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Cómo fortalecer el carácter en los niños y niñas - maritchu

familiasencomunidad

Created on July 22, 2025

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Cómo fortalecer el carácter en los niños y niñas

Maritchu Seitún

Comencemos pensando…

  • Exceso de contacto con las pantallas y menos tiempo de juego, lo cual genera mayor estrés, ansiedad, y menor capacidad de expresión y comunicación.
  • Menos momentos compartidos en familia por los tiempos apurados, el trabajo, las pantallas, entre otros factores.
  • Menos seguridad de los/as adultos/as en tomar el rol de referentes en la crianza, evitando poner límites por miedo a generar frustración o malestar en los/as niños/as.
  • Sobreprotección y falta de incentivo hacia la autonomía, resolviendo por ellos/as situaciones que podrían enfrentar por sí mismos/as, a su propio ritmo y manera.
¿Qué situaciones alarmantes observamos actualmente? ¿Qué les sucede a los/as chicos/as? ¿Y a nosotros/as, los/as adultos/as?

Nueva “Generación de cristal” o chicos/as frágiles

Nos referimos a que los/as niños/as cada vez más les cuesta tolerar la frustración, enfrentar dificultades y aprender de los errores.

Acompañemos sin sobreproteger Compartamos tiempo juntos/as, mostremos cómo se hace cuando algo no sale, estemos cerca, pero sin hacer las cosas por ellos/as.

Estas son cuestiones que NO ayudan en la construcción de un carácter fortalecido y en el desarrollo de la autonomía.

Acompañar a fortalecer el carácter significa darles herramientas para que se conviertan en personas cada vez más autónomas e independientes.

¿Qué características tiene la fortaleza de carácter?

Adaptación frente a los cambios o situaciones nuevas.

Capacidad de recuperarse frente los fracasos.

Actuar de acuerdo a lo que uno/a cree y valora.

Autonomía y autoconfianza.

Tener tolerancia en los tiempos de espera.

Tratar bien a los/as demás y tener empatía.

¿Cómo podemos fortalecer el carácter de los/as chicos/as?

Hacerlos/as parte

Favorecer la autonomía

Acompañar, estar atentos/as

Hacer que se sientan parte del equipo familiar, de la comunidad, mejorando su autoestima, seguridad y confianza.

La construcción de la autonomía es un proceso que necesita acompañamiento en lo cotidiano. A medida que van creciendo, podemos ir dándoles espacio para que empiecen a elegir y a hacer por su cuenta aquello que ya pueden hacer solos/as.

Ayudarlos/as a desarrollar lo mejor de sí mismos/as, paso a paso.

Aceptando al/a otro/a tal como es, entendiendo que cada persona es única, y que las diferencias enriquecen los vínculos.

Fortalecer la mirada interna

Ayudarlos/as a descubrir qué es lo que les gusta y lo que no, qué cosas pueden hacer por su cuenta y qué necesitan ayuda.

Aceptación

Ejemplo: Empezar a dormir solo/a, vestirse, ordenar sus pertenencias, pedir ayuda para hacer una tarea escolar que le sea difícil, etc.

Escucha

A lo largo de la crianza iremos tomando diferentes roles:

En un primer momento, seremos “responsables únicos/as”

Luego pasaremos a ser “asistentes” acompañando, ayudando y fortaleciendo.

Y, más adelante, “asesores”, escuchando sus necesidades, dándoles consejos y dejando que hagan a su manera y a su ritmo. Apoyaremos la toma de decisiones por sí mismos/as, buscando hacia adentro las soluciones frente a los conflictos que se les presentan.

Construir rutinas, hábitos y rituales ayudará en el desarrollo de la autonomía y a una convivencia más armoniosa.

Fortalecer el carácter de los/as chicos/as requiere la construcción de límites

Tipos de crianza

Autoritaria Es una crianza basada en el miedo y en decidir sin escuchar. Suele incluir castigos, amenazas, penitencias sin explicación, donde los/as chicos/as no tienen lugar para expresar lo que piensan o sienten.

“Movimiento permisivo” Dificultad para tomar el Rol Adulto/a y poner límites claros. Esto lleva a la falta de tolerancia a la frustración, poca capacidad de escucha y de adaptación frente a distintas situaciones.

Es importante crear un modelo intermedio entre los anteriores. Tomando lo mejor de la autoridad: la firmeza; y lo mejor de la crianza permisiva: la empatía.

De esta forma, se logra una crianza vertical y respetuosa:

  • Es "vertical" porque hay una diferencia de roles: los/as adultos/as cuidan y los/as chicos/as son cuidados/as.
  • Es respetuosa porque reconoce y valora a cada niño/a como persona, aunque no siempre se esté de acuerdo con su comportamiento.

Escuchando, mirando, explicando, entendiendo, pero asumiendo las responsabilidades y el cuidado que nos corresponde como adultos/as.

Se trata de una crianza que incluya la disciplina con sentido, sin amenazas ni miedos. Construyendo, de esta manera, vínculos sanos.

El control y la autonomía se construyen paso a paso. A medida que crecen, es importante que los/as niños/as puedan tomar pequeñas decisiones y también equivocarse. Eso los/as ayudará a fortalecer su autoestima, a desarrollar sus propios recursos y a pensar por sí mismos/as. En ese camino, también aprenderán a valorarse, a ponerse en el lugar del otro/a y a construir vínculos más empáticos y amorosos.

También es importante fortalecer la capacidad emocional

Cuando unimos límites y empatía, nos volvemos "cuidadores/as arqueólogos/as": Esto significa animarnos a mirar más allá de las reacciones de los/as chicos/as, e ir al fondo de lo que les pasa. No quedarnos solo con la conducta, sino tratar de entender qué hay detrás: sus miedos, frustraciones, enojos o vergüenzas. Se trata de ponernos en su lugar, conversar, explicar nuestras decisiones y acompañarlos/as con firmeza y amor. Escucharlos/as no significa no poner límites, sino hacerlo con respeto y comprensión.

¿Cómo logramos esto?
  • Validar sus emociones: Nombrar lo que sienten, validar lo que les pasa y permitir que se expresen.
  • Empatizar: Entender lo que les pasa, hacerlos/as sentir escuchados/as y comprendidos/as.
  • Escuchar: Aprendemos a escuchar siendo escuchados/as. Es importante construir espacios de diálogo compartido.
  • Ofrecer apoyo: Darles herramientas para acompañar su proceso y sus emociones.

Hablar de vínculos familiares también es hablar del modo en que niñas/os y adolescentes aprenden a relacionarse con el mundo.

Somos su ejemplo: lo que hacemos también educa. Los/as adultos/as somos sus referentes, por eso es importante asumir nuestras responsabilidades, hacer lo que les pedimos a ellos/as y también cuidarnos. Mostrar con el ejemplo es una forma poderosa de enseñar.

Pedir ayuda cuando necesitamos la compañía de otros/as adultos/as, comunicarles cuando estamos cansados/as, validar nuestras propias emociones

Sabemos que no es fácil criar en estos tiempos, y por eso será fundamental sentirnos acompañados/as, construir redes y comunidad, y establecer acuerdos entre los/as adultos/as referentes.

No nos olvidemos de pasar tiempo de calidad con ellos/as, con disponibilidad plena: jugar, compartir, disfrutar. Mantenernos cerca y acompañar su crecimiento.