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Cómo fortalecer el carácter en los niños y niñas
Maritchu Seitún
Comencemos pensando…
- Exceso de contacto con las pantallas y menos tiempo de juego, lo cual genera mayor estrés, ansiedad, y menor capacidad de expresión y comunicación.
- Menos momentos compartidos en familia por los tiempos apurados, el trabajo, las pantallas, entre otros factores.
- Menos seguridad de los/as adultos/as en tomar el rol de referentes en la crianza, evitando poner límites por miedo a generar frustración o malestar en los/as niños/as.
- Sobreprotección y falta de incentivo hacia la autonomía, resolviendo por ellos/as situaciones que podrían enfrentar por sí mismos/as, a su propio ritmo y manera.
¿Qué situaciones alarmantes observamos actualmente? ¿Qué les sucede a los/as chicos/as? ¿Y a nosotros/as, los/as adultos/as?
Nueva “Generación de cristal” o chicos/as frágiles
Nos referimos a que los/as niños/as cada vez más les cuesta tolerar la frustración, enfrentar dificultades y aprender de los errores.
Acompañemos sin sobreproteger Compartamos tiempo juntos/as, mostremos cómo se hace cuando algo no sale, estemos cerca, pero sin hacer las cosas por ellos/as.
Estas son cuestiones que NO ayudan en la construcción de un carácter fortalecido y en el desarrollo de la autonomía.
Acompañar a fortalecer el carácter significa darles herramientas para que se conviertan en personas cada vez más autónomas e independientes.
¿Qué características tiene la fortaleza de carácter?
Adaptación frente a los cambios o situaciones nuevas.
Capacidad de recuperarse frente los fracasos.
Actuar de acuerdo a lo que uno/a cree y valora.
Autonomía y autoconfianza.
Tener tolerancia en los tiempos de espera.
Tratar bien a los/as demás y tener empatía.
¿Cómo podemos fortalecer el carácter de los/as chicos/as?
Hacerlos/as parte
Favorecer la autonomía
Acompañar, estar atentos/as
Hacer que se sientan parte del equipo familiar, de la comunidad, mejorando su autoestima, seguridad y confianza.
La construcción de la autonomía es un proceso que necesita acompañamiento en lo cotidiano. A medida que van creciendo, podemos ir dándoles espacio para que empiecen a elegir y a hacer por su cuenta aquello que ya pueden hacer solos/as.
Ayudarlos/as a desarrollar lo mejor de sí mismos/as, paso a paso.
Aceptando al/a otro/a tal como es, entendiendo que cada persona es única, y que las diferencias enriquecen los vínculos.
Fortalecer la mirada interna
Ayudarlos/as a descubrir qué es lo que les gusta y lo que no, qué cosas pueden hacer por su cuenta y qué necesitan ayuda.
Aceptación
Ejemplo: Empezar a dormir solo/a, vestirse, ordenar sus pertenencias, pedir ayuda para hacer una tarea escolar que le sea difícil, etc.
Escucha
A lo largo de la crianza iremos tomando diferentes roles:
En un primer momento, seremos “responsables únicos/as”
Luego pasaremos a ser “asistentes” acompañando, ayudando y fortaleciendo.
Y, más adelante, “asesores”, escuchando sus necesidades, dándoles consejos y dejando que hagan a su manera y a su ritmo. Apoyaremos la toma de decisiones por sí mismos/as, buscando hacia adentro las soluciones frente a los conflictos que se les presentan.
Construir rutinas, hábitos y rituales ayudará en el desarrollo de la autonomía y a una convivencia más armoniosa.
Fortalecer el carácter de los/as chicos/as requiere la construcción de límites
Tipos de crianza
Autoritaria Es una crianza basada en el miedo y en decidir sin escuchar. Suele incluir castigos, amenazas, penitencias sin explicación, donde los/as chicos/as no tienen lugar para expresar lo que piensan o sienten.
“Movimiento permisivo” Dificultad para tomar el Rol Adulto/a y poner límites claros. Esto lleva a la falta de tolerancia a la frustración, poca capacidad de escucha y de adaptación frente a distintas situaciones.
Es importante crear un modelo intermedio entre los anteriores. Tomando lo mejor de la autoridad: la firmeza; y lo mejor de la crianza permisiva: la empatía.
De esta forma, se logra una crianza vertical y respetuosa:
- Es "vertical" porque hay una diferencia de roles: los/as adultos/as cuidan y los/as chicos/as son cuidados/as.
- Es respetuosa porque reconoce y valora a cada niño/a como persona, aunque no siempre se esté de acuerdo con su comportamiento.
Escuchando, mirando, explicando, entendiendo, pero asumiendo las responsabilidades y el cuidado que nos corresponde como adultos/as.
Se trata de una crianza que incluya la disciplina con sentido, sin amenazas ni miedos. Construyendo, de esta manera, vínculos sanos.
El control y la autonomía se construyen paso a paso. A medida que crecen, es importante que los/as niños/as puedan tomar pequeñas decisiones y también equivocarse. Eso los/as ayudará a fortalecer su autoestima, a desarrollar sus propios recursos y a pensar por sí mismos/as. En ese camino, también aprenderán a valorarse, a ponerse en el lugar del otro/a y a construir vínculos más empáticos y amorosos.
También es importante fortalecer la capacidad emocional
Cuando unimos límites y empatía, nos volvemos "cuidadores/as arqueólogos/as": Esto significa animarnos a mirar más allá de las reacciones de los/as chicos/as, e ir al fondo de lo que les pasa. No quedarnos solo con la conducta, sino tratar de entender qué hay detrás: sus miedos, frustraciones, enojos o vergüenzas. Se trata de ponernos en su lugar, conversar, explicar nuestras decisiones y acompañarlos/as con firmeza y amor. Escucharlos/as no significa no poner límites, sino hacerlo con respeto y comprensión.
¿Cómo logramos esto?
- Validar sus emociones: Nombrar lo que sienten, validar lo que les pasa y permitir que se expresen.
- Empatizar: Entender lo que les pasa, hacerlos/as sentir escuchados/as y comprendidos/as.
- Escuchar: Aprendemos a escuchar siendo escuchados/as. Es importante construir espacios de diálogo compartido.
- Ofrecer apoyo: Darles herramientas para acompañar su proceso y sus emociones.
Hablar de vínculos familiares también es hablar del modo en que niñas/os y adolescentes aprenden a relacionarse con el mundo.
Somos su ejemplo: lo que hacemos también educa. Los/as adultos/as somos sus referentes, por eso es importante asumir nuestras responsabilidades, hacer lo que les pedimos a ellos/as y también cuidarnos. Mostrar con el ejemplo es una forma poderosa de enseñar.
Pedir ayuda cuando necesitamos la compañía de otros/as adultos/as, comunicarles cuando estamos cansados/as, validar nuestras propias emociones
Sabemos que no es fácil criar en estos tiempos, y por eso será fundamental sentirnos acompañados/as, construir redes y comunidad, y establecer acuerdos entre los/as adultos/as referentes.
No nos olvidemos de pasar tiempo de calidad con ellos/as, con disponibilidad plena: jugar, compartir, disfrutar. Mantenernos cerca y acompañar su crecimiento.
Cómo fortalecer el carácter en los niños y niñas - maritchu
familiasencomunidad
Created on July 22, 2025
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Maritchu Seitún
Comencemos pensando…
¿Qué situaciones alarmantes observamos actualmente? ¿Qué les sucede a los/as chicos/as? ¿Y a nosotros/as, los/as adultos/as?
Nueva “Generación de cristal” o chicos/as frágiles
Nos referimos a que los/as niños/as cada vez más les cuesta tolerar la frustración, enfrentar dificultades y aprender de los errores.
Acompañemos sin sobreproteger Compartamos tiempo juntos/as, mostremos cómo se hace cuando algo no sale, estemos cerca, pero sin hacer las cosas por ellos/as.
Estas son cuestiones que NO ayudan en la construcción de un carácter fortalecido y en el desarrollo de la autonomía.
Acompañar a fortalecer el carácter significa darles herramientas para que se conviertan en personas cada vez más autónomas e independientes.
¿Qué características tiene la fortaleza de carácter?
Adaptación frente a los cambios o situaciones nuevas.
Capacidad de recuperarse frente los fracasos.
Actuar de acuerdo a lo que uno/a cree y valora.
Autonomía y autoconfianza.
Tener tolerancia en los tiempos de espera.
Tratar bien a los/as demás y tener empatía.
¿Cómo podemos fortalecer el carácter de los/as chicos/as?
Hacerlos/as parte
Favorecer la autonomía
Acompañar, estar atentos/as
Hacer que se sientan parte del equipo familiar, de la comunidad, mejorando su autoestima, seguridad y confianza.
La construcción de la autonomía es un proceso que necesita acompañamiento en lo cotidiano. A medida que van creciendo, podemos ir dándoles espacio para que empiecen a elegir y a hacer por su cuenta aquello que ya pueden hacer solos/as.
Ayudarlos/as a desarrollar lo mejor de sí mismos/as, paso a paso.
Aceptando al/a otro/a tal como es, entendiendo que cada persona es única, y que las diferencias enriquecen los vínculos.
Fortalecer la mirada interna
Ayudarlos/as a descubrir qué es lo que les gusta y lo que no, qué cosas pueden hacer por su cuenta y qué necesitan ayuda.
Aceptación
Ejemplo: Empezar a dormir solo/a, vestirse, ordenar sus pertenencias, pedir ayuda para hacer una tarea escolar que le sea difícil, etc.
Escucha
A lo largo de la crianza iremos tomando diferentes roles:
En un primer momento, seremos “responsables únicos/as”
Luego pasaremos a ser “asistentes” acompañando, ayudando y fortaleciendo.
Y, más adelante, “asesores”, escuchando sus necesidades, dándoles consejos y dejando que hagan a su manera y a su ritmo. Apoyaremos la toma de decisiones por sí mismos/as, buscando hacia adentro las soluciones frente a los conflictos que se les presentan.
Construir rutinas, hábitos y rituales ayudará en el desarrollo de la autonomía y a una convivencia más armoniosa.
Fortalecer el carácter de los/as chicos/as requiere la construcción de límites
Tipos de crianza
Autoritaria Es una crianza basada en el miedo y en decidir sin escuchar. Suele incluir castigos, amenazas, penitencias sin explicación, donde los/as chicos/as no tienen lugar para expresar lo que piensan o sienten.
“Movimiento permisivo” Dificultad para tomar el Rol Adulto/a y poner límites claros. Esto lleva a la falta de tolerancia a la frustración, poca capacidad de escucha y de adaptación frente a distintas situaciones.
Es importante crear un modelo intermedio entre los anteriores. Tomando lo mejor de la autoridad: la firmeza; y lo mejor de la crianza permisiva: la empatía.
De esta forma, se logra una crianza vertical y respetuosa:
Escuchando, mirando, explicando, entendiendo, pero asumiendo las responsabilidades y el cuidado que nos corresponde como adultos/as.
Se trata de una crianza que incluya la disciplina con sentido, sin amenazas ni miedos. Construyendo, de esta manera, vínculos sanos.
El control y la autonomía se construyen paso a paso. A medida que crecen, es importante que los/as niños/as puedan tomar pequeñas decisiones y también equivocarse. Eso los/as ayudará a fortalecer su autoestima, a desarrollar sus propios recursos y a pensar por sí mismos/as. En ese camino, también aprenderán a valorarse, a ponerse en el lugar del otro/a y a construir vínculos más empáticos y amorosos.
También es importante fortalecer la capacidad emocional
Cuando unimos límites y empatía, nos volvemos "cuidadores/as arqueólogos/as": Esto significa animarnos a mirar más allá de las reacciones de los/as chicos/as, e ir al fondo de lo que les pasa. No quedarnos solo con la conducta, sino tratar de entender qué hay detrás: sus miedos, frustraciones, enojos o vergüenzas. Se trata de ponernos en su lugar, conversar, explicar nuestras decisiones y acompañarlos/as con firmeza y amor. Escucharlos/as no significa no poner límites, sino hacerlo con respeto y comprensión.
¿Cómo logramos esto?
Hablar de vínculos familiares también es hablar del modo en que niñas/os y adolescentes aprenden a relacionarse con el mundo.
Somos su ejemplo: lo que hacemos también educa. Los/as adultos/as somos sus referentes, por eso es importante asumir nuestras responsabilidades, hacer lo que les pedimos a ellos/as y también cuidarnos. Mostrar con el ejemplo es una forma poderosa de enseñar.
Pedir ayuda cuando necesitamos la compañía de otros/as adultos/as, comunicarles cuando estamos cansados/as, validar nuestras propias emociones
Sabemos que no es fácil criar en estos tiempos, y por eso será fundamental sentirnos acompañados/as, construir redes y comunidad, y establecer acuerdos entre los/as adultos/as referentes.
No nos olvidemos de pasar tiempo de calidad con ellos/as, con disponibilidad plena: jugar, compartir, disfrutar. Mantenernos cerca y acompañar su crecimiento.