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visita a Pekín, 31 agosto-5 septiembre 2006

Alilaoshi

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Transcript

FINALES DE JUNIO DE 2005 Recibo una llamada telefónica desde Pekín, era Radio Internacional de China. Me comunican que el director del departamento en lengua española de la emisora, el Sr. Hu Min, deseaba conceder el premio del viaje y estancia en China a un concursante español y que yo había sido el elegido. ¡Guau, qué sorpresa!

Me indicaron que me harían llegar en los siguientes días tanto el billete de avión como la carta acreditativa del motivo de mi viaje, la invitación, para que con ella tramitara el visado de entrada en China. También me dijeron que yo debería pronunciar un discurso en el acto de celebración de los 50 años de emisiones en español de, aproximadamente, 5 minutos. Debía redactarlo y enviarlo a la emisora en cuanto lo tuviera redactado pues ellos lo traducirían para el evento.

Tramité mi visado en el Consulado de la Rep. Popular en Barcelona.Escribí el discurso y lo estuve ajustando, con ayuda de mis hijos, para esos cinco minutos de efímera gloria de los que iba a disponer y lo envié a C.R.I. Y marché a Pekín súper ilusionado.

Al llegar al aeropuerto, entonces pequeño y funcional, fui recibido por Verónica, que me acompañó en el coche oficial de la emisora hasta su sede central. El viaje me dejó perplejo por la forma de conducir de los chinos, de nuestro chófer y de todos, pues para ellos los laterales eran un carril más por donde circular y hasta adelantar, fuera por la derecha. Pensé que aquello era una locura.

En las oficinas conocí al Sr. Hu Min, director del departamento, y a todo el personal. Él me presentó a Morientes, que me iba a acompañar aquella tarde y también me presentó a Sofía, que me acompañaría en días posteriores.

Morientes me acompañó aquella tarde y noche a pasear por Tian´anmen, donde nos hicimos unas fotos, luego fuimos a cenar juntos en un restaurante en un callejón adyacente a Wangfujing que tenía en su frontal una gran cornisa con un escenario desde el que se hacían representaciones teatrales, aunque no en aquel momento pues tenía el telón corrido. Tras cenar era ya bien de noche y Morientes pensaba que yo estaría cansado y me dijo de acompañarme al hotel. Le dije que no estaba cansado y que me gustaría, que si era posible, asistir a una representación completa de una ópera china. Morientes llamó por teléfono a su jefe para que le diera su aquiescencia.

Y una vez obtenida su aprobación, Morientes me acompañó hasta un teatro y asistimos a la representación. Morientes me comentó en voz baja que a los jóvenes chinos no les gustaba demasiado ni aquel arte ni tampoco la música tradicional.Que él prefería ¡Enrique Iglesias!, ¡pecado, pecado!, me horroricé yo.

Hablamos bastante a lo largo de toda la velada y también de camino al hotel. Yo le manifesté mi inquietud por un posible desarrollo chino al margen de aspectos para mí cruciales como la ecología. Él me dijo que eran los chinos muy conscientes de que deberían hacer un sobreesfuerzo por ello, simultáneo, al que entonces les ocupaba en mayor medida, el del desarrollo. Hablamos y estuvimos de acuerdo en que China corría peligro de morir de éxito, había que afrontarlo y superarlo. Me dejó en el hotel y me avisó de que por la mañana vendría a buscarme Sofía y con ella visitaría muchos lugares.

Al levantarme, y bajando al vestíbulo, asistí a algo para mí nuevo. Vi al personal formado mientras la encargada les daba instrucciones sobre las tareas del día. Ya luego, y eso fue para mí impactante, salieron a la calle en grupos a correr en marcha atlética. También vi otros grupos de trabajadores de hoteles y restaurantes cercanos haciendo igual, marcha atlética. Estuve dos días con Sofía, ella (mejor el departamento de español) me invitaba a todo y aunque yo me empeñaba en invitarla a algún refresco o aperitivo no había manera, aunque creo recordar, pero no estoy del todo seguro, que finalmente me dejó invitarla a un zumo de manzana en la terraza de un bar a orillas del lago Houhai.

Compré un sello para mi firma en chino, ā lì 阿历, durante un paseo por yāndài xié 烟袋斜街 (calle Yandai), junto a hòuhǎi 后海 (lago Houhai).Además de aquella calle y del lago, esos días visitamosyí hé yuán 颐和园 (el Palacio de verano);cháng láng 长 廊 (el Gran Corredor);Kūnmíng Hú 昆明湖 (el Lago Kunming); yuán míng yuán 圆明园 el antiguo (Palacio de verano);gù gōng 故宮 (la Ciudad Prohibida, o Palacio Imperial);běi hǎi gōng yuán 北海公园 (el Parque Beihai);jiǔ lóng bì 龙壁 (El Muro de los nueve Dragones);bái tǎ 白塔 (La Pagoda Blanca);shí chà hǎi 什刹海 la zona turística Shichahai ygǔlóu hé zhōnglóu 鼓楼和钟楼 (la Torre del Tambor y la Campana).

Al dejarme ella en el hotel y despedirnos en el taxi, tuve un desliz, pues la besé en la mejilla. Vi cómo se ruborizaba, le expliqué que solemos así actuar los españoles en los saludos y despedidas. Sofía sabía de ello y eso fue todo. Me había dejado llevar por la alegría del momento. Señalar que esa situación me sucedió de nuevo tres años más tarde cuando yo acompañaba a unos amigos de paseo por Shichahai y me encontré con una de mis cuñadas sentadas, yo iba contento y me dirigí a ella y me incliné para besarla, vi su cara de susto, pero yo había ya inclinado mi cabeza e iniciado el gesto de besarla así que lo hice, ja, ja, ja, cuando se lo contó a mi esposa nos reímos bastante.

El domingo 3 de septiembre se celebró en el Hotel Suizo de Pekín el acto de celebración de los 50 años de emisiones en español de Radio Internacional de China.

Fui desde la sede central de la radio, junto a todo el departamento, en un bus de la emisora. En un salón del hotel estaba todo preparado para los discursos que darían algunos de los asistentes y para el banquete de celebración.

Me había sentado con los miembros del departamento cuando uno de los responsables de la emisora me acompañó a tomar asiento en una mesa. El público era básicamente del cuerpo diplomático acreditado en Pekín de los países de habla hispana y de los medios de comunicación en español. Me llamó la atención que no hubiera entre los invitados asistentes ninguna representación del cuerpo diplomático español, tampoco del Instituto Cervantes que hacía dos meses, el 14 de julio, había abierto sus puertas en Pekín.También eché en falta al corresponsal de La Vanguardia en aquel momento, Rafael Poch. Sí estaba Vicenç Sanclemente, corresponsal de RTVE en Pekín.

En el acto hablaron el Sr. Xia Jixuan, vice-director general de C.R.I., el Sr. Sergio Ley López, embajador de México en China, en representación del cuerpo diplomático hispano hablante acreditado en la capital, y el Sr. Hu Min, director del departamento de español de la emisora. A mí me presentaron como un oyente asiduo de la emisora y ganador del concurso de conocimientos que la radio china había realizado por el aniversario que estábamos celebrando.

Comencé, en chino, con un saludo a todos los presentes y de especial agradecimiento a los miembros del departamento de español.Lo llevaba ensayando desde días atrás para vocalizar correctamente los tonos, asunto difícil. Luego ya hablé en español y la traductora, Lola, lo iba traduciendo al chino. Coseché dos aplausos, uno tras mi saludo en chino y otro a media oratoria. Había ido todo fabuloso.

Nos sentamos a comer. Yo tenía a mi lado a un representante de Guinea Ecuatorial acabado de llegar a Pekín y, como yo, no sabía nada de las costumbres de allí y cuando brindamos y los asistentes clamaron 干贝! gānbèi!, preguntamos los dos sobre la traducción del brindis... secar la copa. ... nos bebimos ambos la copa de un trago, ja, ja, ja, se dice pero no se hace, rieron todos. Fue nuestra primera enseñanza protocolaria en China.

Al día siguiente vino Verónica Jiang a buscarme al hotel y con ella fui a visitar bā dá lǐng cháng chéng 八达岭长城 (La Gran Muralla en su sección Badaling). También visitamos míng shí sān líng 明十三陵 (Tumbas de la dinastía Ming).Ya de vuelta a běijīng 北京 (Pekín) comimos kǎoyā 烤鸭 (pato laqueado) en un restaurante a pie de carretera. Al atardecer, Verónica me acompañó a CCTV, la emisora de televisión de China, para participar en el programa, Diálogo, conducido por Ai Kuiyu, junto a Hu Min. Hablamos sobre los 50 años de las emisiones en español de C.R.I. y sobre el motivo de mi estancia en Pekín. Al acabar el programa me dijo Hu Min que Verónica y Sofía nos esperaban para la cena en un restaurante. Yo le pedí que antes me acompañara a una floristería para comprarles unas flores y entonces cometí otro desliz, pues si bien en España el color blanco significa amistad no es así en China.

Llegamos al restaurante y comenzamos a cenar. Eran algunos de los platos bastante picantes y, siendo verano, comencé a sudar. Las chicas comenzaron a reírse. Yo no sabía que mi cara, por el picante, fuera tan graciosa.Me dijeron que es que yo no me había lavado la cara tras la grabación, que se me había pasado por alto, y se me estaba corriendo el maquillaje que me habían puesto en CCTV, nos reímos los cuatro juntos mientras me adecentaba tras el estrago. Al salir del restaurante me dijo Hu Min que al día siguiente me recogerían en el hotel y me llevarían a la emisora para despedirme de todos y me aconsejó llevarles unos regalitos a las muchachas. Les regalé unas pulseras.

Tras despedirme de todos, Verónica me acompañó hasta el aeropuerto. Debo deciros que estaba yo tan agradecido y contento, abrumado de tanto cariño como me habían mostrado, que al despedirme de ella la abracé y lloré. Y así, mi plan de ir a China para 2008 se aceleró.