El mundo de las emociones
¿Qué son las emociones?
El origen de la palabra emoción la relaciona con el movimiento. Las emociones son las reacciones del cuerpo que le han permitido al ser humano adaptarse y sobrevivir. Por ejemplo, el miedo le posibilitó reconocer los peligros; la alegría, establecer conexiones placenteras con las otras personas y desear repetir esas experiencias. Las emociones tienen una gran influencia en nosotros y están estrechamente vinculadas con nuestro comportamiento. Y no solo eso, también nos permiten conectar con las otras personas y empatizar con ellas.
• Son breves e intensas.
Las siguientes son algunas de las características de las emociones:
• Son respuestas automáticas de nuestro cerebro.
• Están relacionadas con algún hecho o pensamiento.
• Se trata de expresiones de cómo nos sentimos y puede aparecer más de una al mismo tiempo, incluso de manera contradictoria
• Tienen un correlato físico (gestos, sudor, rubor, etcétera).
• Todas pueden servirnos ya que nos comunican cómo nos sentimos.
La finalidad de la educación es el pleno desarrollo de la personalidad integral del individuo. En este desarrollo pueden distinguirse como mínimo dos grandes aspectos: el desarrollo cognitivo y el desarrollo emocional.
Rafael Bisquerra
La razón y la emoción son dos aspectos fundamentales de nuestra mente, y debemos aprender a equilibrarlos. Martha Nussbaum
¿Hay emociones positivas y negativas?
Algunas corrientes, como la psicología positiva, jerarquizan algunas emociones, como la alegría y el optimismo, por sobre otras. Sin embargo, como dice la psicóloga argentina Ana Kurtzbart, “todas las emociones conforman nuestro universo afectivo y son un combustible que nos moviliza”.
No hay emociones positivas ni negativas, dado que siempre nos comunican un mensaje que debemos escuchar, incluso el enojo, el miedo y la tristeza.
Las emociones permiten que aprendamos sobre nosotros mismos y sobre las otras personas. Sin embargo, a veces puede suceder que un estado emocional se prolongue o nos genere bloqueos o dificultades que es necesario tratar de modificar. En esos casos, es importante desarrollar herramientas para poder gestionar lo que nos sucede.
Emociones primarias y secundarias
Ha habido diversos intentos para determinar la cantidad de emociones que existen y para clasificarlas. El psicólogo Paul Ekman propuso un criterio de clasificación en el que diferencia dos tipos de emociones:
• Emociones primarias: son aquellas que se consideran innatas y universales, y están asociadas a determinados gestos y a reacciones fisiológicas. Ellas son alegría, enojo, miedo, tristeza, asco, confianza e interés.
• Emociones secundarias: son las que se aprenden y son culturales, es decir que varían en función de las costumbres, normas y creencias de un determinado grupo. Entre ellas están la vergüenza y el orgullo.
¿Cuántas emociones existen?
Hasta ahora se han identificado 307 emociones. Rafael Bisquerra propone usar la Vía Láctea como metáfora y hablar de galaxias de emociones. Por ejemplo, la galaxia de la ira incluye la rabia, la cólera, el rencor, la furia y la indignación, entre otras emociones.
¿Todos piensan que las emociones son universales?
Gestión de las emociones
La gestión de las emociones consiste en poder entenderlas y usarlas a nuestro favor. Según la licenciada en psicología Ana Kurtzbart, se pueden reconocer cuatro pasos en este proceso:
1. Aprender a identificar y distinguir las emociones para poder nombrarlas, hablar de ellas y compartirlas.
2. Reflexionar para entenderlas.
4. Crear recursos que nos ayuden a aprovechar su energía, a convertirlas en algo constructivo que nos permita relacionarnos mejor con los demás.
3. Construir autoconciencia, es decir, entender qué efectos producen en nosotros y en qué momentos aparecen.
Dos recursos para la gestión emocional
1. Aprender a pensar de manera reversible
El pensamiento reversible es la capacidad de considerar una situación o un problema desde diferentes perspectivas. En general tendemos a ver las cosas de manera polarizada: bueno/malo, lindo/feo, etc. Como afirma Ana Kurtzbart: “una manera de pensar flexible (...) nos da la posibilidad de integrar polos opuestos ya que nos permite pasar de uno a otro con facilidad”.
Salir del pensamiento dicotómico nos ayuda a descubrir otras opciones entre los dos polos, e incluso a reconocer ventajas en situaciones que en principio nos parecían negativas.
Juego de los anteojos claros y oscuros
2. La respiración
Prestar atención a nuestra respiración permite mirar hacia adentro de uno mismo y entrar en contacto con nuestras sensaciones y emociones. Practicar la respiración consciente da lugar a un mayor ingreso de oxígeno al cerebro, lo que lleva a pensar de manera más calmada. Esta técnica es un buen punto de partida para gestionar las emociones, dado que nos ayuda a identificar qué nos sucede y nos predispone a conversar y reflexionar sobre ello.
¿Cómo practicar la respiración activa?
La inteligencia emocional
En 1995, el psicólogo estadounidense Daniel Goleman publicó el libro La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el coeficiente intelectual. Este libro define la inteligencia emocional como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás y la habilidad para motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones”, y distingue en ella cinco niveles:
Conocer las propias emociones: implica tener conciencia de las emociones y reconocer los sentimientos en el momento en que se experimentan.
Manejar las emociones: supone poder expresarlas de manera apropiada, lo que implica tener la habilidad de suavizar las manifestaciones, por ejemplo, de furia o irritabilidad.
Motivarse a sí mismo: dado que las emociones son motores que llevan a la acción, es central encauzarlas hacia el logro de nuestros objetivos.
Reconocer las emociones de los demás: para poder empatizar con las otras personas es esencial conocer primero las emociones propias.
Establecer relaciones: las habilidades sociales que permiten entablar buenos vínculos con las demás personas se basan en el manejo de nuestras emociones.
¿Qué críticas recibe este concepto?
Manejar las emociones: supone poder expresarlas de manera apropiada, lo que implica tener la habilidad de suavizar las manifestaciones, por ejemplo, de furia o irritabilidad.
Literatura y emociones
Los cuentos y novelas nos abren al mundo y, a la vez, nos conectan con nosotros mismos. Hacen que nos conozcamos mejor y generemos empatía con personajes diferentes a nosotros.
Leer literatura nos conecta con nuestras emociones, nos da palabras e imágenes para poder nombrar algo que nos pasa y que no sabemos bien cómo explicar, nos permite hablar de algunas situaciones que, tal vez, en la cotidianeidad del aula, no aparecen.
Los cuentos y las novelas muestran cómo la forma de ser y de sentir de los personajes se va modificando. A su vez, las emociones que acompañan y motorizan estos cambios no aparecen aisladas, sino que se combinan ―incluso a veces de manera aparentemente contradictoria― como sucede en la vida cotidiana.
La lectura y la conversación sobre lo leído nos permiten reflexionar sobre lo que les ocurre a los personajes y generar un vocabulario que posibilite nombrarlo con precisión. Esta experiencia es una puerta clave para poder identificar y nombrar las emociones que nos atraviesan a nosotros, los lectores, y a las personas que nos rodean.
La razón y la emoción en la filosofía
A lo largo de la historia muchas corrientes filosóficas, siguiendo a Platón y a Descartes, han considerado a los seres humanos como seres racionales y no han profundizado en el estudio de las emociones, que en numerosos casos eran consideradas como obstáculos que entorpecían el buen funcionamiento de la mente.
Sin embargo, otras líneas de pensamiento, como la aristotélica, se han interesado en el estudio de las emociones y han dejado de lado la dicotomía entre razón y emoción, ya que consideran que nuestras acciones y nuestros comportamientos están atravesados por ambas. Por ejemplo, en la actualidad, la filósofa estadounidense Martha Nussbaum sostiene que las emociones son cognitivas, es decir que están entrelazadas con la inteligencia y son evaluativas, dado que expresan juicios sobre la realidad.
Este juego, que propone Ana Kurtzbart en su libro ¿Las emociones se educan?, consiste en plantear una situación y mirarla desde dos perspectivas diferentes: • Con anteojos oscuros, es decir con una mirada cerrada que tiende a la victimización y a la queja. Por ejemplo: “Todo me sale mal, nadie quiere jugar conmigo”.
.
• Con anteojos claros, o sea con una mirada que busca generar nuevas posibilidades. Por ejemplo: “¿Qué es exactamente lo que me sale mal? ¿Qué cosas me salen bien? ¿Quién no juega conmigo? ¿Cómo puedo cambiarlo? ¿A quién le puedo pedir ayuda?”.
Una de las principales críticas que ha recibido el concepto de inteligencia emocional es que tiene una impronta individualista dado que, como dice Ana Kurtzbart " se centra en el “plano de lo personal, en el que todo depende de la decisión y de la voluntad de cada cual sin tener en cuenta el contexto o las determinaciones del inconsciente y sin poner en juego los atravesamientos históricos, sociales, políticos, culturales, económicos particulares de cada región del mundo”.
Algunos teóricos, como el antropólogo y sociólogo francés David Le Breton, se distancian de las posiciones que afirman que algunas emociones son procesos fisiológicos determinados por reacciones biológicas, que son universales y surgieron como parte de la evolución de la especie. Para él, las emociones son siempre el producto de una construcción social y cultural, y su manifestación y su intensidad varían de acuerdo con la historia personal, psicológica y social.
¿Cómo practicar la respiración activa?
1. Respirar profundamente por la nariz. 2. Detenerse para percibir cómo entra y sale el aire.
3. Inflar la panza para hacer que la respiración sea más profunda y lenta.
.
4. También se pueden proponer variaciones, como hacer algún sonido al exhalar o dirigir el aire a diferentes partes del cuerpo (manos, pies, piernas, rodillas, etcétera)..
Emotional intelligence
Santillana Argentina
Created on August 13, 2025
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El mundo de las emociones
¿Qué son las emociones?
El origen de la palabra emoción la relaciona con el movimiento. Las emociones son las reacciones del cuerpo que le han permitido al ser humano adaptarse y sobrevivir. Por ejemplo, el miedo le posibilitó reconocer los peligros; la alegría, establecer conexiones placenteras con las otras personas y desear repetir esas experiencias. Las emociones tienen una gran influencia en nosotros y están estrechamente vinculadas con nuestro comportamiento. Y no solo eso, también nos permiten conectar con las otras personas y empatizar con ellas.
• Son breves e intensas.
Las siguientes son algunas de las características de las emociones:
• Son respuestas automáticas de nuestro cerebro.
• Están relacionadas con algún hecho o pensamiento.
• Se trata de expresiones de cómo nos sentimos y puede aparecer más de una al mismo tiempo, incluso de manera contradictoria
• Tienen un correlato físico (gestos, sudor, rubor, etcétera).
• Todas pueden servirnos ya que nos comunican cómo nos sentimos.
La finalidad de la educación es el pleno desarrollo de la personalidad integral del individuo. En este desarrollo pueden distinguirse como mínimo dos grandes aspectos: el desarrollo cognitivo y el desarrollo emocional. Rafael Bisquerra
La razón y la emoción son dos aspectos fundamentales de nuestra mente, y debemos aprender a equilibrarlos. Martha Nussbaum
¿Hay emociones positivas y negativas?
Algunas corrientes, como la psicología positiva, jerarquizan algunas emociones, como la alegría y el optimismo, por sobre otras. Sin embargo, como dice la psicóloga argentina Ana Kurtzbart, “todas las emociones conforman nuestro universo afectivo y son un combustible que nos moviliza”.
No hay emociones positivas ni negativas, dado que siempre nos comunican un mensaje que debemos escuchar, incluso el enojo, el miedo y la tristeza.
Las emociones permiten que aprendamos sobre nosotros mismos y sobre las otras personas. Sin embargo, a veces puede suceder que un estado emocional se prolongue o nos genere bloqueos o dificultades que es necesario tratar de modificar. En esos casos, es importante desarrollar herramientas para poder gestionar lo que nos sucede.
Emociones primarias y secundarias
Ha habido diversos intentos para determinar la cantidad de emociones que existen y para clasificarlas. El psicólogo Paul Ekman propuso un criterio de clasificación en el que diferencia dos tipos de emociones:
• Emociones primarias: son aquellas que se consideran innatas y universales, y están asociadas a determinados gestos y a reacciones fisiológicas. Ellas son alegría, enojo, miedo, tristeza, asco, confianza e interés.
• Emociones secundarias: son las que se aprenden y son culturales, es decir que varían en función de las costumbres, normas y creencias de un determinado grupo. Entre ellas están la vergüenza y el orgullo.
¿Cuántas emociones existen?
Hasta ahora se han identificado 307 emociones. Rafael Bisquerra propone usar la Vía Láctea como metáfora y hablar de galaxias de emociones. Por ejemplo, la galaxia de la ira incluye la rabia, la cólera, el rencor, la furia y la indignación, entre otras emociones.
¿Todos piensan que las emociones son universales?
Gestión de las emociones
La gestión de las emociones consiste en poder entenderlas y usarlas a nuestro favor. Según la licenciada en psicología Ana Kurtzbart, se pueden reconocer cuatro pasos en este proceso:
1. Aprender a identificar y distinguir las emociones para poder nombrarlas, hablar de ellas y compartirlas.
2. Reflexionar para entenderlas.
4. Crear recursos que nos ayuden a aprovechar su energía, a convertirlas en algo constructivo que nos permita relacionarnos mejor con los demás.
3. Construir autoconciencia, es decir, entender qué efectos producen en nosotros y en qué momentos aparecen.
Dos recursos para la gestión emocional
1. Aprender a pensar de manera reversible
El pensamiento reversible es la capacidad de considerar una situación o un problema desde diferentes perspectivas. En general tendemos a ver las cosas de manera polarizada: bueno/malo, lindo/feo, etc. Como afirma Ana Kurtzbart: “una manera de pensar flexible (...) nos da la posibilidad de integrar polos opuestos ya que nos permite pasar de uno a otro con facilidad”.
Salir del pensamiento dicotómico nos ayuda a descubrir otras opciones entre los dos polos, e incluso a reconocer ventajas en situaciones que en principio nos parecían negativas.
Juego de los anteojos claros y oscuros
2. La respiración
Prestar atención a nuestra respiración permite mirar hacia adentro de uno mismo y entrar en contacto con nuestras sensaciones y emociones. Practicar la respiración consciente da lugar a un mayor ingreso de oxígeno al cerebro, lo que lleva a pensar de manera más calmada. Esta técnica es un buen punto de partida para gestionar las emociones, dado que nos ayuda a identificar qué nos sucede y nos predispone a conversar y reflexionar sobre ello.
¿Cómo practicar la respiración activa?
La inteligencia emocional
En 1995, el psicólogo estadounidense Daniel Goleman publicó el libro La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el coeficiente intelectual. Este libro define la inteligencia emocional como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás y la habilidad para motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones”, y distingue en ella cinco niveles:
Conocer las propias emociones: implica tener conciencia de las emociones y reconocer los sentimientos en el momento en que se experimentan.
Manejar las emociones: supone poder expresarlas de manera apropiada, lo que implica tener la habilidad de suavizar las manifestaciones, por ejemplo, de furia o irritabilidad.
Motivarse a sí mismo: dado que las emociones son motores que llevan a la acción, es central encauzarlas hacia el logro de nuestros objetivos.
Reconocer las emociones de los demás: para poder empatizar con las otras personas es esencial conocer primero las emociones propias.
Establecer relaciones: las habilidades sociales que permiten entablar buenos vínculos con las demás personas se basan en el manejo de nuestras emociones.
¿Qué críticas recibe este concepto?
Manejar las emociones: supone poder expresarlas de manera apropiada, lo que implica tener la habilidad de suavizar las manifestaciones, por ejemplo, de furia o irritabilidad.
Literatura y emociones
Los cuentos y novelas nos abren al mundo y, a la vez, nos conectan con nosotros mismos. Hacen que nos conozcamos mejor y generemos empatía con personajes diferentes a nosotros.
Leer literatura nos conecta con nuestras emociones, nos da palabras e imágenes para poder nombrar algo que nos pasa y que no sabemos bien cómo explicar, nos permite hablar de algunas situaciones que, tal vez, en la cotidianeidad del aula, no aparecen.
Los cuentos y las novelas muestran cómo la forma de ser y de sentir de los personajes se va modificando. A su vez, las emociones que acompañan y motorizan estos cambios no aparecen aisladas, sino que se combinan ―incluso a veces de manera aparentemente contradictoria― como sucede en la vida cotidiana.
La lectura y la conversación sobre lo leído nos permiten reflexionar sobre lo que les ocurre a los personajes y generar un vocabulario que posibilite nombrarlo con precisión. Esta experiencia es una puerta clave para poder identificar y nombrar las emociones que nos atraviesan a nosotros, los lectores, y a las personas que nos rodean.
La razón y la emoción en la filosofía
A lo largo de la historia muchas corrientes filosóficas, siguiendo a Platón y a Descartes, han considerado a los seres humanos como seres racionales y no han profundizado en el estudio de las emociones, que en numerosos casos eran consideradas como obstáculos que entorpecían el buen funcionamiento de la mente.
Sin embargo, otras líneas de pensamiento, como la aristotélica, se han interesado en el estudio de las emociones y han dejado de lado la dicotomía entre razón y emoción, ya que consideran que nuestras acciones y nuestros comportamientos están atravesados por ambas. Por ejemplo, en la actualidad, la filósofa estadounidense Martha Nussbaum sostiene que las emociones son cognitivas, es decir que están entrelazadas con la inteligencia y son evaluativas, dado que expresan juicios sobre la realidad.
Este juego, que propone Ana Kurtzbart en su libro ¿Las emociones se educan?, consiste en plantear una situación y mirarla desde dos perspectivas diferentes: • Con anteojos oscuros, es decir con una mirada cerrada que tiende a la victimización y a la queja. Por ejemplo: “Todo me sale mal, nadie quiere jugar conmigo”.
. • Con anteojos claros, o sea con una mirada que busca generar nuevas posibilidades. Por ejemplo: “¿Qué es exactamente lo que me sale mal? ¿Qué cosas me salen bien? ¿Quién no juega conmigo? ¿Cómo puedo cambiarlo? ¿A quién le puedo pedir ayuda?”.
Una de las principales críticas que ha recibido el concepto de inteligencia emocional es que tiene una impronta individualista dado que, como dice Ana Kurtzbart " se centra en el “plano de lo personal, en el que todo depende de la decisión y de la voluntad de cada cual sin tener en cuenta el contexto o las determinaciones del inconsciente y sin poner en juego los atravesamientos históricos, sociales, políticos, culturales, económicos particulares de cada región del mundo”.
Algunos teóricos, como el antropólogo y sociólogo francés David Le Breton, se distancian de las posiciones que afirman que algunas emociones son procesos fisiológicos determinados por reacciones biológicas, que son universales y surgieron como parte de la evolución de la especie. Para él, las emociones son siempre el producto de una construcción social y cultural, y su manifestación y su intensidad varían de acuerdo con la historia personal, psicológica y social.
¿Cómo practicar la respiración activa?
1. Respirar profundamente por la nariz. 2. Detenerse para percibir cómo entra y sale el aire. 3. Inflar la panza para hacer que la respiración sea más profunda y lenta. .
4. También se pueden proponer variaciones, como hacer algún sonido al exhalar o dirigir el aire a diferentes partes del cuerpo (manos, pies, piernas, rodillas, etcétera)..