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OVA: La importancia de aprender a leer y escribir

Rosana

Created on October 5, 2025

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Transcript

La importancia de aprender a leer y escribir

OVA - Unidad 1 Curso de Didáctica de la lectoescritura

Presentación del recurso

Este recurso tiene como objetivo comprender la lectoescritura como un proceso integral y evolutivo en la primera infancia, reconociendo su importancia para el desarrollo cognitivo, comunicativo y social de los niños, así como las implicaciones pedagógicas y políticas que orientan su enseñanza en el contexto colombiano.

competencia

Introducción a la lectoescritura como aprendizaje integral

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¿Qué es leer?

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¿Qué es escribir?

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La relación entre leer y escribir

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Evolución del proceso de la lectoescritura en los niños

Políticas del Ministerio de educación nacional en Colombia para el desarrollo de la lectoescritura

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GLOSARIO

Alfabetización emergente:

Lectoescritura

Conciencia fonológica

Ambientes alfabetizadores

Enfoque socio-constructivista

Escritura pre-silábica

Habilidades metalingüísticas

REFERENCIAS

  • Banco Mundial. (2020). La educación en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. Washington D.C.: Banco Mundial.
  • BID. (2021). Transformación educativa en América Latina: Innovaciones para el aprendizaje temprano. Banco Interamericano de Desarrollo.
  • López, A., & Ramírez, J. (2021). Alfabetización emergente y enseñanza de la lectura inicial en contextos latinoamericanos. Revista Iberoamericana de Educación, 85(2), 45-62.
  • Martínez, C., & López, M. (2021). Procesos de lectura y escritura en la infancia: una revisión crítica. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 51(3), 87-110.
  • MEN. (1998). Lineamientos curriculares de Preescolar. Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
  • MEN. (2009). Competencias Básicas en Preescolar. Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
  • MEN. (2018). Aprendamos todos a leer. Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
  • Narvarte, M. E. (2020). Lectoescritura: Aprendizaje integral. Buenos Aires: Lexus.
  • OEI. (2021). Estado de la lectura en Iberoamérica. Organización de Estados Iberoamericanos.
  • ONU. (2021). Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas.
  • Pérez, D., & Gutiérrez, R. (2020). Lectura en la infancia: un análisis de experiencias en América Latina. Educación y Sociedad, 41(150), 1-20.
  • UNESCO. (2021). Informe de seguimiento de la educación en el mundo. París: UNESCO.
  • UNICEF. (2022). La alfabetización inicial en América Latina y el Caribe: una prioridad urgente. Nueva York: UNICEF.

gracias

Leer implica mucho más que decodificar signos gráficos; es un acto de construcción de significados donde el lector interactúa activamente con el texto a partir de sus conocimientos previos, experiencias y contexto cultural. La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, 2021) resalta que la lectura en la infancia inicial debe entenderse como un proceso de comprensión y diálogo con los textos, que fomente la curiosidad y el aprendizaje autónomo. En la investigación reciente sobre prácticas de lectura en la niñez latinoamericana, se enfatiza que leer es comprender el mundo y darle sentido a la experiencia humana (Pérez & Gutiérrez, 2020). Los niños que participan en actividades de lectura compartida con sus cuidadores y docentes desarrollan habilidades cognitivas más avanzadas, como la inferencia y la interpretación crítica. De este modo, la lectura se convierte en una puerta de acceso al conocimiento, la cultura y la participación ciudadana.

Asimismo, estudios pedagógicos indican que la lectura temprana debe abordarse desde un enfoque socio-constructivista, en el que el niño es protagonista y no mero receptor de información (López & Ramírez, 2021). En este marco, la función del educador es guiar y mediar, propiciando experiencias significativas de lectura que fortalezcan la motivación intrínseca y la comprensión profunda de los textos.

Competencia específica: Reconoce cuales son los factores y procesos neuropsicológicos implicados en la lectoescritura para favorecer la enseñanza y el aprendizaje en la primera infancia.

Además, la lectoescritura se entiende hoy como un proceso complejo, dinámico y gradual que se inicia antes de la escolarización formal, cuando los niños exploran de manera espontánea símbolos, narraciones y experiencias lingüísticas en su entorno. Este enfoque, denominado alfabetización emergente, reconoce que los pequeños construyen significados desde edades tempranas mediante la interacción con textos, imágenes y prácticas sociales (Martínez & López, 2021). La educación inicial debe, por tanto, ofrecer ambientes ricos en estímulos lingüísticos que fortalezcan tanto el lenguaje oral como la futura apropiación de la lectura y la escritura.Desde la perspectiva pedagógica, la lectoescritura cumple una función transversal, ya que promueve el saber ser, saber hacer, saber conocer y saber convivir, pilares definidos por Delors (1996) y retomados en la formación de educadores infantiles. En consecuencia, enseñar a leer y escribir en la primera infancia no solo significa enseñar códigos, sino también potenciar el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de interacción con el entorno (Banco Mundial, 2020).

El aprendizaje de la lectoescritura constituye un hito fundamental en el desarrollo humano, pues posibilita la adquisición de competencias cognitivas, comunicativas y sociales que acompañarán a los niños durante toda su vida. Diversos organismos internacionales destacan que la lectura y la escritura tempranas no son meras habilidades técnicas, sino dimensiones integrales que inciden en la equidad social y la calidad educativa (UNESCO, 2021). En este sentido, comprender la importancia de leer y escribir en la primera infancia es clave para fortalecer el desarrollo integral y garantizar aprendizajes futuros sólidos (UNICEF, 2022).

La escritura, al igual que la lectura, trasciende la mera transcripción de símbolos gráficos. Es un proceso de representación y comunicación de ideas, emociones y conocimientos que permite a los niños apropiarse de la cultura escrita (Narvarte, 2020). Desde el punto de vista del desarrollo infantil, escribir constituye una forma de organizar el pensamiento, estructurar narrativas y ejercitar la creatividad. Investigaciones recientes subrayan que la escritura en la infancia inicial debe entenderse como un proceso gradual que va desde los garabatos y juegos simbólicos hasta la construcción de textos coherentes y con sentido (UNICEF, 2022). En este trayecto, los niños experimentan diversas etapas evolutivas en su expresión gráfica, cada una fundamental para cimentar la escritura convencional. Reconocer y valorar estas fases es indispensable para orientar prácticas pedagógicas inclusivas y pertinentes.

Por otra parte, escribir en la infancia no debe limitarse a la copia de letras o palabras; implica fomentar la capacidad de narrar, describir y argumentar, incluso a través de medios multimodales como dibujos, gestos y tecnologías digitales (BID, 2021). De este modo, la escritura se concibe como un medio de participación social y cultural, fortaleciendo la identidad y el sentido de pertenencia en los niños.

En el contexto colombiano, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) ha definido lineamientos y políticas específicas para fortalecer la enseñanza de la lectoescritura en la primera infancia. Uno de los documentos más relevantes es Lineamientos curriculares de Preescolar (MEN, 1998), que estableció la importancia de integrar la lectura y la escritura como procesos comunicativos y sociales desde los primeros años de formación. Posteriormente, las Competencias Básicas en Preescolar (MEN, 2009) consolidaron la alfabetización inicial como un eje articulador del desarrollo integral. En los últimos años, el MEN ha impulsado programas innovadores como Aprendamos todos a leer (MEN, 2018), una estrategia nacional orientada a mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lectura en contextos educativos diversos. Este programa busca que todos los niños logren leer con comprensión al finalizar la primaria, pero reconoce la importancia de iniciar la formación lectoescritora en los niveles preescolares. Para ello, se promueve la formación docente, la creación de materiales pedagógicos y la articulación con familias y comunidades. Estas políticas están alineadas con la Agenda 2030 y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, que promueve una educación inclusiva, equitativa y de calidad (ONU, 2021). El MEN concibe la lectoescritura como un derecho y una herramienta de equidad social. Por ello, sus lineamientos no solo buscan garantizar aprendizajes académicos, sino también desarrollar en los niños competencias críticas y comunicativas que fortalezcan su participación ciudadana y su inclusión en la sociedad del conocimiento (MEN, 2018).

En cuanto a la maduración, la lectoescritura está vinculada con la evolución neurológica y psicológica. UNICEF (2022) resalta que la capacidad de sostener la atención, la coordinación visomotora y la memoria de trabajo son factores determinantes en la adquisición de la escritura y la lectura. A medida que los niños avanzan en su escolaridad, el proceso se complejiza: pasan de reconocer letras aisladas a producir textos propios, incorporando elementos de coherencia, cohesión y creatividad. Este incremento de nivel formativo se observa también en la capacidad crítica del lector y escritor en formación, quien logra interpretar, producir y transformar significados de manera más autónoma y reflexiva.

El proceso evolutivo de la lectoescritura en la infancia está fuertemente influido por factores sociales, emocionales y pedagógicos. Investigaciones en América Latina evidencian que el acceso temprano a ambientes alfabetizadores favorece la transición hacia la lectura y la escritura convencional, mientras que la falta de estímulos puede generar rezagos significativos (Banco Mundial, 2020). Según Narvarte (2020), este proceso no ocurre de forma lineal, sino que atraviesa diversas etapas que inician en la exploración simbólica y culminan en la comprensión y producción de textos complejos. A nivel estructural, los niños comienzan con representaciones gráficas iniciales —como garabatos o trazos sin diferenciación— que reflejan una aproximación incipiente al código escrito. En el plano cognitivo, la evolución de la lectoescritura implica el desarrollo de habilidades metalingüísticas, como la conciencia fonológica, la segmentación silábica y la comprensión de la relación entre fonema y grafema. Estas habilidades permiten al niño avanzar desde la escritura pre-silábica hasta la alfabética, consolidando el reconocimiento de palabras y la construcción de frases con sentido (Martínez & López, 2021). El rol del educador es crucial en este tránsito, ya que requiere identificar el nivel evolutivo del niño y proponer actividades acordes que estimulen el progreso sin forzar etapas.

El vínculo entre lectura y escritura es indisoluble, pues ambas son competencias complementarias que se retroalimentan en el proceso de alfabetización. Según estudios regionales, la lectura potencia la escritura al proporcionar modelos discursivos y vocabulario, mientras que la escritura consolida la lectura al reforzar la conciencia fonológica y la comprensión textual (Martínez & López, 2021). En la alfabetización emergente, los niños desarrollan simultáneamente habilidades lectoras y escritoras en un contexto de juego, exploración y acompañamiento adulto. La OEI (2021) destaca que esta simultaneidad es esencial para construir aprendizajes integrales, ya que permite a los niños experimentar la función social de la lengua escrita.

De esta manera, un enfoque pedagógico integral debe promover actividades que integren la lectura y la escritura, tales como la elaboración de cuentos, la escritura de cartas o la creación de murales colectivos. Estas prácticas no solo fortalecen las habilidades lingüísticas, sino también la cooperación, la creatividad y la autonomía en la infancia (UNESCO, 2021).