Modulo II: La oración que mueve montañas.Capitulo 6: Medita en las promesas.
Medita en las promesas.
Cita, Lumen Fidei:
“Lo que esta Palabra comunica a Abrahán es una llamada y una promesa. En primer lugar es una llamada a salir de su tierra, una invitación a abrirse a una vida nueva, comienzo de un éxodo que lo lleva hacia un futuro inesperado. La visión que la fe da a Abrahán estará siempre vinculada a este paso adelante que tiene que dar: la fe «ve» en la medida en que camina, en que se adentra en el espacio abierto por la Palabra de Dios. Esta Palabra encierra además una promesa: tu descendencia será numerosa, serás padre de un gran pueblo (cf. 13,16; 15,5; 22,17). Es verdad que, en cuanto respuesta a una Palabra que la precede, la fe de Abrahán será siempre un acto de memoria. Sin embargo, esta memoria no se queda en el pasado, sino que, siendo memoria de una promesa, es capaz de abrir al futuro, de iluminar los pasos a lo largo del camino. De este modo, la fe, en cuanto memoria del futuro, está estrechamente ligada con la esperanza.” CARTA ENCÍCLICA, LUMEN FIDEI, DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO SOBRE LA FE . Capítulo 1 #9 (Dado en Roma, junto a San Pedro, el 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, del año 2013).
Medita en las promesas.
Objetivo:
Reconocer la importancia de meditar en las promesas de Dios.
Introducción:
Para poder mantenerse firme en la batalla es necesario utilizar la espada de la
palabra; una espada es un arma de defensa y de ataque; dentro de la batalla espiritual
necesitamos meditar en las promesas de Dios para nuestra vida, es ella la que nos
recordara en todo momento la promesa de Dios para mi vida, cuando el enemigo
quiera que olvidemos la promesa de Dios, utilicemos la palabra para recordarnos
esa promesa, y así salgamos victoriosos en la batalla, para glorificar a Dios.
Medita en las promesas
“¡Hijo mío, pon atención a mis palabras, oye bien mis discursos! Tenlas presente en el Espíritu, guárdalas en lo más profundo de tu corazón. Porque son vida para el que las escoge, son un remedio para el cuerpo” (Prov. 4, 20-22). “Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo quequieran y lo conseguirán” (Jn 15,7). ya lo mencionamos con anterioridad que hay más de treinta mil promesas contenidas en la biblia, y ¿qué es lo grande de las promesas de Dios? El profeta Isaías nos responde: “así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargue” (Is 55, 11), lo que nos dice el profeta es que la palabra de Dios no tiene otro remedio que manifestarse en cada uno de nosotros, por eso, nuestra confianza, nuestra seguridad está en lo que Dios promete
Medita en las promesas
¿que hacer cuando las dudas aparecen?
a) De inmediato debe toma autoridad sobre la duda, inseguridad, temor. Todo comienza con un simple pensamiento: “Será que Dios escucho mi oración?”. “Será que es la voluntad de Dios?”. “De verdad estoy sano” “Tendré el empleo que estoy esperando?’. “Cambiara mi esposo” Si permitimos que ese simple pensamiento ronde en nuestra mente, le estamos abriendo las puertas al enemigo, inmediatamente hay que actuar. b) Ponga su mirada en Dios, no en el problema. Proclame lo que es
verdadero desde la perspectiva de Dios, decida confiar en que su palabra es cierta y que se está cumpliendo en usted, enfoque su mirada en alabar a Dios, adorarle, y no en la situación o el problema.
Medita en las promesas
¿que hacer cuando las dudas aparecen?
c) Proclame las promesas de Dios. Cite la biblia en voz alta. Enfóquese en versículos que hablen del poder, la autoridad, la capacidad y el deseo de Dios de bendecirle. Ponga enfoque en las promesas de Dios acerca de la oración que hayas hecho; si espera sanación, proclame citas de Dios como sanador (Ex 15, 26); si espera un empleo, medite promesas de Dios de prosperidad (Dt 28); si está orando por tu familia, medita la promesa de Dios para ellos (Hc 16,31), etc. Mientras más enfrente las dudas con expresiones de fe, con más facilidad se desvanecerán, se alejaran de usted. d) Ore las promesas de Dios. Cuando lea en voz alta versículos de
promesas, conviértalos en oración, diciendo: “Señor, tú dices en tu
palabra…” Al recordarle a Dios sus promesas, está reforzando en usted
la verdad de ellas.
Medita en las promesas
¿que hacer cuando las dudas aparecen?
e) De un paso valiente de acción. El Hermano Neil Vélez, nos cuenta que durante el proceso de su sanación, el escribía el versículo 1Pe 2, 24, en todas partes, en las paredes, en el baño, en los cubiertos, en los platos, en los vasos. En todas partes a donde sea que el dirigiera su mirada, porque sabía que el diablo iba a mostrarle lo contrario. Le iba a decir que estaba enfermo, que se estaba muriendo, iba a enseñar la enfermedad, iba a mirar la enfermedad, iba a escuchar la enfermedad, iba a sentir la enfermedad y por eso él tenía ese versículo en cualquier parte donde el mirara, para el hacerse memoria de lo que Jesús había hecho en aquella cruz. Como lo dice el salmo “Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus enfermedades” (Sal 103, 1,3).
Medita en las promesas
Conclusión:
Mientras tu milagro llega, y estas en batalla, la única garantía de que te mantendrás firme es si meditas en las promesas de Dios. Guárdalas en tu corazón, medita en ellas de día y de noche; proclámalas en voz alta, ora con ellas, memorízalas, y podrás contener cualquier ataque del enemigo, es más, a través de la Palabra, el retrocederá, él se alejará de ti, y podrás salir victorioso. Recuerda, cuando usted no puede, Dios si puede. Cuando usted es débil, Él es fuerte. Cuando usted no sabe, El sí sabe. Cuando usted está indefenso, Él es todopoderoso. Cuando usted no tiene respuesta, Él la tiene. Dios siempre está a su lado, nunca se olvidará de usted ni le abandonará. ¡Manténgase firme y dele la Gloria a Él!!
Dios te bendiga. Shalom!
M2, Cap 6
José Antonio Montiel Betanco
Created on October 10, 2025
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Modulo II: La oración que mueve montañas.Capitulo 6: Medita en las promesas.
Medita en las promesas.
Cita, Lumen Fidei:
“Lo que esta Palabra comunica a Abrahán es una llamada y una promesa. En primer lugar es una llamada a salir de su tierra, una invitación a abrirse a una vida nueva, comienzo de un éxodo que lo lleva hacia un futuro inesperado. La visión que la fe da a Abrahán estará siempre vinculada a este paso adelante que tiene que dar: la fe «ve» en la medida en que camina, en que se adentra en el espacio abierto por la Palabra de Dios. Esta Palabra encierra además una promesa: tu descendencia será numerosa, serás padre de un gran pueblo (cf. 13,16; 15,5; 22,17). Es verdad que, en cuanto respuesta a una Palabra que la precede, la fe de Abrahán será siempre un acto de memoria. Sin embargo, esta memoria no se queda en el pasado, sino que, siendo memoria de una promesa, es capaz de abrir al futuro, de iluminar los pasos a lo largo del camino. De este modo, la fe, en cuanto memoria del futuro, está estrechamente ligada con la esperanza.” CARTA ENCÍCLICA, LUMEN FIDEI, DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO SOBRE LA FE . Capítulo 1 #9 (Dado en Roma, junto a San Pedro, el 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, del año 2013).
Medita en las promesas.
Objetivo:
Reconocer la importancia de meditar en las promesas de Dios.
Introducción:
Para poder mantenerse firme en la batalla es necesario utilizar la espada de la palabra; una espada es un arma de defensa y de ataque; dentro de la batalla espiritual necesitamos meditar en las promesas de Dios para nuestra vida, es ella la que nos recordara en todo momento la promesa de Dios para mi vida, cuando el enemigo quiera que olvidemos la promesa de Dios, utilicemos la palabra para recordarnos esa promesa, y así salgamos victoriosos en la batalla, para glorificar a Dios.
Medita en las promesas
“¡Hijo mío, pon atención a mis palabras, oye bien mis discursos! Tenlas presente en el Espíritu, guárdalas en lo más profundo de tu corazón. Porque son vida para el que las escoge, son un remedio para el cuerpo” (Prov. 4, 20-22). “Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo quequieran y lo conseguirán” (Jn 15,7). ya lo mencionamos con anterioridad que hay más de treinta mil promesas contenidas en la biblia, y ¿qué es lo grande de las promesas de Dios? El profeta Isaías nos responde: “así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargue” (Is 55, 11), lo que nos dice el profeta es que la palabra de Dios no tiene otro remedio que manifestarse en cada uno de nosotros, por eso, nuestra confianza, nuestra seguridad está en lo que Dios promete
Medita en las promesas
¿que hacer cuando las dudas aparecen?
a) De inmediato debe toma autoridad sobre la duda, inseguridad, temor. Todo comienza con un simple pensamiento: “Será que Dios escucho mi oración?”. “Será que es la voluntad de Dios?”. “De verdad estoy sano” “Tendré el empleo que estoy esperando?’. “Cambiara mi esposo” Si permitimos que ese simple pensamiento ronde en nuestra mente, le estamos abriendo las puertas al enemigo, inmediatamente hay que actuar. b) Ponga su mirada en Dios, no en el problema. Proclame lo que es verdadero desde la perspectiva de Dios, decida confiar en que su palabra es cierta y que se está cumpliendo en usted, enfoque su mirada en alabar a Dios, adorarle, y no en la situación o el problema.
Medita en las promesas
¿que hacer cuando las dudas aparecen?
c) Proclame las promesas de Dios. Cite la biblia en voz alta. Enfóquese en versículos que hablen del poder, la autoridad, la capacidad y el deseo de Dios de bendecirle. Ponga enfoque en las promesas de Dios acerca de la oración que hayas hecho; si espera sanación, proclame citas de Dios como sanador (Ex 15, 26); si espera un empleo, medite promesas de Dios de prosperidad (Dt 28); si está orando por tu familia, medita la promesa de Dios para ellos (Hc 16,31), etc. Mientras más enfrente las dudas con expresiones de fe, con más facilidad se desvanecerán, se alejaran de usted. d) Ore las promesas de Dios. Cuando lea en voz alta versículos de promesas, conviértalos en oración, diciendo: “Señor, tú dices en tu palabra…” Al recordarle a Dios sus promesas, está reforzando en usted la verdad de ellas.
Medita en las promesas
¿que hacer cuando las dudas aparecen?
e) De un paso valiente de acción. El Hermano Neil Vélez, nos cuenta que durante el proceso de su sanación, el escribía el versículo 1Pe 2, 24, en todas partes, en las paredes, en el baño, en los cubiertos, en los platos, en los vasos. En todas partes a donde sea que el dirigiera su mirada, porque sabía que el diablo iba a mostrarle lo contrario. Le iba a decir que estaba enfermo, que se estaba muriendo, iba a enseñar la enfermedad, iba a mirar la enfermedad, iba a escuchar la enfermedad, iba a sentir la enfermedad y por eso él tenía ese versículo en cualquier parte donde el mirara, para el hacerse memoria de lo que Jesús había hecho en aquella cruz. Como lo dice el salmo “Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus enfermedades” (Sal 103, 1,3).
Medita en las promesas
Conclusión:
Mientras tu milagro llega, y estas en batalla, la única garantía de que te mantendrás firme es si meditas en las promesas de Dios. Guárdalas en tu corazón, medita en ellas de día y de noche; proclámalas en voz alta, ora con ellas, memorízalas, y podrás contener cualquier ataque del enemigo, es más, a través de la Palabra, el retrocederá, él se alejará de ti, y podrás salir victorioso. Recuerda, cuando usted no puede, Dios si puede. Cuando usted es débil, Él es fuerte. Cuando usted no sabe, El sí sabe. Cuando usted está indefenso, Él es todopoderoso. Cuando usted no tiene respuesta, Él la tiene. Dios siempre está a su lado, nunca se olvidará de usted ni le abandonará. ¡Manténgase firme y dele la Gloria a Él!! Dios te bendiga. Shalom!