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Guayaquil: El misterio de una ciudad que nació en movimiento

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Created on July 17, 2025

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Guayaquil: El misterio de una ciudad que nació en movimiento

Es físicamente absurdo imaginar que una ciudad entera —sus casas, calles, plazas— pueda ser trasladada de un lugar a otro como si fuera simple. Sin embargo, el Santiago de Guayaquil que conocemos hoy fue el resultado de cinco 'mudanzas' que fueron parte del proceso fundacional de la ciudad porteña.

Línea de tiempo del nacimiento itinerante de Guayaquil

1533-1534 Santiago de Quito

1535 Santiago de Guayaquil

1537 Santiago de la Culata

Riobamba
Guayaquil
Yaguachi

1539 Santiago de Amay

1541 Santiago de Guayaquil

El origen del nombre “Guayaquil” se pierde en el tiempo. Una leyenda, recogida por Dionisio Alcedo y Herrera, lo atribuye al cacique Guayas y su esposa Kil.

Opiniones

Diego Sánchez Docente de Historia de la Academia Naval Guayaquil

Alex Rubio Ciudadano

Daniel Solorzano Maestro escolar

Eso sí, no se trataba de un traslado de piedra y adobe, sino de poder.

Lo que se movía no era la el espacio físico, sino la gente y el Cabildo que representaba la autoridad del reino español y que buscaba, con insistencia, someter a los nuestros.Miguel Aspiazu Carbo, uno de los primeros en estudiar a fondo este proceso, lo calificó como “uno de los más complicados que registra la historia de la fundación de ciudades en la América Latina”. Y no exageraba.En su polémica obra Las Fundaciones de Guayaquil (1955), Aspiazu demostraba que el verdadero origen de la ciudad se remonta al 15 de agosto de 1534, cuando el mariscal Diego de Almagro firmó el Acta de Fundación de Santiago de Quito en las llanuras del Liribamba (Colta), hoy Riobamba.

El nombre “Santiago” honraba al patrono de España, Santiago El Mayor.Pero aquí comienza el enredo. En ese documento no se menciona a Guayaquil, y fue levantado en una ciudad a 2.700 metros de altura de lo que hoy es el Puerto Principal. ¿Cómo entonces considerar esa fecha como el nacimiento de la ciudad? La respuesta no es sencilla, y ha dividido a los historiadores durante décadas.En tiempos de la conquista, fundar una ciudad no era un acto definitivo. Las sedes se movían, los nombres cambiaban, y lo esencial era marcar presencia, aunque fuera simbólica. Guayaquil no nació de un solo acto, sino de varios traslados -detallados en este artículo- forzados por las constantes rebeliones de los huancavilcas, los chonos y los punáes.

Tras la ejecución de Atahualpa, los españoles inician la conquista de Quito. El 15 de agosto de 1534, Diego de Almagro funda Santiago de Quito en Liribamba, Colta (actual Riobamba, Chimborazo). La ciudad era más una declaración política que un asentamiento real.

Sebastián de Benalcázar emprende el traslado del Cabildo hacia la Costa, por orden de Almagro. Surge así un nuevo asentamiento en territorio huancavilca, cerca de Yaguachi, y se adopta por primera vez el nombre de Santiago de Guayaquil.

Tras perder las batallas contra los nativos, Francisco de Orellana, designado por Francisco Pizarro, funda Santiago de la Culata a orillas del río Yaguachi, en un lugar conocido como La Culata, en la misma región pero más al este. Instala cruz, picota y Cabildo. Pero el asentamiento no resiste los ataques indígenas.

Orellana mueve el cabildo hacia el río de Amay (actual río Babahoyo), y lo funda como Santiago de Amay, pero es rápidamente destruida por los pueblos chonos.

El capitán Diego de Urbina organiza una expedición desde Portoviejo, vence a los rebeldes y decide mover la ciudad a su emplazamiento actual: las faldas del Cerro Lominchao (actual cerro Santa Ana), en la ribera occidental del río Guayas. Allí se establece el Cabildo y, con él, la ciudad definitiva.

Sin embargo, esta versión es cuestionada, ya que existen registros más sólidos sobre un poblado y un cacique llamados Guayaquile, cuya existencia da mayor peso a esa explicación, pero no son comprobadas. La historia de Guayaquil, confusa en sus inicios, ha sido reconstruida gracias al trabajo de investigadores como Modesto Chavez Franco, Camilo Destrugue, José Antonio Campos, Gabriel Pino Roca, Julio Estrada Ycaza, Miguel Aspiazu Carbo, José Antonio Gómez, Dora León y Adám Szászdi, entre otros, quienes dedicaron años al estudio de archivos y documentos en busca de la verdad.

"En mis épocas, la enseñanza era muy repetitiva y los docentes se limitaban a leer partes de los textos y las versiones de los historiadores, y era bastante confuso para entender cómo Guayaquil había sido trasladado desde la Sierra. Actualmente, la tecnología nos permite hacer la enseñanza mucho más interactiva, con herramientas como líneas del tiempo digitales que ayudan a los estudiantes a contrastar las diferentes versiones. Si el docente transforma la historia en una leyenda contada en la jerga popular guayaca, los estudiantes se fascinan y se conectan con la identidad sociocultural de Guayaquil".

"Sí había escuchado del proceso de fundación de Guayaquil, fue un proceso complejo por los múltiples traslados. Eso me enseñaron en la escuelita. Considero que deberíamos celebrar más de una fecha de fundación, considerando todos los traslados, no solo simplificándolo al 25 de julio. Hay que considerar también las anteriores fechas porque, de a poco, se terminó asentando la ciudad".

"El estudiantado no muestra interés en este tema, y uno de los factores es que nuestra historia de fundación es inexacta. Por eso, se termina cubriendo todo con las llamadas ‘fiestas patronales’ que duran todo el mes. Eso es lo que tratamos de inculcar. Más que despertar el interés directamente, se les invita a conocer espacios como el museo municipal o lugares históricos de la ciudad. Pero hay límites: a nivel educativo, hay temas que no se deben tocar, como no celebrar a un santo o evitar contradicciones con ideologías religiosas. Yo trato de educar solo con base en la historia".