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AQUÍ VIVE UN TORERO

Héctor González Amador

Created on August 9, 2025

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AQUÍ VIVE UN TORERO

Crónica de un rito en crisis

AUTORES: HÉCTOR GONZÁLEZ AMADOR DAVIEL REYES GONZÁLEZ

En 1915 hubo un huracán terrible porque en ese año profanaron la iglesia. Y un militar ordenó que bajaran de la repisa de su altar a María Magdalena, porque el militar se enamoró de de ella. Como es tan bella la imagen... tuvo, pues, mentalidad perversa en relación a la santa imagen. Y de pronto que la quería tener junto a él y que la bajaran y que la pusieran donde él dormía. Y entonces este ese militar se acostó bien y amaneció muerto.

07 de Agosto 2025

Para unos, la casa de Amado Manuel está a punto de sucumbir al paso del tiempo; para otros, es la foto perfecta de Instagram. Para nosotros resultó ser un indicio de que estábamos en el camino correcto. Dentro de esta construcción del siglo XVIII que alojó, en calidad de detenido, al expresidente Antonio López de Santa Anna y como refugiado al General Miguel Miramón, conocimos al cronista emérito de Xico. En los últimos 20 años, la región ha visto un cambio jurídico, social, político y hasta de lenguaje en relación con el bienestar animal. Esto nos decía Beatriz Mora, activista por los derechos de los animales aquella vez que platicamos sobre un intento más por acabar las corridas de toros en la Plaza México. Hoy Amado nos platica que Xico es el único lugar de Veracruz que tiene una plaza de toros activa. Conocimos a la comunidad que la mantiene viva, que resiste ante las dificultades económicas, la condena en redes sociales y la aparente sentencia de muerte para lo que aún ellos conocen como su identidad.

La corrida es arte o tortura, depende de a quién le preguntes…

EL ARRAIGO

Se nos hizo temprano para ver a Amado, y mientras esperamos nos tomamos una cerveza en el restaurante de enfrente, en los arcos. Su dueño nos contó que este año invirtió más en su negocio para la fiesta de María Magdalena, y que contrató más personal. Vale la pena el esfuerzo, porque nada más los días grandes pueden resolverle buena parte del año. El turismo es la primera actividad económica de Xico, antes lo fueron el ganado y el café. Solo en la fiesta patronal de 2025 recibió a unos 90 mil visitantes y representó una derrama de 80 millones de pesos, eso nos contó Javier Izaguirre, director de Desarrollo Económico y Turismo del lugar. El 22 de julio, el día de la Santa Patrona, preparan la hoy capea, antes xiqueñada, y primero pamplonada de Xico. Por el arraigo y su atmosfera, la celebración pareciera ancestral, pero no lo es, comenzó en 1975 de la mano de Franco Virués, entonces alcalde, y Tito Toto, un entusiasta promotor de las fiestas tradicionales del pueblo.

EL MITO

Llegamos a ver a Amado porque en la identidad profunda del veracruzano, del xiqueño, la oralidad es el vehículo que todavía le rezonga a los tiempos modernos. Las tres leyendas que nos narró sobre su pueblo muestran la raíz religiosa de la Fiesta Brava, la costumbre que convierte al Pueblo Mágico, puerta de las montañas de América, en uno de los últimos bastiones taurinos de México.

Amado nos contó que Hernán Cortés, a su paso por la villa, refirió al Rey de España en una carta, que Xicochimalco era muy grande y que estaba compuesto por barrios.

Sea cierto o no lo que cuentan las leyendas, a nosotros nos quedó clara la profundidad del arraigo. Habíamos encontrado el punto de partida de nuestra investigación si consideramos que uno de los argumentos que tienen a la tauromaquia contra la pared, es que su practica obedece al entretenimiento, y se cuestiona su naturaleza como tradición. ¡Cuestionémosla! No obstante la consciencia de protección animal de estos tiempos, los xiqueños manifiestan motivos espirituales, identitarios y económicos para atrincherarse a resistir. Amado aventuró que, incluso, si las autoridades se los prohíben, los estarían orillando a seguir sus corridas en la montaña, clandestinas. ¿Se puede cancelar un rito sin desmontar también los ejes que organizan la cosmovisión de su comunidad? En las primeras décadas del siglo XXI, la profunda transformación de las convenciones morales ha puesto en crisis esta forma de existir. Las nuevas generaciones han cuestionado la legitimidad de la práctica, con el desarrollo de una conciencia animalista que rechaza el maltrato animal bajo cualquier circunstancia.

El hombre religioso no puede vivir sino en un mundo sagrado, porque sólo un mundo así participa del ser, existe realmente. Esta necesidad religiosa expresa una inextinguible sed ontológica. El hombre religioso está sediento de ser, el terror ante el «Caos» que rodea su mundo habitado corresponde a su terror ante la nada. (Eliade, 2008, p. 45).

HERENCIA

En 2024, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sin determinar si las corridas de toros son maltrato animal o no, revocó una suspensión que había mantenido a la fiesta en el limbo desde 2022. Las razones, como muchas veces en este país, se anclaron en el pragmatismo: los empleos. Cerca de 30,000 personas dependen de esta industria, desde ganaderos hasta acomodadores, según datos de la Revista Proceso. Al momento, cinco estados han prohibido las corridas: Sonora (2013), Guerrero (2014), Coahuila (2015), Quintana Roo (2019) y Sinaloa (2022). En Veracruz, el futuro de la tauromaquia es incierto. Aunque la fiesta brava sigue siendo una tradición arraigada, especialmente en municipios como Xico, las voces que abogan por su prohibición ganan terreno. Asociaciones como EPAT, Movimiento México sin Toreo y Proyecto ARPA han denunciado la violencia característica de estos espectáculos y han solicitado que se aplique la ley para sancionar el maltrato animal durante estos eventos. Legislativamente no ha habido movimientos claros hacia la prohibición de la tauromaquia en el estado y las actividades taurinas no están tipificadas como delito en la Ley Estatal de Protección y Bienestar Animal.

Todos conservamos algo que nos conecta con los que ya no están, repositorios que nos vinculan con nuestros compromisos, la conexión con quienes somos y que nos recuerdan los motivos por los que hacemos lo que hacemos. María tiene un cartel, una corrida en la México y una canción.

Su primo, Arath, en cambio, ya poco recuerda que le toreaba a su bisabuela, pero sí recuerda que mataba como 10 toros al día en cada función en el patio. La casa materna es grande y muy iluminada. A la última habitación se le ha conferido la responsabilidad de guardar uno de sus amuletos: la carretilla que le regaló el tío Carlos.

También hay por allí algunas viejas revistas, un trajecito de torero que en nuestra visita no apareció, y muchas fotografías. Toda la familia de Arath es taurina, lo supimos, no por la enorme cabeza de toro colgada en la sala, sino por el miedo que invade a su mamá al hablarnos de cómo vive cada lidia a la que acompaña a su hijo, sobre todo cuando antes ya vio a su padre y a su esposo revolcados bajo los pitones.

Peligroso sí es. A don Rafael hasta lo daban por muerto. En una distracción un toro lo levantó por el aire y la embestida lo dejó con varias cornadas. Aunque fue su última capea, todavía había adrenalina en su cuerpo cuando lo recordó para contarnos. Lo conocimos en el restaurante de la familia, El Trincherazo del Pana, en Teocelo, pueblo vecino de Xico y el primer municipio antitaurino de México. Don Rafael está contento de que su hijo Cristian le haya heredado la sangre taurina; Cristian también, porque además nos explica que a veces, como hombres, les cuesta conectar o tener mas cercanía, pero son precisamente los toros esa conexión que los hace sentarse y recordar con nosotros.

Para Cristian es difícil conciliar sobre algunas cosas con su padre, Don Rafael, piensa que al ser hombres a veces la relación no fluye. Pero tienen algo en común: el amor por el toro.

LA ACTUALIDAD

Al iniciar esta investigación, nos planteamos que si queríamos tener una discusión seria, debíamos explorar cómo la comunidad taurina negocia la pérdida de legitimidad de la práctica, cómo esta transformación afecta su concepción del mundo y su relación con lo sagrado, y qué problemáticas subyacen en su resistencia o posible adaptación. Allí hay una historia que contar: día tras día la comunidad taurina se enfrenta a una tensión entre la fidelidad a sus ritos y la necesidad de adaptarse a los cambios morales del presente. Empecemos por el principio, y dado que el conflicto entre taurinos y animalistas es por todos conocido, centrémonos en el fondo: ¿De dónde nace la idea de bienestar animal que domina en 2025? El año pasado le preguntábamos a Beatriz Mora, fundadora del Proyecto Educación y Protección Animal de Teocelo.

Acaso la reflexión sobre los derechos de los animales no está agotada, pero, ¿de qué manera ponderar la perspectiva global frente a aquello que, desde lo local, define una identidad?

También le preguntábamos a Beatriz si todas las personas que gustan de la tauromaquia son violentas, buscábamos no generalizar, sino todo lo contrario, matizar el imaginario moderno que alimenta la causa antitaurina y polariza sin mucho diálogo de por medio.

En Veracruz, desde 2015 las niñas y niños no pueden ingresar a las corridas de toros, la Ley de Niñas, Niños y Adolescentes, en aras de que los menores de edad tengan una vida libre de violencia, lo prohibe. Los taurinos dicen que es un plan para arrancar la fiesta de raíz. Si se impide que un niño se enamore de la corrida, al crecer difícilmente sostendrá la tradición de sus padres.

Don Julián gonzález heredó un ruedo familiar, una plaza de tientas que su padre construyó en 2013 para celebrar sus cumpleaños con festivales taurinos. Este espacio, entre potreros, es el lugar donde más actividad taurina hay en Xico, se han celebrado unos 30 festivales gestionados por la propia comunidad. Cada festival cuesta unos 150 mil pesos, y aunque los niños y niñas no pueden ingresar a la plaza, en este ruedo no lo tienen prohibido. Ahí, dice don Julián, no se mata.

¿Puede, por decreto, extinguirse una tradición?

¿Podríamos imaginar, por un momento, a la fiesta taurina sin muerte?

En ese mismo soltadero, el verano pasado estuvimos en un festival taurino, así le llaman a las sueltas de vaquillas que organiza la comunidad. Es un proyecto en el que las familias taurinas colaboran, ponen su dinero y gestionan todo lo necesario para encontrarse una tarde de domingo con chelas, pasos dobles, y en cierta ocasión hasta nos tocó un show drag, lo que diríamos era, cuando menos, improbable Una vaquilla limpia, aquella que nunca ha sido toreada y resulta más apta, es cara; cuesta por lo menos 25 mil pesos. Para el festival, además, es necesario tramitar permisos veterinarios, de transporte y administrativos, pagar gastos de traslado de los animales, y asegurarse de devolverlos a su ganadería. En estos eventos, no se mata.

Info

Poco conoce, quien no ha explorado las entrañas de la comunidad taurina, que la tendencia animalista es solo una de las discusiones que les ocupa. Toda práctica social evoluciona, y ellos, desde dentro, también están debatiendo sus cambios. Es real la erosión que la modernidad le ha provocado a la fiesta, lo admiten, y no solo eso, algunos hasta vislumbran, tientan el terreno y nos hablan abiertamente de sus opciones, una de ellas es el Rito Portugués. Que no es que el toro conserve la vida, sino que se le mata dentro, donde solo el matador ve.

¿Incomodaría menos si, aunque sabemos que el toro va a morir, esa muerte se oculta?

Esa idea, de que la muerte del toro no es lo más importante de la fiesta, sino la lidia, es la misma que sostiene los esfuerzos que hace Silvano por continuar la enseñanza del ritual taurino. Hace 25 años fundó la escuela taurina Sangre Brava, la única que se dedica a entrenar a toreros aficionados en la región, y que igual que el festival que les contamos, es autogestiva. Silvano, junto a Miguel y Jorge, sus más antiguos alumnos, ponen todos sus esfuerzos para que continúe abierta, se ha convertido, pues, en un agente de resistencia a la desaparición de sus costumbres.

Aunque ha tenido sus pausas, la escuela de Silvano sigue abierta en 2025, en parte porque todavía hay uno que otro joven de la región que quiere entrarle a los toros, en parte por la determinación de Silvano que no quiere ver morir su tradición, y también por la aportación de algunos empresarios locales que abren sus espacios para los entrenamientos de domingo.

Saben que no van a ser profesionales, entraron a la escuela taurina más por seguir participando de lo que se les ha legado, que con la intención de vivir de las corridas. Silvano comparte el nombre con su padre, y fue el primero en contarnos de ese panorama. A sus 19 años está decidiendo qué va a pasar con su vida, y lo que tiene claro es una cosa: que ha decidido alejarse de los toros para buscarse un espacio en el baloncesto. El mismo día que Arath recordó que una vez no aguantó las ganas y brincó a las vacas aunque lo tenía prohibido, también nos dijo que sabe que allí no hay un futuro para él. Eligió la odontología como profesión porque disfrutó mucho una visita al dentista cuando niño, y porque tiene claro que en Xico no es viable hacerse de una buena vida siendo torero.

La hoy capea, antes xiqueñada, y primero pamplonada de Xico cumplió 50 años el mes anterior a la publicación de este reportaje, por mencionar la xiqueñada que conocemos hoy, porque su origen es muy anterior. Amado nos explica que “para el año de 1898 se inaugura un ferrocarril en Xico y entonces se logra que los toros de lidia lleguen de haciendas de Tlaxcala o de Puebla. Entonces esos esos toros que eran para las corridas de la fiesta los bajaban en el ferrocarril, la estación estaba en la parte baja y los tenían que subir caminando rodeados de charros para que los toros no se escaparan”. Esa es la primera presencia de la capea actual. El formato moderno lo ubicamos en 1975, cuando tomando inspiración en la Huamantlada, que a su vez nace de los encierros de San Fermín en Pamplona, España, los xiqueños se juntaron en la calle Hidalgo, que parte al pueblo desde el atrio de su iglesia hasta su salida, soltaron los toros de lidia y montaron su primer espectáculo, “para que los jóvenes, hombres y mujeres que quisieran tirar capotazos, así lo hicieran”. La festividad no solo ha cambiado de nombre, ya se adaptó a algunas modernidades, superó una pandemia y en plena era del bienestar animal, se sostiene como una de las fiestas más importantes de Veracruz. Atrae turistas, genera una importante derrama económica, y es tan significativa que enfrenta sus propios debates.

LA XIQUEÑADA

Taurinos y antitaurinos coindicen en algo: la Xiqueñada es parte del problema.

Usa esta cara para dar más información sobre un tema.

Para este caso, ¿cuáles son las consecuencias de tratar al turismo y a la cultura como una misma cosa? ¿Es el turismo lo que hace viable la celebración de estas tradiciones, o son las tradiciones las que hacen posible una industria turística?

¿Y el pueblo?

EL FUTURO

A estas alturas nos parecía claro que la fiesta brava tiene, en nuestros amigos xiqueños, un arraigo espiritual en la conexión con su santa patrona; otro familiar, en la herencia de sus padres y sus abuelos; y uno histórico que les cuenta la formación de su pueblo como lo conocen. La comunidad taurina se nos mostró en su complejidad, y nos dejaron ver cómo están renegociando su existencia en los tiempos que vivimos.

AQUÍ VIVE UN TORERO. Crónica de un Rito en Crisis, no se posiciona para legitimar ni para anular la práctica, sino para mostrar cómo esta opera, cómo se sostiene en la comunidad y cómo responde a las fuerzas que intentan desarticularla. No pretende denunciar o fomentar el ritual, sino exponerlo en toda su fragilidad y, al mismo tiempo, explorar cómo define identidades. Ahí está el centro de todo, en ese instante de tensión donde el rito, herido pero desafiante, sigue reclamando un lugar en el presente. Es en esa dialéctica de lo mismo y lo otro, de lo sagrado y lo profano, de lo nuevo y lo viejo, donde se haya la búsqueda de este reportaje, su motor y su razón de ser A manera de epílogo, proponemos una experiencia cinematográfica que busca enriquecer lo aquí reportado.

Sobre las corridas sin muerte

El 12 de marzo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, apoyó la permanencia de las corridas de toros como manifestaciones culturales, pero sin la muerte y maltrato del animal. Seis días después, el 18 de marzo, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, anunció la aprobación del rito portugués como única opción para continuar la tauromaquia en la capital del país.

  • El 24 de junio, en un comunicado, la Plaza de Toros México anunció la suspensión de corridas por considerar que el espectáculo es inviable si no se mata al toro