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Gutiérrez Gutiérrez Valentina_Gestación y valoración del neonato

VALENTINA YELENA JANINE GUTIERREZ GUTIER

Created on September 16, 2025

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES IZTACALA PSICOLOGÍA A DISTANCIA

Elaborado por: Gutiérrez Gutiérrez Valentina Yelena No. de cuenta: 320233461 Módulo: Desarrollo Humano I. Grupo: 9207

Gestación y valoración del neonato

Etapa prenatal

La etapa prenatal es la primera fase dentro del ciclo vital, se desarrolla en el vientre materno cuando ocurre el embarazo y se divide en tres etapas:

Etapa germinal

Etapa EMbrionaria

Etapa fetal

Evaluación de salud durante el parto

Para monitorear la salud de la madre y el feto durante el trabajo de parto, los profesionales de la salud emplean técnicas como las siguientes:

Exploración física y ginecológica

Ecografía

Serología

Antecedentes familiares

antecedentes gineco-obstétricos

Etapas del parto

1° ETAPA: Borramiento y dilatación

2° ETAPA: EXPULSIÓN

3° ETAPA: Alumbramiento

Etapa NEOnatal

La etapa neonatal se extiende desde el nacimiento hasta los 28 días de vida extrauterina.

Factores de riesgo neonatal
Valoración del recién nacido

Test de Capurro

maternos

del parto

Puntuación de Apgar

del bebé

Atención psicológica a la díada madre-hijo en etapa prenatal y neonatal

aumentar el autoestima

calmar la ansiedad

Fortalecer el vínculo madre-hijo

Calmar situaciones de estrés

Disminuir los niveles de culpabilidad

Tratamiento de adicciones

Reflexión y Fuentes de Información

Abarca desde la concepción hasta las dos semanas. En esta etapa se establece el sexo, se lleva a cabo la mitosis, las células desarrollan órganos y tejidos, y el cigoto aún no se adhiere al revestimiento uterino.

Abarca desde la semana 2 hasta la 8. En este período se forma la placenta, comienza a desarrollarse el sistema nervioso, hay una implantación en el revestimiento uterino, aparecen el ectodermo, mesodermo y endodermo y comienzan a desarrollarse los ojos, oídos, nariz y corazón (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

Comprende desde la semana 9 hasta la 40, en esta etapa el cerebro duplica su tamaño, se forman los órganos internos y sexuales, se desarrolla la audición y se presenta movimiento de piernas y brazos (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

La ecografía permite a los especialistas asegurarse de que el embarazo progresa de forma satisfactoria, puede observarse la vesícula embrionaria y al embrión y escuchar el latido cardiaco (Garduño, G., 2009). Por su parte, la ecografía transvaginal permite determinar la longitud cervical y otras variables que son predictoras de parto, como la medición del ángulo cervical posterior (Castán, M., Lapresta, M., Martí, G., Redrado, G., Rodrigo, R. & Ruiz, S. (2018)

Conocer los antecedentes familiares de la mujer embarazada, le permite al médico ofrecer orientación preconcepcional y una evaluación oportuna de los riesgos cuando una paciente está considerando la probabilidad de un embarazo, así como el consejo y manejo cuando la paciente ya está embarazada (Isaza, D., Posso, Á., Sinisterra, G. & Vásquez, Z., 2004).

La aparición de alteraciones del desarrollo físico y mental durante la infancia temprana pueden estar relacionada con los antecedentes gineco-obstétricos maternos, por lo que si las acciones de salud se inician desde antes de la concepción podrían prevenirse (González, A., Oramas, H., Pagola L. & Sarmiento, B., 2000).

Es necesario contar con los antecedentes maternos y realizar exploración física, con la finalidad de descartar situaciones que pongan en riesgo la salud de la paciente y el feto, además de observar: cambios en la frecuencia cardíaca fetal, durante la fase activa del trabajo de parto: signos de dolor (hipertonía uterina, taquisistolia) y hemorragia, durante el período expulsivo: ante desencajamiento o pérdida de la presentación, sospechar ruptura uterina, y la identificación de líquido meconial y fiebre materna (Aragón, H., Ávila, V., Beltrán, M., Calderón, C., Caldiño, S, Castilla, Z., García, E., Gil, M., Gudiño, R., Hernández, R., Loya, M., Salvador, D. & Vadillo, O., 2017).

Las pruebas serológicas permiten detectar enfermedades infecciosas, como la sífilis, y monitorizar el estado de salud de la madre antes y durante el parto.

Se diferencian 3 fases: • Latencia: periodo de progresión lenta, desde la aparición de contracciones regulares hasta que el cérvix llega a los 4cm. Comprende borramiento, poca dilatación y poco descenso. •Activa: contracciones fuertes y largas, de intensidad moderada a fuerte. La dilatación avanza hasta los 7 cm, el descenso fetal continúa. • Transición: lenta y fuerte. Dilatación cervical y descenso completos (Barboza, V. A., 2022).

Comprende desde la dilatación cervical completa (10 cm) y borramiento completo (100%) hasta la expulsión del feto. Duración aproximada hasta 1hs (Barboza, V. A., 2022).

Comprende desde el nacimiento del feto hasta la expulsión de la placenta. Duración muy corta, de 3-5 minutos hasta 1 hora (Barboza, V. A., 2022).

La edad de la madre, el estado civil, analfabetismo materno, presencia de hipertensión o diabetes y obesidad materna son algunos factores de riesgo neonatal.

Vía del parto, parto en el hogar sin una atención especializada, parto prolongado, sufrimiento fetal y bradicardia fetal.

Este método se utiliza para determinar si el bebé necesita asistencia inmediata para adaptarse a su nuevo medio. Se apoya en los siguientes parámetros: Ritmo cardiaco Respiración Tono muscular Respuesta refleja Color Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

Este método se emplea para estimar la edad gestacional de un neonato. Se basa en los siguientes parámetros: Forma de la oreja Tamaño de la glándula mamaria Formación del pezón Textura de la piel Pliegues plantares (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

Peso del neonato, sexo del recién nacido, la prematurez, enfermedad de la membrana hialina, sepsis y asfixia neonatal, taquipnea transitoria, inmadurez orgánica, entre otros.

El profesional de la psicología puede enfocar su intervención hacia los siguientes aspectos: promoción de la vinculación y el apego seguro, fortalecimiento de la autoeficacia materna, apoyo emocional y validación, fomento del autocuidado, celebración de logros y fortalezas (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

El estrés puede surgir debido a la transición a la maternidad, los desafíos del cuidado del bebé y la adaptación a los cambios físicos y emocionales. En esta situación, el profesional de la psicología puede enfocar su intervención hacia los siguientes aspectos: proporcionar a la madre información clara y precisa sobre el desarrollo y el comportamiento del bebé durante la etapa prenatal y neonatal, enseñar técnicas de relajación y manejo del estrés a la madre, enseñar a la madre estrategias efectivas de afrontamiento para hacer frente al estrés, entre otros (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

Se proporciona información y apoyo a la madre para que pueda establecer una conexión emocional saludable con su hijo antes de su nacimiento, a través de la educación sobre la importancia del cuidado prenatal adecuado, la nutrición y el manejo del estrés (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

El profesional de la psicología puede proporcionar información y orientación a la madre sobre los cambios emocionales y físicos que puede experimentar durante el embarazo y el posparto. Esto ayuda a la madre a comprender mejor sus experiencias y a reducir la incertidumbre y el miedo relacionados con la ansiedad (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

En esta situación, el profesional de la psicología puede enfocar su intervención hacia los siguientes aspectos: evaluación y diagnóstico, proporcionar terapias individuales y de grupo para abordar las adicciones tanto en la madre como en la díada madre-hijo, trabajar con la madre y otros miembros de la familia para mejorar la comunicación, fortalecer el apoyo familiar y desarrollar estrategias conjuntas para mantener un entorno saludable para el bebé, Proporcionar información y educación sobre los riesgos asociados con la exposición prenatal a las sustancias adictivas (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).

La culpa es un sentimiento común entre las madres, el profesional de la psicología puede enfocar su intervención hacia los siguientes puntos: proporción de información sobre el desarrollo infantil, promoción de expectativas realistas, fomento del autocuidadi y la autorreflexión, apoyo emocional y validación, reforzamiento de habilidades parentales (Becerra, C. E., Meléndez, J., Ortiz, M. I., Velázquez, M. y León, S. C., 2023).