Bienestar Emocional, Autolesiones y Prevención en Jóvenes y Adolescentes
empezar
BAse teológica
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras vidas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera." (Mateo 11, 28-30)
BAse teológica
"La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde." (Juan 14, 27)
BAse teológica
"Venid vosotros solos a un lugar apartado y descansad un poco." (Marcos 6, 31)
BAse teológica
"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia." (Juan 10, 10)
¿Cómo me sitúo ante este problema?
CALMA, ALERTA, PREOCUPACIÓN
Todas las emociones que sentimos aquí son legítimas. Lo importante es aprender a mirarlas de frente, como también necesitamos hacer con los jóvenes.
¿Cómo me sitúo ante este problema?
CALMA, ALERTA, PREOCUPACIÓN
MITOS Y REALIDADES
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
Hemos visto que los mitos y prejuicios pueden impedirnos acompañar bien. Necesitamos verdad claridad, serenidad y fe.
MITOS Y REALIDADES
EJEMPLOS DE CASOS PRÁCTICOS
Nos dividimos en grupos, leemos el caso con atención y respondemos a las preguntas que se nos plantean
Últimamente está más callada en catequesis. Ha dejado de juntarse con sus amigas. En su cuaderno de oraciones escribe frases como “Dios no me escucha” o “me siento vacía”. Ha empezado a usar sudaderas grandes incluso en verano.
CASO 1: mARTA, 14 AÑOS
Este caso recuerda que las señales pueden estar en lo cotidiano, incluso en lo que escriben o en pequeños cambios de hábitos. El catequista necesita mirada atenta y corazón sensible para captar lo que los jóvenes no siempre dicen en voz alta.
CASO 1: mARTA, 14 AÑOS
En una convivencia, Carlos comenta a un compañero: “Estoy cansado de todo, no tiene sentido seguir”. Sus notas han bajado mucho. Ha cerrado sus cuentas en redes sociales y evita participar en dinámicas de grupo.
Caso 2: Carlos, 16 años
El sufrimiento rara vez pasa desapercibido: los jóvenes dan señales en palabras, en gestos y en su vida diaria. La misión del catequista no es adivinar, sino atreverse a preguntar y acompañar sin miedo.
Caso 2: Carlos, 16 años
Un día te enseña en confianza los cortes que tiene en el brazo y dice: “No te preocupes, no quiero morir, solo es que me siento mejor cuando me hago daño”. Te pide que no lo cuentes a nadie.
Caso 3: Ana, 15 años
Este caso enseña que guardar secretos de dolor puede aislar más al joven y cargar al catequista. La verdadera lealtad es ayudar a que reciba apoyo. Acompañar significa también derivar y no caminar solo.
Caso 3: Ana, 15 años
Tras la ruptura con su pareja, se muestra muy irritable. Unos amigos comentan que ha empezado a beber y a llevar cuchillas en la mochila. La semana pasada escribió en su estado de WhatsApp: “Ojalá no despertarme mañana”.
Caso 4: David, 17 años
Este caso subraya que las señales pueden ser claras y urgentes. El catequista no debe paralizarse ni pensar “ya se le pasará”, sino actuar con decisión y delicadeza, siendo puente hacia la ayuda profesional.
Caso 4: David, 17 años
ROLE PLAY
Role PLay
No quitar importancia al mensaje. Evitar respuestas como: “Pues no hagas esas bromas”. Mostrar disponibilidad: “Entiendo que lo estés pasando mal, gracias por decírmelo. ¿Quieres que hablemos un poco más de cómo te sientes?”.
El catequista debe mostrar interés y preocupación sincera. Evitar respuestas tipo: “No exageres, ya se te pasará”. Abrir preguntas: “¿Quieres contarme qué es lo que te está pasando?”.
Agradecer la confianza y escuchar sin juzgar. Evitar prometer guardar el secreto. Transmitir: “Me importa mucho lo que te pasa y necesito que no lo lleves solo. Vamos a buscar ayuda.”
Usa esta cara de la tarjeta para dar más información sobre un tema. Focalízate en un concepto. Haz que el aprendizaje y la comunicación sean más eficientes.
Usa esta cara de la tarjeta para dar más información sobre un tema. Focalízate en un concepto. Haz que el aprendizaje y la comunicación sean más eficientes.
Usa esta cara de la tarjeta para dar más información sobre un tema. Focalízate en un concepto. Haz que el aprendizaje y la comunicación sean más eficientes.
Título
Caso 1
Título
Caso 2
Título
Caso 3
Escribe aquí una descripción breve
Escribe aquí una descripción breve
Escribe aquí una descripción breve
Role PLay: Feedback
¿Qué frases o actitudes hicieron que el joven se sintiera acompañado¿Qué actitudes podrían haber bloqueado la comunicación? ¿Cómo se puede trasladar este tipo de escucha a la pastoral ordinaria (catequesis, convivencias, campamentos)?
Role PLay: Feedback
- Minimizar el problema (“Eso no es nada”).
- Regañar o sermonear (“Tienes que ser fuerte, deja de hacer tonterías”).
- Prometer guardar el secreto.Reaccionar con nerviosismo, rechazo o frases moralizantes.
- Escucha atenta y silenciosa, sin interrumpir.
- Contacto visual y lenguaje corporal de acogida.
- Frases que muestran empatía: “Entiendo que estés sufriendo”, “Gracias por confiar en mí”.
- Validar las emociones: “Es normal que te sientas así”.
- Transmitir compañía: “No estás solo en esto”.
Qué valoramos positivamente
Qué debemos evitar o corregir
Título
Título
Usa esta cara para dar más información sobre un tema.
Usa esta cara para dar más información sobre un tema.
Subtítulo
Subtítulo
Autocuidado del catequista
“Acompañar a un joven en sufrimiento no es fácil. Escuchar frases de desesperanza o ver autolesiones puede remover mucho. Y si no cuidamos nuestro propio corazón, podemos caer en el desánimo o en la sensación de impotencia.”
Autocuidado del catequista
Para compartir por parejas: La mochila invisible
¿Qué peso me llevo yo después de escuchar a un joven que sufre? ¿Qué emociones me genera: miedo, angustia, impotencia, ternura?
Para compartir por parejas: La mochila invisible
“No podemos ni debemos acompañar en soledad. Somos comunidad. El protocolo y el equipo son también redes de protección para nosotros.”
Pautas de autocuidado
Compartir siempre lo vivido con el responsable del grupo, no guardárselo. No asumir la responsabilidad total: acompañamos, pero no somos psicólogos. Buscar espacios de descarga emocional (con compañeros, oración, acompañamiento personal). Poner límites: no atender mensajes de madrugada, no prometer disponibilidad absoluta. Cuidar lo básico: descanso, alimentación, actividades que den alegría.
Pautas de autocuidado
Compartir siempre lo vivido con el responsable del grupo, no guardárselo. No asumir la responsabilidad total: acompañamos, pero no somos psicólogos. Buscar espacios de descarga emocional (con compañeros, oración, acompañamiento personal). Poner límites: no atender mensajes de madrugada, no prometer disponibilidad absoluta. Cuidar lo básico: descanso, alimentación, actividades que den alegría.
Recursos y contactos de apoyo
Recursos y contactos de apoyo
Servicios sanitarios
Profesionales del centro educativo
Coordinador/a de bienestar y protección, Orientador/a
Pediatra de Atención Primaria, Unidad de Salud Mental Comunitaria.
El catequista no sustituye a estos recursos, sino que es puente para que el joven y su familia lleguen a ellos.
Plataformas informativas
Líneas de ayuda
Teléfono de la Esperanza, Teléfono contra el suicidio (024 en España), Fundación ANAR (para menores y familias).
“Una ventana abierta a la familia”, “Autolesión: Información, soporte y prevención”, Proyecto ISNISS.
Cierre
Cierre
“Señor, Tú conoces el corazón de cada joven que acompañamos. Haznos instrumentos de tu paz y tu ternura. Danos sensibilidad para detectar el sufrimiento, valentía para actuar y humildad para reconocer que necesitamos ayudarnos unos a otros. Que nunca falte tu luz en medio de la oscuridad.”
Cierre
Caso 4: David, 17 años
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Hay señales directas de ideación suicida (“ojalá no despertarme”) y conductas de riesgo (consumo de alcohol, portar objetos cortantes). Acciones: Intervenir de inmediato: hablar con él con calma, transmitir preocupación y cuidado: “He visto tu mensaje y me preocupa mucho. No quiero que pases por esto solo. ¿Puedes contarme qué estás sintiendo?” Evitar reproches o amenazas. Informar urgentemente al responsable y a la familia. Si hay riesgo inmediato, acudir a un centro de salud o llamar al 112.
En el 90% de los casos sí hubo señales, ya sean verbales (“no puedo más”, “no quiero seguir”) o conductuales (aislamiento, regalos de objetos, cierre de redes). Lo que ocurre es que muchas veces los adultos no sabemos reconocerlas. De ahí la importancia de formarnos en detección.
Caso 3: Ana, 15 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Las autolesiones no siempre son intentos de suicidio, pero nunca deben minimizarse. Acciones: Escuchar con calma, reconocer su sufrimiento y decirle que agradeces su confianza. Explicar con delicadeza que no puedes guardar el secreto porque su bienestar está en juego: “Entiendo que quieras que quede entre nosotros, pero necesito buscar ayuda porque me importas mucho.” Seguir el protocolo: comunicarlo a la persona responsable y a la familia.
Es doloroso, pero ocurre. A partir de que comprenden qué significa la muerte, también pueden considerarla una salida a su sufrimiento. Esto nos recuerda la importancia de cuidar la salud emocional desde edades muy tempranas.
Caso 2: Carlos, 16 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Se trata de verbalizaciones de desesperanza, acompañadas de aislamiento y abandono de actividades, claros signos de riesgo. Acciones: Es fundamental preguntar directamente: “Cuando dices que no tiene sentido seguir, ¿quieres decir que has pensado en hacerte daño o acabar con tu vida?” Escuchar con calma y transmitir que no está solo, que hay personas que se preocupan por él. Informar al responsable y comunicarlo a la familia de forma cuidadosa y sensible.
Cuidado con los alumnos populares o exitosos. El perfeccionismo puede ser una importante causa de frustración. Jóvenes que sienten que nunca alcanzan las expectativas —propias o de la familia— pueden vivir con gran frustración. La autoexigencia desmedida es caldo de cultivo para la ansiedad y la desesperanza
Está demostrado científicamente que preguntar no provoca la conducta. Al contrario, cuando un adulto pregunta de forma empática, el joven siente alivio porque alguien se atreve a escuchar su sufrimiento. El silencio y la indiferencia son mucho más dañinos que hablar.
Caso 3: Ana, 15 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Las autolesiones no siempre son intentos de suicidio, pero nunca deben minimizarse. Acciones: Escuchar con calma, reconocer su sufrimiento y decirle que agradeces su confianza. Explicar con delicadeza que no puedes guardar el secreto porque su bienestar está en juego: “Entiendo que quieras que quede entre nosotros, pero necesito buscar ayuda porque me importas mucho.” Seguir el protocolo: comunicarlo a la persona responsable y a la familia.
La mayoría de las veces no hay intención de morir. Son intentos de calmar un dolor emocional intenso cuando el joven no encuentra otra salida. Pero eso no significa que sean inofensivas: aumentan el riesgo de suicidio en el futuro y siempre deben tomarse en serio.
El vínculo humano es el principal antídoto contra la desesperanza. Un catequista que escucha, valida emociones y transmite cercanía puede ser clave para que un joven dé el paso de pedir ayuda.
El uso inadecuado de redes puede incrementar comparaciones, acoso y exposición a contenido dañino. Pero también pueden ser espacios de apoyo y de conexión si se usan de manera saludable. No se trata de demonizarlas, sino de educar en un uso crítico.
Poner palabras a lo que sentimos reduce el estigma. Cuando en catequesis o grupos juveniles hablamos de emociones, los chicos ven que no están solos y que pedir ayuda es válido. La prevención empieza rompiendo silencios.
Caso 4: David, 17 años
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Hay señales directas de ideación suicida (“ojalá no despertarme”) y conductas de riesgo (consumo de alcohol, portar objetos cortantes). Acciones: Intervenir de inmediato: hablar con él con calma, transmitir preocupación y cuidado: “He visto tu mensaje y me preocupa mucho. No quiero que pases por esto solo. ¿Puedes contarme qué estás sintiendo?” Evitar reproches o amenazas. Informar urgentemente al responsable y a la familia. Si hay riesgo inmediato, acudir a un centro de salud o llamar al 112.
No siempre hay un trastorno diagnosticado detrás. Puede haber ansiedad, baja autoestima, problemas familiares o situaciones de acoso. Lo común a todos es que están sufriendo. Etiquetar como “enfermo” no ayuda; acompañar con empatía, sí
Esa calma puede ser engañosa: a veces aparece cuando ya ha tomado la decisión de suicidarse. Por eso, lejos de tranquilizarnos, debería ponernos en alerta.
Caso 1: Marta, 14 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Reconocer que hay señales de alarma: aislamiento social, expresiones de vacío y uso de ropa inadecuada (posible autolesión encubierta). Acciones: Hablar con ella en un momento tranquilo y cercano, mostrando empatía: “He notado que estás más callada y que escribes frases que me preocupan. ¿Quieres contarme cómo te sientes?” Evitar juzgar, minimizar o intentar dar soluciones rápidas. Comunicar lo observado al responsable del grupo o centro, siguiendo el protocolo.
Caso 1: Marta, 14 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Reconocer que hay señales de alarma: aislamiento social, expresiones de vacío y uso de ropa inadecuada (posible autolesión encubierta). Acciones: Hablar con ella en un momento tranquilo y cercano, mostrando empatía: “He notado que estás más callada y que escribes frases que me preocupan. ¿Quieres contarme cómo te sientes?” Evitar juzgar, minimizar o intentar dar soluciones rápidas. Comunicar lo observado al responsable del grupo o centro, siguiendo el protocolo.
El suicidio suele ser el resultado de un proceso de sufrimiento prolongado. Normalmente hay señales previas, a veces incluso planes detallados. Detectarlas y actuar a tiempo puede salvar vidas.
Caso 2: Carlos, 16 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Se trata de verbalizaciones de desesperanza, acompañadas de aislamiento y abandono de actividades, claros signos de riesgo. Acciones: Es fundamental preguntar directamente: “Cuando dices que no tiene sentido seguir, ¿quieres decir que has pensado en hacerte daño o acabar con tu vida?” Escuchar con calma y transmitir que no está solo, que hay personas que se preocupan por él. Informar al responsable y comunicarlo a la familia de forma cuidadosa y sensible.
Bienestar Emocional, Autolesiones y Prevención en Jóvenes y Adolescentes
M.Mediterránea
Created on September 19, 2025
Start designing with a free template
Discover more than 1500 professional designs like these:
View
Newspaper Presentation
View
Audio tutorial
View
Pechakucha Presentation
View
Desktop Workspace
View
Decades Presentation
View
Psychology Presentation
View
Medical Dna Presentation
Explore all templates
Transcript
Bienestar Emocional, Autolesiones y Prevención en Jóvenes y Adolescentes
empezar
BAse teológica
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras vidas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera." (Mateo 11, 28-30)
BAse teológica
"La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde." (Juan 14, 27)
BAse teológica
"Venid vosotros solos a un lugar apartado y descansad un poco." (Marcos 6, 31)
BAse teológica
"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia." (Juan 10, 10)
¿Cómo me sitúo ante este problema?
CALMA, ALERTA, PREOCUPACIÓN
Todas las emociones que sentimos aquí son legítimas. Lo importante es aprender a mirarlas de frente, como también necesitamos hacer con los jóvenes.
¿Cómo me sitúo ante este problema?
CALMA, ALERTA, PREOCUPACIÓN
MITOS Y REALIDADES
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
MITOS Y REALIDADES
Verdadero o falso
Hemos visto que los mitos y prejuicios pueden impedirnos acompañar bien. Necesitamos verdad claridad, serenidad y fe.
MITOS Y REALIDADES
EJEMPLOS DE CASOS PRÁCTICOS
Nos dividimos en grupos, leemos el caso con atención y respondemos a las preguntas que se nos plantean
Últimamente está más callada en catequesis. Ha dejado de juntarse con sus amigas. En su cuaderno de oraciones escribe frases como “Dios no me escucha” o “me siento vacía”. Ha empezado a usar sudaderas grandes incluso en verano.
CASO 1: mARTA, 14 AÑOS
Este caso recuerda que las señales pueden estar en lo cotidiano, incluso en lo que escriben o en pequeños cambios de hábitos. El catequista necesita mirada atenta y corazón sensible para captar lo que los jóvenes no siempre dicen en voz alta.
CASO 1: mARTA, 14 AÑOS
En una convivencia, Carlos comenta a un compañero: “Estoy cansado de todo, no tiene sentido seguir”. Sus notas han bajado mucho. Ha cerrado sus cuentas en redes sociales y evita participar en dinámicas de grupo.
Caso 2: Carlos, 16 años
El sufrimiento rara vez pasa desapercibido: los jóvenes dan señales en palabras, en gestos y en su vida diaria. La misión del catequista no es adivinar, sino atreverse a preguntar y acompañar sin miedo.
Caso 2: Carlos, 16 años
Un día te enseña en confianza los cortes que tiene en el brazo y dice: “No te preocupes, no quiero morir, solo es que me siento mejor cuando me hago daño”. Te pide que no lo cuentes a nadie.
Caso 3: Ana, 15 años
Este caso enseña que guardar secretos de dolor puede aislar más al joven y cargar al catequista. La verdadera lealtad es ayudar a que reciba apoyo. Acompañar significa también derivar y no caminar solo.
Caso 3: Ana, 15 años
Tras la ruptura con su pareja, se muestra muy irritable. Unos amigos comentan que ha empezado a beber y a llevar cuchillas en la mochila. La semana pasada escribió en su estado de WhatsApp: “Ojalá no despertarme mañana”.
Caso 4: David, 17 años
Este caso subraya que las señales pueden ser claras y urgentes. El catequista no debe paralizarse ni pensar “ya se le pasará”, sino actuar con decisión y delicadeza, siendo puente hacia la ayuda profesional.
Caso 4: David, 17 años
ROLE PLAY
Role PLay
No quitar importancia al mensaje. Evitar respuestas como: “Pues no hagas esas bromas”. Mostrar disponibilidad: “Entiendo que lo estés pasando mal, gracias por decírmelo. ¿Quieres que hablemos un poco más de cómo te sientes?”.
El catequista debe mostrar interés y preocupación sincera. Evitar respuestas tipo: “No exageres, ya se te pasará”. Abrir preguntas: “¿Quieres contarme qué es lo que te está pasando?”.
Agradecer la confianza y escuchar sin juzgar. Evitar prometer guardar el secreto. Transmitir: “Me importa mucho lo que te pasa y necesito que no lo lleves solo. Vamos a buscar ayuda.”
Usa esta cara de la tarjeta para dar más información sobre un tema. Focalízate en un concepto. Haz que el aprendizaje y la comunicación sean más eficientes.
Usa esta cara de la tarjeta para dar más información sobre un tema. Focalízate en un concepto. Haz que el aprendizaje y la comunicación sean más eficientes.
Usa esta cara de la tarjeta para dar más información sobre un tema. Focalízate en un concepto. Haz que el aprendizaje y la comunicación sean más eficientes.
Título
Caso 1
Título
Caso 2
Título
Caso 3
Escribe aquí una descripción breve
Escribe aquí una descripción breve
Escribe aquí una descripción breve
Role PLay: Feedback
¿Qué frases o actitudes hicieron que el joven se sintiera acompañado¿Qué actitudes podrían haber bloqueado la comunicación? ¿Cómo se puede trasladar este tipo de escucha a la pastoral ordinaria (catequesis, convivencias, campamentos)?
Role PLay: Feedback
Qué valoramos positivamente
Qué debemos evitar o corregir
Título
Título
Usa esta cara para dar más información sobre un tema.
Usa esta cara para dar más información sobre un tema.
Subtítulo
Subtítulo
Autocuidado del catequista
“Acompañar a un joven en sufrimiento no es fácil. Escuchar frases de desesperanza o ver autolesiones puede remover mucho. Y si no cuidamos nuestro propio corazón, podemos caer en el desánimo o en la sensación de impotencia.”
Autocuidado del catequista
Para compartir por parejas: La mochila invisible
¿Qué peso me llevo yo después de escuchar a un joven que sufre? ¿Qué emociones me genera: miedo, angustia, impotencia, ternura?
Para compartir por parejas: La mochila invisible
“No podemos ni debemos acompañar en soledad. Somos comunidad. El protocolo y el equipo son también redes de protección para nosotros.”
Pautas de autocuidado
Compartir siempre lo vivido con el responsable del grupo, no guardárselo. No asumir la responsabilidad total: acompañamos, pero no somos psicólogos. Buscar espacios de descarga emocional (con compañeros, oración, acompañamiento personal). Poner límites: no atender mensajes de madrugada, no prometer disponibilidad absoluta. Cuidar lo básico: descanso, alimentación, actividades que den alegría.
Pautas de autocuidado
Compartir siempre lo vivido con el responsable del grupo, no guardárselo. No asumir la responsabilidad total: acompañamos, pero no somos psicólogos. Buscar espacios de descarga emocional (con compañeros, oración, acompañamiento personal). Poner límites: no atender mensajes de madrugada, no prometer disponibilidad absoluta. Cuidar lo básico: descanso, alimentación, actividades que den alegría.
Recursos y contactos de apoyo
Recursos y contactos de apoyo
Servicios sanitarios
Profesionales del centro educativo
Coordinador/a de bienestar y protección, Orientador/a
Pediatra de Atención Primaria, Unidad de Salud Mental Comunitaria.
El catequista no sustituye a estos recursos, sino que es puente para que el joven y su familia lleguen a ellos.
Plataformas informativas
Líneas de ayuda
Teléfono de la Esperanza, Teléfono contra el suicidio (024 en España), Fundación ANAR (para menores y familias).
“Una ventana abierta a la familia”, “Autolesión: Información, soporte y prevención”, Proyecto ISNISS.
Cierre
Cierre
“Señor, Tú conoces el corazón de cada joven que acompañamos. Haznos instrumentos de tu paz y tu ternura. Danos sensibilidad para detectar el sufrimiento, valentía para actuar y humildad para reconocer que necesitamos ayudarnos unos a otros. Que nunca falte tu luz en medio de la oscuridad.”
Cierre
Caso 4: David, 17 años
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Hay señales directas de ideación suicida (“ojalá no despertarme”) y conductas de riesgo (consumo de alcohol, portar objetos cortantes). Acciones: Intervenir de inmediato: hablar con él con calma, transmitir preocupación y cuidado: “He visto tu mensaje y me preocupa mucho. No quiero que pases por esto solo. ¿Puedes contarme qué estás sintiendo?” Evitar reproches o amenazas. Informar urgentemente al responsable y a la familia. Si hay riesgo inmediato, acudir a un centro de salud o llamar al 112.
En el 90% de los casos sí hubo señales, ya sean verbales (“no puedo más”, “no quiero seguir”) o conductuales (aislamiento, regalos de objetos, cierre de redes). Lo que ocurre es que muchas veces los adultos no sabemos reconocerlas. De ahí la importancia de formarnos en detección.
Caso 3: Ana, 15 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Las autolesiones no siempre son intentos de suicidio, pero nunca deben minimizarse. Acciones: Escuchar con calma, reconocer su sufrimiento y decirle que agradeces su confianza. Explicar con delicadeza que no puedes guardar el secreto porque su bienestar está en juego: “Entiendo que quieras que quede entre nosotros, pero necesito buscar ayuda porque me importas mucho.” Seguir el protocolo: comunicarlo a la persona responsable y a la familia.
Es doloroso, pero ocurre. A partir de que comprenden qué significa la muerte, también pueden considerarla una salida a su sufrimiento. Esto nos recuerda la importancia de cuidar la salud emocional desde edades muy tempranas.
Caso 2: Carlos, 16 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Se trata de verbalizaciones de desesperanza, acompañadas de aislamiento y abandono de actividades, claros signos de riesgo. Acciones: Es fundamental preguntar directamente: “Cuando dices que no tiene sentido seguir, ¿quieres decir que has pensado en hacerte daño o acabar con tu vida?” Escuchar con calma y transmitir que no está solo, que hay personas que se preocupan por él. Informar al responsable y comunicarlo a la familia de forma cuidadosa y sensible.
Cuidado con los alumnos populares o exitosos. El perfeccionismo puede ser una importante causa de frustración. Jóvenes que sienten que nunca alcanzan las expectativas —propias o de la familia— pueden vivir con gran frustración. La autoexigencia desmedida es caldo de cultivo para la ansiedad y la desesperanza
Está demostrado científicamente que preguntar no provoca la conducta. Al contrario, cuando un adulto pregunta de forma empática, el joven siente alivio porque alguien se atreve a escuchar su sufrimiento. El silencio y la indiferencia son mucho más dañinos que hablar.
Caso 3: Ana, 15 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Las autolesiones no siempre son intentos de suicidio, pero nunca deben minimizarse. Acciones: Escuchar con calma, reconocer su sufrimiento y decirle que agradeces su confianza. Explicar con delicadeza que no puedes guardar el secreto porque su bienestar está en juego: “Entiendo que quieras que quede entre nosotros, pero necesito buscar ayuda porque me importas mucho.” Seguir el protocolo: comunicarlo a la persona responsable y a la familia.
La mayoría de las veces no hay intención de morir. Son intentos de calmar un dolor emocional intenso cuando el joven no encuentra otra salida. Pero eso no significa que sean inofensivas: aumentan el riesgo de suicidio en el futuro y siempre deben tomarse en serio.
El vínculo humano es el principal antídoto contra la desesperanza. Un catequista que escucha, valida emociones y transmite cercanía puede ser clave para que un joven dé el paso de pedir ayuda.
El uso inadecuado de redes puede incrementar comparaciones, acoso y exposición a contenido dañino. Pero también pueden ser espacios de apoyo y de conexión si se usan de manera saludable. No se trata de demonizarlas, sino de educar en un uso crítico.
Poner palabras a lo que sentimos reduce el estigma. Cuando en catequesis o grupos juveniles hablamos de emociones, los chicos ven que no están solos y que pedir ayuda es válido. La prevención empieza rompiendo silencios.
Caso 4: David, 17 años
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Hay señales directas de ideación suicida (“ojalá no despertarme”) y conductas de riesgo (consumo de alcohol, portar objetos cortantes). Acciones: Intervenir de inmediato: hablar con él con calma, transmitir preocupación y cuidado: “He visto tu mensaje y me preocupa mucho. No quiero que pases por esto solo. ¿Puedes contarme qué estás sintiendo?” Evitar reproches o amenazas. Informar urgentemente al responsable y a la familia. Si hay riesgo inmediato, acudir a un centro de salud o llamar al 112.
No siempre hay un trastorno diagnosticado detrás. Puede haber ansiedad, baja autoestima, problemas familiares o situaciones de acoso. Lo común a todos es que están sufriendo. Etiquetar como “enfermo” no ayuda; acompañar con empatía, sí
Esa calma puede ser engañosa: a veces aparece cuando ya ha tomado la decisión de suicidarse. Por eso, lejos de tranquilizarnos, debería ponernos en alerta.
Caso 1: Marta, 14 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Reconocer que hay señales de alarma: aislamiento social, expresiones de vacío y uso de ropa inadecuada (posible autolesión encubierta). Acciones: Hablar con ella en un momento tranquilo y cercano, mostrando empatía: “He notado que estás más callada y que escribes frases que me preocupan. ¿Quieres contarme cómo te sientes?” Evitar juzgar, minimizar o intentar dar soluciones rápidas. Comunicar lo observado al responsable del grupo o centro, siguiendo el protocolo.
Caso 1: Marta, 14 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Reconocer que hay señales de alarma: aislamiento social, expresiones de vacío y uso de ropa inadecuada (posible autolesión encubierta). Acciones: Hablar con ella en un momento tranquilo y cercano, mostrando empatía: “He notado que estás más callada y que escribes frases que me preocupan. ¿Quieres contarme cómo te sientes?” Evitar juzgar, minimizar o intentar dar soluciones rápidas. Comunicar lo observado al responsable del grupo o centro, siguiendo el protocolo.
El suicidio suele ser el resultado de un proceso de sufrimiento prolongado. Normalmente hay señales previas, a veces incluso planes detallados. Detectarlas y actuar a tiempo puede salvar vidas.
Caso 2: Carlos, 16 años.
Señales de alarma que nos harían preocuparnos más: Se trata de verbalizaciones de desesperanza, acompañadas de aislamiento y abandono de actividades, claros signos de riesgo. Acciones: Es fundamental preguntar directamente: “Cuando dices que no tiene sentido seguir, ¿quieres decir que has pensado en hacerte daño o acabar con tu vida?” Escuchar con calma y transmitir que no está solo, que hay personas que se preocupan por él. Informar al responsable y comunicarlo a la familia de forma cuidadosa y sensible.