni qué iba a ocurrir. A partir de ahí comenzó un proceso de búsqueda constante. Empecé a moverme, a informarme, a descubrir qué recursos existían: rehabilitación, estimulación infantil, grupos vinculados al INSERSO, al Hospital Virgen del Camino y a otras entidades. Mientras acompañaba a mi hijo de un sitio a otro, decidí aprovechar el tiempo y estudiar.
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Cambios, avances y retos del Trabajo Social Cuando yo empecé, los servicios sociales y los centros de salud estaban prácticamente naciendo. Era una época en la que muchas mujeres no podían ejercer lo que habían estudiado y trabajaban en otros sectores. Poco a poco se fueron creando los servicios sociales, la atención primaria y la figura oficial de trabajadora social. Ha habido muchos cambios desde entonces, pero sigo percibiendo una falta de reconocimiento, especialmente en el ámbito sanitario. La figura de la trabajadora social no siempre se considera al mismo nivel que otros perfiles profesionales, y en ocasiones se sufre menosprecio. Es fundamental reivindicar el Trabajo Social como una profesión con competencias propias, que no pueden ni deben ser sustituidas. El buen relevo de la siguiente Junta
Volver a implicarme desde otro lugar En esta última etapa en la Junta he asumido el papel de tesorera. Me he centrado principalmente en la gestión económica y considero que fue un paso muy importante externalizar la contabilidad y conocer con claridad la situación económica del Colegio. También vivimos momentos muy delicados, como cuando nos quedamos sin personal de forma simultánea, algo que generó mucho vértigo, aunque finalmente tuvimos la suerte de incorporar a personas muy competentes.
A nivel personal, esta etapa me ha permitido reconectar con el Colegio y con la profesión. Ahora me siento más actualizada, más implicada y más consciente de los retos actuales del Trabajo Social.
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Aprendizajes y sentido colectivo Mi paso por la Junta me ha dejado un aprendizaje muy claro: hay muchas personas que merecen la pena. A menudo se ve más lo negativo que lo positivo, pero existen muchísimas personas comprometidas, trabajadoras y generosas. Conocer otras realidades, otros ámbitos de trabajo y otras experiencias vitales enriquece enormemente.
El trabajo en equipo, el respeto mutuo y la ausencia de conflictos han marcado esta etapa. Me llevo relaciones bonitas, aprendizajes compartidos y la convicción de que el Colegio es un espacio colectivo que solo cobra sentido si se utiliza, se cuida y se construye entre todas y todos.
Un mensaje motivador para quien tenga ilusión
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Title 1
Es bonito ver cómo ese proyecto iniciado por la Junta anterior se ha consolidado y se ha convertido en un lugar de referencia y encuentro.Entre las iniciativas que más satisfacción me han dado, destaco el plan de comunicación que hemos comenzado a implementar. Muchas de las acciones ya se venían haciendo, pero estructurarlas en un plan ha permitido dar coherencia, visibilidad y atractivo al trabajo del Colegio. Al final, lo que no se conoce, no existe. Si tuviera que destacar un cambio con impacto real, diría que ha sido la mayor visibilidad del Colegio entre las colegiadas. Hoy se percibe más cercano, más presente, y sobre todo como un apoyo en el ejercicio diario de la profesión.
Lo que ha significado para mí formar parte de la Junta
Una divertida carrera de obstáculos en equipo
Por Carlos Bascones UrsuaColegiada nº 28-1404
Me llamo Carlos Báscones, soy trabajador social y he desarrollado mi labor tanto en el tercer sector como en la administración pública. Empecé en el programa de protección de personas solicitantes de asilo de Cruz Roja, una experiencia que me marcó profundamente y me ayudó a entender la complejidad del acompañamiento social. Actualmente, trabajo en el Servicio Social de Base de Tudela, donde sigo aprendiendo cada día sobre la realidad de las personas y los desafíos del sistema.
Un balance de la legislatura Decidí formar parte de la Junta de Gobierno del Colegio porque quería conocer más a fondo la profesión, explorar los distintos ámbitos de trabajo que existen y descubrir todo aquello que me estaba perdiendo hasta entonces. Si echo la vista atrás, creo que el mayor logro de esta legislatura ha sido asentar el edificio del Colegio como un espacio propio y fomentar su uso por parte de todas las colegiadas y colegiados.
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Por qué implicarse en la vida colegial Si alguien me preguntara si merece la pena implicarse en la vida colegial, le diría sin dudarlo que sí. Le animaría a acercarse al Colegio, a hablar con el personal técnico y descubrir las vías de participación disponibles a través de las comisiones. El Colegio es un espacio abierto y vivo, y lo ideal es que cada profesional lo sienta como algo propio. Al fin y al cabo, es nuestro, de todas las trabajadoras sociales colegiadas. Mirando hacia el futuro De cara al futuro, creo que uno de los grandes retos del Colegio es ganar visibilidad en las instituciones y reforzar su papel en la defensa de los derechos sociales. La profesión debe ocupar un lugar más activo y notorio en la defensa de las personas, en un contexto donde las condiciones laborales y personales siguen siendo un desafío.
También considero clave fomentar la colegiación entre las profesionales jóvenes, estableciendo puentes de colaboración con la Universidad Pública de Navarra y reforzando la participación de las colegiadas en general. Creo que dejamos a la próxima Junta un Colegio visible, con una agenda rica en actividades y recursos, y con más interés entre las egresadas. Aun así, queda margen de mejora, y confío plenamente en el equipo que tome el relevo. Si pudiera dejar un consejo, sería este: confiad en el trabajo en equipo y mantened la ilusión incluso cuando surjan obstáculos. Esa es la clave para mantener la motivación durante toda la legislatura.
Title 1
Una experiencia que deja huella Si tuviera que resumir mi experiencia en una frase, diría que ha sido “una divertida carrera de obstáculos en la que todas hemos llegado juntas para celebrar nuestro éxito y dar el relevo a otro equipo". Y si alguien me preguntara por qué participar en la Junta es importante, le respondería que porque el Colegio somos todas, y solo desde la implicación colectiva podemos seguir haciéndolo crecer.
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Title 1
El Colegio como punto de encuentro y aprendizajeDurante mucho tiempo mi participación en el Colegio fue más bien discreta. Leía los correos, revisaba la documentación, miraba las formaciones… pero no daba el paso a implicarme de manera activa. Fue cuando empecé a ejercer como trabajadora social cuando sentí la necesidad de involucrarme más, de ubicarme mejor dentro de la profesión y entender cuál era su realidad actual. Entrar en la Junta fue una oportunidad para conocer a otras profesionales, aprender de diferentes ámbitos y actualizarme. También fue una forma de sentir que podía aportar, aunque mi experiencia fuera limitada. Con el tiempo entendí que no solo la experiencia profesional suma, sino también las vivencias personales, las miradas distintas y las ganas de participar. El ámbito sanitario: una vocación que volvió Mis prácticas de carrera las hice en un centro de salud y, aunque la experiencia no fue especialmente buena, el ámbito sanitario siempre me había llamado la atención. La parte social de la salud me parece fundamental, y estoy convencida de que como trabajadoras sociales tenemos mucho que aportar ahí. Llegué al ámbito sanitario casi por casualidad, a través de unas oposiciones y una sustitución cuando estaba en paro. Esa oportunidad me permitió confirmar algo que ya intuía: que la salud no puede entenderse sin su dimensión social, y que muchas situaciones de enfermedad tienen un origen o un agravante claramente social.
Mi camino en trabajo social: entre la salud, la lucha y el cuidado colectivo
Por Isabel Zabaleta GarnikaColegiada nº 28-1000
Me llamo Isabel Zabaleta, soy trabajadora social y llevo alrededor de cuatro años dedicada al ámbito social y sanitario. Aunque terminé la carrera hace bastante más tiempo, mi trayectoria profesional no ha sido lineal. Durante años estuve alejada del ejercicio directo, pero siempre sentí la necesidad de mantenerme vinculada a la profesión. Por eso me colegié nada más acabar los estudios: era una forma de seguir conectada, de estar informada, de no perder del todo ese hilo que sabía que en algún momento volvería a tirar de él.
Ese momento llegó cuando empecé a asistir a una asamblea. Eso despertó en mí el gusanillo de la participación, de la reivindicación, de sentir que formaba parte de algo colectivo. En el colegio profesional encontré un espacio desde el que movilizar, activar y empoderar, palabras que para mí tienen mucho sentido en el trabajo social.
Title 1
Reconocimiento y retos del trabajo social sanitario
Uno de los grandes retos del trabajo social sanitario es el reconocimiento. Sin un reconocimiento académico claro, sin una especialización universitaria formal, la profesión sigue estando infravalorada dentro del sistema sanitario. En Navarra se han conseguido avances gracias a la lucha colectiva, pero aún queda camino por recorrer. La experiencia en la Junta: retos, miedos y aprendizajes
Formar parte de la Junta ha sido una experiencia intensa. Desde fuera puede parecer que todo es sencillo, pero la realidad es que hay decisiones difíciles, momentos de tensión y procesos que generan estrés. Al final estás tomando decisiones que afectan a muchas personas que han confiado en ti.
Aun así, creo que se ha hecho un gran trabajo. Se ha consolidado una estructura en el Colegio, se ha mejorado la accesibilidad, se ha fortalecido el equipo técnico y se ha puesto el foco en el cuidado, tanto de la profesión como de las personas que la ejercen.
Lo que me ha aportado a nivel personal y profesional
El valor de aportar, aunque sea poco
Cuando entré en la Junta tenía miedo de no ser capaz de aportar, de no estar a la altura. Con el tiempo aprendí que no se trata de aportar mucho, sino de aportar algo. Porque muchos “pocos” hacen un “mucho”, y quedarse al margen no suma nada.
Por eso siempre animo a otras personas a implicarse. No hace falta ser experta, ni tener una trayectoria brillante. Lo importante es tener ganas, una mirada propia y disposición a trabajar en equipo. Los grupos diversos son mucho más enriquecedores que los formados solo por perfiles muy técnicos.
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Una Junta luchadora y persistente Si tuviera que definir a esta Junta, diría que ha sido luchadora y persistente. Ha tenido claros sus objetivos y ha trabajado para alcanzarlos, siempre poniendo en el centro al trabajo social y a las personas que lo ejercen. Cuidar, defender y empoderar han sido palabras clave durante todo el mandato. Me gustaría que la siguiente Junta siguiera fortaleciendo las sinergias con otros ámbitos: educación, política, comunidad. Cuanto más se conozca el Colegio, más se conocerá la profesión. Y, sobre todo, que se siga poniendo en el centro a las profesionales, porque sin ellas no hay visibilización ni defensa posible.
Más allá de la gestión de recursos Uno de los grandes retos del trabajo social en la sociedad es romper con la idea de que somos meras gestoras de recursos. Nuestro trabajo va mucho más allá: es acompañamiento, apoyo y presencia en situaciones complejas de la vida, aquellas que impiden vivir con salud y dignidad. Falta reconocimiento, sí, pero también conciencia. Y en eso seguimos trabajando. Porque el trabajo social es imprescindible para construir una salud más justa, más humana y más social. Mis deseos para la próxima Junta
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Title 1
He desarrollado un recorrido de trabajo social clínico que considero de gran ayuda en el ejercicio profesional y que me ha llevado a reafirmar la importancia del reconocimiento de la formación de trabajo social de base como pilar de la relación de apoyo. El paso a la Junta de Gobierno
Me ofrecí a formar parte de la Junta del COTSN como un espacio de trabajo voluntario desde el que poder contribuir a poner en valor la profesión y favorecer su desarrollo, desde la unión de fuerzas y especificidades y hacia la exploración de su potencial.
Durante mi labor en la Junta he querido trabajar para ser una representante adecuada de las personas colegiadas, ayudando a sensibilizar sobre el aporte fundamental del Trabajo Social para seguir construyendo una sociedad acogedora, diversa, cercana y amable. Una sociedad que reduzca jerarquías en favor de líneas horizontales, comprensivas y acompañadoras en los difíciles afrontamientos vitales propios de los procesos humanos, apoyando el desarrollo personal, la justicia social y promoviendo el reconocimiento y la valoración social de lo que considero nuestra esencia.
Balance de una legislatura Mirando atrás, considero que uno de los mayores logros de esta legislatura ha sido favorecer una estructura colegial sólida que permita sostener las acciones del Colegio. Se ha trabajado desde planes estratégicos definidos para la legislatura, desarrollados a su vez en planes de acción revisados desde una lógica de mejora continua.
Entre las iniciativas que más satisfacción me han generado destaco la representación del Colegio dentro del proyecto NEAR, participando en dinámicas de escucha que han permitido elevar análisis y propuestas para enfocar la acción social en Navarra en distintos ámbitos, incluyendo jornadas en la UPNA.
Mi camino en trabajo social: entre la salud, la lucha y el cuidado colectivo
Por Ana Rocío Setuain EquisoainColegiada nº 28-1546
Soy trabajadora social y psicoterapeuta avalada por FEAP. También estoy habilitada como educadora social. He ejercido el trabajo social durante más de 30 años en contextos de protección, promoción de derechos de la infancia, intervención familiar y asesoramiento técnico.
Desde 1995 trabajé durante 15 años en Fundación Ilundain, en Navarra, y en 2010 pasé a coordinar, desde su origen y durante 11 años, el programa SAFAYA de apoyo a familias acogedoras y adoptantes. Actualmente ejerzo como supervisora técnica.
A lo largo de toda esta trayectoria siempre he considerado fundamental mantener una formación continua para la mejora y el desarrollo responsable de mi profesión. Por ello me formé como psicoterapeuta y realicé posgrados universitarios en postadopción, hipnosis clínica, educación sexual y suicidiología.
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También valoro especialmente el haber conocido en profundidad el funcionamiento colegial y haber podido contribuir a la defensa y promoción de nuestra profesión, así como la creación del grupo de autocuidado dentro del Colegio de Trabajo Social.
No han faltado dificultades, especialmente en lo relativo a lograr el ajuste de los perfiles profesionales contratados en el Colegio para conseguir un funcionamiento cohesionado y estable, acorde a las labores actuales y a la proyección futura de la institución. Aun así, uno de los cambios con mayor impacto real para las personas colegiadas ha sido el incremento de la presencia del colectivo en los diversos ámbitos que nos ocupan.
El valor del Colegio y su visibilización Formar parte de la Junta del Colegio ha significado asumir la responsabilidad de trabajar y sensibilizar sobre el aporte esencial del Trabajo Social en la construcción de una sociedad justa, diversa y humana. Supone reducir jerarquías, apostar por líneas horizontales y acompañadoras, y sostener procesos de apoyo que promuevan el desarrollo personal, la justicia social y la valoración social de nuestra profesión. Desde la Junta se ha contribuido a fortalecer el Trabajo Social en Navarra estableciendo, dentro del plan estratégico, la defensa de la profesión y el cuidado y autocuidado como líneas preferentes. Se han impulsado espacios de reflexión y demanda orientados al cuidado de las profesionales y al buen trato como base de todo el ejercicio profesional. Existen acciones especialmente relevantes para la sociedad que considero importante visibilizar, como la participación en procesos de mediación, atendidos por un grupo específico y contratados en colaboración con el Colegio de Abogacía, como alternativa cuidadosa de resolución de conflictos.
También destaco el grupo de cuidado y autocuidado como base del bienestar personal y profesional, y la oferta de supervisión profesional como parte de las acciones del Colegio. La participación colegial como oportunidad Animaría a cualquier persona colegiada a implicarse en la vida del Colegio, ya que participar es la mejor manera de conocerlo a fondo y de generar sensibilidad por la profesión, tanto como gremio como desde el empoderamiento personal. La participación permite extender experiencias de cuidado y apoyo entre las colegiadas, creando lazos y favoreciendo el desarrollo personal y comunitario.
Formar parte de la Junta me ha brindado la oportunidad de conocer en profundidad el funcionamiento colegial y la amplitud de aspectos que abarca, así como el sistema de trabajo social de una manera más completa. Me ha permitido descubrir acciones, actividades, grupos y comisiones existentes, profundizar en ellos, desarrollar temáticas, proponer buenas prácticas profesionales a nivel micro y macro, y comprender mejor el funcionamiento del sistema, desde los ámbitos gubernamentales hasta la práctica cotidiana.
También ha supuesto conocer situaciones de vulnerabilidad y atención desde miradas diversas, con sus especificidades y necesidades, así como promover reflexiones que he ido elaborando a lo largo de mi trayectoria profesional para la mejora continua de la profesión.
Considero que para participar en la Junta son importantes el interés y la ilusión, junto con la responsabilidad y el sentido de la cooperación solidaria, además de la capacidad de diálogo, refuerzo, acompañamiento y respeto.
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Mirar hacia el futuro del Trabajo Social Uno de los principales retos del Colegio y de la profesión en los próximos años es consolidar el Trabajo Social como garante del bienestar social, especialmente en un momento histórico en el que la construcción comunitaria, diversa y solidaria es más necesaria que nunca. Defender la justicia social y los valores humanos resulta clave para posibilitar convivencias pacíficas, enriquecedoras y de desarrollo personal y comunitario.
El legado que me gustaría dejar es una estructura profesional estabilizada, con planes estratégicos reflexionados y objetivados, y planes de acción que permitan su desarrollo a través de acciones participativas cada vez más evolucionadas. También considero fundamental el desarrollo de canales de comunicación e influencia social, mediante la emisión de consultas, informes, comunicaciones y solicitudes en los temas en los que queremos tener incidencia sociopolítica.
La creación de grupos de reflexión temática, la recogida de la historia del Colegio y el aprendizaje del potencial de participación en consejos gubernamentales son también elementos clave para el futuro.
Un mensaje para quienes continuarán A quienes asuman la Junta en el futuro les recordaría la importancia de fortalecernos como Colegio para consolidarnos como gremio y contar con una voz profesional sólida y herramientas de calidad. Les animaría a estructurar un tiempo semanal para dedicarlo con tranquilidad a las labores de Junta, de modo que sea una experiencia enriquecedora, de aprendizaje, disfrute y aporte.
También destacaría que no parten de cero: el Colegio cuenta con un recorrido consolidado, un equipo profesional estable, complementario y cohesionado, una estructura de grupos de trabajo y comisiones asentada, y la posibilidad de consulta a la Junta anterior. Todo ello facilita enormemente la labor.
Finalmente, creo esencial que no se pierda esa parte solidaria y voluntaria que nos conforma como grupo profesional comprometido con los valores humanos, en equilibrio con una profesionalidad de calidad que configura la esencia de esta profesión tan especial y especializada.
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Plan de comunicación del COTSN
Un nuevo impulso para la profesión y el Colegio.
Por Irene Eraso MorentinNº Colegiada: 28-1510
Social Work Fest
Unión, Ilusión y cambio: mi experiencia en el festival.
Por Carlos Bascones UrsuaNº Colegiada: 28-1404
El Colegio en movimiento
Encuentro de presidencias
Acciones para el aprendizaje y la mejora constante
Construyendo acuerdos, reforzando la profesión.
Por Gema Escalada San AdriánNº Colegiada: 28-1034
Conectar, visibilizar y avanzar juntas.El Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra ha estado inmerso en un proceso apasionante: la creación de un nuevo Plan de Comunicación que marcará la hoja de ruta de los próximos dos años. Este plan nace con un objetivo claro: mejorar la comunicación del Colegio, fortalecer los vínculos con nuestras colegiadas, proyectar la profesión hacia la sociedad y consolidar nuestra posición como referentes en el ámbito social.Tres públicos, un mismo propósito
- Con las personas colegiadas: el corazón del Colegio. Queremos reforzar los canales de comunicación interna, facilitar el acceso a la información relevante, y fomentar una participación más activa y bidireccional.
- Con la ciudadanía en general: nuestro compromiso también pasa por hacer visible el valor del Trabajo Social, acercando la profesión a la sociedad, mostrando su impacto real y reivindicando su papel esencial en la construcción de una Navarra más justa y solidaria.
- Con las entidades e instituciones: fortaleceremos los lazos con administraciones, organizaciones y medios de comunicación, consolidando al Colegio como interlocutor de referencia en el ámbito social.
Una comunicación más cercana, coherente y estratégicaEl Plan no se limita a “comunicar más”, sino a comunicar mejor. Queremos construir un discurso compartido, coherente y consensuado, que refleje la identidad y los valores del Colegio y de la profesión.
Plan de comunicación: un nuevo impulso para la profesión
Por Irene Eraso Morentin Colegiada nº 28-1510
Entre las acciones previstas destacan:
- La renovación integral de la página web, para hacerla más accesible, dinámica y útil.
Queremos que sea un espacio vivo, donde resulte fácil encontrar información sobre servicios, actividades, formación y actualidad profesional. Una web pensada para acompañar el día a día de quienes ejercen el Trabajo Social y también para acercar a la sociedad la labor esencial que realizamos.
- El fortalecimiento de la presencia en medios de comunicación y redes sociales, con mensajes claros, actualizados y que transmitan el valor social y político del Trabajo Social.
Buscamos llegar a más personas, generar conversación y visibilizar la profesión desde una perspectiva comprometida y positiva.
- La creación de un Grupo de Trabajo de Comunicación, que permitirá contar con la implicación directa de colegiadas interesadas en aportar ideas, contenidos y perspectivas.
Su creación nos permitirá construir una comunicación más colaborativa, plural y representativa de la diversidad del colectivo profesional.Un plan a dos años: paso a paso, pero con rumbo firme El nuevo Plan de Comunicación se desarrollará a lo largo de dos años, con una planificación por fases que permitirá ir incorporando mejoras progresivas y evaluar los avances de forma continua.
Este proceso no solo busca optimizar las herramientas comunicativas del Colegio, sino también reforzar la identidad profesional y el sentido de pertenencia, potenciando la visibilidad del Trabajo Social como profesión esencial, crítica y transformadora. Un proyecto colectivo
Como en todo lo que hacemos desde el Colegio, este plan será un proyecto compartido. Contará con la participación del equipo técnico, la Junta de Gobierno y, sobre todo, de las personas colegiadas que quieran sumarse al nuevo Grupo de Trabajo, un espacio abierto a la creatividad, la estrategia y la colaboración. Porque comunicar bien también es cuidar. Y este nuevo Plan de Comunicación es, en definitiva, una forma de cuidar la profesión, a las personas que la ejercen y a la sociedad a la que servimos. Te invitamos a formar parte de este cambio: tu voz también construye el Colegio que queremos: un Colegio que se exprese con muchas voces y refleje la diversidad del Trabajo Social en Navarra. Un espacio donde cada aportación sume, donde las ideas se transformen en acciones y donde la comunicación sea una herramienta para fortalecer la profesión, visibilizar su impacto y generar comunidad.
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Cuando la curiosidad se convierte en impulsoConocí el Social Work Fest desde que se presentó la idea en el encuentro nacional de Colegios en Aranjuez. Desde ese momento, me pareció una propuesta muy interesante y sentí mucha curiosidad por ver cómo responderían los y las estudiantes de Trabajo Social, así como las profesionales jóvenes. Había participado antes en otros eventos relacionados con el voluntariado —organizados por Cruz Roja Juventud o la Federación de Salesianos de España—, pero este festival tenía algo distinto, una energía especial.
Un festival con alma social
El ambiente era exactamente eso: un festival. Pero con una temática que nos atraviesa y apasiona, el Trabajo Social. Lo que realmente lo hacía diferente era la combinación entre el ocio y la parte socioformativa. Aprender con un carácter lúdico es una fórmula que funciona, y creo que esa mezcla es la que lo distingue de otros congresos. De hecho, el Social Work Fest despertó tanto interés que animó a varias personas jóvenes a plantearse asistir al próximo Congreso de Trabajo Social en Gijón.
Entre las actividades, los talleres fueron sin duda lo más enriquecedor. Tener la oportunidad de compartir experiencias en primera persona con profesionales directamente implicadas en los temas tratados generó un ambiente de aprendizaje y diálogo que nos hizo crecer. También los espacios de networking fueron una experiencia muy valiosa: nos permitieron conocer, compartir y crear lazos que seguramente perdurarán.
Unión, ilusión y cambio: mi experiencia en el Social Work Fest
Por Carlos Bascones UrsuaColegiada nº 28-1404
El taller que me marcóDe todas las ponencias, me impactó especialmente el taller sobre trabajo social en instituciones penitenciarias, impartido por Laura. Me gustó mucho el equilibrio entre exposición y dinámica práctica; esta última fue especialmente gráfica y reveladora del proceso que viven tanto las personas afectadas como las y los profesionales que trabajan con ellas.
Los temas que más protagonismo tuvieron en esta edición fueron, precisamente, el trabajo social en instituciones penitenciarias, la influencia del porno en las relaciones socioafectivas entre jóvenes y el papel del trabajo social en el cambio social a través de los medios de comunicación.
Y sí, se notó la presencia de voces jóvenes. A pesar de que fue un evento muy concentrado en el tiempo, quedó claro que hay nuevas generaciones con ideas y ganas, con propuestas adaptadas a las circunstancias actuales. Son quienes pueden mantener la incidencia y la vitalidad de nuestra profesión en la sociedad.
Recuperar la ilusión profesional
Antes de ir al festival me sentía algo estancado, con esa pérdida de motivación que a veces llega tras los primeros años de ejercicio. Pero esta experiencia me ayudó a reconectar con mis ganas de trabajar por el cambio social. Aprendí a gestionar mejor las dificultades y a no dejar que me desgasten como profesional.
El Social Work Fest me recordó que el Trabajo Social tiene un enorme margen de actuación que no siempre aprovechamos. Sirvió para despertar de nuevo esa mirada crítica, política y creativa que necesitamos, y para animarnos a repensar la profesión desde nuestras propias posiciones.
La fuerza del encuentroCreo que los espacios culturales y festivos como este fortalecen enormemente la identidad profesional. Nos permiten descubrir que, aunque trabajemos en contextos distintos, compartimos una base común y unos valores que nos unen. En esos espacios de encuentro es donde realmente sentimos que la unión hace la fuerza.
Inspiración para Navarra
Entre las cosas que me traje en la mochila, recuerdo especialmente una campaña sencilla pero potente del Colegio de Trabajo Social de Canarias: un cartel con el mensaje "soy trabajador social” acompañado del dibujo de una persona sosteniendo el planeta Tierra. Es una forma lúdica y visual de reivindicar nuestra identidad profesional en los equipos y lugares de trabajo. Pequeños gestos como ese pueden generar un gran impacto.
Creo que los colegios profesionales deberíamos seguir promoviendo espacios como el Social Work Fest. Las juntas tienen una función interna esencial, pero también necesitan mantener una visión externa que responda a las demandas reales de las profesionales. No hacen falta ideas complicadas; basta con fomentar el encuentro, la comunicación y esa chispa de motivación que nos hace sentir el Trabajo Social no como un empleo, sino como una profesión con sentido de pertenencia.
Mirando al futuro
Estoy convencido de que combinar lo lúdico con lo formativo es una gran forma de atraer a profesionales jóvenes hacia la colegiación y hacia la propia profesión. En futuras ediciones del festival me gustaría ver menos espacios de networking, pero con más tiempo para profundizar. Algunos se quedaron cortos porque el margen del evento era ajustado, y fue una pena porque todos eran interesantes. Ha sido una experiencia piloto muy exitosa, con margen para seguir mejorando.
Si tuviera que resumir el festival en tres palabras serían: unión, ilusión y cambio.
Y a quien esté dudando si ir o no a la próxima edición, solo le diría:
haz tu inscripción… y luego me cuentas. Vale la pena.
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El valor de encontrarnosEl pasado 7 y 8 de noviembre viajé a León para participar en el Encuentro de Presidencias de los Colegios Profesionales de Trabajo Social. Dos días intensos, llenos de intercambio, análisis y decisiones conjuntas que refuerzan la profesión desde la práctica y la coordinación. Siempre que nos reunimos, se genera esa sensación de red, de comunidad profesional que comparte retos y compromisos. En esta ocasión, además, salí con la certeza de que seguimos avanzando hacia un modelo más sólido y coherente. La colegiación: un compromiso común Uno de los principales temas de trabajo fue la colegiación obligatoria. Todas coincidimos en la necesidad de actuar de forma coordinada para garantizar su cumplimiento, respaldadas por la base jurídica que la avala. La colegiación, recordamos, tiene carácter estatal y abarca tanto el ejercicio público como el privado. Insistimos en que darse de alta o de baja no es un trámite menor: es un procedimiento administrativo formal que exige rigor. Defender la profesión desde la responsabilidad
Reafirmamos que ejercer sin estar colegiada constituye un ejercicio irregular de la profesión. Por ello, se está revisando un protocolo para posibles colegiaciones de oficio, con el fin de garantizar que todas las personas que trabajan como trabajadoras sociales lo hagan conforme a la ley. La colegiación no es un mero trámite burocrático: es una garantía para la ciudadanía y un respaldo para nosotras como profesionales.
Encuentro de presidencias: construyendo acuerdos, reforzando la profesión.
Por Gema Escalada San Adrián Colegiada nº 28-1034
Registrar y visibilizar las agresiones
Otro de los temas que más nos preocupó fue el de las agresiones a profesionales. Reiteramos la importancia de registrar todos los casos para disponer de un registro que refleje la magnitud real de este problema. Competencias digitales: una prioridad formativa
En un momento de transformación tecnológica, consideramos esencial que nadie quede atrás. El impulso del desarrollo de las competencias digitales entre las personas colegiadas es uno de los ejes fundamentales para el desarrollo de la profesión. Mirando al Congreso de Gijón 2026
Por último, se compartió información sobre el Congreso Estatal de Trabajo Social, que se celebrará en Gijón en 2026. En este marco se presentará oficialmente la Comisión Deontológica, un paso muy relevante para reforzar la ética profesional y la unidad de criterios a nivel estatal.
Hacia una profesión más fuerte y conectada Al finalizar el encuentro, me quedé con una sensación de orgullo y de impulso colectivo. Estos espacios no solo sirven para coordinar acuerdos o revisar protocolos; son también un recordatorio del valor que tiene trabajar juntas, con una mirada compartida y una convicción firme en la defensa del Trabajo Social.
Salí de León con la certeza de que estamos construyendo una profesión más cohesionada, más visible y más consciente de su papel en la sociedad. Y que, paso a paso, seguimos avanzando.
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Comisiones y grupos de trabajo
Caminos para involucrarte y transformar
Por Idoia Ortabe OrtaNº Colegiada: 28-1322
Grupo de Investigación
Interés, motivación y rigor
Por Cristina Lópes Dos SantosNº Colegiada: 28-737
Mediar para transformar
Un camino desde el Trabajo Social
Por Josean Villanueva OyarzabalNº Colegiada: 28-623
Pensar la profesión desde la ética
Mi camino en la Comisión Deontológica
Por Idoia Artazcoz San JuanNº Colegiada: 28-1256
Cuando la emergencia nos convoca
Grupos de trabajo y comisiones
Construir el Trabajo Social en contextos críticos
Por Cristina Vera Pérez Nº Colegiada: 28-1903
Pensar juntas el envejecimiento
El poder transformador del Trabajo Social colaborativo
Tejiendo un espacio común para envejecer con derechos
Por Inés Matellanes Muruzabal y Juan Francisco Jerez Bernabeu Nº Colegiadas: 28-1656 y 28-707
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Tu participación construye nuestra profesión
En toda organización formada por personas, la participación activa de sus miembros es esencial para que sus valores, objetivos y estrategias se alineen con los suyos propios. En el Colegio de Trabajo Social de Navarra no es para menos: actualmente somos más de 1.100 colegiadas y, cada una de nosotras, tenemos la capacidad y la responsabilidad de contribuir al fortalecimiento de la profesión, aportar nuestra mirada y participar en la construcción colectiva de un Colegio más representativo, democrático y vivo.
Pero ¿para qué? ¿Por qué es importante que participe en el Colegio? Porque, al final, un Colegio Profesional solo tiene sentido si quienes lo formamos estamos presentes. Participar no es algo grandilocuente ni exige grandes gestos: es estar, aportar cuando podemos y sentir que lo que ocurre en el Colegio también tiene que ver con nosotras. Porque cuando participas:
- Ayudas a que el Colegio se parezca más a la profesión real, a la que vivimos cada día en nuestros centros, servicios y proyectos.
- Haces que las decisiones sean más diversas y más justas, porque incorporan miradas y experiencias distintas.
- Contribuyes a que el Colegio sea un espacio vivo, no algo lejano o burocrático, sino un lugar donde compartir inquietudes, dudas, ideas y propuestas.
Comisiones y grupos de trabajo: caminos para involucrarte y transformar
Por Idoia Ortabe Orta Colegiada nº 28-1322
- Refuerzas la presencia del Trabajo Social en Navarra: cuantas más voces haya detrás, más fuerza tendremos para defender nuestras condiciones y el valor de nuestra labor.
Participar es, sencillamente, formar parte. Y ese “estar” de cada una es lo que hace que el Colegio sea realmente nuestro. Comisiones y grupos de trabajo: tu vía para participar y construir Una de las formas más efectivas de participar en el Colegio es a través de las comisiones y grupos de trabajo. Son espacios donde cada colegiada puede aportar su experiencia, compartir ideas y colaborar directamente en proyectos que impactan en la profesión y en la sociedad.
Además, son un instrumento fundamental para garantizar que el Colegio sea más representativo, transparente y activo, porque cada grupo refleja intereses, ámbitos y realidades distintas dentro del Trabajo Social.
Actualmente conforman el Colegio diez comisiones y grupos de Trabajo:
Comisión de Formación
Detecta necesidades formativas, planifica actividades y promueve la actualización profesional, garantizando que las colegiadas cuenten con espacios de aprendizaje continuo y de calidad.
Comisión de Trabajo Social Sanitario
Es una estructura de trabajo pensada para proyectar socialmente el Trabajo Social Sanitario. Ofrece asesoramiento y colaboración al colegio en temas relativos al Trabajo Social en Salud.
Comisión de Trabajo Social Comunitario
Fortalece el Trabajo Social Comunitario mediante la formación, la investigación, la visibilidad profesional y la creación de espacios colaborativos para compartir y generar buenas prácticas.
Foro Gerontológico
Impulsa el análisis, el intercambio y el debate sobre el estado del Trabajo Social en la promoción del envejecimiento activo, la autonomía personal y la defensa de los derechos de las personas mayores.
Comisión Deontológica
Es el órgano consultivo y asesor que tiene como objetivo garantizar la correcta aplicación de los principios éticos y deontológicos del Trabajo Social, según lo establecido en el Código Deontológico de la profesión.
Comisión de Mediación
Grupo impulsor del Servicio de Mediación del Colegio, promueve y facilita la mediación como herramienta de resolución de conflictos, fomentando la comunicación, el acuerdo y la convivencia ética entre personas, grupos e instituciones dentro del ámbito social y profesional.
Comisión de Emergencias
Planifica, coordina y fortalece la actuación de profesionales del Trabajo Social ante situaciones de emergencia o crisis, asegurando una intervención rápida, ética y eficaz.
Comisión Código de Buen Gobierno
Vela por la transparencia, la ética y la correcta gestión del Colegio, asegurando que sus decisiones, procedimientos y actuaciones se ajusten a los principios del Buen Gobierno y a los valores de la profesión.
Grupo de Cuidados
Fomenta el autocuidado personal y profesional mediante estrategias de prevención, manejo del estrés y construcción de redes de apoyo que promuevan el bienestar individual y colectivo.
Grupo de Investigación
“Las organizaciones humanas solo cambian cuando quienes las forman participan activamente en su transformación”
Fomenta la investigación en Trabajo Social para generar conocimiento, promover buenas prácticas y fortalecer la evidencia que respalde la intervención profesional y el desarrollo de la disciplina.
Margaret J. Wheatley
Tu experiencia tiene un lugar en el Colegio Cada comisión y grupo de trabajo tiene un propósito específico, pero todas ofrecen espacios donde las colegiadas pueden aportar, aprender y colaborar. Conocer sus objetivos te ayuda a identificar dónde tu experiencia o tus intereses pueden tener un impacto real.
Si alguna de estas áreas te llama la atención, puedes involucrarte, participar activamente o incluso proponer nuevas comisiones y grupos.
Ponte en contacto con el Colegio y contribuye a construir un Colegio más vivo, representativo y colaborativo.
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El nacimiento del grupo
Todo comenzó a raíz de mi tesis doctoral, que me abrió una nueva perspectiva sobre la profesión. Me di cuenta de que, para que nuestra intervención sea mejor, necesitamos dotarla de conocimiento y de valor científico. El trabajo social tiene un enorme potencial, pero si no contamos con una base sólida, corremos el riesgo de quedarnos encerrados en nuestro propio universo profesional.
Por eso, sentí la necesidad de conectar la práctica con la investigación, de abrir la experiencia al bagaje científico y profesional, y de hacer que ambas dimensiones se nutran mutuamente. Con esa idea en mente, planteé al Colegio la creación del grupo, y así nació este espacio de reflexión y trabajo. Las motivaciones fueron compartidas: un interés por el rigor, por adquirir herramientas que nos permitan analizar los fenómenos sociales desde la evidencia y con metodología. En definitiva, buscamos que el trabajo social también investigue y genere conocimiento propio, validado y con calidad científica.
Actualmente somos ocho personas en el grupo. Comenzamos doce, pero por distintas razones personales el equipo se ha reducido. Nos reunimos de forma periódica, generalmente una vez al mes, aunque a veces cuesta cuadrar agendas. En esas reuniones planificamos el proceso de trabajo, definimos las acciones y compartimos responsabilidades, de modo que todas participamos activamente en la investigación.
Grupo de Investigación en Trabajo Social: interés, motivación y rigor
Por Cristina Lópes Dos Santos Colegiada nº 28-737
A nivel personal me ha resultado muy emocionante poder compartir los conocimientos adquiridos durante el doctorado con otras profesionales que sienten la misma necesidad e interés por la investigación. Ha sido un intercambio de saberes y entusiasmo. El grupo ha ido madurando. Al principio, la investigación podía parecer algo abstracto o difícil de alcanzar. Pero, poco a poco, hemos comprendido su estructura y su lógica. Por ejemplo, cuando debatíamos la pregunta de investigación o los agentes informantes, aprendimos que no siempre se puede ampliar la muestra sin que eso afecte la validez del estudio. Estas discusiones, lejos de frustrarnos, nos han hecho entender que la investigación es compleja, pero alcanzable si se trabaja con rigor. Lo que representa este grupo dentro del Colegio Para mí, formar parte de este grupo supone una oportunidad única de introducir la investigación como un eje esencial del Trabajo Social. Además, tenemos el orgullo de ser el único grupo científico de investigación en Trabajo Social dentro de un Colegio profesional en toda España. Es un ámbito pionero y, a la vez, una gran responsabilidad: la de impulsar una corriente que conecte la ciencia con nuestra profesión. A nivel personal, este grupo me aporta crecimiento y aprendizaje compartido.
A nivel profesional, me permite avanzar en la construcción de conocimiento propio, desde y para el Trabajo Social. Y a nivel político, creo que la investigación científica aporta bases sólidas para las políticas públicas, ayudando a orientar decisiones y estrategias más sostenibles, realistas y acordes con las necesidades sociales.
El recorrido del grupo hasta ahora Aunque llevamos relativamente poco tiempo —unos dos años—, el proceso ha sido muy enriquecedor. Coincidir en intereses comunes y comprender el proceso de investigación ha sido uno de los mayores aprendizajes. Recuerdo con especial cariño el momento de elegir el tema de investigación. Nos dimos cuenta de que no bastaba con tener datos o curiosidad por un asunto. Había que abordar los matices, las limitaciones, las posibilidades y la metodología. Ese proceso nos hizo tomar conciencia del rigor que exige la investigación y de cómo cada paso tiene su razón de ser.
Los siguientes pasos de la investigación que estamos realizando Una invitación abierta Si alguien que lee esto siente interés por la investigación, le diría que no hace falta tener formación previa en metodología. Este grupo lo construimos entre todas, aprendiendo juntas. Aquí hay espacio para quienes quieran trabajar desde el método científico, hacer preguntas, buscar respuestas y aportar al crecimiento del Trabajo Social. En definitiva, lo que define a nuestro grupo son tres palabras que lo resumen todo:
interés, motivación y rigor.
La importancia de la investigación en el Trabajo Social El impacto que buscamos A nivel profesional, queremos que el Trabajo Social sea reconocido como una disciplina con capacidad investigadora. Que nuestras valoraciones y diagnósticos tengan base científica, y que el conocimiento se genere desde la evidencia, sin perder la cercanía y la práctica cotidiana. En cuanto a la sociedad navarra, nuestro propósito es doble: por un lado, visibilizar al Trabajo Social como una disciplina rigurosa y competente, capaz de aportar evidencia para la mejora de las políticas públicas; y, por otro, contribuir directamente al bienestar de las personas, ofreciendo propuestas que incidan en la realidad y mejoren la calidad de vida y la eficiencia de los servicios.
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Mediar para transformar: un camino desde el Trabajo Social
Cómo empezó todo Mi acercamiento a la mediación no fue casual ni improvisado. Nació, como tantas cosas en el Trabajo Social, de una inquietud compartida. En el año 2015, un grupo de compañeras del Colegio comenzamos a preguntarnos si existían otras maneras de abordar los conflictos, más allá de llegar cuando el daño ya estaba hecho.
Por Josean Villanueva Oyarzabal Colegiada nº 28-623
Contamos desde el inicio con el respaldo de la Junta Directiva, que apostó decididamente por la mediación como una metodología coherente con los valores de nuestra profesión y con la construcción de una auténtica cultura de paz.
Nuestra motivación era clara: sumar al Trabajo Social una mirada preventiva, dialogante y emancipadora, que devolviera a las personas el protagonismo en la gestión de sus propios conflictos. La mediación se presentaba no solo como una herramienta, sino como una forma distinta de entender la intervención social La frustración que impulsa el cambio
Quienes trabajamos en intervención social sabemos que el conflicto ha sido siempre nuestro terreno habitual. Divorcios altamente conflictivos, rupturas familiares, tensiones sociales, dificultades económicas, enfermedades… A menudo llegamos cuando el conflicto ya está muy escalado, cuando las posiciones están enquistadas y el sufrimiento es profundo. Esa sensación de llegar tarde, de intervenir cuando apenas queda margen para prevenir, ha sido una frustración compartida por muchas y muchos profesionales.
Estrategia de organización del equipo de Mediación Nos organizamos a través de sesiones mensuales de supervisión, que se han convertido en un espacio fundamental de cuidado profesional. En ellas compartimos dificultades, dudas, enfados, aprendizajes y también logros. Es un lugar donde la fuerza del grupo transforma lo complejo en algo más llevadero y donde las compañeras que se inician en la facilitación restaurativa encuentran un espacio de aprendizaje seguro. Además, contamos con una Comisión de Mediación que actúa como grupo motor, con un listado de facilitadoras para la asignación de casos derivados. Permite que seamos capaces de responder a los requerimientos administrativos, a reuniones y coordinaciones técnicas... Tiene como finalidad última consolidar este trabajo de mediación y justicia restaurativa tanto en el Colegio como en la sociedad general.
Fue precisamente esa frustración la que nos empujó a buscar otros caminos. Apostar por la mediación significaba adelantarnos, poner el foco en la prevención, en el diálogo y en una gestión más humana de las crisis familiares y relacionales. Un grupo que crece y se consolida
Hoy, la Comisión de Mediación vive un momento de gran actividad y proyección. Somos muchas las compañeras implicadas, trabajando de manera coordinada y con un fuerte apoyo del Colegio. Con el tiempo, hemos ampliado nuestro ámbito de actuación hacia las Prácticas Restaurativas.
Un paso clave fue la firma del convenio con el Gobierno de Navarra para la realización de facilitaciones restaurativas en el ámbito penal y de familia. Esto supuso situarnos como un agente más dentro del sistema de justicia restaurativa y asumir un papel activo en procesos de alta complejidad.
Hitos que marcan el camino Mirando atrás, hay logros que han sido especialmente significativos. La firma de convenios con el Colegio de Abogados de Pamplona y con el Colegio de la Abogacía de Estella nos permitió intervenir en mediaciones intrajudiciales y avanzar en la comediación con profesionales del ámbito jurídico. El apoyo de la Dirección General de Justicia del Gobierno de Navarra, reconociendo explícitamente la aportación de las y los mediadores con formación en Trabajo Social, supuso un respaldo institucional de enorme valor.
Otro hito fundamental fue la organización, junto con la Fundación UPNA, del primer Experto en Mediación en Asuntos Jurídico-Privados en 2018, que continúa formando nuevas promociones de personas mediadoras. Todo ello ha ido consolidando un modelo que ha sido reconocido como ejemplar a nivel estatal en el ámbito de las ADR.
El orgullo de los procesos restaurativos
Si hay algo que da sentido a todo este recorrido es acompañar a las personas en conflictos muy complejos y ver cómo, poco a poco, logran alcanzar acuerdos y sentirse restauradas. Ser testigo de ese proceso, desde un rol de facilitación respetuoso y comprometido, es uno de los mayores orgullos que nos llevamos.
También hemos recibido reconocimientos externos que han reforzado nuestra convicción. Poder presentar nuestra experiencia en el Congreso Andaluz de Mediación de 2019 o recibir un premio en la V Semana Europea de Mediación no son metas en sí mismas, sino un reconocimiento al trabajo colectivo, al de quienes iniciaron este camino y al de quienes lo continuarán.
Aprender y redefinir nuestra profesión
Participar en este grupo ha sido, para mí, un verdadero regalo profesional. Me ha permitido repensar la intervención social, confirmar que los modelos de resolución pacífica de conflictos no son el futuro, sino el presente del Trabajo Social, y reafirmar el profundo vínculo entre nuestra disciplina y las prácticas restaurativas.
Al principio, nuestra entrada en el ámbito judicial estuvo acompañada de cierta inseguridad. Era un contexto nuevo, muy marcado por el lenguaje jurídico. Sin embargo, pronto se hizo evidente que nuestras competencias en la gestión de conflictos familiares y relacionales aportaban un valor diferencial, reconocido por juezas, jueces y profesionales del Derecho. La nueva regulación foral de la mediación marcó un antes y un después, permitiéndonos asumir directamente expedientes de facilitación restaurativa con altos niveles de satisfacción y acuerdos.
El valor de lo colectivo
Formar parte de este grupo es, ante todo, una oportunidad de crecimiento. Hemos construido un equipo cohesionado, consciente de la responsabilidad que implica trabajar con conflictos penales y familiares, y cuidadoso con los espacios que compartimos. El ambiente del grupo no es casual: se cuida, se protege y se entiende como una herramienta más de intervención.
A nivel personal, supone sentir que aporto, aunque sea de manera humilde, a un mundo donde el diálogo pese más que el enfrentamiento. A nivel profesional, estamos abriendo caminos para que futuras generaciones encuentren nuevos espacios de ejercicio. Y a nivel político, nos hemos constituido como un agente con voz propia en el desarrollo de la justicia restaurativa en Navarra.
Mis deseos ante el futuro de la Comisión
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Pensar la profesión desde la ética: mi camino en la Comisión Deontológica
Cómo empezó todo Todo empieza con una necesidad clara. Desde la Junta del Colegio de Trabajo Social de Navarra se detecta algo importante: no existe una Comisión Deontológica. Y eso, en una profesión como la nuestra, deja un vacío difícil de justificar. A partir de ahí se lanza una llamada a las personas colegiadas para formar un grupo que dé respuesta a esa carencia. Así es como nace esta comisión… y así es como empiezo a formar parte.
Por Idoia Artazcoz San Juan Nº Colegiada: 28-1256
La ética siempre ha estado presente en mi manera de mirar la profesión. Ética viene de ethos, de carácter, y el carácter se construye con valores. Preguntarnos qué valores queremos como personas, como profesionales del trabajo social y como sociedad es, en esencia, hablar de ética. Por eso iniciar este camino ha sido, como poco, ilusionante. Un grupo pequeño, con muchas ganas Ahora mismo somos cinco personas. La Comisión Deontológica acaba de echar a andar: nuestra primera reunión fue en septiembre de 2025 y, hasta la fecha, nos hemos reunido dos veces. Es poco tiempo, pero suficiente para percibir algo muy importante: hay ilusión, compromiso y muchas ganas de trabajar. Todavía estamos en una fase muy inicial, pero precisamente por eso siento que estamos ante una oportunidad muy bonita. Empezar algo desde cero permite crear, pensar juntas y dar forma a un espacio que esperamos que sea útil, vivo y necesario para la profesión.
El 20 de noviembre nos presentamos oficialmente ante la Junta del Colegio y hemos comenzado revisando el borrador del Anteproyecto del Código Deontológico de Trabajo Social que nos envió el Consejo General. Nuestro siguiente paso será reunirnos con Fran Idareta, miembro de la Comisión Deontológica del Consejo General, para que nos oriente y nos ayude a situarnos en este proceso. Además, queremos impulsar la formación en ética. En enero está prevista una charla sobre el código deontológico y los dilemas éticos dirigida al alumnado del CIP de Huarte. Creemos que empezar desde la formación es clave. Soñar con remover conciencias Adela Cortina dice que la ética no es subjetiva, sino intersubjetiva, porque se construye entre las personas. Esa idea me acompaña mucho. Si como comisión conseguimos remover conciencias y crear espacios donde se hable de ética y de nuestro quehacer profesional, para mí ya sería una gran meta.
Una invitación final
Crear un espacio para escuchar y reflexionar Si tengo que destacar algo de este corto recorrido, diría que hemos conseguido algo fundamental: un clima de escucha. Un espacio donde cada una puede dar su opinión, expresar su punto de vista y reflexionar desde el respeto. Para mí, eso ya es un logro.
Participar en esta comisión me está permitiendo aprender y, sobre todo, construir colectivamente. Confío en que nuestra mirada profesional vaya evolucionando cada vez más hacia una perspectiva ética, y que seamos capaces de transmitirla al resto de la profesión.
Si alguien que lee esto siente curiosidad o interés por la ética, le animaría sin duda a acercarse. A mí me ha aportado muchísimo a nivel personal. Estudié Trabajo Social y tuve como profesora a María Jesús Úriz. Sus clases me fascinaron desde el inicio, me hicieron cuestionarme muchas cosas y ahí empezó un interés que todavía hoy sigue vivo. Por ello, creo firmemente que la ética debería aplicarse mucho más en nuestra profesión.
La ética como brújula profesional Siempre me ha gustado la ética y preguntarme para qué sirve. No es algo teórico que se quede en los libros: forma parte de mi día a día. Poder integrar esa mirada ética en la intervención social es, para mí, fundamental, aunque a veces se nos olvide en la práctica cotidiana. Formar parte de esta comisión significa aportar esa visión a nuestra profesión. Trabajar desde parámetros éticos, desde el respeto y la justicia social, son valores que siempre me han impulsado y que quiero seguir defendiendo. Los primeros pasos y los retos que vienen Acabamos de empezar, pero ya tenemos varios frentes abiertos.
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Cuando la emergencia nos convoca: construir Trabajo Social en contextos críticos
Un grupo que empieza a tomar forma Nuestro camino en el ámbito de las emergencias es todavía reciente. Nos encontramos en una fase inicial, de formación y consolidación, en la que aún no podemos hablar de un grupo plenamente constituido, pero sí de un espacio que se está gestando con mucha fuerza, compromiso e ilusión.
Por Cristina Vera Pérez Colegiada nº 28-1903
Es un proceso lento y necesario, porque intervenir en emergencias exige preparación, reflexión y cuidado, tanto de las personas afectadas como de quienes intervenimos. El origen: cuando la realidad nos interpela El punto de partida fue una realidad dura y concreta. A raíz de la DANA de Valencia se lanzó una convocatoria que despertó el interés de muchas profesionales del Trabajo Social con ganas de apoyar y acompañar a compañeras que estaban interviniendo en zonas afectadas. Aquella situación puso sobre la mesa, una vez más, la necesidad de pensar nuestro papel en los contextos de emergencia y de hacerlo de forma organizada y colectiva.
Posteriormente, desde el Consejo General del Trabajo Social se impulsaron las Jornadas de Emergencias, celebradas los días 6 y 7 de junio de 2025, en las que participamos dos personas de Navarra. En ese espacio se recogió y se intentó sistematizar todo lo vivido tras la DANA, reflexionando sobre los modelos de intervención social en emergencias.
Allí comprendimos que participar en este ámbito no pasa únicamente por crear un grupo de intervención directa, sino también por generar espacios que aporten reflexión, análisis, coordinación y otras funciones igualmente imprescindibles. Formarse para intervenir con responsabilidad
Cuando desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra se lanzó la convocatoria para conocer el interés en esta formación y en una futura comisión, la respuesta fue muy alta. Finalmente, se facilitó la participación de quince personas de Navarra, todas mujeres salvo un compañero, cumpliendo el requisito de contar con formación y experiencia previa en emergencias.
A nivel personal, para mí ha supuesto reconectar con el ámbito de las emergencias, en el que ya había trabajado en otros contextos, pero ahora desde un lugar más cercano y con una mirada renovada. También está siendo una oportunidad para visibilizar, una vez más, el papel que el Trabajo Social ha tenido históricamente en cualquier tipo de intervención en crisis, aunque no siempre haya sido suficientemente reconocido.
La formación nos está ayudando a profundizar en el contexto de las emergencias y, especialmente, a diferenciar con claridad entre lo urgente y lo importante, entre la urgencia inmediata y la emergencia como proceso más amplio, con fases previas, de intervención y posteriores. Esta distinción es clave para intervenir de forma adecuada y sostenible. Identidad profesional en contextos extremos
Formar parte de este grupo conecta profundamente con mi manera de entender el Trabajo Social. Me siento especialmente identificada con nuestra intervención en las diferentes fases de las emergencias: la prevención, el momento crítico y el acompañamiento posterior. En todas ellas, el Trabajo Social aporta una mirada integral, centrada en las personas, en los grupos, en las comunidades y también en el cuidado de quienes intervienen.
Este proceso formativo, que se desarrolla de manera conjunta entre los Colegios de Trabajo Social de Navarra y Euskadi, combina sesiones online con formación presencial y finalizará en marzo de 2026. Hace apenas unos días realizamos una formación presencial en Primeros Auxilios por territorios, que nos permitió, por fin, ponernos cara como grupo en Navarra. Ese encuentro supuso un primer paso muy significativo para empezar a reconocernos como colectivo. Aprender, reflexionar y volver a mirar las emergencias Todo el proceso está siendo especialmente valioso.
Aunque todavía estamos en proceso de conformarnos como grupo, el ambiente que se respira es muy claro: emoción, motivación, ganas de aprender y de trabajar. Esa energía compartida es, sin duda, uno de los motores que nos impulsa a seguir avanzando.
Retos por delante y horizontes compartidos
Tenemos muchos retos por delante. Al estar en una fase inicial, casi todo está por construir. Pero esa misma circunstancia nos ofrece una gran oportunidad para pensar bien cómo queremos intervenir, cómo organizarnos y cómo proteger tanto a las personas afectadas como a las y los profesionales que trabajan en contextos de alta exigencia emocional.
A nivel estatal, el Consejo General del Trabajo Social está apostando de forma decidida por este ámbito, impulsando la formación de unas 1.500 profesionales en emergencias. Paralelamente, desde una perspectiva intercolegial, se están promoviendo espacios de reflexión para facilitar la intervención desde los colegios profesionales y para proteger a quienes intervienen en situaciones extremas.
La aportación del Trabajo Social en las emergencias
Desde el Trabajo Social contamos con una visión global y profundamente humana. Ponemos en el centro a las personas afectadas, a los grupos, a las comunidades y también a los propios intervinientes. Nuestra profesión tiene una trayectoria histórica en el acompañamiento en crisis, en el sostén emocional, en la organización de recursos y en la reconstrucción de la vida cotidiana tras el impacto.
Por eso, animaría a cualquier profesional interesada o interesado en este ámbito a acercarse, a formarse y a reflexionar. Las emergencias son un contexto en el que el Trabajo Social siempre ha estado presente, y seguir repensando cómo trabajamos en ellas es una responsabilidad colectiva. Tres palabras para definir el camino
Si tuviera que definir este grupo en construcción con tres palabras, serían claras: emoción, motivación y ganas de aprender y trabajar. Desde ahí seguimos avanzando, paso a paso, construyendo un espacio necesario para el presente y el futuro del Trabajo Social en emergencias.
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Title 1
Pensar juntas el envejecimiento: un espacio común para envejecer con derechos
Por Inés Matellanes Muruzabal y Juan Francisco Jerez Bernabeu Nº Colegiadas: 28-1656 y 28-707
El origen del Foro Gerontológico Juan Jeréz: Recuerdo muy bien el origen del foro. En aquel momento estaba como secretario en la Sociedad Navarra de Geriatría y había una sensación compartida: si nos íbamos, si dábamos un paso atrás, el trabajo social podía quedarse fuera del ámbito gerontológico. Y eso era una pena enorme, porque sabíamos que había muchísimas compañeras trabajando con personas mayores, aunque no siempre se las viera ni se las nombrara. La Sociedad tenía —y tiene— una mirada muy holística, y ahí el trabajo social encaja perfectamente. Pero no estaba suficientemente representado. Así que nos dijimos: esto no puede quedarse aquí, hay que hacer algo. Y ese “algo” empezó a tomar forma cuando desde la universidad se señaló que la gerontología era un campo inmenso, abierto, donde gente joven podía coger el testigo. Fue entonces cuando miramos al Colegio de Trabajo Social. Porque el colegio era —y es— el espacio que podía unirnos, darnos identidad profesional, visibilidad y respaldo.
De ahí nació el convenio de colaboración. Un acuerdo trabajado, revisado y firmado que dio lugar al Foro de Trabajo Social y Gerontología. Inés Matellanes: Yo, por mi parte, llegué un poco más tarde. Me incorporé desde la universidad, a través de una beca de colaboración cuando estaba en el último año. Y lo tuve claro desde el principio: no quería hacer un estudio para que se quedara en una nota. Queríamos que sirviera para algo real. Contacté con quienes ya estaban en el foro y nos preguntamos juntas: vale, ya tenemos esto… ¿y ahora qué hacemos? Poner nombre a lo que ya existía Dicho mapeo, se hizo a través de un trabajo de fin de grado de Trabajo Social en los inicios principales del Foro y ayudó a la identificación de las profesionales en activo y a su localización.
Ese trabajo de identificación fue clave para realizar la invitación a la primera de las Jornadas realizada en el 2020. Donde pudimos ponernos en contacto, contarnos, reconocernos como colectivo. Y entonces llegó la siguiente pregunta inevitable: ¿y ahora qué hacemos con todos estos contactos? Cuando nos pusimos cara por primera vez Tras esa jornada, se consolidó el Foro y el Trabajo Social en este ámbito. Y, además, de ella salió una publicación en Cuadernos Gerontológicos, de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología. Ponerlo por escrito fue una manera de decir: esto existe, tiene nombre y tiene recorrido.
Ser referente, desde la humildad Inés Matellanes: Sabemos que es un campo cambiante. Que nunca vamos a dejar de aprender ni de debatir. Hace años hablábamos de otras cosas; hoy hablamos de edadismo, de intergeneracionalidad, de dependencia desde nuevas miradas. Yo creo que, al final, el foro quiere ser eso: un punto de luz en medio de las dudas. Queremos ser apoyo y dar asesoramiento
La pandemia y la certeza de que había que seguir Inés Matellanes: Tras esa jornada, nos dimos cuenta de que teníamos que seguir juntándonos. La pandemia lo paró todo, pero confirmó muchas intuiciones. La soledad, el aislamiento, la fragilidad social… todo eso que llevábamos tiempo viendo se hizo evidente para todo el mundo. Juan Jeréz: El Colegio de Trabajo Social se convirtió en nuestro punto de unión. La mayoría somos trabajadoras sociales, venimos de experiencias y espacios profesionales muy distintos. Y esa heterogeneidad es, precisamente, nuestra mayor riqueza. Envejecer ya no es lo que era
Lo que nos llevamos en lo personal Juan Jeréz: Yo, a nivel personal, estoy encantado de compartir este espacio con compañeras más jóvenes, con tanta ilusión. Aprendo mucho de su manera de trabajar y trato de aportar la experiencia de lo vivido, para que la historia no se pierda. Inés Matellanes: Yo, por mi parte, entré como estudiante y aquí sigo. Fue un despertar profesional. Un lugar donde aprender de personas con mucho recorrido y también aportar desde la energía. Todas tenemos voz, opinión y responsabilidad sobre el futuro que estamos construyendo. Y quizá eso sea lo más bonito: que este foro no es solo para hoy. Es para quienes están, para quienes vendrán… y también para nosotras mismas. Una oportunidad de aportar, aprender y construir
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Title 1
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Altavoz de reflexiones y experiencias
Mª Concepción Rodrigo García
Anto Cay Cano
Laia Lora Moreno
Hacia un compromiso colectivo
¿Cómo nos gustaría ser cuidadas?
No quitamos niños, los protegemos
El espacio de las personas colegiadas
Una reflexión sobre la atención a personas mayores
Erradicar la pobreza, el hambre y el desperdicio
La voz de una profesional del sistema de protección
+INFO
+INFO
+INFO
Ana Otano Garde
Mª Antonia González Albero
El trabajo social será comunitario… o no será
Mi experiencia en el Trabajo Social
Reflexiones desde una trayectoria de compromiso
44 años de experiencia y pasión por la profesión
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Estereotipos que pesanTrabajo en un centro de protección de menores, y muchas veces siento que este ámbito del trabajo social está completamente invisibilizado. Cuando alguien escucha “centro de menores”, enseguida piensa en menores problemáticos, que han robado o hecho algo malo. Pero un niño o una niña en protección no ha hecho nada.
Y si alguna vez ha hecho algo, es porque no ha tenido una persona adulta responsable que le enseñe el camino. A veces, roban por necesidad, por querer estar al nivel de sus amistades, comprarse una Coca-Cola o unos donuts. Nadie les ha explicado que eso está mal, y nadie les ha dado los recursos para poder hacerlo de otra manera.
Por eso el colectivo se invisibiliza y se discrimina. Cuando se retira a un/a menor de su familia, la gente no piensa en qué ha pasado en esa familia, sino en que “las trabajadoras sociales son malas”. Pero muchas veces esa familia ha puesto en peligro la vida de esa criatura. Y, aun así, socialmente se sigue entendiendo que “debe estar con su familia a pesar de todo”.
La carga sobre las profesionales
Esa incomprensión afecta. Nos acusan de ser una mafia, de “quitar niños”. Y los propios niños y niñas llegan a los recursos con esa idea: que somos las malas de la película.
Recuerdo a mi prima pequeña, tendría unos ocho años, cuando me preguntó: “¿Tú estudias para quitar niños?” Le respondí: “No, cariño, estudio para protegerlos de personas que les hacen daño”. Esa conversación se me quedó grabada.
No quitamos niños, los protegemos
La voz de una profesional del sistema de protección
Por Anto Cay CanoColegiada nº 28-2015
Mi aportación al Trabajo Social como profesional
Las personas menores que atendemos muchas veces no entienden lo que hacemos. Han vivido situaciones terribles y, cuando aparecen los servicios sociales, no nos ven como una ayuda. Incluso quienes vivían entre basura o sufrían maltrato sienten miedo al vernos, porque su entorno les ha enseñado a asociarnos con lo malo. Y lo entiendo: su familia, por difícil que sea, es su zona segura.
La diferencia entre un centro y un hogar
He trabajado en Andalucía y en Navarra, y la diferencia es grande. En Navarra, los pisos se viven como una casa: somos su familia. A través del vínculo y del trabajo con las familias, los niños y las niñas terminan viéndonos como figuras de apoyo. En Andalucía, en cambio, se vive como un “centro”, con normas y rigidez. Eso dificulta mucho generar confianza. Los medios también hacen daño
Los medios de comunicación contribuyen a la estigmatización. Cuando sale una noticia sobre un caso concreto, se mete a todos los centros y a todas las criaturas en el mismo saco. Y. cuando la gente opina sin saber, siento rabia e injusticia. Una vez discutí con alguien que decía que nosotras “vigilamos”. No, no vigilamos: educamos. Les damos herramientas. La vigilancia es para presos, no para menores. Los prejuicios más comunes
Los prejuicios son muchos: que somos roba niños, que formamos parte de una mafia, que vendemos a menores o los damos a familias ricas. También se dice que los niños y las niñas en protección “salen más malos”...
He escuchado cosas tan absurdas como que, si una madre tiene problemas de drogadicción, su hijo será drogadicto. Incluso se llegó a decir en mi pueblo que un bebé de tres meses “ya era maltratador” porque su padre mató a la madre. A veces, se criminaliza a la infancia.Lo que la gente no entiende
Lo que más cuesta hacer entender es que, si retiramos una custodia, es para proteger, no porque queramos separar a nadie de sus familias. Y, de hecho, muchas veces se tarda demasiado en intervenir por miedo al qué dirán. Hay menores que deberían haber sido retirados mucho antes y la intervención, así, habría sido más eficiente. Además, faltan centros, faltan recursos, faltan manos. Cada vez hay más casos y más graves, y el sistema no da abasto.
El espejo de la violencia de género
Creo que pasa algo parecido a lo que ocurría con la violencia de género hace años: se veía como algo “de puertas para adentro”, donde nadie debía meterse. Con la crianza pasa lo mismo.
La sociedad pone por delante “la familia” antes que los derechos del menor. Y, es que, el maltrato no es solo una paliza, también lo es gritar, insultar, etiquetar o humillar. Lo digo siempre: si le das una bofetada a un perro, es maltrato; si se la das a tu pareja, es maltrato; pero si se la das a un niño, es “educación”. No tiene ningún sentido.
El papel del Trabajo Social El papel del trabajo social en la defensa de los derechos de la infancia es primordial. Somos quienes podemos proteger a los niños y niñas, quienes vemos lo que está pasando realmente.
Nuestro papel es clave en la visibilización, en el cambio de mentalidad, en el acompañamiento emocional, en la creación de hábitos saludables. Y también en reivindicar ante las instituciones más recursos humanos, más centros, más estabilidad. Porque, al final, los niños y las niñas son la base de la sociedad. Y si no los cuidamos, estamos fallando como sociedad. Las transformaciones que mejorarían el sistema de protección
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Fue entonces cuando comenzó mi trayectoria profesional en el ámbito de las residencias para personas mayores. Durante quince años, trabajé primero como auxiliar, más tarde como trabajadora social y, finalmente, como directora de residencias. El camino no fue fácil, pero hoy puedo decir que cuento con diferentes perspectivas de una misma realidad, lo que me permite tener una visión amplia y profunda del sector. Debo reconocer que mi trabajo me apasiona. A nivel personal y profesional, me resulta profundamente gratificante acompañar, ayudar y apoyar a las personas mayores en esta etapa de sus vidas.
¿Cómo nos gustaría ser cuidadAs?
Una reflexión sobre la atención a las personas mayores
Por Laia Lora MorenoColegiada nº 28-1450
Una mirada profesional al mundo de las residencias Mi nombre es Laia Lora y soy trabajadora social. Antes de comenzar, me gustaría agradecer al Colegio de Trabajadores Sociales de Pamplona la oportunidad de brindarme este espacio en el que poder compartir una parte de mi experiencia profesional. El objetivo de este artículo es dar visibilidad a una realidad presente en nuestra sociedad, pero a menudo invisibilizada: el mundo de las residencias para personas en situación de dependencia en nuestra Comunidad. Una realidad de la que solemos mantenernos ajenos en el día a día, hasta que, por circunstancias familiares o personales, nos vemos directamente implicados. Mi trayectoria en el sector de los cuidados Cursé mis estudios en la UPNA, finalizando en el año 2004, un momento lleno de ilusión en el que decidí dejar mi trabajo como camarera para emprender mi camino en el sector social.
Me siento afortunada y agradecida por haber formado parte de sus caminos y por haber podido aportar mi pequeño granito de arena. Es una labor preciosa y enormemente enriquecedora. La otra cara del sector: dificultades y retos Sin embargo, también es necesario hablar de la dureza del sector. Como trabajadora, siento en primera persona la infravaloración que vivimos los y las profesionales (auxiliares, enfermeras, terapeutas, fisioterapeutas, trabajadoras sociales, coordinadoras).
Una pregunta para el futuro Tarde o temprano, nosotros y nosotras podemos ser futuros usuarios y usuarias de estos recursos. Por eso, lanzo una última pregunta que nos interpela como profesionales y como sociedad: ¿A ti, cómo te gustaría ser cuidada?
Desempeñamos una labor social fundamental: cuidar de nuestras personas mayores y procurar su bienestar desde una atención integral y, sin embargo, no se valora lo suficiente.
Esta atención se realiza con profesionalidad y con cariño, pero también bajo condiciones muy exigentes: tiempos ajustados, ratios desfavorables, salarios escasos y un reconocimiento social insuficiente. Todo ello mientras hacemos malabares con plazos, recursos, prestaciones y servicios derivados de la Ley de la Dependencia, dentro de un sistema público de bienestar social y, en muchos casos, en residencias privadas con fines lucrativos que pueden llegar a olvidar el componente humano. Así cuidamos de nuestros mayores. Personas que se merecen una vida digna. Personas que siempre han estado ahí: trabajando, cuidando, sosteniendo familias, actuando como colchón familiar y realizando una labor social tan fundamental como invisible en nuestra sociedad. Avances y camino por recorrer Es justo señalar que la implantación del Modelo de Atención Centrada en la Persona en Navarra ha supuesto una mejora en la calidad de vida de las personas mayores que viven en residencias. No obstante, aún queda mucho por hacer. Los equipos multidisciplinares que trabajan en estos centros necesitan verse acompañados por un avance real en las políticas sociales, que proporcione más apoyos y otorgue a esta realidad toda la consideración que merece.
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Detrás de cada alimento desperdiciado hay un enorme esfuerzo: el de agricultoras, ganaderas, personas trabajadoras del mar, auxiliares, cocineras, transportistas o equipos de logística y distribución. ¿Cómo descansar tranquilas sabiendo que tanto trabajo termina sin aprovecharse, mientras tantas personas viven con dificultades para alimentarse dignamente?La necesidad de nuevas normativas y alianzas
Desde mi punto de vista, resulta imprescindible desarrollar una normativa que ampare la redistribución de excedentes alimentarios, protegiendo a las empresas y garantizando la seguridad alimentaria. Iniciativas como las plataformas que venden productos a bajo coste antes de desecharlos han abierto una vía esperanzadora, pero aún son insuficientes. La participación del conjunto de la comunidad —administraciones, entidades sociales, ciudadanía y tejido empresarial— puede convertir esta práctica en un compromiso colectivo.
Un reto ético y social
El Trabajo Social tiene aquí un papel fundamental: contribuir a la sensibilización, educación y acompañamiento de procesos comunitarios que permitan materializar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los de Hambre Cero y Reducción de las Desigualdades. Se trata de generar conciencia sobre el valor del trabajo humano y de los recursos naturales, apostando por una economía más justa, sostenible y solidaria.
HACIA UN COMPROMISO COLECTIVO
Erradicar la pobreza, el hambre y el desperdicio
Por Mª Concepción Rodrigo GarcíaColegiada nº 28-1910
Una llamada a la acción desde el Trabajo SocialLa reflexión que aquí se comparte nace del convencimiento de que la lucha contra la pobreza, el hambre y el desperdicio alimentario requiere una implicación real y coordinada entre administraciones, entidades sociales y ciudadanía. La Agenda 2030 nos marca un camino con metas claras, pero aún demasiado papel mojado si no se concretan en acciones transformadoras.
La realidad del desperdicio alimentario
Cada día, una cantidad ingente de comida termina en la basura. Desde restaurantes, bares, comercios, mercados, caterings o comedores —públicos y privados—, los alimentos que no pueden aprovecharse o donarse por motivos normativos acaban desechados. Esta situación impide que muchos productos lleguen a bancos de alimentos o a las familias que las trabajadoras sociales atienden en los servicios de base.
Transformar la conciencia en acciónSi somos capaces de mirarnos como comunidad interdependiente, podremos transformar esta realidad. Cada gesto cuenta, desde los servicios sociales hasta las políticas públicas, desde los pequeños comercios hasta las grandes cadenas de distribución. Todos ganamos con una sociedad más justa, pero sin duda ganan más quienes hoy sufren la precariedad y la exclusión.
El compromiso con los ODS no puede quedarse en declaraciones. Navarra puede convertirse en referente en la puesta en marcha de políticas que unan el derecho a la alimentación con la sostenibilidad y la dignidad. Si existe una implicación efectiva por parte de los agentes competentes, se podría avanzar en la creación de una red de trabajo, conexión y apoyo interinstitucional y profesional en el ámbito de la sanidad, la salud alimentaria, las políticas sociales, la economía social, el empleo y la educación, incorporando asimismo a entidades del tercer sector, redes contra la pobreza, organizaciones sociales y el ámbito académico y de investigación.
La articulación de este espacio compartido permitiría sumar conocimientos, experiencias y capacidades diversas, generando sinergias sólidas para el diseño y desarrollo de políticas económicas y sociales más eficaces y sostenibles. Porque solo desde la concienciación colectiva, la implicación corresponsable y la transformación conjunta es posible avanzar hacia soluciones reales y duraderas. Porque solo entre todas y todos podemos lograrlo.
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Elegir sin saber, acertar con el tiempo A los 18 años no sabes qué carrera elegir para tener —digamos— éxito en la vida. En definitiva, para ser feliz con aquello que tendrás que realizar cada día durante muchos años. Por eso, elegir profesión es una pequeña lotería: no se sabe por qué a veces sale bien y otras no tanto. Es como un melón: hay que probarlo para saber qué sabor tiene. A veces resulta tan dulce que empalaga; otras, está demasiado “tieso” y no apetece comérselo, aunque al final termine gustándote. Eso mismo ocurre con muchas cosas en la vida: el amor, el matrimonio, las amistades, la familia… Sin embargo, creo que existen principios generales que nos acompañan siempre. Elegimos casi sin saber, pero con el paso del tiempo te demuestras a ti misma que ha sido un gran acierto. Y yo puedo decirlo con rotundidad: después de toda una vida dedicada a esta profesión, el Trabajo Social ha sido la mejor elección que podía haber hecho. Aprender de la vida y de las personas Os digo la verdad: no sé muy bien por qué, pero al analizar mi trayectoria después de tantos años, me doy cuenta de que he sido muy feliz. He hecho todo lo mejor que he podido. Formo parte de las primeras promociones de la Universidad de Navarra y, aunque el conocimiento no procede únicamente de los estudios, sino también de los grandes aprendizajes de la vida —la familia, el colegio, las experiencias—, todo suma.
MI EXPERIENCIA EN EL TRABAJO SOCIAL
44 años de experiencia y pasión por la profesión
Por Ana Otano GardeColegiada nº 28-107
Un repaso de mi vida en el Trabajo Social
Todo es aprendizaje vital. Esa vida que a veces nos da cosas mejores y otras peores, pero que, en definitiva, nos va moldeando y nos hace ser quienes somos. Las compañeras: el verdadero sostén profesional Recuerdo con enorme gratitud a mis compañeras trabajadoras sociales. Me han enseñado tantísimas cosas que no puedo más que darles las gracias: Carmen Gil, gran profesional; María José Baquero; María Jesús Urrutia; Tere Celaya; Ana Iribarren; Patro Lasheras; Maite Mínguez; Merche Ruiz de Erenchun; Carmen Rivero; Gemma Senosiain… y muchas otras que me dejo en el tintero. Con todas ellas he compartido una excelente sintonía profesional, imprescindible para realizar nuestro trabajo con la mayor eficacia posible. En la actualidad, pienso también en Marta Zubicoa, trabajadora social que me sustituyó en Familia y que me mantiene informada de las mejoras que se van produciendo en los juzgados. Caminar aprendiendo: teoría, práctica y soledad profesional He pasado por distintos puestos de trabajo y, como tantas veces ocurre en nuestra profesión, he aprendido caminando. Iniciando proyectos, afrontando situaciones nuevas y buscando siempre la mejor manera de resolver las dificultades que van surgiendo con los cambios sociales y los nuevos tiempos. He intentado ser práctica, integrando las teorías propias del Trabajo Social con los aportes de otras disciplinas como el Derecho, la Psicología o la Sociología.
La soledad del profesional es real. Pero para eso están las compañeras y el Colegio Profesional. Desde mis primeros años en San Juan de Dios y Super Ser, siempre he procurado vincularme al resto de compañeras para encauzar y aliviar esa soledad inherente a nuestro trabajo. He participado como vocal y como presidenta en varias ocasiones, además de formar parte activa en diversas actividades y jornadas celebradas en Pamplona. En esos espacios se forjan encuentros y amistades que pueden durar toda una vida. Por eso, animo a quienes estáis ahora en activo a participar: merece la pena. La justicia y la familia: abrir camino De mi experiencia en distintos ámbitos, y posteriormente en el Fondo de Formación y en el Juzgado de Familia, ya como funcionaria colaboradora de los jueces, destaco especialmente el trabajo realizado junto a D.ª Margarita Pérez Salazar y la compañera del equipo psicosocial, D.ª Juana María Biezma, psicóloga. Puedo decir con orgullo que realizamos una de las mayores aperturas del Trabajo Social en el ámbito de la Justicia. Fuimos de los primeros equipos en crear nuevos servicios adjuntos a los juzgados para abordar los problemas de madres y padres que, por diversas razones, no podían ver a sus hijos. Nuestra aportación como trabajadoras sociales fue clave: informamos sobre la creación de estos recursos y ayudamos a generar conciencia sobre la responsabilidad parental, incluso cuando no se convive con los hijos menores. Todo ello con el apoyo decidido de una jueza que participó sin poner trabas, al contrario, facilitando cualquier iniciativa en este sentido.
Fruto de ese trabajo se impulsaron recursos fundamentales como:
- Los Puntos de Encuentro Familiar, extendidos posteriormente a todo el territorio nacional.
- Los Centros de Atención a las Familias, orientados a la mediación, la atención psicológica y el acompañamiento social.
- La mediación familiar, como técnica compartida con la abogacía de familia, para evitar enfrentamientos innecesarios.
Desde el Trabajo Social hemos procurado que los conflictos derivados de separaciones y divorcios generen el menor daño posible, aportando a los jueces información veraz y contextualizada que les permita dictar sentencias ajustadas a la realidad de cada familia.
Mirar la familia de hoy Mi etapa en el Juzgado fue especialmente enriquecedora. La familia atraviesa actualmente grandes dificultades en un contexto de reestructuración social constante. Hoy hay que prever situaciones que antes no se veían con tanta claridad. Las injusticias se hacen muy evidentes si no hay profesionales que aporten claridad, orden y equilibrio en las relaciones familiares. No es que antes no existieran dificultades; es que ahora todos queremos tener razón, y eso no siempre es posible. Seguir aportando: la ilusión como foco de la transformación
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También formé parte del Instituto de la Mujer, donde impulsamos, entre otros, el programa FUTURA, de animación a la participación y el empleo de la mujer rural, que dio lugar a más de sesenta asociaciones de mujeres y a diversas iniciativas empresariales lideradas por ellas. Todo este recorrido ha tenido un eje claro: el Desarrollo Comunitario y el Trabajo Social Comunitario, que no han sido para mí una especialidad más, sino una forma de entender la profesión. Desde ese lugar escribo estas líneas. Un sistema que no llega… y una profesión arrinconada El Sistema Público de Servicios Sociales, que comenzamos a construir hace más de treinta y siete años como instrumento para avanzar hacia el Estado del Bienestar, contemplaba el Trabajo Social en sus tres vertientes: individual, grupal y comunitaria. Sin embargo, hoy ese sistema no da abasto para tapar los agujeros —cada vez más grandes y más diversos— que genera un capitalismo feroz y deshumanizado. En los Servicios Sociales de Base apenas hay espacio para un Trabajo Social relacional, crítico y transformador, que es, en esencia, el nuestro. La burocracia lo ocupa casi todo. El programa básico de Desarrollo Comunitario nunca se ha desarrollado mínimamente y jamás ha tenido el lugar que debería haber tenido dentro del sistema. Esta realidad no es casual ni neutra.
EL TRABAJOSOCIAL SERÁ COMUNITARIO... O NO SERÁ
Reflexiones desde una trayectoria de compromiso
Por Mª Antonia González AlberoColegiada nº 28-113
Quién soy y desde dónde escribo Me llamo María Antonia González Albero. Nací en 1947 y finalicé mis estudios de Trabajo Social en 1970, en un momento histórico en el que todo estaba aún por construir en el ámbito de los servicios sociales. Desde entonces, mi vida profesional ha estado íntimamente ligada al desarrollo del Trabajo Social en Navarra, tanto desde la práctica directa como desde la docencia, la participación colegial y el compromiso comunitario. Fui primero asociada en la Asociación de Santa María la Real y más tarde colegiada en el Colegio Oficial, participando activamente en ambas organizaciones. He sido docente en la Escuela de Trabajo Social de Pamplona y Bilbao, y he trabajado en distintas secciones del entonces Instituto de Bienestar Social: desde los Servicios de Atención Domiciliaria en la Merindad de Tudela hasta el diseño y la puesta en marcha de los Servicios Sociales de Base en Navarra.
La traición: el abandono de lo comunitario En el X Congreso Estatal de Trabajo Social (2009), Luis Barriga, siguiendo el relato de La Odisea, habló de tres cuestiones fundamentales para nuestra profesión: la Musa, el Relato y la Traición. Y señaló como traición principal el abandono de lo comunitario, una renuncia que vulnera el principio de libertad solidaria, entendida como la necesidad de dar al Trabajo Social una dimensión comunitaria y social, dentro de los valores que orientan la convivencia humana. Entre las causas de este abandono se repiten algunas constantes que conozco bien por experiencia:
- Las políticas sociales a las que servimos no nos pagan para el trabajo comunitario; incluso, en ocasiones, nos colocan en situaciones de enfrentamiento.
- Las herramientas de las que disponemos son claramente insuficientes para promover procesos reales de empoderamiento comunitario.
- La práctica comunitaria se percibe como peligrosa: genera desconfianza institucional, lecturas interesadas de los programas y dilemas éticos profundos entre el servicio a la institución y el apoyo a la autodeterminación de las comunidades. En Navarra, por desgracia, conocemos bien estos conflictos.
Un nuevo paradigma para el Trabajo Social Comunitario Aun así, sigo convencida de que otro camino es posible. El nuevo paradigma del Trabajo Social Comunitario pasa por cuestiones de fondo que no podemos seguir aplazando:
- Reformular el contrato social: entre mujeres y hombres, entre generaciones, entre territorios y entre el presente y el futuro.
- Crear alianzas para dar respuestas globales a problemas globales, construyendo sociedades, ciudades e instituciones inclusivas, pacíficas, sostenibles y resilientes.
- Armonizar crecimiento económico, inclusión social y protección del medio ambiente, entendiendo que no hay justicia social sin justicia ecológica.
Lo que proponemos desde el Trabajo Social Comunitario Desde la Comisión de Trabajo Social Comunitario y Desarrollo Comunitario siempre hemos defendido algunas líneas claras de acción:
- La necesidad de unos Servicios Sociales renovados, con un enfoque preventivo, personalizado y comunitario.
- La creación de redes reales, retomando espacios de colaboración entre Colegio, Universidad, Administración y comunidad, dotados de estructura, medios y personas.
- La innovación organizativa, superando modelos burocráticos obsoletos y avanzando hacia organizaciones que saben y organizaciones que aprenden.
- La participación como método básico de trabajo comunitario, tanto en las organizaciones como en los servicios, y asumida como tal desde la formación universitaria.
Porque el Desarrollo Comunitario no es competencia exclusiva de las trabajadoras sociales ni del sistema público: es, sobre todo, de la comunidad y con la comunidad. El oro que puede reparar las grietas En la India, cuando un objeto valioso se rompe, se repara con oro. Ojalá el Trabajo Social Comunitario sea ese oro capaz de reparar las profundas grietas sociales a las que hoy se enfrenta nuestra profesión y nuestra sociedad. El Trabajo Social Comunitario no es un simple apoyo a colectivos organizados de un territorio. Tiene que ver con el empoderamiento de las comunidades, con evitar que se dejen seducir por los cantos de sirena de las ayudas, las subvenciones y los planes vacíos. La comunidad debe ser sujeto de decisión, no objeto de intervención. Los problemas estructurales no se solucionan con respuestas individuales. Si olvidamos esto, traicionamos la esencia misma del Trabajo Social. Y yo, después de toda una vida profesional, sigo creyendo que, sin comunidad, no hay Trabajo Social.
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El Trabajo Social en primera persona
TRABAJO SOCIAL SANITARIO
Acompañar vidas cuando la salud se vuelve vulnerable
Juana Muro Aguado
Visiones profesionales desde diversos ámbitos
Nº de colegiada: 28-1040
ACOMPAÑAR VIDAS, NO GESTIONAR CASOS
EL TRABAJO SOCIAL DESDE DENTRO
Transformando la intervención con personas mayores
Dar la mano, tejer redes y sostener derechos
Lorea Urabayen Latorre
María Baile Salvatierra
Nº de colegiada: 28-828
Nº de colegiada: 28-938
Tender puentes desde lo cotidiano
EL TRABAJO SOCIAL EN PRISIÓN
Mi experiencia en los Servicios Sociales de Base
Acompañar entre muros, derechos y contradicciones
Yolanda Ormazabal Arratibel
Yolanda Trabudua Hernández
Nº de colegiada: 28-655
Nº de colegiada: 28-1065
Un camino con curvas, pero coherente Como a muchas compañeras, me costó bastante empezar a trabajar en lo que había estudiado. Terminé la carrera, me colegié enseguida, pero pasaron cinco años hasta que tuve la primera oportunidad real. Me llamaron para cubrir una baja en el Hospital de Navarra y no lo dudé: lo dejé todo para intentarlo. Fue una sustitución larga, muy enriquecedora, y con compañeros de los que aprendí muchísimo. Cuando terminó aquella etapa, entré en la Clínica San Miguel, que entonces tenía un acuerdo con Geriatría del Hospital. Empecé a media jornada, y la completé con otra media en la residencia que gestionaban. Allí trabajé en soledad profesional, sin compañeras de Trabajo Social, y fue donde comprendí algo que me acompaña desde entonces: los recursos deben adaptarse a las personas, no al revés. De la salud mental a las personas mayores
Trabajo Social no fue mi primera opción. Me interesaban la psicología o la psicopedagogía, pero estudiar en una universidad privada no era posible, y dentro de las opciones de la UPNA, Trabajo Social fue la que más me convenció. Durante la carrera, me fui enganchando poco a poco, sobre todo con las asignaturas relacionadas con la salud mental. Mi primer contacto fue en salud mental, precisamente en el Hospital de Navarra, y desde ahí fui enlazando con otros espacios. La oportunidad en San Miguel me llevó directamente al trabajo con personas mayores, un ámbito en el que me he sentido cómoda y que me ha permitido crecer muchísimo. Hoy no me imagino en otro lugar.
ACOMPAÑAR VIDAS, NO GESTIONAR CASOS
Transformando la intervención en presencia y cuidado
Lorea Urabayen Latorre
Nº de colegiada: 28-828
Buscando mi modelo de Trabajo Social soñado
Dar coherencia al acompañamiento En el ámbito de las personas mayores, el Trabajo Social tiene un papel fundamental: dar coherencia y sentido al acompañamiento. No se trata solo de gestionar recursos, sino de mirar de forma global —entorno, apoyos, miedos, deseos— y acompañar desde ahí. Somos el nexo entre la parte técnica y la más humana.
Veo avances en la atención centrada en la persona, pero todavía cuesta trasladar esa filosofía a la práctica real. Y sí, necesitamos visibilizar más lo que hacemos: somos mucho más que gestoras de expedientes. Además, creo que necesitamos un relevo: más trabajadoras sociales que se animen a emprender, a innovar, a crear servicios propios y situar la intervención social en el lugar que merece. Un recorrido repleto de aprendizajes y obstáculos superados
Cada día, una historia distinta
La verdad es que no tengo un “día típico”. Somos una empresa pequeña, muy versátil, y nos adaptamos a los proyectos que tenemos o que vamos buscando. Yo, además de la parte de intervención, llevo la dirección, así que combino tareas de gestión con la atención a familias y el acompañamiento directo a personas mayores. Cada día es distinto, y creo que eso es precisamente lo que más me gusta. Si tuviera que destacar una competencia clave para el ejercicio de esta labor, sería, sobre todo, la escucha activa. Escuchar de verdad, con empatía, ha sido lo que nos ha permitido llegar hasta aquí. Adaptarse continuamente a las necesidades de las personas mayores requiere flexibilidad, pero sobre todo humanidad y sentido común.
Consolidar, no crecer Después de 14 años con este proyecto, mi meta ya no es crecer, sino consolidar. Durante mucho tiempo sentí la necesidad de justificarme, de demostrar lo que hacía, y eso me desgastó. Hoy solo quiero mantener la calidad, la humanidad y la coherencia de nuestro trabajo. No necesito más. Quiero imaginar un futuro en el que el Trabajo Social vuelva a las calles, a la intervención real. Lo burocrático tiene los días contados, y ahí debemos reivindicar nuestro papel. Todo lo que amplíe nuestro alcance, sin perder la esencia, será una buena noticia. A quienes empiezan o quienes se plantean emprender
Romper las barreras del despacho Todavía existe una visión anticuada de nuestra profesión, sobre todo en el ámbito de las personas mayores, donde sigue asociándose al asistencialismo o la beneficencia. En la parte más joven de la sociedad, por otro lado, se ha perdido la esencia del acompañamiento: hemos pasado del “ayudar” al “exigir lo que me corresponde”, y ahí se nos difumina el papel.
También creo que nos infravaloramos desde dentro. A veces nos da miedo salir del despacho, dejar el papel, estar realmente con la persona. Y somos una profesión fragmentada: lo público y lo privado, lo sanitario y lo social, lo rural y lo urbano… Si nosotras mismas no rompemos esas barreras, ¿quién lo hará?
Corremos el riesgo de quedar reducidas a un rol administrativo que no refleja ni de lejos lo que somos ni lo que podríamos aportar.
La persona detrás de la profesional Creo que ya no hay mucha diferencia entre “Lorea” y “Lorea trabajadora social”. Esta profesión te cala, te atraviesa. Intervienes como eres, y eres como intervienes. Con el tiempo entiendes que no se puede trabajar desde un lugar que no sea el propio. Me ha aportado una manera de mirar más pausada, más empática, más humilde. He aprendido que acompañar no es resolver, que lo que no se puede hacer hoy puede hacerse mañana. Que tener red —personal y profesional— es vital. Compartir también los momentos lúdicos con otras profesionales me recarga y me hace sentir parte de algo más grande.
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No estaba preparada para cruzar los muros y trabajar dentro. Aquella llegada fue, sinceramente, horrorosa. No entendía el lenguaje, ni la normativa, ni los códigos. Entre el reglamento penitenciario y el acento andaluz, sentí durante meses que no entendía absolutamente nada. Con el tiempo, el oído se hace… y la cabeza también. Después llegaron Bilbao —donde pasé cerca de dieciocho años— y finalmente Pamplona. Cuando echo cuentas, me doy cuenta de que llevo casi cuatro décadas trabajando como trabajadora social, la inmensa mayoría en instituciones penitenciarias. Tres espacios, tres formas de intervenir
El Trabajo Social en prisiones no es una única realidad. A lo largo de los años he trabajado en interior, en medio abierto y en medidas alternativas. Son contextos completamente distintos, con normativas, funciones y formas de intervención muy diferentes.
En interior, la función principal es la acogida. Cuando una persona entra en prisión, llega desbordada, asustada y, muchas veces, sin comprender qué le está pasando. Nuestra tarea es ofrecer información básica, sin abrumar, y empezar a detectar necesidades sociales, familiares, formativas o laborales. No se trata de un diagnóstico cerrado, sino de una primera valoración que luego se va ajustando con el seguimiento. Esa información se traslada a la Junta de Tratamiento, donde cada profesional aporta su mirada para diseñar un plan de intervención. El Trabajo Social se ocupa fundamentalmente de la dimensión social, familiar y laboral, y también de ser el nexo entre la persona interna y el exterior: su familia, los recursos comunitarios, los servicios sociales o sanitarios.
TRABAJO SOCIAL EN PRISIÓN
Acompañar entre muros, derechos y contradicciones
Yolanda Trabuada Hernández
Nº de colegiada: 28-1065
Llegar a prisiones casi sin saberlo Cuando terminé la carrera de Trabajo Social nunca imaginé que acabaría desarrollando toda mi vida profesional en el ámbito penitenciario. Mis primeros pasos fueron como voluntaria en el antiguo psiquiátrico de Pamplona, colaborando en procesos de externación y apoyando a personas con discapacidad intelectual grave. Después llegaron otras experiencias también desde el voluntariado, en asociaciones como ANFAS o entidades vinculadas a la discapacidad visual. Fue casi por casualidad —como ocurren muchas cosas importantes— cuando una compañera me animó a presentarme a unas oposiciones de Justicia. No pensaba en prisiones, ni mucho menos en trabajar dentro de un centro penitenciario. Aun así, me presenté… y aprobé. Tenía 26 años. Mi primer destino fue Málaga. Recuerdo perfectamente el impacto de aquel momento en el que me dijeron, sin rodeos: “Prisión”. Yo esperaba trabajar en el Palacio de Justicia, como se hacía entonces en Pamplona.
En tercer grado y libertad condicional, el trabajo cambia. La persona ya está fuera durante el día o vive en su domicilio, pero sigue vinculada al sistema penitenciario. Aquí la coordinación con recursos normalizados es clave: empleo, formación, salud, tratamiento de adicciones, vivienda. Nuestro objetivo es acompañar procesos reales de reinserción, preparando a la persona para una vida en libertad. En medidas alternativas, donde trabajo actualmente, la intervención se centra en el cumplimiento de penas fuera de prisión. Es un ámbito complejo, poco conocido, pero fundamental para evitar ingresos innecesarios y favorecer procesos de responsabilidad y cambio.
Una profesión imprescindible… y constantemente cuestionada
Las trabajadoras sociales hemos estado en prisiones desde hace décadas. Somos herederas de la antigua asistencia social, pero con una profesionalización clara, metodológica y ética. Sin embargo, seguimos siendo la única figura de la Junta de Tratamiento que no es funcionaria, sino personal laboral. Una anomalía histórica que nunca se ha resuelto y que ha generado conflictos, exclusiones y castigos velados a lo largo de los años. Aun así, nuestra presencia es imprescindible. Somos quienes sostenemos la mirada social, quienes conectamos dentro y fuera, quienes recordamos que detrás del delito hay una persona con una historia, unas carencias y unas posibilidades. No justificamos delitos, pero tampoco reducimos a las personas a ellos. Crisis, límites y contradicciones Si hay algo que me ha marcado profundamente en mi trayectoria es aceptar las contradicciones.
Durante años pensé que la prisión no era el lugar adecuado para casi nadie. Mi mayor crisis personal y profesional llegó cuando entendí que hay personas que no deberían estar en prisión… pero también otras que, estando donde están, están mejor que fuera. Aceptar eso no es rendirse ni renunciar a una mirada crítica. Significa comprender la complejidad humana, los límites del sistema y también los límites de nuestra intervención. No creo en la cadena perpetua ni en la prisión permanente revisable salvo en casos muy excepcionales, pero tampoco creo en soluciones simples para realidades profundamente complejas.
El valor del Trabajo Social en prisión
El Trabajo Social aporta algo que ninguna otra disciplina ofrece: una forma de acompañar que no trabaja para las personas, sino con ellas. Escuchamos, sostenemos, coordinamos, mediamos y recordamos constantemente que la reinserción no es un eslogan, sino un proceso largo, frágil y profundamente humano.
Nuestro trabajo no siempre es visible, ni agradecido, ni sencillo. Pero es necesario. Porque incluso entre muros, incluso en los contextos más duros, los derechos, la dignidad y la posibilidad de cambio siguen existiendo. Y ahí, el Trabajo Social tiene mucho que decir. El cansancio de una intervención sin respaldo La trayectoria profesional en el ámbito penitenciario evidencia una deriva preocupante: la falta de reconocimiento, la sobrecarga estructural de trabajo y de
desplazamiento constante de la intervención hacia tareas de mera gestión. Con el paso de los años, la motivación se erosiona no tanto por el contacto con la realidad penitenciaria —dura pero asumida— como por la falta de respaldo institucional y la incoherencia entre el discurso y la práctica. Se nos define como personal de intervención, pero se tolera que cada centro actúe a su conveniencia, relegando la intervención a los márgenes del tiempo y, en demasiadas ocasiones, a la iniciativa personal. Resulta especialmente desgastante que profesionales ajenos al Trabajo Social se arroguen la potestad de definir nuestras funciones, mientras las instancias superiores miran hacia otro lado. Durante años se ha informado, propuesto y negociado sin que ello se traduzca en cambios reales. Programas de intervención elaborados con rigor —dirigidos a menores en riesgo o a familias de internos con enfermedad mental— han quedado sin respuesta, sin siquiera el gesto mínimo de una contestación formal. El cansancio no nace de la falta de compromiso, sino de comprobar que décadas de esfuerzo colectivo apenas han alterado una inercia que desmoviliza y dispersa. Quizá quienes pertenecemos a generaciones más combativas arrastremos hoy un cierto resentimiento; pero es un resentimiento informado, fruto de haber luchado mucho para lograr demasiado poco.
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TRABAJO SOCIAL SANITARIO
Mi llegada a salud fue, en realidad, fruto de una decisión muy práctica: era mi zona de origen, estaba embarazada y necesitaba reducir desplazamientos. Recuerdo que acepté el contrato con escasa motivación y muchos prejuicios, pensando que mi trabajo se limitaría a tramitar asistencias sanitarias. Nada más lejos de la realidad. Desde entonces, el Trabajo Social Sanitario se ha convertido en un espacio profesional complejo, exigente y profundamente enriquecedor. El día a día del Trabajo Social en salud
Hablar del Trabajo Social en salud implica reconocer su enorme diversidad. No tiene nada que ver trabajar en atención primaria, en un centro de salud mental, en recursos intermedios o en un hospital. En algunos dispositivos se trabaja con agenda, atendiendo a personas de forma presencial, telefónica, domiciliaria o no presencial, y desarrollando programas y estrategias como la cronicidad, la atención comunitaria o la red de infancia.
En el hospital, sin embargo, el trabajo se desarrolla sin agenda. Las intervenciones surgen a lo largo del día: ingresos de población diana, interconsultas de otros profesionales, llamadas de las familias o demandas directas. Todo ello en un contexto donde el tiempo es un factor clave. En el Hospital de Tudela, por ejemplo, la estancia media en 2024 fue de apenas 4,1 días, lo que obliga a realizar valoraciones, diagnósticos e intervenciones sociales en plazos muy ajustados, especialmente en el marco del Programa de Planificación del Alta.
Acompañar vidas cuando la salud se vuelve vulnerable
Juana Muro Aguado
Nº de colegiada: 28-1040
Una vocación que me llevó al Trabajo Social Siempre supe que mi camino no iba a estar ligado a lo puramente científico, sino a lo social, a la relación de ayuda y al acompañamiento de las personas. Aunque cursé el bachillerato de ciencias casi por estrategia —para evitar el latín—, tenía claro que estudiaría una profesión que me permitiera trabajar con y para las personas. Así fue como llegué al Trabajo Social, una elección profundamente vocacional que, con el paso de los años, se ha confirmado como una forma de estar en el mundo.
Un recorrido profesional en constante aprendizaje
Mis primeros pasos profesionales, más allá de algunas experiencias como becaria, comenzaron en ANAFE, en la oficina de Tudela. Posteriormente trabajé durante seis años en el Ayuntamiento de Pamplona, en el ámbito del empleo social y en el EAIA. Finalmente, llegué al ámbito sanitario, donde llevo ya diecisiete años desarrollando mi labor en el Área de Salud de Tudela.
Acompañamos procesos de salud-enfermedad que atraviesan a las personas y a sus entornos en momentos de enorme vulnerabilidad. Por eso, aunque las prestaciones y tramitaciones son necesarias, no son el núcleo de nuestra intervención. Lo esencial son las competencias psicosociales: la escucha activa, el acompañamiento emocional, el apoyo en la toma de decisiones, el empoderamiento personal y familiar, la prevención de la claudicación, y la participación activa de la persona en su propio proceso de tratamiento.
La mirada del Trabajo Social en el ámbito sanitario
El sistema sanitario está avanzando, aunque de forma desigual, hacia un cambio de paradigma: del modelo biologicista al modelo psicosocial. Este enfoque reconoce que la salud no puede entenderse al margen del contexto social, familiar y personal de cada persona. Y es precisamente ahí donde el Trabajo Social Sanitario aporta un valor diferencial, incorporando la dimensión social mediante una metodología propia basada en el Diagnóstico Social Sanitario, siempre con la persona en el centro de la intervención.
Retos presentes y futuros
Los retos a los que nos enfrentamos son numerosos y complejos. El abordaje de la cronicidad es uno de los principales desafíos: vivimos más años, pero no siempre con calidad de vida. A ello se suman los cambios en los modelos familiares y de cuidados, la soledad no deseada, la alta exclusión social asociada a diagnósticos graves de salud, y la falta de recursos sociosanitarios accesibles para determinadas personas.
La salud mental merece una mención especial, tanto por el aumento de los trastornos mentales graves como por la insuficiencia de recursos para una atención adecuada.
Y todo esto se produce en un contexto marcado por situaciones sobrevenidas cada vez más frecuentes —pandemias, cambio climático, catástrofes— y por la necesidad de equilibrar digitalización y tecnología con la imprescindible humanización de los cuidados. Valores que sostienen la práctica profesionalMi práctica profesional está guiada por los principios del código deontológico del Trabajo Social y por los valores de la organización en la que trabajo. Pero hay dos pilares que considero fundamentales: la Atención Integral Centrada en la Persona y el respeto absoluto a la autonomía del paciente.
Reconocer el derecho de las personas a decidir sobre su propio proceso, incluso en contextos de enfermedad y vulnerabilidad, es una responsabilidad ética irrenunciable. Reconocimiento social y políticas públicas
A pesar de los avances, el Trabajo Social sigue siendo una profesión parcialmente desconocida y, en ocasiones, infravalorada. Todavía persisten miradas reduccionistas que nos identifican únicamente como gestores de prestaciones.
En el ámbito sanitario, además, seguimos encuadrados en la categoría de “no sanitarios”, lo que genera desigualdades respecto a otras profesiones con las que compartimos objetivos y responsabilidades. Para dimensionar esta realidad basta un dato: en el Área de Salud de Tudela somos alrededor de 1.400 profesionales, de los cuales solo 17 somos trabajadores y trabajadoras sociales. Si realmente se apuesta por un modelo sociosanitario, esta apuesta debe reflejarse en políticas públicas integradas, con marcos legales adecuados, presupuestos sostenidos, herramientas compartidas y una clara orientación a la prevención y la equidad. La persona detrás de la profesional
El Trabajo Social me aporta sentido. Es una profesión exigente, con una elevada carga emocional, pero también profundamente gratificante. Los pequeños avances en los procesos de ayuda compensan los días difíciles. Cuando aparece el desgaste, suele estar más vinculado a las limitaciones del sistema, a la falta de recursos o a cuestiones organizativas, que al trabajo directo con las personas.
El autocuidado es imprescindible. La supervisión profesional, el apoyo entre compañeras y las actividades personales que nos ayudan a recargar energía son claves para sostenernos en el tiempo. En mi caso, el deporte y el contacto con la naturaleza son fundamentales para mantener el equilibrio emocional.
Si volviera a empezar, no tengo ninguna duda: volvería a elegir el Trabajo Social. Es una vocación que se convierte en un modo de vida y que atraviesa tanto lo profesional como lo personal.
Mirar al futuro con compromiso Actualmente desempeño un puesto de gestión que me permite trabajar por la visibilización y el fortalecimiento del Trabajo Social dentro del sistema sanitario. Mi objetivo es contribuir a que nuestra profesión ocupe el lugar que le corresponde, desarrollando estrategias que mejoren su reconocimiento y su impacto. Mi mayor deseo es poder mirar atrás y saber que, en alguna medida, he contribuido a ello. A quienes están empezando en la profesión o formándose ahora, solo puedo agradecerles su elección. Se avecinan grandes desafíos, pero también grandes oportunidades. Les animaría a no quedarse en la mera gestión de casos, a mantener una mirada crítica y analítica, y a trabajar siempre para que la dignidad humana sea el eje central de todas las políticas públicas.
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EL TRABAJO SOCIAL DESDE DENTRO
Por qué elegí el Trabajo SocialMi motivación para estudiar Trabajo Social nace de la convicción profunda de que una sociedad más justa e igualitaria es posible. Desde pequeña he sido sensible a las desigualdades, y esa conciencia se intensifica en la juventud, cuando una cree firmemente que puede cambiar las cosas. El Trabajo Social me atrapó por ser una profesión completa y profundamente humana. Combina la atención individual y familiar con la acción comunitaria y la incidencia social, y permite mejorar la vida de las personas desde múltiples ámbitos: la inclusión, la autonomía, el empleo, la educación, la salud o la participación social. Para mí, ejercer el Trabajo Social es también un compromiso con los derechos humanos y la justicia social, una manera de cuestionar estructuras injustas, visibilizar desigualdades y generar cambios reales. Trabajar en discapacidad no fue una decisión planificada. Al terminar la carrera surgió una oferta y me presenté. Desde entonces, este ámbito ha marcado mi trayectoria. He pasado por el área de empleo, de entidades, he impulsado el área de igualdad, el ocio inclusivo y la autonomía funcional, y sigo vinculada a proyectos que evolucionan al ritmo de las necesidades sociales.
El día a día: entre la gestión, el acompañamiento y la escucha
Durante muchos años, una parte importante de mi trabajo ha estado vinculada a la gestión: subvenciones, financiación y creación de nuevos programas que garanticen la continuidad de los servicios.
Dar la mano, tejer redes y sostener derechos
María Baile Salvatierra
Nº de colegiada: 28-938
Mi recorrido: crecer junto a un proyecto colectivo
Formo parte de COCEMFE Navarra desde sus inicios, en 2006. Entonces éramos seis asociaciones de discapacidad física y orgánica que impulsaban una federación incipiente, con un portátil, un dossier de herramientas sobre empleo y muchas ganas de transformar realidades. Nunca imaginé que acompañaría a la entidad durante casi dos décadas, viendo cómo crecía hasta convertirse en una red de 20 entidades, más de 7.000 personas asociadas y más de 50 profesionales.
Hoy miro atrás y siento que he crecido con el proyecto. No solo como profesional, sino como persona. Haber sido parte activa de la construcción y consolidación de COCEMFE Navarra me ha permitido contribuir a que se convierta en un referente de inclusión, apoyo y transformación social en nuestra comunidad.
También acompaño a las entidades federadas, ofreciendo un apoyo adaptado a una realidad muy diversa: desde asociaciones consolidadas hasta otras muy pequeñas, sin local o personal contratado.
En 2025 estoy desarrollando el Programa de Mujer con Discapacidad e Inclusión Social, un proyecto especialmente significativo para mí. Lo vi nacer hace más de quince años, cuando detectamos que el empleo no siempre era la respuesta y que muchas personas necesitaban un acompañamiento integral para su inclusión social. Hoy sigo viendo cómo este tipo de intervención genera cambios reales y sostenidos en la vida de las mujeres participantes.
Mi día a día es tan diverso como las personas a las que acompaño: coordinación con servicios sociales y de salud, asesoramiento en prestaciones, apoyo en procesos de empleo, cuestiones jurídicas, de vivienda o familiares. Y, sobre todo, escuchar. Porque a veces, una escucha sincera y sin juicios es una de las herramientas más transformadoras que tenemos.
Las claves del acompañamiento profesional
Si tuviera que destacar tres habilidades esenciales en mi práctica, serían la empatía, la vinculación y la escucha.
La empatía nos permite acompañar desde un lugar de igualdad, comprendiendo a la persona dentro de su contexto social, familiar y personal. Con los años he aprendido que la relación profesional no tiene por qué estar marcada por la distancia, sino por la humanidad. Mostrarme como persona, sin perder el marco profesional, me ha permitido conectar mejor y obtener resultados más significativos.
La escucha, por su parte, exige un trabajo constante: dejar a un lado prejuicios, revisar nuestras propias mochilas y reconocer que también somos producto de una construcción social cargada de estereotipos. Escuchar de verdad es un acto ético y político.
A nivel profesional, considero fundamental la capacidad de conectar recursos, generar redes y trabajar desde la creatividad. El Trabajo Social se distingue por su habilidad para tejer vínculos y coordinar respuestas colectivas. Lo gratificante y lo que más cuestaLo más gratificante de mi trabajo es comprobar cómo la vida de una persona mejora, aunque sea en un solo ámbito. En los últimos años he puesto especial atención en el impacto de la soledad no deseada y en cómo el fortalecimiento de los vínculos sociales mejora la salud emocional y física.
Defiendo firmemente las actividades comunitarias y de ocio inclusivo como ejes de intervención social. No como un añadido, sino como una inversión social. Participar en espacios comunitarios diversos, con personas con y sin discapacidad, es clave para el empoderamiento, la autonomía y la prevención de situaciones de exclusión o violencia. Aún cuesta que estas propuestas se entiendan como necesarias y financiables, pero merece la pena insistir.
Lo más difícil, sin duda, es la burocracia. La sobrecarga de informes, memorias y justificaciones a veces nos aleja del trabajo de campo y del acompañamiento directo. En ocasiones siento que trabajamos más para las financiadoras que para las personas. Me resisto a aceptar que esta sea la esencia de la profesión, y defiendo que la burocracia sea la justa y necesaria, sin eclipsar lo verdaderamente importante.
Una mirada crítica y transformadora Vivimos en una sociedad capacitista y poco accesible, que genera barreras no en las personas, sino en el entorno. Esta lógica de jerarquización y exclusión no afecta solo a la discapacidad, sino también a la pobreza, el género, la clase o el origen. El Trabajo Social tiene un papel clave en esta realidad: generar oportunidades, transformar creencias, fomentar la cooperación y trabajar en red. Nuestra aportación es única. No trabajamos para las personas, sino con ellas. Creemos en su capacidad, respetamos sus ritmos y las acompañamos para que sean protagonistas de su propio proceso. Además, solemos compartir una mirada crítica ante las desigualdades y una fuerte vocación de cooperación profesional.
Cuidarse para poder cuidar
El Trabajo Social implica una alta implicación emocional. Con el tiempo he aprendido que cuidarme es parte del trabajo. Desconectar, apoyarme en mi entorno, disfrutar de la naturaleza - la montaña es mi refugio - y compartir con compañeras son formas de sostenerme.
Valoro especialmente el papel del Colegio Profesional como espacio de encuentro, apoyo y cuidado colectivo. Los grupos de trabajo y comisiones generan redes que nos sostienen y nos recuerdan que no estamos solas.
Mirar al futuro
A nivel profesional, uno de mis sueños es seguir impulsando la Mediación y la Justicia Restaurativa en el ámbito de la discapacidad. Creo firmemente en su potencial para transformar la forma en que abordamos los conflictos y para construir relaciones más humanas y corresponsables.
Imagino un futuro del Trabajo Social más reconocido, con un estatus profesional sólido, mayor especialización y presencia real en los espacios donde se diseñan las políticas públicas. Un Trabajo Social que no solo responde a las dificultades, sino que participa activamente en la construcción de sociedades más justas, inclusivas y equitativas.
Un mensaje para quienes empiezan
A quienes están comenzando en la profesión les diría que nunca pierdan de vista que las personas están en el centro. Detrás de cada expediente hay una historia única. Confiad en la capacidad de transformación de quienes acompañáis y recordad que el trabajo en red siempre multiplica.
Mantened viva la curiosidad, la humildad y la pasión. Habrá días difíciles, errores y dudas, pero cada intervención es una oportunidad para hacerlo mejor.
El Trabajo Social es una profesión exigente, sí, pero también profundamente humana y transformadora.
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Un recorrido profesional construido desde la experiencia Mi incorporación al ámbito de los Servicios Sociales no respondió a una planificación previa ni a una elección vocacional por un sector concreto. Tras finalizar los estudios, mi objetivo era empezar a trabajar y adquirir experiencia profesional.Me presenté a la primera convocatoria temporal que encontré y, una vez finalizado ese contrato, continué presentándome a otras oposiciones, siempre en el ámbito local. Con el tiempo, ese recorrido fue consolidando mi identidad profesional y mi compromiso con los Servicios Sociales de Base. El día a día en los Servicios Sociales de Base
Actualmente estamos inmersas en un proceso de reordenación de la Atención Primaria de Servicios Sociales, un cambio profundo que está transformando nuestro día a día. En mi caso, esto ha supuesto reducir de forma significativa el tiempo dedicado a trámites y papeleo, aproximadamente en un 50%, lo que nos permite recuperar algo esencial: el tiempo para el trabajo social individual, grupal y comunitario.
Atiendo citas de forma diaria, tanto de personas que acuden por primera vez al servicio como de otras que ya han tenido contacto previo. Participo en la reunión semanal del equipo profesional del Servicio Social y mantengo una coordinación constante con profesionales de otros ámbitos, tanto en reuniones presenciales como telemáticas.
TENDER PUENTES DESDE LO COTIDIANO
Mi experiencia en los Servicios Sociales de Base
Yolanda Ormazabal Arratibel
Nº de colegiada: 28-655
Elegir una profesión para estar con las personas Siempre tuve claro que mi trabajo debía mantenerme en contacto directo con las personas. Esa convicción fue la que me llevó a estudiar Trabajo Social y la que, con el paso de los años, sigue dando sentido a mi trayectoria profesional. No fue una elección marcada por un ámbito concreto, sino por el deseo de acompañar, escuchar y estar presente allí donde las personas lo necesitan.
Un año después de terminar la diplomatura en Trabajo Social en la UPNA, comencé a trabajar como trabajadora social en el Proyecto de Empleo Social Protegido de Alsasua. Aquella primera experiencia me permitió empezar a conocer de cerca la realidad social desde la práctica. Posteriormente trabajé varios años en el Servicio Social de Base de Irurtzun y, desde 2002, desarrollo mi labor profesional en el Servicio Social de Base de Altsasu, Olazti y Ziordia, en el ámbito de los Servicios Sociales de Base de la administración local.
Además, realizo informes sociales de diversos contenido y motivación (dependencia, discapacidad, juzgados, extranjería, vulnerabilidad, empadronamiento en situación especial...), y visitas a domicilio. A nivel comunitario, actualmente trabajo en la dinamización de un grupo de personas voluntarias que realizan el reparto del Banco de Alimentos en Altsasu, una experiencia que refuerza el valor de la comunidad como espacio de apoyo y solidaridad. Acompañar, orientar y sostener procesos Trabajo en el área de Acogida y Orientación Social, atendiendo a personas de entre 18 y 65 años. Mi labor consiste en informar, orientar y acompañar en relación con trámites, recursos y prestaciones económicas y técnicas de los Servicios Sociales, y también de otros ámbitos como educación, salud, empleo, seguridad social o inmigración. Las situaciones que atendemos son diversas y complejas, y requieren competencias clave como la capacidad de escucha, el trabajo en equipo, la gestión de recursos y, sobre todo, una intervención centrada en las personas. La disposición a aprender y a seguir formándome es también una constante en mi práctica profesional.
Lo más gratificante de mi trabajo es conocer las situaciones individuales de las personas y las familias, comprender su contexto y poder acompañarlas. Lo más difícil, sin duda, es cuando no existen recursos suficientes para mejorar la situación que viven.
La mirada del Trabajo Social: tender puentes Desde mi experiencia, el papel del Trabajo Social en los Servicios Sociales de Base es, fundamentalmente, tender puentes. Acompañar a las personas en procesos que pueden ser largos o cortos, con el objetivo de lograr una mejora en su situación vital, aunque no siempre dispongamos de todos los recursos que desearíamos. El Trabajo Social se construye en torno a las relaciones: relaciones de cooperación, pero también de conflicto, entre personas, familias, grupos y organizaciones. Los conflictos generan dificultades y, en muchos casos, exclusión social. Nuestra labor ha estado siempre ligada a la lucha contra la marginación, el malestar y el sufrimiento de la población. Trabajamos de forma directa con las personas, detectando necesidades y coordinándonos con profesionales de otras disciplinas. La intervención es compartida, en equipo, y busca siempre, junto a la persona, mejorar su situación personal, familiar y social. Además, impulsamos acciones que nacen de la propia comunidad, como el voluntariado, los talleres temáticos o las iniciativas de participación, especialmente con mujeres. Como profesión, también aspiramos a una mejor posición social: a ser más técnicas, más científicas y más reconocidas como profesionales. Retos actuales y preocupaciones de futuro Uno de los grandes retos actuales es mantener el nivel de recursos alcanzado en los Servicios Sociales en los últimos años. La financiación pública no puede estar sometida a criterios de rentabilidad económica. Los Servicios Sociales deben entenderse como un derecho básico de la ciudadanía, una inversión y un valor esencial para el bienestar colectivo.
Me preocupan especialmente los discursos y movimientos reaccionarios que están surgiendo, ya que debilitan principios fundamentales de nuestra profesión y cuestionan derechos que creíamos consolidados. Una aportación específica e irrenunciable El Trabajo Social es una disciplina clave para el bienestar de las personas, especialmente de aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Nuestra aportación no se limita a facilitar recursos y servicios, sino que también consiste en dotar a las personas de herramientas para que sean protagonistas de su propio cambio. Mi práctica profesional está guiada por valores como la responsabilidad y la corresponsabilidad con las personas atendidas, con los servicios implicados y con las instituciones; la transparencia; la justicia social; y el reconocimiento y la defensa de los derechos humanos.
Reconocimiento social y políticas públicas
Me gustaría que la sociedad entendiera que el Trabajo Social no es únicamente trabajo con personas desfavorecidas o en situación de pobreza. La profesión, a nivel macro, sigue infravalorada precisamente por trabajar con la población más vulnerable, donde no hay beneficios económicos visibles ni grandes logros cuantificables. Nuestro trabajo, en muchas ocasiones, consiste en sostener situaciones para que no empeoren. Esta infravaloración está estrechamente relacionada con la financiación de los servicios, su consideración como derecho garantizado y las condiciones laborales de quienes trabajamos en el ámbito social. Además, se trata de una profesión altamente feminizada, lo que también influye estructuralmente en su menor reconocimiento.
La persona detrás de la profesional Mi trabajo me aporta sustento económico, desarrollo personal y relaciones sociales. Para afrontar las dificultades, cuido especialmente la gestión del estrés y el autocuidado profesional. Comparto las situaciones complejas con mis compañeras de equipo y, a nivel personal, recurro al deporte y a una revisión constante de cómo me siento. No tengo reparo en pedir ayuda profesional cuando lo necesito. Si volviera a empezar, volvería a elegir esta profesión, aunque la reforzaría con una formación más específica, especialmente en perspectiva de género, que considero todavía muy ausente de forma transversal en muchas disciplinas. Mirar hacia adelante A nivel profesional, uno de mis objetivos es mejorar mis conocimientos en tecnologías de la información y la comunicación. No imagino un futuro del Trabajo Social radicalmente distinto al actual en el ámbito en el que trabajo, pero sí creo que tenemos una tarea pendiente y colectiva: dignificar el trabajo que hacemos.
A quienes están empezando o estudiando ahora, les diría que el Trabajo Social necesita profesionales comprometidas, críticas y conscientes del valor de su labor. Tenemos mucho por hacer, y empieza por creer en la importancia de nuestro propio trabajo.
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Title 1
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EL PELIGRO DE LA HISTORIA ÚNICA
En este manifiesto Chimamanda Ngozi Adichie hace una llamada a rechazar los relatos únicos. Se trata de un emotivo discurso en el que, con rotundidad y calidez, la autora reivindica la riqueza de la infinitud de historias que nos conforman.
NIÑOS SIN ETIQUETAS
Este libro es una guía de crianza con ideas, consejos y múltiples ejemplos para que nuestros hijos e hijas puedan crecer disfrutando de cada etapa de sus vidas en un entorno que les posibilite desarrollarse plenamente y recibir todo lo que necesiten para ser felices.
Biblioteca colegial
Un rincón de desarrollo profesional e inspiración
Title 1
INTERVENCIÓN SOCIAL BASADA EN LA EVIDENCIA
DEMOCRACIA Y ÉTICA SOCIAL
Este manual quiere contribuir a ese cambio ofreciendo las herramientas necesarias (fuentes de información, estándares de la evidencia, análisis de problemas sociales y ejemplos de intervención) para que la intervención social basada en la evidencia científica sea más la norma que la excepción.
Esta obra muestra el contenido de un ciclo de doce conferencias sobre «Democracia y ética social», que Jane Addams impartió en diversos colegios y centros universitarios reflejando su compromiso con la defensa de la democracia a través de la ética.
PERSPECTIVA FEMINISTA EN INTERVENCIÓN
TRABAJO SOCIAL CON PERSPECTIVA FEMINISTA
Este libro tiene como objetivo reflexionar sobre los aportes, las dificultades y los retos de incorporar la mirada feminista en diferentes ámbitos de la intervención socioeducativa. Al mismo tiempo, pretende dar a conocer experiencias de buenas prácticas de intervención socioeducativa desde una mirada feminista.
Esta publicación brinda un conjunto de reflexiones y aportaciones científicas centradas en cuestiones emergentes del trabajo social con perspectiva feminista, cuyo objetivo es la defensa de los intereses y bienestar de las mujeres.
Title 1
MEDIDAS DE APOYO A PERSONAS CON DISCAPACIDAD
EL PSICÓPATA INVISIBLE
Concha Calleja, aporta la mirada de una experta en comunicación aplicando todos sus conocimientos a la criminología. Nos ofrece herramientas de autodefensa emocional, ayuda para reconocer las señales invisibles y estrategias para sobrevivir sin caer en la paranoia.
Este libro va dirigido, especialmente, a los y las profesionales del Trabajo Social, y surge con el objetivo de arrojar luz ante el reto que supone este nuevo marco legislativo en el enfoque y tratamiento legal de la discapacidad.
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EMPODERAMIENTO Y COMUNICACIÓN PARA LA EMPLEABILIDAD
EXCLUSIÓN SOCIAL, ESPIRITUALIDAD Y CREENCIAS RELIGIOSAS
Esta guía de intervención recoge la experiencia de un proyecto educativo piloto con un colectivo de mujeres árabes migrantes con el objetivo de paliar los déficits iniciales que dificultan su proceso de incardinación en la sociedad de acogida.
Este libro aborda el fenómeno de las creencias religiosas desde una perspectiva interdisciplinar, con el fin de tratar las principales cuestiones implicadas
Title 1
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DEL LIBRO A LOS PASILLOS
La Biblioteca del Colegio no es solo un archivo, es una puerta al pensamiento crítico, la justicia social y la acción transformadora.
Este es un texto honesto y crítico que expone las tensiones entre la teoría y la práctica en las residencias geriátricas. Con una mirada clara y compasiva, la autora analiza los desafíos de aplicar el modelo de Atención Centrada en la Persona.
Pásate por el Colegio para descubrir nuestro catálogo. Cuéntanos qué es lo que te interesa. Haz propuestas para dar un uso original a este espacio.
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EXCLUSIÓN SOCIAL, ESPIRITUALIDAD Y CREENCIAS RELIGIOSAS
Esta guía del Ministerio de Sanidad está dirigida a agentes comunitarios de diversos ámbitos con interés en iniciar o seguir desarrollando acciones comunitarias que permitan ganar salud.
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¡Gracias!
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Created on October 15, 2025
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Revista
de Trabajo Social
77
nº
Colegio Oficial de Trabajo Social de NavarraNafarroako Gizarte Langintzaren Elkargo Ofiziala
Enero 2026
Saludo de la Presidenta
Gema Escalada San Adrián
Índice de contenidos
Pasos que dejan huella
Línea del tiempo del Colegio
La Junta pide la palabra
Un espacio de reflexión y balance
El Colegio en movimiento
Acciones para el aprendizaje y la mejora constante
Grupos de trabajo y comisiones
El poder transformador del Trabajo Social colaborativo
Altavoz de reflexiones y experiencias
El espacio de las personas colegiadas
El Trabajo Social en primera persona
Visiones profesionales desde diferentes ámbitos
Biblioteca del Colegio de Trabajo Social
Un rincón de desarrollo profesional e inspiración
Queridas compañeras:Hoy, al mirar hacia atrás y pensar en estos tres años como Presidenta de nuestro Colegio, solo puedo sentir gratitud. Ha sido un tiempo de aprendizaje, de retos compartidos y de encuentros que me han marcado para siempre. Representar al Colegio ha sido un privilegio. Me ha permitido conocer de cerca el compromiso, la entrega y la pasión que cada una de vosotras pone en su labor diaria.
Saludo de la presidenta: un compromiso compartido
Gema Escalada San Adrián
Estos años me han enseñado el valor de la escucha, la importancia del trabajo en equipo y la fuerza que tenemos cuando unimos nuestras voces. He sentido orgullo, emoción y también la responsabilidad de representar una profesión que transforma vidas cada día. A todas las colegiadas: quiero animaros a dar el paso, a asumir nuevos roles dentro del Colegio. Es una experiencia que enriquece el alma y fortalece el sentido de pertenencia a esta hermosa profesión. Liderar, acompañar y aprender junto con vosotras ha sido un regalo que siempre llevaré conmigo. Gracias por la confianza, por el apoyo y por recordarme, cada día, por qué elegí el Trabajo Social: porque creemos en las personas y en su poder para transformar el mundo. ¡Todas podemos!
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Segundo semestre de 2025: un recorrido por la acción colegialEl segundo semestre de 2025 ha estado marcado por una intensa actividad colegial orientada al fortalecimiento de la profesión, la defensa del trabajo social y el acompañamiento a las profesionales en su práctica diaria. A través de este eje cronológico se recogen, de manera ordenada y visual, las principales acciones, iniciativas y eventos desarrollados durante estos meses.
En julio y agosto...
Trabajo interno de evaluación semestral
Análisis de objetivos alcanzados y nuevas metas
Diseño y organización del plan formativo
Cursos para acompañar el crecimiento profesional
Impulso de campañas de sensibilización social
Valor de la colegiación en el desarrollo profesional
Pasos que dejan huella
Línea del tiempo del Colegio
Empoderamiento y reconocimiento del Trabajo Social
Principios y valores rectores de la profesión
Visibilización de figuras clave del Trabajo Social
En el mes de septiembre...
Espacios de trabajo de la Junta
Formación de búsqueda de empleo
Construyendo Colegio: retos, oportunidades y metas
Sesiones que potencian la empleabilidad
Participación en el Social Work Fest
Campaña en favor de la justicia social
Primer festival de Trabajo Social en Alicante
Porque el Trabajo Social va ligado a los derechos humanos
Píldora sobre Trabajo Social sanitario
Formación para el ejercicio libre
Analizando el rol profesional en salud
Para que el papeleo no nos impida emprender
Formación sobre la Red de Salud Mental
Reactivación del Foro Gerontológico
Creando red profesional a través del reconocimiento
Tras el descanso veraniego, el grupo vuelve con fuerza
Inicio del curso de TS en emergencias
Ampliación del Grupo de Mediación
Especialización en situaciones de catástrofe o crisis
Nuevas metas para un grupo que crece cada día
Inicio de sesiones de acogida grupales
Estrategias novedosas para dar a conocer el Colegio
En noviembre...
En octubre...
El Grupo de Cuidados comienza a andar
Encuentro de la Comisión Deontológica
Un espacio de desahogo y de autocuidado
Marcando la diferencia: un grupo de apoyo ético
Antiguas escuelas: exposición y coloquio
Campaña: el COTSN fuera de Pamplona
Recogiendo la historia del Trabajo Social desde sus inicios
Porque queremos llegar a toda la Comunidad de Navarra
Campaña: preparación a oposiciones
Comisión de Investigación del Colegio
Queremos saber qué necesitas para estar preparada
La creación de conocimiento en Trabajo Social
Formación sobre la Red de Salud Mental
Un espacio para identificar los recursos y servicios de la Red
Inicio del Grupo de TS Comunitario
Un nuevo espacio para construir desde lo colectivo
Píldora: intervención en violencia de género
Identificando claves prácticas para la intervención con mujeres
Píldora sobre el TS en el ámbito jurídico
Poniendo nombre al trabajo en los Juzgados
Concurso de lemas: diseño del detalle colegial
Participación colegial en la elaboración de la bolsa navideña
Campaña intercolegial: revista colectiva
Proceso participativo para dar voz a colegiadas
Tercer Encuentro de Presidencias
Diálogo y trabajo compartido entre los colegios de todo el Estado
Formación en liderazgo: persuasión ética
Encuentros de coordinación y relación laboral
Desarrollo de la capacidad de influir de forma transformadora
Reunión con CERMIN y visita a comunidad terapéutica de Larraingoa
Píldora formativa: instituciones penitenciarias
Apertura de plazo para presentarse a la Junta
Análisis e identificación del rol profesional en este ámbito
Comienza la búsqueda del relevo de la Junta del Colegio
Día Internacional de los Derechos Humanos
Sesiones presenciales TS en emergencias
Presencia en el acto del Parlamento de Navarra
Desarrollo de formación en Primeros Auxilios
Segunda Asamblea General 2025
Encuentro de Junta y Comisión Deontológica
Repasando el año pasado y marcando el camino para el 2026
Buscando sinergias para alcanzar metas compartidas
Comisión de Investigación: paso a paso
Campaña contra las violencias machistas
Analizando resultados y creando el plan para publicar su trabajo
Por la eliminación de todo acto de violencia de género
Convocatoria Premios Concepción Arenal
Día de solidaridad con el pueblo Palestino
Apertura de plazos para la presentación de candidaturas
Reivindicación de la justicia social y el fin del genocidio
Audiencia pública: Código Deontológico
Apertura de plazos para presentar propuestas e ideas
En diciembre...
Apertura listado profesional de peritas/os
Sesiones de presentación en la UPNA
Apertura de plazos para presentarse al listado de peritaje
Acercamiento del Colegio a estudiantes del Grado de TS
Presentación del Dosier Formativo 2026
Espacios de trabajo del Foro Gerontológico
Elaboración y difusión de la nueva oferta de talleres y cursos
Construyendo red y estructura al TS Gerontológico
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Title 1
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La Junta pide la palabra
Un espacio de reflexión y balance
Una divertida carrera de obstáculos en equipo
Una montaña rusa emocional y profesional
Por Carlos Bascones UrsuaColegiada nº 28-1404
Por Gema Escalada San AdriánColegiada nº 28-1034
Mi camino en trabajo social: entre la salud, la lucha y el cuidado colectivo
Un máster de vida en Trabajo Social
Por Cristina Chasco ChascoColegiada nº 28-1378
Por Isabel Zabaleta GarnikaColegiada nº 28-1000
Una voz comprometida con el cuidado, la profesión y la justicia social
El Trabajo Social como compromiso de vida
Por Mª Teresa Migueliz LoperenaColegiada nº 28-78
Por Ana Rocío Setuain EquisoainColegiada nº 28-1546
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Entiendo el trabajo social como una profesión vocacional, profundamente humana, que puede desarrollarse en cualquier ámbito, porque su esencia siempre es la misma: cuidar, acompañar y generar bienestar desde la relación de ayuda y el compromiso ético. Cómo llegué a la Junta del Colegio Mi incorporación a la Junta fue un proceso natural. Durante varios años participé activamente en el grupo de trabajo de Mediación, y poco a poco me fui sintiendo más vinculada al Colegio y a su funcionamiento interno. Algunos compañeros que ya habían pasado por la Junta me animaron a dar el paso, y decidí hacerlo. También hubo una motivación personal: siempre he pensado que es importante devolver parte de lo que otras personas ya han aportado al Colegio de manera altruista. El trabajo colegial se sostiene gracias al esfuerzo conjunto, y creo que todas las personas colegiadas deberíamos implicarnos de alguna manera. Para mí, formar parte de la Junta ha sido una forma de contribuir, seguir aprendiendo y fortalecer el sentido de comunidad profesional, algo que considero esencial en nuestro ámbito.
Una montaña rusa emocional y profesional
Por Gema Escalada San AdriánColegiada nº 28-1034
Soy Gema Escalada y, actualmente, tengo el honor de ser la presidenta del Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra. Mi trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en el ámbito hospitalario y de la salud, donde el trabajo social cumple una función esencial: acompañar de manera integral a las personas y sus familias. He tenido la oportunidad de trabajar codo a codo con equipos sanitarios, coordinando apoyos y recursos, y actuando como puente entre lo emocional, lo social y lo clínico.
Además, me he especializado en cuidados paliativos y mediación, dos áreas quizá menos visibles, pero que considero fundamentales dentro del trabajo social. Los paliativos me enseñaron la importancia del acompañamiento respetuoso y centrado en la persona, especialmente en momentos de gran vulnerabilidad. La mediación, por su parte, me aportó herramientas valiosas para gestionar conflictos, favorecer el diálogo y construir acuerdos desde la empatía y la escucha activa.
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Un balance de la legislatura
Desde la Junta hemos intentado fortalecer el trabajo social en Navarra, quizá no con grandes gestos, pero sí con constancia y convicción. Hemos trabajado con compromiso y cariño, y confío en que ese esfuerzo se note en la continuidad del Colegio, en una profesión más unida y reconocida. A veces pienso que no hace falta destacar un único proyecto: cada comisión, cada grupo, cada pequeña acción tiene impacto. Se hace mucho más de lo que a veces se ve, y detrás de cada iniciativa hay personas que ponen su tiempo, su vocación y su deseo de mejorar la profesión y la sociedad. Por qué merece la pena implicarse
El valor de formar parte de la Junta Para mí, formar parte de la Junta ha sido una experiencia muy enriquecedora. Me ha permitido aportar mi granito de arena a la profesión, aprender de compañeras comprometidas y mirar el trabajo social desde una perspectiva colectiva. No se trata de logros individuales, sino de sumar esfuerzos para construir un Colegio más participativo, visible y cercano. También lo entiendo como una forma de agradecer el trabajo de quienes nos precedieron. Muchas personas han dedicado tiempo y energía al Colegio de forma desinteresada, y continuar ese camino con ilusión y compromiso es una manera de honrar ese legado.
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Mirando hacia el futuro El futuro siempre trae cambios, y creo que los próximos años nos plantearán retos importantes con relación al Trabajo Social en sí mismo.
Una montaña rusa que valió la pena Si tuviera que describir mi experiencia en una frase, diría que ha sido “una montaña rusa emocional y profesional: con retos, aprendizajes y cambios constantes, pero con la satisfacción de haberlo dado todo y cerrar una etapa con muy buen sabor de boca.” Recuerdo una anécdota que siempre me hace sonreír: cuando decidí presentarme a la Junta, mi intención era implicarme un poco más, pero sin asumir grandes responsabilidades… y acabé siendo presidenta. Fue algo totalmente inesperado, pero también una de las experiencias más enriquecedoras y transformadoras que he vivido.
Con respecto al cambio de Junta de Gobierno, más que pensar en dejar un legado, me gustaría pensar que dejamos una base sólida sobre la que seguir construyendo. Hemos trabajado con compromiso y sentido común, y deseo que la próxima Junta encuentre un Colegio estable, participativo y con una identidad más fuerte. Si algo quiero dejar es un espíritu de colaboración y continuidad, la certeza de que cada aportación cuenta.
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Si tuviera que definir al Colegio de Trabajo Social de Navarra con una palabra, sería evolución. Porque hemos avanzado mucho, pero también porque seguimos caminando hacia un futuro de crecimiento y fortalecimiento profesional. Y si me preguntan por qué participar en la Junta es importante, diría que porque es una forma de vivir la profesión desde dentro, de aportar, aprender y construir juntas el futuro del trabajo social.
Un máster de vida en Trabajo Social
Por Cristina Chasco ChascoColegiada nº 28-1378
Mi trayectoria en el ámbito del Trabajo Social ha estado marcada por diferentes experiencias. Cuando terminé la carrera, uno de los temas que más me interesaban era la cooperación al desarrollo. Viví un año en Perú, una experiencia profundamente enriquecedora que me marcó mucho. Allí trabajé con menores y en el ámbito de las adopciones internacionales. Cuando regresé, empecé como educadora en un piso de menores, estuve seis años. Fue un trabajo intenso, pero de un enorme aprendizaje. Después tuve mi primer contrato como trabajadora social en el Servicio de Atención a Domicilio de Pamplona, donde pasé diecinueve años de trayectoria profesional.
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Coordinaba a las trabajadoras familiares y, aunque el servicio estaba subcontratado, en los últimos años pasó a ser municipal, y comencé a trabajar directamente para el Ayuntamiento de Pamplona. Actualmente estoy en excedencia y trabajo en el centro de salud de Ansoáin como trabajadora social sanitaria, aprendiendo un rol completamente diferente. A lo largo de mi carrera me han interesado especialmente la ética y la deontología profesional. Cada vez siento más necesidad de reflexionar sobre la ética en nuestro trabajo, sobre los cuidados y, en particular, sobre la ética del cuidado, que me parece un campo apasionante y lleno de claves para dignificar un ámbito tan esencial para la vida de las personas. Mi llegada al Colegio Debo confesar que estuve muchos años sin colegiarme. Es mi realidad. Me colegié hace unos diez años, y tuve la suerte de que la persona que me hizo la acogida me propuso participar en una comisión. Me contó que se iba a formar un Foro de Trabajo Social y Personas Mayores, en colaboración con la Sociedad Navarra de Geriatría y el Colegio, y me animé a ir. Fui a la primera reunión… y me encantó. Aquel espacio de intercambio profesional, de reflexión compartida y de miradas diversas sobre la práctica cotidiana me pareció interesantísimo. También me ofrecieron participar en la comisión de mediación, pero fue el foro el que realmente me atrapó. En aquella época, Lorea (presidenta de la Junta) empezó a acudir también al foro. Ella me transmitió una imagen del Colegio muy diferente a la que yo tenía, traía un aire fresco y un entusiasmo contagioso. Me hablaba de todo lo que estaban haciendo y de lo que el Colegio estaba llegando a ser. Esa imagen renovada me despertó interés.
Cuando su junta terminaba su mandato, me comentó que estaban buscando gente para continuar el proyecto. Me dio pena pensar que esa energía se perdiese, y decidí involucrarme. No tenía muy claro qué podía aportar, pero sí sabía que quería contribuir con ilusión, con ganas de que el Colegio siguiera siendo un espacio atractivo, en el que las trabajadoras sociales nos reconociéramos y sintiéramos parte de algo común. Lo que hemos conseguido
Recuerdo con especial cariño la inauguración de la nueva sede. Preparamos un vídeo sobre la historia del Colegio y reunimos a presidentas y vicepresidentas de juntas anteriores. El proceso fue incluso más interesante que el resultado: un espacio de reflexión sobre lo que habíamos sido capaces de construir.
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Ese día hubo una energía muy bonita. Llenamos la sede, hicimos un mural, recibimos una escultura de un compañero trabajador social y preparamos una “caja de los deseos” donde cada persona podía escribir sus aspiraciones para la profesión. Uno de los temas que más se repitió fue la necesidad de celebrar el Trabajo Social. Nos damos poco permiso para celebrar, visibilizar lo que hacemos y lo que aportamos.
Sobre la invisibilidad y el valor de lo cotidiano A veces nos invisibilizamos porque estamos completamente absorbidas por lo cotidiano. Trabajamos con dificultades y sufrimientos, y eso nos exige mucha energía. Por eso, tener espacios de reflexión, de autocuidado o de participación profesional es importante. A veces pueden sentirse como “más carga”, pero son precisamente esos espacios los que nos ayudan a cuidarnos, a reflexionar y a mejorar. Creo firmemente que parte de nuestro trabajo es ocupar el espacio que nos corresponde. No podemos dejar que otros lo ocupen. Somos imprescindibles, no solo en situaciones de emergencia, como la pandemia, sino siempre. La Junta: un máster gratuito
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Mirando al futuroParticipar en la Junta me ha permitido reflexionar sobre mi profesión, sobre mi recorrido y sobre el enorme potencial que tenemos como colectivo. Es un espacio vivo, cambiante, desafiante, pero también profundamente gratificante. Al final, esto es un camino compartido. Y cuando una compañera se anima a participar, no solo aporta al Colegio: se lleva mucho más de lo que da. Tu voz cuenta: únete a la nueva junta Quiero invitaros personalmente a participar en la nueva junta del colegio. Porque este colegio somos todas nosotras, y vuestra voz, ideas y energía son fundamentales para seguir creciendo juntas.
No dejemos pasar la oportunidad de construir juntas el colegio que queremos, un colegio plural, referente y representativo, al que nos sintamos orgullosas de pertenecer y podamos proyectar nuestra identidad y valores hacia toda la comunidad.
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Tenía la selectividad hecha y pensé que podía formarme. Así estudié Asistente Social, organizándome como podía: estudiando por las mañanas, yendo a clase por las tardes y dedicando los fines de semana tanto al estudio como a la casa. Aprender, formarse y abrirse camino Tras finalizar los estudios me presenté a oposiciones, pero en aquel momento no existían listas de contratación: o sacabas plaza o no había nada. Entre tanto tuve más hijos y pasé muchos años sin incorporarme al trabajo remunerado. Aun así, nunca dejé de estar colegiada ni de formarme. Hice la homologación a Diplomatura de Trabajo Social, incluso viajando a Vitoria para examinarme, y participé en numerosos cursos siempre que pude. Mi primera experiencia profesional como trabajadora social llegó a través del voluntariado, en una asociación de esclerosis múltiple que se estaba creando en aquel momento. Después trabajé en Nuevo Futuro como coordinadora de hogares, más tarde en Cáritas en el albergue de transeúntes de Pamplona, y posteriormente en distintas unidades de barrio del Ayuntamiento. Finalmente, regresé a Cáritas, al equipo de acogida de la calle San Antón, donde trabajé hasta mi jubilación. El vínculo con el Colegio y la experiencia en la Junta Siempre he estado colegiada y vinculada al Colegio, especialmente a través de la formación. En una etapa anterior ya formé parte de la Junta como vocal, cuando se necesitaban personas para cubrir una dimisión. Más adelante continué, e incluso llegué a ser presidenta en una etapa en la que era la única persona con experiencia previa.
El Trabajo Social como compromiso de vida
Por Mª Teresa Migueliz LoperenaColegiada nº 28-78
Un camino vital hacia el Trabajo Social Mi trayectoria profesional no fue lineal ni planificada. Empecé trabajando en administración y personal, me casé muy joven y tuve mi primer hijo, que nació con problemas de salud en una época —estamos hablando de 1974— en la que no había recursos, información ni apoyos. Dejé el trabajo porque no sabíamos ni qué nos pasaba ni qué iba a ocurrir. A partir de ahí comenzó un proceso de búsqueda constante. Empecé a moverme, a informarme, a descubrir qué recursos existían: rehabilitación, estimulación infantil, grupos vinculados al INSERSO, al Hospital Virgen del Camino y a otras entidades. Mientras acompañaba a mi hijo de un sitio a otro, decidí aprovechar el tiempo y estudiar.
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Cambios, avances y retos del Trabajo Social Cuando yo empecé, los servicios sociales y los centros de salud estaban prácticamente naciendo. Era una época en la que muchas mujeres no podían ejercer lo que habían estudiado y trabajaban en otros sectores. Poco a poco se fueron creando los servicios sociales, la atención primaria y la figura oficial de trabajadora social. Ha habido muchos cambios desde entonces, pero sigo percibiendo una falta de reconocimiento, especialmente en el ámbito sanitario. La figura de la trabajadora social no siempre se considera al mismo nivel que otros perfiles profesionales, y en ocasiones se sufre menosprecio. Es fundamental reivindicar el Trabajo Social como una profesión con competencias propias, que no pueden ni deben ser sustituidas. El buen relevo de la siguiente Junta
Volver a implicarme desde otro lugar En esta última etapa en la Junta he asumido el papel de tesorera. Me he centrado principalmente en la gestión económica y considero que fue un paso muy importante externalizar la contabilidad y conocer con claridad la situación económica del Colegio. También vivimos momentos muy delicados, como cuando nos quedamos sin personal de forma simultánea, algo que generó mucho vértigo, aunque finalmente tuvimos la suerte de incorporar a personas muy competentes. A nivel personal, esta etapa me ha permitido reconectar con el Colegio y con la profesión. Ahora me siento más actualizada, más implicada y más consciente de los retos actuales del Trabajo Social.
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Aprendizajes y sentido colectivo Mi paso por la Junta me ha dejado un aprendizaje muy claro: hay muchas personas que merecen la pena. A menudo se ve más lo negativo que lo positivo, pero existen muchísimas personas comprometidas, trabajadoras y generosas. Conocer otras realidades, otros ámbitos de trabajo y otras experiencias vitales enriquece enormemente. El trabajo en equipo, el respeto mutuo y la ausencia de conflictos han marcado esta etapa. Me llevo relaciones bonitas, aprendizajes compartidos y la convicción de que el Colegio es un espacio colectivo que solo cobra sentido si se utiliza, se cuida y se construye entre todas y todos. Un mensaje motivador para quien tenga ilusión
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Es bonito ver cómo ese proyecto iniciado por la Junta anterior se ha consolidado y se ha convertido en un lugar de referencia y encuentro.Entre las iniciativas que más satisfacción me han dado, destaco el plan de comunicación que hemos comenzado a implementar. Muchas de las acciones ya se venían haciendo, pero estructurarlas en un plan ha permitido dar coherencia, visibilidad y atractivo al trabajo del Colegio. Al final, lo que no se conoce, no existe. Si tuviera que destacar un cambio con impacto real, diría que ha sido la mayor visibilidad del Colegio entre las colegiadas. Hoy se percibe más cercano, más presente, y sobre todo como un apoyo en el ejercicio diario de la profesión. Lo que ha significado para mí formar parte de la Junta
Una divertida carrera de obstáculos en equipo
Por Carlos Bascones UrsuaColegiada nº 28-1404
Me llamo Carlos Báscones, soy trabajador social y he desarrollado mi labor tanto en el tercer sector como en la administración pública. Empecé en el programa de protección de personas solicitantes de asilo de Cruz Roja, una experiencia que me marcó profundamente y me ayudó a entender la complejidad del acompañamiento social. Actualmente, trabajo en el Servicio Social de Base de Tudela, donde sigo aprendiendo cada día sobre la realidad de las personas y los desafíos del sistema.
Un balance de la legislatura Decidí formar parte de la Junta de Gobierno del Colegio porque quería conocer más a fondo la profesión, explorar los distintos ámbitos de trabajo que existen y descubrir todo aquello que me estaba perdiendo hasta entonces. Si echo la vista atrás, creo que el mayor logro de esta legislatura ha sido asentar el edificio del Colegio como un espacio propio y fomentar su uso por parte de todas las colegiadas y colegiados.
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Por qué implicarse en la vida colegial Si alguien me preguntara si merece la pena implicarse en la vida colegial, le diría sin dudarlo que sí. Le animaría a acercarse al Colegio, a hablar con el personal técnico y descubrir las vías de participación disponibles a través de las comisiones. El Colegio es un espacio abierto y vivo, y lo ideal es que cada profesional lo sienta como algo propio. Al fin y al cabo, es nuestro, de todas las trabajadoras sociales colegiadas. Mirando hacia el futuro De cara al futuro, creo que uno de los grandes retos del Colegio es ganar visibilidad en las instituciones y reforzar su papel en la defensa de los derechos sociales. La profesión debe ocupar un lugar más activo y notorio en la defensa de las personas, en un contexto donde las condiciones laborales y personales siguen siendo un desafío.
También considero clave fomentar la colegiación entre las profesionales jóvenes, estableciendo puentes de colaboración con la Universidad Pública de Navarra y reforzando la participación de las colegiadas en general. Creo que dejamos a la próxima Junta un Colegio visible, con una agenda rica en actividades y recursos, y con más interés entre las egresadas. Aun así, queda margen de mejora, y confío plenamente en el equipo que tome el relevo. Si pudiera dejar un consejo, sería este: confiad en el trabajo en equipo y mantened la ilusión incluso cuando surjan obstáculos. Esa es la clave para mantener la motivación durante toda la legislatura.
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Una experiencia que deja huella Si tuviera que resumir mi experiencia en una frase, diría que ha sido “una divertida carrera de obstáculos en la que todas hemos llegado juntas para celebrar nuestro éxito y dar el relevo a otro equipo". Y si alguien me preguntara por qué participar en la Junta es importante, le respondería que porque el Colegio somos todas, y solo desde la implicación colectiva podemos seguir haciéndolo crecer.
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El Colegio como punto de encuentro y aprendizajeDurante mucho tiempo mi participación en el Colegio fue más bien discreta. Leía los correos, revisaba la documentación, miraba las formaciones… pero no daba el paso a implicarme de manera activa. Fue cuando empecé a ejercer como trabajadora social cuando sentí la necesidad de involucrarme más, de ubicarme mejor dentro de la profesión y entender cuál era su realidad actual. Entrar en la Junta fue una oportunidad para conocer a otras profesionales, aprender de diferentes ámbitos y actualizarme. También fue una forma de sentir que podía aportar, aunque mi experiencia fuera limitada. Con el tiempo entendí que no solo la experiencia profesional suma, sino también las vivencias personales, las miradas distintas y las ganas de participar. El ámbito sanitario: una vocación que volvió Mis prácticas de carrera las hice en un centro de salud y, aunque la experiencia no fue especialmente buena, el ámbito sanitario siempre me había llamado la atención. La parte social de la salud me parece fundamental, y estoy convencida de que como trabajadoras sociales tenemos mucho que aportar ahí. Llegué al ámbito sanitario casi por casualidad, a través de unas oposiciones y una sustitución cuando estaba en paro. Esa oportunidad me permitió confirmar algo que ya intuía: que la salud no puede entenderse sin su dimensión social, y que muchas situaciones de enfermedad tienen un origen o un agravante claramente social.
Mi camino en trabajo social: entre la salud, la lucha y el cuidado colectivo
Por Isabel Zabaleta GarnikaColegiada nº 28-1000
Me llamo Isabel Zabaleta, soy trabajadora social y llevo alrededor de cuatro años dedicada al ámbito social y sanitario. Aunque terminé la carrera hace bastante más tiempo, mi trayectoria profesional no ha sido lineal. Durante años estuve alejada del ejercicio directo, pero siempre sentí la necesidad de mantenerme vinculada a la profesión. Por eso me colegié nada más acabar los estudios: era una forma de seguir conectada, de estar informada, de no perder del todo ese hilo que sabía que en algún momento volvería a tirar de él.
Ese momento llegó cuando empecé a asistir a una asamblea. Eso despertó en mí el gusanillo de la participación, de la reivindicación, de sentir que formaba parte de algo colectivo. En el colegio profesional encontré un espacio desde el que movilizar, activar y empoderar, palabras que para mí tienen mucho sentido en el trabajo social.
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Reconocimiento y retos del trabajo social sanitario Uno de los grandes retos del trabajo social sanitario es el reconocimiento. Sin un reconocimiento académico claro, sin una especialización universitaria formal, la profesión sigue estando infravalorada dentro del sistema sanitario. En Navarra se han conseguido avances gracias a la lucha colectiva, pero aún queda camino por recorrer. La experiencia en la Junta: retos, miedos y aprendizajes Formar parte de la Junta ha sido una experiencia intensa. Desde fuera puede parecer que todo es sencillo, pero la realidad es que hay decisiones difíciles, momentos de tensión y procesos que generan estrés. Al final estás tomando decisiones que afectan a muchas personas que han confiado en ti. Aun así, creo que se ha hecho un gran trabajo. Se ha consolidado una estructura en el Colegio, se ha mejorado la accesibilidad, se ha fortalecido el equipo técnico y se ha puesto el foco en el cuidado, tanto de la profesión como de las personas que la ejercen.
Lo que me ha aportado a nivel personal y profesional El valor de aportar, aunque sea poco Cuando entré en la Junta tenía miedo de no ser capaz de aportar, de no estar a la altura. Con el tiempo aprendí que no se trata de aportar mucho, sino de aportar algo. Porque muchos “pocos” hacen un “mucho”, y quedarse al margen no suma nada. Por eso siempre animo a otras personas a implicarse. No hace falta ser experta, ni tener una trayectoria brillante. Lo importante es tener ganas, una mirada propia y disposición a trabajar en equipo. Los grupos diversos son mucho más enriquecedores que los formados solo por perfiles muy técnicos.
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Una Junta luchadora y persistente Si tuviera que definir a esta Junta, diría que ha sido luchadora y persistente. Ha tenido claros sus objetivos y ha trabajado para alcanzarlos, siempre poniendo en el centro al trabajo social y a las personas que lo ejercen. Cuidar, defender y empoderar han sido palabras clave durante todo el mandato. Me gustaría que la siguiente Junta siguiera fortaleciendo las sinergias con otros ámbitos: educación, política, comunidad. Cuanto más se conozca el Colegio, más se conocerá la profesión. Y, sobre todo, que se siga poniendo en el centro a las profesionales, porque sin ellas no hay visibilización ni defensa posible.
Más allá de la gestión de recursos Uno de los grandes retos del trabajo social en la sociedad es romper con la idea de que somos meras gestoras de recursos. Nuestro trabajo va mucho más allá: es acompañamiento, apoyo y presencia en situaciones complejas de la vida, aquellas que impiden vivir con salud y dignidad. Falta reconocimiento, sí, pero también conciencia. Y en eso seguimos trabajando. Porque el trabajo social es imprescindible para construir una salud más justa, más humana y más social. Mis deseos para la próxima Junta
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He desarrollado un recorrido de trabajo social clínico que considero de gran ayuda en el ejercicio profesional y que me ha llevado a reafirmar la importancia del reconocimiento de la formación de trabajo social de base como pilar de la relación de apoyo. El paso a la Junta de Gobierno Me ofrecí a formar parte de la Junta del COTSN como un espacio de trabajo voluntario desde el que poder contribuir a poner en valor la profesión y favorecer su desarrollo, desde la unión de fuerzas y especificidades y hacia la exploración de su potencial. Durante mi labor en la Junta he querido trabajar para ser una representante adecuada de las personas colegiadas, ayudando a sensibilizar sobre el aporte fundamental del Trabajo Social para seguir construyendo una sociedad acogedora, diversa, cercana y amable. Una sociedad que reduzca jerarquías en favor de líneas horizontales, comprensivas y acompañadoras en los difíciles afrontamientos vitales propios de los procesos humanos, apoyando el desarrollo personal, la justicia social y promoviendo el reconocimiento y la valoración social de lo que considero nuestra esencia. Balance de una legislatura Mirando atrás, considero que uno de los mayores logros de esta legislatura ha sido favorecer una estructura colegial sólida que permita sostener las acciones del Colegio. Se ha trabajado desde planes estratégicos definidos para la legislatura, desarrollados a su vez en planes de acción revisados desde una lógica de mejora continua. Entre las iniciativas que más satisfacción me han generado destaco la representación del Colegio dentro del proyecto NEAR, participando en dinámicas de escucha que han permitido elevar análisis y propuestas para enfocar la acción social en Navarra en distintos ámbitos, incluyendo jornadas en la UPNA.
Mi camino en trabajo social: entre la salud, la lucha y el cuidado colectivo
Por Ana Rocío Setuain EquisoainColegiada nº 28-1546
Soy trabajadora social y psicoterapeuta avalada por FEAP. También estoy habilitada como educadora social. He ejercido el trabajo social durante más de 30 años en contextos de protección, promoción de derechos de la infancia, intervención familiar y asesoramiento técnico. Desde 1995 trabajé durante 15 años en Fundación Ilundain, en Navarra, y en 2010 pasé a coordinar, desde su origen y durante 11 años, el programa SAFAYA de apoyo a familias acogedoras y adoptantes. Actualmente ejerzo como supervisora técnica.
A lo largo de toda esta trayectoria siempre he considerado fundamental mantener una formación continua para la mejora y el desarrollo responsable de mi profesión. Por ello me formé como psicoterapeuta y realicé posgrados universitarios en postadopción, hipnosis clínica, educación sexual y suicidiología.
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También valoro especialmente el haber conocido en profundidad el funcionamiento colegial y haber podido contribuir a la defensa y promoción de nuestra profesión, así como la creación del grupo de autocuidado dentro del Colegio de Trabajo Social. No han faltado dificultades, especialmente en lo relativo a lograr el ajuste de los perfiles profesionales contratados en el Colegio para conseguir un funcionamiento cohesionado y estable, acorde a las labores actuales y a la proyección futura de la institución. Aun así, uno de los cambios con mayor impacto real para las personas colegiadas ha sido el incremento de la presencia del colectivo en los diversos ámbitos que nos ocupan. El valor del Colegio y su visibilización Formar parte de la Junta del Colegio ha significado asumir la responsabilidad de trabajar y sensibilizar sobre el aporte esencial del Trabajo Social en la construcción de una sociedad justa, diversa y humana. Supone reducir jerarquías, apostar por líneas horizontales y acompañadoras, y sostener procesos de apoyo que promuevan el desarrollo personal, la justicia social y la valoración social de nuestra profesión. Desde la Junta se ha contribuido a fortalecer el Trabajo Social en Navarra estableciendo, dentro del plan estratégico, la defensa de la profesión y el cuidado y autocuidado como líneas preferentes. Se han impulsado espacios de reflexión y demanda orientados al cuidado de las profesionales y al buen trato como base de todo el ejercicio profesional. Existen acciones especialmente relevantes para la sociedad que considero importante visibilizar, como la participación en procesos de mediación, atendidos por un grupo específico y contratados en colaboración con el Colegio de Abogacía, como alternativa cuidadosa de resolución de conflictos.
También destaco el grupo de cuidado y autocuidado como base del bienestar personal y profesional, y la oferta de supervisión profesional como parte de las acciones del Colegio. La participación colegial como oportunidad Animaría a cualquier persona colegiada a implicarse en la vida del Colegio, ya que participar es la mejor manera de conocerlo a fondo y de generar sensibilidad por la profesión, tanto como gremio como desde el empoderamiento personal. La participación permite extender experiencias de cuidado y apoyo entre las colegiadas, creando lazos y favoreciendo el desarrollo personal y comunitario. Formar parte de la Junta me ha brindado la oportunidad de conocer en profundidad el funcionamiento colegial y la amplitud de aspectos que abarca, así como el sistema de trabajo social de una manera más completa. Me ha permitido descubrir acciones, actividades, grupos y comisiones existentes, profundizar en ellos, desarrollar temáticas, proponer buenas prácticas profesionales a nivel micro y macro, y comprender mejor el funcionamiento del sistema, desde los ámbitos gubernamentales hasta la práctica cotidiana. También ha supuesto conocer situaciones de vulnerabilidad y atención desde miradas diversas, con sus especificidades y necesidades, así como promover reflexiones que he ido elaborando a lo largo de mi trayectoria profesional para la mejora continua de la profesión. Considero que para participar en la Junta son importantes el interés y la ilusión, junto con la responsabilidad y el sentido de la cooperación solidaria, además de la capacidad de diálogo, refuerzo, acompañamiento y respeto.
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Mirar hacia el futuro del Trabajo Social Uno de los principales retos del Colegio y de la profesión en los próximos años es consolidar el Trabajo Social como garante del bienestar social, especialmente en un momento histórico en el que la construcción comunitaria, diversa y solidaria es más necesaria que nunca. Defender la justicia social y los valores humanos resulta clave para posibilitar convivencias pacíficas, enriquecedoras y de desarrollo personal y comunitario. El legado que me gustaría dejar es una estructura profesional estabilizada, con planes estratégicos reflexionados y objetivados, y planes de acción que permitan su desarrollo a través de acciones participativas cada vez más evolucionadas. También considero fundamental el desarrollo de canales de comunicación e influencia social, mediante la emisión de consultas, informes, comunicaciones y solicitudes en los temas en los que queremos tener incidencia sociopolítica. La creación de grupos de reflexión temática, la recogida de la historia del Colegio y el aprendizaje del potencial de participación en consejos gubernamentales son también elementos clave para el futuro.
Un mensaje para quienes continuarán A quienes asuman la Junta en el futuro les recordaría la importancia de fortalecernos como Colegio para consolidarnos como gremio y contar con una voz profesional sólida y herramientas de calidad. Les animaría a estructurar un tiempo semanal para dedicarlo con tranquilidad a las labores de Junta, de modo que sea una experiencia enriquecedora, de aprendizaje, disfrute y aporte. También destacaría que no parten de cero: el Colegio cuenta con un recorrido consolidado, un equipo profesional estable, complementario y cohesionado, una estructura de grupos de trabajo y comisiones asentada, y la posibilidad de consulta a la Junta anterior. Todo ello facilita enormemente la labor. Finalmente, creo esencial que no se pierda esa parte solidaria y voluntaria que nos conforma como grupo profesional comprometido con los valores humanos, en equilibrio con una profesionalidad de calidad que configura la esencia de esta profesión tan especial y especializada.
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Plan de comunicación del COTSN
Un nuevo impulso para la profesión y el Colegio.
Por Irene Eraso MorentinNº Colegiada: 28-1510
Social Work Fest
Unión, Ilusión y cambio: mi experiencia en el festival.
Por Carlos Bascones UrsuaNº Colegiada: 28-1404
El Colegio en movimiento
Encuentro de presidencias
Acciones para el aprendizaje y la mejora constante
Construyendo acuerdos, reforzando la profesión.
Por Gema Escalada San AdriánNº Colegiada: 28-1034
Conectar, visibilizar y avanzar juntas.El Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra ha estado inmerso en un proceso apasionante: la creación de un nuevo Plan de Comunicación que marcará la hoja de ruta de los próximos dos años. Este plan nace con un objetivo claro: mejorar la comunicación del Colegio, fortalecer los vínculos con nuestras colegiadas, proyectar la profesión hacia la sociedad y consolidar nuestra posición como referentes en el ámbito social.Tres públicos, un mismo propósito
- Con las entidades e instituciones: fortaleceremos los lazos con administraciones, organizaciones y medios de comunicación, consolidando al Colegio como interlocutor de referencia en el ámbito social.
Una comunicación más cercana, coherente y estratégicaEl Plan no se limita a “comunicar más”, sino a comunicar mejor. Queremos construir un discurso compartido, coherente y consensuado, que refleje la identidad y los valores del Colegio y de la profesión.Plan de comunicación: un nuevo impulso para la profesión
Por Irene Eraso Morentin Colegiada nº 28-1510
Entre las acciones previstas destacan:
- La renovación integral de la página web, para hacerla más accesible, dinámica y útil.
Queremos que sea un espacio vivo, donde resulte fácil encontrar información sobre servicios, actividades, formación y actualidad profesional. Una web pensada para acompañar el día a día de quienes ejercen el Trabajo Social y también para acercar a la sociedad la labor esencial que realizamos.- El fortalecimiento de la presencia en medios de comunicación y redes sociales, con mensajes claros, actualizados y que transmitan el valor social y político del Trabajo Social.
Buscamos llegar a más personas, generar conversación y visibilizar la profesión desde una perspectiva comprometida y positiva.- La creación de un Grupo de Trabajo de Comunicación, que permitirá contar con la implicación directa de colegiadas interesadas en aportar ideas, contenidos y perspectivas.
Su creación nos permitirá construir una comunicación más colaborativa, plural y representativa de la diversidad del colectivo profesional.Un plan a dos años: paso a paso, pero con rumbo firme El nuevo Plan de Comunicación se desarrollará a lo largo de dos años, con una planificación por fases que permitirá ir incorporando mejoras progresivas y evaluar los avances de forma continua.Este proceso no solo busca optimizar las herramientas comunicativas del Colegio, sino también reforzar la identidad profesional y el sentido de pertenencia, potenciando la visibilidad del Trabajo Social como profesión esencial, crítica y transformadora. Un proyecto colectivo
Como en todo lo que hacemos desde el Colegio, este plan será un proyecto compartido. Contará con la participación del equipo técnico, la Junta de Gobierno y, sobre todo, de las personas colegiadas que quieran sumarse al nuevo Grupo de Trabajo, un espacio abierto a la creatividad, la estrategia y la colaboración. Porque comunicar bien también es cuidar. Y este nuevo Plan de Comunicación es, en definitiva, una forma de cuidar la profesión, a las personas que la ejercen y a la sociedad a la que servimos. Te invitamos a formar parte de este cambio: tu voz también construye el Colegio que queremos: un Colegio que se exprese con muchas voces y refleje la diversidad del Trabajo Social en Navarra. Un espacio donde cada aportación sume, donde las ideas se transformen en acciones y donde la comunicación sea una herramienta para fortalecer la profesión, visibilizar su impacto y generar comunidad.
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Cuando la curiosidad se convierte en impulsoConocí el Social Work Fest desde que se presentó la idea en el encuentro nacional de Colegios en Aranjuez. Desde ese momento, me pareció una propuesta muy interesante y sentí mucha curiosidad por ver cómo responderían los y las estudiantes de Trabajo Social, así como las profesionales jóvenes. Había participado antes en otros eventos relacionados con el voluntariado —organizados por Cruz Roja Juventud o la Federación de Salesianos de España—, pero este festival tenía algo distinto, una energía especial. Un festival con alma social El ambiente era exactamente eso: un festival. Pero con una temática que nos atraviesa y apasiona, el Trabajo Social. Lo que realmente lo hacía diferente era la combinación entre el ocio y la parte socioformativa. Aprender con un carácter lúdico es una fórmula que funciona, y creo que esa mezcla es la que lo distingue de otros congresos. De hecho, el Social Work Fest despertó tanto interés que animó a varias personas jóvenes a plantearse asistir al próximo Congreso de Trabajo Social en Gijón. Entre las actividades, los talleres fueron sin duda lo más enriquecedor. Tener la oportunidad de compartir experiencias en primera persona con profesionales directamente implicadas en los temas tratados generó un ambiente de aprendizaje y diálogo que nos hizo crecer. También los espacios de networking fueron una experiencia muy valiosa: nos permitieron conocer, compartir y crear lazos que seguramente perdurarán.
Unión, ilusión y cambio: mi experiencia en el Social Work Fest
Por Carlos Bascones UrsuaColegiada nº 28-1404
El taller que me marcóDe todas las ponencias, me impactó especialmente el taller sobre trabajo social en instituciones penitenciarias, impartido por Laura. Me gustó mucho el equilibrio entre exposición y dinámica práctica; esta última fue especialmente gráfica y reveladora del proceso que viven tanto las personas afectadas como las y los profesionales que trabajan con ellas. Los temas que más protagonismo tuvieron en esta edición fueron, precisamente, el trabajo social en instituciones penitenciarias, la influencia del porno en las relaciones socioafectivas entre jóvenes y el papel del trabajo social en el cambio social a través de los medios de comunicación. Y sí, se notó la presencia de voces jóvenes. A pesar de que fue un evento muy concentrado en el tiempo, quedó claro que hay nuevas generaciones con ideas y ganas, con propuestas adaptadas a las circunstancias actuales. Son quienes pueden mantener la incidencia y la vitalidad de nuestra profesión en la sociedad. Recuperar la ilusión profesional Antes de ir al festival me sentía algo estancado, con esa pérdida de motivación que a veces llega tras los primeros años de ejercicio. Pero esta experiencia me ayudó a reconectar con mis ganas de trabajar por el cambio social. Aprendí a gestionar mejor las dificultades y a no dejar que me desgasten como profesional. El Social Work Fest me recordó que el Trabajo Social tiene un enorme margen de actuación que no siempre aprovechamos. Sirvió para despertar de nuevo esa mirada crítica, política y creativa que necesitamos, y para animarnos a repensar la profesión desde nuestras propias posiciones.
La fuerza del encuentroCreo que los espacios culturales y festivos como este fortalecen enormemente la identidad profesional. Nos permiten descubrir que, aunque trabajemos en contextos distintos, compartimos una base común y unos valores que nos unen. En esos espacios de encuentro es donde realmente sentimos que la unión hace la fuerza.
Inspiración para Navarra Entre las cosas que me traje en la mochila, recuerdo especialmente una campaña sencilla pero potente del Colegio de Trabajo Social de Canarias: un cartel con el mensaje "soy trabajador social” acompañado del dibujo de una persona sosteniendo el planeta Tierra. Es una forma lúdica y visual de reivindicar nuestra identidad profesional en los equipos y lugares de trabajo. Pequeños gestos como ese pueden generar un gran impacto.
Creo que los colegios profesionales deberíamos seguir promoviendo espacios como el Social Work Fest. Las juntas tienen una función interna esencial, pero también necesitan mantener una visión externa que responda a las demandas reales de las profesionales. No hacen falta ideas complicadas; basta con fomentar el encuentro, la comunicación y esa chispa de motivación que nos hace sentir el Trabajo Social no como un empleo, sino como una profesión con sentido de pertenencia. Mirando al futuro Estoy convencido de que combinar lo lúdico con lo formativo es una gran forma de atraer a profesionales jóvenes hacia la colegiación y hacia la propia profesión. En futuras ediciones del festival me gustaría ver menos espacios de networking, pero con más tiempo para profundizar. Algunos se quedaron cortos porque el margen del evento era ajustado, y fue una pena porque todos eran interesantes. Ha sido una experiencia piloto muy exitosa, con margen para seguir mejorando. Si tuviera que resumir el festival en tres palabras serían: unión, ilusión y cambio. Y a quien esté dudando si ir o no a la próxima edición, solo le diría: haz tu inscripción… y luego me cuentas. Vale la pena.
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El valor de encontrarnosEl pasado 7 y 8 de noviembre viajé a León para participar en el Encuentro de Presidencias de los Colegios Profesionales de Trabajo Social. Dos días intensos, llenos de intercambio, análisis y decisiones conjuntas que refuerzan la profesión desde la práctica y la coordinación. Siempre que nos reunimos, se genera esa sensación de red, de comunidad profesional que comparte retos y compromisos. En esta ocasión, además, salí con la certeza de que seguimos avanzando hacia un modelo más sólido y coherente. La colegiación: un compromiso común Uno de los principales temas de trabajo fue la colegiación obligatoria. Todas coincidimos en la necesidad de actuar de forma coordinada para garantizar su cumplimiento, respaldadas por la base jurídica que la avala. La colegiación, recordamos, tiene carácter estatal y abarca tanto el ejercicio público como el privado. Insistimos en que darse de alta o de baja no es un trámite menor: es un procedimiento administrativo formal que exige rigor. Defender la profesión desde la responsabilidad Reafirmamos que ejercer sin estar colegiada constituye un ejercicio irregular de la profesión. Por ello, se está revisando un protocolo para posibles colegiaciones de oficio, con el fin de garantizar que todas las personas que trabajan como trabajadoras sociales lo hagan conforme a la ley. La colegiación no es un mero trámite burocrático: es una garantía para la ciudadanía y un respaldo para nosotras como profesionales.
Encuentro de presidencias: construyendo acuerdos, reforzando la profesión.
Por Gema Escalada San Adrián Colegiada nº 28-1034
Registrar y visibilizar las agresiones Otro de los temas que más nos preocupó fue el de las agresiones a profesionales. Reiteramos la importancia de registrar todos los casos para disponer de un registro que refleje la magnitud real de este problema. Competencias digitales: una prioridad formativa En un momento de transformación tecnológica, consideramos esencial que nadie quede atrás. El impulso del desarrollo de las competencias digitales entre las personas colegiadas es uno de los ejes fundamentales para el desarrollo de la profesión. Mirando al Congreso de Gijón 2026 Por último, se compartió información sobre el Congreso Estatal de Trabajo Social, que se celebrará en Gijón en 2026. En este marco se presentará oficialmente la Comisión Deontológica, un paso muy relevante para reforzar la ética profesional y la unidad de criterios a nivel estatal.
Hacia una profesión más fuerte y conectada Al finalizar el encuentro, me quedé con una sensación de orgullo y de impulso colectivo. Estos espacios no solo sirven para coordinar acuerdos o revisar protocolos; son también un recordatorio del valor que tiene trabajar juntas, con una mirada compartida y una convicción firme en la defensa del Trabajo Social. Salí de León con la certeza de que estamos construyendo una profesión más cohesionada, más visible y más consciente de su papel en la sociedad. Y que, paso a paso, seguimos avanzando.
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Comisiones y grupos de trabajo
Caminos para involucrarte y transformar
Por Idoia Ortabe OrtaNº Colegiada: 28-1322
Grupo de Investigación
Interés, motivación y rigor
Por Cristina Lópes Dos SantosNº Colegiada: 28-737
Mediar para transformar
Un camino desde el Trabajo Social
Por Josean Villanueva OyarzabalNº Colegiada: 28-623
Pensar la profesión desde la ética
Mi camino en la Comisión Deontológica
Por Idoia Artazcoz San JuanNº Colegiada: 28-1256
Cuando la emergencia nos convoca
Grupos de trabajo y comisiones
Construir el Trabajo Social en contextos críticos
Por Cristina Vera Pérez Nº Colegiada: 28-1903
Pensar juntas el envejecimiento
El poder transformador del Trabajo Social colaborativo
Tejiendo un espacio común para envejecer con derechos
Por Inés Matellanes Muruzabal y Juan Francisco Jerez Bernabeu Nº Colegiadas: 28-1656 y 28-707
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Tu participación construye nuestra profesión En toda organización formada por personas, la participación activa de sus miembros es esencial para que sus valores, objetivos y estrategias se alineen con los suyos propios. En el Colegio de Trabajo Social de Navarra no es para menos: actualmente somos más de 1.100 colegiadas y, cada una de nosotras, tenemos la capacidad y la responsabilidad de contribuir al fortalecimiento de la profesión, aportar nuestra mirada y participar en la construcción colectiva de un Colegio más representativo, democrático y vivo. Pero ¿para qué? ¿Por qué es importante que participe en el Colegio? Porque, al final, un Colegio Profesional solo tiene sentido si quienes lo formamos estamos presentes. Participar no es algo grandilocuente ni exige grandes gestos: es estar, aportar cuando podemos y sentir que lo que ocurre en el Colegio también tiene que ver con nosotras. Porque cuando participas:
Comisiones y grupos de trabajo: caminos para involucrarte y transformar
Por Idoia Ortabe Orta Colegiada nº 28-1322
- Refuerzas la presencia del Trabajo Social en Navarra: cuantas más voces haya detrás, más fuerza tendremos para defender nuestras condiciones y el valor de nuestra labor.
Participar es, sencillamente, formar parte. Y ese “estar” de cada una es lo que hace que el Colegio sea realmente nuestro. Comisiones y grupos de trabajo: tu vía para participar y construir Una de las formas más efectivas de participar en el Colegio es a través de las comisiones y grupos de trabajo. Son espacios donde cada colegiada puede aportar su experiencia, compartir ideas y colaborar directamente en proyectos que impactan en la profesión y en la sociedad. Además, son un instrumento fundamental para garantizar que el Colegio sea más representativo, transparente y activo, porque cada grupo refleja intereses, ámbitos y realidades distintas dentro del Trabajo Social. Actualmente conforman el Colegio diez comisiones y grupos de Trabajo:Comisión de Formación
Detecta necesidades formativas, planifica actividades y promueve la actualización profesional, garantizando que las colegiadas cuenten con espacios de aprendizaje continuo y de calidad.
Comisión de Trabajo Social Sanitario
Es una estructura de trabajo pensada para proyectar socialmente el Trabajo Social Sanitario. Ofrece asesoramiento y colaboración al colegio en temas relativos al Trabajo Social en Salud.
Comisión de Trabajo Social Comunitario
Fortalece el Trabajo Social Comunitario mediante la formación, la investigación, la visibilidad profesional y la creación de espacios colaborativos para compartir y generar buenas prácticas.
Foro Gerontológico
Impulsa el análisis, el intercambio y el debate sobre el estado del Trabajo Social en la promoción del envejecimiento activo, la autonomía personal y la defensa de los derechos de las personas mayores.
Comisión Deontológica
Es el órgano consultivo y asesor que tiene como objetivo garantizar la correcta aplicación de los principios éticos y deontológicos del Trabajo Social, según lo establecido en el Código Deontológico de la profesión.
Comisión de Mediación
Grupo impulsor del Servicio de Mediación del Colegio, promueve y facilita la mediación como herramienta de resolución de conflictos, fomentando la comunicación, el acuerdo y la convivencia ética entre personas, grupos e instituciones dentro del ámbito social y profesional.
Comisión de Emergencias
Planifica, coordina y fortalece la actuación de profesionales del Trabajo Social ante situaciones de emergencia o crisis, asegurando una intervención rápida, ética y eficaz.
Comisión Código de Buen Gobierno
Vela por la transparencia, la ética y la correcta gestión del Colegio, asegurando que sus decisiones, procedimientos y actuaciones se ajusten a los principios del Buen Gobierno y a los valores de la profesión.
Grupo de Cuidados
Fomenta el autocuidado personal y profesional mediante estrategias de prevención, manejo del estrés y construcción de redes de apoyo que promuevan el bienestar individual y colectivo.
Grupo de Investigación
“Las organizaciones humanas solo cambian cuando quienes las forman participan activamente en su transformación”
Fomenta la investigación en Trabajo Social para generar conocimiento, promover buenas prácticas y fortalecer la evidencia que respalde la intervención profesional y el desarrollo de la disciplina.
Margaret J. Wheatley
Tu experiencia tiene un lugar en el Colegio Cada comisión y grupo de trabajo tiene un propósito específico, pero todas ofrecen espacios donde las colegiadas pueden aportar, aprender y colaborar. Conocer sus objetivos te ayuda a identificar dónde tu experiencia o tus intereses pueden tener un impacto real. Si alguna de estas áreas te llama la atención, puedes involucrarte, participar activamente o incluso proponer nuevas comisiones y grupos. Ponte en contacto con el Colegio y contribuye a construir un Colegio más vivo, representativo y colaborativo.
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El nacimiento del grupo Todo comenzó a raíz de mi tesis doctoral, que me abrió una nueva perspectiva sobre la profesión. Me di cuenta de que, para que nuestra intervención sea mejor, necesitamos dotarla de conocimiento y de valor científico. El trabajo social tiene un enorme potencial, pero si no contamos con una base sólida, corremos el riesgo de quedarnos encerrados en nuestro propio universo profesional.
Por eso, sentí la necesidad de conectar la práctica con la investigación, de abrir la experiencia al bagaje científico y profesional, y de hacer que ambas dimensiones se nutran mutuamente. Con esa idea en mente, planteé al Colegio la creación del grupo, y así nació este espacio de reflexión y trabajo. Las motivaciones fueron compartidas: un interés por el rigor, por adquirir herramientas que nos permitan analizar los fenómenos sociales desde la evidencia y con metodología. En definitiva, buscamos que el trabajo social también investigue y genere conocimiento propio, validado y con calidad científica. Actualmente somos ocho personas en el grupo. Comenzamos doce, pero por distintas razones personales el equipo se ha reducido. Nos reunimos de forma periódica, generalmente una vez al mes, aunque a veces cuesta cuadrar agendas. En esas reuniones planificamos el proceso de trabajo, definimos las acciones y compartimos responsabilidades, de modo que todas participamos activamente en la investigación.
Grupo de Investigación en Trabajo Social: interés, motivación y rigor
Por Cristina Lópes Dos Santos Colegiada nº 28-737
A nivel personal me ha resultado muy emocionante poder compartir los conocimientos adquiridos durante el doctorado con otras profesionales que sienten la misma necesidad e interés por la investigación. Ha sido un intercambio de saberes y entusiasmo. El grupo ha ido madurando. Al principio, la investigación podía parecer algo abstracto o difícil de alcanzar. Pero, poco a poco, hemos comprendido su estructura y su lógica. Por ejemplo, cuando debatíamos la pregunta de investigación o los agentes informantes, aprendimos que no siempre se puede ampliar la muestra sin que eso afecte la validez del estudio. Estas discusiones, lejos de frustrarnos, nos han hecho entender que la investigación es compleja, pero alcanzable si se trabaja con rigor. Lo que representa este grupo dentro del Colegio Para mí, formar parte de este grupo supone una oportunidad única de introducir la investigación como un eje esencial del Trabajo Social. Además, tenemos el orgullo de ser el único grupo científico de investigación en Trabajo Social dentro de un Colegio profesional en toda España. Es un ámbito pionero y, a la vez, una gran responsabilidad: la de impulsar una corriente que conecte la ciencia con nuestra profesión. A nivel personal, este grupo me aporta crecimiento y aprendizaje compartido. A nivel profesional, me permite avanzar en la construcción de conocimiento propio, desde y para el Trabajo Social. Y a nivel político, creo que la investigación científica aporta bases sólidas para las políticas públicas, ayudando a orientar decisiones y estrategias más sostenibles, realistas y acordes con las necesidades sociales.
El recorrido del grupo hasta ahora Aunque llevamos relativamente poco tiempo —unos dos años—, el proceso ha sido muy enriquecedor. Coincidir en intereses comunes y comprender el proceso de investigación ha sido uno de los mayores aprendizajes. Recuerdo con especial cariño el momento de elegir el tema de investigación. Nos dimos cuenta de que no bastaba con tener datos o curiosidad por un asunto. Había que abordar los matices, las limitaciones, las posibilidades y la metodología. Ese proceso nos hizo tomar conciencia del rigor que exige la investigación y de cómo cada paso tiene su razón de ser.
Los siguientes pasos de la investigación que estamos realizando Una invitación abierta Si alguien que lee esto siente interés por la investigación, le diría que no hace falta tener formación previa en metodología. Este grupo lo construimos entre todas, aprendiendo juntas. Aquí hay espacio para quienes quieran trabajar desde el método científico, hacer preguntas, buscar respuestas y aportar al crecimiento del Trabajo Social. En definitiva, lo que define a nuestro grupo son tres palabras que lo resumen todo: interés, motivación y rigor.
La importancia de la investigación en el Trabajo Social El impacto que buscamos A nivel profesional, queremos que el Trabajo Social sea reconocido como una disciplina con capacidad investigadora. Que nuestras valoraciones y diagnósticos tengan base científica, y que el conocimiento se genere desde la evidencia, sin perder la cercanía y la práctica cotidiana. En cuanto a la sociedad navarra, nuestro propósito es doble: por un lado, visibilizar al Trabajo Social como una disciplina rigurosa y competente, capaz de aportar evidencia para la mejora de las políticas públicas; y, por otro, contribuir directamente al bienestar de las personas, ofreciendo propuestas que incidan en la realidad y mejoren la calidad de vida y la eficiencia de los servicios.
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Mediar para transformar: un camino desde el Trabajo Social
Cómo empezó todo Mi acercamiento a la mediación no fue casual ni improvisado. Nació, como tantas cosas en el Trabajo Social, de una inquietud compartida. En el año 2015, un grupo de compañeras del Colegio comenzamos a preguntarnos si existían otras maneras de abordar los conflictos, más allá de llegar cuando el daño ya estaba hecho.
Por Josean Villanueva Oyarzabal Colegiada nº 28-623
Contamos desde el inicio con el respaldo de la Junta Directiva, que apostó decididamente por la mediación como una metodología coherente con los valores de nuestra profesión y con la construcción de una auténtica cultura de paz. Nuestra motivación era clara: sumar al Trabajo Social una mirada preventiva, dialogante y emancipadora, que devolviera a las personas el protagonismo en la gestión de sus propios conflictos. La mediación se presentaba no solo como una herramienta, sino como una forma distinta de entender la intervención social La frustración que impulsa el cambio Quienes trabajamos en intervención social sabemos que el conflicto ha sido siempre nuestro terreno habitual. Divorcios altamente conflictivos, rupturas familiares, tensiones sociales, dificultades económicas, enfermedades… A menudo llegamos cuando el conflicto ya está muy escalado, cuando las posiciones están enquistadas y el sufrimiento es profundo. Esa sensación de llegar tarde, de intervenir cuando apenas queda margen para prevenir, ha sido una frustración compartida por muchas y muchos profesionales.
Estrategia de organización del equipo de Mediación Nos organizamos a través de sesiones mensuales de supervisión, que se han convertido en un espacio fundamental de cuidado profesional. En ellas compartimos dificultades, dudas, enfados, aprendizajes y también logros. Es un lugar donde la fuerza del grupo transforma lo complejo en algo más llevadero y donde las compañeras que se inician en la facilitación restaurativa encuentran un espacio de aprendizaje seguro. Además, contamos con una Comisión de Mediación que actúa como grupo motor, con un listado de facilitadoras para la asignación de casos derivados. Permite que seamos capaces de responder a los requerimientos administrativos, a reuniones y coordinaciones técnicas... Tiene como finalidad última consolidar este trabajo de mediación y justicia restaurativa tanto en el Colegio como en la sociedad general.
Fue precisamente esa frustración la que nos empujó a buscar otros caminos. Apostar por la mediación significaba adelantarnos, poner el foco en la prevención, en el diálogo y en una gestión más humana de las crisis familiares y relacionales. Un grupo que crece y se consolida Hoy, la Comisión de Mediación vive un momento de gran actividad y proyección. Somos muchas las compañeras implicadas, trabajando de manera coordinada y con un fuerte apoyo del Colegio. Con el tiempo, hemos ampliado nuestro ámbito de actuación hacia las Prácticas Restaurativas. Un paso clave fue la firma del convenio con el Gobierno de Navarra para la realización de facilitaciones restaurativas en el ámbito penal y de familia. Esto supuso situarnos como un agente más dentro del sistema de justicia restaurativa y asumir un papel activo en procesos de alta complejidad.
Hitos que marcan el camino Mirando atrás, hay logros que han sido especialmente significativos. La firma de convenios con el Colegio de Abogados de Pamplona y con el Colegio de la Abogacía de Estella nos permitió intervenir en mediaciones intrajudiciales y avanzar en la comediación con profesionales del ámbito jurídico. El apoyo de la Dirección General de Justicia del Gobierno de Navarra, reconociendo explícitamente la aportación de las y los mediadores con formación en Trabajo Social, supuso un respaldo institucional de enorme valor. Otro hito fundamental fue la organización, junto con la Fundación UPNA, del primer Experto en Mediación en Asuntos Jurídico-Privados en 2018, que continúa formando nuevas promociones de personas mediadoras. Todo ello ha ido consolidando un modelo que ha sido reconocido como ejemplar a nivel estatal en el ámbito de las ADR.
El orgullo de los procesos restaurativos Si hay algo que da sentido a todo este recorrido es acompañar a las personas en conflictos muy complejos y ver cómo, poco a poco, logran alcanzar acuerdos y sentirse restauradas. Ser testigo de ese proceso, desde un rol de facilitación respetuoso y comprometido, es uno de los mayores orgullos que nos llevamos. También hemos recibido reconocimientos externos que han reforzado nuestra convicción. Poder presentar nuestra experiencia en el Congreso Andaluz de Mediación de 2019 o recibir un premio en la V Semana Europea de Mediación no son metas en sí mismas, sino un reconocimiento al trabajo colectivo, al de quienes iniciaron este camino y al de quienes lo continuarán. Aprender y redefinir nuestra profesión Participar en este grupo ha sido, para mí, un verdadero regalo profesional. Me ha permitido repensar la intervención social, confirmar que los modelos de resolución pacífica de conflictos no son el futuro, sino el presente del Trabajo Social, y reafirmar el profundo vínculo entre nuestra disciplina y las prácticas restaurativas. Al principio, nuestra entrada en el ámbito judicial estuvo acompañada de cierta inseguridad. Era un contexto nuevo, muy marcado por el lenguaje jurídico. Sin embargo, pronto se hizo evidente que nuestras competencias en la gestión de conflictos familiares y relacionales aportaban un valor diferencial, reconocido por juezas, jueces y profesionales del Derecho. La nueva regulación foral de la mediación marcó un antes y un después, permitiéndonos asumir directamente expedientes de facilitación restaurativa con altos niveles de satisfacción y acuerdos.
El valor de lo colectivo Formar parte de este grupo es, ante todo, una oportunidad de crecimiento. Hemos construido un equipo cohesionado, consciente de la responsabilidad que implica trabajar con conflictos penales y familiares, y cuidadoso con los espacios que compartimos. El ambiente del grupo no es casual: se cuida, se protege y se entiende como una herramienta más de intervención. A nivel personal, supone sentir que aporto, aunque sea de manera humilde, a un mundo donde el diálogo pese más que el enfrentamiento. A nivel profesional, estamos abriendo caminos para que futuras generaciones encuentren nuevos espacios de ejercicio. Y a nivel político, nos hemos constituido como un agente con voz propia en el desarrollo de la justicia restaurativa en Navarra. Mis deseos ante el futuro de la Comisión
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Pensar la profesión desde la ética: mi camino en la Comisión Deontológica
Cómo empezó todo Todo empieza con una necesidad clara. Desde la Junta del Colegio de Trabajo Social de Navarra se detecta algo importante: no existe una Comisión Deontológica. Y eso, en una profesión como la nuestra, deja un vacío difícil de justificar. A partir de ahí se lanza una llamada a las personas colegiadas para formar un grupo que dé respuesta a esa carencia. Así es como nace esta comisión… y así es como empiezo a formar parte.
Por Idoia Artazcoz San Juan Nº Colegiada: 28-1256
La ética siempre ha estado presente en mi manera de mirar la profesión. Ética viene de ethos, de carácter, y el carácter se construye con valores. Preguntarnos qué valores queremos como personas, como profesionales del trabajo social y como sociedad es, en esencia, hablar de ética. Por eso iniciar este camino ha sido, como poco, ilusionante. Un grupo pequeño, con muchas ganas Ahora mismo somos cinco personas. La Comisión Deontológica acaba de echar a andar: nuestra primera reunión fue en septiembre de 2025 y, hasta la fecha, nos hemos reunido dos veces. Es poco tiempo, pero suficiente para percibir algo muy importante: hay ilusión, compromiso y muchas ganas de trabajar. Todavía estamos en una fase muy inicial, pero precisamente por eso siento que estamos ante una oportunidad muy bonita. Empezar algo desde cero permite crear, pensar juntas y dar forma a un espacio que esperamos que sea útil, vivo y necesario para la profesión.
El 20 de noviembre nos presentamos oficialmente ante la Junta del Colegio y hemos comenzado revisando el borrador del Anteproyecto del Código Deontológico de Trabajo Social que nos envió el Consejo General. Nuestro siguiente paso será reunirnos con Fran Idareta, miembro de la Comisión Deontológica del Consejo General, para que nos oriente y nos ayude a situarnos en este proceso. Además, queremos impulsar la formación en ética. En enero está prevista una charla sobre el código deontológico y los dilemas éticos dirigida al alumnado del CIP de Huarte. Creemos que empezar desde la formación es clave. Soñar con remover conciencias Adela Cortina dice que la ética no es subjetiva, sino intersubjetiva, porque se construye entre las personas. Esa idea me acompaña mucho. Si como comisión conseguimos remover conciencias y crear espacios donde se hable de ética y de nuestro quehacer profesional, para mí ya sería una gran meta. Una invitación final
Crear un espacio para escuchar y reflexionar Si tengo que destacar algo de este corto recorrido, diría que hemos conseguido algo fundamental: un clima de escucha. Un espacio donde cada una puede dar su opinión, expresar su punto de vista y reflexionar desde el respeto. Para mí, eso ya es un logro. Participar en esta comisión me está permitiendo aprender y, sobre todo, construir colectivamente. Confío en que nuestra mirada profesional vaya evolucionando cada vez más hacia una perspectiva ética, y que seamos capaces de transmitirla al resto de la profesión.
Si alguien que lee esto siente curiosidad o interés por la ética, le animaría sin duda a acercarse. A mí me ha aportado muchísimo a nivel personal. Estudié Trabajo Social y tuve como profesora a María Jesús Úriz. Sus clases me fascinaron desde el inicio, me hicieron cuestionarme muchas cosas y ahí empezó un interés que todavía hoy sigue vivo. Por ello, creo firmemente que la ética debería aplicarse mucho más en nuestra profesión.
La ética como brújula profesional Siempre me ha gustado la ética y preguntarme para qué sirve. No es algo teórico que se quede en los libros: forma parte de mi día a día. Poder integrar esa mirada ética en la intervención social es, para mí, fundamental, aunque a veces se nos olvide en la práctica cotidiana. Formar parte de esta comisión significa aportar esa visión a nuestra profesión. Trabajar desde parámetros éticos, desde el respeto y la justicia social, son valores que siempre me han impulsado y que quiero seguir defendiendo. Los primeros pasos y los retos que vienen Acabamos de empezar, pero ya tenemos varios frentes abiertos.
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Cuando la emergencia nos convoca: construir Trabajo Social en contextos críticos
Un grupo que empieza a tomar forma Nuestro camino en el ámbito de las emergencias es todavía reciente. Nos encontramos en una fase inicial, de formación y consolidación, en la que aún no podemos hablar de un grupo plenamente constituido, pero sí de un espacio que se está gestando con mucha fuerza, compromiso e ilusión.
Por Cristina Vera Pérez Colegiada nº 28-1903
Es un proceso lento y necesario, porque intervenir en emergencias exige preparación, reflexión y cuidado, tanto de las personas afectadas como de quienes intervenimos. El origen: cuando la realidad nos interpela El punto de partida fue una realidad dura y concreta. A raíz de la DANA de Valencia se lanzó una convocatoria que despertó el interés de muchas profesionales del Trabajo Social con ganas de apoyar y acompañar a compañeras que estaban interviniendo en zonas afectadas. Aquella situación puso sobre la mesa, una vez más, la necesidad de pensar nuestro papel en los contextos de emergencia y de hacerlo de forma organizada y colectiva. Posteriormente, desde el Consejo General del Trabajo Social se impulsaron las Jornadas de Emergencias, celebradas los días 6 y 7 de junio de 2025, en las que participamos dos personas de Navarra. En ese espacio se recogió y se intentó sistematizar todo lo vivido tras la DANA, reflexionando sobre los modelos de intervención social en emergencias.
Allí comprendimos que participar en este ámbito no pasa únicamente por crear un grupo de intervención directa, sino también por generar espacios que aporten reflexión, análisis, coordinación y otras funciones igualmente imprescindibles. Formarse para intervenir con responsabilidad Cuando desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra se lanzó la convocatoria para conocer el interés en esta formación y en una futura comisión, la respuesta fue muy alta. Finalmente, se facilitó la participación de quince personas de Navarra, todas mujeres salvo un compañero, cumpliendo el requisito de contar con formación y experiencia previa en emergencias.
A nivel personal, para mí ha supuesto reconectar con el ámbito de las emergencias, en el que ya había trabajado en otros contextos, pero ahora desde un lugar más cercano y con una mirada renovada. También está siendo una oportunidad para visibilizar, una vez más, el papel que el Trabajo Social ha tenido históricamente en cualquier tipo de intervención en crisis, aunque no siempre haya sido suficientemente reconocido. La formación nos está ayudando a profundizar en el contexto de las emergencias y, especialmente, a diferenciar con claridad entre lo urgente y lo importante, entre la urgencia inmediata y la emergencia como proceso más amplio, con fases previas, de intervención y posteriores. Esta distinción es clave para intervenir de forma adecuada y sostenible. Identidad profesional en contextos extremos Formar parte de este grupo conecta profundamente con mi manera de entender el Trabajo Social. Me siento especialmente identificada con nuestra intervención en las diferentes fases de las emergencias: la prevención, el momento crítico y el acompañamiento posterior. En todas ellas, el Trabajo Social aporta una mirada integral, centrada en las personas, en los grupos, en las comunidades y también en el cuidado de quienes intervienen.
Este proceso formativo, que se desarrolla de manera conjunta entre los Colegios de Trabajo Social de Navarra y Euskadi, combina sesiones online con formación presencial y finalizará en marzo de 2026. Hace apenas unos días realizamos una formación presencial en Primeros Auxilios por territorios, que nos permitió, por fin, ponernos cara como grupo en Navarra. Ese encuentro supuso un primer paso muy significativo para empezar a reconocernos como colectivo. Aprender, reflexionar y volver a mirar las emergencias Todo el proceso está siendo especialmente valioso.
Aunque todavía estamos en proceso de conformarnos como grupo, el ambiente que se respira es muy claro: emoción, motivación, ganas de aprender y de trabajar. Esa energía compartida es, sin duda, uno de los motores que nos impulsa a seguir avanzando. Retos por delante y horizontes compartidos Tenemos muchos retos por delante. Al estar en una fase inicial, casi todo está por construir. Pero esa misma circunstancia nos ofrece una gran oportunidad para pensar bien cómo queremos intervenir, cómo organizarnos y cómo proteger tanto a las personas afectadas como a las y los profesionales que trabajan en contextos de alta exigencia emocional. A nivel estatal, el Consejo General del Trabajo Social está apostando de forma decidida por este ámbito, impulsando la formación de unas 1.500 profesionales en emergencias. Paralelamente, desde una perspectiva intercolegial, se están promoviendo espacios de reflexión para facilitar la intervención desde los colegios profesionales y para proteger a quienes intervienen en situaciones extremas. La aportación del Trabajo Social en las emergencias Desde el Trabajo Social contamos con una visión global y profundamente humana. Ponemos en el centro a las personas afectadas, a los grupos, a las comunidades y también a los propios intervinientes. Nuestra profesión tiene una trayectoria histórica en el acompañamiento en crisis, en el sostén emocional, en la organización de recursos y en la reconstrucción de la vida cotidiana tras el impacto.
Por eso, animaría a cualquier profesional interesada o interesado en este ámbito a acercarse, a formarse y a reflexionar. Las emergencias son un contexto en el que el Trabajo Social siempre ha estado presente, y seguir repensando cómo trabajamos en ellas es una responsabilidad colectiva. Tres palabras para definir el camino Si tuviera que definir este grupo en construcción con tres palabras, serían claras: emoción, motivación y ganas de aprender y trabajar. Desde ahí seguimos avanzando, paso a paso, construyendo un espacio necesario para el presente y el futuro del Trabajo Social en emergencias.
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Pensar juntas el envejecimiento: un espacio común para envejecer con derechos
Por Inés Matellanes Muruzabal y Juan Francisco Jerez Bernabeu Nº Colegiadas: 28-1656 y 28-707
El origen del Foro Gerontológico Juan Jeréz: Recuerdo muy bien el origen del foro. En aquel momento estaba como secretario en la Sociedad Navarra de Geriatría y había una sensación compartida: si nos íbamos, si dábamos un paso atrás, el trabajo social podía quedarse fuera del ámbito gerontológico. Y eso era una pena enorme, porque sabíamos que había muchísimas compañeras trabajando con personas mayores, aunque no siempre se las viera ni se las nombrara. La Sociedad tenía —y tiene— una mirada muy holística, y ahí el trabajo social encaja perfectamente. Pero no estaba suficientemente representado. Así que nos dijimos: esto no puede quedarse aquí, hay que hacer algo. Y ese “algo” empezó a tomar forma cuando desde la universidad se señaló que la gerontología era un campo inmenso, abierto, donde gente joven podía coger el testigo. Fue entonces cuando miramos al Colegio de Trabajo Social. Porque el colegio era —y es— el espacio que podía unirnos, darnos identidad profesional, visibilidad y respaldo.
De ahí nació el convenio de colaboración. Un acuerdo trabajado, revisado y firmado que dio lugar al Foro de Trabajo Social y Gerontología. Inés Matellanes: Yo, por mi parte, llegué un poco más tarde. Me incorporé desde la universidad, a través de una beca de colaboración cuando estaba en el último año. Y lo tuve claro desde el principio: no quería hacer un estudio para que se quedara en una nota. Queríamos que sirviera para algo real. Contacté con quienes ya estaban en el foro y nos preguntamos juntas: vale, ya tenemos esto… ¿y ahora qué hacemos? Poner nombre a lo que ya existía Dicho mapeo, se hizo a través de un trabajo de fin de grado de Trabajo Social en los inicios principales del Foro y ayudó a la identificación de las profesionales en activo y a su localización.
Ese trabajo de identificación fue clave para realizar la invitación a la primera de las Jornadas realizada en el 2020. Donde pudimos ponernos en contacto, contarnos, reconocernos como colectivo. Y entonces llegó la siguiente pregunta inevitable: ¿y ahora qué hacemos con todos estos contactos? Cuando nos pusimos cara por primera vez Tras esa jornada, se consolidó el Foro y el Trabajo Social en este ámbito. Y, además, de ella salió una publicación en Cuadernos Gerontológicos, de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología. Ponerlo por escrito fue una manera de decir: esto existe, tiene nombre y tiene recorrido.
Ser referente, desde la humildad Inés Matellanes: Sabemos que es un campo cambiante. Que nunca vamos a dejar de aprender ni de debatir. Hace años hablábamos de otras cosas; hoy hablamos de edadismo, de intergeneracionalidad, de dependencia desde nuevas miradas. Yo creo que, al final, el foro quiere ser eso: un punto de luz en medio de las dudas. Queremos ser apoyo y dar asesoramiento
La pandemia y la certeza de que había que seguir Inés Matellanes: Tras esa jornada, nos dimos cuenta de que teníamos que seguir juntándonos. La pandemia lo paró todo, pero confirmó muchas intuiciones. La soledad, el aislamiento, la fragilidad social… todo eso que llevábamos tiempo viendo se hizo evidente para todo el mundo. Juan Jeréz: El Colegio de Trabajo Social se convirtió en nuestro punto de unión. La mayoría somos trabajadoras sociales, venimos de experiencias y espacios profesionales muy distintos. Y esa heterogeneidad es, precisamente, nuestra mayor riqueza. Envejecer ya no es lo que era
Lo que nos llevamos en lo personal Juan Jeréz: Yo, a nivel personal, estoy encantado de compartir este espacio con compañeras más jóvenes, con tanta ilusión. Aprendo mucho de su manera de trabajar y trato de aportar la experiencia de lo vivido, para que la historia no se pierda. Inés Matellanes: Yo, por mi parte, entré como estudiante y aquí sigo. Fue un despertar profesional. Un lugar donde aprender de personas con mucho recorrido y también aportar desde la energía. Todas tenemos voz, opinión y responsabilidad sobre el futuro que estamos construyendo. Y quizá eso sea lo más bonito: que este foro no es solo para hoy. Es para quienes están, para quienes vendrán… y también para nosotras mismas. Una oportunidad de aportar, aprender y construir
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Title 1
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Altavoz de reflexiones y experiencias
Mª Concepción Rodrigo García
Anto Cay Cano
Laia Lora Moreno
Hacia un compromiso colectivo
¿Cómo nos gustaría ser cuidadas?
No quitamos niños, los protegemos
El espacio de las personas colegiadas
Una reflexión sobre la atención a personas mayores
Erradicar la pobreza, el hambre y el desperdicio
La voz de una profesional del sistema de protección
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+INFO
Ana Otano Garde
Mª Antonia González Albero
El trabajo social será comunitario… o no será
Mi experiencia en el Trabajo Social
Reflexiones desde una trayectoria de compromiso
44 años de experiencia y pasión por la profesión
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Estereotipos que pesanTrabajo en un centro de protección de menores, y muchas veces siento que este ámbito del trabajo social está completamente invisibilizado. Cuando alguien escucha “centro de menores”, enseguida piensa en menores problemáticos, que han robado o hecho algo malo. Pero un niño o una niña en protección no ha hecho nada. Y si alguna vez ha hecho algo, es porque no ha tenido una persona adulta responsable que le enseñe el camino. A veces, roban por necesidad, por querer estar al nivel de sus amistades, comprarse una Coca-Cola o unos donuts. Nadie les ha explicado que eso está mal, y nadie les ha dado los recursos para poder hacerlo de otra manera. Por eso el colectivo se invisibiliza y se discrimina. Cuando se retira a un/a menor de su familia, la gente no piensa en qué ha pasado en esa familia, sino en que “las trabajadoras sociales son malas”. Pero muchas veces esa familia ha puesto en peligro la vida de esa criatura. Y, aun así, socialmente se sigue entendiendo que “debe estar con su familia a pesar de todo”. La carga sobre las profesionales Esa incomprensión afecta. Nos acusan de ser una mafia, de “quitar niños”. Y los propios niños y niñas llegan a los recursos con esa idea: que somos las malas de la película. Recuerdo a mi prima pequeña, tendría unos ocho años, cuando me preguntó: “¿Tú estudias para quitar niños?” Le respondí: “No, cariño, estudio para protegerlos de personas que les hacen daño”. Esa conversación se me quedó grabada.
No quitamos niños, los protegemos
La voz de una profesional del sistema de protección
Por Anto Cay CanoColegiada nº 28-2015
Mi aportación al Trabajo Social como profesional
Las personas menores que atendemos muchas veces no entienden lo que hacemos. Han vivido situaciones terribles y, cuando aparecen los servicios sociales, no nos ven como una ayuda. Incluso quienes vivían entre basura o sufrían maltrato sienten miedo al vernos, porque su entorno les ha enseñado a asociarnos con lo malo. Y lo entiendo: su familia, por difícil que sea, es su zona segura. La diferencia entre un centro y un hogar He trabajado en Andalucía y en Navarra, y la diferencia es grande. En Navarra, los pisos se viven como una casa: somos su familia. A través del vínculo y del trabajo con las familias, los niños y las niñas terminan viéndonos como figuras de apoyo. En Andalucía, en cambio, se vive como un “centro”, con normas y rigidez. Eso dificulta mucho generar confianza. Los medios también hacen daño Los medios de comunicación contribuyen a la estigmatización. Cuando sale una noticia sobre un caso concreto, se mete a todos los centros y a todas las criaturas en el mismo saco. Y. cuando la gente opina sin saber, siento rabia e injusticia. Una vez discutí con alguien que decía que nosotras “vigilamos”. No, no vigilamos: educamos. Les damos herramientas. La vigilancia es para presos, no para menores. Los prejuicios más comunes Los prejuicios son muchos: que somos roba niños, que formamos parte de una mafia, que vendemos a menores o los damos a familias ricas. También se dice que los niños y las niñas en protección “salen más malos”...
He escuchado cosas tan absurdas como que, si una madre tiene problemas de drogadicción, su hijo será drogadicto. Incluso se llegó a decir en mi pueblo que un bebé de tres meses “ya era maltratador” porque su padre mató a la madre. A veces, se criminaliza a la infancia.Lo que la gente no entiende Lo que más cuesta hacer entender es que, si retiramos una custodia, es para proteger, no porque queramos separar a nadie de sus familias. Y, de hecho, muchas veces se tarda demasiado en intervenir por miedo al qué dirán. Hay menores que deberían haber sido retirados mucho antes y la intervención, así, habría sido más eficiente. Además, faltan centros, faltan recursos, faltan manos. Cada vez hay más casos y más graves, y el sistema no da abasto. El espejo de la violencia de género Creo que pasa algo parecido a lo que ocurría con la violencia de género hace años: se veía como algo “de puertas para adentro”, donde nadie debía meterse. Con la crianza pasa lo mismo. La sociedad pone por delante “la familia” antes que los derechos del menor. Y, es que, el maltrato no es solo una paliza, también lo es gritar, insultar, etiquetar o humillar. Lo digo siempre: si le das una bofetada a un perro, es maltrato; si se la das a tu pareja, es maltrato; pero si se la das a un niño, es “educación”. No tiene ningún sentido.
El papel del Trabajo Social El papel del trabajo social en la defensa de los derechos de la infancia es primordial. Somos quienes podemos proteger a los niños y niñas, quienes vemos lo que está pasando realmente. Nuestro papel es clave en la visibilización, en el cambio de mentalidad, en el acompañamiento emocional, en la creación de hábitos saludables. Y también en reivindicar ante las instituciones más recursos humanos, más centros, más estabilidad. Porque, al final, los niños y las niñas son la base de la sociedad. Y si no los cuidamos, estamos fallando como sociedad. Las transformaciones que mejorarían el sistema de protección
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Fue entonces cuando comenzó mi trayectoria profesional en el ámbito de las residencias para personas mayores. Durante quince años, trabajé primero como auxiliar, más tarde como trabajadora social y, finalmente, como directora de residencias. El camino no fue fácil, pero hoy puedo decir que cuento con diferentes perspectivas de una misma realidad, lo que me permite tener una visión amplia y profunda del sector. Debo reconocer que mi trabajo me apasiona. A nivel personal y profesional, me resulta profundamente gratificante acompañar, ayudar y apoyar a las personas mayores en esta etapa de sus vidas.
¿Cómo nos gustaría ser cuidadAs?
Una reflexión sobre la atención a las personas mayores
Por Laia Lora MorenoColegiada nº 28-1450
Una mirada profesional al mundo de las residencias Mi nombre es Laia Lora y soy trabajadora social. Antes de comenzar, me gustaría agradecer al Colegio de Trabajadores Sociales de Pamplona la oportunidad de brindarme este espacio en el que poder compartir una parte de mi experiencia profesional. El objetivo de este artículo es dar visibilidad a una realidad presente en nuestra sociedad, pero a menudo invisibilizada: el mundo de las residencias para personas en situación de dependencia en nuestra Comunidad. Una realidad de la que solemos mantenernos ajenos en el día a día, hasta que, por circunstancias familiares o personales, nos vemos directamente implicados. Mi trayectoria en el sector de los cuidados Cursé mis estudios en la UPNA, finalizando en el año 2004, un momento lleno de ilusión en el que decidí dejar mi trabajo como camarera para emprender mi camino en el sector social.
Me siento afortunada y agradecida por haber formado parte de sus caminos y por haber podido aportar mi pequeño granito de arena. Es una labor preciosa y enormemente enriquecedora. La otra cara del sector: dificultades y retos Sin embargo, también es necesario hablar de la dureza del sector. Como trabajadora, siento en primera persona la infravaloración que vivimos los y las profesionales (auxiliares, enfermeras, terapeutas, fisioterapeutas, trabajadoras sociales, coordinadoras).
Una pregunta para el futuro Tarde o temprano, nosotros y nosotras podemos ser futuros usuarios y usuarias de estos recursos. Por eso, lanzo una última pregunta que nos interpela como profesionales y como sociedad: ¿A ti, cómo te gustaría ser cuidada?
Desempeñamos una labor social fundamental: cuidar de nuestras personas mayores y procurar su bienestar desde una atención integral y, sin embargo, no se valora lo suficiente. Esta atención se realiza con profesionalidad y con cariño, pero también bajo condiciones muy exigentes: tiempos ajustados, ratios desfavorables, salarios escasos y un reconocimiento social insuficiente. Todo ello mientras hacemos malabares con plazos, recursos, prestaciones y servicios derivados de la Ley de la Dependencia, dentro de un sistema público de bienestar social y, en muchos casos, en residencias privadas con fines lucrativos que pueden llegar a olvidar el componente humano. Así cuidamos de nuestros mayores. Personas que se merecen una vida digna. Personas que siempre han estado ahí: trabajando, cuidando, sosteniendo familias, actuando como colchón familiar y realizando una labor social tan fundamental como invisible en nuestra sociedad. Avances y camino por recorrer Es justo señalar que la implantación del Modelo de Atención Centrada en la Persona en Navarra ha supuesto una mejora en la calidad de vida de las personas mayores que viven en residencias. No obstante, aún queda mucho por hacer. Los equipos multidisciplinares que trabajan en estos centros necesitan verse acompañados por un avance real en las políticas sociales, que proporcione más apoyos y otorgue a esta realidad toda la consideración que merece.
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Detrás de cada alimento desperdiciado hay un enorme esfuerzo: el de agricultoras, ganaderas, personas trabajadoras del mar, auxiliares, cocineras, transportistas o equipos de logística y distribución. ¿Cómo descansar tranquilas sabiendo que tanto trabajo termina sin aprovecharse, mientras tantas personas viven con dificultades para alimentarse dignamente?La necesidad de nuevas normativas y alianzas Desde mi punto de vista, resulta imprescindible desarrollar una normativa que ampare la redistribución de excedentes alimentarios, protegiendo a las empresas y garantizando la seguridad alimentaria. Iniciativas como las plataformas que venden productos a bajo coste antes de desecharlos han abierto una vía esperanzadora, pero aún son insuficientes. La participación del conjunto de la comunidad —administraciones, entidades sociales, ciudadanía y tejido empresarial— puede convertir esta práctica en un compromiso colectivo. Un reto ético y social El Trabajo Social tiene aquí un papel fundamental: contribuir a la sensibilización, educación y acompañamiento de procesos comunitarios que permitan materializar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los de Hambre Cero y Reducción de las Desigualdades. Se trata de generar conciencia sobre el valor del trabajo humano y de los recursos naturales, apostando por una economía más justa, sostenible y solidaria.
HACIA UN COMPROMISO COLECTIVO
Erradicar la pobreza, el hambre y el desperdicio
Por Mª Concepción Rodrigo GarcíaColegiada nº 28-1910
Una llamada a la acción desde el Trabajo SocialLa reflexión que aquí se comparte nace del convencimiento de que la lucha contra la pobreza, el hambre y el desperdicio alimentario requiere una implicación real y coordinada entre administraciones, entidades sociales y ciudadanía. La Agenda 2030 nos marca un camino con metas claras, pero aún demasiado papel mojado si no se concretan en acciones transformadoras. La realidad del desperdicio alimentario Cada día, una cantidad ingente de comida termina en la basura. Desde restaurantes, bares, comercios, mercados, caterings o comedores —públicos y privados—, los alimentos que no pueden aprovecharse o donarse por motivos normativos acaban desechados. Esta situación impide que muchos productos lleguen a bancos de alimentos o a las familias que las trabajadoras sociales atienden en los servicios de base.
Transformar la conciencia en acciónSi somos capaces de mirarnos como comunidad interdependiente, podremos transformar esta realidad. Cada gesto cuenta, desde los servicios sociales hasta las políticas públicas, desde los pequeños comercios hasta las grandes cadenas de distribución. Todos ganamos con una sociedad más justa, pero sin duda ganan más quienes hoy sufren la precariedad y la exclusión. El compromiso con los ODS no puede quedarse en declaraciones. Navarra puede convertirse en referente en la puesta en marcha de políticas que unan el derecho a la alimentación con la sostenibilidad y la dignidad. Si existe una implicación efectiva por parte de los agentes competentes, se podría avanzar en la creación de una red de trabajo, conexión y apoyo interinstitucional y profesional en el ámbito de la sanidad, la salud alimentaria, las políticas sociales, la economía social, el empleo y la educación, incorporando asimismo a entidades del tercer sector, redes contra la pobreza, organizaciones sociales y el ámbito académico y de investigación. La articulación de este espacio compartido permitiría sumar conocimientos, experiencias y capacidades diversas, generando sinergias sólidas para el diseño y desarrollo de políticas económicas y sociales más eficaces y sostenibles. Porque solo desde la concienciación colectiva, la implicación corresponsable y la transformación conjunta es posible avanzar hacia soluciones reales y duraderas. Porque solo entre todas y todos podemos lograrlo.
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Elegir sin saber, acertar con el tiempo A los 18 años no sabes qué carrera elegir para tener —digamos— éxito en la vida. En definitiva, para ser feliz con aquello que tendrás que realizar cada día durante muchos años. Por eso, elegir profesión es una pequeña lotería: no se sabe por qué a veces sale bien y otras no tanto. Es como un melón: hay que probarlo para saber qué sabor tiene. A veces resulta tan dulce que empalaga; otras, está demasiado “tieso” y no apetece comérselo, aunque al final termine gustándote. Eso mismo ocurre con muchas cosas en la vida: el amor, el matrimonio, las amistades, la familia… Sin embargo, creo que existen principios generales que nos acompañan siempre. Elegimos casi sin saber, pero con el paso del tiempo te demuestras a ti misma que ha sido un gran acierto. Y yo puedo decirlo con rotundidad: después de toda una vida dedicada a esta profesión, el Trabajo Social ha sido la mejor elección que podía haber hecho. Aprender de la vida y de las personas Os digo la verdad: no sé muy bien por qué, pero al analizar mi trayectoria después de tantos años, me doy cuenta de que he sido muy feliz. He hecho todo lo mejor que he podido. Formo parte de las primeras promociones de la Universidad de Navarra y, aunque el conocimiento no procede únicamente de los estudios, sino también de los grandes aprendizajes de la vida —la familia, el colegio, las experiencias—, todo suma.
MI EXPERIENCIA EN EL TRABAJO SOCIAL
44 años de experiencia y pasión por la profesión
Por Ana Otano GardeColegiada nº 28-107
Un repaso de mi vida en el Trabajo Social
Todo es aprendizaje vital. Esa vida que a veces nos da cosas mejores y otras peores, pero que, en definitiva, nos va moldeando y nos hace ser quienes somos. Las compañeras: el verdadero sostén profesional Recuerdo con enorme gratitud a mis compañeras trabajadoras sociales. Me han enseñado tantísimas cosas que no puedo más que darles las gracias: Carmen Gil, gran profesional; María José Baquero; María Jesús Urrutia; Tere Celaya; Ana Iribarren; Patro Lasheras; Maite Mínguez; Merche Ruiz de Erenchun; Carmen Rivero; Gemma Senosiain… y muchas otras que me dejo en el tintero. Con todas ellas he compartido una excelente sintonía profesional, imprescindible para realizar nuestro trabajo con la mayor eficacia posible. En la actualidad, pienso también en Marta Zubicoa, trabajadora social que me sustituyó en Familia y que me mantiene informada de las mejoras que se van produciendo en los juzgados. Caminar aprendiendo: teoría, práctica y soledad profesional He pasado por distintos puestos de trabajo y, como tantas veces ocurre en nuestra profesión, he aprendido caminando. Iniciando proyectos, afrontando situaciones nuevas y buscando siempre la mejor manera de resolver las dificultades que van surgiendo con los cambios sociales y los nuevos tiempos. He intentado ser práctica, integrando las teorías propias del Trabajo Social con los aportes de otras disciplinas como el Derecho, la Psicología o la Sociología.
La soledad del profesional es real. Pero para eso están las compañeras y el Colegio Profesional. Desde mis primeros años en San Juan de Dios y Super Ser, siempre he procurado vincularme al resto de compañeras para encauzar y aliviar esa soledad inherente a nuestro trabajo. He participado como vocal y como presidenta en varias ocasiones, además de formar parte activa en diversas actividades y jornadas celebradas en Pamplona. En esos espacios se forjan encuentros y amistades que pueden durar toda una vida. Por eso, animo a quienes estáis ahora en activo a participar: merece la pena. La justicia y la familia: abrir camino De mi experiencia en distintos ámbitos, y posteriormente en el Fondo de Formación y en el Juzgado de Familia, ya como funcionaria colaboradora de los jueces, destaco especialmente el trabajo realizado junto a D.ª Margarita Pérez Salazar y la compañera del equipo psicosocial, D.ª Juana María Biezma, psicóloga. Puedo decir con orgullo que realizamos una de las mayores aperturas del Trabajo Social en el ámbito de la Justicia. Fuimos de los primeros equipos en crear nuevos servicios adjuntos a los juzgados para abordar los problemas de madres y padres que, por diversas razones, no podían ver a sus hijos. Nuestra aportación como trabajadoras sociales fue clave: informamos sobre la creación de estos recursos y ayudamos a generar conciencia sobre la responsabilidad parental, incluso cuando no se convive con los hijos menores. Todo ello con el apoyo decidido de una jueza que participó sin poner trabas, al contrario, facilitando cualquier iniciativa en este sentido.
Fruto de ese trabajo se impulsaron recursos fundamentales como:
- La mediación familiar, como técnica compartida con la abogacía de familia, para evitar enfrentamientos innecesarios.
Desde el Trabajo Social hemos procurado que los conflictos derivados de separaciones y divorcios generen el menor daño posible, aportando a los jueces información veraz y contextualizada que les permita dictar sentencias ajustadas a la realidad de cada familia.Mirar la familia de hoy Mi etapa en el Juzgado fue especialmente enriquecedora. La familia atraviesa actualmente grandes dificultades en un contexto de reestructuración social constante. Hoy hay que prever situaciones que antes no se veían con tanta claridad. Las injusticias se hacen muy evidentes si no hay profesionales que aporten claridad, orden y equilibrio en las relaciones familiares. No es que antes no existieran dificultades; es que ahora todos queremos tener razón, y eso no siempre es posible. Seguir aportando: la ilusión como foco de la transformación
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También formé parte del Instituto de la Mujer, donde impulsamos, entre otros, el programa FUTURA, de animación a la participación y el empleo de la mujer rural, que dio lugar a más de sesenta asociaciones de mujeres y a diversas iniciativas empresariales lideradas por ellas. Todo este recorrido ha tenido un eje claro: el Desarrollo Comunitario y el Trabajo Social Comunitario, que no han sido para mí una especialidad más, sino una forma de entender la profesión. Desde ese lugar escribo estas líneas. Un sistema que no llega… y una profesión arrinconada El Sistema Público de Servicios Sociales, que comenzamos a construir hace más de treinta y siete años como instrumento para avanzar hacia el Estado del Bienestar, contemplaba el Trabajo Social en sus tres vertientes: individual, grupal y comunitaria. Sin embargo, hoy ese sistema no da abasto para tapar los agujeros —cada vez más grandes y más diversos— que genera un capitalismo feroz y deshumanizado. En los Servicios Sociales de Base apenas hay espacio para un Trabajo Social relacional, crítico y transformador, que es, en esencia, el nuestro. La burocracia lo ocupa casi todo. El programa básico de Desarrollo Comunitario nunca se ha desarrollado mínimamente y jamás ha tenido el lugar que debería haber tenido dentro del sistema. Esta realidad no es casual ni neutra.
EL TRABAJOSOCIAL SERÁ COMUNITARIO... O NO SERÁ
Reflexiones desde una trayectoria de compromiso
Por Mª Antonia González AlberoColegiada nº 28-113
Quién soy y desde dónde escribo Me llamo María Antonia González Albero. Nací en 1947 y finalicé mis estudios de Trabajo Social en 1970, en un momento histórico en el que todo estaba aún por construir en el ámbito de los servicios sociales. Desde entonces, mi vida profesional ha estado íntimamente ligada al desarrollo del Trabajo Social en Navarra, tanto desde la práctica directa como desde la docencia, la participación colegial y el compromiso comunitario. Fui primero asociada en la Asociación de Santa María la Real y más tarde colegiada en el Colegio Oficial, participando activamente en ambas organizaciones. He sido docente en la Escuela de Trabajo Social de Pamplona y Bilbao, y he trabajado en distintas secciones del entonces Instituto de Bienestar Social: desde los Servicios de Atención Domiciliaria en la Merindad de Tudela hasta el diseño y la puesta en marcha de los Servicios Sociales de Base en Navarra.
La traición: el abandono de lo comunitario En el X Congreso Estatal de Trabajo Social (2009), Luis Barriga, siguiendo el relato de La Odisea, habló de tres cuestiones fundamentales para nuestra profesión: la Musa, el Relato y la Traición. Y señaló como traición principal el abandono de lo comunitario, una renuncia que vulnera el principio de libertad solidaria, entendida como la necesidad de dar al Trabajo Social una dimensión comunitaria y social, dentro de los valores que orientan la convivencia humana. Entre las causas de este abandono se repiten algunas constantes que conozco bien por experiencia:
- La práctica comunitaria se percibe como peligrosa: genera desconfianza institucional, lecturas interesadas de los programas y dilemas éticos profundos entre el servicio a la institución y el apoyo a la autodeterminación de las comunidades. En Navarra, por desgracia, conocemos bien estos conflictos.
Un nuevo paradigma para el Trabajo Social Comunitario Aun así, sigo convencida de que otro camino es posible. El nuevo paradigma del Trabajo Social Comunitario pasa por cuestiones de fondo que no podemos seguir aplazando:- Armonizar crecimiento económico, inclusión social y protección del medio ambiente, entendiendo que no hay justicia social sin justicia ecológica.
Lo que proponemos desde el Trabajo Social Comunitario Desde la Comisión de Trabajo Social Comunitario y Desarrollo Comunitario siempre hemos defendido algunas líneas claras de acción:Porque el Desarrollo Comunitario no es competencia exclusiva de las trabajadoras sociales ni del sistema público: es, sobre todo, de la comunidad y con la comunidad. El oro que puede reparar las grietas En la India, cuando un objeto valioso se rompe, se repara con oro. Ojalá el Trabajo Social Comunitario sea ese oro capaz de reparar las profundas grietas sociales a las que hoy se enfrenta nuestra profesión y nuestra sociedad. El Trabajo Social Comunitario no es un simple apoyo a colectivos organizados de un territorio. Tiene que ver con el empoderamiento de las comunidades, con evitar que se dejen seducir por los cantos de sirena de las ayudas, las subvenciones y los planes vacíos. La comunidad debe ser sujeto de decisión, no objeto de intervención. Los problemas estructurales no se solucionan con respuestas individuales. Si olvidamos esto, traicionamos la esencia misma del Trabajo Social. Y yo, después de toda una vida profesional, sigo creyendo que, sin comunidad, no hay Trabajo Social.
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El Trabajo Social en primera persona
TRABAJO SOCIAL SANITARIO
Acompañar vidas cuando la salud se vuelve vulnerable
Juana Muro Aguado
Visiones profesionales desde diversos ámbitos
Nº de colegiada: 28-1040
ACOMPAÑAR VIDAS, NO GESTIONAR CASOS
EL TRABAJO SOCIAL DESDE DENTRO
Transformando la intervención con personas mayores
Dar la mano, tejer redes y sostener derechos
Lorea Urabayen Latorre
María Baile Salvatierra
Nº de colegiada: 28-828
Nº de colegiada: 28-938
Tender puentes desde lo cotidiano
EL TRABAJO SOCIAL EN PRISIÓN
Mi experiencia en los Servicios Sociales de Base
Acompañar entre muros, derechos y contradicciones
Yolanda Ormazabal Arratibel
Yolanda Trabudua Hernández
Nº de colegiada: 28-655
Nº de colegiada: 28-1065
Un camino con curvas, pero coherente Como a muchas compañeras, me costó bastante empezar a trabajar en lo que había estudiado. Terminé la carrera, me colegié enseguida, pero pasaron cinco años hasta que tuve la primera oportunidad real. Me llamaron para cubrir una baja en el Hospital de Navarra y no lo dudé: lo dejé todo para intentarlo. Fue una sustitución larga, muy enriquecedora, y con compañeros de los que aprendí muchísimo. Cuando terminó aquella etapa, entré en la Clínica San Miguel, que entonces tenía un acuerdo con Geriatría del Hospital. Empecé a media jornada, y la completé con otra media en la residencia que gestionaban. Allí trabajé en soledad profesional, sin compañeras de Trabajo Social, y fue donde comprendí algo que me acompaña desde entonces: los recursos deben adaptarse a las personas, no al revés. De la salud mental a las personas mayores Trabajo Social no fue mi primera opción. Me interesaban la psicología o la psicopedagogía, pero estudiar en una universidad privada no era posible, y dentro de las opciones de la UPNA, Trabajo Social fue la que más me convenció. Durante la carrera, me fui enganchando poco a poco, sobre todo con las asignaturas relacionadas con la salud mental. Mi primer contacto fue en salud mental, precisamente en el Hospital de Navarra, y desde ahí fui enlazando con otros espacios. La oportunidad en San Miguel me llevó directamente al trabajo con personas mayores, un ámbito en el que me he sentido cómoda y que me ha permitido crecer muchísimo. Hoy no me imagino en otro lugar.
ACOMPAÑAR VIDAS, NO GESTIONAR CASOS
Transformando la intervención en presencia y cuidado
Lorea Urabayen Latorre
Nº de colegiada: 28-828
Buscando mi modelo de Trabajo Social soñado
Dar coherencia al acompañamiento En el ámbito de las personas mayores, el Trabajo Social tiene un papel fundamental: dar coherencia y sentido al acompañamiento. No se trata solo de gestionar recursos, sino de mirar de forma global —entorno, apoyos, miedos, deseos— y acompañar desde ahí. Somos el nexo entre la parte técnica y la más humana. Veo avances en la atención centrada en la persona, pero todavía cuesta trasladar esa filosofía a la práctica real. Y sí, necesitamos visibilizar más lo que hacemos: somos mucho más que gestoras de expedientes. Además, creo que necesitamos un relevo: más trabajadoras sociales que se animen a emprender, a innovar, a crear servicios propios y situar la intervención social en el lugar que merece. Un recorrido repleto de aprendizajes y obstáculos superados
Cada día, una historia distinta La verdad es que no tengo un “día típico”. Somos una empresa pequeña, muy versátil, y nos adaptamos a los proyectos que tenemos o que vamos buscando. Yo, además de la parte de intervención, llevo la dirección, así que combino tareas de gestión con la atención a familias y el acompañamiento directo a personas mayores. Cada día es distinto, y creo que eso es precisamente lo que más me gusta. Si tuviera que destacar una competencia clave para el ejercicio de esta labor, sería, sobre todo, la escucha activa. Escuchar de verdad, con empatía, ha sido lo que nos ha permitido llegar hasta aquí. Adaptarse continuamente a las necesidades de las personas mayores requiere flexibilidad, pero sobre todo humanidad y sentido común.
Consolidar, no crecer Después de 14 años con este proyecto, mi meta ya no es crecer, sino consolidar. Durante mucho tiempo sentí la necesidad de justificarme, de demostrar lo que hacía, y eso me desgastó. Hoy solo quiero mantener la calidad, la humanidad y la coherencia de nuestro trabajo. No necesito más. Quiero imaginar un futuro en el que el Trabajo Social vuelva a las calles, a la intervención real. Lo burocrático tiene los días contados, y ahí debemos reivindicar nuestro papel. Todo lo que amplíe nuestro alcance, sin perder la esencia, será una buena noticia. A quienes empiezan o quienes se plantean emprender
Romper las barreras del despacho Todavía existe una visión anticuada de nuestra profesión, sobre todo en el ámbito de las personas mayores, donde sigue asociándose al asistencialismo o la beneficencia. En la parte más joven de la sociedad, por otro lado, se ha perdido la esencia del acompañamiento: hemos pasado del “ayudar” al “exigir lo que me corresponde”, y ahí se nos difumina el papel. También creo que nos infravaloramos desde dentro. A veces nos da miedo salir del despacho, dejar el papel, estar realmente con la persona. Y somos una profesión fragmentada: lo público y lo privado, lo sanitario y lo social, lo rural y lo urbano… Si nosotras mismas no rompemos esas barreras, ¿quién lo hará? Corremos el riesgo de quedar reducidas a un rol administrativo que no refleja ni de lejos lo que somos ni lo que podríamos aportar. La persona detrás de la profesional Creo que ya no hay mucha diferencia entre “Lorea” y “Lorea trabajadora social”. Esta profesión te cala, te atraviesa. Intervienes como eres, y eres como intervienes. Con el tiempo entiendes que no se puede trabajar desde un lugar que no sea el propio. Me ha aportado una manera de mirar más pausada, más empática, más humilde. He aprendido que acompañar no es resolver, que lo que no se puede hacer hoy puede hacerse mañana. Que tener red —personal y profesional— es vital. Compartir también los momentos lúdicos con otras profesionales me recarga y me hace sentir parte de algo más grande.
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No estaba preparada para cruzar los muros y trabajar dentro. Aquella llegada fue, sinceramente, horrorosa. No entendía el lenguaje, ni la normativa, ni los códigos. Entre el reglamento penitenciario y el acento andaluz, sentí durante meses que no entendía absolutamente nada. Con el tiempo, el oído se hace… y la cabeza también. Después llegaron Bilbao —donde pasé cerca de dieciocho años— y finalmente Pamplona. Cuando echo cuentas, me doy cuenta de que llevo casi cuatro décadas trabajando como trabajadora social, la inmensa mayoría en instituciones penitenciarias. Tres espacios, tres formas de intervenir El Trabajo Social en prisiones no es una única realidad. A lo largo de los años he trabajado en interior, en medio abierto y en medidas alternativas. Son contextos completamente distintos, con normativas, funciones y formas de intervención muy diferentes. En interior, la función principal es la acogida. Cuando una persona entra en prisión, llega desbordada, asustada y, muchas veces, sin comprender qué le está pasando. Nuestra tarea es ofrecer información básica, sin abrumar, y empezar a detectar necesidades sociales, familiares, formativas o laborales. No se trata de un diagnóstico cerrado, sino de una primera valoración que luego se va ajustando con el seguimiento. Esa información se traslada a la Junta de Tratamiento, donde cada profesional aporta su mirada para diseñar un plan de intervención. El Trabajo Social se ocupa fundamentalmente de la dimensión social, familiar y laboral, y también de ser el nexo entre la persona interna y el exterior: su familia, los recursos comunitarios, los servicios sociales o sanitarios.
TRABAJO SOCIAL EN PRISIÓN
Acompañar entre muros, derechos y contradicciones
Yolanda Trabuada Hernández
Nº de colegiada: 28-1065
Llegar a prisiones casi sin saberlo Cuando terminé la carrera de Trabajo Social nunca imaginé que acabaría desarrollando toda mi vida profesional en el ámbito penitenciario. Mis primeros pasos fueron como voluntaria en el antiguo psiquiátrico de Pamplona, colaborando en procesos de externación y apoyando a personas con discapacidad intelectual grave. Después llegaron otras experiencias también desde el voluntariado, en asociaciones como ANFAS o entidades vinculadas a la discapacidad visual. Fue casi por casualidad —como ocurren muchas cosas importantes— cuando una compañera me animó a presentarme a unas oposiciones de Justicia. No pensaba en prisiones, ni mucho menos en trabajar dentro de un centro penitenciario. Aun así, me presenté… y aprobé. Tenía 26 años. Mi primer destino fue Málaga. Recuerdo perfectamente el impacto de aquel momento en el que me dijeron, sin rodeos: “Prisión”. Yo esperaba trabajar en el Palacio de Justicia, como se hacía entonces en Pamplona.
En tercer grado y libertad condicional, el trabajo cambia. La persona ya está fuera durante el día o vive en su domicilio, pero sigue vinculada al sistema penitenciario. Aquí la coordinación con recursos normalizados es clave: empleo, formación, salud, tratamiento de adicciones, vivienda. Nuestro objetivo es acompañar procesos reales de reinserción, preparando a la persona para una vida en libertad. En medidas alternativas, donde trabajo actualmente, la intervención se centra en el cumplimiento de penas fuera de prisión. Es un ámbito complejo, poco conocido, pero fundamental para evitar ingresos innecesarios y favorecer procesos de responsabilidad y cambio. Una profesión imprescindible… y constantemente cuestionada Las trabajadoras sociales hemos estado en prisiones desde hace décadas. Somos herederas de la antigua asistencia social, pero con una profesionalización clara, metodológica y ética. Sin embargo, seguimos siendo la única figura de la Junta de Tratamiento que no es funcionaria, sino personal laboral. Una anomalía histórica que nunca se ha resuelto y que ha generado conflictos, exclusiones y castigos velados a lo largo de los años. Aun así, nuestra presencia es imprescindible. Somos quienes sostenemos la mirada social, quienes conectamos dentro y fuera, quienes recordamos que detrás del delito hay una persona con una historia, unas carencias y unas posibilidades. No justificamos delitos, pero tampoco reducimos a las personas a ellos. Crisis, límites y contradicciones Si hay algo que me ha marcado profundamente en mi trayectoria es aceptar las contradicciones.
Durante años pensé que la prisión no era el lugar adecuado para casi nadie. Mi mayor crisis personal y profesional llegó cuando entendí que hay personas que no deberían estar en prisión… pero también otras que, estando donde están, están mejor que fuera. Aceptar eso no es rendirse ni renunciar a una mirada crítica. Significa comprender la complejidad humana, los límites del sistema y también los límites de nuestra intervención. No creo en la cadena perpetua ni en la prisión permanente revisable salvo en casos muy excepcionales, pero tampoco creo en soluciones simples para realidades profundamente complejas. El valor del Trabajo Social en prisión El Trabajo Social aporta algo que ninguna otra disciplina ofrece: una forma de acompañar que no trabaja para las personas, sino con ellas. Escuchamos, sostenemos, coordinamos, mediamos y recordamos constantemente que la reinserción no es un eslogan, sino un proceso largo, frágil y profundamente humano. Nuestro trabajo no siempre es visible, ni agradecido, ni sencillo. Pero es necesario. Porque incluso entre muros, incluso en los contextos más duros, los derechos, la dignidad y la posibilidad de cambio siguen existiendo. Y ahí, el Trabajo Social tiene mucho que decir. El cansancio de una intervención sin respaldo La trayectoria profesional en el ámbito penitenciario evidencia una deriva preocupante: la falta de reconocimiento, la sobrecarga estructural de trabajo y de
desplazamiento constante de la intervención hacia tareas de mera gestión. Con el paso de los años, la motivación se erosiona no tanto por el contacto con la realidad penitenciaria —dura pero asumida— como por la falta de respaldo institucional y la incoherencia entre el discurso y la práctica. Se nos define como personal de intervención, pero se tolera que cada centro actúe a su conveniencia, relegando la intervención a los márgenes del tiempo y, en demasiadas ocasiones, a la iniciativa personal. Resulta especialmente desgastante que profesionales ajenos al Trabajo Social se arroguen la potestad de definir nuestras funciones, mientras las instancias superiores miran hacia otro lado. Durante años se ha informado, propuesto y negociado sin que ello se traduzca en cambios reales. Programas de intervención elaborados con rigor —dirigidos a menores en riesgo o a familias de internos con enfermedad mental— han quedado sin respuesta, sin siquiera el gesto mínimo de una contestación formal. El cansancio no nace de la falta de compromiso, sino de comprobar que décadas de esfuerzo colectivo apenas han alterado una inercia que desmoviliza y dispersa. Quizá quienes pertenecemos a generaciones más combativas arrastremos hoy un cierto resentimiento; pero es un resentimiento informado, fruto de haber luchado mucho para lograr demasiado poco.
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TRABAJO SOCIAL SANITARIO
Mi llegada a salud fue, en realidad, fruto de una decisión muy práctica: era mi zona de origen, estaba embarazada y necesitaba reducir desplazamientos. Recuerdo que acepté el contrato con escasa motivación y muchos prejuicios, pensando que mi trabajo se limitaría a tramitar asistencias sanitarias. Nada más lejos de la realidad. Desde entonces, el Trabajo Social Sanitario se ha convertido en un espacio profesional complejo, exigente y profundamente enriquecedor. El día a día del Trabajo Social en salud Hablar del Trabajo Social en salud implica reconocer su enorme diversidad. No tiene nada que ver trabajar en atención primaria, en un centro de salud mental, en recursos intermedios o en un hospital. En algunos dispositivos se trabaja con agenda, atendiendo a personas de forma presencial, telefónica, domiciliaria o no presencial, y desarrollando programas y estrategias como la cronicidad, la atención comunitaria o la red de infancia. En el hospital, sin embargo, el trabajo se desarrolla sin agenda. Las intervenciones surgen a lo largo del día: ingresos de población diana, interconsultas de otros profesionales, llamadas de las familias o demandas directas. Todo ello en un contexto donde el tiempo es un factor clave. En el Hospital de Tudela, por ejemplo, la estancia media en 2024 fue de apenas 4,1 días, lo que obliga a realizar valoraciones, diagnósticos e intervenciones sociales en plazos muy ajustados, especialmente en el marco del Programa de Planificación del Alta.
Acompañar vidas cuando la salud se vuelve vulnerable
Juana Muro Aguado
Nº de colegiada: 28-1040
Una vocación que me llevó al Trabajo Social Siempre supe que mi camino no iba a estar ligado a lo puramente científico, sino a lo social, a la relación de ayuda y al acompañamiento de las personas. Aunque cursé el bachillerato de ciencias casi por estrategia —para evitar el latín—, tenía claro que estudiaría una profesión que me permitiera trabajar con y para las personas. Así fue como llegué al Trabajo Social, una elección profundamente vocacional que, con el paso de los años, se ha confirmado como una forma de estar en el mundo. Un recorrido profesional en constante aprendizaje Mis primeros pasos profesionales, más allá de algunas experiencias como becaria, comenzaron en ANAFE, en la oficina de Tudela. Posteriormente trabajé durante seis años en el Ayuntamiento de Pamplona, en el ámbito del empleo social y en el EAIA. Finalmente, llegué al ámbito sanitario, donde llevo ya diecisiete años desarrollando mi labor en el Área de Salud de Tudela.
Acompañamos procesos de salud-enfermedad que atraviesan a las personas y a sus entornos en momentos de enorme vulnerabilidad. Por eso, aunque las prestaciones y tramitaciones son necesarias, no son el núcleo de nuestra intervención. Lo esencial son las competencias psicosociales: la escucha activa, el acompañamiento emocional, el apoyo en la toma de decisiones, el empoderamiento personal y familiar, la prevención de la claudicación, y la participación activa de la persona en su propio proceso de tratamiento. La mirada del Trabajo Social en el ámbito sanitario El sistema sanitario está avanzando, aunque de forma desigual, hacia un cambio de paradigma: del modelo biologicista al modelo psicosocial. Este enfoque reconoce que la salud no puede entenderse al margen del contexto social, familiar y personal de cada persona. Y es precisamente ahí donde el Trabajo Social Sanitario aporta un valor diferencial, incorporando la dimensión social mediante una metodología propia basada en el Diagnóstico Social Sanitario, siempre con la persona en el centro de la intervención. Retos presentes y futuros Los retos a los que nos enfrentamos son numerosos y complejos. El abordaje de la cronicidad es uno de los principales desafíos: vivimos más años, pero no siempre con calidad de vida. A ello se suman los cambios en los modelos familiares y de cuidados, la soledad no deseada, la alta exclusión social asociada a diagnósticos graves de salud, y la falta de recursos sociosanitarios accesibles para determinadas personas. La salud mental merece una mención especial, tanto por el aumento de los trastornos mentales graves como por la insuficiencia de recursos para una atención adecuada.
Y todo esto se produce en un contexto marcado por situaciones sobrevenidas cada vez más frecuentes —pandemias, cambio climático, catástrofes— y por la necesidad de equilibrar digitalización y tecnología con la imprescindible humanización de los cuidados. Valores que sostienen la práctica profesionalMi práctica profesional está guiada por los principios del código deontológico del Trabajo Social y por los valores de la organización en la que trabajo. Pero hay dos pilares que considero fundamentales: la Atención Integral Centrada en la Persona y el respeto absoluto a la autonomía del paciente.
Reconocer el derecho de las personas a decidir sobre su propio proceso, incluso en contextos de enfermedad y vulnerabilidad, es una responsabilidad ética irrenunciable. Reconocimiento social y políticas públicas A pesar de los avances, el Trabajo Social sigue siendo una profesión parcialmente desconocida y, en ocasiones, infravalorada. Todavía persisten miradas reduccionistas que nos identifican únicamente como gestores de prestaciones.
En el ámbito sanitario, además, seguimos encuadrados en la categoría de “no sanitarios”, lo que genera desigualdades respecto a otras profesiones con las que compartimos objetivos y responsabilidades. Para dimensionar esta realidad basta un dato: en el Área de Salud de Tudela somos alrededor de 1.400 profesionales, de los cuales solo 17 somos trabajadores y trabajadoras sociales. Si realmente se apuesta por un modelo sociosanitario, esta apuesta debe reflejarse en políticas públicas integradas, con marcos legales adecuados, presupuestos sostenidos, herramientas compartidas y una clara orientación a la prevención y la equidad. La persona detrás de la profesional El Trabajo Social me aporta sentido. Es una profesión exigente, con una elevada carga emocional, pero también profundamente gratificante. Los pequeños avances en los procesos de ayuda compensan los días difíciles. Cuando aparece el desgaste, suele estar más vinculado a las limitaciones del sistema, a la falta de recursos o a cuestiones organizativas, que al trabajo directo con las personas. El autocuidado es imprescindible. La supervisión profesional, el apoyo entre compañeras y las actividades personales que nos ayudan a recargar energía son claves para sostenernos en el tiempo. En mi caso, el deporte y el contacto con la naturaleza son fundamentales para mantener el equilibrio emocional. Si volviera a empezar, no tengo ninguna duda: volvería a elegir el Trabajo Social. Es una vocación que se convierte en un modo de vida y que atraviesa tanto lo profesional como lo personal.
Mirar al futuro con compromiso Actualmente desempeño un puesto de gestión que me permite trabajar por la visibilización y el fortalecimiento del Trabajo Social dentro del sistema sanitario. Mi objetivo es contribuir a que nuestra profesión ocupe el lugar que le corresponde, desarrollando estrategias que mejoren su reconocimiento y su impacto. Mi mayor deseo es poder mirar atrás y saber que, en alguna medida, he contribuido a ello. A quienes están empezando en la profesión o formándose ahora, solo puedo agradecerles su elección. Se avecinan grandes desafíos, pero también grandes oportunidades. Les animaría a no quedarse en la mera gestión de casos, a mantener una mirada crítica y analítica, y a trabajar siempre para que la dignidad humana sea el eje central de todas las políticas públicas.
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EL TRABAJO SOCIAL DESDE DENTRO
Por qué elegí el Trabajo SocialMi motivación para estudiar Trabajo Social nace de la convicción profunda de que una sociedad más justa e igualitaria es posible. Desde pequeña he sido sensible a las desigualdades, y esa conciencia se intensifica en la juventud, cuando una cree firmemente que puede cambiar las cosas. El Trabajo Social me atrapó por ser una profesión completa y profundamente humana. Combina la atención individual y familiar con la acción comunitaria y la incidencia social, y permite mejorar la vida de las personas desde múltiples ámbitos: la inclusión, la autonomía, el empleo, la educación, la salud o la participación social. Para mí, ejercer el Trabajo Social es también un compromiso con los derechos humanos y la justicia social, una manera de cuestionar estructuras injustas, visibilizar desigualdades y generar cambios reales. Trabajar en discapacidad no fue una decisión planificada. Al terminar la carrera surgió una oferta y me presenté. Desde entonces, este ámbito ha marcado mi trayectoria. He pasado por el área de empleo, de entidades, he impulsado el área de igualdad, el ocio inclusivo y la autonomía funcional, y sigo vinculada a proyectos que evolucionan al ritmo de las necesidades sociales. El día a día: entre la gestión, el acompañamiento y la escucha Durante muchos años, una parte importante de mi trabajo ha estado vinculada a la gestión: subvenciones, financiación y creación de nuevos programas que garanticen la continuidad de los servicios.
Dar la mano, tejer redes y sostener derechos
María Baile Salvatierra
Nº de colegiada: 28-938
Mi recorrido: crecer junto a un proyecto colectivo Formo parte de COCEMFE Navarra desde sus inicios, en 2006. Entonces éramos seis asociaciones de discapacidad física y orgánica que impulsaban una federación incipiente, con un portátil, un dossier de herramientas sobre empleo y muchas ganas de transformar realidades. Nunca imaginé que acompañaría a la entidad durante casi dos décadas, viendo cómo crecía hasta convertirse en una red de 20 entidades, más de 7.000 personas asociadas y más de 50 profesionales. Hoy miro atrás y siento que he crecido con el proyecto. No solo como profesional, sino como persona. Haber sido parte activa de la construcción y consolidación de COCEMFE Navarra me ha permitido contribuir a que se convierta en un referente de inclusión, apoyo y transformación social en nuestra comunidad.
También acompaño a las entidades federadas, ofreciendo un apoyo adaptado a una realidad muy diversa: desde asociaciones consolidadas hasta otras muy pequeñas, sin local o personal contratado. En 2025 estoy desarrollando el Programa de Mujer con Discapacidad e Inclusión Social, un proyecto especialmente significativo para mí. Lo vi nacer hace más de quince años, cuando detectamos que el empleo no siempre era la respuesta y que muchas personas necesitaban un acompañamiento integral para su inclusión social. Hoy sigo viendo cómo este tipo de intervención genera cambios reales y sostenidos en la vida de las mujeres participantes. Mi día a día es tan diverso como las personas a las que acompaño: coordinación con servicios sociales y de salud, asesoramiento en prestaciones, apoyo en procesos de empleo, cuestiones jurídicas, de vivienda o familiares. Y, sobre todo, escuchar. Porque a veces, una escucha sincera y sin juicios es una de las herramientas más transformadoras que tenemos. Las claves del acompañamiento profesional Si tuviera que destacar tres habilidades esenciales en mi práctica, serían la empatía, la vinculación y la escucha. La empatía nos permite acompañar desde un lugar de igualdad, comprendiendo a la persona dentro de su contexto social, familiar y personal. Con los años he aprendido que la relación profesional no tiene por qué estar marcada por la distancia, sino por la humanidad. Mostrarme como persona, sin perder el marco profesional, me ha permitido conectar mejor y obtener resultados más significativos.
La escucha, por su parte, exige un trabajo constante: dejar a un lado prejuicios, revisar nuestras propias mochilas y reconocer que también somos producto de una construcción social cargada de estereotipos. Escuchar de verdad es un acto ético y político. A nivel profesional, considero fundamental la capacidad de conectar recursos, generar redes y trabajar desde la creatividad. El Trabajo Social se distingue por su habilidad para tejer vínculos y coordinar respuestas colectivas. Lo gratificante y lo que más cuestaLo más gratificante de mi trabajo es comprobar cómo la vida de una persona mejora, aunque sea en un solo ámbito. En los últimos años he puesto especial atención en el impacto de la soledad no deseada y en cómo el fortalecimiento de los vínculos sociales mejora la salud emocional y física. Defiendo firmemente las actividades comunitarias y de ocio inclusivo como ejes de intervención social. No como un añadido, sino como una inversión social. Participar en espacios comunitarios diversos, con personas con y sin discapacidad, es clave para el empoderamiento, la autonomía y la prevención de situaciones de exclusión o violencia. Aún cuesta que estas propuestas se entiendan como necesarias y financiables, pero merece la pena insistir. Lo más difícil, sin duda, es la burocracia. La sobrecarga de informes, memorias y justificaciones a veces nos aleja del trabajo de campo y del acompañamiento directo. En ocasiones siento que trabajamos más para las financiadoras que para las personas. Me resisto a aceptar que esta sea la esencia de la profesión, y defiendo que la burocracia sea la justa y necesaria, sin eclipsar lo verdaderamente importante.
Una mirada crítica y transformadora Vivimos en una sociedad capacitista y poco accesible, que genera barreras no en las personas, sino en el entorno. Esta lógica de jerarquización y exclusión no afecta solo a la discapacidad, sino también a la pobreza, el género, la clase o el origen. El Trabajo Social tiene un papel clave en esta realidad: generar oportunidades, transformar creencias, fomentar la cooperación y trabajar en red. Nuestra aportación es única. No trabajamos para las personas, sino con ellas. Creemos en su capacidad, respetamos sus ritmos y las acompañamos para que sean protagonistas de su propio proceso. Además, solemos compartir una mirada crítica ante las desigualdades y una fuerte vocación de cooperación profesional. Cuidarse para poder cuidar El Trabajo Social implica una alta implicación emocional. Con el tiempo he aprendido que cuidarme es parte del trabajo. Desconectar, apoyarme en mi entorno, disfrutar de la naturaleza - la montaña es mi refugio - y compartir con compañeras son formas de sostenerme. Valoro especialmente el papel del Colegio Profesional como espacio de encuentro, apoyo y cuidado colectivo. Los grupos de trabajo y comisiones generan redes que nos sostienen y nos recuerdan que no estamos solas.
Mirar al futuro A nivel profesional, uno de mis sueños es seguir impulsando la Mediación y la Justicia Restaurativa en el ámbito de la discapacidad. Creo firmemente en su potencial para transformar la forma en que abordamos los conflictos y para construir relaciones más humanas y corresponsables. Imagino un futuro del Trabajo Social más reconocido, con un estatus profesional sólido, mayor especialización y presencia real en los espacios donde se diseñan las políticas públicas. Un Trabajo Social que no solo responde a las dificultades, sino que participa activamente en la construcción de sociedades más justas, inclusivas y equitativas. Un mensaje para quienes empiezan A quienes están comenzando en la profesión les diría que nunca pierdan de vista que las personas están en el centro. Detrás de cada expediente hay una historia única. Confiad en la capacidad de transformación de quienes acompañáis y recordad que el trabajo en red siempre multiplica. Mantened viva la curiosidad, la humildad y la pasión. Habrá días difíciles, errores y dudas, pero cada intervención es una oportunidad para hacerlo mejor.
El Trabajo Social es una profesión exigente, sí, pero también profundamente humana y transformadora.
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Un recorrido profesional construido desde la experiencia Mi incorporación al ámbito de los Servicios Sociales no respondió a una planificación previa ni a una elección vocacional por un sector concreto. Tras finalizar los estudios, mi objetivo era empezar a trabajar y adquirir experiencia profesional.Me presenté a la primera convocatoria temporal que encontré y, una vez finalizado ese contrato, continué presentándome a otras oposiciones, siempre en el ámbito local. Con el tiempo, ese recorrido fue consolidando mi identidad profesional y mi compromiso con los Servicios Sociales de Base. El día a día en los Servicios Sociales de Base Actualmente estamos inmersas en un proceso de reordenación de la Atención Primaria de Servicios Sociales, un cambio profundo que está transformando nuestro día a día. En mi caso, esto ha supuesto reducir de forma significativa el tiempo dedicado a trámites y papeleo, aproximadamente en un 50%, lo que nos permite recuperar algo esencial: el tiempo para el trabajo social individual, grupal y comunitario. Atiendo citas de forma diaria, tanto de personas que acuden por primera vez al servicio como de otras que ya han tenido contacto previo. Participo en la reunión semanal del equipo profesional del Servicio Social y mantengo una coordinación constante con profesionales de otros ámbitos, tanto en reuniones presenciales como telemáticas.
TENDER PUENTES DESDE LO COTIDIANO
Mi experiencia en los Servicios Sociales de Base
Yolanda Ormazabal Arratibel
Nº de colegiada: 28-655
Elegir una profesión para estar con las personas Siempre tuve claro que mi trabajo debía mantenerme en contacto directo con las personas. Esa convicción fue la que me llevó a estudiar Trabajo Social y la que, con el paso de los años, sigue dando sentido a mi trayectoria profesional. No fue una elección marcada por un ámbito concreto, sino por el deseo de acompañar, escuchar y estar presente allí donde las personas lo necesitan. Un año después de terminar la diplomatura en Trabajo Social en la UPNA, comencé a trabajar como trabajadora social en el Proyecto de Empleo Social Protegido de Alsasua. Aquella primera experiencia me permitió empezar a conocer de cerca la realidad social desde la práctica. Posteriormente trabajé varios años en el Servicio Social de Base de Irurtzun y, desde 2002, desarrollo mi labor profesional en el Servicio Social de Base de Altsasu, Olazti y Ziordia, en el ámbito de los Servicios Sociales de Base de la administración local.
Además, realizo informes sociales de diversos contenido y motivación (dependencia, discapacidad, juzgados, extranjería, vulnerabilidad, empadronamiento en situación especial...), y visitas a domicilio. A nivel comunitario, actualmente trabajo en la dinamización de un grupo de personas voluntarias que realizan el reparto del Banco de Alimentos en Altsasu, una experiencia que refuerza el valor de la comunidad como espacio de apoyo y solidaridad. Acompañar, orientar y sostener procesos Trabajo en el área de Acogida y Orientación Social, atendiendo a personas de entre 18 y 65 años. Mi labor consiste en informar, orientar y acompañar en relación con trámites, recursos y prestaciones económicas y técnicas de los Servicios Sociales, y también de otros ámbitos como educación, salud, empleo, seguridad social o inmigración. Las situaciones que atendemos son diversas y complejas, y requieren competencias clave como la capacidad de escucha, el trabajo en equipo, la gestión de recursos y, sobre todo, una intervención centrada en las personas. La disposición a aprender y a seguir formándome es también una constante en mi práctica profesional. Lo más gratificante de mi trabajo es conocer las situaciones individuales de las personas y las familias, comprender su contexto y poder acompañarlas. Lo más difícil, sin duda, es cuando no existen recursos suficientes para mejorar la situación que viven.
La mirada del Trabajo Social: tender puentes Desde mi experiencia, el papel del Trabajo Social en los Servicios Sociales de Base es, fundamentalmente, tender puentes. Acompañar a las personas en procesos que pueden ser largos o cortos, con el objetivo de lograr una mejora en su situación vital, aunque no siempre dispongamos de todos los recursos que desearíamos. El Trabajo Social se construye en torno a las relaciones: relaciones de cooperación, pero también de conflicto, entre personas, familias, grupos y organizaciones. Los conflictos generan dificultades y, en muchos casos, exclusión social. Nuestra labor ha estado siempre ligada a la lucha contra la marginación, el malestar y el sufrimiento de la población. Trabajamos de forma directa con las personas, detectando necesidades y coordinándonos con profesionales de otras disciplinas. La intervención es compartida, en equipo, y busca siempre, junto a la persona, mejorar su situación personal, familiar y social. Además, impulsamos acciones que nacen de la propia comunidad, como el voluntariado, los talleres temáticos o las iniciativas de participación, especialmente con mujeres. Como profesión, también aspiramos a una mejor posición social: a ser más técnicas, más científicas y más reconocidas como profesionales. Retos actuales y preocupaciones de futuro Uno de los grandes retos actuales es mantener el nivel de recursos alcanzado en los Servicios Sociales en los últimos años. La financiación pública no puede estar sometida a criterios de rentabilidad económica. Los Servicios Sociales deben entenderse como un derecho básico de la ciudadanía, una inversión y un valor esencial para el bienestar colectivo.
Me preocupan especialmente los discursos y movimientos reaccionarios que están surgiendo, ya que debilitan principios fundamentales de nuestra profesión y cuestionan derechos que creíamos consolidados. Una aportación específica e irrenunciable El Trabajo Social es una disciplina clave para el bienestar de las personas, especialmente de aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Nuestra aportación no se limita a facilitar recursos y servicios, sino que también consiste en dotar a las personas de herramientas para que sean protagonistas de su propio cambio. Mi práctica profesional está guiada por valores como la responsabilidad y la corresponsabilidad con las personas atendidas, con los servicios implicados y con las instituciones; la transparencia; la justicia social; y el reconocimiento y la defensa de los derechos humanos. Reconocimiento social y políticas públicas Me gustaría que la sociedad entendiera que el Trabajo Social no es únicamente trabajo con personas desfavorecidas o en situación de pobreza. La profesión, a nivel macro, sigue infravalorada precisamente por trabajar con la población más vulnerable, donde no hay beneficios económicos visibles ni grandes logros cuantificables. Nuestro trabajo, en muchas ocasiones, consiste en sostener situaciones para que no empeoren. Esta infravaloración está estrechamente relacionada con la financiación de los servicios, su consideración como derecho garantizado y las condiciones laborales de quienes trabajamos en el ámbito social. Además, se trata de una profesión altamente feminizada, lo que también influye estructuralmente en su menor reconocimiento.
La persona detrás de la profesional Mi trabajo me aporta sustento económico, desarrollo personal y relaciones sociales. Para afrontar las dificultades, cuido especialmente la gestión del estrés y el autocuidado profesional. Comparto las situaciones complejas con mis compañeras de equipo y, a nivel personal, recurro al deporte y a una revisión constante de cómo me siento. No tengo reparo en pedir ayuda profesional cuando lo necesito. Si volviera a empezar, volvería a elegir esta profesión, aunque la reforzaría con una formación más específica, especialmente en perspectiva de género, que considero todavía muy ausente de forma transversal en muchas disciplinas. Mirar hacia adelante A nivel profesional, uno de mis objetivos es mejorar mis conocimientos en tecnologías de la información y la comunicación. No imagino un futuro del Trabajo Social radicalmente distinto al actual en el ámbito en el que trabajo, pero sí creo que tenemos una tarea pendiente y colectiva: dignificar el trabajo que hacemos. A quienes están empezando o estudiando ahora, les diría que el Trabajo Social necesita profesionales comprometidas, críticas y conscientes del valor de su labor. Tenemos mucho por hacer, y empieza por creer en la importancia de nuestro propio trabajo.
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Title 1
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EL PELIGRO DE LA HISTORIA ÚNICA
En este manifiesto Chimamanda Ngozi Adichie hace una llamada a rechazar los relatos únicos. Se trata de un emotivo discurso en el que, con rotundidad y calidez, la autora reivindica la riqueza de la infinitud de historias que nos conforman.
NIÑOS SIN ETIQUETAS
Este libro es una guía de crianza con ideas, consejos y múltiples ejemplos para que nuestros hijos e hijas puedan crecer disfrutando de cada etapa de sus vidas en un entorno que les posibilite desarrollarse plenamente y recibir todo lo que necesiten para ser felices.
Biblioteca colegial
Un rincón de desarrollo profesional e inspiración
Title 1
INTERVENCIÓN SOCIAL BASADA EN LA EVIDENCIA
DEMOCRACIA Y ÉTICA SOCIAL
Este manual quiere contribuir a ese cambio ofreciendo las herramientas necesarias (fuentes de información, estándares de la evidencia, análisis de problemas sociales y ejemplos de intervención) para que la intervención social basada en la evidencia científica sea más la norma que la excepción.
Esta obra muestra el contenido de un ciclo de doce conferencias sobre «Democracia y ética social», que Jane Addams impartió en diversos colegios y centros universitarios reflejando su compromiso con la defensa de la democracia a través de la ética.
PERSPECTIVA FEMINISTA EN INTERVENCIÓN
TRABAJO SOCIAL CON PERSPECTIVA FEMINISTA
Este libro tiene como objetivo reflexionar sobre los aportes, las dificultades y los retos de incorporar la mirada feminista en diferentes ámbitos de la intervención socioeducativa. Al mismo tiempo, pretende dar a conocer experiencias de buenas prácticas de intervención socioeducativa desde una mirada feminista.
Esta publicación brinda un conjunto de reflexiones y aportaciones científicas centradas en cuestiones emergentes del trabajo social con perspectiva feminista, cuyo objetivo es la defensa de los intereses y bienestar de las mujeres.
Title 1
MEDIDAS DE APOYO A PERSONAS CON DISCAPACIDAD
EL PSICÓPATA INVISIBLE
Concha Calleja, aporta la mirada de una experta en comunicación aplicando todos sus conocimientos a la criminología. Nos ofrece herramientas de autodefensa emocional, ayuda para reconocer las señales invisibles y estrategias para sobrevivir sin caer en la paranoia.
Este libro va dirigido, especialmente, a los y las profesionales del Trabajo Social, y surge con el objetivo de arrojar luz ante el reto que supone este nuevo marco legislativo en el enfoque y tratamiento legal de la discapacidad.
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EMPODERAMIENTO Y COMUNICACIÓN PARA LA EMPLEABILIDAD
EXCLUSIÓN SOCIAL, ESPIRITUALIDAD Y CREENCIAS RELIGIOSAS
Esta guía de intervención recoge la experiencia de un proyecto educativo piloto con un colectivo de mujeres árabes migrantes con el objetivo de paliar los déficits iniciales que dificultan su proceso de incardinación en la sociedad de acogida.
Este libro aborda el fenómeno de las creencias religiosas desde una perspectiva interdisciplinar, con el fin de tratar las principales cuestiones implicadas
Title 1
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DEL LIBRO A LOS PASILLOS
La Biblioteca del Colegio no es solo un archivo, es una puerta al pensamiento crítico, la justicia social y la acción transformadora.
Este es un texto honesto y crítico que expone las tensiones entre la teoría y la práctica en las residencias geriátricas. Con una mirada clara y compasiva, la autora analiza los desafíos de aplicar el modelo de Atención Centrada en la Persona.
Pásate por el Colegio para descubrir nuestro catálogo. Cuéntanos qué es lo que te interesa. Haz propuestas para dar un uso original a este espacio.
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EXCLUSIÓN SOCIAL, ESPIRITUALIDAD Y CREENCIAS RELIGIOSAS
Esta guía del Ministerio de Sanidad está dirigida a agentes comunitarios de diversos ámbitos con interés en iniciar o seguir desarrollando acciones comunitarias que permitan ganar salud.
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¡Gracias!
Colegio Oficial de Trabajo Social de Navarra