Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

Diario

LUKATO SAAN

Created on September 20, 2025

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Urban Illustrated Presentation

Geographical Challenge: Drag to the map

Decisions and Behaviors in the Workplace

Tangram Game

Process Flow: Corporate Recruitment

Weekly Corporate Challenge

Wellbeing and Healthy Routines

Transcript

Diario

De Jean Moreau,

19 años, soldado francés en el frente occidental (1914-1918)

Día 1

Hoy decidí por primera vez ir a las trincheras. Pensé que serían simples zanjas, pero son como tumbas abiertas, interminables, húmedas y llenas de barro. El olor era fétido e insoportable, era una mezcla de tierra podrida, humo de pólvora y cuerpos que ya no pudieron sacar.Las ratas corrían entre los sacos de arena y no tienen miedo de nosotros, unos soldados dicen que crecen tanto que parecen como gatos, alimentándose de los muertos. Un sargento me advirtió del "pie de trinchera", debemos mantener los pies secos o la piel de podía pudrir hasta dejarnos inútiles e inservibles. Nos dieron calcetas extra, pero no fueron suficientes para todos. Esta primera noche apenas pude dormir, los cañones retumbaban como si el cielo se cayera encima. Ahorita mismo me tiemblan las manos, pero debo aparentar valor. No quiero que los demás vean que tengo miedo...

Día 2

Hoy viví un milagro en medio del horror. Era Nochebuena, la nieva cubría todo el frente y hacía un frío inmenso que hasta calaba los huesos. De repente, los alemanes comenzaron a cantar "Stille Nacht". Primero pensamos que era una provocación, pero luego algunos compañeros se unieron con nuestros villancicos. Al amanecer, hombres de ambos bandos levantamos las manos y salimos a la tierra de nadie. Nadie disparó. Compartimos tabaco, pan y hasta jugamos un improvisado partido de futbol. Fue como volver a ser humanos por unas cuantas horas. Al regresar a las trincheras, hubo un silencio muy pesado que nos envolvió. Todos sabíamos que al día siguiente volveríamos a matarnos. Esa tregua fue un respiro, pero también una herida, eso nos demostró que los enemigos no son tan distintos de nosotros.

Día 3

El Somme se convirtió en un infierno, horrible. Desde hace semanas, los cañones no han dejado de rugir. Dicen que este bombardeo es el más intenso de la historia, que ni las piedras sobrevivirán. Pero cuando salimos de las trincheras para avanzar, los alemanes aún seguían ahí, esperándonos con sus ametralladoras.Vi caer a mis amigos a pocos pasos de mi, abatidos como muñecos de trapo. Avanzamos unos cuantos metros, tal vez menos, pero el precio fue decenas de miles de vidas. Fue la primera vez que aparecieron los tanques, eran enormes monstruos de acero que avanzaban lentos, destrozando todo lo que estaba enfrente de ellos. Pensé que eran invencibles, pero muchos quedaban atascados en el barro. Esta batalla nos está devorando horrible, es como ofrecer hombres a una máquina de muerte sin fondo...

Día 4

Hoy Conocí el verdadero terror. Los silbidos de las granadas fueron distintos, y pronto una nube amarilla comenzó a flotar sobre nosotros. Era gas mostaza. Algunos logramos ponernos las máscaras improvisadas, pero no todos tuvieron esa suerte. Vi hombres retorcerse en el suelo, ahogándose, escupiendo sangre, escupiendo sangre, con los ojos quemados por dentro. El aire mismo se había vuelto enemigo. Nunca pensé que la muerte pudiera ser tan invisible y lenta. Después del ataque, quedaron bastantes cuerpos que parecían estatuas de cera, inmóviles, con la piel marcada por ampollas. Esa visión me perseguirá por siempre.

Día 5

Hoy recibí una carta de mi madre. Me habla del trigo que ya no alcanzaba, del pan que falta en la mesa y de cómo reza cada noche para que regrese vivo. Me pide que cuide muy bien a mi hermano menor cuando vuelva, como si yo pudiera prometerle el regreso. La guardo en mi chaqueta, está cerca de mi corazón. Cuando la leo, siento que por un instante estoy lejos del barro y del humo. Las palabras de casa son mi único escudo contra la locura y tristeza. Aquí, muchos compañeros escriben también a sus familias, pero nunca reciben respuestas, algunos ya ni tienen a quien escribir. La verdad eso es algo súper triste. Quiero que esto ya acabe...

2 de Noviembre de 1916, París

Querido JeanRecibimos tu última carta y lloré de alegría al saber que sigues con vida. Cada día me despierto rezando para que la guerra acabe pronto y puedas volver a casa. El silencio de tu habitación me pesa, tu hermano pequeño pregunta por ti a cad instante, aún guarda el abrigo que le regalaste. Aquí en París las cosas no son fáciles. El pan es escaso y la leche casi no se consigue. He tenido que aprender a hacer largas filas para conseguir un poco de comida, y aún así muchas veces regresamos con las manos vacías. Cuida de ti hijo mío. No dejes que la desesperanza te robe el corazón Con todo mi cariño Mamá