Patrizia Pereyra (Departamento de Ciencias) “Medición de gases radioactivos para potenciar una mejor calidad de vida”
¿En qué se centra su investigación sobre radiactividad ambiental y cómo se realiza la medición del radón?
Estudiamos la radiactividad natural presente en el ambiente con énfasis en el monitoreo del radón y en la evaluación de los riesgos asociados a su presencia. El radón es el único elemento radiactivo natural en forma de gas y se presenta en sus radioisótopos más frecuentes: Rn-222 (radón) y Rn-220 (torón). La OMS lo reconoce como la principal causa de cáncer pulmonar en no fumadores. Para medirlo utilizamos detectores de huellas nucleares, conocidos como SSNTDS (Solid State Nuclear Track Detectors), que funcionan como monitores pasivos. Estos se exponen durante varias semanas en los lugares de interés y luego se analizan en laboratorio, brindando una lectura integrada. En algunos casos, también empleamos equipos de medición activos, que proporcionan información en tiempo real sobre la concentración de radón bajo diferentes condiciones.
¿Qué resultados relevantes han encontrado hasta ahora, y qué implicancias tienen para la salud pública y el diseño de estrategias de mitigación?
En 2018, realizamos un primer monitoreo de Rn-222 en Lima y Callao, financiado por Innovate Perú. Posteriormente, la IAEA apoyó un proyecto nacional desarrollado en conjunto con el IPEN, la PUCP y la UNSA, en el cual participamos activamente. Para ello, se utilizaron detectores sólidos de trazas nucleares, similares a los que empleamos, lo que permitió complementar y contrastar nuestros resultados. Los niveles promedio encontrados fueron menores, alrededor de 49 Bq/m³, muy por debajo del valor de referencia establecido por la OMS (100 Bq/m³). Sin embargo, algunas viviendas superaron este límite, por lo que se ofrecieron recomendaciones sencillas de mitigación, como ventilar los ambientes o resanar fisuras en las paredes. El estudio evidenció que la concentración de radón está influenciada por factores como el tipo de suelo, los materiales de construcción y la ventilación de las viviendas. Estos hallazgos sirvieron de base para investigaciones posteriores, incorporando dichas variables de manera más detallada. Un aspecto especialmente valioso fue la difusión responsable del riesgo, transmitiendo información científica sin generar alarma a la población. Asimismo, se promovió la importancia de adoptar medidas preventivas en el diseño y la construcción de edificaciones, tales como mejorar la ventilación, sellar grietas y seleccionar materiales adecuados.
¿Cómo considera que este trabajo puede impactar en la sociedad en temas de salud pública, en la formación de nuevas vocaciones científicas y en la participación de mujeres en la ciencia?
Actualmente, hemos iniciado un nuevo monitoreo a pequeña escala, desarrollado por los estudiantes de Física, Melany Acero (maestría) y Jessica Toribio (doctorado). Estas mediciones se realizan principalmente en proyectos de investigación (tesis) y sus resultados contribuyen a reducir un riesgo real para la salud de la población. Además, estamos articulando esfuerzos con médicos e ingenieros ambientales, convencidos de que la investigación interdisciplinaria es clave para abordar problemas complejos de salud pública y medio ambiente. Este proyecto también tiene un fuerte componente formativo. Impulsa nuevas vocaciones científicas y visibiliza el papel de las mujeres en la investigación. Creo firmemente que la equidad de género en la ciencia debe fomentarse desde las bases: alentando a las niñas a no temer a las ciencias, empoderándolas y mostrándoles que con pasión y esfuerzo pueden lograr resultados extraordinarios. Nosotras, como mujeres científicas, debemos conversar, difundir y educar para inspirar a las próximas generaciones. El Perú necesita más científicos y científicas para garantizar un futuro sostenible y saludable, y nuestro trabajo busca ser también una semilla en esa dirección.
¿En qué se centra su investigación sobre radiactividad ambiental y cómo se realiza la medición del radón?
Vicerrectorado de In
Created on September 17, 2025
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Patrizia Pereyra (Departamento de Ciencias) “Medición de gases radioactivos para potenciar una mejor calidad de vida”
¿En qué se centra su investigación sobre radiactividad ambiental y cómo se realiza la medición del radón?
Estudiamos la radiactividad natural presente en el ambiente con énfasis en el monitoreo del radón y en la evaluación de los riesgos asociados a su presencia. El radón es el único elemento radiactivo natural en forma de gas y se presenta en sus radioisótopos más frecuentes: Rn-222 (radón) y Rn-220 (torón). La OMS lo reconoce como la principal causa de cáncer pulmonar en no fumadores. Para medirlo utilizamos detectores de huellas nucleares, conocidos como SSNTDS (Solid State Nuclear Track Detectors), que funcionan como monitores pasivos. Estos se exponen durante varias semanas en los lugares de interés y luego se analizan en laboratorio, brindando una lectura integrada. En algunos casos, también empleamos equipos de medición activos, que proporcionan información en tiempo real sobre la concentración de radón bajo diferentes condiciones.
¿Qué resultados relevantes han encontrado hasta ahora, y qué implicancias tienen para la salud pública y el diseño de estrategias de mitigación?
En 2018, realizamos un primer monitoreo de Rn-222 en Lima y Callao, financiado por Innovate Perú. Posteriormente, la IAEA apoyó un proyecto nacional desarrollado en conjunto con el IPEN, la PUCP y la UNSA, en el cual participamos activamente. Para ello, se utilizaron detectores sólidos de trazas nucleares, similares a los que empleamos, lo que permitió complementar y contrastar nuestros resultados. Los niveles promedio encontrados fueron menores, alrededor de 49 Bq/m³, muy por debajo del valor de referencia establecido por la OMS (100 Bq/m³). Sin embargo, algunas viviendas superaron este límite, por lo que se ofrecieron recomendaciones sencillas de mitigación, como ventilar los ambientes o resanar fisuras en las paredes. El estudio evidenció que la concentración de radón está influenciada por factores como el tipo de suelo, los materiales de construcción y la ventilación de las viviendas. Estos hallazgos sirvieron de base para investigaciones posteriores, incorporando dichas variables de manera más detallada. Un aspecto especialmente valioso fue la difusión responsable del riesgo, transmitiendo información científica sin generar alarma a la población. Asimismo, se promovió la importancia de adoptar medidas preventivas en el diseño y la construcción de edificaciones, tales como mejorar la ventilación, sellar grietas y seleccionar materiales adecuados.
¿Cómo considera que este trabajo puede impactar en la sociedad en temas de salud pública, en la formación de nuevas vocaciones científicas y en la participación de mujeres en la ciencia?
Actualmente, hemos iniciado un nuevo monitoreo a pequeña escala, desarrollado por los estudiantes de Física, Melany Acero (maestría) y Jessica Toribio (doctorado). Estas mediciones se realizan principalmente en proyectos de investigación (tesis) y sus resultados contribuyen a reducir un riesgo real para la salud de la población. Además, estamos articulando esfuerzos con médicos e ingenieros ambientales, convencidos de que la investigación interdisciplinaria es clave para abordar problemas complejos de salud pública y medio ambiente. Este proyecto también tiene un fuerte componente formativo. Impulsa nuevas vocaciones científicas y visibiliza el papel de las mujeres en la investigación. Creo firmemente que la equidad de género en la ciencia debe fomentarse desde las bases: alentando a las niñas a no temer a las ciencias, empoderándolas y mostrándoles que con pasión y esfuerzo pueden lograr resultados extraordinarios. Nosotras, como mujeres científicas, debemos conversar, difundir y educar para inspirar a las próximas generaciones. El Perú necesita más científicos y científicas para garantizar un futuro sostenible y saludable, y nuestro trabajo busca ser también una semilla en esa dirección.