Cocedores
La Carolina
Cama de los Novios
Calarreona
Cala Tortuga
Cocedores del Hornillo
Playa Amarilla
Playa del Arroz
Playa de La Cola
Playa Canalicas
Calabardina
Ensenada de la Fuente
La Galera
Antes de llegar al islote pasaremos sobre una extensa plataforma llena de grietas y en la que abundan los peces, como los grupos de salpas
Vamos a ver multitud de peces como las negras castañuelas o las luminosas salpas que lucen un colorido dorado
Azul intenso
La castañuela es un pez muy habitual en estos fondos. Cuando es adulto es de un color negro pardo. Pero cuando es un ejemplar jóven o alevín, su color es de un intenso azul neón, un tono destellante que constrasta con las algas.
En los desplomes de las paredes y grandes rocas se suelen ver grandes grupos de sargos y mojarras
En la parte exterior del islote, la que da a mar abierto, las paredes caen verticales y la profundidad aumenta considerablemente. Aquí abunan los sargos, mojarras y tal vez alguna barracuda
Esta playa canina es un precioso enclave del litoral aguileño, entre la ciudad y Calabardina.
Nos equipamos de aletas, gafas y tubo y entramos al agua en su parte izquierda, separada por un istmo rocoso de la vecina cala del Pino.
Nos llama la atención un fondo muy limpio, de piedra llena de rasgaduras y cicatrices con infinitos huecos bien aprovechados por los erizos, que nunca debemos tocar para no clavarnos sus dolorosas espinas.
Vamos a rodear la punta que separa las dos calas. Aquí destaca un paisaje de grandes lajas que van ganando profundidad donde hemos visto curiosos animales como la liebre de mar, una especie de babosa oscura o caracol pero que no tiene caparazón y que en primavera se deja ver al estar en fase de apareamiento.
Al girar comienza a dominar la posidonia, verdísima y cargada de vida como cardúmenes de salpas. Seguimos rodeando el peñón, ya en aguas de la cala del Pino, a cuya punta podemos dirigirnos brevemente para reconocen innumerables rocas sumergidas tras sortear una lengua de arena.
Aquí es fácil el encuentro con magres o herreras siendo también muy habituales los salmonetes, que remueven el fondo con sus barbillones para alimentarse de los pequeños organismos que viven entre la arena.
Otra planta tapiza el fondo de un verde luminoso, la Cymodocea nodosa o césped marino. Iremos cerrando el círculo y enfilando hacia el istmo que separa las calas, donde podemos finalizar esta magnífica ruta de snorkel.
Las escorpas, rascacios, cabrachos y muchos otros nombres, son unos peces que nos recuerdan a las piedras, y como ellas permanecen inmóviles.
Estos fondos están abundamente cubiertos de Posidonia oceanica y acogen una gran cantidad de vida, como los cardúmenes de salpas.
La playa de Cocedores del Hornillo está en un entorno de una excepcional belleza
El raor, también conocido como galán y lorito, es propio de fondos arenosos. Es un pez tímido y huidizo que a la mínima amenaza se entierra bajo la arena. Su carne es muy apreciada en la cocina.
La liebre de mar es un curioso animal que nos recuerda a un caracol pero sin caparazón exterior. Este ejemplar tenía unos 15 cms y se encontraba posado sobre las algas. Otros ejemplares los hemos visto nadando, con un movimiento lento y elegante
Fondos llenos de vida
Vamos a encontrar montones de peces, como grupos de sargos entre las rocas, y cardúmenes de salpas sobre la posidonia
- Hay que fijarse bien porque también en la arena encontramos vida
- No hay que sacar nada vivo del fondo.
- Si queremos recuerdos, mejor tomar imágenes.
El pulpo que observa
Los cefalópodos, familia a la que pertenecen los pulpos, sepias y calamares, están considerados animales marinos muy inteligentes. Especialmente, el pulpo tiene mucha habilidad para construirse refugios y moldear su cuerpo para pasar por estrechamientos casi imposibles.
La Cymodocea nodosa es, al igual que la posidonia, una planta, y no un alga. Ámbas cumplen un papel muy importante en la calidad de nuestro litoral.
Pequeña cala a poniente de la playa de Calabardina, muy adecuada para un sencillo snorkel familiar porque cubre muy poco y se puede hacer pie con facilidad. Nos equipamos de aletas, gafas y tubo, sin olvidar ponernos crema solar o bien una camiseta de lycra especial para el agua que nos protegerá de los rayos.
Vamos a abordar el litoral derecho, paralelos a la costa, donde encontramos un fondo rocoso como una gran losa que luego deriva en pared a cuyos pies se depositan numerosas piedras que dibujan un entretenido recorrido en el que pasaremos zigzagueando a través de ellas.
La roca solo se ve alternada por frondosas matas de posidonia y, en la parte más profunda, pequeñas praderas de Cymodecea nodosa, otra planta de gran importancia medioambiental.
Muchos peces encuentra refugio en esta selva como las salpas, los tordos de color verdoso y los pequeños gobios. Alguna estrella de color anaranjado da un contraste al dominante verde.
Si nos abrimos hacia el mar, la posidonia se vuelve mucho más extensa y al final, sobre -3 m hace su aparición el arenal. Aquí es fácil encontrarnos con mabras removiendo el fondo para alimentarse, y alguna holoturia, también conocida como pepino de mar, un animal de la familia de las estrellas que se nutre filtrando la arena y depositando los residuos en forma de cápsulas arenosas.
Las rocas de la costa nos acercan hasta la playa de La Cola aunque no hace falta llegar, de modo que adaptaremos el recorrido a nuestro gusto y podemos regresar en cualquier momento o alcanzar la playa vecina.
Las holoturias son equinodermos, es decir, pertenecen al mismo grupo familiar que las estrellas de mar o los erizos.
El pez pipa, también conocido como aguja o pez posidonia, se suele ocultar entre las hojas de esta planta, pasando totalmente desapercibido. Es un pez de la familia del caballito de mar, difícil de ver, aunque no imposible.
Una ventana al azul
En la lengua de roca que discurre paralela al litoral hay una estrecha hendidura que dibuja un pintoresco contraluz
- No debemos pasar por ella
- Algunos peces se posan bajo su pórtico
Recorrer estos fondos es una delicia que podemos disfrutar durante todo el año. En los meses más fríos, será suficiente el uso de un traje de neopreno para una estancia cómoda y prolongada
El refugio del pulpo
El pulpo es muy hábil para pasar desapercibido. Casi siempre lo consigue escondiéndose en alguna grieta u oquedad. Otras veces cambia la textura y color de su piel para tomar el del entorno. Para ello se vale de los cromatóforos, unos sacos de pigmentos que cubren su cuerpo.
Durante el recorrido volaremos sobre un fondo de arena, luego de posidonia y finalmente una plataforma rocosa de forma irregular, llena de huecos y hendiduras donde se refugian numerosos peces como salpas, sargos y obladas. Aquí la profundidad se ha reducido a unos 2 metros y enseguida llegamos al islote, que vamos a rodear. Sus paredes están cubiertas de coloridas algas entre las que retozan las julias, doncellas y castañuelas.
En la parte de mar abierto el fondo cae vertical mientras que en la parte frente a la costa encontramos un veril más suave.
En los huecos se puede encontrar algún pulpo, a veces delatado por los restos de conchas de moluscos que muchas veces han devorado.
Tras girar la isla ponemos rumbo de regreso a la costa tras un recorrido intenso y con carácter.
Frente a la Cala Higuerica, en el entorno conocido como 4 calas, encontramos un islote a unos 250 metros de la costa que nos depara un snorkel intenso. Y es que la considerable distancia reserva esta ruta a buenos nadadores, y sólo en el caso de óptimas condiciones de mar (sin corrientes ni oleaje). Además, habrá que estar pendientes del eventual paso de embarcaciones ya que vamos a salir del límite de la zona de baño por lo que siempre llevaremos una boya que marque nuestra posición. En este caso tenemos un trayecto de natación considerable hasta las proximidades del islote
La zona entre el islote y la costa es muy poco profunda, podemos ir con niños y está llena de posidonia y de peces
Si avanzamos pegados al litoral las rocas permiten hacer pie , aunque si nos separamos un poco acrece la profundidad desembocando en un fondo de arena y, más adelante, de posidonia .
En esta zona suelen acudir los pescadores para calar las redes, por lo que habrá que tener cuidado con enganches. También hay vestigios de lo que parecen viejas vías de tren.
Destacan grandes formaciones rocosas a profundidad incluso debajo de los 5 metros por lo que quedan fuera del tranquilo paseo en snorkel.
No es necesario llegar a la punta, antes podemos invertir el sentido y entretenernos curioseando entre las rocas y, ya cerca de la playa, observando con detenimiento la arena, donde podremos delatar la presencia de un pez plano, el gallo, pelaya o Bothus podas.
Tranquila playa urbana frente al antiguo embarcadero del Hornillo, desde donde tenemos una magnífica vista de la isla del Fraile.
Bajamos por la escalera de madera que está más a la derecha. Aquí el fondo es arenoso en el centro, pero claramente rocoso en los extremos por lo que iremos enfilando hacia la derecha.
Un rosario de piedras jalonan el litoral y permiten entretenernos con la visión de mucha vida, siendo habituales los encuentros con los tordos, peces que adoptan colorido pardo en zonas de roca y arena, y de un verde intenso si viven entre la posidonia. Los serranos, peces territoriales de la familia de los meros están siempre al acecho de presas como los pequeños pulpos.
El pez Bothus podas, pelaya o gallo es un pez plano muy frecuente en fondos arenosos, donde se camufla tan bien que es muy difícil delatar su presencia.
En el recorrido van surgiendo formaciones rocosas desde los 2 a los 6 metros de profundidad en el caso de las más grandes, por lo que su reconocimiento queda reservado a usuarios habituados con los descensos en apnea.
Por eso, lo más recomendable es ir pegados a la plataforma, donde llega más luz, la profundidad es menor y la vida más abundante o, al menos, más visible, destacando serranos, pulpos, algún pequeño mero y grupos de sargos.
Antes de girar la costa y perder de visa la cala, invertimos el rumbo, pegándonos aún más al litoral para descubrir la ingente vida que se refugia entre tanta piedra y grietas de la plataforma.
Estupenda playa al Sur de Águilas, en el límite con Almeria. Tenemos dos opciones de recorrido, bien ir pegados al litoral, por encima de la plataforma de roca, que se encuentra tapizada de algas y desde donde se hace pie en todo momento (buena opción para hacerla con niños) o bien ir más abiertos, en el límite exterior de la plataforma, donde surge la posidonia que, más adelante da lugar a un luminoso arenal, donde el fondo llega fácilmente a los 3 metros de profundidad.
Estamos en una amplia fachada marítima junto al núcleo urbano de Calabardina.
En la parte derecha hay una rampa de embarcaciones, por lo que no es adecuada para nuestro paseo en snorkel. Entraremos al agua junto a unos escollos litorales en la parte más a Levante de la playa. Entramos al agua junto a unas rocas que emergen levemente. El fondo es muy somero, de roca dispersa que da paso a una losa llena de cortes y huecos que procuran refugio a pulpos y erizos. Hacemos pie perfectamente por lo que siempre es conveniente calzar escarpines con suela.
Si nos abrimos hacia el mar surgen extensas praderas de posidonia. Esta planta florece en otoño, aunque no lo hace todos los años.
Sobre la posidonia es frecuente ver grupos de salpas luciendo su dorada librea mientras se alimentan de esta planta, aunque también se dice que realmente lo hacen de los organismos que colonizan sus hojas.
Entre la posidonia se dibujan mil senderos de blanca arena en los que tal vez veamos al esquivo raor, un pez de fondos blandos que destaca por su hocico redondeado y que, de natural huidizo, se apresura a enterrarse en la arena a la más mínima sensación de amenaza.
No merece la pena separarse más de la costa porque la pradera se extiende y gana profundidad. Mejor ir sobre la losa o en su límite y entretenernos con las formaciones rocosas que jalonan el fondo y que también albergan mucha vida.
Un oasis en el mar
El islote supone muchas oportunidades a la vida marina para encontrar buen refugio. Sus paredes se hallan tapizadas de coloridas algas que contrastan con el azul del mar. Está más allá de la zona balizada de baño por lo que solo se puede acceder con buenas condiciones de mar, llevando boya y unicamente si estamos acostumbrados a recorrer distancias en el agua
Si nos separamos algo de la costa surge un arenal salpicado de bloques de roca, algunos enormes y que podemos rodear para descubrir cardúmenes o grupos de sargos que pacen bajo sus paredes.
Algunas matas de posidonia se alternan con la roca, que a veces dibuja curiosas formas como arcos por los que pasa la luz y que aprovechan las mojarras y los tordos para establecer una privilegiada atalaya.
Así llegamos hasta una pequeña cala frente a la que hay enormes bloques de roca sumergida y alguna punta que emerge y sobre la que se posan los cormoranes para descansar de sus jornadas de pesca submarina.
Zigzaguear en este escenario privilegiado hasta que se nos pase muy rápido el tiempo por lo que estaremos atentos a no alejarnos demasiado.
Nos equipamos en una pequeña cala y vamos a reconocer la parte de levante de este litoral, que quedará en todo momento a nuestra izquierda. En temporada hay que tener cuidado con las embarcaciones, muy abundantes y que suelen fondear en la cara oeste. No es conveniente seguir la lengua de roca que lleva hacia la isla ya que hay mucho trasiego de embarcaciones.
Nada más entrar al agua encontramos una plataforma de roca muy fragmentada y llena de rasgaduras que procuran escondite a numerosos peces como los gobios, que parecen observarnos atentamente. Las escorpas aprovechan los huecos mientras que las anémonas, un animal que parece una planta, se adhiere al sustrato duro para alimentarse de los nutrientes que filtra del agua.
En fondos de arena es muy habitual encontrarnos con los salmonetes. Casi siempre están en grupo, atareados removiendo el fondo con los barbillones, unas prolongaciones sensoriales, para alimentarse de los pequeños nutrientes entre la arena
Las estrellas de mar siempre nos resultan atrayentes por su colorido y perfecta forma. Suelen tener 5 brazos aunque a veces no es así, y si pierden alguno, puden autoregenerarlo.
- Se mueven muy lentamente a través de unos finos pies ambulacrales bajo los tentáculos.
- Les gusta alimentarse de bivalbos y otros invertebrados sujetos al fondo
En el fondo encontramos unas vigas que nos hacen pensar en raíles de tren, como el que se asomaba casi hasta el agua en el embarcadero de enfrente. Hay que tener cuidado con enganches, sobre todo con redes o artilúgios de pesca
Podemos abordar nuestro paseo acuático desde el extremo norte de la playa de Calarreona. Entramos al agua y comenzamos un recorrido en el que la costa quedará en todo momento a nuestra izquierda. Las piedras aquí son pequeñas y domina el fondo de arena.
Poco a poco, las rocas van aumentando de tamaño y surge una pradera de posidonia. Aquí es habitual el encuentro con grandes cardúmenes de salpas, que se alimentan en este rico ecosistema vegetal.
Cerca de la punta empiezan a aparecer rocas de gran tamaño en un entorno que nos sorprenderá por la cantidad de vida que acoge como sargos, mabras, serranos y algún pequeño mero que se apresura a buscar refugio en los huecos de las rocas.
A medida que avanzamos y giramos la punta vamos derivando hacia la cala de las Tortugas.
Una gran plataforma rocosa transcurre pegada a la costa, muy poco profunda y donde podemos hacer pie. Está llena de cicatrices en forma de grietas y fisuras, perfecto hogar de gobios y castañuelas, un pez que de adulto es de tonos negros pero que cuando es alevín toma un color azul neón, casi fosforescente.
Al llegar a la cala de las Tortugas podemos acabar la ruta y regresar andando a Calarreona, o bien invertir el sentido y volver por el agua, continuando el disfrute de este sensacional escenario de vida y color.
El antiguo poblado marinero de Calabardina es ahora un encantador retiro vacacional que cuenta con un precioso litoral. Al pasar el embarcadero en sentido cabo Cope, tras las últimas construcciones entramos al agua para encontrarnos un fondo muy poco profundo, tapizado de algas pardas y amarillentas que contribuyen a darle luminosidad, siendo especialmente envolvente con la luz de la tarde, cuando el sol ya está bajo.
Hacemos pie perfectamente pero esto no es inconveniente para encontrarnos mucha vida como cientos de alevines de bogas, ese afilado pez plateado, así como salpas que tienen aquí un paraíso de posidonia, planta en la que encuentran alimento.
La posidonia está aquí tan bien adaptada que crece hasta casi sobresalir del agua, Tendremos que fijarnos muy bien para delatar el pez posidonia o pez pipa, que idéntico a una hoja de la planta, pasa desapercibido en este entorno.
En la primavera tal vez podamos encontrarnos flotando el fruto de la posidonia, una especie de aceituna que va a la deriva y que cuando madura se abre y cae la semilla, que con suerte dará lugar a una planta.
Si nos separamos algo de la costa acrece la profundidad y surgen multitud de rocas en las que se refugian los pulpos tras su habitual barricada de pequeñas piedras y conchas o lo que hayan podido recoger.
Si vamos junto al litoral, los fondos son muy poco profundos y perfectos para el paseo en esnórquel con niños.
El curioso y tímido mero
Encontrarnos con un mero no es sencillo porque suele ser muy huidizo, aunque su natural curiosidad le lleva a veces a asomarse desde su guarida. Eso sí, al menor movimiento brusco correrá a refugiarse.
La misteriosa sepia
La sepia, al igual que su pariente el pulpo, tiene su piel recubierta de unos órganos conocidos como cromatóforos que les permiten cambiar su color y textura adaptándolos al entorno. De este modo consiguen una invisibilidad casi perfecta.
Las julias y doncellas son peces de intenso colorido que están en permanente agitación, de aquí para allá. En primavera hacen un intenso baile de apareamiento
El pulpo confía en su guarida, que protege con una barricada de piedras u otros objetos que pueda encontrar, como conchas vacías de bivalbos.
- No debemos interactuar con el pulpo. Sólo conseguiremos que se estrese y eche tinta.
- Es un animal muy inteligente y curioso que a veces se asoma para observarnos detenidamente.
Posidonia, flor de otoño
La posidonia es una planta, no un alga, y cumple un importante papel medioambiental. Contribuye a la oxigenación de la atmósfera, reduce el efecto invernadero y sirve de guardería a muchas otras especies.
- La posidonia florece en otoño
- Este fenómeno no sucede todos los años, desconociéndose cuándo se va a producir
Estos fondos son de una luminosidad extraordinaria, a la que contribuye su blanquísima arena
Desde el parking frente a la torre de Cabo Cope entramos al agua en la rampa que nos permitirá equiparnos con comodidad. Vamos a dirigirnos hacia la playa de la Ensenada de la Fuente por lo que iremos avanzando paralelos a la costa, que quedará a nuestra derecha. Al principio surge una base de roca cubierta de verdísimas algas. Lo mejor tal vez es abrirnos un poco para ir entre ella y el arenal, a nuestra izquierda, fijándonos en la pared y los entrantes que dibuja a modo de hondonadas.
Las paredes,por su parte, están tapizadas de algas rojas, muchas del género Asparagopsis, original de aguas australianas y que han llegado a cubrir muchas partes de nuestro litoral más superficial
Muchas especies frecuentan este ambiente, como nubes de castañuelas y julias.La pared a veces se introduce hacia el mar como pronunciada lengua de roca, formando desplomes .
Al llegar a la cala de la Ensenada de la Fuente se impone el fondo arenoso donde veremos pelayas, salmonetes y lisas y tal vez encontremos una estrella de arena. Nos dirigimos hacia unos escollos que sobresalen brevemente del agua pero que en su parte sumergida son auténticos arrecifes llenos de vida donde no será difícil encontrar al pulpo e incluso alguna sepia. Tras rodearlos podemos comenzar el regreso pero ahora más pegados a la costa, donde la profundidad es tan reducida que podemos hacer pie con facilidad.
La playa de Calarreona nos ofrece en su vertiente sur un extraordinario recorrido en snorkel. Y es que las mil piedras desperdigadas por el fondo dibujan un paisaje que podemos recorrer zigzagueando de un modo improvisado para descubrir multitud de vida.
Pegado a la costa hay una amplio escenario rocoso lleno de grietas, algunas ocupadas por la anémona conocida como fideo de mar, que evitaremos tocar porque puede ser urticante. Si nos abrimos un poco al mar encontramos enormes bloques de piedra que descansan en un fondo de arena y posidonia, ya más allá de los 5 metros de profundidad. Así que, para ver vida en abundancia, lo recomendable es ir más pegados a la costa, junto a la plataforma, que se encuentra tapizada de algas pardas y verdes.
Allí, cientos de peces como las salpas y castañuelas nos acompañan todo el camino.
Mientras, otras especies como la sepia intentan camuflarse, adaptando su color y textura corporal al entorno dominante, una habilidad que comparte con su familiar directo, el pulpo.
Es muy entretenido pasar entre las rocas, algunas de las cuales sobresalen a superficie mientras que, bajo el agua, son perfectas para albergar peces como el blenio, el gobio o los serranos. Otras rocas adoptan formas curiosas haciendo de este un paisaje muy fotogénico.
No es necesario llegar hasta la vecina cala de la Higuerica, de modo que cuando nos apetezca podemos darnos la vuelta y seguir disfrutando de un extraordinario paseo en snorkel.
Cuando la posidonia florece, cosa que sabemos que pasa algunos años en otoño, se forma una semilla que se desprende, asciende a superficie donde es arrastrada por las corrientes, y finalmente se abre y se hunde, dando origen a nueva nueva planta que tantos beneficios aporta a nuestro ecosistema.
Un pórtico sumergido
La acción del mar, las contínuas corrientes y el oleaje erosionan las rocas, que poco a poco van perdiendo cuerpo y dibujando formas curiosas y atrayentes, sobre todo cuando las encontramos bajo el agua.
La playa de La Galera, al norte del término de Águilas, es un remanso de paz y tranquilidad muy poco frecuentado, pero que es ideal para diferentes recorridos en snorkel, según el nivel de actividad que deseemos.
Se trata de una costa salpicada de peñascos e islotes, uno de ellos frente a la playa, aunque como es pequeño y solo está rodeado de arena, lo dejamos atrás y nos dirigimos a otro más alargado que sobresale brevemente del agua, frente a la cala de Las Pulgas. Al entrar al agua encontramos un fondo muy somero en el que hacemos pie y que está cubierto de posidonia cuyas hojas casi emergen a superficie y que acogen a muchos tipos de peces y a equinodermos como las estrellas, erizos y cohombros o pepinos de mar.
En la vertiente entre la costa y el islote se suceden también tramos de arena y otros de roca pero muy poco profundos y adecuados para ir con niños.
Si abordamos la parte exterior del islote, que da a mar abierto, las paredes caen verticales a un fondo incluso por debajo de los 5 metros por lo que esta cara queda reservada a buenos nadadores y apneistas acostumbrados a descensos. También veremos mucha vida como sargos reales, barracudas e incluso algún mero en un entorno de cortados con entrantes y lenguas de piedra, picos rocosos y hondonadas.
Así rodamos el arrecife y volvemos a enfilar hacia la costa por la cara interna, donde retomamos la luminosidad de un fondo lleno de vida y color.
La naturaleza modela el paisaje y dibuja figuras curiosas, como esta cornisa de roca, completamente cubierta de vegetación
Esnórquel para todos
Esta ruta nos ofrece unos fondos preciosos, cargados de vida y con unos paisajes sumergidos caprichosos y llenos de sorpresas.
Serranus scriba
El serrano es un pez de la familia de los meros, de bonitos colores y carácter territorial.
- Lo vemos en fondos duros, aunque también entre la posidonia
- Es solitario, y cuando se junta con otros suele ser para atacar un pequeño pulpo
Preciosa playa en el marco litoral de 4 calas. Su orientación Norte la protege del viento de Lebeche. Seguimos la pared y empezarán a hacer su aparición grandes piedras, algunas emergiendo brevemente a superficie. Luego sigue una zona cubierta de posidonia y de nuevo una pared en la que veremos un pequeño arco que casi sale a superficie. Tras girar la lengua de roca se forma una piscina de aguas muy someras donde se hace pie perfectamente. Nubes de peces como las castañuelas van y vienen, mientras que los tordos se afanan en coger hebras de algas para formar su nido en temporada.
La pared está cubierta de algas rojas. Otros animales se adhieren a la roca como la actinia o tomate de mar, de intenso color rojizo que hay que ver, pero no tocar, porque es urticante. Si continuamos irán apareciendo piedras sueltas, cada vez de mayor tamaño mientras que la pared va presentándose cada más vertical y pronunciada, cayendo en momentos por debajo de los 4 metros por lo que este tramo hasta los escollos de la punta está reservado a los que estén habituados a la apnea. Al llegar a la punta encontramos bloques de gran tamaño y puede ser buen momento para invertir el rumbo hacia el punto de origen.
Algunos tramos de la pared están tapizados de algas rojas, una especie originaria de Australia que añade colorido a los fondos.
- Muchos pequeños peces encuentran refugio entre las algas
- La actinia se asienta también en las paredes
Ls estrellas de mar tienen habitualmente cinco brazos. Se mueven con unos finos tentáculos bajo sus brazos, que impulsan el agua para crear presión y conseguir el desplazamiento
Una cala de postal
Esta pintoresca playa es muy conocida por sus acantilados de arenisca con cuevas (viviendas troglodíticas excavadas en la roca). El esparto se cocía en las balsas de piedra junto a las viviendas
La abundante posidonia permite acoger mucha vida, como los enormes bancos de salpas, un pez que se alimenta de esta planta
Esnórquel Águilas
pablocaminodominguez
Created on August 22, 2025
Start designing with a free template
Discover more than 1500 professional designs like these:
View
Essential Business Proposal
View
Project Roadmap Timeline
View
Step-by-Step Timeline: How to Develop an Idea
View
Artificial Intelligence History Timeline
View
Mothers Days Card
View
Momentum: First Operational Steps
View
Momentum: Employee Introduction Presentation
Explore all templates
Transcript
Cocedores
La Carolina
Cama de los Novios
Calarreona
Cala Tortuga
Cocedores del Hornillo
Playa Amarilla
Playa del Arroz
Playa de La Cola
Playa Canalicas
Calabardina
Ensenada de la Fuente
La Galera
Antes de llegar al islote pasaremos sobre una extensa plataforma llena de grietas y en la que abundan los peces, como los grupos de salpas
Vamos a ver multitud de peces como las negras castañuelas o las luminosas salpas que lucen un colorido dorado
Azul intenso
La castañuela es un pez muy habitual en estos fondos. Cuando es adulto es de un color negro pardo. Pero cuando es un ejemplar jóven o alevín, su color es de un intenso azul neón, un tono destellante que constrasta con las algas.
En los desplomes de las paredes y grandes rocas se suelen ver grandes grupos de sargos y mojarras
En la parte exterior del islote, la que da a mar abierto, las paredes caen verticales y la profundidad aumenta considerablemente. Aquí abunan los sargos, mojarras y tal vez alguna barracuda
Esta playa canina es un precioso enclave del litoral aguileño, entre la ciudad y Calabardina. Nos equipamos de aletas, gafas y tubo y entramos al agua en su parte izquierda, separada por un istmo rocoso de la vecina cala del Pino. Nos llama la atención un fondo muy limpio, de piedra llena de rasgaduras y cicatrices con infinitos huecos bien aprovechados por los erizos, que nunca debemos tocar para no clavarnos sus dolorosas espinas. Vamos a rodear la punta que separa las dos calas. Aquí destaca un paisaje de grandes lajas que van ganando profundidad donde hemos visto curiosos animales como la liebre de mar, una especie de babosa oscura o caracol pero que no tiene caparazón y que en primavera se deja ver al estar en fase de apareamiento.
Al girar comienza a dominar la posidonia, verdísima y cargada de vida como cardúmenes de salpas. Seguimos rodeando el peñón, ya en aguas de la cala del Pino, a cuya punta podemos dirigirnos brevemente para reconocen innumerables rocas sumergidas tras sortear una lengua de arena. Aquí es fácil el encuentro con magres o herreras siendo también muy habituales los salmonetes, que remueven el fondo con sus barbillones para alimentarse de los pequeños organismos que viven entre la arena. Otra planta tapiza el fondo de un verde luminoso, la Cymodocea nodosa o césped marino. Iremos cerrando el círculo y enfilando hacia el istmo que separa las calas, donde podemos finalizar esta magnífica ruta de snorkel.
Las escorpas, rascacios, cabrachos y muchos otros nombres, son unos peces que nos recuerdan a las piedras, y como ellas permanecen inmóviles.
Estos fondos están abundamente cubiertos de Posidonia oceanica y acogen una gran cantidad de vida, como los cardúmenes de salpas.
La playa de Cocedores del Hornillo está en un entorno de una excepcional belleza
El raor, también conocido como galán y lorito, es propio de fondos arenosos. Es un pez tímido y huidizo que a la mínima amenaza se entierra bajo la arena. Su carne es muy apreciada en la cocina.
La liebre de mar es un curioso animal que nos recuerda a un caracol pero sin caparazón exterior. Este ejemplar tenía unos 15 cms y se encontraba posado sobre las algas. Otros ejemplares los hemos visto nadando, con un movimiento lento y elegante
Fondos llenos de vida
Vamos a encontrar montones de peces, como grupos de sargos entre las rocas, y cardúmenes de salpas sobre la posidonia
El pulpo que observa
Los cefalópodos, familia a la que pertenecen los pulpos, sepias y calamares, están considerados animales marinos muy inteligentes. Especialmente, el pulpo tiene mucha habilidad para construirse refugios y moldear su cuerpo para pasar por estrechamientos casi imposibles.
La Cymodocea nodosa es, al igual que la posidonia, una planta, y no un alga. Ámbas cumplen un papel muy importante en la calidad de nuestro litoral.
Pequeña cala a poniente de la playa de Calabardina, muy adecuada para un sencillo snorkel familiar porque cubre muy poco y se puede hacer pie con facilidad. Nos equipamos de aletas, gafas y tubo, sin olvidar ponernos crema solar o bien una camiseta de lycra especial para el agua que nos protegerá de los rayos. Vamos a abordar el litoral derecho, paralelos a la costa, donde encontramos un fondo rocoso como una gran losa que luego deriva en pared a cuyos pies se depositan numerosas piedras que dibujan un entretenido recorrido en el que pasaremos zigzagueando a través de ellas. La roca solo se ve alternada por frondosas matas de posidonia y, en la parte más profunda, pequeñas praderas de Cymodecea nodosa, otra planta de gran importancia medioambiental.
Muchos peces encuentra refugio en esta selva como las salpas, los tordos de color verdoso y los pequeños gobios. Alguna estrella de color anaranjado da un contraste al dominante verde. Si nos abrimos hacia el mar, la posidonia se vuelve mucho más extensa y al final, sobre -3 m hace su aparición el arenal. Aquí es fácil encontrarnos con mabras removiendo el fondo para alimentarse, y alguna holoturia, también conocida como pepino de mar, un animal de la familia de las estrellas que se nutre filtrando la arena y depositando los residuos en forma de cápsulas arenosas. Las rocas de la costa nos acercan hasta la playa de La Cola aunque no hace falta llegar, de modo que adaptaremos el recorrido a nuestro gusto y podemos regresar en cualquier momento o alcanzar la playa vecina.
Las holoturias son equinodermos, es decir, pertenecen al mismo grupo familiar que las estrellas de mar o los erizos.
El pez pipa, también conocido como aguja o pez posidonia, se suele ocultar entre las hojas de esta planta, pasando totalmente desapercibido. Es un pez de la familia del caballito de mar, difícil de ver, aunque no imposible.
Una ventana al azul
En la lengua de roca que discurre paralela al litoral hay una estrecha hendidura que dibuja un pintoresco contraluz
Recorrer estos fondos es una delicia que podemos disfrutar durante todo el año. En los meses más fríos, será suficiente el uso de un traje de neopreno para una estancia cómoda y prolongada
El refugio del pulpo
El pulpo es muy hábil para pasar desapercibido. Casi siempre lo consigue escondiéndose en alguna grieta u oquedad. Otras veces cambia la textura y color de su piel para tomar el del entorno. Para ello se vale de los cromatóforos, unos sacos de pigmentos que cubren su cuerpo.
Durante el recorrido volaremos sobre un fondo de arena, luego de posidonia y finalmente una plataforma rocosa de forma irregular, llena de huecos y hendiduras donde se refugian numerosos peces como salpas, sargos y obladas. Aquí la profundidad se ha reducido a unos 2 metros y enseguida llegamos al islote, que vamos a rodear. Sus paredes están cubiertas de coloridas algas entre las que retozan las julias, doncellas y castañuelas. En la parte de mar abierto el fondo cae vertical mientras que en la parte frente a la costa encontramos un veril más suave. En los huecos se puede encontrar algún pulpo, a veces delatado por los restos de conchas de moluscos que muchas veces han devorado. Tras girar la isla ponemos rumbo de regreso a la costa tras un recorrido intenso y con carácter.
Frente a la Cala Higuerica, en el entorno conocido como 4 calas, encontramos un islote a unos 250 metros de la costa que nos depara un snorkel intenso. Y es que la considerable distancia reserva esta ruta a buenos nadadores, y sólo en el caso de óptimas condiciones de mar (sin corrientes ni oleaje). Además, habrá que estar pendientes del eventual paso de embarcaciones ya que vamos a salir del límite de la zona de baño por lo que siempre llevaremos una boya que marque nuestra posición. En este caso tenemos un trayecto de natación considerable hasta las proximidades del islote
La zona entre el islote y la costa es muy poco profunda, podemos ir con niños y está llena de posidonia y de peces
Si avanzamos pegados al litoral las rocas permiten hacer pie , aunque si nos separamos un poco acrece la profundidad desembocando en un fondo de arena y, más adelante, de posidonia . En esta zona suelen acudir los pescadores para calar las redes, por lo que habrá que tener cuidado con enganches. También hay vestigios de lo que parecen viejas vías de tren. Destacan grandes formaciones rocosas a profundidad incluso debajo de los 5 metros por lo que quedan fuera del tranquilo paseo en snorkel. No es necesario llegar a la punta, antes podemos invertir el sentido y entretenernos curioseando entre las rocas y, ya cerca de la playa, observando con detenimiento la arena, donde podremos delatar la presencia de un pez plano, el gallo, pelaya o Bothus podas.
Tranquila playa urbana frente al antiguo embarcadero del Hornillo, desde donde tenemos una magnífica vista de la isla del Fraile. Bajamos por la escalera de madera que está más a la derecha. Aquí el fondo es arenoso en el centro, pero claramente rocoso en los extremos por lo que iremos enfilando hacia la derecha. Un rosario de piedras jalonan el litoral y permiten entretenernos con la visión de mucha vida, siendo habituales los encuentros con los tordos, peces que adoptan colorido pardo en zonas de roca y arena, y de un verde intenso si viven entre la posidonia. Los serranos, peces territoriales de la familia de los meros están siempre al acecho de presas como los pequeños pulpos.
El pez Bothus podas, pelaya o gallo es un pez plano muy frecuente en fondos arenosos, donde se camufla tan bien que es muy difícil delatar su presencia.
En el recorrido van surgiendo formaciones rocosas desde los 2 a los 6 metros de profundidad en el caso de las más grandes, por lo que su reconocimiento queda reservado a usuarios habituados con los descensos en apnea. Por eso, lo más recomendable es ir pegados a la plataforma, donde llega más luz, la profundidad es menor y la vida más abundante o, al menos, más visible, destacando serranos, pulpos, algún pequeño mero y grupos de sargos. Antes de girar la costa y perder de visa la cala, invertimos el rumbo, pegándonos aún más al litoral para descubrir la ingente vida que se refugia entre tanta piedra y grietas de la plataforma.
Estupenda playa al Sur de Águilas, en el límite con Almeria. Tenemos dos opciones de recorrido, bien ir pegados al litoral, por encima de la plataforma de roca, que se encuentra tapizada de algas y desde donde se hace pie en todo momento (buena opción para hacerla con niños) o bien ir más abiertos, en el límite exterior de la plataforma, donde surge la posidonia que, más adelante da lugar a un luminoso arenal, donde el fondo llega fácilmente a los 3 metros de profundidad.
Estamos en una amplia fachada marítima junto al núcleo urbano de Calabardina. En la parte derecha hay una rampa de embarcaciones, por lo que no es adecuada para nuestro paseo en snorkel. Entraremos al agua junto a unos escollos litorales en la parte más a Levante de la playa. Entramos al agua junto a unas rocas que emergen levemente. El fondo es muy somero, de roca dispersa que da paso a una losa llena de cortes y huecos que procuran refugio a pulpos y erizos. Hacemos pie perfectamente por lo que siempre es conveniente calzar escarpines con suela. Si nos abrimos hacia el mar surgen extensas praderas de posidonia. Esta planta florece en otoño, aunque no lo hace todos los años.
Sobre la posidonia es frecuente ver grupos de salpas luciendo su dorada librea mientras se alimentan de esta planta, aunque también se dice que realmente lo hacen de los organismos que colonizan sus hojas. Entre la posidonia se dibujan mil senderos de blanca arena en los que tal vez veamos al esquivo raor, un pez de fondos blandos que destaca por su hocico redondeado y que, de natural huidizo, se apresura a enterrarse en la arena a la más mínima sensación de amenaza. No merece la pena separarse más de la costa porque la pradera se extiende y gana profundidad. Mejor ir sobre la losa o en su límite y entretenernos con las formaciones rocosas que jalonan el fondo y que también albergan mucha vida.
Un oasis en el mar
El islote supone muchas oportunidades a la vida marina para encontrar buen refugio. Sus paredes se hallan tapizadas de coloridas algas que contrastan con el azul del mar. Está más allá de la zona balizada de baño por lo que solo se puede acceder con buenas condiciones de mar, llevando boya y unicamente si estamos acostumbrados a recorrer distancias en el agua
Si nos separamos algo de la costa surge un arenal salpicado de bloques de roca, algunos enormes y que podemos rodear para descubrir cardúmenes o grupos de sargos que pacen bajo sus paredes. Algunas matas de posidonia se alternan con la roca, que a veces dibuja curiosas formas como arcos por los que pasa la luz y que aprovechan las mojarras y los tordos para establecer una privilegiada atalaya. Así llegamos hasta una pequeña cala frente a la que hay enormes bloques de roca sumergida y alguna punta que emerge y sobre la que se posan los cormoranes para descansar de sus jornadas de pesca submarina. Zigzaguear en este escenario privilegiado hasta que se nos pase muy rápido el tiempo por lo que estaremos atentos a no alejarnos demasiado.
Nos equipamos en una pequeña cala y vamos a reconocer la parte de levante de este litoral, que quedará en todo momento a nuestra izquierda. En temporada hay que tener cuidado con las embarcaciones, muy abundantes y que suelen fondear en la cara oeste. No es conveniente seguir la lengua de roca que lleva hacia la isla ya que hay mucho trasiego de embarcaciones. Nada más entrar al agua encontramos una plataforma de roca muy fragmentada y llena de rasgaduras que procuran escondite a numerosos peces como los gobios, que parecen observarnos atentamente. Las escorpas aprovechan los huecos mientras que las anémonas, un animal que parece una planta, se adhiere al sustrato duro para alimentarse de los nutrientes que filtra del agua.
En fondos de arena es muy habitual encontrarnos con los salmonetes. Casi siempre están en grupo, atareados removiendo el fondo con los barbillones, unas prolongaciones sensoriales, para alimentarse de los pequeños nutrientes entre la arena
Las estrellas de mar siempre nos resultan atrayentes por su colorido y perfecta forma. Suelen tener 5 brazos aunque a veces no es así, y si pierden alguno, puden autoregenerarlo.
En el fondo encontramos unas vigas que nos hacen pensar en raíles de tren, como el que se asomaba casi hasta el agua en el embarcadero de enfrente. Hay que tener cuidado con enganches, sobre todo con redes o artilúgios de pesca
Podemos abordar nuestro paseo acuático desde el extremo norte de la playa de Calarreona. Entramos al agua y comenzamos un recorrido en el que la costa quedará en todo momento a nuestra izquierda. Las piedras aquí son pequeñas y domina el fondo de arena. Poco a poco, las rocas van aumentando de tamaño y surge una pradera de posidonia. Aquí es habitual el encuentro con grandes cardúmenes de salpas, que se alimentan en este rico ecosistema vegetal. Cerca de la punta empiezan a aparecer rocas de gran tamaño en un entorno que nos sorprenderá por la cantidad de vida que acoge como sargos, mabras, serranos y algún pequeño mero que se apresura a buscar refugio en los huecos de las rocas.
A medida que avanzamos y giramos la punta vamos derivando hacia la cala de las Tortugas. Una gran plataforma rocosa transcurre pegada a la costa, muy poco profunda y donde podemos hacer pie. Está llena de cicatrices en forma de grietas y fisuras, perfecto hogar de gobios y castañuelas, un pez que de adulto es de tonos negros pero que cuando es alevín toma un color azul neón, casi fosforescente. Al llegar a la cala de las Tortugas podemos acabar la ruta y regresar andando a Calarreona, o bien invertir el sentido y volver por el agua, continuando el disfrute de este sensacional escenario de vida y color.
El antiguo poblado marinero de Calabardina es ahora un encantador retiro vacacional que cuenta con un precioso litoral. Al pasar el embarcadero en sentido cabo Cope, tras las últimas construcciones entramos al agua para encontrarnos un fondo muy poco profundo, tapizado de algas pardas y amarillentas que contribuyen a darle luminosidad, siendo especialmente envolvente con la luz de la tarde, cuando el sol ya está bajo. Hacemos pie perfectamente pero esto no es inconveniente para encontrarnos mucha vida como cientos de alevines de bogas, ese afilado pez plateado, así como salpas que tienen aquí un paraíso de posidonia, planta en la que encuentran alimento.
La posidonia está aquí tan bien adaptada que crece hasta casi sobresalir del agua, Tendremos que fijarnos muy bien para delatar el pez posidonia o pez pipa, que idéntico a una hoja de la planta, pasa desapercibido en este entorno. En la primavera tal vez podamos encontrarnos flotando el fruto de la posidonia, una especie de aceituna que va a la deriva y que cuando madura se abre y cae la semilla, que con suerte dará lugar a una planta. Si nos separamos algo de la costa acrece la profundidad y surgen multitud de rocas en las que se refugian los pulpos tras su habitual barricada de pequeñas piedras y conchas o lo que hayan podido recoger.
Si vamos junto al litoral, los fondos son muy poco profundos y perfectos para el paseo en esnórquel con niños.
El curioso y tímido mero
Encontrarnos con un mero no es sencillo porque suele ser muy huidizo, aunque su natural curiosidad le lleva a veces a asomarse desde su guarida. Eso sí, al menor movimiento brusco correrá a refugiarse.
La misteriosa sepia
La sepia, al igual que su pariente el pulpo, tiene su piel recubierta de unos órganos conocidos como cromatóforos que les permiten cambiar su color y textura adaptándolos al entorno. De este modo consiguen una invisibilidad casi perfecta.
Las julias y doncellas son peces de intenso colorido que están en permanente agitación, de aquí para allá. En primavera hacen un intenso baile de apareamiento
El pulpo confía en su guarida, que protege con una barricada de piedras u otros objetos que pueda encontrar, como conchas vacías de bivalbos.
Posidonia, flor de otoño
La posidonia es una planta, no un alga, y cumple un importante papel medioambiental. Contribuye a la oxigenación de la atmósfera, reduce el efecto invernadero y sirve de guardería a muchas otras especies.
Estos fondos son de una luminosidad extraordinaria, a la que contribuye su blanquísima arena
Desde el parking frente a la torre de Cabo Cope entramos al agua en la rampa que nos permitirá equiparnos con comodidad. Vamos a dirigirnos hacia la playa de la Ensenada de la Fuente por lo que iremos avanzando paralelos a la costa, que quedará a nuestra derecha. Al principio surge una base de roca cubierta de verdísimas algas. Lo mejor tal vez es abrirnos un poco para ir entre ella y el arenal, a nuestra izquierda, fijándonos en la pared y los entrantes que dibuja a modo de hondonadas. Las paredes,por su parte, están tapizadas de algas rojas, muchas del género Asparagopsis, original de aguas australianas y que han llegado a cubrir muchas partes de nuestro litoral más superficial
Muchas especies frecuentan este ambiente, como nubes de castañuelas y julias.La pared a veces se introduce hacia el mar como pronunciada lengua de roca, formando desplomes . Al llegar a la cala de la Ensenada de la Fuente se impone el fondo arenoso donde veremos pelayas, salmonetes y lisas y tal vez encontremos una estrella de arena. Nos dirigimos hacia unos escollos que sobresalen brevemente del agua pero que en su parte sumergida son auténticos arrecifes llenos de vida donde no será difícil encontrar al pulpo e incluso alguna sepia. Tras rodearlos podemos comenzar el regreso pero ahora más pegados a la costa, donde la profundidad es tan reducida que podemos hacer pie con facilidad.
La playa de Calarreona nos ofrece en su vertiente sur un extraordinario recorrido en snorkel. Y es que las mil piedras desperdigadas por el fondo dibujan un paisaje que podemos recorrer zigzagueando de un modo improvisado para descubrir multitud de vida. Pegado a la costa hay una amplio escenario rocoso lleno de grietas, algunas ocupadas por la anémona conocida como fideo de mar, que evitaremos tocar porque puede ser urticante. Si nos abrimos un poco al mar encontramos enormes bloques de piedra que descansan en un fondo de arena y posidonia, ya más allá de los 5 metros de profundidad. Así que, para ver vida en abundancia, lo recomendable es ir más pegados a la costa, junto a la plataforma, que se encuentra tapizada de algas pardas y verdes.
Allí, cientos de peces como las salpas y castañuelas nos acompañan todo el camino. Mientras, otras especies como la sepia intentan camuflarse, adaptando su color y textura corporal al entorno dominante, una habilidad que comparte con su familiar directo, el pulpo. Es muy entretenido pasar entre las rocas, algunas de las cuales sobresalen a superficie mientras que, bajo el agua, son perfectas para albergar peces como el blenio, el gobio o los serranos. Otras rocas adoptan formas curiosas haciendo de este un paisaje muy fotogénico. No es necesario llegar hasta la vecina cala de la Higuerica, de modo que cuando nos apetezca podemos darnos la vuelta y seguir disfrutando de un extraordinario paseo en snorkel.
Cuando la posidonia florece, cosa que sabemos que pasa algunos años en otoño, se forma una semilla que se desprende, asciende a superficie donde es arrastrada por las corrientes, y finalmente se abre y se hunde, dando origen a nueva nueva planta que tantos beneficios aporta a nuestro ecosistema.
Un pórtico sumergido
La acción del mar, las contínuas corrientes y el oleaje erosionan las rocas, que poco a poco van perdiendo cuerpo y dibujando formas curiosas y atrayentes, sobre todo cuando las encontramos bajo el agua.
La playa de La Galera, al norte del término de Águilas, es un remanso de paz y tranquilidad muy poco frecuentado, pero que es ideal para diferentes recorridos en snorkel, según el nivel de actividad que deseemos. Se trata de una costa salpicada de peñascos e islotes, uno de ellos frente a la playa, aunque como es pequeño y solo está rodeado de arena, lo dejamos atrás y nos dirigimos a otro más alargado que sobresale brevemente del agua, frente a la cala de Las Pulgas. Al entrar al agua encontramos un fondo muy somero en el que hacemos pie y que está cubierto de posidonia cuyas hojas casi emergen a superficie y que acogen a muchos tipos de peces y a equinodermos como las estrellas, erizos y cohombros o pepinos de mar.
En la vertiente entre la costa y el islote se suceden también tramos de arena y otros de roca pero muy poco profundos y adecuados para ir con niños. Si abordamos la parte exterior del islote, que da a mar abierto, las paredes caen verticales a un fondo incluso por debajo de los 5 metros por lo que esta cara queda reservada a buenos nadadores y apneistas acostumbrados a descensos. También veremos mucha vida como sargos reales, barracudas e incluso algún mero en un entorno de cortados con entrantes y lenguas de piedra, picos rocosos y hondonadas. Así rodamos el arrecife y volvemos a enfilar hacia la costa por la cara interna, donde retomamos la luminosidad de un fondo lleno de vida y color.
La naturaleza modela el paisaje y dibuja figuras curiosas, como esta cornisa de roca, completamente cubierta de vegetación
Esnórquel para todos
Esta ruta nos ofrece unos fondos preciosos, cargados de vida y con unos paisajes sumergidos caprichosos y llenos de sorpresas.
Serranus scriba
El serrano es un pez de la familia de los meros, de bonitos colores y carácter territorial.
Preciosa playa en el marco litoral de 4 calas. Su orientación Norte la protege del viento de Lebeche. Seguimos la pared y empezarán a hacer su aparición grandes piedras, algunas emergiendo brevemente a superficie. Luego sigue una zona cubierta de posidonia y de nuevo una pared en la que veremos un pequeño arco que casi sale a superficie. Tras girar la lengua de roca se forma una piscina de aguas muy someras donde se hace pie perfectamente. Nubes de peces como las castañuelas van y vienen, mientras que los tordos se afanan en coger hebras de algas para formar su nido en temporada.
La pared está cubierta de algas rojas. Otros animales se adhieren a la roca como la actinia o tomate de mar, de intenso color rojizo que hay que ver, pero no tocar, porque es urticante. Si continuamos irán apareciendo piedras sueltas, cada vez de mayor tamaño mientras que la pared va presentándose cada más vertical y pronunciada, cayendo en momentos por debajo de los 4 metros por lo que este tramo hasta los escollos de la punta está reservado a los que estén habituados a la apnea. Al llegar a la punta encontramos bloques de gran tamaño y puede ser buen momento para invertir el rumbo hacia el punto de origen.
Algunos tramos de la pared están tapizados de algas rojas, una especie originaria de Australia que añade colorido a los fondos.
Ls estrellas de mar tienen habitualmente cinco brazos. Se mueven con unos finos tentáculos bajo sus brazos, que impulsan el agua para crear presión y conseguir el desplazamiento
Una cala de postal
Esta pintoresca playa es muy conocida por sus acantilados de arenisca con cuevas (viviendas troglodíticas excavadas en la roca). El esparto se cocía en las balsas de piedra junto a las viviendas
La abundante posidonia permite acoger mucha vida, como los enormes bancos de salpas, un pez que se alimenta de esta planta