Las gargantas de Ponga
En kayak por el pantano de Sau
El campanario de la iglesia de Sant Romà de Sau, un pueblo que quedó sumergido bajo el agua del embalse de Sau en 1962, ejerce de meta volante para los que dan un paseo en kayak. Sebastià Parés, el guía, se asegura de que cualquiera pueda manejar la canoa, el medio más tranquilo y placentero para recorrer estas aguas. También explica la reubicación de los antiguos habitantes del lugar y habla del entorno, rodeado de montañas de piedra rojiza. Las salidas duran unas dos horas. Esta actividad se encuadra dentro del programa Naturaleza para los Sentidos, que ofrece el parador.
Foto: Albert García
Las gargantas de Ponga
Cómo vivían los iberos en Osona
El yacimiento arqueológico de l’Esquerda permite descubrir varias civilizaciones que pasaron por esta planicie en alto sobre el río Ter. Se conservan restos de construcciones iberas y medievales. El espacio, a las afueras de Roda de Ter, está abierto al público ininterrumpidamente. Sí tiene horarios el adyacente museu Arqueològic de l’Esquerda, inaugurado en 1988 y en el que aprender cómo guerreaba, comerciaba y se desempeñaba en su día a día este poblado ibero. Esta actividad se encuadra dentro del programa Naturaleza para los Sentidos, que ofrece el parador.
Foto: Albert García
Las gargantas de Ponga
Qué tiene la ‘llonganissa’
Fussimanya es un obrador de embutidos típicos de Vic que se encuentra a cuatro kilómetros del parador. Empezó como restaurante, pero el negocio se amplió a la elaboración artesanal de fuet, bull, catalana, papada curada o llonganissa, el producto más preciado en la comarca de Osona. Cada embutido se cura en tripa natural, aclara Gemma Prat, adjunta a dirección de la empresa. Al final todos se fabrican con carne de cerdo, sal y pimienta. Lo que varía es el tiempo de secado, la humedad, la proporción de magro y grasa y el corte de la carne.
Foto: Albert García
Vic, una influyente ciudad medieval
La guía turística Dolors Serra espera debajo del reloj del Ayuntamiento de Vic, en la plaza Mayor de la capital de la comarca de Osona. En Vic se asentaron ya los iberos, en el siglo IV a.C., pero el legado más visible corresponde a la época medieval, observable en el trazado de sus calles. La plaza Mayor, principal reclamo, está formada por viviendas de distintos siglos y estilos, barrocas o modernistas. Serra lleva al visitante a salas del ayuntamiento que uno por su cuenta no puede ver. Una de ellas está recubierta con pinturas de Josep Maria Sert (en la foto), el muralista del siglo XX que también decoró la catedral.
Foto: Albert García
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Created on July 31, 2025
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Las gargantas de Ponga
En kayak por el pantano de Sau
El campanario de la iglesia de Sant Romà de Sau, un pueblo que quedó sumergido bajo el agua del embalse de Sau en 1962, ejerce de meta volante para los que dan un paseo en kayak. Sebastià Parés, el guía, se asegura de que cualquiera pueda manejar la canoa, el medio más tranquilo y placentero para recorrer estas aguas. También explica la reubicación de los antiguos habitantes del lugar y habla del entorno, rodeado de montañas de piedra rojiza. Las salidas duran unas dos horas. Esta actividad se encuadra dentro del programa Naturaleza para los Sentidos, que ofrece el parador.
Foto: Albert García
Las gargantas de Ponga
Cómo vivían los iberos en Osona
El yacimiento arqueológico de l’Esquerda permite descubrir varias civilizaciones que pasaron por esta planicie en alto sobre el río Ter. Se conservan restos de construcciones iberas y medievales. El espacio, a las afueras de Roda de Ter, está abierto al público ininterrumpidamente. Sí tiene horarios el adyacente museu Arqueològic de l’Esquerda, inaugurado en 1988 y en el que aprender cómo guerreaba, comerciaba y se desempeñaba en su día a día este poblado ibero. Esta actividad se encuadra dentro del programa Naturaleza para los Sentidos, que ofrece el parador.
Foto: Albert García
Las gargantas de Ponga
Qué tiene la ‘llonganissa’
Fussimanya es un obrador de embutidos típicos de Vic que se encuentra a cuatro kilómetros del parador. Empezó como restaurante, pero el negocio se amplió a la elaboración artesanal de fuet, bull, catalana, papada curada o llonganissa, el producto más preciado en la comarca de Osona. Cada embutido se cura en tripa natural, aclara Gemma Prat, adjunta a dirección de la empresa. Al final todos se fabrican con carne de cerdo, sal y pimienta. Lo que varía es el tiempo de secado, la humedad, la proporción de magro y grasa y el corte de la carne.
Foto: Albert García
Vic, una influyente ciudad medieval
La guía turística Dolors Serra espera debajo del reloj del Ayuntamiento de Vic, en la plaza Mayor de la capital de la comarca de Osona. En Vic se asentaron ya los iberos, en el siglo IV a.C., pero el legado más visible corresponde a la época medieval, observable en el trazado de sus calles. La plaza Mayor, principal reclamo, está formada por viviendas de distintos siglos y estilos, barrocas o modernistas. Serra lleva al visitante a salas del ayuntamiento que uno por su cuenta no puede ver. Una de ellas está recubierta con pinturas de Josep Maria Sert (en la foto), el muralista del siglo XX que también decoró la catedral.
Foto: Albert García