La contemplación
El amor y respeto por la creación
La vivencia de la pobreza
El amor a María Inmaculada
El sentido Eclesial
La veneración a San José
El amor y respeto por la creación
El cuidado y defensa de la vida en todas sus manifestaciones. Al celebrar la Eucaristía, alabamos al Creador y renovamos nuestro llamado a custodiar la obra de sus manos.
Somos la Congregación de Hermanas Franciscanas de María Inmaculada:
La vivencia de nuestra identidad debe impregnar nuestra espiritualidad, guiar nuestras opciones, cualificar la formación y las actividades apostólicas.
La veneración a San José
Modelo de fe en el servicio humilde y silencioso. En el silencio eucarístico hallamos la fuerza para servir con discreción y entrega como él lo hizo.
La Contemplación
La contemplación de la Pasión de Cristo, que motiva una constante conversión
La vivencia de la pobreza
No sólo en el estilo de vida, sino compartiendo y dando respuestas efectivas a la situación del pobre. Desde el altar brota la solidaridad que nos impulsa a ser pan para los hambrientos de justicia y dignidad.
Profundo sentido eclesial
Manifestado en adhesión y servicio a la Iglesia, en el aprecio a la oración litúrgica y en el respeto al Sacerdote por razón de su ministerio.
El amor a María Inmaculada
Maestra de fidelidad a la Palabra del Señor. Al comulgar, aprendemos de María a acoger a Jesús con un corazón puro y disponible.
Custodia Santísimo
Del pueblo y para el pueblo
Created on August 5, 2025
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La contemplación
El amor y respeto por la creación
La vivencia de la pobreza
El amor a María Inmaculada
El sentido Eclesial
La veneración a San José
El amor y respeto por la creación
El cuidado y defensa de la vida en todas sus manifestaciones. Al celebrar la Eucaristía, alabamos al Creador y renovamos nuestro llamado a custodiar la obra de sus manos.
Somos la Congregación de Hermanas Franciscanas de María Inmaculada:
La vivencia de nuestra identidad debe impregnar nuestra espiritualidad, guiar nuestras opciones, cualificar la formación y las actividades apostólicas.
La veneración a San José
Modelo de fe en el servicio humilde y silencioso. En el silencio eucarístico hallamos la fuerza para servir con discreción y entrega como él lo hizo.
La Contemplación
La contemplación de la Pasión de Cristo, que motiva una constante conversión
La vivencia de la pobreza
No sólo en el estilo de vida, sino compartiendo y dando respuestas efectivas a la situación del pobre. Desde el altar brota la solidaridad que nos impulsa a ser pan para los hambrientos de justicia y dignidad.
Profundo sentido eclesial
Manifestado en adhesión y servicio a la Iglesia, en el aprecio a la oración litúrgica y en el respeto al Sacerdote por razón de su ministerio.
El amor a María Inmaculada
Maestra de fidelidad a la Palabra del Señor. Al comulgar, aprendemos de María a acoger a Jesús con un corazón puro y disponible.