Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

Vintage

Carme Fuster Fuster

Created on October 13, 2025

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Snow Presentation

Corporate Christmas Presentation

Historical Presentation

Scary Eighties Presentation

Memories Presentation

Winter Presentation

Hanukkah Presentation

Transcript

Érase una vez tres mellizas llamadas Teresa, Anna y Helena, que paseaban por el parque cuando conocieron a tres niños muy alegres: Jaimito, Jorgito y Juanito.

Pronto comenzaron a jugar juntos en los columpios y en la rayuela. Mientras reían, se dieron cuenta de que había una niña pelirroja que lloraba sola. Al acercarse, ella susurró entre sollozos que se llamaba Pippi y que todos la consideraban rara por su cabello naranja y sus dos trenzas.

Los seis amigos decidieron animarla, pero de repente apareció la Bruja Aburrida, quien, creyendo que Pippi lloraba por su culpa, se enfadó y pronunció un conjuro que los transportó a otro mundo mágico.

El grupo despertó mareado en un lugar desconocido: el cielo era verde esmeralda y los árboles parecían de cristal.

Allí conocieron a Frodo Bolsón, un amable hobbit que les explicó que estaban en un reino gobernado por brujas y seres mágicos, entre ellos la temida Gruntilda, la hechicera de la Montaña del Caos.

En cuanto mencionaron su nombre, el cielo se oscureció y una risa siniestra retumbó; Gruntilda se manifestó en una nube violeta, advirtiéndoles que solo podrían volver a su mundo si encontraban a una niña que vivía entre montañas y hablaba con las cabras.

Guiados por Frodo, emprendieron el camino por senderos luminosos y bosques de cristal hasta hallar un valle donde conocieron a Heidi, una muchacha bondadosa que comprendió su problema. Ella les explicó que para regresar necesitaban hallar un anillo mágico, capaz de brillar cuando una persona con el corazón puro se acercaba.

Decididos, los siete amigos iniciaron una nueva aventura para encontrarlo, enfrentándose a criaturas fantásticas como ornitorrincos parlantes y pequeños dragones guardianes, que les mostraron el camino hacia el Bosque de los Heridos, un lugar oscuro y lleno de susurros.

Aterrados, avanzaron deprisa sin escuchar las voces que pedían ayuda, salvo Pippi, que se detuvo al oír el lamento de una rosa marchita. La flor le susurró:

Aunque sus amigos le gritaron que no le hiciera caso, Pippi se acercó y la regó con el agua de su cantimplora. En ese instante, un resplandor cálido iluminó el bosque, disipando la oscuridad y revelando la pureza del gesto de la niña

“Solo los puros de corazón llegarán al final del bosque.”

Entonces apareció la Bruja Aburrida, ya sin ira, con el rostro sereno. Les confesó que los había estado observando y que, gracias a ellos, había recordado una lección olvidada: ser diferente también es hermoso. Pippi, sonriendo, comprendió que su cabello y sus trenzas eran parte de lo que la hacía única.

Con un movimiento de su varita, la bruja los envolvió en un torbellino de luces y los devolvió al parque, donde los columpios seguían balanceándose bajo el sol. Todo parecía igual, pero algo había cambiado: reían más fuerte, jugaban más unidos y Pippi se columpiaba tan alto que parecía rozar el cielo.

Desde aquel día, cada vez que alguno dudaba de sí mismo, recordaban su viaje al mundo de Gruntilda, a Frodo, a Heidi y la lección que aprendieron:

Fin

La verdadera magia está en aceptar y celebrar lo que nos hace distintos.