III Certamen de
Cuentos Geniales
Primaria
Curso 2024/2025
ÍNDICE
AULA ESPECIAL
3ºB
3ºA
4ºB
4ºA
5ºA
5ºB
5ºC
6ºB
6ºC
6ºA
Aula de Ed. Especial
Glapami
Premio al esfuerzo
Glapami
Había una vez un lejano planeta muy muy pequeño llamado Glapami. Allí vivía una principita, que se llamaba Blanca. Era revoltosa, graciosa, tenía el cuerpo de colores y el pelo tan blanco como los pétalos de una margarita. Un día apareció un lince con un paraguas de color naranja. Se llamaba Benjamín y era pequeño y peludo. Cuando llegó a un gran roble se encontró a la principita Blanca que estaba muy contenta comiendo uvas. Blanca y Benjamín jugaron en la nieve e hicieron un muñeco. Con una zanahoria hicieron la nariz, le pusieron un gorro negro y una bufanda de colores. Blanca invitó a su nuevo amigo a la cueva donde vivía en las montañas a tomar un chocolate con nubes. Después de merendar salieron a dar un paseo y se encontraron una llave que brillaba mucho. Estuvieron pensando de donde podía ser la misteriosa llave. Cogieron una mochila, metieron la llave y una linterna y se fueron a explorar. Se hizo de noche y salió la luna. Cuando llevaban un rato caminando vieron a lo lejos un volcán que entraba en erupción. La lava fue bajando rápidamente hasta ellos y muy asustados se fueron hacia la cueva. Mientras corrían vieron brillar una luz y al acercarse vieron una nave espacial. Tenía una puerta cuadrada muy grande que estaba cerrada. Probaron la llave y... ¡abrió! Dentro estaba Buzz Lightyear. Como no se entendían porque en Glapami hablaban galapabinés, Blanca dibujó pictogramas y le contó a Buzz Lightyear que había un volcán en erupción. Así que con la nave se fueron los tres a la Tierra para ponerse a salvo. Allí aprendieron mucho sobre los humanos, que eran muy parecidos a ellos, pero más altos y menos coloridos. Once semanas después volvieron a Glapami y vieron que la lava ya se había secado y no había peligro. Para celebrarlo hicieron una fiesta con todos los habitantes del planeta, que eran 300. Y… colorín colorado este cuento se ha acabado y colorín colorete por la chimenea sale un cohete. Autores: Malak, Luna, Pelayo, Ángel, Iván, Ainhoa y George
3ºA
Ganador de 3º A de primaria
Ganador del 2º ciclo de primaria
La vida y sus fantasías
¿La hora de jugar?
Planeta "623"
El mundo de las catastrofías
Planeta "Monstruo 7"
La estrella que quería ser grande
Érase una vez una principita que vivía de lujo, como no, como cualquier princesa, pero le faltaba algo, aunque tuviese de todo. Entonces, un día se levantó con una idea. ¿Cuál era la idea? Quería viajar en avión para poder tener, al menos, un amigo.
Entonces, al día siguiente, viajó a un pequeño pueblo llamado Sotillo de la Adrada. Cuando llegó, pidió un hotel que fuese un piso para quedarse por una semana, y sí, consiguió al menos una habitación en el famoso hotel “La Perana”.
Se sentó a descansar al llegar del largo viaje que se había dado. Al llegar a su habitación, la número 120, después de descansar, se fue a la playa con su bikini puesto. Cuando llegó a la playa, cogió su toalla para tumbarse hasta que un caballero llegó y le preguntó a la principita:
—Perdone, mi majestad, ¿ha visto un cangrejo por aquí?
La principita le contestó que no, saltando de miedo, y el caballero se fue.
Al día siguiente, volvió a la playa a tumbarse en la arena, y el caballero Eric se encontró con la principita Adriana otra vez y le preguntó:
—¿Que si había visto a su cangrejo?
Y la principita le contestó que no, con cara de mal humor.
El caballero se fue con cara de tristeza y la principita, al ver la cara que tenía, se levantó y le preguntó si quería ser su amigo. El caballero, cambiando de cara, le dijo:
—¡Por supuesto!
Y le dio un beso en la mano.
Os estaréis preguntando: ¿por qué? Pues sí, a Eric, el caballero, le gustaba Adriana, la principita. Entonces eso evolucionó a algo más, como Romeo y Julieta.
Después de que cada día quedaban cada dos por tres, Eric quería pedirle matrimonio, aunque tenía miedo. Pero la vida es corta y solo se vive una vez. Se arriesgó, así que al día siguiente quedaron en el campo y se lo pidió. ¿Y sabéis lo que le dijo? Pues ahora os lo cuento.
Le dijo que sí. Tenía una cara de amor ese día, ¡uyuyuy! si la hubierais visto.
Van a celebrar la boda el 24 de marzo.
—¡Uyuyuy! —gritó Adriana, la principita.
Hoy era el día de la gran boda. Habían planificado todo para este día tan especial. Vino todo el mundo: los familiares de Eric y también sus amigos y amigas.
Al acabar el día, estaban súper cansados, se les notaba la cara de cansancio. Y como ya eran marido y mujer, tendrían que tener una casa para ellos solos, y Eric tenía una, así que se quedaron ahí a vivir. Pero la casa estaba muy sosa sin un animal o una familia, así que fueron a un centro de adopción animal y preguntaron si tenían un perro o un gato.
Les contestó la persona que trabajaba ahí que solo les quedaba un lince, y Eric y Adriana contestaron que lo querían. Entonces, el dependiente lo cogió y les dio el lince. Compraron muchas cosas para el lince, al que llamaron Principito.
Al llegar a casa, colocaron las cosas de Principito, pero llamaron a Adriana y le dijeron que su familia había vuelto a casa.
Os estaréis preguntando: ¿qué familia? Pues sí, Adriana también tenía una familia, pero cuando era pequeña, sus padres la abandonaron por un trabajo y Adriana se quedó sola, sin nadie que la cuidara. Pero eso ya es pasado.
Adriana, con cara de tristeza, se fue a decírselo a Eric. Cuando se lo dijo, se le partió el corazón a Eric y este le regaló de todo: una margarita y chocolates para que no se fuera. Pero Adriana no iba a poder quedarse, así que se fue a hacer las maletas. Y cuando Eric abrió la puerta para ver qué hacía, la vio, pero no lloró.
Le dijo:
—Hasta luego.
Adriana también dijo:
—Hasta luego.
Porque un "hasta luego" significa: "ya te veré". No como "adiós", que significa "hasta nunca".
Y eso pasa porque no vemos lo bueno de la vida. Mucha gente dice que la vida es tonta, pero no, la vida no es tonta. Nos da la oportunidad de estar aquí.
¿Sabéis por qué lo dicen? Porque no nos damos cuenta de que nosotros estamos matando a la naturaleza en este mundo tan perfecto.
Y por eso es un "hasta luego".
FIN
Nota de la autora: Espero que aprendáis esta lección: no seamos nunca racistas con las personas, animales o plantas, porque eso duele mucho. No importa el color de la piel, porque todas las personas pueden convivir por igual. Y quien no lo soporte, que aprenda a convivir.
¿La hora de jugar?
Había una vez una principita llamada Sofía. Un día fue a la juguetería, estaba abandonada. Entraron y era muy antigua. Entonces vio un peluche naranja (Dongdey) y se hicieron amigos. Dogdey le llevó a la puerta de informática, la abrieron y estaba muy oscura. Había dos manos de juguete, una azul y otra roja, también había una estatua de un peluche azul, tenía una llave. Sofía cogió la llave. Había un puerta, la abrió y había muchas margaritas. Al cogerlas nos persiguió el peluche azul como si fuera un lince. Llegamos a un portal, Dogdey me defendió y me despedí de él. El portal me llevaba a otro planeta llamado Calavera, todo era de color naranja hasta los animales. Entre unas rocas había un lince que atendía al nombre de Mario. Fin Autores: Denis Araque Mario Martín
Planeta "623"
Érase una vez, una Principita que vivía en un lejano planeta, llamado “623”. Allí, vivían con su amiga Alba y su mascota que, era un gran “Lince”. Todos vivían en una misma casa. A Alba le gustaban las flores. Unas de sus favoritas eran las margaritas. Un día, que estaban jugando tranquilamente, vieron una nave que iba en dirección al planeta 623. Cuando la nave aterrizó, se acercaron a ella y vieron salir a un humano. Al descender de su nave le preguntaron, al humano, cómo se llamaba y qué hacía en 623. Él les respondió que era explorador de planetas y que se llamaba Ángel. Rápidamente se hicieron amigos y visitaron juntos todo 623. Ángel propuso a Principita que se fueran, todos, con él en su nave a explorar otros planetas. Como Principita, Alba y su mascota “Lince” no tenían muchas cosas que hacer decidieron acompañar a Ángel en una de sus exploraciones, recorrieron la galaxia hasta que llegaron a uno de los planetas más alejados del suyo. Allí encontraron agua, comida y otros víveres, pues sus provisiones se les habían acabado. Era un lugar extraño pero, tenía una naturaleza muy llamativa y el campo estaba lleno de margaritas. Además también habían encontrado un libro misterioso que, era grandísimo tenía más de 3.000 páginas para leer. Al final decidieron ir a la tierra, llevarse el libro que encontraron, contar allí que, existía ese lugar, para que quién quisiera lo pudiera visitar. Y ellos se instalaron de nuevo, allí, para poder leerlo tranquilamente las 3000 páginas de aquel misterioso libro. Y de esta forma, colorín colorado este cuento se ha acabado. Autor : Daniel Saugar Rodríguez.
El mundo de Catastrofías
Un día el Principito se encontró con una chica muy guapa y con un lince. La chica se llamaba Marta y su lince se llama Toby. Ellos vivían en el planeta B-64. Un planeta secreto que es el más cercano al Sol, más que Mercurio y era más rojo que Marte. Pero había un problema, como eran de distinto reino los separaron para siempre. Pero un día se volvieron a encontrar y el Principito le regaló una margarita y la Principita le dió un beso. Después pasearon por un parque, pero por ese parque había dinosaurios, ¡Era un Parque Jurásico! Allí habia: T-Rex, Estegosaurus, Teranodones, etc... Se preguntaron ¿Porque habrá dinosaurios? Y se fueron a cenar. Cenaron piraña y a la mañana siguiente se preguntaron ¿Dónde estamos?, ¡Claro!, como eran amigos, se perdieron. Estaban junto a la charca de las pirañas, entonces dijeron ¿Qué vamos a comer?, el chico pensó ¡Piraña a la brasa!. Cenaron y se hicieron una cama con hojas y se quedaron dormidos. Cuando se despertaron oyeron unas voces aterradoras ¡AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! Y dijeron ¿qué será eso?, corrieron hasta un tronco. Y se escondieron, se miraron, se dieron otro beso y cuando pasaron quince meses se casaron. Autores: GAEL ÁLVAREZ, GUADALUPE GARCIA Y DANIELA BERNARDO
Planeta "Monstruo 7"
Había una vez un planeta muy lejano llamado: “Planeta Monstruo 7”. En él vivían muchos monstruos, buenos y otro malo, que se hacía pasar por bueno. Había un volcán en el planeta de los monstruos. El malo, tenía un laboratorio e hizo su mascota, “La Pirañita Robot”, entonces, se le ocurrió la idea de secuestrar a los demás monstruos buenos. Se le ocurrió empezar con el que más odiaba, su enemigo. "Pirañita", se puso a secuestrar “al enemigo” y cuando se lo trajo a su amo, los monstruos buenos explotaron el volcán con una margarita explosiva. De pronto, apareció un superhéroe muy conocido en el planeta "Malomán" era malo pero iba a salvar a “Kimi”, pero entonces, la piraña robot lo detuvo y, no pudo salvar a Kimy. Ocurrió entonces, que Lala y Lily los salvaron a los dos ”¡Lala y Lily salvaron el mundo!“ Maloman volvió a fracasar pero aún quedaba una esperanza Súper “Súper Max”, lo había estado entrenando durante muchos años para el gran día por si pasaba lo que le sucedido a Max y, claro, pudo con Lala y Lily que vencieron a su dueño Malomán pero no pudo con Kimi. Kimi peleó y peleó con Max y: “ pum, pum, patada wow, boom, boom, puñetazo… “””¡viva viva ¡Kimi, es el nuevo héroe!”” Así fue como Kimi pasó de ser malo, a salvar el mundo. Autoras: Daniela Bernardo, Sofía Striblea y Cayetana Díaz
La estrella que quería ser grande
Había una vez, en el cielo lleno de estrellas brillantes, una pequeña estrella llamada Lila que, aunque ella brillaba con fuerza, siempre sentía que no era tan grande ni tan resplandeciente como las otras estrellas. Un día, conoció una estrella que se llamaba Celeste, las dos juntas, fueron por mundos y mundos hasta que se rindieron por cansancio. Entonces, se dieron un abrazo para recuperar la fuerza. Otra de las estrellas que, se llamaba Principita, vio que estaban tristes y no prestando atención, decidió gritar: ! AHAHAHAH…¡ Lila, su amiga Celeste y todas las demás también se asustaron pero, como un día les había dicho la estrella Celeste que: “una estrella tenía poder de hacerles grandes y valientes”, fueron a su encuentro y, Lila le preguntaron a ella: “¿cómo te llamas?” ella le dijo: “ hola soy Estrella Hello Kitty y tengo poder”. La estrella Lila dijo:”¿ puedes hacernos grandes a mí y a mi amigo Celeste?. Al final, cuando les puso el poder, a Lila y a Celeste se pusieron tan grandes y brillantes que, Lila y Celeste se veían muy bien. Se pusieron tan contentas, que se dieron muchos abrazos y le dieron, también, muchos abrazos a la Estrella Hello Kitty y, fueron muy, pero que, muy felices. Autora: Khadija
3ºB
Ganador de 3º B de primaria
La principita y el mordisco
Aniden y Leila en la zarza gigante
El tesoro y la principita
La principita corre a un planeta lleno de experiencias
La principita Lara
La principita y sus amigos
Las vacaciones de verano
La principita y el mordisco
Érase una vez una principita llamada Estrella. Estela vivía en un planeta llamado Mercurio. Tenía un lince de mascota, se llamaba Leo. Un día vino un amigo de la principita. El amigo de la principita se llamaba Rodrigo. Juntos fueron a un bar. La principita se tomó un café y su amigo un té. Cuándo se terminó el té Rodrigo se enfadó con la principita y le robó a Lola, su margarita preferida. El lince que se dio cuenta se enfadó mucho y al irse el amigo le atacó.
La principita castigó al lince. Y pidió ayuda para llevar a su amigo al hospital.
El médico dijo a la principita que tenía que ingresar a su amigo Rodrigo en un hospital lejano, nada menos que en el hospital de Marte. Allí no se recuperaba y se lo tuvieron que llevar en helicóptero a un hospital de la Tierra.
Cuando llegaron al nuevo hospital, el amigo de la principita se desmayó. Los médicos se asustaron y se lo llevaron corriendo a la camilla donde le iban a hacer unas pruebas.
¡LAS PRUEBAS HAN SALIDO MAL! -Dijo el médico asustado.
5 meses después salió del hospital, pero a los tres días de salir se murió.
La principita fue a su funeral.
Pasado un tiempo la principita se casó con un chico que se llamaba Roberto.
Un día, cuándo el marido fue a trabajar, la principita robó un banco. Cuando el marido llegó a casa no estaba la principita , entonces el marido fue a la policía.
La policía le dijo que su mujer había robado un banco y la habían tenido que llevar a la cárcel.
El marido empezó a llorar mucho. Pero no le sirvió para nada llorar. Aunque estaba muy triste la dejó.
10 años después la principita salió de la cárcel. Cuando llegó a su casa se dio cuenta que allí no estaba su marido. La principita se puso muy triste.
La principita se fue a Plutón, allí vivía en un piso pequeñito. Un día, el marido fue al piso de la principita y le dijo: -¿Me das otra oportunidad? y le pidió perdón.
Al mismo tiempo sucedió que el lince conoció a una lince chica llamada Valeria. Se hicieron novios. Cuando el lince chica se quedó embarazada, tuvo 3 hijos, llamados: 1ºPEPE 2º CLARA 3ºLINCITO
Unos días después, la principita salió a comprar y se encontró con una princesa llamada Bella.
Bella le dijo que era más guapa, pero Estrella dijo que no.
Entonces la principita llamó a un moustruo que pasaba por allí para que dijera quien era la más guapa de las dos. El mostruo les dijo que las dos eran muy guapas.
Pero dijo:
-¡ESTRELLA ES LA MÁS GUAPA DEL MUNDO!
Y colorín, colorado este cuento se ha acabado.
FIN
Autores: Héctor e Ian
Anden y Leila en la zarza gigante
Había una vez una principita llamada Leia que tenía un gran amigo llamado Aiden. Vivian en un planeta llamado Junior. A los dos les encantaba explorar el planeta.
Un día durante su exploración se encontraron un lince y decidieron llevárselo a casa. La principita le dijo a su amigo: - ¿Tú crees que nuestras madres nos van a regañar? A lo que Aiden respondió: -No, no creo... ¿Cómo nos van a regañar por intentar salvar a un animalito tan indefenso? Leia contestó: -Bueno si tú lo dices… yo no estoy tan segura, pero confiaré en ti y si nos castigan será por tu culpa.
Un día paseando los dos se encontraron una zarza gigante. Aiden dijo: - ¡Ahora sí que nos hemos metido en un buen lio! ¿Cómo vamos a atravesar esta zarza gigante? Y la principita contestó: - Bueno tendremos que pensar. Después de un largo rato a la principita se le ocurrió una idea y se la contó a su amigo: - ¿Y si saltamos? A lo que Aiden contestó: - ¡Tú estás loca! Como vamos a saltar eso, hay que pensar otra cosa. - ¿Pero el que? - respondió la principita. Sigamos pensando que algo se nos ocurrirá seguro. De repente Aiden dijo:- ¿Por qué no fabricamos una escalera con madera? Y enseguida Leia contestó: - Si claro, ¿Y de dónde sacamos la madera? Aiden pronto la replicó: - Es verdad, no lo había pensado. Entonces Leia dijo: - ¿Por qué no seguimos andando normal a ver si esta zarza tiene fin? -Ya claro, pero vamos a tardar un montón y nuestras madres nos van a regañar mucho por llegar tarde a cenar, contestó Aiden. -Sí, pero es la única manera de llegar a casa replicó Leia. -Bueno si tú lo dices, terminó diciendo Aiden.
Comenzaron a andar y se encontraron una margarita, decidieron cogerla y llamarla Lulú. Olía tan bien que el lince no podía parar de olerla. De repente la flor dijo: - ¡Para de olerme, que me molestas! Al oírla todos se asustaron, pero al rato Leia la preguntó: - ¿Tú eres una margarita hechizada o algo de eso? Y la margarita respondió: - Si, una bruja pasó por aquí y me hechizó. A esto Aiden la preguntó: - ¿Por qué te hechizó? Porque yo era muy bella y ella quería ser la bruja más bella del mundo –contestó la margarita.
La principita y su amigo le dijeron a la margarita si quería irse con ellos. La margarita les dijo que no podía ya que estaba atada a la tierra. Los muchachos la dijeron que no se preocupara que ellos podían arrancarla de la tierra. La margarita les contestó que si hacían eso se rompería el hechizo de la bruja y ya no podría hablar nunca más. Entonces los amigos la dijeron que si, aunque no fuera con ellos los ayudaría a pasar la zarza gigante. Pero la margarita, aunque estaba hechizada, no tenía poderes para poder ayudarlos.
Leia y Aiden siguieron buscando un camino para poder cruzar la zarza, en ese nuevo camino se encontraron con una chica llamada Lila, que en cuanto los vio les dijo: - Hola, ¿Os puedo ayudar en algo? Si, por favor llevamos aquí media hora y no conseguimos pasar esta zarza gigante. – Dijeron los dos amigos a la vez.
- Sí, claro venid conmigo al castillo. Este es el castillo de mi padre. Dijo Lila.
- OHHH tu padre es el rey del planeta Junior, dijeron los dos.
Lila habló con su padre sobre lo que les sucedía a los nuevos amigos y el padre de Lila decidió ayudarlos.
Como eran cuatro podían destrozar la zarza todos junto. Y así lo hicieron.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acaabado.
Autoras: Julieta, Inés y Alba B.
El tesoro de la principita
Había una vez una principita llamada Lia. Ella venía a buscar un tesoro. El gran mago le contó que tenía que pedir ayuda a un lince llamado Diego, que vivía en el planeta Marte. Este lince había roto la última margarita de Marte llamada Rosi. La principita Lia fue a Marte en busca del lince Diego. Primero se montó en un cohete llamado Mega, era un cohete muy bonito de color rojo. En él fue a la luna a buscar a una amiga. A su amiga Eva. Eva era muy simpática y le gustaba mucho explorar. Las dos juntas fueron a Marte para coger el lince. Una vez que llegaron al planeta encontraron al lince Diego. En cuanto las vio el lince les digo que el tesoro estaba en un castillo pero que tuvieran mucho cuidado porque allí había un ogro. Cuando llegaron al castillo, el ogro atrapó a Lia, entonces Diego mordió al ogro en el pie. Lia y Eva lograron escapar y el ogro cayó en un acantilado. Finalmente encontraron el tesoro y se lo llevaron al gran mago. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado Autores: Martín y Achraf
La principita corre a un planeta lleno de experiencias
Érase una vez una principita llamada Laura. Ella tenía un lince que se llamaba Zarpas. Un día se fueron a un planeta llamado B12 y se encontraron con una margarita mágica que podía hablar y les dijo que se llamaba Olivia. Todos juntos se fueron a un planeta llamado Marte. Allí se encontraron a una amiga que se llamaba Julieta. De allí se fueron a otro planeta llamado Morado. Allí se encontraron con un amigo llamado Stitch. Caminando por el planeta se encontraron con un bebedor llamado Zorro. El bebedor se unió al grupo y juntos fueron a otro planeta llamado Calcetín dónde se encontraron con un vanidoso, un viejo amigo que se llamaba Héctor. Todos juntos decidieron ir a explorar otro planeta, el planeta Tierra. En este planeta le compraron un perro al vanidoso. Todo el grupo decidió viajar al planeta Carreras. Allí fueron a un restaurante llamado Paris y tomaron todas unas tortitas. Por sorpresa allí se encontraron con otro viejo amigo que era un geógrafo que se llama Lamberto. Mientras disfrutaban de las tortitas se le cayó un diente a Héctor. El ratoncito Pérez le regaló un viaje para él y para sus amigos a un planeta llamado Piruleta. En ese planeta vivía un amigo llamado Minino 1 por lo que le hicieron una breve visita. Una semana después volvieron a casa. La casa estaba ocupada y hubo un conflicto muy grande que no podían solucionar. Tuvieron que llamar al 112. La policía vino y dijo que salieran, detuvo al que había robado y lo mandó a la cárcel. El lince estuvo muy contento en la casa con su ama y sus amigos. Finalmente oscureció y cenaron bien. Y fueron felices y comieron perdices. FIN Autores: Mateo Fernández y Daniel San Juan
La principita Lara
Había una vez dos hermanos que se llamaban Lucas y Laura. Un día se escaparon de casa sin permiso y se fueron al bosque a jugar al escondite. Se perdieron en el bosque andando y andando hasta que se hizo de noche. Allí se encontraron dos regalos gigantes que ponía Laura y Lucas. Sin dudarlo ni un momento abrieron los dos regalos a la vez. A los lados de cada regalo había muchas flores que cobraban vida. Había 2 flores protagonistas que se llamaban Claudia y Rosa, que les dijo a los niños que dentro del regalo había una ubicación en la que aparecía un castillo en el que había muchos linces que protegían a la principita Lara. Lara tenía un lince favorito que se llamaba Lincito. Los niños siguieron la ubicación y visitaron a la principita Lara que se encontraba con dos amigos en ese momento, llamados Álvaro y Clara. Lo que no sabían Lucas y Laura era que sus padres eran muy amigos de la principita Lara. La principita llamó a los padres para avisar que estaban en su casa, para que no se preocuparan. Los padres les dejaron que se quedaran esa noche a dormir allí. Pero al día siguiente cuando volvieron, aunque les esperaba un castigo, también les esperaba un abrazo muy grande. Y Colorín, colorado este cuento se ha acabado. Autoras: Giselle R., Olivia G. y Alba S.G.
La principita y sus amigos
Había una vez una principita que se llamaba Olivia. Vivía en un planeta que se llamaba Mercurio. En ese planeta de repente apareció un señor que no, no era un señor, era un niño, que se llamaba Juan Pepito. Al cabo de un tiempo ya eran muy amigos, jugaban mucho, por lo que el niño decidió quedarse a vivir en ese planeta. Llegó un día en el que se aburrieron mucho y decidieron ir a la Tierra a comprar un lince, le pusieron de nombre Linci. Pero ocurrió algo terrible no se acordaban de su planeta y estuvieron explorando todos los planetas de la galaxia. Un día, durante la exploración, Linci cayó en un cepo y Juan. P, caminando por el bosque se encontró a Linci atrapado. Al principio se asustó mucho, pero vio que estaba en un cepo, entonces cogió un palo e intentó abrirlo, pero no pudo, así que pensó que necesitaba ayuda. Cuando quiso ir a pedir ayuda se dio cuenta que se había perdido e intentó abrirlo el solo una vez más. Después de mucho esfuerzo, pudo abrirlo. Linci tenía una herida muy profunda. Juan P. cogió un par de hojas para hacer una venda y se la puso a Linci. Se lo ató con lianas. Con el vendaje, Linci no podía correr muy rápido ni trepar a los árboles. Tenían mucha hambre. De repente se encontraron un murciélago y le pusieron unos calzoncillos y una diadema de unicornio. Cada vez tenían más hambre por lo que se apresuraron a buscar comida. Hasta que encontraron un limonero, como tenían tanta hambre, se los comieron todos con ayuda del murciélago. Se rebuscaron en el bolsillo hasta que encontraron un mapa y resulta que era el mapa para llegar a su planeta, entonces se montaron en una nave y tras dos meses de viaje llegaron a su planeta Mercurio e hicieron una gran fiesta. FIN Autores: Alicia, Manuela y Juan David
Las vacaciones de verano
Había una vez una principita que se llamaba Paula. Tenía 25 años. La gustaba llevar siempre una corona brillante. Tenía una margarita muy bonita, que se llamaba Ángela. También tenía un lince que se llamaba Leo. Leo nació en 2012. Era un lince un poco peligroso, pesaba 11.500kg. Paula tenía un gran amigo, que era un príncipe muy guapo que se llamaba Héctor. Héctor tenía un mayordomo llamado Ian que era muy guapo también. Ian daba clases de matemáticas y decía 5:10=2 y cinco por mil igual a mil. Era muy listo y tenía mucho interés. Un día fueron a un bosque donde había muchas flores, pero había un árbol que no tenía hojas. Allí se enamoraron. Otro día fueron de excursión a la jungla. Allí vieron muchos animales y se encontraron con un león que era vegetariano. El león decía que no le gustaba la carne de humano, que si lo comía vomitaba y no podía respirar. Finalmente se casaron y tuvieron 3 hijos. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado Autores: Tadeo y Adam
4ºA
Ganador de 4ºA de primaria
El meteorito de Winsher
El meteorito de Winsher
En un planeta llamado Winsher habitaba una principita llamada Nayeon. El planeta donde vivía Nayeon era muy grande, pero ella era la única habitante. Un día llegó un principito que se llamaba Félix, venía del planeta Starjen. En el planeta de Félix sólo había una margarita y un árbol. Al día siguiente de llegar Félix, decidieron salir a dar un paseo y cual fue su sorpresa cuando se encontraron con un lince. El lince les dijo que no se asustaran que estaba muy solo y les pidió que fueran sus amigos. Ellos aceptaron muy contentos porque así estarían los tres juntos. Neyeon, Félix y el lince se hicieron muy amigos, estuvieron jugando durante mucho tiempo. Al anochecer, Félix y Nayeon se quedaron solos y estuvieron charlando para conocerse mejor. Entonces… - ¿Tú eres del planeta Starjen? dijo Nayeon. - Sí, contestó Félix. - ¿En tu planeta hay más personas que tú? siguió diciendo Nayeon. - No, en mi planeta sólo vivo yo. - ¡Ahh…!!! ¿y qué haces tú solo? - Suelo quitar las malas hierbas y cuidar de mi margarita, dijo Félix. Félix se queda pensando y pregunta a Nayeon qué es lo que hacía ella y esta responde que dedicaba su tiempo a pasear y observar todo lo que la rodeaba.
Mientras hablaban se hizo de noche y se fueron a dormir. Cuando amaneció se dieron cuenta de que no tenían un nombre para el lince. Estuvieron debatiendo y al final decidieron que se llamaría Max y el lince estaba encantado porque el nombre lo habían decidido sus amigos. Un día, mientras Nayeon y Félix paseaban se quedaron muy sorprendidos por lo que vieron. - ¿Has visto eso? preguntó Félix a Nayeon. - Eso es… ¡¡¡un meteorito!!!! Tenemos que avisar a Max, respondió Nayeon. Estuvieron buscando a Max durante horas y no lo encontraron, se hizo de noche y seguían sin encontrarlo. Al día siguiente siguieron buscándolo sin éxito. Pasaban los días y Max no aparecía. - Oye… ¡el meteorito está muy cerca de aquí! ¿Qué hacemos? Pregunta Félix a Nayeon. - Seguro que, Max, sabría qué hacer para detenerlo. - Sí, pero lo cierto es que no está. De repente… un ruido entre los arbustos les asustó. - ¿Qué es eso?, pregunta Félix. - Hooolaaaa. - Esa es la voz de Max, contesta Nayeon. - Sí, dijo Max, soy yo. - ¿Sabes dónde…? Dijo Nayeon. - Sí, sé lo del meteorito. - Max preguntó: ¿vosotros podéis volar? - Sí, respondieron los dos a la vez. - Perfecto, según mis cálculos si movéis el planeta cinco centímetros a la izquierda el meteorito no chocará con nuestro planeta, dijo Max.
Entonces, Nayeon y Félix, no lo pensaron e hicieron lo que Max les dijo. Días mas tarde pudieron ver como el meteorito pasaba justo por el lugar donde se encontraba el planeta antes de que hicieran lo que Max les había dicho. Cuando pasó un tiempo, Félix, decidió que era hora de volver a casa y se despidió de Nayeon y de Max, quería volver a su planeta antes de emprender un nuevo viaje galáctico para conocer otros lugares y a otras personas. Autoras: Valeria Ríos Chrabaszcz, Rhiana Cadena Holguin y Carmen Ignacio Álvarez
4ºB
Ganador de 4ºB de primaria
El planeta Derek
El viaje de Margaríta
Las vidas de los argentinos
Torneo en el planeta galáctico
La principita ladrona
La fiesta de la principita Lucía
El mundo mágico
El cumpleaños de mi amiga la principita
El cumple de Rosé
El planeta Derek
Un día, Derek y Santi se fueron a comprar un coche en el concesionario de Ferrari. Al llegar, se dieron cuenta de que les faltaba dinero y Santi dijo a Derek: - Vamos a preguntar a la principita Fernanda. Derek dijo: - ¿Me dais dinero? Y la principita dijo épicamente: - No. Así que, llamaron al lince Juan; y Juan Derek y Santi le preguntaron: - ¿Nos das dinero? Y dijo: - No. Pero Derek se cansó y le tiró míticamente una patada voladora que le mandó al planeta Lobby. La principita se encontró una margarita y le preguntó: - ¿Me llevas al planeta Derek? Se teletransportó y se encontró con sus tres amigos: Juan, Santi y Derek, pero ahora le metió un puñetazo exótico tan fuerte que se quedó atrapada en el planeta Galaxia. Ellos se rieron de ella, robaron todo su dinero y se compraron el Ferrari. Juan se fue a su casa y los dos disfrutaron de su Ferrari. Autores: Salvador Agustín Pastor Ondo Tadlaoui, Santiago Bellón Ferández y Derek de Jesús Peny
El viaje de Margarita
Había una vez una niña que se llamaba Margarita. Era una niña muy feliz porque dentro de una semana se iba a París a ver a sus amigas, que se llamaban María, Marta y Sofía. Llegó el día en que se tenía que ir a París. Se montó en el avión, llegó a París y sus amigas la recogieron en el aeropuerto y la llevaron a su casa. Margarita dijo a sus amigas que si querían hacer una fiesta de pijamas y sus amigas aceptaron y pasaron una noche muy chula porque vieron la película de Mufasa. Al día siguiente, se fue el avión pero sus amigas le dijeron que no se fuera y que se quedara a vivir. Ella aceptó y colorín colorado este cuento se ha acabado. Autoras: Hanny Michel Rincón Casierra y Lucía Blasco Díaz
Las vidas de los argentinos
Érase una vez, la principita Shelly, que tenía 14 años y tenía una mansión. Tenía un lince llamado Rafa y vivían en Buenos Aires. Se fue de vacaciones y cuando volvió se dio cuenta de que faltaba su lince Rafa. Se tenía que ir a un nuevo planeta llamado Nether en busca de un nuevo amigo. Entró en el portal a Nether para tener un nuevo amigo que se llamaba Wadri. Entonces, el nuevo amigo le dijo donde estaba: “Estás en la puerta del infierno”. Intentaron abrir la puerta del infierno por 48 horas y por las rejillas lo abrieron con una margarita mágica. Vieron a un lince a 100 metros y tenían obstáculos: el lince estaba con el diablo. Abrieron poco a poco”mrrrrrrr”. - “ Que miráis” -Shelly dijo. “Dame mi lince”. - “¡Nooooo!”- con voz enfadada. Al final, consiguieron salvarlo, matar al diablo y tener al lince. FIN Autores: Thiago Ninoff Soto y Manuel Cortés Bravo
Torneo en el planeta galáctico
La principita Juana ha organizado un torneo de fútbol que tiene de premio 1.000.000 de dólares en efectivo. El equipo de 4º B somos nosotros y hemos descubierto que un equipo hace trampas y está liderado por Don Chin. “Bienvenidos al torneo galáctico del planeta galáctico. El ganador recibirá 1.000.000 dólares. En este torneo en primer lugar jugarán Promesas F.C. VS 4ºB”. El equipo 4º B ganó con facilidad todos los partidos hasta las semifinales, hasta enfrentarse al Corona F.C. “Pi pi”. Empieza el partido. En la primera ocasión tuvo que aparecer el portero del Corona F.C., y así sucesivamente porque el equipo 4º B no le dejaba salir; hasta que en el minuto 30, Ramón fue a toda velocidad por la banda hasta que la centró a Derek. ¡¡¡Golazo!!!. Derek cogió una margarita y la levantó al cielo. Y así acabó la primera parte. “Pi pi pi”. Empezó la segunda parte. El Corona F.C. empezó muy fuerte. Pepe regatea a uno y a otro. Se queda solo con el portero pero Adri, el portero, deja el pie y se cae. “Pi pi”. Penalti. Adri no pudo hacer nada. “¡Golazooo!”-gritó la gente. El partido se igualó 1-1. El Corona F.C. estuvo todo el rato en la portería de Adri pero Adri aguantó todas las embestidas hasta el minuto 90. Pepe se la centra a Juan. Juan tira. La coge, Adri. Adri saca en largo. La coge Álvaro. Se regatea a uno. Se regatea a otro. Está solo con el portero y ve a su amigo Salva a su izquierda. Se la pasa y… ¡golazoooo!El arbitro pita el final del partido… y ahora el equipo Futpie espera a 3ºB en la final. - “Lince Pepe” – dijo Ramón a su lince- “¡Hemos ganadooo!”. “Pi pi”. Comienza la final contra el Futpie.
La primera posesión fue para pero rápidamente se la quitó el 4ºB. “Pi pi”. El árbitro pitó falta. Ni la princesa Juana se lo podía creer, ¡se la había quitado limpiamente!. Juan tiró la falta. ¡Paradón de Adri! “Corner”-dijo el árbitro. Sacó el corner. “Gol con la mano””¡Mano!¡mano!”-gritábamos todo 4ºB, incluido el público. Sacamos. Queríamos meter rápido pero no fue posible. Para quien sí fue posible fue para el Futpie. Minuto 45. Ramón la tenía en los pies pero mágicamente el balón fue disparado hacia los pies de un jugador del Futpie. Thiago pensó: “El balón es diferente”. Pepe se la pasó a Juan. Juan tiró, paradón de Adri per el rechazo lo cogió Leo… ¡gol! 0-2. “Pi pi”. Fin de la segunda parte. En el vestuario los jugadores pensaron: “hacen trampas”. No le dieron mucha importancia. En la segunda parte no pasó nada hasta el minuto 73. Álvaro conducía por la banda, se la pasó a Ramón atrás y tira... Fuera. Thiago centró el corner y Derek la remató de bolea. Álvaro la volvía a conducir, la centró y…¡goool!. “pi pi”. Final. Como dijeron todos, era el minuto 85. El Futpie empezó a celebrar. Rápidamente llegó la policía. “Chicos, ha ganado el 4ºB. Don Chin, arrestado por pagar a los árbitros y trucar el balón”. Todo 4ºB celebraba la victoria, incluidos los que no jugaron. FIN Autores: Álvaro García Martín y José Adrián Díaz Cañamares
La principita ladrona
Había una vez un planeta llamado Sol, que lo gobernaba una principita llamada Alicia. Esa principita no era lo que parecía. La gente la veía como si fuera muy buena pero, en realidad, era todo lo contrario. Ella conseguía la fama gracias a las joyas que ella robaba. Un día robó un lince y lo llamó Risitas. Un día la llegó una carta de amor. Ella no le dio mucha importancia y siguió robando. Al día siguiente tocaron al timbre y ¡bang!. Alicia se desmayó por la belleza del principito. Cuando se despertó, el principio le dio una margarita porque sabía que era su favorita. Al instante, se hicieron mejores amigos. Después de un tiempo, descubrieron que la principita era una ladrona. El principito la dejó, ya no quería ser su amigo. El principito se creó un reino llamado Tormenta. El principito estaba muy enfadado. Al pasar el tiempo se perdonaron. La principita dejó de robar. La principita preguntó al principito cómo se llamaba, Alicia todavía no sabía su nombre. El principito le dijo que se llamaba Marco. Marco y Alicia fueron felices y comieron perdices. Autoras: Beatriz Saugar Oliveira, Jana Samara Aparicio Zerpa y Eva Fernández García
El mundo mágico
Había una vez un niño llamado Leo que descubrió una puerta mágica. Un día, decidió entrar. Leo era muy valiente. Cuando estaba entrando, le cayó un rayo a la puerta y del susto, se cayó. Empezó a ver cosas raras: principitas llamadas Lunas, etc. Cuando Leo llegó al final vio que tenía un esquince y no se podía mover, ni levantarse. La principita Luna vio a Leo, le dio una margarita porque no sabía qué hacer y ¡ah! Se nos olvidaba. Estaban en el planeta Saturno y su animal era un lince llamado Carlos. A leo le llegó una carta anónima que decía así: “Nunca anochece en este mundo”. Ya se curó el esquince gracias a la margarita y sus amigos fueron a buscarlo. La carat anónima era de ellos y se fueron juntos en globo. FIN Autoras: Celia Palmeiro Martínez, Noa Lorenzo González y Aya El Kayati
El cumpleaños de mi amiga la principita
Érase una vez, una joven que se llamaba principita Ángela, que venía de otro planeta que se llamaba el planeta de Los Cuatro Nombres. Desde su planeta saltó y saltó y aterrizó en la Tierra y ahí conoció a 5 niños que querían ser sus amigos. Ella aceptó y se hicieron un grupo que se llamaba Los Lunáticos. Se hizo de noche y una amiga ofreció llevarla a su casa para pasar la noche y por el camino cogió una margarita y se la quedó como recuerdo porque resulta que era la princesa perdida y tuvo que volver a su planeta con sus padres. Al llegar, se encontró con su mascota que era un lince. FIN Autor: Aarón Díaz García
La fiesta de la principita Lucía
En la fiesta de la principita Lucía, que la hizo en casa de la principita Lucía, estaba emocionada e invitó a Juan y Nora. No encontraron bebidas ni la comida. En la ventana había un lince y tenía la comida y las bebidas. El lince corrió hasta la Tierra y se cansó de correr y caminar y les dio la comida y las bebidas. Se fueron a su planeta Júpiter. FIN Autoras: Inas Jaldoun Nhaila y Bouchra Boulfalfal
El cumple de Rosé
Era el cumple de la principita Rosé. Estaba muy emocionada, así que, invitó a sus amigas. En casa, hizo una tarta con sus amigas. Después, algunas amigas no se conocían, así que, Rosé las presentó. Eran: Jennie, Lisa, Jyson, Sara, Tchicita, Momo y Chayeon. Prepararon las bebidas, aperitivos, etc. Pusieron música, bailaron y la principita Rosé les presentó a su mascota, Tormenta. Es un lince y el lince tenía un peluche de margarita. Luego fueron a la tienda para comprar las decoraciones pero no había. Así que tuvieron que ir al planeta Blinks. Allí encontraron las decoraciones. Luego gueron a la csa y decoraron. Comieron tarta y le cantaron el cumpleaños a Rosé. FIN Autoras: Ana Laura Chinchilla Martínez y Sara El Youssefi
5ºA
Celeste y su viaje por el tiempo
Ganador de 5ºA de primaria
El búho Duolingo y el ratón perezoso
El lince mágico
El mundo de Artemisa
El planeta del reino de las sombras
Los linces de la avenida
Celeste y su viaje por el universo
¡Hola! Me llamo Celeste y soy principita y guardiana de la margarita sagrada. Esta flor es la que da vida a mi planeta, Lingning. Protejo la margarita junto a mis dos mejores amigas: Akira y Alicia. Akira es la guardiana del tiempo, y Alicia, la del clima.
Un día, sin previo aviso, la margarita comenzó a marchitarse. Nos asustamos mucho, ya que, como dije antes, si se marchita, ¡el planeta se muere!
—¡No, no la flor! —dijo Alicia, y al instante conjuró una pequeña llovizna para la margarita.
—Oh, oh... —dijo Akira, preocupada—. Si la margarita se muere, Celeste...
—¿Eh, Akira? —pregunté, un tanto confundida.
—La pupila de tu ojo derecho... es un reloj que va... ¿al revés?
—¿¡Qué!? —exclamaron las dos, sorprendidas.
—Yo también estoy igual de confundida, ¿vale? —respondió Akira.
Después de un rato de incertidumbre, descubrimos que esto sucedía cuando la flor estaba en peligro. El reloj en el ojo de Akira elegía a la persona que soportaría la carga y el dolor de la misión, ya que, al parecer, era muy doloroso. Además, el reloj contaba el tiempo que quedaba para salvar la flor: solo tres días. Pero la margarita solo se curaba con una poción llamada Cristalius Tomoe, y era extremadamente complicada de hacer.
—Bueno, chicas, pues ¡en marcha! Que el tiempo va en nuestra contra —dije con un suspiro.
—¡A conseguir polvo de morganita! —exclamó Akira.
—Tenemos un problemita —dijo Alicia—. No tenemos ni montura, ni ningún medio de transporte para ir a otro planeta.
—En mi lince Ojeb no podemos ir todas —respondí.
—¡Tengo una idea! —grité de repente—. Alicia, ¿tú no puedes conjurar un portal?
—Es verdad. Bueno, chicas, prepárense para viajar a Darija, ¡la selva nocturna!
Y así, nos teletransportamos al planeta Darija.
—¡Guau! Esto es impresionante —dijo Alicia.
—Concuerdo contigo —susurré, asombrada.
Nos encontrábamos en una selva hecha completamente de minerales como amatista, obsidiana, diamante, ópalo... pero no había ni una pizca de morganita para la poción.
De repente, la noche llegó y todos los cristales comenzaron a iluminarse.
—Increíble, la belleza del siglo... —suspiró Alicia.
—¡Chicas, la misión! ¡Aterrizamos en tierra firme de una vez! —gritó Akira, un tanto molesta—. Faltan 35 horas para que se muera el planeta y todo habrá sido en vano si no nos ponemos en marcha y buscamos a la ninfa Mawka, para pedirle que nos dé el bendito polvo de morganita.
—¿Quién es Mawka? —preguntó Alicia.
—La ninfa —resopló Akira.
—¡Marchaos de aquí ahora mismo si no queréis tener un sueño del que nunca despertaréis! —nos amenazó una voz misteriosa y enigmática.
—¿Y qué si no? —respondí, haciéndome la valiente, aunque sentía un escalofrío en la espalda.
—No saldréis de aquí con vida —repuso, tranquila, la voz de la ninfa.
—¡La que morderá el polvo en este instante serás tú! —exclamó Alicia, mientras conjuraba una tormenta eléctrica.
A partir de ahí, la situación se complicó: teníamos que pelear contra una ninfa maga que controlaba el agua, mientras intentábamos quitarle un colgante con polvo de morganita dentro. Tras una hora de combate duro y agotador, lo conseguimos.
—Vaya, es la primera vez que alguien me derrota... —susurró Mawka, debilitada, pero no por la batalla, sino porque parecía desvanecerse literalmente.
De repente, Mawka desapareció por completo, dejando solo su colgante de morganita. Lo cogimos y nos dirigimos al planeta Uriel, el mar de la magia.
Ya en Uriel, nos transformamos en sirenas, ¿cómo? Pues con unas piedras mágicas que había en una pequeña isla. Debíamos conseguir ópalo de fuego y piedra de luna.
—Vale, a buscar el Kraken y a por la piedra de luna, es lo más fácil de encontrar —les dije a las dos.
—Un momento, chicas, separémonos. Tú, Celeste, irás a por el ópalo de fuego, Alicia irá a por el Kraken y yo me encargaré de la piedra de luna —propuso Akira.
—¿Y yo por qué tengo que ir a lo más peligroso? —protesté.
—Porque tienes que combatir más, no te he visto luchar últimamente —respondió Akira.
—¡Porras...! —susurró Alicia, frustrada.
Después de separarnos, Alicia tuvo problemas con el Kraken.
—¡Ah, por los pelos! —dijo, después de un tremendo manotazo del Kraken.
Al final, tuvimos que unirnos para luchar contra el Kraken, pero por más que lo intentamos, fuimos derrotadas. Decidimos ir a otro planeta a conseguir las piedras. Finalmente, llegamos al planeta Ahava, que no era precisamente hermoso: todo estaba devastado, cubierto de oscuridad, con gente peleando, animales enfermos y aire contaminado. Era tan desolador que incluso me deprimí un poco. Todo lo contrario, a la belleza de nuestro planeta.
Teníamos que encontrar una pluma de fénix, pero ¿dónde podríamos encontrarla?
—¡Qué peste! —comentó Akira, asqueada.
—Lo mismo digo —dijo Alicia.
—Chicas, veo una zona verde que aún tiene vida —comenté.
—¿Para qué seguir? Solo nos quedan 24 horas y no hemos hecho nada. No vale la pena seguir intentando. Hemos fracasado —dijo Alicia, muy deprimida.
—¡¿Pero qué rayos dices, Alicia?! ¿Qué mosca te picó?! —le grité, sorprendida.
—Alicia tiene razón, Celeste. Es mejor rendirse, descansar un poco y olvidarnos de todo. —dijo Akira, resignada.
—¡Y yo qué! Si mi planeta se muere, yo también me debilito, ¿lo habéis olvidado? —les respondí, indignada—. ¡Pues qué más da! ¡Aquí nadie va a rendirse! ¡Mientras yo esté aquí, ninguna tirará la toalla!
Les grité furiosa. Después, me fui hacia la zona verde de la que hablaba, y allí descubrí una jaula con un enorme fénix dentro, y un anciano de edad milenaria.
—Disculpe señor, ¿ese fénix es suyo? —pregunté.
—Eh, ¿qué...? Ah, sí, el fénix es mío. Déjame presentarme... —dijo el anciano, despertando de su sueño debajo de un árbol—. Me llamo Samuel, el magno. Y tú, linda señorita, ¿qué nombre llevas?
—Me llamo Celeste Silva, encantada, señor Samuel. Pero tengo una pregunta...
—Quieres que te dé una pluma de fénix, ¿verdad? Pues solo la puede conseguir quien supere estas dos pruebas: la primera te mostrará la verdad, y la segunda te llevará a tu destino. Pero te lo advierto, jovencita, ninguno ha logrado pasar la última prueba.
Se me puso la carne de gallina, pero aun así respondí:
—Estoy lista.
—No, jovencita, no lo estás. Noto tu temor e inseguridad. Pero dime, ¿por qué temer si eres una persona tan pura y valiente? —me dijo, mirando fijamente.
Me quedé pensando en sus palabras. Tenía razón, el verdadero enemigo era el miedo.
—Aunque tenga miedo, haré las pruebas —respondí, firme.
Me envió a un templo antiguo cerca de donde estábamos. Era muy bonito.
—Buena suerte —fue lo último que escuché de él.
Al entrar, se cerró una puerta detrás de mí y, de repente, un fuerte destello de luz me cegó. Cuando abrí los ojos, me encontraba de nuevo en Darija, pero esta vez era como una visión. Estaba en el combate contra Mawka, pero nadie parecía verme ni oírme.
Vi que Mawka había dejado una pequeña notita dentro de su frasco. Con mucho cuidado, abrí el frasco, y leí lo siguiente:
"Celeste, si estás leyendo esta nota, es que estás con el viejo Samuel. Tengo que advertirte: alguien te está traicionando por la espalda, y es quien menos te lo esperas. No es mi deber decirte quién es, ya que eso te causaría un gran daño. Pero, si puedo advertirte, es mejor que este viaje lo continúes sola."
—¿Pero cómo...? Bueno, igual era una ninfa, ellas son misteriosas —pensé.
De repente, la visión terminó y me transporté al siguiente planeta: El Edén, el abismo de fuego.
Lo primero que vi fue que todo estaba cubierto de fuego y lava, y hacía un calor insoportable. Rápidamente conjuré un hechizo refrescante para evitar un desmayo. También me di cuenta de que había una máquina que extraía la energía del planeta poco a poco.
—¡Un momento! ¿Pero qué rayos hace aquí la máquina de Alan?! —exclamé, atónita.
—Vaya, vaya, pero mira quién nos trae el destino, una guardiana insignificante, cuya fuerza se debilita al igual que la de su planeta —dijo una voz alegre, pero impertinente.
—No puede ser... —susurré entre lágrimas.
Reconocí esa voz de inmediato. Era Alan, quien desde el principio nos había traicionado, y era el responsable de la destrucción de Ahava, de debilitar a mis amigas y de marchitar mi planeta.
—Alan, no quiero luchar contigo. Vete y dame un poco de aliento de dragón y energía de tu planeta. Es lo único que quiero —le pedí, furiosa.
—¿Y qué si no? —respondió con una carcajada malvada, mientras apretaba un botón de un mando. De repente, una horda de robots me rodeó.
Cuando temí lo peor...
—¡Celeste, despierta de una vez! ¡Llevas durmiendo diez horas ya! —me despertó Alicia, con un tono preocupado.
—¿Alicia? ¿Akira? —dije entre lágrimas.
—¡Estáis bien! —grité, corriendo a abrazarlas.
—Celeste, ¿cómo te sientes? —preguntó Alicia, un poco preocupada.
—Eso para luego... ¿al final qué pasó con Alan? Os quedasteis como en un trance y no pudisteis seguir conmigo. ¡Por cierto! ¿os acordáis de Mawka? Ella fue quien me informó de todo... ¡pero la poción! Akira, dame ya los ingredientes: polvo de morganita, ópalo de fuego, piedra de luna, pluma de fénix y aliento de dragón.
—Celeste, ¿qué estás diciendo? Por favor, fue solo un sueño, tranquila, no pasa nada —me dijo Alicia, tratando de calmarme.
Al final, todo había sido un simple, hermoso y enigmático sueño.
FIN
Autoras: DELFINA GOISCHAIN, ZINEB TAMAZIGHT Y SOPHIA ISABELLA BOUZA
El búho duolingo y el ratón perezoso
Había una vez, en un planeta lejano llamado "O pagas 1000 paninis o te vas pa' la Estratósfera", un búho llamado Duolingo y su amigo, un ratón muy perezoso. Un día, decidieron ir a comprar un microondas para Duolingo, que quería hacerse unos deliciosos burritos. Tras la compra, volvieron a la casa de Duolingo, donde se sentaron a comer y jugaron una partida épica de Fortnite. ¡Y ganaron! Después de tanta emoción, se fueron a dormir.
Al día siguiente, decidieron ir al Mercadona a comprar más burritos y, por supuesto, chocolate. Al salir del supermercado, se encontraron con la principita Juana y su lince Pepote, quienes estaban muy emocionados hablando de videojuegos. Tras un rato de charla, cada uno se fue a su casa.
Duolingo, cansado de la aventura del día anterior, se quedó dormido por la tarde. Pero cuando despertó, salió a dar un paseo y se encontró con su amigo, el ratón perezoso. Juntos se dirigieron a la pizzería y se comieron una deliciosa pizza margarita. Al salir, encontraron una margarita en el suelo y, como si fuera una señal, decidieron tirarla al río. Después, subieron a un cohete y viajaron a un planeta llamado "Si saltas, me pagas 1000 paninis".
De regreso a su planeta, aterrizaron de manera accidentada en la casa de Elon Musk, quien, sorprendido por el aterrizaje, les regañó un poco por romper su casa. Sin embargo, Duolingo y su amigo se fueron a jugar al fútbol para relajarse. Duolingo ganó todos los partidos, lo que hizo que el ratón perezoso se enojara y, en un arrebato, le tiró el balón en la cara. Decidieron ir a sus casas, pero al día siguiente la diversión continuó. Fueron al parque de atracciones y se montaron en la montaña rusa. Después de la emoción, se fueron al baño, pero no podían dejar de reírse. Luego, visitaron un cine de Minecraft y, al salir, se encontraron con LeBron James, quien, generosamente, les regaló una pelota de baloncesto firmada por él.
En su siguiente aventura, viajaron a Madrid y se encontraron con los más grandes influencers: Vegetta777, Willyrex, Rubius e Ibai. No podían creerlo, ¡se sacaron una foto con ellos! Después fueron al Burger King y se comieron dos hamburguesas y veinte nuggets de pollo. Con el estómago lleno, se compraron boletos de avión para un viaje a Miami y Arabia Saudita.
En Miami, pasearon por la ciudad y se encontraron con Messi, quien les regaló un balón y un trozo del mundial de Qatar firmado por él. Pasaron tres días maravillosos y luego viajaron a Arabia Saudita, donde se encontraron con Cristiano Ronaldo. Después, partieron hacia Barcelona para ver un partido épico entre el Barcelona y el Real Madrid, que terminó en un empate legendario de 1000-1000.
En su siguiente aventura, compraron un yate de oro que costaba 5 trillones de paninis. Navegaron hasta Estados Unidos, donde se encontraron con The Weeknd, quien les cantó "Al fin lo comí". Allí también conocieron a Mr. Beast, quien les regaló 10 trillones de dolarinis.
Tras una semana de exploraciones, decidieron ir al McDonald's, donde pidieron donas, pero descubrieron que no las vendían. Así que se dirigieron al Burger King y, en ese lugar, todo estaba en orden: ¡hamburguesas y más hamburguesas! Después, regresaron a su país para jugar Minecraft, donde encontraron 6 diamantes y se fueron a dormir.
Al día siguiente, decidieron viajar al Polo Norte para hacer una divertida pelea de bolas de nieve. Duolingo ganó, y el ratón perezoso, molesto, fue a comprarse un Ferrari volador. Juntos volaron de regreso a su planeta, donde siguieron jugando y construyeron una casa en Minecraft.
Pero la aventura no terminó allí. Fueron al Mercadona a comprar patatas y albóndigas, y luego viajaron a Corea del Sur, donde comieron sushi y conocieron a un futbolista llamado Son. Siguieron su viaje hasta México, donde probaron tacos en un restaurante llamado "O come taco o pagas 10M de pesinis". Luego, rompieron por accidente la mansión de Elon Musk y se fueron a la mansión de Mickey Mouse, donde el famoso ratón les dijo: "Misca musca, Mickey Mouse."
Finalmente, volvieron a sus casas y se prepararon para una nueva aventura. Fueron a jugar al fútbol, se encontraron con la principita Juana y su lince Pepote, y jugaron todos juntos. Duolingo y el ratón perezoso ganaron por 100 millones a 2, y luego se dirigieron a un país donde, como su nombre indicaba, debían contar un chiste o pagar 1000 paninis. Comieron una hamburguesa llena de tacos y queso cheddar, y regresaron a casa para celebrar el cumpleaños de Duolingo. Le regalaron un bizcocho y unas chanclas premium, y mientras disfrutaban del bizcocho, vieron una película de Mi villano favorito 4.
Y con eso, queridos amigos, terminamos esta historia.
Y con esto y un bizcocho, todos somos kiricochos.
Autores: HECTOR SUAREZ e IZAN ALVAREZ
El lince mágico
Había una vez un príncipe llamado Mateo que paseaba por el bosque cuando se encontró con un lince. Asustado, el príncipe le preguntó:
—¿Quién eres?
El lince, con una sonrisa tranquila, respondió:
—No te asustes. Soy Izan, y te concederé tres deseos.
Mateo, aún desconfiado, preguntó:
—¿Seguro que no me harás nada malo?
Izan respondió:
—No, no te haré nada. Soy un lince bueno, y vengo a concederte tres deseos.
El príncipe, con curiosidad, aceptó:
—Está bien, mi primer deseo será conocer a una principita.
—Deseo concedido —dijo Izan.
De repente, una voz femenina se escuchó a lo lejos.
—¿Hola? ¿Dónde estoy?
—Estás en el mundo de Agostini —respondió el príncipe—. ¿Cómo te llamas?
—Me llamo Marta y soy la principita del mundo de los rascacielos ¿Y tú?
—Yo soy Mateo. Encantado de conocerte —respondió él, sonriendo.
El lince Izan agregó:
—Te quedan dos deseos por pedir.
—Los gastaré más tarde —dijo el príncipe.
Unas horas después, el príncipe Mateo le preguntó a la principita Marta:
—¿Qué te apetece comer?
Marta, con una sonrisa, respondió:
—Me apetece carne con patatas fritas y de postre un flan con nata. ¿Y a ti?
—Lo mismo, pero... vivimos muy lejos de un restaurante —dijo Mateo, un poco pensativo.
Hubo un breve silencio incómodo. Entonces, el príncipe tuvo una idea:
—Podemos ir a ver al lince Izan y pedirle lo que queremos. Aún me quedan dos deseos.
Ambos fueron a buscar al lince, quien les dijo:
—Si me traéis una margarita, os concederé lo que deseáis.
Así que partieron a recoger margaritas. Mientras caminaban por el campo, encontraron muchas flores, pero una en particular les llamó la atención: era colorida y mucho más bonita que las demás. La recogieron y se la llevaron al lince.
—Aquí tienes —dijo Mateo—, la margarita que pediste.
El lince, satisfecho, les concedió el deseo y les dio la exquisita comida que habían pedido.
Los dos principitos se fueron a casa, pero al mirar la margarita que habían traído, se dieron cuenta de que algo raro estaba sucediendo. La planta comenzó a crecer rápidamente. La pusieron en un jarrón y decidieron darle un nombre: la llamaron Violeta.
No sabían si les traería suerte, pero un día, cuando regresaron de un camping que hicieron por la mañana, se sorprendieron al ver que la planta había crecido tanto que había atravesado el techo de la casa.
—¡Vaya! —exclamó Marta—, ¡nos ha dado mucha suerte!
Pero ellos aún no sabían lo que estaba por suceder. Al día siguiente, cuando se levantaron para desayunar, el príncipe Mateo dijo:
—Tengo hambre, me apetece un zumo y una tostada.
Justo en ese momento, sonó el timbre de la casa. Al abrir la puerta, ¡allí estaban la tostada y el zumo que Mateo había pedido, tal como si se los hubieran traído al instante!
—¡Vaya! —dijo Marta—, ¡esto es increíble! Todo parece venir de la planta Violeta, pero no lo sabemos aún.
Cada vez que pedían algo, ya fuera comida o bebida, algo aparecía en su puerta. La planta seguía creciendo y creciendo, alimentándolos con todo lo que pedían: en el desayuno, en la comida, y en la cena.
Un día, al salir a tomarse un café, el mundo entero a su alrededor se volvió colorido. ¡Hasta el café se puso de colores! Notaron un extraño temblor en el suelo y, al acercarse a la planta, vieron que la casa estaba llena de comida, ¡hasta el techo!
—¡Mira todo lo que tenemos! —exclamó el príncipe Mateo.
—¡Es increíble! —respondió la principita Marta—. Tenemos comida suficiente para un mes o más.
—Y lo mejor —dijo Mateo—, es que no tenemos que ir a otro planeta a comprar comida.
Marta sonrió y le dijo:
—¡Es cierto! Esto es un regalo, pero ahora tenemos que decidir bien qué pedir para el último deseo.
El príncipe Mateo, algo nervioso, decidió pedirle a Izan su último deseo:
—Izan, quiero pedirte mi último deseo.
—Está bien, pero elígelo con cuidado —respondió el lince.
—Quiero que Marta y yo seamos millonarios —dijo Mateo, con los ojos brillando de emoción.
—Deseo concedido —dijo Izan.
Al instante, Mateo miró su cuenta bancaria y vio que tenía más de 999.999.999 gostinicf, la moneda de su mundo. Marta hizo lo mismo y también tenía la misma cantidad.
Ambos estallaron de felicidad.
Con todos sus ahorros, se compraron una mansión. Después de unos meses de invierno, sonó el timbre y Mateo dijo:
- ¿Hola?
Mateo miró por la mirilla y vio a un hombre cubierto de nieve.
- ¿Me podéis ayudar?
Mateo respondió:
- Sí, sin problema, entra.
Cuando el chico entró, Mateo le preguntó:
- ¿Tienes hambre?
- No -dijo el chico, temblando de frío.
Entonces, Mateo se dio cuenta de su situación, puso la calefacción y le arropó con una manta. El chico comenzó a sentirse mejor.
- ¿Quieres un café caliente?
El chico respondió:
- Sí, por favor.
Mateo le sirvió el café, y el chico se lo tomó. Luego le dijo:
- ¿Me puedo tumbar en el sofá?
Mateo asintió, y el chico se acomodó en el sofá. Mateo, curioso, comenzó a hacerle preguntas:
- ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Darío -respondió el chico.
- Yo me llamo Mateo -le dijo.
- ¿Qué te ha pasado?
Darío explicó:
- Ayer estaba caminando con mi familia y mi perro. No me avisaron de que nos íbamos a casa, así que seguí el camino. No escuchaba a mi madre hablar con mi padre porque, normalmente, cuando salimos a dar un paseo, mi madre siempre habla con mi padre y yo con mi hermano. Pero mi hermano no vino ese día porque tenía un examen de matemáticas al día siguiente. Más adelante había un cruce, así que miré hacia atrás y ya no había nadie. Me quedé ahí.
Entonces, Mateo decidió llamar a la principita Marta para informarle, ya que ella estaba echándose la siesta. Marta bajó y se sorprendió al ver que había otra persona que no era Mateo. Pensó que estaba soñando, pero no era así. La principita Marta le preguntó:
- ¿Qué haces aquí?
- Una historia muy larga -respondió Darío.
Mateo intervino y dijo:
- Luego te lo cuento.
- Vale -respondió Marta.
Esa noche ya era tarde, y a Mateo se le ocurrió que Darío podría quedarse a dormir, ya que no quería que se quedara en la calle. Así que se fueron a dormir, y al día siguiente, Mateo quería saber más sobre él, así que le preguntó:
- ¿Cuántos años tienes?
Darío respondió:
- 10.
- ¿Te gusta montar en bici?
- Sí -dijo Darío-. Salgo casi todos los días a montar en ella.
Mateo se acordó de que tenían dos bicicletas: una normal y otra de dos personas. Se fueron a montar y Mateo le dijo:
- ¿Quieres que te enseñe a una persona que me ha hecho lo mejor que me ha pasado en la vida?
Darío respondió:
- Vale.
Así que se fueron a ver al lince Izan. Mateo se lo presentó, y el lince dijo:
- ¡Wow, este chico es impresionante!
Regresaron a casa y se hicieron amigos. Mateo le preguntó:
- ¿Quieres comer algo?
Darío respondió que sí.
- ¿Qué puedo pedir?
- Lo que tú quieras -dijo Mateo.
- Entonces quiero un vaso de leche y unas galletas -dijo Darío.
Y la planta lo volvió a hacer.
- ¿Cómo has hecho eso? -preguntó Darío.
Después de que desayunaron, Mateo le dijo a Darío:
- ¿Quieres que te lo enseñe?
- ¡¡¡¡Sí!!!! Porfa, porfa, porfa -respondió Darío con alegría.
- Vale... te lo enseño -dijo Mateo.
Mateo le mostró lo que había prometido, y Darío se quedó con la boca abierta. ¡Qué chulo!
- Bueno... ¿qué quieres que hagamos ahora?
- Jugar al fútbol.
- Vale -dijo Mateo.
Jugaron y Darío ganó a Mateo 10-5.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡Vamooooooooooooos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! -celebraba Darío con orgullo.
Al día siguiente, por la mañana, tocaron otra vez al timbre. Eran los padres de Darío, quienes se lo llevaron a casa, aunque Mateo y Darío se lamentaban por la despedida.
Dos años después, Marta y Mateo se casaron, y, por supuesto, Darío fue a la boda. Cuando terminó la celebración, Mateo se fue rápidamente a ver a Darío.
- ¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¡¿Qué tal????????!!!!!!!!!!!!!!
- Bien -dijo Darío.
Se fueron a jugar al fútbol como en los viejos tiempos, y, como no podía ser de otra manera, ¡ganó Darío! FIN
Autores: DARIO GONZÁLEZ E IZAN PEINADO
El mundo de Artemisa
Había una vez, en un país lejano en el planeta Tierra, una principita llamada Artemisa. Tenía el cabello largo y pelirrojo, y unos ojos oscuros como la noche, brillando con un resplandor especial. Desde pequeña, su niñera la cuidaba, ya que sus padres nunca pasaban tiempo con ella. Su niñera la quería como a una hija y siempre estaba a su lado. Artemisa tenía un gato que, lamentablemente, falleció, pero todas las noches sentía su presencia y lo cuidaba como si aún estuviera con ella.
Un día, la principita decidió ir a su lugar favorito: un jardín lleno de margaritas. Estaba leyendo tranquilamente cuando, de repente, vio pasar un lince. Como Artemisa era muy curiosa, decidió seguirlo. Al seguir al lince, se encontró con un portal, y, al ver que el lince entraba en él, decidió seguirlo también.
De repente, vio a su gato muerto corriendo hacia ella. En ese lugar, había unas chicas. Una de ellas le dijo:
—¡Hola! Soy Alicia.
—Bienvenida, dijo la otra chica, yo me llamo Atenea. Seremos tus futuras amigas.
La principita pensó: "Tengo nuevas amigas." Entonces, Artemisa preguntó:
—Tengo una duda, ¿por qué el lince que vi no está aquí?
Atenea le respondió:
—Ese lince que viste se llama Iris. Dice la leyenda que quien lo siga será el salvador del mundo. Nadie lo ha seguido antes.
Artemisa, sorprendida, exclamó:
—¡Entonces salvaré al mundo!
Alicia le sonrió y le dijo:
—Sí, tú eres la indicada. Has seguido al lince, y antes de salvar el mundo, tendrás que enfrentarte al dios Ra. Él te pondrá a prueba. Pero no te preocupes, tu gato, que está aquí, te ayudará en tu misión. Además, tendrás que derrotar a la diosa Lisa, quien es muy malvada y esclaviza a la gente buena. Ella tiene poderes del fuego.
La principita, con valentía, respondió:
—Seré más valiente que ella y salvaré a todos los que tiene esclavizados, para que el país vuelva a ser un lugar sano y libre.
Atenea le dijo:
—En unos momentos serás teletrasportada con el dios Ra. Prepárate.
En un segundo, Artemisa fue teletrasportada y apareció frente al dios Ra, quien le dijo:
—Bienvenida a tu prueba. Tendrás que enfrentarte a mí.
—¡Estoy lista! —respondió la principita.
De repente, una luz cegadora brilló frente a sus ojos. Sin miedo, Artemisa cerró los ojos y, al hacerlo, adquirió poderes de la naturaleza. Con esos poderes, logró desviar la luz cegadora del dios Ra.
—Muy bien, —dijo Ra—, ahora haremos la segunda prueba.
—Estoy preparada —dijo Artemisa.
El dios Ra le indicó:
—Ahora, tendrás que enfrentarte a mí sin usar poderes.
Artemisa vio ante ella a su gato y a su niñera, y Ra le dijo:
—Debes elegir entre estas dos personas, las que te han acompañado toda tu vida.
Con un gran corazón, Artemisa respondió:
—No puedo elegir entre los dos. Han sido muy importantes en mi vida y no los cambiaría por nada.
Ra sonrió y dijo:
—Muy bien, has superado este desafío. Ahora, en unos segundos serás teleportada para enfrentarte a la diosa Lisa.
En un parpadeo, Artemisa apareció frente a la diosa Lisa. Ella sonrió maliciosamente y dijo:
—Así que vienes a vencerme y liberar a mis esclavos. ¡Ja!
Artemisa, con determinación, respondió:
—No estoy aquí para confrontarte, sólo quiero saber por qué esclavizas a las personas. ¿Por qué lo haces?
La diosa Lisa, con lágrimas en los ojos, respondió:
—Mis padres me hicieron esclava cuando era pequeña. Pensé que, si hacía lo mismo con otros, ganaría su respeto, pero lo único que conseguí fue que me temieran.
Artemisa, con una sonrisa cálida, le dijo:
—Puedes cambiarlo todo. Frente a todas las personas, haré un gran discurso.
Y así lo hizo. Frente a las personas que habían sido esclavas, Artemisa les habló:
—Ya no vivan con miedo. Vivan con sus familias, como antes. Dejen de preocuparse por lo que los demás piensan. Preocúpense por ustedes mismos, por su bienestar, y así tendrán una vida mejor.
Al terminar su discurso, la diosa Lisa, mirando a Artemisa, dijo:
—Te agradezco mucho. Si alguna vez necesitas algo, puedes llamarme. Y tu gatito también puede estar aquí conmigo, si lo deseas.
Artemisa, sonriendo, respondió:
—Siempre he querido tener una familia. Aunque me dará mucha pena estar lejos de mi niñera.
—Claro que no —dijo Lisa—. Tu niñera podrá visitarte siempre que quiera. Y todas las personas del mundo estarán felices porque tú has salvado a todos. Este es tu mundo, Artemisa.
Fin.
Autoras: FIONNA SWEENEY Y BRITANI SOLANO
El planeta del reino de las sombras
Había una vez, en un lejano castillo, una principita llamada Márica, que vivía en la torre más alta, y su fiel caballero, Rradan. Rradan no era un caballero común; él era mitad lince y mitad humano, lo que le otorgaba habilidades únicas.
Juntos, decidieron embarcarse en una aventura hacia un misterioso lugar: el planeta del Reino de las Sombras.
Durante su viaje, se encontraron con una flor muy rara que nunca antes habían visto, una margarita, ya que en su planeta no existían. A medida que avanzaban, llegaron a una mazmorra oculta entre las sombras. En su interior, descubrieron una antorcha encendida que iluminaba el camino. Sin embargo, al intentar salir, fueron emboscados por extrañas criaturas, pero con valentía y astucia, lograron derrotarlas y escapar.
Continuaron su viaje hasta llegar a una fortaleza, donde finalmente encontraron el castillo que buscaban. Dentro del castillo, descendieron por unas escaleras hasta llegar a un misterioso salón, donde una niebla en forma de cama les ofreció un descanso. Sin embargo, cuando el caballero se recostó en la niebla, algo extraño sucedió: se sintió mareado y comenzó a dar vueltas en el aire, cayendo y girando sin control debido al dolor en su cabeza.
Mientras trataban de regresar al pasillo principal, el caballero tropezó con un objeto en el suelo que abrió una puerta secreta. Pensaron que era oro, así que corrieron hacia ella con emoción. Pero al llegar, descubrieron que la luz dorada que brillaba no era oro, sino una extraña sustancia que caía sobre ellos. Atrapados en un extraño recinto, el caballero y su amigo cayeron en una especie de zoológico lleno de animales dormidos. Aunque asustado, el amigo del caballero comenzó a gritar, lo que despertó a los animales. Pero, con rapidez, el caballero encontró un pedazo de tela y se lo colocó en la boca de su amigo para que dejara de gritar.
Lograron escapar, pero al tirar una piedra, despertaron a un elefante, que a su vez despertó a los tigres que comenzaron a perseguirlos. Sin embargo, el caballero y su amigo lograron escapar de la persecución y encontraron una puerta que los llevó a un campo de fútbol, donde robots entrenaban. Decidieron jugar un partido, pero al final perdieron 1-0 y, sin dinero, tuvieron que huir nuevamente.
Más adelante, encontraron una sala llena de aparatos electrónicos, incluido un televisor y una consola PlayStation 5. Comenzaron a jugar al videojuego FIFA 25, pero en medio del partido, todo se apagó y las puertas se cerraron. En la oscuridad, escucharon pasos acercándose y, llenos de miedo, se escondieron: el caballero en un armario y su amigo debajo de la cama. Mientras estaba en el armario, el caballero encontró un esqueleto y se asustó mucho. Comenzó a gritar y a tirar todo lo que encontraba, excepto la consola, que su amigo escondió para llevarla de vuelta a su planeta.
Después de mucho miedo, lograron escapar cuando las puertas se abrieron. Al salir, se encontraron con un pasillo oscuro y, al intentar regresar a la sala, las puertas se cerraron. De repente, las luces se encendieron y apareció una figura imponente, el gobernante del Reino de las Sombras, sentado en una silla.
El gobernante les dijo: “Si logran derrotar a esta persona fuerte, les daré 10.000 dólares y podrán continuar su camino”. Al escuchar la oferta, el caballero, con gran valentía, se transformó en lince y aceptó el desafío. La pelea comenzó, y después de un feroz combate, el caballero golpeó a su oponente en la cabeza, dejándolo en el suelo. El amigo del caballero, intentando un golpe, terminó lastimándose la mano al golpear el suelo. Finalmente, el caballero y su amigo ganaron, y el gobernante cumplió su promesa, entregándoles los 10.000 dólares.
Al salir del castillo, se encontraron con una joven de 20 años llorando en la torre más alta. Subir hasta allí parecía casi imposible, ya que el castillo estaba vigilado por muchos guardias armados. Sin embargo, el caballero y su amigo idearon un plan: recolectaron piedras y, al subir, encontraron que el castillo estaba vacío, ya que los guardias estaban en su hora de descanso.
Rescataron a la joven y la llevaron de regreso a su planeta. Para sorpresa del caballero, la joven resultó ser la hermana perdida de la principita Márica. El caballero, emocionado, le pidió matrimonio a la principita. Un año después, el caballero y la principita tuvieron un hijo, que era el fruto de su amor y valentía. Autores: ABDELLAH EL ARNOUKI Y ADRIÁN NAVARRO
Los linces de la avenida
Érase una vez una principita llamada Dafne, que vivía en un planeta llamado Sotillo de Makelele. A Dafne le encantaban las flores, especialmente las margaritas, aunque no soportaba los tulipanes. En su planeta había un colegio, pero muy pocas personas asistían, ya que estaba en medio de la selva y, además, para llegar al colegio, los estudiantes debían cruzar un lago lleno de cocodrilos y pirañas.
En ese colegio había un niño llamado Alberto, que era muy malo. Se metía con todo el mundo, especialmente con Dafne, burlándose de su nombre y su aspecto. Los padres de Alberto le decían que, si alguien le molestaba, debía pegarle. Dafne siempre les contaba a sus padres lo que Alberto le hacía, y, cansados de la situación, los padres de Dafne fueron a hablar con la directora del colegio. Juntos llegaron a un acuerdo: si Alberto volvía a pegarle o hacerle algo, lo expulsarían durante una semana.
La directora habló con los padres de Alberto, quienes le advirtieron a su hijo que, si volvía a meterse con Dafne o cualquier otra persona, lo castigarían sin móvil y sin poder salir con sus amigos.
Al día siguiente, los amigos de Dafne —Micaela, que tenía el pelo largo y rubio con pecas; Rubén, alto y con gafas; Laura, con el pelo corto; y Adrián, bajo y también con gafas— le propusieron a Alberto que se disculpara con ella. Alberto, tras pensarlo un momento, aceptó: "Vale, quiero que seamos amigos, porque si no mis padres me van a castigar y no me gustaría". Los amigos de Dafne le dijeron que no debía disculparse solo por miedo al castigo, sino porque era lo correcto.
Un rato después, los amigos hablaron con Dafne y le preguntaron si quería perdonar a Alberto. Ella, con buen corazón, respondió: "Sí, quiero ser su amiga, porque no quiero que lo expulsen y pierda tantas clases". Así que, al día siguiente, los amigos los reunieron y ambos se pidieron perdón mutuamente. Desde ese momento, se hicieron mejores amigos.
Dafne descubrió que a Alberto también le gustaban las margaritas, y Alberto se dio cuenta de que Dafne era una persona increíble. Desde ese día, Alberto dejó de pelearse con los demás, y tanto él como Dafne aprendieron a ser mejores personas.
A Dafne le encantaban tanto los animales que decidió fundar un grupo llamado "Los Linces de la Avenida", en el que incluyó a todos sus amigos, incluso a Alberto. A todos les gustaban mucho los animales, especialmente los linces, por lo que decidieron nombrar su club así.
Después del colegio, solían ir al zoológico, donde alimentaban a cinco animales, pero el que más les gustaba cuidar era el lince que se llamaba Lincesito, al que siempre le daban carne. Un día, al llegar al zoológico, se dieron cuenta de que el lince ya no estaba en su jaula. Buscaron por todo el zoo, pero no lo encontraron. Preguntaron a los trabajadores y les dijeron que lincesito se había escapado y que debían buscarlo por todo Sotillo de Makelele.
De inmediato, los amigos idearon un plan: dividirían el pueblo en seis partes, ya que eran seis amigos, y buscarían en las zonas donde pensaban que podría estar. Pasaron la tarde buscando, pero como ya era de noche, tuvieron que regresar a sus casas.
Al día siguiente, que era fin de semana, se encontraron en la puerta del zoológico y decidieron ir al bosque, porque allí había muchos animales y pensaron que el lince podría haberse perdido allí. No conocían bien el bosque, así que había riesgo de que se perdieran, pero escucharon ruidos de un lince y, al seguirlos, lo encontraron. Como Lincesito los conocía, porque todos los días le daban comida, no los atacó. También conocía sus voces. Los amigos, con carne en mano, comenzaron a dejarla por el camino para que Lincesito los siguiera hasta el zoológico.
Cuando llegaron al zoo, los cuidadores se encargaron de poner a Lincesito en su jaula, pero lo trasladaron a un centro de animales peligrosos para estudiar su comportamiento. Lincesito no quería ir, pero los Linces de la Avenida le dieron más carne para que lo siguiera hasta el centro.
Esa noche, los amigos tuvieron que irse a casa, pero el lince lloró porque quería quedarse con ellos. Al día siguiente, regresaron al centro de animales, pero el lince ya no estaba allí. Los cuidadores les dijeron que lo habían devuelto al zoológico, por lo que corrieron hasta allí.
Al llegar, Lincesito se mostró tan feliz que empezó a dar vueltas por su jaula. Como los cuidadores sabían que los amigos se llevaban muy bien con el lince, les dejaron entrar a su jaula para jugar un rato con él. Sin embargo, de repente, los cuidadores comenzaron a gritar. El lince tenía la boca roja y el suelo estaba cubierto de algo rojo. Los cuidadores pensaron que había atacado a uno de ellos, pero, al acercarse, se dieron cuenta de que Lincesito había comido unas granadas que uno de los amigos le había llevado.
"¿Por qué estáis gritando?", preguntó Dafne. "¡Porque se ha comido a alguien!", respondieron los cuidadores. Todos se quedaron mirando sorprendidos, y entonces Dafne dijo: "No, no se ha comido a nadie, solo le dimos una granada. Con el cariño que nos tiene, ¿cómo va a comerse a alguno de nosotros?". Los cuidadores se rieron, sin saber que Lincesito también comía granadas.
Todos los amigos, al regresar al colegio, se sentaban en un banco durante el recreo para hablar sobre sus aventuras con el lince, su querido amigo.
¡FIN!
Autoras: NOA SILVÁN, ALBA ALEJANDRO Y ALONSO TOLEDANO
5ºB
El panda Varquirio y el ratón Rin-rin
El último cruce del portal
La batalla entre los gemelos
Ganador de 5ºB de primaria
Ganador de nivel de 5º de primaria
Mamerta y los planetas
El panda Varquirio y el ratón Rin-rín
Érase una vez, dos amigos, el ratón Rin Rín y el panda Varquirio, que vivían juntos en un planeta llamado “Hover”. Era un planeta marrón, morado, azul y muy pequeño donde solo cabían ellos dos y una miga de pan.
Un día cualquiera se hizo un boquete por culpa de un rempalago y tuvieron que ir a la Tierra a través de la puerta mágica de Doraemon. Aterrizaron en el continente africano, en un lugar increíble, más conocido como “Waca waca he he”, donde vieron un palacio de pelos de sirena. Se acercaron y llamaron a la puerta.
-Toc toc- tocaron la puerta de la Principita.
- ¿Quién es? - preguntó la Principita Maricruss, que salió con su tortuga naranja, llamada, Godzila.
- ¡Somos los del armazón!¡haaaaaaa!- gritó el ratón Rin Rín, siendo aplastado por la tortuga.
Sorprendida La Principita dijo - ¿qué hacéis aquí? Si yo no he pedido ningún paquete.
-Intentando buscar a gente que nos ayude a arreglar nuestro planeta- respondió el panda Varquirio
-Pues yo os puedo ayudar- dijo la Principita- Lo único que tenéis que hacer es buscar a mis hijos Joselito y Mercedes. Joselito es regordete, tiene la cara plana y sus pies son tan pequeños que tiene que llevar patucos de bebé y está calvo. Mercedes es pequeña como un pitufo, tiene las gafas en forma de medialuna y sus pies son más grandes que su propio cuerpo. - ¿Cuándo fue la última vez que viste a tus hijos? -preguntó el Ratón Rin Rín
- La semana pasada se fueron de casa porque había brócoli y leche para desayunar- contestó muy triste la Principita- Mercedes se fue por un camino de tierra y Joselito se fue a la ciudad “JCYL”, que era la más cercana.
-Vamos a ir primero a por Mercedes- dijo el panda Varquirio yéndose por el camino de tierra
Cuando iban de camino se cruzaron con un lince llamado Aura.
- ¿Has visto a una niña pasando por aquí? - preguntó rápidamente el ratón Rin Rín.
- A muchas - dijo el lince.
- Una que tiene las gafas de medialuna- dijo el panda Varquirio.
- Ahhhh, sí, se ha ido por aquel río nadando y se ha metido en un bar- dijo Aura.
Finalmente, el ratón Rin Rín y el panda Varquirio se la encontraron comiendo morcilla de Sotillo, cantando ¡Hala Madrid!
La llevaron a casa mojada y llena de potito de bebé.
La Principita se alegró al verla y cogiéndole de la oreja la llevó a la cama.
Luego, después de un rato se fueron a buscar a Joselito, que era más difícil de encontrar.
Se fueron por la ciudad y de camino conocieron a una margarita. Le preguntaron lo mismo que al lince.
-Hola, ¿has visto a un tipo regordete? - dijo el ratón Rin Rín.
-Sí está aquí durmiendo- dijo amablemente la margarita.
-Vamos a despertarlo- dijo Varquirio.
-Vale, pero con cuidado que si se tira un pedo a mí se me caen los pétalos- dijo la margarita asustada. - ¡Buhhhhh!- le asustaron los dos amigos a Joselito
- BRRRR- se tiró un pedo gigantesco del susto Joselito.
- ¡Os lo he dicho! Ahora estoy volando de tan fuerte que era el pedo- dijo la margarita volando.
- ¡Perdón! - gritaron los dos a la vez.
Así, rápidamente se llevaron a Joselito al palacio.
La Principita le cogió de los cuatro pelos que tenía - Ahora hasta que no te comas un kilo de brócoli no te moverás de tu habitación- dijo la Principita saliendo de un portazo - ¿y vosotros que es lo que queríais?
-Queremos que nos ayudes a arreglar nuestro planeta- dijo Varquirio.
-Vamos para allá- dijo la Principita saliendo por la puerta mágica de Doraemón.- El plan es que vamos a darle mucho de comer a Godzilla para que haga caca y sirva como cemento - dijo la Principita.
-Vamos a darle un kilo de potito de bebé- dijo Rin Rín.
Después de unas cuantas horas terminó de hacer la digestión. Su plan no funcionó, ya que cuando tiraron a la tortuga de lo que pesaba se partió el planeta de Rin Rín y Varquirio por la mitad. Se hizo todo pedazos y tuvieron que irse a vivir a la Tierra.
-Lo siento mucho por vuestro planeta, pero podéis quedaros a vivir aquí si no os importa- dijo la Principita preocupada.
-Vale.... ¿pero y la tortuga? - preguntaron los dos amigos.
-No, no pasa nada si tengo como doce más- respondió la Principita. Así, vivieron felices y comieron potito, y con este cuento y un bizcocho hasta mañana a las ocho.
FIN
Autores: Enzo Bravo Martín, Alba Pérez Hernández, Mario Martín Blázquez y Ariana Gabriel Coniosi
El último cruce del portal
Había una vez, en un mundo lejano llamado “Grindix”, un planeta muy extraño llamado “Candy”. En ese lugar vivían dos personas llamadas Elizabeth y Cartix, que no se llevaban bien porque desde pequeños no se soportaban. A pesar de sus peleas, siempre se ayudaban cuando tenían problemas, ya que compartían un gran objetivo: encontrar al lince mítico.
Este lince era muy difícil de hallar, pues estaba escondido en un portal secreto, de forma redonda y rodeado de colores brillantes. Elizabeth y Cartix siempre discutían al momento de hacer un plan para encontrarlo. Cartix prefería ideas fáciles y rápidas, pero a Elizabeth no le gustaban porque las veía demasiado simples.
Después de muchas discusiones, decidieron trabajar juntos y pensaron en un nuevo plan para capturar al lince Tanti. Mientras iban hacia el portal, vieron a una joven pelirroja de ojos verdes y muy hermosa, que caminaba cerca del portal. Esto les pareció muy extraño, ya que ellos creían que eran los únicos humanos en Grindix.
Con mucha curiosidad, se acercaron a la joven para preguntarle qué hacía allí. Pero lo más sorprendente fue que, desde lejos, parecía que el lince era su mascota.
Cuando la joven los vio, se asustó un poco y exclamó: —¡Ay, qué susto!
—Pero… ¿quién eres tú? —preguntó Cartix.
—Mejor dicho, ¿quiénes sois vosotros? —respondió la Principita.
—Yo soy Cartix y ella es Elizabeth —dijo Cartix, un poco confundido.
—Un placer conoceros. Yo me llamo Asterixa y él es Tanti —dijo la Principita, señalando a su lince.
Cartix y Elizabeth se miraron con una sonrisa maliciosa. Ahora que sabían cómo se llamaba el lince y quién era su dueña, se les ocurrió una nueva idea. En vez de ir directamente por Tanti, fingirían ser amigos de la Principita Asterixa para acercarse al lince y luego llevar a cabo su plan. Pero Asterixa no era tonta. Se dio cuenta de que algo no estaba bien y, aunque no confiaba del todo en ellos, decidió seguirles el juego.
—Bueno, si queréis ser mis amigos, tendréis que demostrarlo —dijo con una sonrisa mientras acariciaba a Tanti de reojo. No esperaban que Asterixa los pusiera a prueba.
—Por supuesto —respondió Elizabeth con entusiasmo fingido—. ¿Qué te parece si nos muestras más sobre este portal?
La Principita fingió pensar por un momento y respondió - Está bien, pero antes tenemos que recoger unas margaritas mágicas en el bosque. Son importantes para que el portal funcione bien. ¿Me ayudáis?
Elizabeth y Cartix asintieron, aunque por dentro sabían que eso solo retrasaría su verdadero plan. Mientras caminaban hacia el bosque, Tanti no dejaba de observarlos con sus ojos afilados de lince, como si pudiera ver lo que realmente tramaban. —Así que queréis conocer a Tanti, ¿eh? —preguntó Asterixa de repente, con un tono inocente pero una mirada astuta.
Cartix y Elizabeth se quedaron en silencio por un segundo.
—Sí, es que nunca habíamos visto un lince tan increíble como él —dijo Cartix, algo nervioso.
Tanti gruñó brevemente y Asterixa sonrió de lado.
—Entonces será mejor que tengáis cuidado, porque este lince no confía en cualquiera… Y yo tampoco.
Elizabeth tragó saliva. Tal vez su plan no sería tan fácil como había pensado. De repente, ocurrió algo extraño. Al caer la noche, las luces del portal comenzaron a parpadear de manera inusual, como si algo o alguien estuviera dentro. Asterixa se quedó sorprendida. Nunca había visto que el portal hiciera algo así. ¿Podría haber alguien ahí? Elizabeth y Cartix también se sintieron inquietos. Asterixa decidió acercarse más al portal para averiguar qué estaba pasando. Cuando entró, se quedó completamente impactada. Frente a ella había una figura misteriosa, con una sombra oscura y un aspecto inquietante.
—¿Quién eres tú? —preguntó Asterixa con cautela.
—¿Yo? No puedo decirte quién soy- respondió el ser misterioso.
Asterixa sintió un escalofrío. Algo en esa voz le resultaba familiar.
—Espera… tú no serás… —dijo ella, dando un paso atrás.
El ser sonrió levemente.
—Sí… soy yo.
Asterixa abrió los ojos de par en par.
—No puede ser… —susurró, completamente sorprendida.
Resultó que Asterixa tenía un secreto. Su mayor enemigo había regresado: Daymon, un ser misterioso de su pasado oscuro, lleno de secretos.
Daymon había estado observando todo desde las sombras y decidió ayudar a Elizabeth y Cartix , no porque le importaran, sino porque quería usarlos para cumplir su propia venganza. Cuando Asterixa lo vio, su rostro se puso pálido. Sabía lo que eso significaba. Sin decir una palabra, se dio la vuelta y huyó.
—Así que queréis mi ayuda, ¿no? —susurró Daymon con una sonrisa siniestra.
—Bueno… la verdad es que sí —respondió Elizabeth con cierta duda. —Perfecto. Mira, esto es lo que haremos… atacaremos el portal, pero de manera sigilosa —explicó Daymon.
Después de planear todo con cuidado, esperaron el momento adecuado y finalmente entraron al portal. Asterixa no estaba allí, así que era la oportunidad perfecta para actuar. Cartix se movió rápido, buscando a Tanti, el lince mítico. Para su sorpresa, por primera vez, el lince no lo veía como una amenaza. Aprovechando eso, sacó un saco marrón antiguo que había llevado consigo y, con un movimiento rápido, atrapó a Tanti dentro. En ese momento, Asterixa llegó corriendo. Miró a su alrededor y sintió un terrible vacío en el pecho ¡Tanti no estaba! Sin dudarlo, corrió hacia la salida del portal. Justo a tiempo, vio cómo Cartix lanzaba el saco sobre el lince.
—¡No! —gritó desesperada, corriendo hacia él.
Pero ya era tarde. Cartix sujetó el saco con fuerza y corrió hacia el portal. Elizabeth lo siguió, aunque una duda crecía en su interior. ¿Estaban haciendo lo correcto? Daymon los miraba en silencio, con los ojos brillando de emoción. Pero justo cuando Cartix intentó cruzar el portal con Tanti atrapado, algo extraño ocurrió. El portal comenzó a temblar violentamente. Un viento oscuro salió de él y una voz profunda y aterradora retumbó en el aire:
—Ese lince no puede escapar de Grindix.
De repente, el saco se rasgó y Tanti saltó fuera, aterrizando junto a Asterixa. Sus ojos brillaban con un poder extraño, como si algo antiguo despertara dentro de él.
—¡Cartix! ¡Vámonos ya! —gritó Elizabeth, cada vez más asustada.
Pero antes de que pudieran moverse, Daymon levantó una mano y una sombra oscura los rodeó.
—Han cruzado una línea peligrosa —dijo con voz fría—. Ahora deben enfrentar las consecuencias.
El portal se cerró de golpe, atrapándolos. Elizabeth y Cartix se miraron, sintiendo un escalofrío de miedo. El paisaje a su alrededor era oscuro y sin salida visible.
—¿Dónde estamos? —susurró Cartix, con la voz temblorosa.
Daymon suspiró, pero sonrió con malicia antes de responder: —En el Olvido.
—¿Qué? —preguntó Elizabeth con el corazón latiéndole rápido.
—No hay vuelta atrás.
Del otro lado, Asterixa sintió algo extraño… una calma inesperada.
Sabía que nunca volvería a verlos. El viento sopló suavemente sobre Grindix, como si la historia nunca hubiera sucedido. Y así, la paz regresó. FIn Autores: Marwa El Boudakhani, Enzo Díaz Deca, Hiba Chaibi, Luna Escribano Pinar y Yutiel Ismael Solorza Guerra
La batalla de los gemelos
Érase una vez hace mucho tiempo dos reyes tuvieron gemelos llamados la Principita Amanda y el Principito Yuser. Los reyes querían heredarles a sus hijos en partes iguales el planeta. Yuser quería quedarse con todo el planeta y a la Principita no le parecía bien. Ella sabía que su hermano era muy avaricioso. El comportamiento de Yuser les llevó a la guerra, que hizo que los reyes enviarán a su hija al planeta “Donuts” para protegerla.
En el planeta “Donuts” se encontró con un lince perdido, que le miró fijamente a los ojos a la Principita durante unos segundos y después salió corriendo. Al día siguiente en la entrada de la casa de la Principita Amanda, tocaron la puerta “toc, toc, toc, toc”. La Principita se asustó y gritó “¡Aaaah!”. Ella pensó que era su hermano, pero era el lince. Después, llegó su dueño, a quien le preguntó la Principita Amanda sobre el nombre de su lince. Él rápidamente le contestó: “¡Hola, se llama Micu, es mi mejor amigo”. A ello la Principita le respondió: “¡Qué bonito nombre! Yo soy la Principita Amanda, ¿y tú como te llamas?” El dueño del lince le respondió: “Yo soy Zack y tú, ¿enserio eres una Principita?” Ella muy orgullosa le contestó: “Sí, del planeta Tierra” Él muy sorprendido le dijo: “¡Wow, que divertido!”.
A lo largo de los días los vecinos se hicieron cada vez más amigos compartiendo aventuras y risas. A la semana siguiente Zack se fue en una misteriosa nave parecida con la que llegó Amanda a ese planeta. Una nave que provenía del planeta Tierra. Los próximos días Zack viajó múltiples veces a otro planeta. A Amanda le despertó mucha curiosidad así que ideó un plan para perseguirle.
A la mañana siguiente, muy dispuesta, se coló en su nave. Ella se impresionó mucho porque era exactamente igual a la nave con la que llegó al planeta Donuts. Durante el viaje se quedó dormida y al no hacer ruido Zack no se dio cuenta de su presencia. Dos horas después, llegaron al nuevo planeta llamado “Trébol”. Era increíble porque tenía muchos arcoíris, duendes y margaritas, las flores preferidas de Amanda.
Al salir de la nave Zack vio que Amanda lo siguió al Planeta Trébol, tal y como tenía planeado le invitó a pasar el tiempo con él para divertirse.
Los días pasaban tranquilos y Zack seguía con su plan, Amanda se había hecho muy amiga allí de una margarita un poco amable y muy graciosa y con una personalidad especialmente creída, aunque a ella le parecía especialmente graciosa. Los días para ella se pasaban enseguida.
Meses después su hermano el Principito Yuser invadió el planeta de Amanda: “Hay que pelear para ganar y quedarse con el planeta”. La Principita estuvo de acuerdo con el trato. La Principita se preparó durante una semana física y mentalmente porque sabía lo tramposo que era su hermano y Zack la ayudó en el proceso. El día
de la batalla se encontraron en el bosque. Durante la pelea Zack quiso disparar a Amanda, pero Micu se interpuso entre ellos, quedando gravemente herido. En la guerra, Amanda descubrió que Zack estaba en el equipo de su hermano, lo que le hizo sentir traicionada. Después de que todo el mundo se quedara impresionado con lo que había pasado y llorando un buen rato, llegó repentinamente un duende de un arcoíris cantando y saltando en vez de caminando (algo muy típico de los habitantes del Planeta Trébol). Con una gran sonrisa le echó unos polvos extraños a Micu, quien despertó adolorido pero vivo. Amanda se quedó impresionada y terminó la pelea con su hermano. Finalmente ella ganó. Después de un tiempo perdonó a su hermano y se mudó a vivir con él, la margarita y Micu al Planeta Tierra.
¿Y qué pasó con Zack? Él se fue a prisión, ya que al parecer era un estafador con muchos antecedentes.
FIN Autores: Izan Puentes López, Yassir El Mokadem, Abrar Bhaila, Daniela Sánchez Gonzalo y Sofía Molina Aparicio
Mamerta y los planetas
Érase una vez...
Un planeta hecho de pan llamado Bimbo cuyos reyes eran la reina Josefina y el rey Juan. Vivían con su hija Mamerta en el castillo Pandemolde. La Principita Mamerta iba a un colegio llamado “Juan Luis Vives Barra de Pan” donde conoció al que ahora es el Principito Manolito. Un día, mientras se tomaban un botellín, escucharon un ruido, así que cogieron los botellines y fueron a ver qué pasaba. A mitad de camino se les cayeron los botellines y se murieron las flores que habían tocado la cerveza.
Cuando llegaron vieron que el volcán Pan había estallado y estaba echando panes ardiendo así que tuvieron que irse a otro planeta en su cohete hecho de pan.
Fue un viaje muy largo de tres días y medio. Cuando llegaron a Zoolandia, el planeta en el que reinaba la vegetación, se encontraron con un lince llamado Tilín y a su mejor amigo el zorro llamado Ezequiel.
El zorro Ezequiel llevaba en la boca un pollo muerto a la mitad, lo dejó en el suelo, y se lo empezó a comer. La Principita Mamerta se traumó y se desmayó, pero por suerte el lince y el zorro les indicaron el camino para llegar al hospital Zoo. Cuando iban al hospital, se estamparon con un árbol por estar mirando a las musarañas y la Principita Mamerta perdió la memoria al darse con una piedra en la cabeza. Cuando llegaron les dijeron que era grave y que recuperaría la memoria en tres o cuatro días. Sus padres se preocuparon y se fueron a otro planeta en busca de atención médica. Cuando llegaron al planeta Urgencias fueron a un hospital, y allí pudieron solucionar la pérdida de memoria de Mamerta. Quisieron explorar y vieron que, en vez de casas, había hospitales, las bibliotecas solo tenían libros de medicina y que todos llevaban bata blanca.
Una persona de bata blanca se acercó a ellos y les dijo que se llamaba Gilberto y que si querían ser sus amigos. Todos dijeron que sí querían serlo, y el Principito Manolito le contó lo que había pasado en su planeta, así que Gilberto les indicó el camino hacia el planeta helado y les dijo que iría con ellos. Cuando llegaron en su cohete de pan al planeta Helado se encontraron con los monstruos de hielo que los empezaron a perseguir. Aunque se escondieron los encontraron y cuando iban a raptarlos, la Principita empezó a contarles su historia. A los monstruos les dio pena y los dejaron coger hielo de su planeta para enfriar el suyo. Cuando fueron a por el cohete se encontraron la única margarita del planeta y se la llevaron.
Cuando llegaron a su planeta lo enfriaron con el hielo y se dieron cuenta de que la margarita se había hecho más grande. En un rato era tan grande que con dar un pisotón temblaba todo el planeta.
El lince Tilín intentó morderla, pero no la hizo nada ya que era muy grande. La margarita intentó destruir su bar favorito, entonces se acordaron de que la cerveza
mataba a las flores así que cogieron diez botellines de cerveza y se los tiraron a la flor. La margarita cayó al suelo moribunda y aprovecharon para clavarla una espada de acero. Finalmente, tiraron la margarita fuera de su planeta, se tomaron unos botellines y todo acabó bien.
FIN
Autores: Marco García Manzano, Hugo Domínguez Martínez, Innas El Makssoud y Daniela Linares Rivas
5ºc
Ganador de 5ºB de primaria
El viaje al planeta Deseos
La aventura de Rosita
El viaje al planeta Deseos
Érase una vez, en un bosque vivía una principita llamada Emily. Era una joven alta, simpática, valiente, inquieta y apasionada por todo lo relacionado con el espacio.
Emily tenía un gran sueño, explorar el universo.
Un día caminando muy distraída por el monte, se chocó con una piedra gigante, golpeándose en varias partes del cuerpo.
Al poco tiempo, pasó por allí un lince con un poder extraordinario. Podía volar y teletransportarse en distancias largas. El animal ayudó a levantarse a Emily, que permanecía sentada en el suelo al lado de la enorme roca. Ella muy agradecida le puso el nombre de Eric, que significa valiente y educado. Emily, que seguía pensando en su gran sueño, preguntó al lince si la podía ayudar a conseguirlo.
Eric le respondió:
- Si quieres te puedo llevar al planeta Deseos. Allí existe una flor mágica, una margarita, única en su especie, de pétalos de colores como el arcoíris, que cumple todos los deseos.
- ¡Síiiiiii! ¡Me encantaría! Respondió muy ilusionada y entusiasmada. Después de tantas emociones, Emily se quedó dormida mientras que Eric la teletransportaba al planeta Deseos. Cuando la principita despertó, habían llegado al destino. Ambos fueron a dar un paseo para poder observar las impresionantes vistas y rincones que había en aquel lugar.
En el camino, se encontraron con cuatro niños de aproximadamente once años, de los cuales se hicieron amigos al momento. Todos juntos decidieron comenzar la aventura de explorar nuevos y bonitos espacios.
Emily descubrió sitios que nunca había imaginado, como el universo de Nubelandia, lleno de nubes esponjosas y algodonosas de un blanco muy luminoso, la galaxia Brillibrilli, con toneladas de purpurina en todas partes, el cometa Arcoíris o las estrellas de la hora que van marcando el tiempo a cada instante. Eran espacios maravillosos e increíbles que difícilmente podrían olvidar. Pero Emily recordó que debía buscar la flor mágica para poder cumplir su sueño. Todos buscaron sin descanso a la margarita. Emily pensó que sería mejor separarse, para poder encontrarla antes, pero se adentraron demasiado en el planeta y se perdieron.
Al cabo de un rato aparece ante sus ojos, la margarita.
Emily estaba desesperada, había perdido la pista de sus amigos y pidió ayuda a la flor. Ésta le dijo que, para poder ayudarla a encontrar a sus amigos, tenía que superar tres pruebas.
Una de ellas, consistía en dar un salto a los meteoritos de Júpiter. Emily dio un salto, pero se hizo daño. La flor le dio otra oportunidad y la principita, con mucha fuerza e impulso, consiguió dar un brinco perfecto.
La segunda prueba, trataba de ir en bicicleta por los anillos de Saturno. Pero había un problema. Emily no sabía montar en ella. Esto no fue ningún inconveniente ya que era muy valiente y decidida, y ella misma siempre decía: “nada es imposible si no lo intentas”. Así que, se subió a la bicicleta y consiguió ganar la segunda prueba. La tercera y última prueba era la más difícil. Tenía que decidir entre seguir cumpliendo su sueño explorando el espacio o volver a estar con sus amigos. Ella lo tenía muy claro, prefería encontrar a sus amigos. Ya había logrado una pequeña parte de su sueño y la amistad que había surgido entre ellos era ahora lo más importante. No querían separarse nunca más, así que decidieron quedarse a vivir con ella en el bosque. Todos juntos lo celebraron con ricos dulces, como los bombones típicos de Dulcelandia, las piruletas originarias del cometa Arcoíris, palomitas bicolores, una tarta kínder con leche condensada multicolor y un sinfín de variedades deliciosas.
Desde entonces vivieron felices para siempre en el bosque con una gran amistad entre ellos y muchas aventuras por vivir juntos.
FIN
Autores: Sara Linares Rivas, Betsabé Nuñez Manzano, Álex Rodríguez Toledano, Ayoub Saadi, Christian González Braña, Valeria Navarro Verano, Bilal Jaldoun Benaicha, Elena Paz Fernández Pacheco Pareja y Adrián Satur González.
La aventura de Rosita
Érase una vez una principita a la que todos conocían con el nombre de Rosita. Residía en un palacio de oro rosa lujoso con diamantes incrustados. Allí vivía con sus padres, David y Anna. Tenían un jardín con plantas y flores muy coloridas y vistosas.
Un día su amigo Trince, un lince de patas largas y cola corta y con un pelaje en tonos parduzcos y diminutas manchas negras, llamó a la puerta del palacio porque había encontrado un portal en el bosque que los llevaba al planeta Amistad. El portal estaba protegido por numerosas margaritas muy llamativas, grandes, de tallos delgados y alargados con pétalos blancos. Rosita y Trince decidieron entrar, aunque el animal no pudo porque se le enganchó una pata en un arbusto. Rosita tenía que idear un plan para regresar a su mundo. Se quedó toda la noche pensando.
A la mañana siguiente, sus padres, preocupados porque no llegaba al palacio, fueron a buscarla. Cuando llegaron al bosque, encontraron a Trince atrapado en el arbusto. Lograron sacar su pata de la planta y les contó lo sucedido. Más tarde, el lince llevó a la familia de Rosita al portal que se estaba desvaneciendo. Cuando sus padres y Trince se dieron cuenta que el portal estaba desapareciendo, no lo dudaron y entraron rápidamente. Al pasar, se encontraron a Rosita. Todos se alegraron de verla, pero la felicidad no duró mucho, porque el portal se cerró completamente. No sabían cómo salir. A lo lejos, localizaron una puerta que los llevaba a un laberinto. En la pared del laberinto había un letrero que les indicaba que si seguían el camino correcto los llevaría a una de las muchas ciudades del planeta. Cuando pudieron cruzar el laberinto, que no fue tarea fácil, vieron que la ciudad estaba esclavizada. A lo lejos observaron un castillo enorme de varios pisos, con torres, almenas y puentes levadizos. Cuando se acercaron a él, preguntaron a los guardias que lo custodiaban quién vivía en ese lugar. Los guardias les dijeron que allí residían el rey Leonard y la reina Elisabeth. Unos reyes muy autoritarios que imponían su poder y hacían que todos los habitantes de la ciudad trabajaran para ellos en condiciones muy difíciles. Los reyes tenían tres hijos que querían ayudar a los habitantes del planeta Amistad para que dejara de ser una ciudad esclavizada.
Cuando cayó la noche Rosita, sus padres y Trince, se colaron en el castillo para descubrir qué tramaban los soberanos.
Los hijos del rey y la reina seguían despiertos. Escucharon pasos, así que decidieron ir a ver qué sucedía. Allí, se encontraron con Rosita, su familia y el lince Trince. Los hijos de los monarcas les contaron el plan que tenían preparado sus padres. Éste consistía en que el planeta Amistad dejara de existir.
Rosita, Trince y su familia actuaron rápido. Aunque era por la noche, fueron a despertar al rey y la reina y les mandaron en un avión a un planeta muy lejano que estaba desierto, junto a sus guardias. Viviendo allí ya no harían daño a nadie. Los hijos de los reyes se quedaron a vivir en la ciudad junto a sus habitantes, que dejaron de ser esclavos.
Al día siguiente, la ciudad descubrió que habían vencido al rey Leonard y la reina Elisabeth y todos los vecinos tomaron la decisión de coronar a los padres de Rosita, como la reina Anna y el rey David.
Rosita, sus padres y Trince se quedaron a vivir en el castillo. Desde entonces ese lugar se convirtió en una ciudad de paz y amor y todos sus ciudadanos fueron felices y comieron perdices. FIN Autores: Noa Cuesta Sánchez, Paula Rodríguez Hernanz, Julieta Ariana Birriel Holenweger, Dylan Morales Álvarez, Miranda Laisha Martínez Acosta, Hugo Sánchez Saugar, Sara Isabel Rodríguez Darias, Abderrahman Aoulad El Arbi y Yustin David Moreno Bermeo.
6ºA
El capitán Plátano
Una aventura inesperada
El capitán Plátano
Había una vez un niño llamado Antonio, que soñaba con ser científico y sus amigos le decían que nunca iba a serlo. Le decían que no podía serlo porque sacaba malas notas. Aun así, él se esforzaba mucho. El problema era que se distraía demasiado y tuvo que repetir curso. Sus padres veían esa situación y le enviaron a otro colegio a las afuera de la ciudad. Al cabo de un tiempo conoció en su nuevo colegio, a un grupo de tres niños. Se llamaban: Luis, Paco y Manolo que tenían el mismo sueño que él, ser científicos. Se hicieron amigos. Un día antes de pasar al instituto, estaban hablando de experimentos en el futuro y se les acercó un niño llamado Carlos que quería ser ingeniero. Le añadieron al grupo. Aquel niño estudiaba mucho y era muy aplicado y hacía experimentos en su casa, que salían exitosos. Un día, estaban hablando de los inventos que hacía Carlos. Quería crear una máquina del tiempo. Al cabo de los años, en tercero de la ESO planearon traer un lince a clase, llamado Aitor, para hacerle una broma a la profesora que les caía mal. Entonces se pusieron manos a la obra. La madre de Carlos era la dueña de un zoológico, sabiendo esto, los niños pensaron lo siguiente: Carlos se encargaba de robar las llaves de la furgoneta de su madre y del zoológico y de llevar la furgoneta al zoológico. El padre de Manolo tenía una carnicería y Manolo robó a su padre 5kg. de carne de ternera. Luis, Antonio y Paco se escaparon de casa para recoger a Carlos y Manolo y desactivaran las cámaras del zoológico. Al día siguiente, se pusieron manos a la obra. Cuando estaban en el instituto, soltaron el lince y salieron corriendo y se encontraron una cartera con una tarjeta de crédito y con un papel que ponía la clave de la tarjeta. Con el dinero que pudieron sacar podrían comprar una casa mediana con un bunker. Decidieron que harían su laboratorio. Después de unos años, Carlos encontró una maquina rara en la casa. Carlos se tiro todo el instituto perfeccionando la máquina. Hasta que un día logro crear la máquina del tiempo deseado llamo a sus amigos para probarla. Mandaron al pasado a Antonio para que no repitiera curso. Tendría menos años y tendría más tiempo
para sus experimentos. Cuando lo consiguió, volvió. Tras unos años, se mudaron a la casa que tenían planeada. En esa casa, empezaron a crear una máquina para dar vida a los objetos. Entre todos lograron hacerla en un año. Probaron hacer el primer experimento con una margarita y salió bien. La llamaron Principita y vieron todo lo que podía hacer, podía saltar muy alto, correr muy rápido… Carlos propuso hacer una nave espacial para enviarla al espacio y así lo hicieron. La enviaron al espacio, a un planeta llamado Juspiter, que estaba deshabitado. La dejaron ahí. Después probaron con un plátano y ese experimento era peculiar porque era como un niño promedio de altura y tenía superpoderes. Lo llamaron “El Capitán Plátano” y sus poderes eran: volar, tener invisibilidad y superfuerza. Antonio le dijo al Capitán Plátano que quería vengarse de ciertos niños que se burlaban de el en el colegio anterior. Pero Capitán Plátano decía que no hacía falta. Pero Antonio insistió en que sí. El capitán Plátano cansado, aceptó. Con la máquina del tiempo lo enviaron a su colegio antiguo. Fue allí y el Capitán Plátano hizo que los niños se distrajeran usando la invisibilidad en el colegio, en casa, en todas partes. Lo consiguió, los niños repitieron curso y volvió. Cuando volvió, los amigos esteban enfadados porque al volver, como estuvo tanto tiempo fuera, rompió la máquina y lo echaron. Fuera de la casa, el Capitán Plátano miró al cielo y una nave espacial caía del cielo y la siguió volando. Cuando llegó donde se había estrellado, salió una margarita y el Capitán Plátano le dijo, ¿Cómo te llamas? ¿Quién eres? La margarita respondió: me llamó Principita y soy un experimento científico y me creo un científico llamado Antonio. El Capitán Plátano dijo: ¡A mí también me ha creado un científico llamado Antonio! Pero… me echaron porque rompí la máquina del tiempo. Después idearon un plan. Querían vengarse. Querían robar la máquina para dar vida a las cosas. Con su invisibilidad, Capitán Plátano, se infiltró en casa de Antonio robó la máquina e hicieron un experimento con una naranja que salió con varios superpoderes: Se podría separar en gajos, tener soldados con cada uno de los gajos irían llenos de un veneno que había creado. Y ellos tres se hicieron amigos y se fueron a vivir a otro planeta. Y esto es verdad y no miento y como me lo contaron te lo cuento.
FIN
Autores: Mariano Fernández García, Tania Bruno Becerra, Christian Campelo González, Pablo García Bravo, Estrella Soto Jiménez, Anuar El Khayati
Una aventura inesperada
En tiempos de Mari Castaña había una bella principita llamada Chloe. Era una niña de
11años, de pelo rubio y ojos verdes claros. No vestía como otras princesas, le gustaba vestir
cómoda y normal. Vivía con sus padres en un gran palacio en el bosque, lejos de la ciudad.
También tenía como mascota un lince llamado Poy.
Después de un largo tiempo la principita se hartó de estar encerrada en el palacio y quería escapar
a la ciudad. Pero sus padres eran muy estrictos y no la dejaban salir. Ella se sentía lo
suficientemente mayor pues en una semana cumpliría 12 años, para poder irse. ¡Quería conocer
la ciudad ya!. Al día siguiente, por la noche, decidió escapar del palacio. Bajó las escaleras,
intentando no hacer ruido, porque Poy se distrae con una mosca y así ocurrió. La oyó y salió a su
encuentro y con su cola casi tira un jarrón. Chloe con sus reflejos de Spider-Woman rápidamente
atrapó el jarrón. Después de ese pequeño incidente, Chloe salió en busca de amigos. Después de
varias horas caminando, se hizo de día. Se encontró a un niño pelirrojo de ojos verdes en el
camino.
–Hola –dijo el niño.
–Hola –dijo Chloe– ¿Cómo te llamas?
–Me llamo Antonio y estoy perdido.
–¿Cómo te has perdido, Antonio?
–Pues, estaba en el supermercado con mi madre, me distraje con unos cereales y después ya no
estaba.
–Y... ¿Qué haces en medio de este camino?
–Estaba buscando margaritas para mi madre que son sus flores favoritas.
–¿Qué es una margarita?
–Es un tipo de flor, es ...¡Eso! –señaló el niño.
El niño intentó arrancar la flor pero estaba demasiada enganchada al suelo. Tiró con todas sus
fuerzas y de repente aparecieron en otro lugar.
–¿Dónde estamos? –preguntó Antonio asustado.
–Parece que estamos en otro planeta. Aquí hay un cartel que pone Rakitan.
Chloe estaba asustada, pero a la vez contenta, porque por fin tenía un amigo con lo que tanto había
soñado. Los dos estaban muy asustados y a la vez contentos ya que habían descubierto algo nuevo.
Se dieron cuenta de que no podían quedarse mucho tiempo porque sus padres estarían
preocupados por ellos.
Aquel planeta era extraño, había muchos animales raros, que no se podían encontrar en ningún
lugar del mundo. ¡Ni en el zoo de Madrid!. Los niños decidieron ir a buscar un sitio para pasar la
noche. Chloe no podía dormir porque echaba de menos a Poy y lo único que hacía era llorar.
Antonio la consolaba y pudieron dormir.
Al día siguiente hablaron. –Antonio, tenemos que volver ya a nuestro planeta, echo de menos a mi mascota.
–¡Ah!, ¿Tienes una mascota?.¡Yo también!. Tengo un conejo.
–Pues, yo tengo un lince, y lo necesito ver ya, así que déjate de tonterías y vámonos de aquí –dijo
Chloe muy enfadada.
–Vale, vale, relájate –dijo Antonio.
Chloe cogió del brazo al muchacho y se le llevó para buscar una solución. Recorriendo todo el
planeta en busca de algún portal o algo que lo llevase a su hogar. Se encontraron a un unicornio
llamado Ángela. La unicornio tenía un ala un poco rota y una melena rara. Chloe y Antonio le
contaron su problema. Ángela decidió ayudarles a llegar a su casa. Tres horas más tarde, después
de dar varias vueltas a este planeta, al fin encontraron un portal y con miedo decidieron entrar.
–Bueno, es el momento de separarnos dijo Ángela con pena. Me lo he pasado muy bien con
vosotros, este ratito. Me habéis enseñado muchas cosas. Os echaré de menos.
–No, no ¡tú te vienes con nosotros! –Dijeron los muchachos.
Y se metieron en el portal, y aparecieron en su planeta. Al llegar allí buscaron el palacio de Chloe.
–¿Dónde me quedaré a vivir? –Preguntó la pequeña unicornio.
–¿Y yo? –dijo Antonio.
–¡Os quedaréis en mi palacio! –propuso Chloe.
–¿Estás segura? ¿Tus padres no dirán nada? –dijo Antonio inseguro.
–¡Qué sí! ¡Qué no pasa nada!
Y se fueron al palacio de Chloe, al abrir la gran puerta del palacio, se encontraron a los sirvientes
en el sofá, los padres llorando en las escaleras y a Poy hinchándose a hamburguesas del Burger
King en la cama de Chloe. –¿Qué es esto? –exclamó Chloe.
–¡¡Chloe!! –dijeron los padres alegres– ¿dónde estabas?
–Uff… Es una larga historia, ya os lo contaré. Os traigo visita.
–¡Hola! –dijeron Ángela y Antonio.
El lince, en cuanto escuchó a la niña bajo las escaleras. Se abrazaron todos muy contentos y aquí
comenzaron este cuento que hemos contado. Y colorín colorado queso con albóndigas habéis
tragado.
Si queréis segunda parte votarnos. Autores: Nora, Ilyas, Pablo M, Salomé, Christopher y Ángela.
6ºB
La llamada de lo salvaje
El reino mágico
La llamada de lo salvaje
Cuenta la historia que hace mucho tiempo existía un planeta llamado Pisospicados, que tenía unos recursos muy exóticos pero era muy pobre. Allí habitaban un rey, una reina y su hija, la principita Colectt.
Un día, el planeta vecino, se enteró de los recursos exóticos que tenía el planeta y decidieron atacarlo para quedarse ellos con los recursos y llevarse a los ciudadanos como esclavos. Durante el ataque, la reina envolvió a su hija en una pequeña manta, la metió en una cesta y la puso en el río galáctico que conectaba diferentes planetas, donde se la llevó la corriente al planeta vecino. Dos horas después, la principita se quedó atascada en la arena de la orilla del río, y empezó a llorar. Justo en ese momento, pasaba por allí un lince llamado Mortis, que la recogió para criarla junto sus cachorros. La cuidarían como si fuese una más de ellos.
Años después la principita creció. Cuando cumplió dieciocho años, la pareja de Mortis, Luna, se puso muy enferma. Mortis la pidió a la principita Colectt que fuese a por una margarita llamada Bianca, que tenía una esencia mágica que curaba todo y que se encontraba en un lugar secreto de Pisospicados.
La principita emprendió su viaje hacia Pisospicados.
Mientras caminaba, vino un fuerte viento y un papel la tapó los ojos. Cuando se lo quitó, vio que era un mapa que la dirigía al lugar donde estaba la margarita Bianca.
En su camino, encontró dos ciervos que la ayudaron a encontrar a la margarita. El primer amigo se llamaba Kit, que era un ciervo grande y rojo. Y su hermano Kat que era azul y se conocía el camino hacia Pisospicados muy bien.
Continuaron su camino hacia Pisospicados.
Cuando llegaron al planeta, estaba rodeado de guardianes armados. Ante eso, Kat, les condujo por un atajo que el conocía para entrar al planeta. Entonces entraron y Kit explotó la puerta con una patada voladora. Allí se encontraba la margarita; una biblioteca. Entraron a la biblioteca y escogieron un libro para tirar de él y abrir un pasadizo secreto que indicaba el mapa.
Abrieron el pasadizo secreto y encontraron la margarita pero... ¡No era tan fácil! Ya que había muchas trampas que no sabían esquivar. Después de un rato buscando, descubrieron un botón que lo desactivaba.
Presionaron el botón, desactivaron las trampas, entraron a por la margarita, la recogieron y se la llevaron al lince. Luna se la tomó y se curó.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Autores: Adrián, Ismail, Leo, Ainhoa Campelo
El reino mágico
Hace mucho en el planeta “Jiyx-21” había un reino gobernado por unos reyes. Tenían dos hijos. El hijo se llamaba Jaime y la hija se llamaba Mía. Mia era la hermana mayor. Aesta la apodaban la “Principita”, porque se comportaba como un chico y quería sercaballero. Así que un día empezó el plan de Jaime de hacerse con el poder que él creía que era suyo. Se comunicó con un reino vecino y acordaron atacar al reino de suspadres, a cambio de la mitad del oro del reino del que quería apoderarse. Unos mesesmás tarde empezó la guerra. Mía dirigía el frente de la batalla, mientras sus padres serefugiaban junto a su gente en el castillo. Lo que ellos no sabían era que el otro reino había infiltrado a algunos caballeros. En en ese momento se inició el plan de matar alos Reye. Un ciudadano salió corriendo a avisar a Mia de que se habían infiltrados en elcastillo. Mía salió corriendo con algunos de sus caballeros a donde estaban suspadres. Se encontró frente a frente con los enemigos del otro reino. En esa la batalla,ganan los de los del otro reino y Mía se desmaya. Al despertarse Mía y ve a su hermanollevando, al del otro reino, una carroza, dentro de la cual están sus padres. Mia intenta levantarse, pero Mía se vuelve a desmayar. Horas después recupera la consciencia y ve que se encuentra dentro de un calabozo. Enfrente está su hermano. Allí reconoció a sus excompañeros de clase y juntos idearon un plan para escapar. Idearon un plan que dentro de poco veréis... Tras escapar encontraron una casa abandonada. Dentro de la casa se encontraron con un lince. Y ellos se asustaron. En eso el lince habló y dijo lo siguiente: -Tranquilas personitas. Soy el mago Balmasor.
-Y todos gritaron al unísono: - ¿¡El mago!?
Después el mago se transformó en su forma original. En un instante, el mago se movió hacia donde estaban ellos. Y les dijo: - Sé por todo lo que habéis pasado y por eso os ayudaré.
En eso, el mago estaba caminando hacia el patio. Los chicos no entendían qué estaba pasando, hasta que el mago cogió una Margarita y se abrió una compuerta del suelo, mágicamente. Se vio su casa mágica. Les invito a entrar. Se quedaron dos días para planificar como acabar con Jaime y su ejército. Cuando terminaron de idear su plan el mago les regalo varios caballos que tenía en su establo secreto. Durante el camino al reino de Jaime, cayó una gran nevada que les dificultó su camino. Horas después llegaron al reino. Intentaron entrar a la torre principal donde se encontraba Jaime. Minutos después entraron a la torre principal, y escucharon a varios caballeros decir algo sobre los padres de Mia y escucharon donde podrían estar los padres de Mia. Momentos después salieron a las afueras del castillo y vieron a Balmasor. Quien les contó que en cada reino por ley debería de haber como mínimo tres magos.
Y el reino de Mia solo tenía uno que era él. Aunque el era el más poderoso de todos porque tenía todos los poderes de los demás magos juntos. Esto les disgustó, pero les alegró a la vez. Volvieron dentro del reino de Jaime para ayudar a sus padres Balmasor les creó un portal donde estaban los padres de Mia. Todos tenían miedo de atravesarlo pues no sabían que había detrás. después de que entrara Mia y les dijese que era seguro los demás entraron, allí estaban sus padres. Ella se alegró mucho de verlos y les ayudo a salir. Cuando atravesaron el portal, ella le contó todo.
Días después, el reino de los reyes (que ahora se convirtió en el de Mia) fue a combatir al de Jaime sin aviso previo. Terminaron ganando en la batalla
Mia estaba escondida porque le perseguía varios caballeros, y estaba herida. Mientras ella estaba escondida recordó el plan que ideo con sus amigos en el calabozo. Ahora sí era el momento de contar el plan. Lo que hicieron fue que ella se acordó de que sus padres le habían regalado un saco mágico que contenía herramientas por si acaso algún día lo necesitaba. Justamente ella se acordó de que había una pala. Se puso a escarbar el suelo y no tardó en encontrar un lugar seguro gracias a que también guardo una fruta mágica que le dio mucha energía. Con lo que ella no contaba era que seguía perdiendo sangre por la herida. Cuando se quiso dar cuenta había perdido la conciencia otra vez. Momentos después despertó en un hospital. Lo que tenía encima de su cama era un lince de peluche, una margarita y una carta que ponía: “de parte de Balmasor”.
Cuando se levantó había médicos enfrente de ella. Les conto todo lo sucedido. Los médicos le dijeron que todo había sido un sueño y que había estado en coma durante veinte años.
Ella no se creía y les dijo:
–Pero y esta carta.
-Ellos le respondieron:
Te la trajo un familiar tuyo.
Minutos después cuando ya se fueron los médicos, ella inspeccionó bien la carta. Detrás ponía ¡:No todo era un sueño niña! Autores: Jaber, Iñaki, Jimena, Ainhoa y Héctor
6ºC
Las aventuras de Lucía y Lucas
Un sueño de fantasía
Las aventuras de Lucía y Lucas
En un lugar y un tiempo muy extraño, había dos amigos. Lucas, que era un lince un poco torpe y muy simpático, y Lucía, que era una principita, que era lista y rubia.
Los dos eran muy buenos amigos y querían viajar por la galaxia para poder llegar a un planeta llamado Nexus-01, donde se encontraba una preciosa margarita escondida en las profundidades de ese planeta. En la nave iban, además de ellos, otros amigos y amigas. Todos en la nave disfrutaban de una buena fiesta, con hamburguesa y bebidas. Cuando se enteraron de que una persona llamada Rubén de este planeta, que formaba parte de una Agencia de Villanos, había robado la margarita, se pusieron a pilotar la nave para localizar a Rubén, llegaron a varios planetas.
De pronto se dieron cuenta que eran las nueve de la noche, y comenzaban a desanimarse. Cuando se estaban rindiendo, en el momento menos esperado, vieron a Rubén corriendo por el planeta Nexus-1539, donde se encontraban ellos en ese momento. Se escondió con la margarita en su guarida secreta. Pasadas unas horas Rubén, sus amigos, Lucía y Lucas se adentraron en las profundidades del Nexus donde se encontraba la base del escondite de Rubén. Acercándose a la puerta, vieron que tenía un código numérico. Intentaron averiguar el código para poder entrar, mientras Rubén se encontraba dentro de aquella base negra, con rayas amarillas, que daban un aspecto tenebroso.
Cuando lograron descubrir el código, que era 024321, vieron que la puerta estaba encajada. Tuvieron que entrar de una patada. Vieron que Rubén tenía una mascota llamada Firulais, que era un conejito blanco que estaba acariciando.
Lucía que en ese momento llevaba una bata de color rosa con estrellas y Lucas, un chándal negro y blanco llamativo.
La habitación era subterránea. Era naranja por dentro y tenía un sillón, una televisión de 120 pulgadas, una cama de matrimonio roja, unas luces led amarillas, las sábanas eran azules, y una cocina enorme con utensilios de cocina para cocinar. En el pequeño salón se encontraba la preciosa margarita. Fueron agachados a por ella. Firulais les descubrió.
Lucharon, pero ninguno podía hacer nada. Finalmente se juntaron y decidieron ser amigos. Rubén se montó en la nave y vio que era muy grande. La flor por fin volvió a las manos de Lucía y durmieron con ella en la mesilla. Al día siguiente, la flor estaba seca debido a que no le habían echado agua. Lucas, Lucia y Rubén al ver así la flor se alertaron y no supieron que hacer. Lo primero que se les ocurrió fue echarle agua y la flor mejoro un poco. Pero todavía estaban asustados. Les dio un poco de miedo, debido a que la flor seguía seca. Intentaron revivir la flor y lo consiguieron. Volvieron a su planeta para devolver la flor y cuando la devolvieron, se sintieron orgullosos y tranquilos.
Finalmente celebraron una fiesta e invitaron a todas las personas del planeta Nexus-01. Se lo pasaron muy bien y todos por fin disfrutaron juntos.
Y COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO.
Autores: AITANA, INÉS, AYOUB, DIVANA, MIGUEL Y AITOR.
Un sueño de fantasía
Hace muchos años, una principita llamada Samira coma y sus padres vivían en un planeta llamado Ogla. El planeta en el que vivían estaba poco habitado, ya que no había cosas bonitas que ver.
Un día, Samira salío de un paseo con sus padres. En el paseo se encontraron un prado de margaritas. Samira se puso muy feliz porque era la primera vez que había visto algo tan bonito. Se fue corriendo a buscar la margarita más bonita de todo el prado. Cuando la encontró, se la enseñó a sus padres. Un rato después, cuando llegó a casa, metió la flor en una caja especial para que no se marchitará. Unos meses después, dieron una alerta. Iba a caer un meteorito en su planeta. Tendrían que salir de él. Samira y sus padres decidieron ir al planeta Iscandora, que era el más cercano. Su familia, que era de la realeza, disponían de un cohete que les permitía ir de un planeta a otro. Antes de llegar a Iscandora hicieron una parada para descansar. Al seguir el viaje Samira se dio cuenta de que se había dejado su margarita. Pero sus padres le dijeron que no pasaba nada porque había muchas flores en Iscandora. no dijo nada y se dio la vuelta, ya que esa flor era muy especial para ella. Tenía que rescatarla antes de que cayese el meteorito. Al llegar al sitio donde se dejó a su la margarita, se encontró un lince oliendo la caja donde estaba la margarita. Samira se asustó y se escondió detrás de un muro. Pero el lince la escuchó y fue hacia ella. Cuando el lince llegó a Samira, la chica se dio cuenta de que podía entender al lince por telepatía. Según ella entendió el lince se llamaba Pepito y cómo se entendían, se hicieron muy amigos. Juntos regresaron a Iscandora. Sus padres ni se dieron cuenta. Cada día quedan para verse. Un día la margarita se perdió. No sabían cómo. Decidieron buscarla. Pasaron días, pero no la encontraban. Cuando por fin encontraron a la flor, se emocionó muchísimo. Había pasado tanto tiempo, que al encontrarla, había cambiado de color de blanco a rojo. Unos días después, Iba los tres paseando, pues a Samira, no se separaba de la flor ni del lince, decidieron que era hora de irse a vivir juntos. Los padres de Samira se lo prohibieron. Pero Samira ya era mayor de edad y podía decidir por sí misma. ¡Por fin podría vivir sola! Ahora no habría normas ni prohibiciones de sus padres.
De repente, escuchó ruidos. Estaba en casa con sus padres, empezó a pedir perdón por haberse ido de casa y no haber vuelto. Pero sus padres le dijeron que todo era un sueño y que no se preocupase. Desde ese día sigue buscando la flor de su sueño de fantasía y a su amigo el lince.
Y Colorín, Colorado, este cuento se ha acabado.
Autores: Salma, Sami, Mario y Anthonella
III Certamen CUENTOS GENIALES-24/25
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Created on April 3, 2025
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III Certamen de
Cuentos Geniales
Primaria
Curso 2024/2025
ÍNDICE
AULA ESPECIAL
3ºB
3ºA
4ºB
4ºA
5ºA
5ºB
5ºC
6ºB
6ºC
6ºA
Aula de Ed. Especial
Glapami
Premio al esfuerzo
Glapami
Había una vez un lejano planeta muy muy pequeño llamado Glapami. Allí vivía una principita, que se llamaba Blanca. Era revoltosa, graciosa, tenía el cuerpo de colores y el pelo tan blanco como los pétalos de una margarita. Un día apareció un lince con un paraguas de color naranja. Se llamaba Benjamín y era pequeño y peludo. Cuando llegó a un gran roble se encontró a la principita Blanca que estaba muy contenta comiendo uvas. Blanca y Benjamín jugaron en la nieve e hicieron un muñeco. Con una zanahoria hicieron la nariz, le pusieron un gorro negro y una bufanda de colores. Blanca invitó a su nuevo amigo a la cueva donde vivía en las montañas a tomar un chocolate con nubes. Después de merendar salieron a dar un paseo y se encontraron una llave que brillaba mucho. Estuvieron pensando de donde podía ser la misteriosa llave. Cogieron una mochila, metieron la llave y una linterna y se fueron a explorar. Se hizo de noche y salió la luna. Cuando llevaban un rato caminando vieron a lo lejos un volcán que entraba en erupción. La lava fue bajando rápidamente hasta ellos y muy asustados se fueron hacia la cueva. Mientras corrían vieron brillar una luz y al acercarse vieron una nave espacial. Tenía una puerta cuadrada muy grande que estaba cerrada. Probaron la llave y... ¡abrió! Dentro estaba Buzz Lightyear. Como no se entendían porque en Glapami hablaban galapabinés, Blanca dibujó pictogramas y le contó a Buzz Lightyear que había un volcán en erupción. Así que con la nave se fueron los tres a la Tierra para ponerse a salvo. Allí aprendieron mucho sobre los humanos, que eran muy parecidos a ellos, pero más altos y menos coloridos. Once semanas después volvieron a Glapami y vieron que la lava ya se había secado y no había peligro. Para celebrarlo hicieron una fiesta con todos los habitantes del planeta, que eran 300. Y… colorín colorado este cuento se ha acabado y colorín colorete por la chimenea sale un cohete. Autores: Malak, Luna, Pelayo, Ángel, Iván, Ainhoa y George
3ºA
Ganador de 3º A de primaria
Ganador del 2º ciclo de primaria
La vida y sus fantasías
¿La hora de jugar?
Planeta "623"
El mundo de las catastrofías
Planeta "Monstruo 7"
La estrella que quería ser grande
Érase una vez una principita que vivía de lujo, como no, como cualquier princesa, pero le faltaba algo, aunque tuviese de todo. Entonces, un día se levantó con una idea. ¿Cuál era la idea? Quería viajar en avión para poder tener, al menos, un amigo. Entonces, al día siguiente, viajó a un pequeño pueblo llamado Sotillo de la Adrada. Cuando llegó, pidió un hotel que fuese un piso para quedarse por una semana, y sí, consiguió al menos una habitación en el famoso hotel “La Perana”. Se sentó a descansar al llegar del largo viaje que se había dado. Al llegar a su habitación, la número 120, después de descansar, se fue a la playa con su bikini puesto. Cuando llegó a la playa, cogió su toalla para tumbarse hasta que un caballero llegó y le preguntó a la principita: —Perdone, mi majestad, ¿ha visto un cangrejo por aquí? La principita le contestó que no, saltando de miedo, y el caballero se fue. Al día siguiente, volvió a la playa a tumbarse en la arena, y el caballero Eric se encontró con la principita Adriana otra vez y le preguntó: —¿Que si había visto a su cangrejo? Y la principita le contestó que no, con cara de mal humor. El caballero se fue con cara de tristeza y la principita, al ver la cara que tenía, se levantó y le preguntó si quería ser su amigo. El caballero, cambiando de cara, le dijo: —¡Por supuesto! Y le dio un beso en la mano. Os estaréis preguntando: ¿por qué? Pues sí, a Eric, el caballero, le gustaba Adriana, la principita. Entonces eso evolucionó a algo más, como Romeo y Julieta. Después de que cada día quedaban cada dos por tres, Eric quería pedirle matrimonio, aunque tenía miedo. Pero la vida es corta y solo se vive una vez. Se arriesgó, así que al día siguiente quedaron en el campo y se lo pidió. ¿Y sabéis lo que le dijo? Pues ahora os lo cuento.
Le dijo que sí. Tenía una cara de amor ese día, ¡uyuyuy! si la hubierais visto. Van a celebrar la boda el 24 de marzo. —¡Uyuyuy! —gritó Adriana, la principita. Hoy era el día de la gran boda. Habían planificado todo para este día tan especial. Vino todo el mundo: los familiares de Eric y también sus amigos y amigas. Al acabar el día, estaban súper cansados, se les notaba la cara de cansancio. Y como ya eran marido y mujer, tendrían que tener una casa para ellos solos, y Eric tenía una, así que se quedaron ahí a vivir. Pero la casa estaba muy sosa sin un animal o una familia, así que fueron a un centro de adopción animal y preguntaron si tenían un perro o un gato. Les contestó la persona que trabajaba ahí que solo les quedaba un lince, y Eric y Adriana contestaron que lo querían. Entonces, el dependiente lo cogió y les dio el lince. Compraron muchas cosas para el lince, al que llamaron Principito. Al llegar a casa, colocaron las cosas de Principito, pero llamaron a Adriana y le dijeron que su familia había vuelto a casa. Os estaréis preguntando: ¿qué familia? Pues sí, Adriana también tenía una familia, pero cuando era pequeña, sus padres la abandonaron por un trabajo y Adriana se quedó sola, sin nadie que la cuidara. Pero eso ya es pasado. Adriana, con cara de tristeza, se fue a decírselo a Eric. Cuando se lo dijo, se le partió el corazón a Eric y este le regaló de todo: una margarita y chocolates para que no se fuera. Pero Adriana no iba a poder quedarse, así que se fue a hacer las maletas. Y cuando Eric abrió la puerta para ver qué hacía, la vio, pero no lloró. Le dijo: —Hasta luego. Adriana también dijo: —Hasta luego. Porque un "hasta luego" significa: "ya te veré". No como "adiós", que significa "hasta nunca". Y eso pasa porque no vemos lo bueno de la vida. Mucha gente dice que la vida es tonta, pero no, la vida no es tonta. Nos da la oportunidad de estar aquí.
¿Sabéis por qué lo dicen? Porque no nos damos cuenta de que nosotros estamos matando a la naturaleza en este mundo tan perfecto. Y por eso es un "hasta luego". FIN Nota de la autora: Espero que aprendáis esta lección: no seamos nunca racistas con las personas, animales o plantas, porque eso duele mucho. No importa el color de la piel, porque todas las personas pueden convivir por igual. Y quien no lo soporte, que aprenda a convivir.
¿La hora de jugar?
Había una vez una principita llamada Sofía. Un día fue a la juguetería, estaba abandonada. Entraron y era muy antigua. Entonces vio un peluche naranja (Dongdey) y se hicieron amigos. Dogdey le llevó a la puerta de informática, la abrieron y estaba muy oscura. Había dos manos de juguete, una azul y otra roja, también había una estatua de un peluche azul, tenía una llave. Sofía cogió la llave. Había un puerta, la abrió y había muchas margaritas. Al cogerlas nos persiguió el peluche azul como si fuera un lince. Llegamos a un portal, Dogdey me defendió y me despedí de él. El portal me llevaba a otro planeta llamado Calavera, todo era de color naranja hasta los animales. Entre unas rocas había un lince que atendía al nombre de Mario. Fin Autores: Denis Araque Mario Martín
Planeta "623"
Érase una vez, una Principita que vivía en un lejano planeta, llamado “623”. Allí, vivían con su amiga Alba y su mascota que, era un gran “Lince”. Todos vivían en una misma casa. A Alba le gustaban las flores. Unas de sus favoritas eran las margaritas. Un día, que estaban jugando tranquilamente, vieron una nave que iba en dirección al planeta 623. Cuando la nave aterrizó, se acercaron a ella y vieron salir a un humano. Al descender de su nave le preguntaron, al humano, cómo se llamaba y qué hacía en 623. Él les respondió que era explorador de planetas y que se llamaba Ángel. Rápidamente se hicieron amigos y visitaron juntos todo 623. Ángel propuso a Principita que se fueran, todos, con él en su nave a explorar otros planetas. Como Principita, Alba y su mascota “Lince” no tenían muchas cosas que hacer decidieron acompañar a Ángel en una de sus exploraciones, recorrieron la galaxia hasta que llegaron a uno de los planetas más alejados del suyo. Allí encontraron agua, comida y otros víveres, pues sus provisiones se les habían acabado. Era un lugar extraño pero, tenía una naturaleza muy llamativa y el campo estaba lleno de margaritas. Además también habían encontrado un libro misterioso que, era grandísimo tenía más de 3.000 páginas para leer. Al final decidieron ir a la tierra, llevarse el libro que encontraron, contar allí que, existía ese lugar, para que quién quisiera lo pudiera visitar. Y ellos se instalaron de nuevo, allí, para poder leerlo tranquilamente las 3000 páginas de aquel misterioso libro. Y de esta forma, colorín colorado este cuento se ha acabado. Autor : Daniel Saugar Rodríguez.
El mundo de Catastrofías
Un día el Principito se encontró con una chica muy guapa y con un lince. La chica se llamaba Marta y su lince se llama Toby. Ellos vivían en el planeta B-64. Un planeta secreto que es el más cercano al Sol, más que Mercurio y era más rojo que Marte. Pero había un problema, como eran de distinto reino los separaron para siempre. Pero un día se volvieron a encontrar y el Principito le regaló una margarita y la Principita le dió un beso. Después pasearon por un parque, pero por ese parque había dinosaurios, ¡Era un Parque Jurásico! Allí habia: T-Rex, Estegosaurus, Teranodones, etc... Se preguntaron ¿Porque habrá dinosaurios? Y se fueron a cenar. Cenaron piraña y a la mañana siguiente se preguntaron ¿Dónde estamos?, ¡Claro!, como eran amigos, se perdieron. Estaban junto a la charca de las pirañas, entonces dijeron ¿Qué vamos a comer?, el chico pensó ¡Piraña a la brasa!. Cenaron y se hicieron una cama con hojas y se quedaron dormidos. Cuando se despertaron oyeron unas voces aterradoras ¡AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! Y dijeron ¿qué será eso?, corrieron hasta un tronco. Y se escondieron, se miraron, se dieron otro beso y cuando pasaron quince meses se casaron. Autores: GAEL ÁLVAREZ, GUADALUPE GARCIA Y DANIELA BERNARDO
Planeta "Monstruo 7"
Había una vez un planeta muy lejano llamado: “Planeta Monstruo 7”. En él vivían muchos monstruos, buenos y otro malo, que se hacía pasar por bueno. Había un volcán en el planeta de los monstruos. El malo, tenía un laboratorio e hizo su mascota, “La Pirañita Robot”, entonces, se le ocurrió la idea de secuestrar a los demás monstruos buenos. Se le ocurrió empezar con el que más odiaba, su enemigo. "Pirañita", se puso a secuestrar “al enemigo” y cuando se lo trajo a su amo, los monstruos buenos explotaron el volcán con una margarita explosiva. De pronto, apareció un superhéroe muy conocido en el planeta "Malomán" era malo pero iba a salvar a “Kimi”, pero entonces, la piraña robot lo detuvo y, no pudo salvar a Kimy. Ocurrió entonces, que Lala y Lily los salvaron a los dos ”¡Lala y Lily salvaron el mundo!“ Maloman volvió a fracasar pero aún quedaba una esperanza Súper “Súper Max”, lo había estado entrenando durante muchos años para el gran día por si pasaba lo que le sucedido a Max y, claro, pudo con Lala y Lily que vencieron a su dueño Malomán pero no pudo con Kimi. Kimi peleó y peleó con Max y: “ pum, pum, patada wow, boom, boom, puñetazo… “””¡viva viva ¡Kimi, es el nuevo héroe!”” Así fue como Kimi pasó de ser malo, a salvar el mundo. Autoras: Daniela Bernardo, Sofía Striblea y Cayetana Díaz
La estrella que quería ser grande
Había una vez, en el cielo lleno de estrellas brillantes, una pequeña estrella llamada Lila que, aunque ella brillaba con fuerza, siempre sentía que no era tan grande ni tan resplandeciente como las otras estrellas. Un día, conoció una estrella que se llamaba Celeste, las dos juntas, fueron por mundos y mundos hasta que se rindieron por cansancio. Entonces, se dieron un abrazo para recuperar la fuerza. Otra de las estrellas que, se llamaba Principita, vio que estaban tristes y no prestando atención, decidió gritar: ! AHAHAHAH…¡ Lila, su amiga Celeste y todas las demás también se asustaron pero, como un día les había dicho la estrella Celeste que: “una estrella tenía poder de hacerles grandes y valientes”, fueron a su encuentro y, Lila le preguntaron a ella: “¿cómo te llamas?” ella le dijo: “ hola soy Estrella Hello Kitty y tengo poder”. La estrella Lila dijo:”¿ puedes hacernos grandes a mí y a mi amigo Celeste?. Al final, cuando les puso el poder, a Lila y a Celeste se pusieron tan grandes y brillantes que, Lila y Celeste se veían muy bien. Se pusieron tan contentas, que se dieron muchos abrazos y le dieron, también, muchos abrazos a la Estrella Hello Kitty y, fueron muy, pero que, muy felices. Autora: Khadija
3ºB
Ganador de 3º B de primaria
La principita y el mordisco
Aniden y Leila en la zarza gigante
El tesoro y la principita
La principita corre a un planeta lleno de experiencias
La principita Lara
La principita y sus amigos
Las vacaciones de verano
La principita y el mordisco
Érase una vez una principita llamada Estrella. Estela vivía en un planeta llamado Mercurio. Tenía un lince de mascota, se llamaba Leo. Un día vino un amigo de la principita. El amigo de la principita se llamaba Rodrigo. Juntos fueron a un bar. La principita se tomó un café y su amigo un té. Cuándo se terminó el té Rodrigo se enfadó con la principita y le robó a Lola, su margarita preferida. El lince que se dio cuenta se enfadó mucho y al irse el amigo le atacó. La principita castigó al lince. Y pidió ayuda para llevar a su amigo al hospital. El médico dijo a la principita que tenía que ingresar a su amigo Rodrigo en un hospital lejano, nada menos que en el hospital de Marte. Allí no se recuperaba y se lo tuvieron que llevar en helicóptero a un hospital de la Tierra. Cuando llegaron al nuevo hospital, el amigo de la principita se desmayó. Los médicos se asustaron y se lo llevaron corriendo a la camilla donde le iban a hacer unas pruebas. ¡LAS PRUEBAS HAN SALIDO MAL! -Dijo el médico asustado. 5 meses después salió del hospital, pero a los tres días de salir se murió. La principita fue a su funeral. Pasado un tiempo la principita se casó con un chico que se llamaba Roberto. Un día, cuándo el marido fue a trabajar, la principita robó un banco. Cuando el marido llegó a casa no estaba la principita , entonces el marido fue a la policía. La policía le dijo que su mujer había robado un banco y la habían tenido que llevar a la cárcel. El marido empezó a llorar mucho. Pero no le sirvió para nada llorar. Aunque estaba muy triste la dejó. 10 años después la principita salió de la cárcel. Cuando llegó a su casa se dio cuenta que allí no estaba su marido. La principita se puso muy triste. La principita se fue a Plutón, allí vivía en un piso pequeñito. Un día, el marido fue al piso de la principita y le dijo: -¿Me das otra oportunidad? y le pidió perdón.
Al mismo tiempo sucedió que el lince conoció a una lince chica llamada Valeria. Se hicieron novios. Cuando el lince chica se quedó embarazada, tuvo 3 hijos, llamados: 1ºPEPE 2º CLARA 3ºLINCITO Unos días después, la principita salió a comprar y se encontró con una princesa llamada Bella. Bella le dijo que era más guapa, pero Estrella dijo que no. Entonces la principita llamó a un moustruo que pasaba por allí para que dijera quien era la más guapa de las dos. El mostruo les dijo que las dos eran muy guapas. Pero dijo: -¡ESTRELLA ES LA MÁS GUAPA DEL MUNDO! Y colorín, colorado este cuento se ha acabado. FIN Autores: Héctor e Ian
Anden y Leila en la zarza gigante
Había una vez una principita llamada Leia que tenía un gran amigo llamado Aiden. Vivian en un planeta llamado Junior. A los dos les encantaba explorar el planeta. Un día durante su exploración se encontraron un lince y decidieron llevárselo a casa. La principita le dijo a su amigo: - ¿Tú crees que nuestras madres nos van a regañar? A lo que Aiden respondió: -No, no creo... ¿Cómo nos van a regañar por intentar salvar a un animalito tan indefenso? Leia contestó: -Bueno si tú lo dices… yo no estoy tan segura, pero confiaré en ti y si nos castigan será por tu culpa. Un día paseando los dos se encontraron una zarza gigante. Aiden dijo: - ¡Ahora sí que nos hemos metido en un buen lio! ¿Cómo vamos a atravesar esta zarza gigante? Y la principita contestó: - Bueno tendremos que pensar. Después de un largo rato a la principita se le ocurrió una idea y se la contó a su amigo: - ¿Y si saltamos? A lo que Aiden contestó: - ¡Tú estás loca! Como vamos a saltar eso, hay que pensar otra cosa. - ¿Pero el que? - respondió la principita. Sigamos pensando que algo se nos ocurrirá seguro. De repente Aiden dijo:- ¿Por qué no fabricamos una escalera con madera? Y enseguida Leia contestó: - Si claro, ¿Y de dónde sacamos la madera? Aiden pronto la replicó: - Es verdad, no lo había pensado. Entonces Leia dijo: - ¿Por qué no seguimos andando normal a ver si esta zarza tiene fin? -Ya claro, pero vamos a tardar un montón y nuestras madres nos van a regañar mucho por llegar tarde a cenar, contestó Aiden. -Sí, pero es la única manera de llegar a casa replicó Leia. -Bueno si tú lo dices, terminó diciendo Aiden.
Comenzaron a andar y se encontraron una margarita, decidieron cogerla y llamarla Lulú. Olía tan bien que el lince no podía parar de olerla. De repente la flor dijo: - ¡Para de olerme, que me molestas! Al oírla todos se asustaron, pero al rato Leia la preguntó: - ¿Tú eres una margarita hechizada o algo de eso? Y la margarita respondió: - Si, una bruja pasó por aquí y me hechizó. A esto Aiden la preguntó: - ¿Por qué te hechizó? Porque yo era muy bella y ella quería ser la bruja más bella del mundo –contestó la margarita. La principita y su amigo le dijeron a la margarita si quería irse con ellos. La margarita les dijo que no podía ya que estaba atada a la tierra. Los muchachos la dijeron que no se preocupara que ellos podían arrancarla de la tierra. La margarita les contestó que si hacían eso se rompería el hechizo de la bruja y ya no podría hablar nunca más. Entonces los amigos la dijeron que si, aunque no fuera con ellos los ayudaría a pasar la zarza gigante. Pero la margarita, aunque estaba hechizada, no tenía poderes para poder ayudarlos. Leia y Aiden siguieron buscando un camino para poder cruzar la zarza, en ese nuevo camino se encontraron con una chica llamada Lila, que en cuanto los vio les dijo: - Hola, ¿Os puedo ayudar en algo? Si, por favor llevamos aquí media hora y no conseguimos pasar esta zarza gigante. – Dijeron los dos amigos a la vez. - Sí, claro venid conmigo al castillo. Este es el castillo de mi padre. Dijo Lila. - OHHH tu padre es el rey del planeta Junior, dijeron los dos. Lila habló con su padre sobre lo que les sucedía a los nuevos amigos y el padre de Lila decidió ayudarlos. Como eran cuatro podían destrozar la zarza todos junto. Y así lo hicieron. Y colorín, colorado, este cuento se ha acaabado. Autoras: Julieta, Inés y Alba B.
El tesoro de la principita
Había una vez una principita llamada Lia. Ella venía a buscar un tesoro. El gran mago le contó que tenía que pedir ayuda a un lince llamado Diego, que vivía en el planeta Marte. Este lince había roto la última margarita de Marte llamada Rosi. La principita Lia fue a Marte en busca del lince Diego. Primero se montó en un cohete llamado Mega, era un cohete muy bonito de color rojo. En él fue a la luna a buscar a una amiga. A su amiga Eva. Eva era muy simpática y le gustaba mucho explorar. Las dos juntas fueron a Marte para coger el lince. Una vez que llegaron al planeta encontraron al lince Diego. En cuanto las vio el lince les digo que el tesoro estaba en un castillo pero que tuvieran mucho cuidado porque allí había un ogro. Cuando llegaron al castillo, el ogro atrapó a Lia, entonces Diego mordió al ogro en el pie. Lia y Eva lograron escapar y el ogro cayó en un acantilado. Finalmente encontraron el tesoro y se lo llevaron al gran mago. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado Autores: Martín y Achraf
La principita corre a un planeta lleno de experiencias
Érase una vez una principita llamada Laura. Ella tenía un lince que se llamaba Zarpas. Un día se fueron a un planeta llamado B12 y se encontraron con una margarita mágica que podía hablar y les dijo que se llamaba Olivia. Todos juntos se fueron a un planeta llamado Marte. Allí se encontraron a una amiga que se llamaba Julieta. De allí se fueron a otro planeta llamado Morado. Allí se encontraron con un amigo llamado Stitch. Caminando por el planeta se encontraron con un bebedor llamado Zorro. El bebedor se unió al grupo y juntos fueron a otro planeta llamado Calcetín dónde se encontraron con un vanidoso, un viejo amigo que se llamaba Héctor. Todos juntos decidieron ir a explorar otro planeta, el planeta Tierra. En este planeta le compraron un perro al vanidoso. Todo el grupo decidió viajar al planeta Carreras. Allí fueron a un restaurante llamado Paris y tomaron todas unas tortitas. Por sorpresa allí se encontraron con otro viejo amigo que era un geógrafo que se llama Lamberto. Mientras disfrutaban de las tortitas se le cayó un diente a Héctor. El ratoncito Pérez le regaló un viaje para él y para sus amigos a un planeta llamado Piruleta. En ese planeta vivía un amigo llamado Minino 1 por lo que le hicieron una breve visita. Una semana después volvieron a casa. La casa estaba ocupada y hubo un conflicto muy grande que no podían solucionar. Tuvieron que llamar al 112. La policía vino y dijo que salieran, detuvo al que había robado y lo mandó a la cárcel. El lince estuvo muy contento en la casa con su ama y sus amigos. Finalmente oscureció y cenaron bien. Y fueron felices y comieron perdices. FIN Autores: Mateo Fernández y Daniel San Juan
La principita Lara
Había una vez dos hermanos que se llamaban Lucas y Laura. Un día se escaparon de casa sin permiso y se fueron al bosque a jugar al escondite. Se perdieron en el bosque andando y andando hasta que se hizo de noche. Allí se encontraron dos regalos gigantes que ponía Laura y Lucas. Sin dudarlo ni un momento abrieron los dos regalos a la vez. A los lados de cada regalo había muchas flores que cobraban vida. Había 2 flores protagonistas que se llamaban Claudia y Rosa, que les dijo a los niños que dentro del regalo había una ubicación en la que aparecía un castillo en el que había muchos linces que protegían a la principita Lara. Lara tenía un lince favorito que se llamaba Lincito. Los niños siguieron la ubicación y visitaron a la principita Lara que se encontraba con dos amigos en ese momento, llamados Álvaro y Clara. Lo que no sabían Lucas y Laura era que sus padres eran muy amigos de la principita Lara. La principita llamó a los padres para avisar que estaban en su casa, para que no se preocuparan. Los padres les dejaron que se quedaran esa noche a dormir allí. Pero al día siguiente cuando volvieron, aunque les esperaba un castigo, también les esperaba un abrazo muy grande. Y Colorín, colorado este cuento se ha acabado. Autoras: Giselle R., Olivia G. y Alba S.G.
La principita y sus amigos
Había una vez una principita que se llamaba Olivia. Vivía en un planeta que se llamaba Mercurio. En ese planeta de repente apareció un señor que no, no era un señor, era un niño, que se llamaba Juan Pepito. Al cabo de un tiempo ya eran muy amigos, jugaban mucho, por lo que el niño decidió quedarse a vivir en ese planeta. Llegó un día en el que se aburrieron mucho y decidieron ir a la Tierra a comprar un lince, le pusieron de nombre Linci. Pero ocurrió algo terrible no se acordaban de su planeta y estuvieron explorando todos los planetas de la galaxia. Un día, durante la exploración, Linci cayó en un cepo y Juan. P, caminando por el bosque se encontró a Linci atrapado. Al principio se asustó mucho, pero vio que estaba en un cepo, entonces cogió un palo e intentó abrirlo, pero no pudo, así que pensó que necesitaba ayuda. Cuando quiso ir a pedir ayuda se dio cuenta que se había perdido e intentó abrirlo el solo una vez más. Después de mucho esfuerzo, pudo abrirlo. Linci tenía una herida muy profunda. Juan P. cogió un par de hojas para hacer una venda y se la puso a Linci. Se lo ató con lianas. Con el vendaje, Linci no podía correr muy rápido ni trepar a los árboles. Tenían mucha hambre. De repente se encontraron un murciélago y le pusieron unos calzoncillos y una diadema de unicornio. Cada vez tenían más hambre por lo que se apresuraron a buscar comida. Hasta que encontraron un limonero, como tenían tanta hambre, se los comieron todos con ayuda del murciélago. Se rebuscaron en el bolsillo hasta que encontraron un mapa y resulta que era el mapa para llegar a su planeta, entonces se montaron en una nave y tras dos meses de viaje llegaron a su planeta Mercurio e hicieron una gran fiesta. FIN Autores: Alicia, Manuela y Juan David
Las vacaciones de verano
Había una vez una principita que se llamaba Paula. Tenía 25 años. La gustaba llevar siempre una corona brillante. Tenía una margarita muy bonita, que se llamaba Ángela. También tenía un lince que se llamaba Leo. Leo nació en 2012. Era un lince un poco peligroso, pesaba 11.500kg. Paula tenía un gran amigo, que era un príncipe muy guapo que se llamaba Héctor. Héctor tenía un mayordomo llamado Ian que era muy guapo también. Ian daba clases de matemáticas y decía 5:10=2 y cinco por mil igual a mil. Era muy listo y tenía mucho interés. Un día fueron a un bosque donde había muchas flores, pero había un árbol que no tenía hojas. Allí se enamoraron. Otro día fueron de excursión a la jungla. Allí vieron muchos animales y se encontraron con un león que era vegetariano. El león decía que no le gustaba la carne de humano, que si lo comía vomitaba y no podía respirar. Finalmente se casaron y tuvieron 3 hijos. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado Autores: Tadeo y Adam
4ºA
Ganador de 4ºA de primaria
El meteorito de Winsher
El meteorito de Winsher
En un planeta llamado Winsher habitaba una principita llamada Nayeon. El planeta donde vivía Nayeon era muy grande, pero ella era la única habitante. Un día llegó un principito que se llamaba Félix, venía del planeta Starjen. En el planeta de Félix sólo había una margarita y un árbol. Al día siguiente de llegar Félix, decidieron salir a dar un paseo y cual fue su sorpresa cuando se encontraron con un lince. El lince les dijo que no se asustaran que estaba muy solo y les pidió que fueran sus amigos. Ellos aceptaron muy contentos porque así estarían los tres juntos. Neyeon, Félix y el lince se hicieron muy amigos, estuvieron jugando durante mucho tiempo. Al anochecer, Félix y Nayeon se quedaron solos y estuvieron charlando para conocerse mejor. Entonces… - ¿Tú eres del planeta Starjen? dijo Nayeon. - Sí, contestó Félix. - ¿En tu planeta hay más personas que tú? siguió diciendo Nayeon. - No, en mi planeta sólo vivo yo. - ¡Ahh…!!! ¿y qué haces tú solo? - Suelo quitar las malas hierbas y cuidar de mi margarita, dijo Félix. Félix se queda pensando y pregunta a Nayeon qué es lo que hacía ella y esta responde que dedicaba su tiempo a pasear y observar todo lo que la rodeaba.
Mientras hablaban se hizo de noche y se fueron a dormir. Cuando amaneció se dieron cuenta de que no tenían un nombre para el lince. Estuvieron debatiendo y al final decidieron que se llamaría Max y el lince estaba encantado porque el nombre lo habían decidido sus amigos. Un día, mientras Nayeon y Félix paseaban se quedaron muy sorprendidos por lo que vieron. - ¿Has visto eso? preguntó Félix a Nayeon. - Eso es… ¡¡¡un meteorito!!!! Tenemos que avisar a Max, respondió Nayeon. Estuvieron buscando a Max durante horas y no lo encontraron, se hizo de noche y seguían sin encontrarlo. Al día siguiente siguieron buscándolo sin éxito. Pasaban los días y Max no aparecía. - Oye… ¡el meteorito está muy cerca de aquí! ¿Qué hacemos? Pregunta Félix a Nayeon. - Seguro que, Max, sabría qué hacer para detenerlo. - Sí, pero lo cierto es que no está. De repente… un ruido entre los arbustos les asustó. - ¿Qué es eso?, pregunta Félix. - Hooolaaaa. - Esa es la voz de Max, contesta Nayeon. - Sí, dijo Max, soy yo. - ¿Sabes dónde…? Dijo Nayeon. - Sí, sé lo del meteorito. - Max preguntó: ¿vosotros podéis volar? - Sí, respondieron los dos a la vez. - Perfecto, según mis cálculos si movéis el planeta cinco centímetros a la izquierda el meteorito no chocará con nuestro planeta, dijo Max.
Entonces, Nayeon y Félix, no lo pensaron e hicieron lo que Max les dijo. Días mas tarde pudieron ver como el meteorito pasaba justo por el lugar donde se encontraba el planeta antes de que hicieran lo que Max les había dicho. Cuando pasó un tiempo, Félix, decidió que era hora de volver a casa y se despidió de Nayeon y de Max, quería volver a su planeta antes de emprender un nuevo viaje galáctico para conocer otros lugares y a otras personas. Autoras: Valeria Ríos Chrabaszcz, Rhiana Cadena Holguin y Carmen Ignacio Álvarez
4ºB
Ganador de 4ºB de primaria
El planeta Derek
El viaje de Margaríta
Las vidas de los argentinos
Torneo en el planeta galáctico
La principita ladrona
La fiesta de la principita Lucía
El mundo mágico
El cumpleaños de mi amiga la principita
El cumple de Rosé
El planeta Derek
Un día, Derek y Santi se fueron a comprar un coche en el concesionario de Ferrari. Al llegar, se dieron cuenta de que les faltaba dinero y Santi dijo a Derek: - Vamos a preguntar a la principita Fernanda. Derek dijo: - ¿Me dais dinero? Y la principita dijo épicamente: - No. Así que, llamaron al lince Juan; y Juan Derek y Santi le preguntaron: - ¿Nos das dinero? Y dijo: - No. Pero Derek se cansó y le tiró míticamente una patada voladora que le mandó al planeta Lobby. La principita se encontró una margarita y le preguntó: - ¿Me llevas al planeta Derek? Se teletransportó y se encontró con sus tres amigos: Juan, Santi y Derek, pero ahora le metió un puñetazo exótico tan fuerte que se quedó atrapada en el planeta Galaxia. Ellos se rieron de ella, robaron todo su dinero y se compraron el Ferrari. Juan se fue a su casa y los dos disfrutaron de su Ferrari. Autores: Salvador Agustín Pastor Ondo Tadlaoui, Santiago Bellón Ferández y Derek de Jesús Peny
El viaje de Margarita
Había una vez una niña que se llamaba Margarita. Era una niña muy feliz porque dentro de una semana se iba a París a ver a sus amigas, que se llamaban María, Marta y Sofía. Llegó el día en que se tenía que ir a París. Se montó en el avión, llegó a París y sus amigas la recogieron en el aeropuerto y la llevaron a su casa. Margarita dijo a sus amigas que si querían hacer una fiesta de pijamas y sus amigas aceptaron y pasaron una noche muy chula porque vieron la película de Mufasa. Al día siguiente, se fue el avión pero sus amigas le dijeron que no se fuera y que se quedara a vivir. Ella aceptó y colorín colorado este cuento se ha acabado. Autoras: Hanny Michel Rincón Casierra y Lucía Blasco Díaz
Las vidas de los argentinos
Érase una vez, la principita Shelly, que tenía 14 años y tenía una mansión. Tenía un lince llamado Rafa y vivían en Buenos Aires. Se fue de vacaciones y cuando volvió se dio cuenta de que faltaba su lince Rafa. Se tenía que ir a un nuevo planeta llamado Nether en busca de un nuevo amigo. Entró en el portal a Nether para tener un nuevo amigo que se llamaba Wadri. Entonces, el nuevo amigo le dijo donde estaba: “Estás en la puerta del infierno”. Intentaron abrir la puerta del infierno por 48 horas y por las rejillas lo abrieron con una margarita mágica. Vieron a un lince a 100 metros y tenían obstáculos: el lince estaba con el diablo. Abrieron poco a poco”mrrrrrrr”. - “ Que miráis” -Shelly dijo. “Dame mi lince”. - “¡Nooooo!”- con voz enfadada. Al final, consiguieron salvarlo, matar al diablo y tener al lince. FIN Autores: Thiago Ninoff Soto y Manuel Cortés Bravo
Torneo en el planeta galáctico
La principita Juana ha organizado un torneo de fútbol que tiene de premio 1.000.000 de dólares en efectivo. El equipo de 4º B somos nosotros y hemos descubierto que un equipo hace trampas y está liderado por Don Chin. “Bienvenidos al torneo galáctico del planeta galáctico. El ganador recibirá 1.000.000 dólares. En este torneo en primer lugar jugarán Promesas F.C. VS 4ºB”. El equipo 4º B ganó con facilidad todos los partidos hasta las semifinales, hasta enfrentarse al Corona F.C. “Pi pi”. Empieza el partido. En la primera ocasión tuvo que aparecer el portero del Corona F.C., y así sucesivamente porque el equipo 4º B no le dejaba salir; hasta que en el minuto 30, Ramón fue a toda velocidad por la banda hasta que la centró a Derek. ¡¡¡Golazo!!!. Derek cogió una margarita y la levantó al cielo. Y así acabó la primera parte. “Pi pi pi”. Empezó la segunda parte. El Corona F.C. empezó muy fuerte. Pepe regatea a uno y a otro. Se queda solo con el portero pero Adri, el portero, deja el pie y se cae. “Pi pi”. Penalti. Adri no pudo hacer nada. “¡Golazooo!”-gritó la gente. El partido se igualó 1-1. El Corona F.C. estuvo todo el rato en la portería de Adri pero Adri aguantó todas las embestidas hasta el minuto 90. Pepe se la centra a Juan. Juan tira. La coge, Adri. Adri saca en largo. La coge Álvaro. Se regatea a uno. Se regatea a otro. Está solo con el portero y ve a su amigo Salva a su izquierda. Se la pasa y… ¡golazoooo!El arbitro pita el final del partido… y ahora el equipo Futpie espera a 3ºB en la final. - “Lince Pepe” – dijo Ramón a su lince- “¡Hemos ganadooo!”. “Pi pi”. Comienza la final contra el Futpie.
La primera posesión fue para pero rápidamente se la quitó el 4ºB. “Pi pi”. El árbitro pitó falta. Ni la princesa Juana se lo podía creer, ¡se la había quitado limpiamente!. Juan tiró la falta. ¡Paradón de Adri! “Corner”-dijo el árbitro. Sacó el corner. “Gol con la mano””¡Mano!¡mano!”-gritábamos todo 4ºB, incluido el público. Sacamos. Queríamos meter rápido pero no fue posible. Para quien sí fue posible fue para el Futpie. Minuto 45. Ramón la tenía en los pies pero mágicamente el balón fue disparado hacia los pies de un jugador del Futpie. Thiago pensó: “El balón es diferente”. Pepe se la pasó a Juan. Juan tiró, paradón de Adri per el rechazo lo cogió Leo… ¡gol! 0-2. “Pi pi”. Fin de la segunda parte. En el vestuario los jugadores pensaron: “hacen trampas”. No le dieron mucha importancia. En la segunda parte no pasó nada hasta el minuto 73. Álvaro conducía por la banda, se la pasó a Ramón atrás y tira... Fuera. Thiago centró el corner y Derek la remató de bolea. Álvaro la volvía a conducir, la centró y…¡goool!. “pi pi”. Final. Como dijeron todos, era el minuto 85. El Futpie empezó a celebrar. Rápidamente llegó la policía. “Chicos, ha ganado el 4ºB. Don Chin, arrestado por pagar a los árbitros y trucar el balón”. Todo 4ºB celebraba la victoria, incluidos los que no jugaron. FIN Autores: Álvaro García Martín y José Adrián Díaz Cañamares
La principita ladrona
Había una vez un planeta llamado Sol, que lo gobernaba una principita llamada Alicia. Esa principita no era lo que parecía. La gente la veía como si fuera muy buena pero, en realidad, era todo lo contrario. Ella conseguía la fama gracias a las joyas que ella robaba. Un día robó un lince y lo llamó Risitas. Un día la llegó una carta de amor. Ella no le dio mucha importancia y siguió robando. Al día siguiente tocaron al timbre y ¡bang!. Alicia se desmayó por la belleza del principito. Cuando se despertó, el principio le dio una margarita porque sabía que era su favorita. Al instante, se hicieron mejores amigos. Después de un tiempo, descubrieron que la principita era una ladrona. El principito la dejó, ya no quería ser su amigo. El principito se creó un reino llamado Tormenta. El principito estaba muy enfadado. Al pasar el tiempo se perdonaron. La principita dejó de robar. La principita preguntó al principito cómo se llamaba, Alicia todavía no sabía su nombre. El principito le dijo que se llamaba Marco. Marco y Alicia fueron felices y comieron perdices. Autoras: Beatriz Saugar Oliveira, Jana Samara Aparicio Zerpa y Eva Fernández García
El mundo mágico
Había una vez un niño llamado Leo que descubrió una puerta mágica. Un día, decidió entrar. Leo era muy valiente. Cuando estaba entrando, le cayó un rayo a la puerta y del susto, se cayó. Empezó a ver cosas raras: principitas llamadas Lunas, etc. Cuando Leo llegó al final vio que tenía un esquince y no se podía mover, ni levantarse. La principita Luna vio a Leo, le dio una margarita porque no sabía qué hacer y ¡ah! Se nos olvidaba. Estaban en el planeta Saturno y su animal era un lince llamado Carlos. A leo le llegó una carta anónima que decía así: “Nunca anochece en este mundo”. Ya se curó el esquince gracias a la margarita y sus amigos fueron a buscarlo. La carat anónima era de ellos y se fueron juntos en globo. FIN Autoras: Celia Palmeiro Martínez, Noa Lorenzo González y Aya El Kayati
El cumpleaños de mi amiga la principita
Érase una vez, una joven que se llamaba principita Ángela, que venía de otro planeta que se llamaba el planeta de Los Cuatro Nombres. Desde su planeta saltó y saltó y aterrizó en la Tierra y ahí conoció a 5 niños que querían ser sus amigos. Ella aceptó y se hicieron un grupo que se llamaba Los Lunáticos. Se hizo de noche y una amiga ofreció llevarla a su casa para pasar la noche y por el camino cogió una margarita y se la quedó como recuerdo porque resulta que era la princesa perdida y tuvo que volver a su planeta con sus padres. Al llegar, se encontró con su mascota que era un lince. FIN Autor: Aarón Díaz García
La fiesta de la principita Lucía
En la fiesta de la principita Lucía, que la hizo en casa de la principita Lucía, estaba emocionada e invitó a Juan y Nora. No encontraron bebidas ni la comida. En la ventana había un lince y tenía la comida y las bebidas. El lince corrió hasta la Tierra y se cansó de correr y caminar y les dio la comida y las bebidas. Se fueron a su planeta Júpiter. FIN Autoras: Inas Jaldoun Nhaila y Bouchra Boulfalfal
El cumple de Rosé
Era el cumple de la principita Rosé. Estaba muy emocionada, así que, invitó a sus amigas. En casa, hizo una tarta con sus amigas. Después, algunas amigas no se conocían, así que, Rosé las presentó. Eran: Jennie, Lisa, Jyson, Sara, Tchicita, Momo y Chayeon. Prepararon las bebidas, aperitivos, etc. Pusieron música, bailaron y la principita Rosé les presentó a su mascota, Tormenta. Es un lince y el lince tenía un peluche de margarita. Luego fueron a la tienda para comprar las decoraciones pero no había. Así que tuvieron que ir al planeta Blinks. Allí encontraron las decoraciones. Luego gueron a la csa y decoraron. Comieron tarta y le cantaron el cumpleaños a Rosé. FIN Autoras: Ana Laura Chinchilla Martínez y Sara El Youssefi
5ºA
Celeste y su viaje por el tiempo
Ganador de 5ºA de primaria
El búho Duolingo y el ratón perezoso
El lince mágico
El mundo de Artemisa
El planeta del reino de las sombras
Los linces de la avenida
Celeste y su viaje por el universo
¡Hola! Me llamo Celeste y soy principita y guardiana de la margarita sagrada. Esta flor es la que da vida a mi planeta, Lingning. Protejo la margarita junto a mis dos mejores amigas: Akira y Alicia. Akira es la guardiana del tiempo, y Alicia, la del clima. Un día, sin previo aviso, la margarita comenzó a marchitarse. Nos asustamos mucho, ya que, como dije antes, si se marchita, ¡el planeta se muere! —¡No, no la flor! —dijo Alicia, y al instante conjuró una pequeña llovizna para la margarita. —Oh, oh... —dijo Akira, preocupada—. Si la margarita se muere, Celeste... —¿Eh, Akira? —pregunté, un tanto confundida. —La pupila de tu ojo derecho... es un reloj que va... ¿al revés? —¿¡Qué!? —exclamaron las dos, sorprendidas. —Yo también estoy igual de confundida, ¿vale? —respondió Akira. Después de un rato de incertidumbre, descubrimos que esto sucedía cuando la flor estaba en peligro. El reloj en el ojo de Akira elegía a la persona que soportaría la carga y el dolor de la misión, ya que, al parecer, era muy doloroso. Además, el reloj contaba el tiempo que quedaba para salvar la flor: solo tres días. Pero la margarita solo se curaba con una poción llamada Cristalius Tomoe, y era extremadamente complicada de hacer.
—Bueno, chicas, pues ¡en marcha! Que el tiempo va en nuestra contra —dije con un suspiro. —¡A conseguir polvo de morganita! —exclamó Akira. —Tenemos un problemita —dijo Alicia—. No tenemos ni montura, ni ningún medio de transporte para ir a otro planeta. —En mi lince Ojeb no podemos ir todas —respondí. —¡Tengo una idea! —grité de repente—. Alicia, ¿tú no puedes conjurar un portal? —Es verdad. Bueno, chicas, prepárense para viajar a Darija, ¡la selva nocturna! Y así, nos teletransportamos al planeta Darija. —¡Guau! Esto es impresionante —dijo Alicia. —Concuerdo contigo —susurré, asombrada. Nos encontrábamos en una selva hecha completamente de minerales como amatista, obsidiana, diamante, ópalo... pero no había ni una pizca de morganita para la poción. De repente, la noche llegó y todos los cristales comenzaron a iluminarse. —Increíble, la belleza del siglo... —suspiró Alicia. —¡Chicas, la misión! ¡Aterrizamos en tierra firme de una vez! —gritó Akira, un tanto molesta—. Faltan 35 horas para que se muera el planeta y todo habrá sido en vano si no nos ponemos en marcha y buscamos a la ninfa Mawka, para pedirle que nos dé el bendito polvo de morganita. —¿Quién es Mawka? —preguntó Alicia. —La ninfa —resopló Akira. —¡Marchaos de aquí ahora mismo si no queréis tener un sueño del que nunca despertaréis! —nos amenazó una voz misteriosa y enigmática. —¿Y qué si no? —respondí, haciéndome la valiente, aunque sentía un escalofrío en la espalda. —No saldréis de aquí con vida —repuso, tranquila, la voz de la ninfa. —¡La que morderá el polvo en este instante serás tú! —exclamó Alicia, mientras conjuraba una tormenta eléctrica.
A partir de ahí, la situación se complicó: teníamos que pelear contra una ninfa maga que controlaba el agua, mientras intentábamos quitarle un colgante con polvo de morganita dentro. Tras una hora de combate duro y agotador, lo conseguimos. —Vaya, es la primera vez que alguien me derrota... —susurró Mawka, debilitada, pero no por la batalla, sino porque parecía desvanecerse literalmente. De repente, Mawka desapareció por completo, dejando solo su colgante de morganita. Lo cogimos y nos dirigimos al planeta Uriel, el mar de la magia. Ya en Uriel, nos transformamos en sirenas, ¿cómo? Pues con unas piedras mágicas que había en una pequeña isla. Debíamos conseguir ópalo de fuego y piedra de luna. —Vale, a buscar el Kraken y a por la piedra de luna, es lo más fácil de encontrar —les dije a las dos. —Un momento, chicas, separémonos. Tú, Celeste, irás a por el ópalo de fuego, Alicia irá a por el Kraken y yo me encargaré de la piedra de luna —propuso Akira. —¿Y yo por qué tengo que ir a lo más peligroso? —protesté. —Porque tienes que combatir más, no te he visto luchar últimamente —respondió Akira. —¡Porras...! —susurró Alicia, frustrada. Después de separarnos, Alicia tuvo problemas con el Kraken. —¡Ah, por los pelos! —dijo, después de un tremendo manotazo del Kraken. Al final, tuvimos que unirnos para luchar contra el Kraken, pero por más que lo intentamos, fuimos derrotadas. Decidimos ir a otro planeta a conseguir las piedras. Finalmente, llegamos al planeta Ahava, que no era precisamente hermoso: todo estaba devastado, cubierto de oscuridad, con gente peleando, animales enfermos y aire contaminado. Era tan desolador que incluso me deprimí un poco. Todo lo contrario, a la belleza de nuestro planeta. Teníamos que encontrar una pluma de fénix, pero ¿dónde podríamos encontrarla?
—¡Qué peste! —comentó Akira, asqueada. —Lo mismo digo —dijo Alicia. —Chicas, veo una zona verde que aún tiene vida —comenté. —¿Para qué seguir? Solo nos quedan 24 horas y no hemos hecho nada. No vale la pena seguir intentando. Hemos fracasado —dijo Alicia, muy deprimida. —¡¿Pero qué rayos dices, Alicia?! ¿Qué mosca te picó?! —le grité, sorprendida. —Alicia tiene razón, Celeste. Es mejor rendirse, descansar un poco y olvidarnos de todo. —dijo Akira, resignada. —¡Y yo qué! Si mi planeta se muere, yo también me debilito, ¿lo habéis olvidado? —les respondí, indignada—. ¡Pues qué más da! ¡Aquí nadie va a rendirse! ¡Mientras yo esté aquí, ninguna tirará la toalla! Les grité furiosa. Después, me fui hacia la zona verde de la que hablaba, y allí descubrí una jaula con un enorme fénix dentro, y un anciano de edad milenaria. —Disculpe señor, ¿ese fénix es suyo? —pregunté. —Eh, ¿qué...? Ah, sí, el fénix es mío. Déjame presentarme... —dijo el anciano, despertando de su sueño debajo de un árbol—. Me llamo Samuel, el magno. Y tú, linda señorita, ¿qué nombre llevas? —Me llamo Celeste Silva, encantada, señor Samuel. Pero tengo una pregunta... —Quieres que te dé una pluma de fénix, ¿verdad? Pues solo la puede conseguir quien supere estas dos pruebas: la primera te mostrará la verdad, y la segunda te llevará a tu destino. Pero te lo advierto, jovencita, ninguno ha logrado pasar la última prueba. Se me puso la carne de gallina, pero aun así respondí: —Estoy lista. —No, jovencita, no lo estás. Noto tu temor e inseguridad. Pero dime, ¿por qué temer si eres una persona tan pura y valiente? —me dijo, mirando fijamente. Me quedé pensando en sus palabras. Tenía razón, el verdadero enemigo era el miedo. —Aunque tenga miedo, haré las pruebas —respondí, firme. Me envió a un templo antiguo cerca de donde estábamos. Era muy bonito.
—Buena suerte —fue lo último que escuché de él. Al entrar, se cerró una puerta detrás de mí y, de repente, un fuerte destello de luz me cegó. Cuando abrí los ojos, me encontraba de nuevo en Darija, pero esta vez era como una visión. Estaba en el combate contra Mawka, pero nadie parecía verme ni oírme. Vi que Mawka había dejado una pequeña notita dentro de su frasco. Con mucho cuidado, abrí el frasco, y leí lo siguiente: "Celeste, si estás leyendo esta nota, es que estás con el viejo Samuel. Tengo que advertirte: alguien te está traicionando por la espalda, y es quien menos te lo esperas. No es mi deber decirte quién es, ya que eso te causaría un gran daño. Pero, si puedo advertirte, es mejor que este viaje lo continúes sola." —¿Pero cómo...? Bueno, igual era una ninfa, ellas son misteriosas —pensé. De repente, la visión terminó y me transporté al siguiente planeta: El Edén, el abismo de fuego. Lo primero que vi fue que todo estaba cubierto de fuego y lava, y hacía un calor insoportable. Rápidamente conjuré un hechizo refrescante para evitar un desmayo. También me di cuenta de que había una máquina que extraía la energía del planeta poco a poco. —¡Un momento! ¿Pero qué rayos hace aquí la máquina de Alan?! —exclamé, atónita. —Vaya, vaya, pero mira quién nos trae el destino, una guardiana insignificante, cuya fuerza se debilita al igual que la de su planeta —dijo una voz alegre, pero impertinente. —No puede ser... —susurré entre lágrimas. Reconocí esa voz de inmediato. Era Alan, quien desde el principio nos había traicionado, y era el responsable de la destrucción de Ahava, de debilitar a mis amigas y de marchitar mi planeta. —Alan, no quiero luchar contigo. Vete y dame un poco de aliento de dragón y energía de tu planeta. Es lo único que quiero —le pedí, furiosa. —¿Y qué si no? —respondió con una carcajada malvada, mientras apretaba un botón de un mando. De repente, una horda de robots me rodeó.
Cuando temí lo peor... —¡Celeste, despierta de una vez! ¡Llevas durmiendo diez horas ya! —me despertó Alicia, con un tono preocupado. —¿Alicia? ¿Akira? —dije entre lágrimas. —¡Estáis bien! —grité, corriendo a abrazarlas. —Celeste, ¿cómo te sientes? —preguntó Alicia, un poco preocupada. —Eso para luego... ¿al final qué pasó con Alan? Os quedasteis como en un trance y no pudisteis seguir conmigo. ¡Por cierto! ¿os acordáis de Mawka? Ella fue quien me informó de todo... ¡pero la poción! Akira, dame ya los ingredientes: polvo de morganita, ópalo de fuego, piedra de luna, pluma de fénix y aliento de dragón. —Celeste, ¿qué estás diciendo? Por favor, fue solo un sueño, tranquila, no pasa nada —me dijo Alicia, tratando de calmarme. Al final, todo había sido un simple, hermoso y enigmático sueño. FIN Autoras: DELFINA GOISCHAIN, ZINEB TAMAZIGHT Y SOPHIA ISABELLA BOUZA
El búho duolingo y el ratón perezoso
Había una vez, en un planeta lejano llamado "O pagas 1000 paninis o te vas pa' la Estratósfera", un búho llamado Duolingo y su amigo, un ratón muy perezoso. Un día, decidieron ir a comprar un microondas para Duolingo, que quería hacerse unos deliciosos burritos. Tras la compra, volvieron a la casa de Duolingo, donde se sentaron a comer y jugaron una partida épica de Fortnite. ¡Y ganaron! Después de tanta emoción, se fueron a dormir. Al día siguiente, decidieron ir al Mercadona a comprar más burritos y, por supuesto, chocolate. Al salir del supermercado, se encontraron con la principita Juana y su lince Pepote, quienes estaban muy emocionados hablando de videojuegos. Tras un rato de charla, cada uno se fue a su casa. Duolingo, cansado de la aventura del día anterior, se quedó dormido por la tarde. Pero cuando despertó, salió a dar un paseo y se encontró con su amigo, el ratón perezoso. Juntos se dirigieron a la pizzería y se comieron una deliciosa pizza margarita. Al salir, encontraron una margarita en el suelo y, como si fuera una señal, decidieron tirarla al río. Después, subieron a un cohete y viajaron a un planeta llamado "Si saltas, me pagas 1000 paninis". De regreso a su planeta, aterrizaron de manera accidentada en la casa de Elon Musk, quien, sorprendido por el aterrizaje, les regañó un poco por romper su casa. Sin embargo, Duolingo y su amigo se fueron a jugar al fútbol para relajarse. Duolingo ganó todos los partidos, lo que hizo que el ratón perezoso se enojara y, en un arrebato, le tiró el balón en la cara. Decidieron ir a sus casas, pero al día siguiente la diversión continuó. Fueron al parque de atracciones y se montaron en la montaña rusa. Después de la emoción, se fueron al baño, pero no podían dejar de reírse. Luego, visitaron un cine de Minecraft y, al salir, se encontraron con LeBron James, quien, generosamente, les regaló una pelota de baloncesto firmada por él.
En su siguiente aventura, viajaron a Madrid y se encontraron con los más grandes influencers: Vegetta777, Willyrex, Rubius e Ibai. No podían creerlo, ¡se sacaron una foto con ellos! Después fueron al Burger King y se comieron dos hamburguesas y veinte nuggets de pollo. Con el estómago lleno, se compraron boletos de avión para un viaje a Miami y Arabia Saudita. En Miami, pasearon por la ciudad y se encontraron con Messi, quien les regaló un balón y un trozo del mundial de Qatar firmado por él. Pasaron tres días maravillosos y luego viajaron a Arabia Saudita, donde se encontraron con Cristiano Ronaldo. Después, partieron hacia Barcelona para ver un partido épico entre el Barcelona y el Real Madrid, que terminó en un empate legendario de 1000-1000. En su siguiente aventura, compraron un yate de oro que costaba 5 trillones de paninis. Navegaron hasta Estados Unidos, donde se encontraron con The Weeknd, quien les cantó "Al fin lo comí". Allí también conocieron a Mr. Beast, quien les regaló 10 trillones de dolarinis. Tras una semana de exploraciones, decidieron ir al McDonald's, donde pidieron donas, pero descubrieron que no las vendían. Así que se dirigieron al Burger King y, en ese lugar, todo estaba en orden: ¡hamburguesas y más hamburguesas! Después, regresaron a su país para jugar Minecraft, donde encontraron 6 diamantes y se fueron a dormir. Al día siguiente, decidieron viajar al Polo Norte para hacer una divertida pelea de bolas de nieve. Duolingo ganó, y el ratón perezoso, molesto, fue a comprarse un Ferrari volador. Juntos volaron de regreso a su planeta, donde siguieron jugando y construyeron una casa en Minecraft. Pero la aventura no terminó allí. Fueron al Mercadona a comprar patatas y albóndigas, y luego viajaron a Corea del Sur, donde comieron sushi y conocieron a un futbolista llamado Son. Siguieron su viaje hasta México, donde probaron tacos en un restaurante llamado "O come taco o pagas 10M de pesinis". Luego, rompieron por accidente la mansión de Elon Musk y se fueron a la mansión de Mickey Mouse, donde el famoso ratón les dijo: "Misca musca, Mickey Mouse."
Finalmente, volvieron a sus casas y se prepararon para una nueva aventura. Fueron a jugar al fútbol, se encontraron con la principita Juana y su lince Pepote, y jugaron todos juntos. Duolingo y el ratón perezoso ganaron por 100 millones a 2, y luego se dirigieron a un país donde, como su nombre indicaba, debían contar un chiste o pagar 1000 paninis. Comieron una hamburguesa llena de tacos y queso cheddar, y regresaron a casa para celebrar el cumpleaños de Duolingo. Le regalaron un bizcocho y unas chanclas premium, y mientras disfrutaban del bizcocho, vieron una película de Mi villano favorito 4. Y con eso, queridos amigos, terminamos esta historia. Y con esto y un bizcocho, todos somos kiricochos. Autores: HECTOR SUAREZ e IZAN ALVAREZ
El lince mágico
Había una vez un príncipe llamado Mateo que paseaba por el bosque cuando se encontró con un lince. Asustado, el príncipe le preguntó: —¿Quién eres? El lince, con una sonrisa tranquila, respondió: —No te asustes. Soy Izan, y te concederé tres deseos. Mateo, aún desconfiado, preguntó: —¿Seguro que no me harás nada malo? Izan respondió: —No, no te haré nada. Soy un lince bueno, y vengo a concederte tres deseos. El príncipe, con curiosidad, aceptó: —Está bien, mi primer deseo será conocer a una principita. —Deseo concedido —dijo Izan. De repente, una voz femenina se escuchó a lo lejos. —¿Hola? ¿Dónde estoy? —Estás en el mundo de Agostini —respondió el príncipe—. ¿Cómo te llamas? —Me llamo Marta y soy la principita del mundo de los rascacielos ¿Y tú? —Yo soy Mateo. Encantado de conocerte —respondió él, sonriendo. El lince Izan agregó: —Te quedan dos deseos por pedir. —Los gastaré más tarde —dijo el príncipe. Unas horas después, el príncipe Mateo le preguntó a la principita Marta: —¿Qué te apetece comer? Marta, con una sonrisa, respondió:
—Me apetece carne con patatas fritas y de postre un flan con nata. ¿Y a ti? —Lo mismo, pero... vivimos muy lejos de un restaurante —dijo Mateo, un poco pensativo. Hubo un breve silencio incómodo. Entonces, el príncipe tuvo una idea: —Podemos ir a ver al lince Izan y pedirle lo que queremos. Aún me quedan dos deseos. Ambos fueron a buscar al lince, quien les dijo: —Si me traéis una margarita, os concederé lo que deseáis. Así que partieron a recoger margaritas. Mientras caminaban por el campo, encontraron muchas flores, pero una en particular les llamó la atención: era colorida y mucho más bonita que las demás. La recogieron y se la llevaron al lince. —Aquí tienes —dijo Mateo—, la margarita que pediste. El lince, satisfecho, les concedió el deseo y les dio la exquisita comida que habían pedido. Los dos principitos se fueron a casa, pero al mirar la margarita que habían traído, se dieron cuenta de que algo raro estaba sucediendo. La planta comenzó a crecer rápidamente. La pusieron en un jarrón y decidieron darle un nombre: la llamaron Violeta. No sabían si les traería suerte, pero un día, cuando regresaron de un camping que hicieron por la mañana, se sorprendieron al ver que la planta había crecido tanto que había atravesado el techo de la casa. —¡Vaya! —exclamó Marta—, ¡nos ha dado mucha suerte! Pero ellos aún no sabían lo que estaba por suceder. Al día siguiente, cuando se levantaron para desayunar, el príncipe Mateo dijo: —Tengo hambre, me apetece un zumo y una tostada. Justo en ese momento, sonó el timbre de la casa. Al abrir la puerta, ¡allí estaban la tostada y el zumo que Mateo había pedido, tal como si se los hubieran traído al instante! —¡Vaya! —dijo Marta—, ¡esto es increíble! Todo parece venir de la planta Violeta, pero no lo sabemos aún. Cada vez que pedían algo, ya fuera comida o bebida, algo aparecía en su puerta. La planta seguía creciendo y creciendo, alimentándolos con todo lo que pedían: en el desayuno, en la comida, y en la cena.
Un día, al salir a tomarse un café, el mundo entero a su alrededor se volvió colorido. ¡Hasta el café se puso de colores! Notaron un extraño temblor en el suelo y, al acercarse a la planta, vieron que la casa estaba llena de comida, ¡hasta el techo! —¡Mira todo lo que tenemos! —exclamó el príncipe Mateo. —¡Es increíble! —respondió la principita Marta—. Tenemos comida suficiente para un mes o más. —Y lo mejor —dijo Mateo—, es que no tenemos que ir a otro planeta a comprar comida. Marta sonrió y le dijo: —¡Es cierto! Esto es un regalo, pero ahora tenemos que decidir bien qué pedir para el último deseo. El príncipe Mateo, algo nervioso, decidió pedirle a Izan su último deseo: —Izan, quiero pedirte mi último deseo. —Está bien, pero elígelo con cuidado —respondió el lince. —Quiero que Marta y yo seamos millonarios —dijo Mateo, con los ojos brillando de emoción. —Deseo concedido —dijo Izan. Al instante, Mateo miró su cuenta bancaria y vio que tenía más de 999.999.999 gostinicf, la moneda de su mundo. Marta hizo lo mismo y también tenía la misma cantidad. Ambos estallaron de felicidad. Con todos sus ahorros, se compraron una mansión. Después de unos meses de invierno, sonó el timbre y Mateo dijo: - ¿Hola? Mateo miró por la mirilla y vio a un hombre cubierto de nieve. - ¿Me podéis ayudar? Mateo respondió: - Sí, sin problema, entra. Cuando el chico entró, Mateo le preguntó: - ¿Tienes hambre? - No -dijo el chico, temblando de frío.
Entonces, Mateo se dio cuenta de su situación, puso la calefacción y le arropó con una manta. El chico comenzó a sentirse mejor. - ¿Quieres un café caliente? El chico respondió: - Sí, por favor. Mateo le sirvió el café, y el chico se lo tomó. Luego le dijo: - ¿Me puedo tumbar en el sofá? Mateo asintió, y el chico se acomodó en el sofá. Mateo, curioso, comenzó a hacerle preguntas: - ¿Cómo te llamas? - Me llamo Darío -respondió el chico. - Yo me llamo Mateo -le dijo. - ¿Qué te ha pasado? Darío explicó: - Ayer estaba caminando con mi familia y mi perro. No me avisaron de que nos íbamos a casa, así que seguí el camino. No escuchaba a mi madre hablar con mi padre porque, normalmente, cuando salimos a dar un paseo, mi madre siempre habla con mi padre y yo con mi hermano. Pero mi hermano no vino ese día porque tenía un examen de matemáticas al día siguiente. Más adelante había un cruce, así que miré hacia atrás y ya no había nadie. Me quedé ahí. Entonces, Mateo decidió llamar a la principita Marta para informarle, ya que ella estaba echándose la siesta. Marta bajó y se sorprendió al ver que había otra persona que no era Mateo. Pensó que estaba soñando, pero no era así. La principita Marta le preguntó: - ¿Qué haces aquí? - Una historia muy larga -respondió Darío. Mateo intervino y dijo: - Luego te lo cuento. - Vale -respondió Marta. Esa noche ya era tarde, y a Mateo se le ocurrió que Darío podría quedarse a dormir, ya que no quería que se quedara en la calle. Así que se fueron a dormir, y al día siguiente, Mateo quería saber más sobre él, así que le preguntó:
- ¿Cuántos años tienes? Darío respondió: - 10. - ¿Te gusta montar en bici? - Sí -dijo Darío-. Salgo casi todos los días a montar en ella. Mateo se acordó de que tenían dos bicicletas: una normal y otra de dos personas. Se fueron a montar y Mateo le dijo: - ¿Quieres que te enseñe a una persona que me ha hecho lo mejor que me ha pasado en la vida? Darío respondió: - Vale. Así que se fueron a ver al lince Izan. Mateo se lo presentó, y el lince dijo: - ¡Wow, este chico es impresionante! Regresaron a casa y se hicieron amigos. Mateo le preguntó: - ¿Quieres comer algo? Darío respondió que sí. - ¿Qué puedo pedir? - Lo que tú quieras -dijo Mateo. - Entonces quiero un vaso de leche y unas galletas -dijo Darío. Y la planta lo volvió a hacer. - ¿Cómo has hecho eso? -preguntó Darío. Después de que desayunaron, Mateo le dijo a Darío: - ¿Quieres que te lo enseñe? - ¡¡¡¡Sí!!!! Porfa, porfa, porfa -respondió Darío con alegría. - Vale... te lo enseño -dijo Mateo. Mateo le mostró lo que había prometido, y Darío se quedó con la boca abierta. ¡Qué chulo! - Bueno... ¿qué quieres que hagamos ahora? - Jugar al fútbol. - Vale -dijo Mateo. Jugaron y Darío ganó a Mateo 10-5.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡Vamooooooooooooos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! -celebraba Darío con orgullo. Al día siguiente, por la mañana, tocaron otra vez al timbre. Eran los padres de Darío, quienes se lo llevaron a casa, aunque Mateo y Darío se lamentaban por la despedida. Dos años después, Marta y Mateo se casaron, y, por supuesto, Darío fue a la boda. Cuando terminó la celebración, Mateo se fue rápidamente a ver a Darío. - ¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¡¿Qué tal????????!!!!!!!!!!!!!! - Bien -dijo Darío. Se fueron a jugar al fútbol como en los viejos tiempos, y, como no podía ser de otra manera, ¡ganó Darío! FIN Autores: DARIO GONZÁLEZ E IZAN PEINADO
El mundo de Artemisa
Había una vez, en un país lejano en el planeta Tierra, una principita llamada Artemisa. Tenía el cabello largo y pelirrojo, y unos ojos oscuros como la noche, brillando con un resplandor especial. Desde pequeña, su niñera la cuidaba, ya que sus padres nunca pasaban tiempo con ella. Su niñera la quería como a una hija y siempre estaba a su lado. Artemisa tenía un gato que, lamentablemente, falleció, pero todas las noches sentía su presencia y lo cuidaba como si aún estuviera con ella. Un día, la principita decidió ir a su lugar favorito: un jardín lleno de margaritas. Estaba leyendo tranquilamente cuando, de repente, vio pasar un lince. Como Artemisa era muy curiosa, decidió seguirlo. Al seguir al lince, se encontró con un portal, y, al ver que el lince entraba en él, decidió seguirlo también. De repente, vio a su gato muerto corriendo hacia ella. En ese lugar, había unas chicas. Una de ellas le dijo: —¡Hola! Soy Alicia. —Bienvenida, dijo la otra chica, yo me llamo Atenea. Seremos tus futuras amigas. La principita pensó: "Tengo nuevas amigas." Entonces, Artemisa preguntó: —Tengo una duda, ¿por qué el lince que vi no está aquí? Atenea le respondió: —Ese lince que viste se llama Iris. Dice la leyenda que quien lo siga será el salvador del mundo. Nadie lo ha seguido antes. Artemisa, sorprendida, exclamó: —¡Entonces salvaré al mundo!
Alicia le sonrió y le dijo: —Sí, tú eres la indicada. Has seguido al lince, y antes de salvar el mundo, tendrás que enfrentarte al dios Ra. Él te pondrá a prueba. Pero no te preocupes, tu gato, que está aquí, te ayudará en tu misión. Además, tendrás que derrotar a la diosa Lisa, quien es muy malvada y esclaviza a la gente buena. Ella tiene poderes del fuego. La principita, con valentía, respondió: —Seré más valiente que ella y salvaré a todos los que tiene esclavizados, para que el país vuelva a ser un lugar sano y libre. Atenea le dijo: —En unos momentos serás teletrasportada con el dios Ra. Prepárate. En un segundo, Artemisa fue teletrasportada y apareció frente al dios Ra, quien le dijo: —Bienvenida a tu prueba. Tendrás que enfrentarte a mí. —¡Estoy lista! —respondió la principita. De repente, una luz cegadora brilló frente a sus ojos. Sin miedo, Artemisa cerró los ojos y, al hacerlo, adquirió poderes de la naturaleza. Con esos poderes, logró desviar la luz cegadora del dios Ra. —Muy bien, —dijo Ra—, ahora haremos la segunda prueba. —Estoy preparada —dijo Artemisa. El dios Ra le indicó: —Ahora, tendrás que enfrentarte a mí sin usar poderes. Artemisa vio ante ella a su gato y a su niñera, y Ra le dijo: —Debes elegir entre estas dos personas, las que te han acompañado toda tu vida. Con un gran corazón, Artemisa respondió: —No puedo elegir entre los dos. Han sido muy importantes en mi vida y no los cambiaría por nada. Ra sonrió y dijo: —Muy bien, has superado este desafío. Ahora, en unos segundos serás teleportada para enfrentarte a la diosa Lisa.
En un parpadeo, Artemisa apareció frente a la diosa Lisa. Ella sonrió maliciosamente y dijo: —Así que vienes a vencerme y liberar a mis esclavos. ¡Ja! Artemisa, con determinación, respondió: —No estoy aquí para confrontarte, sólo quiero saber por qué esclavizas a las personas. ¿Por qué lo haces? La diosa Lisa, con lágrimas en los ojos, respondió: —Mis padres me hicieron esclava cuando era pequeña. Pensé que, si hacía lo mismo con otros, ganaría su respeto, pero lo único que conseguí fue que me temieran. Artemisa, con una sonrisa cálida, le dijo: —Puedes cambiarlo todo. Frente a todas las personas, haré un gran discurso. Y así lo hizo. Frente a las personas que habían sido esclavas, Artemisa les habló: —Ya no vivan con miedo. Vivan con sus familias, como antes. Dejen de preocuparse por lo que los demás piensan. Preocúpense por ustedes mismos, por su bienestar, y así tendrán una vida mejor. Al terminar su discurso, la diosa Lisa, mirando a Artemisa, dijo: —Te agradezco mucho. Si alguna vez necesitas algo, puedes llamarme. Y tu gatito también puede estar aquí conmigo, si lo deseas. Artemisa, sonriendo, respondió: —Siempre he querido tener una familia. Aunque me dará mucha pena estar lejos de mi niñera. —Claro que no —dijo Lisa—. Tu niñera podrá visitarte siempre que quiera. Y todas las personas del mundo estarán felices porque tú has salvado a todos. Este es tu mundo, Artemisa. Fin. Autoras: FIONNA SWEENEY Y BRITANI SOLANO
El planeta del reino de las sombras
Había una vez, en un lejano castillo, una principita llamada Márica, que vivía en la torre más alta, y su fiel caballero, Rradan. Rradan no era un caballero común; él era mitad lince y mitad humano, lo que le otorgaba habilidades únicas. Juntos, decidieron embarcarse en una aventura hacia un misterioso lugar: el planeta del Reino de las Sombras. Durante su viaje, se encontraron con una flor muy rara que nunca antes habían visto, una margarita, ya que en su planeta no existían. A medida que avanzaban, llegaron a una mazmorra oculta entre las sombras. En su interior, descubrieron una antorcha encendida que iluminaba el camino. Sin embargo, al intentar salir, fueron emboscados por extrañas criaturas, pero con valentía y astucia, lograron derrotarlas y escapar. Continuaron su viaje hasta llegar a una fortaleza, donde finalmente encontraron el castillo que buscaban. Dentro del castillo, descendieron por unas escaleras hasta llegar a un misterioso salón, donde una niebla en forma de cama les ofreció un descanso. Sin embargo, cuando el caballero se recostó en la niebla, algo extraño sucedió: se sintió mareado y comenzó a dar vueltas en el aire, cayendo y girando sin control debido al dolor en su cabeza. Mientras trataban de regresar al pasillo principal, el caballero tropezó con un objeto en el suelo que abrió una puerta secreta. Pensaron que era oro, así que corrieron hacia ella con emoción. Pero al llegar, descubrieron que la luz dorada que brillaba no era oro, sino una extraña sustancia que caía sobre ellos. Atrapados en un extraño recinto, el caballero y su amigo cayeron en una especie de zoológico lleno de animales dormidos. Aunque asustado, el amigo del caballero comenzó a gritar, lo que despertó a los animales. Pero, con rapidez, el caballero encontró un pedazo de tela y se lo colocó en la boca de su amigo para que dejara de gritar.
Lograron escapar, pero al tirar una piedra, despertaron a un elefante, que a su vez despertó a los tigres que comenzaron a perseguirlos. Sin embargo, el caballero y su amigo lograron escapar de la persecución y encontraron una puerta que los llevó a un campo de fútbol, donde robots entrenaban. Decidieron jugar un partido, pero al final perdieron 1-0 y, sin dinero, tuvieron que huir nuevamente. Más adelante, encontraron una sala llena de aparatos electrónicos, incluido un televisor y una consola PlayStation 5. Comenzaron a jugar al videojuego FIFA 25, pero en medio del partido, todo se apagó y las puertas se cerraron. En la oscuridad, escucharon pasos acercándose y, llenos de miedo, se escondieron: el caballero en un armario y su amigo debajo de la cama. Mientras estaba en el armario, el caballero encontró un esqueleto y se asustó mucho. Comenzó a gritar y a tirar todo lo que encontraba, excepto la consola, que su amigo escondió para llevarla de vuelta a su planeta. Después de mucho miedo, lograron escapar cuando las puertas se abrieron. Al salir, se encontraron con un pasillo oscuro y, al intentar regresar a la sala, las puertas se cerraron. De repente, las luces se encendieron y apareció una figura imponente, el gobernante del Reino de las Sombras, sentado en una silla. El gobernante les dijo: “Si logran derrotar a esta persona fuerte, les daré 10.000 dólares y podrán continuar su camino”. Al escuchar la oferta, el caballero, con gran valentía, se transformó en lince y aceptó el desafío. La pelea comenzó, y después de un feroz combate, el caballero golpeó a su oponente en la cabeza, dejándolo en el suelo. El amigo del caballero, intentando un golpe, terminó lastimándose la mano al golpear el suelo. Finalmente, el caballero y su amigo ganaron, y el gobernante cumplió su promesa, entregándoles los 10.000 dólares. Al salir del castillo, se encontraron con una joven de 20 años llorando en la torre más alta. Subir hasta allí parecía casi imposible, ya que el castillo estaba vigilado por muchos guardias armados. Sin embargo, el caballero y su amigo idearon un plan: recolectaron piedras y, al subir, encontraron que el castillo estaba vacío, ya que los guardias estaban en su hora de descanso.
Rescataron a la joven y la llevaron de regreso a su planeta. Para sorpresa del caballero, la joven resultó ser la hermana perdida de la principita Márica. El caballero, emocionado, le pidió matrimonio a la principita. Un año después, el caballero y la principita tuvieron un hijo, que era el fruto de su amor y valentía. Autores: ABDELLAH EL ARNOUKI Y ADRIÁN NAVARRO
Los linces de la avenida
Érase una vez una principita llamada Dafne, que vivía en un planeta llamado Sotillo de Makelele. A Dafne le encantaban las flores, especialmente las margaritas, aunque no soportaba los tulipanes. En su planeta había un colegio, pero muy pocas personas asistían, ya que estaba en medio de la selva y, además, para llegar al colegio, los estudiantes debían cruzar un lago lleno de cocodrilos y pirañas. En ese colegio había un niño llamado Alberto, que era muy malo. Se metía con todo el mundo, especialmente con Dafne, burlándose de su nombre y su aspecto. Los padres de Alberto le decían que, si alguien le molestaba, debía pegarle. Dafne siempre les contaba a sus padres lo que Alberto le hacía, y, cansados de la situación, los padres de Dafne fueron a hablar con la directora del colegio. Juntos llegaron a un acuerdo: si Alberto volvía a pegarle o hacerle algo, lo expulsarían durante una semana. La directora habló con los padres de Alberto, quienes le advirtieron a su hijo que, si volvía a meterse con Dafne o cualquier otra persona, lo castigarían sin móvil y sin poder salir con sus amigos. Al día siguiente, los amigos de Dafne —Micaela, que tenía el pelo largo y rubio con pecas; Rubén, alto y con gafas; Laura, con el pelo corto; y Adrián, bajo y también con gafas— le propusieron a Alberto que se disculpara con ella. Alberto, tras pensarlo un momento, aceptó: "Vale, quiero que seamos amigos, porque si no mis padres me van a castigar y no me gustaría". Los amigos de Dafne le dijeron que no debía disculparse solo por miedo al castigo, sino porque era lo correcto.
Un rato después, los amigos hablaron con Dafne y le preguntaron si quería perdonar a Alberto. Ella, con buen corazón, respondió: "Sí, quiero ser su amiga, porque no quiero que lo expulsen y pierda tantas clases". Así que, al día siguiente, los amigos los reunieron y ambos se pidieron perdón mutuamente. Desde ese momento, se hicieron mejores amigos. Dafne descubrió que a Alberto también le gustaban las margaritas, y Alberto se dio cuenta de que Dafne era una persona increíble. Desde ese día, Alberto dejó de pelearse con los demás, y tanto él como Dafne aprendieron a ser mejores personas. A Dafne le encantaban tanto los animales que decidió fundar un grupo llamado "Los Linces de la Avenida", en el que incluyó a todos sus amigos, incluso a Alberto. A todos les gustaban mucho los animales, especialmente los linces, por lo que decidieron nombrar su club así. Después del colegio, solían ir al zoológico, donde alimentaban a cinco animales, pero el que más les gustaba cuidar era el lince que se llamaba Lincesito, al que siempre le daban carne. Un día, al llegar al zoológico, se dieron cuenta de que el lince ya no estaba en su jaula. Buscaron por todo el zoo, pero no lo encontraron. Preguntaron a los trabajadores y les dijeron que lincesito se había escapado y que debían buscarlo por todo Sotillo de Makelele. De inmediato, los amigos idearon un plan: dividirían el pueblo en seis partes, ya que eran seis amigos, y buscarían en las zonas donde pensaban que podría estar. Pasaron la tarde buscando, pero como ya era de noche, tuvieron que regresar a sus casas. Al día siguiente, que era fin de semana, se encontraron en la puerta del zoológico y decidieron ir al bosque, porque allí había muchos animales y pensaron que el lince podría haberse perdido allí. No conocían bien el bosque, así que había riesgo de que se perdieran, pero escucharon ruidos de un lince y, al seguirlos, lo encontraron. Como Lincesito los conocía, porque todos los días le daban comida, no los atacó. También conocía sus voces. Los amigos, con carne en mano, comenzaron a dejarla por el camino para que Lincesito los siguiera hasta el zoológico.
Cuando llegaron al zoo, los cuidadores se encargaron de poner a Lincesito en su jaula, pero lo trasladaron a un centro de animales peligrosos para estudiar su comportamiento. Lincesito no quería ir, pero los Linces de la Avenida le dieron más carne para que lo siguiera hasta el centro. Esa noche, los amigos tuvieron que irse a casa, pero el lince lloró porque quería quedarse con ellos. Al día siguiente, regresaron al centro de animales, pero el lince ya no estaba allí. Los cuidadores les dijeron que lo habían devuelto al zoológico, por lo que corrieron hasta allí. Al llegar, Lincesito se mostró tan feliz que empezó a dar vueltas por su jaula. Como los cuidadores sabían que los amigos se llevaban muy bien con el lince, les dejaron entrar a su jaula para jugar un rato con él. Sin embargo, de repente, los cuidadores comenzaron a gritar. El lince tenía la boca roja y el suelo estaba cubierto de algo rojo. Los cuidadores pensaron que había atacado a uno de ellos, pero, al acercarse, se dieron cuenta de que Lincesito había comido unas granadas que uno de los amigos le había llevado. "¿Por qué estáis gritando?", preguntó Dafne. "¡Porque se ha comido a alguien!", respondieron los cuidadores. Todos se quedaron mirando sorprendidos, y entonces Dafne dijo: "No, no se ha comido a nadie, solo le dimos una granada. Con el cariño que nos tiene, ¿cómo va a comerse a alguno de nosotros?". Los cuidadores se rieron, sin saber que Lincesito también comía granadas. Todos los amigos, al regresar al colegio, se sentaban en un banco durante el recreo para hablar sobre sus aventuras con el lince, su querido amigo. ¡FIN! Autoras: NOA SILVÁN, ALBA ALEJANDRO Y ALONSO TOLEDANO
5ºB
El panda Varquirio y el ratón Rin-rin
El último cruce del portal
La batalla entre los gemelos
Ganador de 5ºB de primaria
Ganador de nivel de 5º de primaria
Mamerta y los planetas
El panda Varquirio y el ratón Rin-rín
Érase una vez, dos amigos, el ratón Rin Rín y el panda Varquirio, que vivían juntos en un planeta llamado “Hover”. Era un planeta marrón, morado, azul y muy pequeño donde solo cabían ellos dos y una miga de pan. Un día cualquiera se hizo un boquete por culpa de un rempalago y tuvieron que ir a la Tierra a través de la puerta mágica de Doraemon. Aterrizaron en el continente africano, en un lugar increíble, más conocido como “Waca waca he he”, donde vieron un palacio de pelos de sirena. Se acercaron y llamaron a la puerta. -Toc toc- tocaron la puerta de la Principita. - ¿Quién es? - preguntó la Principita Maricruss, que salió con su tortuga naranja, llamada, Godzila. - ¡Somos los del armazón!¡haaaaaaa!- gritó el ratón Rin Rín, siendo aplastado por la tortuga. Sorprendida La Principita dijo - ¿qué hacéis aquí? Si yo no he pedido ningún paquete. -Intentando buscar a gente que nos ayude a arreglar nuestro planeta- respondió el panda Varquirio -Pues yo os puedo ayudar- dijo la Principita- Lo único que tenéis que hacer es buscar a mis hijos Joselito y Mercedes. Joselito es regordete, tiene la cara plana y sus pies son tan pequeños que tiene que llevar patucos de bebé y está calvo. Mercedes es pequeña como un pitufo, tiene las gafas en forma de medialuna y sus pies son más grandes que su propio cuerpo. - ¿Cuándo fue la última vez que viste a tus hijos? -preguntó el Ratón Rin Rín - La semana pasada se fueron de casa porque había brócoli y leche para desayunar- contestó muy triste la Principita- Mercedes se fue por un camino de tierra y Joselito se fue a la ciudad “JCYL”, que era la más cercana.
-Vamos a ir primero a por Mercedes- dijo el panda Varquirio yéndose por el camino de tierra Cuando iban de camino se cruzaron con un lince llamado Aura. - ¿Has visto a una niña pasando por aquí? - preguntó rápidamente el ratón Rin Rín. - A muchas - dijo el lince. - Una que tiene las gafas de medialuna- dijo el panda Varquirio. - Ahhhh, sí, se ha ido por aquel río nadando y se ha metido en un bar- dijo Aura. Finalmente, el ratón Rin Rín y el panda Varquirio se la encontraron comiendo morcilla de Sotillo, cantando ¡Hala Madrid! La llevaron a casa mojada y llena de potito de bebé. La Principita se alegró al verla y cogiéndole de la oreja la llevó a la cama. Luego, después de un rato se fueron a buscar a Joselito, que era más difícil de encontrar. Se fueron por la ciudad y de camino conocieron a una margarita. Le preguntaron lo mismo que al lince. -Hola, ¿has visto a un tipo regordete? - dijo el ratón Rin Rín. -Sí está aquí durmiendo- dijo amablemente la margarita. -Vamos a despertarlo- dijo Varquirio. -Vale, pero con cuidado que si se tira un pedo a mí se me caen los pétalos- dijo la margarita asustada. - ¡Buhhhhh!- le asustaron los dos amigos a Joselito - BRRRR- se tiró un pedo gigantesco del susto Joselito. - ¡Os lo he dicho! Ahora estoy volando de tan fuerte que era el pedo- dijo la margarita volando. - ¡Perdón! - gritaron los dos a la vez. Así, rápidamente se llevaron a Joselito al palacio. La Principita le cogió de los cuatro pelos que tenía - Ahora hasta que no te comas un kilo de brócoli no te moverás de tu habitación- dijo la Principita saliendo de un portazo - ¿y vosotros que es lo que queríais? -Queremos que nos ayudes a arreglar nuestro planeta- dijo Varquirio. -Vamos para allá- dijo la Principita saliendo por la puerta mágica de Doraemón.- El plan es que vamos a darle mucho de comer a Godzilla para que haga caca y sirva como cemento - dijo la Principita.
-Vamos a darle un kilo de potito de bebé- dijo Rin Rín. Después de unas cuantas horas terminó de hacer la digestión. Su plan no funcionó, ya que cuando tiraron a la tortuga de lo que pesaba se partió el planeta de Rin Rín y Varquirio por la mitad. Se hizo todo pedazos y tuvieron que irse a vivir a la Tierra. -Lo siento mucho por vuestro planeta, pero podéis quedaros a vivir aquí si no os importa- dijo la Principita preocupada. -Vale.... ¿pero y la tortuga? - preguntaron los dos amigos. -No, no pasa nada si tengo como doce más- respondió la Principita. Así, vivieron felices y comieron potito, y con este cuento y un bizcocho hasta mañana a las ocho. FIN Autores: Enzo Bravo Martín, Alba Pérez Hernández, Mario Martín Blázquez y Ariana Gabriel Coniosi
El último cruce del portal
Había una vez, en un mundo lejano llamado “Grindix”, un planeta muy extraño llamado “Candy”. En ese lugar vivían dos personas llamadas Elizabeth y Cartix, que no se llevaban bien porque desde pequeños no se soportaban. A pesar de sus peleas, siempre se ayudaban cuando tenían problemas, ya que compartían un gran objetivo: encontrar al lince mítico. Este lince era muy difícil de hallar, pues estaba escondido en un portal secreto, de forma redonda y rodeado de colores brillantes. Elizabeth y Cartix siempre discutían al momento de hacer un plan para encontrarlo. Cartix prefería ideas fáciles y rápidas, pero a Elizabeth no le gustaban porque las veía demasiado simples. Después de muchas discusiones, decidieron trabajar juntos y pensaron en un nuevo plan para capturar al lince Tanti. Mientras iban hacia el portal, vieron a una joven pelirroja de ojos verdes y muy hermosa, que caminaba cerca del portal. Esto les pareció muy extraño, ya que ellos creían que eran los únicos humanos en Grindix. Con mucha curiosidad, se acercaron a la joven para preguntarle qué hacía allí. Pero lo más sorprendente fue que, desde lejos, parecía que el lince era su mascota. Cuando la joven los vio, se asustó un poco y exclamó: —¡Ay, qué susto! —Pero… ¿quién eres tú? —preguntó Cartix. —Mejor dicho, ¿quiénes sois vosotros? —respondió la Principita. —Yo soy Cartix y ella es Elizabeth —dijo Cartix, un poco confundido. —Un placer conoceros. Yo me llamo Asterixa y él es Tanti —dijo la Principita, señalando a su lince.
Cartix y Elizabeth se miraron con una sonrisa maliciosa. Ahora que sabían cómo se llamaba el lince y quién era su dueña, se les ocurrió una nueva idea. En vez de ir directamente por Tanti, fingirían ser amigos de la Principita Asterixa para acercarse al lince y luego llevar a cabo su plan. Pero Asterixa no era tonta. Se dio cuenta de que algo no estaba bien y, aunque no confiaba del todo en ellos, decidió seguirles el juego. —Bueno, si queréis ser mis amigos, tendréis que demostrarlo —dijo con una sonrisa mientras acariciaba a Tanti de reojo. No esperaban que Asterixa los pusiera a prueba. —Por supuesto —respondió Elizabeth con entusiasmo fingido—. ¿Qué te parece si nos muestras más sobre este portal? La Principita fingió pensar por un momento y respondió - Está bien, pero antes tenemos que recoger unas margaritas mágicas en el bosque. Son importantes para que el portal funcione bien. ¿Me ayudáis? Elizabeth y Cartix asintieron, aunque por dentro sabían que eso solo retrasaría su verdadero plan. Mientras caminaban hacia el bosque, Tanti no dejaba de observarlos con sus ojos afilados de lince, como si pudiera ver lo que realmente tramaban. —Así que queréis conocer a Tanti, ¿eh? —preguntó Asterixa de repente, con un tono inocente pero una mirada astuta. Cartix y Elizabeth se quedaron en silencio por un segundo. —Sí, es que nunca habíamos visto un lince tan increíble como él —dijo Cartix, algo nervioso. Tanti gruñó brevemente y Asterixa sonrió de lado. —Entonces será mejor que tengáis cuidado, porque este lince no confía en cualquiera… Y yo tampoco. Elizabeth tragó saliva. Tal vez su plan no sería tan fácil como había pensado. De repente, ocurrió algo extraño. Al caer la noche, las luces del portal comenzaron a parpadear de manera inusual, como si algo o alguien estuviera dentro. Asterixa se quedó sorprendida. Nunca había visto que el portal hiciera algo así. ¿Podría haber alguien ahí? Elizabeth y Cartix también se sintieron inquietos. Asterixa decidió acercarse más al portal para averiguar qué estaba pasando. Cuando entró, se quedó completamente impactada. Frente a ella había una figura misteriosa, con una sombra oscura y un aspecto inquietante.
—¿Quién eres tú? —preguntó Asterixa con cautela. —¿Yo? No puedo decirte quién soy- respondió el ser misterioso. Asterixa sintió un escalofrío. Algo en esa voz le resultaba familiar. —Espera… tú no serás… —dijo ella, dando un paso atrás. El ser sonrió levemente. —Sí… soy yo. Asterixa abrió los ojos de par en par. —No puede ser… —susurró, completamente sorprendida. Resultó que Asterixa tenía un secreto. Su mayor enemigo había regresado: Daymon, un ser misterioso de su pasado oscuro, lleno de secretos. Daymon había estado observando todo desde las sombras y decidió ayudar a Elizabeth y Cartix , no porque le importaran, sino porque quería usarlos para cumplir su propia venganza. Cuando Asterixa lo vio, su rostro se puso pálido. Sabía lo que eso significaba. Sin decir una palabra, se dio la vuelta y huyó. —Así que queréis mi ayuda, ¿no? —susurró Daymon con una sonrisa siniestra. —Bueno… la verdad es que sí —respondió Elizabeth con cierta duda. —Perfecto. Mira, esto es lo que haremos… atacaremos el portal, pero de manera sigilosa —explicó Daymon. Después de planear todo con cuidado, esperaron el momento adecuado y finalmente entraron al portal. Asterixa no estaba allí, así que era la oportunidad perfecta para actuar. Cartix se movió rápido, buscando a Tanti, el lince mítico. Para su sorpresa, por primera vez, el lince no lo veía como una amenaza. Aprovechando eso, sacó un saco marrón antiguo que había llevado consigo y, con un movimiento rápido, atrapó a Tanti dentro. En ese momento, Asterixa llegó corriendo. Miró a su alrededor y sintió un terrible vacío en el pecho ¡Tanti no estaba! Sin dudarlo, corrió hacia la salida del portal. Justo a tiempo, vio cómo Cartix lanzaba el saco sobre el lince. —¡No! —gritó desesperada, corriendo hacia él.
Pero ya era tarde. Cartix sujetó el saco con fuerza y corrió hacia el portal. Elizabeth lo siguió, aunque una duda crecía en su interior. ¿Estaban haciendo lo correcto? Daymon los miraba en silencio, con los ojos brillando de emoción. Pero justo cuando Cartix intentó cruzar el portal con Tanti atrapado, algo extraño ocurrió. El portal comenzó a temblar violentamente. Un viento oscuro salió de él y una voz profunda y aterradora retumbó en el aire: —Ese lince no puede escapar de Grindix. De repente, el saco se rasgó y Tanti saltó fuera, aterrizando junto a Asterixa. Sus ojos brillaban con un poder extraño, como si algo antiguo despertara dentro de él. —¡Cartix! ¡Vámonos ya! —gritó Elizabeth, cada vez más asustada. Pero antes de que pudieran moverse, Daymon levantó una mano y una sombra oscura los rodeó. —Han cruzado una línea peligrosa —dijo con voz fría—. Ahora deben enfrentar las consecuencias. El portal se cerró de golpe, atrapándolos. Elizabeth y Cartix se miraron, sintiendo un escalofrío de miedo. El paisaje a su alrededor era oscuro y sin salida visible. —¿Dónde estamos? —susurró Cartix, con la voz temblorosa. Daymon suspiró, pero sonrió con malicia antes de responder: —En el Olvido. —¿Qué? —preguntó Elizabeth con el corazón latiéndole rápido. —No hay vuelta atrás. Del otro lado, Asterixa sintió algo extraño… una calma inesperada. Sabía que nunca volvería a verlos. El viento sopló suavemente sobre Grindix, como si la historia nunca hubiera sucedido. Y así, la paz regresó. FIn Autores: Marwa El Boudakhani, Enzo Díaz Deca, Hiba Chaibi, Luna Escribano Pinar y Yutiel Ismael Solorza Guerra
La batalla de los gemelos
Érase una vez hace mucho tiempo dos reyes tuvieron gemelos llamados la Principita Amanda y el Principito Yuser. Los reyes querían heredarles a sus hijos en partes iguales el planeta. Yuser quería quedarse con todo el planeta y a la Principita no le parecía bien. Ella sabía que su hermano era muy avaricioso. El comportamiento de Yuser les llevó a la guerra, que hizo que los reyes enviarán a su hija al planeta “Donuts” para protegerla. En el planeta “Donuts” se encontró con un lince perdido, que le miró fijamente a los ojos a la Principita durante unos segundos y después salió corriendo. Al día siguiente en la entrada de la casa de la Principita Amanda, tocaron la puerta “toc, toc, toc, toc”. La Principita se asustó y gritó “¡Aaaah!”. Ella pensó que era su hermano, pero era el lince. Después, llegó su dueño, a quien le preguntó la Principita Amanda sobre el nombre de su lince. Él rápidamente le contestó: “¡Hola, se llama Micu, es mi mejor amigo”. A ello la Principita le respondió: “¡Qué bonito nombre! Yo soy la Principita Amanda, ¿y tú como te llamas?” El dueño del lince le respondió: “Yo soy Zack y tú, ¿enserio eres una Principita?” Ella muy orgullosa le contestó: “Sí, del planeta Tierra” Él muy sorprendido le dijo: “¡Wow, que divertido!”. A lo largo de los días los vecinos se hicieron cada vez más amigos compartiendo aventuras y risas. A la semana siguiente Zack se fue en una misteriosa nave parecida con la que llegó Amanda a ese planeta. Una nave que provenía del planeta Tierra. Los próximos días Zack viajó múltiples veces a otro planeta. A Amanda le despertó mucha curiosidad así que ideó un plan para perseguirle. A la mañana siguiente, muy dispuesta, se coló en su nave. Ella se impresionó mucho porque era exactamente igual a la nave con la que llegó al planeta Donuts. Durante el viaje se quedó dormida y al no hacer ruido Zack no se dio cuenta de su presencia. Dos horas después, llegaron al nuevo planeta llamado “Trébol”. Era increíble porque tenía muchos arcoíris, duendes y margaritas, las flores preferidas de Amanda.
Al salir de la nave Zack vio que Amanda lo siguió al Planeta Trébol, tal y como tenía planeado le invitó a pasar el tiempo con él para divertirse. Los días pasaban tranquilos y Zack seguía con su plan, Amanda se había hecho muy amiga allí de una margarita un poco amable y muy graciosa y con una personalidad especialmente creída, aunque a ella le parecía especialmente graciosa. Los días para ella se pasaban enseguida. Meses después su hermano el Principito Yuser invadió el planeta de Amanda: “Hay que pelear para ganar y quedarse con el planeta”. La Principita estuvo de acuerdo con el trato. La Principita se preparó durante una semana física y mentalmente porque sabía lo tramposo que era su hermano y Zack la ayudó en el proceso. El día de la batalla se encontraron en el bosque. Durante la pelea Zack quiso disparar a Amanda, pero Micu se interpuso entre ellos, quedando gravemente herido. En la guerra, Amanda descubrió que Zack estaba en el equipo de su hermano, lo que le hizo sentir traicionada. Después de que todo el mundo se quedara impresionado con lo que había pasado y llorando un buen rato, llegó repentinamente un duende de un arcoíris cantando y saltando en vez de caminando (algo muy típico de los habitantes del Planeta Trébol). Con una gran sonrisa le echó unos polvos extraños a Micu, quien despertó adolorido pero vivo. Amanda se quedó impresionada y terminó la pelea con su hermano. Finalmente ella ganó. Después de un tiempo perdonó a su hermano y se mudó a vivir con él, la margarita y Micu al Planeta Tierra. ¿Y qué pasó con Zack? Él se fue a prisión, ya que al parecer era un estafador con muchos antecedentes. FIN Autores: Izan Puentes López, Yassir El Mokadem, Abrar Bhaila, Daniela Sánchez Gonzalo y Sofía Molina Aparicio
Mamerta y los planetas
Érase una vez... Un planeta hecho de pan llamado Bimbo cuyos reyes eran la reina Josefina y el rey Juan. Vivían con su hija Mamerta en el castillo Pandemolde. La Principita Mamerta iba a un colegio llamado “Juan Luis Vives Barra de Pan” donde conoció al que ahora es el Principito Manolito. Un día, mientras se tomaban un botellín, escucharon un ruido, así que cogieron los botellines y fueron a ver qué pasaba. A mitad de camino se les cayeron los botellines y se murieron las flores que habían tocado la cerveza. Cuando llegaron vieron que el volcán Pan había estallado y estaba echando panes ardiendo así que tuvieron que irse a otro planeta en su cohete hecho de pan. Fue un viaje muy largo de tres días y medio. Cuando llegaron a Zoolandia, el planeta en el que reinaba la vegetación, se encontraron con un lince llamado Tilín y a su mejor amigo el zorro llamado Ezequiel. El zorro Ezequiel llevaba en la boca un pollo muerto a la mitad, lo dejó en el suelo, y se lo empezó a comer. La Principita Mamerta se traumó y se desmayó, pero por suerte el lince y el zorro les indicaron el camino para llegar al hospital Zoo. Cuando iban al hospital, se estamparon con un árbol por estar mirando a las musarañas y la Principita Mamerta perdió la memoria al darse con una piedra en la cabeza. Cuando llegaron les dijeron que era grave y que recuperaría la memoria en tres o cuatro días. Sus padres se preocuparon y se fueron a otro planeta en busca de atención médica. Cuando llegaron al planeta Urgencias fueron a un hospital, y allí pudieron solucionar la pérdida de memoria de Mamerta. Quisieron explorar y vieron que, en vez de casas, había hospitales, las bibliotecas solo tenían libros de medicina y que todos llevaban bata blanca.
Una persona de bata blanca se acercó a ellos y les dijo que se llamaba Gilberto y que si querían ser sus amigos. Todos dijeron que sí querían serlo, y el Principito Manolito le contó lo que había pasado en su planeta, así que Gilberto les indicó el camino hacia el planeta helado y les dijo que iría con ellos. Cuando llegaron en su cohete de pan al planeta Helado se encontraron con los monstruos de hielo que los empezaron a perseguir. Aunque se escondieron los encontraron y cuando iban a raptarlos, la Principita empezó a contarles su historia. A los monstruos les dio pena y los dejaron coger hielo de su planeta para enfriar el suyo. Cuando fueron a por el cohete se encontraron la única margarita del planeta y se la llevaron. Cuando llegaron a su planeta lo enfriaron con el hielo y se dieron cuenta de que la margarita se había hecho más grande. En un rato era tan grande que con dar un pisotón temblaba todo el planeta. El lince Tilín intentó morderla, pero no la hizo nada ya que era muy grande. La margarita intentó destruir su bar favorito, entonces se acordaron de que la cerveza mataba a las flores así que cogieron diez botellines de cerveza y se los tiraron a la flor. La margarita cayó al suelo moribunda y aprovecharon para clavarla una espada de acero. Finalmente, tiraron la margarita fuera de su planeta, se tomaron unos botellines y todo acabó bien. FIN Autores: Marco García Manzano, Hugo Domínguez Martínez, Innas El Makssoud y Daniela Linares Rivas
5ºc
Ganador de 5ºB de primaria
El viaje al planeta Deseos
La aventura de Rosita
El viaje al planeta Deseos
Érase una vez, en un bosque vivía una principita llamada Emily. Era una joven alta, simpática, valiente, inquieta y apasionada por todo lo relacionado con el espacio. Emily tenía un gran sueño, explorar el universo. Un día caminando muy distraída por el monte, se chocó con una piedra gigante, golpeándose en varias partes del cuerpo. Al poco tiempo, pasó por allí un lince con un poder extraordinario. Podía volar y teletransportarse en distancias largas. El animal ayudó a levantarse a Emily, que permanecía sentada en el suelo al lado de la enorme roca. Ella muy agradecida le puso el nombre de Eric, que significa valiente y educado. Emily, que seguía pensando en su gran sueño, preguntó al lince si la podía ayudar a conseguirlo. Eric le respondió: - Si quieres te puedo llevar al planeta Deseos. Allí existe una flor mágica, una margarita, única en su especie, de pétalos de colores como el arcoíris, que cumple todos los deseos. - ¡Síiiiiii! ¡Me encantaría! Respondió muy ilusionada y entusiasmada. Después de tantas emociones, Emily se quedó dormida mientras que Eric la teletransportaba al planeta Deseos. Cuando la principita despertó, habían llegado al destino. Ambos fueron a dar un paseo para poder observar las impresionantes vistas y rincones que había en aquel lugar. En el camino, se encontraron con cuatro niños de aproximadamente once años, de los cuales se hicieron amigos al momento. Todos juntos decidieron comenzar la aventura de explorar nuevos y bonitos espacios.
Emily descubrió sitios que nunca había imaginado, como el universo de Nubelandia, lleno de nubes esponjosas y algodonosas de un blanco muy luminoso, la galaxia Brillibrilli, con toneladas de purpurina en todas partes, el cometa Arcoíris o las estrellas de la hora que van marcando el tiempo a cada instante. Eran espacios maravillosos e increíbles que difícilmente podrían olvidar. Pero Emily recordó que debía buscar la flor mágica para poder cumplir su sueño. Todos buscaron sin descanso a la margarita. Emily pensó que sería mejor separarse, para poder encontrarla antes, pero se adentraron demasiado en el planeta y se perdieron. Al cabo de un rato aparece ante sus ojos, la margarita. Emily estaba desesperada, había perdido la pista de sus amigos y pidió ayuda a la flor. Ésta le dijo que, para poder ayudarla a encontrar a sus amigos, tenía que superar tres pruebas. Una de ellas, consistía en dar un salto a los meteoritos de Júpiter. Emily dio un salto, pero se hizo daño. La flor le dio otra oportunidad y la principita, con mucha fuerza e impulso, consiguió dar un brinco perfecto. La segunda prueba, trataba de ir en bicicleta por los anillos de Saturno. Pero había un problema. Emily no sabía montar en ella. Esto no fue ningún inconveniente ya que era muy valiente y decidida, y ella misma siempre decía: “nada es imposible si no lo intentas”. Así que, se subió a la bicicleta y consiguió ganar la segunda prueba. La tercera y última prueba era la más difícil. Tenía que decidir entre seguir cumpliendo su sueño explorando el espacio o volver a estar con sus amigos. Ella lo tenía muy claro, prefería encontrar a sus amigos. Ya había logrado una pequeña parte de su sueño y la amistad que había surgido entre ellos era ahora lo más importante. No querían separarse nunca más, así que decidieron quedarse a vivir con ella en el bosque. Todos juntos lo celebraron con ricos dulces, como los bombones típicos de Dulcelandia, las piruletas originarias del cometa Arcoíris, palomitas bicolores, una tarta kínder con leche condensada multicolor y un sinfín de variedades deliciosas.
Desde entonces vivieron felices para siempre en el bosque con una gran amistad entre ellos y muchas aventuras por vivir juntos. FIN Autores: Sara Linares Rivas, Betsabé Nuñez Manzano, Álex Rodríguez Toledano, Ayoub Saadi, Christian González Braña, Valeria Navarro Verano, Bilal Jaldoun Benaicha, Elena Paz Fernández Pacheco Pareja y Adrián Satur González.
La aventura de Rosita
Érase una vez una principita a la que todos conocían con el nombre de Rosita. Residía en un palacio de oro rosa lujoso con diamantes incrustados. Allí vivía con sus padres, David y Anna. Tenían un jardín con plantas y flores muy coloridas y vistosas. Un día su amigo Trince, un lince de patas largas y cola corta y con un pelaje en tonos parduzcos y diminutas manchas negras, llamó a la puerta del palacio porque había encontrado un portal en el bosque que los llevaba al planeta Amistad. El portal estaba protegido por numerosas margaritas muy llamativas, grandes, de tallos delgados y alargados con pétalos blancos. Rosita y Trince decidieron entrar, aunque el animal no pudo porque se le enganchó una pata en un arbusto. Rosita tenía que idear un plan para regresar a su mundo. Se quedó toda la noche pensando. A la mañana siguiente, sus padres, preocupados porque no llegaba al palacio, fueron a buscarla. Cuando llegaron al bosque, encontraron a Trince atrapado en el arbusto. Lograron sacar su pata de la planta y les contó lo sucedido. Más tarde, el lince llevó a la familia de Rosita al portal que se estaba desvaneciendo. Cuando sus padres y Trince se dieron cuenta que el portal estaba desapareciendo, no lo dudaron y entraron rápidamente. Al pasar, se encontraron a Rosita. Todos se alegraron de verla, pero la felicidad no duró mucho, porque el portal se cerró completamente. No sabían cómo salir. A lo lejos, localizaron una puerta que los llevaba a un laberinto. En la pared del laberinto había un letrero que les indicaba que si seguían el camino correcto los llevaría a una de las muchas ciudades del planeta. Cuando pudieron cruzar el laberinto, que no fue tarea fácil, vieron que la ciudad estaba esclavizada. A lo lejos observaron un castillo enorme de varios pisos, con torres, almenas y puentes levadizos. Cuando se acercaron a él, preguntaron a los guardias que lo custodiaban quién vivía en ese lugar. Los guardias les dijeron que allí residían el rey Leonard y la reina Elisabeth. Unos reyes muy autoritarios que imponían su poder y hacían que todos los habitantes de la ciudad trabajaran para ellos en condiciones muy difíciles. Los reyes tenían tres hijos que querían ayudar a los habitantes del planeta Amistad para que dejara de ser una ciudad esclavizada.
Cuando cayó la noche Rosita, sus padres y Trince, se colaron en el castillo para descubrir qué tramaban los soberanos. Los hijos del rey y la reina seguían despiertos. Escucharon pasos, así que decidieron ir a ver qué sucedía. Allí, se encontraron con Rosita, su familia y el lince Trince. Los hijos de los monarcas les contaron el plan que tenían preparado sus padres. Éste consistía en que el planeta Amistad dejara de existir. Rosita, Trince y su familia actuaron rápido. Aunque era por la noche, fueron a despertar al rey y la reina y les mandaron en un avión a un planeta muy lejano que estaba desierto, junto a sus guardias. Viviendo allí ya no harían daño a nadie. Los hijos de los reyes se quedaron a vivir en la ciudad junto a sus habitantes, que dejaron de ser esclavos. Al día siguiente, la ciudad descubrió que habían vencido al rey Leonard y la reina Elisabeth y todos los vecinos tomaron la decisión de coronar a los padres de Rosita, como la reina Anna y el rey David. Rosita, sus padres y Trince se quedaron a vivir en el castillo. Desde entonces ese lugar se convirtió en una ciudad de paz y amor y todos sus ciudadanos fueron felices y comieron perdices. FIN Autores: Noa Cuesta Sánchez, Paula Rodríguez Hernanz, Julieta Ariana Birriel Holenweger, Dylan Morales Álvarez, Miranda Laisha Martínez Acosta, Hugo Sánchez Saugar, Sara Isabel Rodríguez Darias, Abderrahman Aoulad El Arbi y Yustin David Moreno Bermeo.
6ºA
El capitán Plátano
Una aventura inesperada
El capitán Plátano
Había una vez un niño llamado Antonio, que soñaba con ser científico y sus amigos le decían que nunca iba a serlo. Le decían que no podía serlo porque sacaba malas notas. Aun así, él se esforzaba mucho. El problema era que se distraía demasiado y tuvo que repetir curso. Sus padres veían esa situación y le enviaron a otro colegio a las afuera de la ciudad. Al cabo de un tiempo conoció en su nuevo colegio, a un grupo de tres niños. Se llamaban: Luis, Paco y Manolo que tenían el mismo sueño que él, ser científicos. Se hicieron amigos. Un día antes de pasar al instituto, estaban hablando de experimentos en el futuro y se les acercó un niño llamado Carlos que quería ser ingeniero. Le añadieron al grupo. Aquel niño estudiaba mucho y era muy aplicado y hacía experimentos en su casa, que salían exitosos. Un día, estaban hablando de los inventos que hacía Carlos. Quería crear una máquina del tiempo. Al cabo de los años, en tercero de la ESO planearon traer un lince a clase, llamado Aitor, para hacerle una broma a la profesora que les caía mal. Entonces se pusieron manos a la obra. La madre de Carlos era la dueña de un zoológico, sabiendo esto, los niños pensaron lo siguiente: Carlos se encargaba de robar las llaves de la furgoneta de su madre y del zoológico y de llevar la furgoneta al zoológico. El padre de Manolo tenía una carnicería y Manolo robó a su padre 5kg. de carne de ternera. Luis, Antonio y Paco se escaparon de casa para recoger a Carlos y Manolo y desactivaran las cámaras del zoológico. Al día siguiente, se pusieron manos a la obra. Cuando estaban en el instituto, soltaron el lince y salieron corriendo y se encontraron una cartera con una tarjeta de crédito y con un papel que ponía la clave de la tarjeta. Con el dinero que pudieron sacar podrían comprar una casa mediana con un bunker. Decidieron que harían su laboratorio. Después de unos años, Carlos encontró una maquina rara en la casa. Carlos se tiro todo el instituto perfeccionando la máquina. Hasta que un día logro crear la máquina del tiempo deseado llamo a sus amigos para probarla. Mandaron al pasado a Antonio para que no repitiera curso. Tendría menos años y tendría más tiempo
para sus experimentos. Cuando lo consiguió, volvió. Tras unos años, se mudaron a la casa que tenían planeada. En esa casa, empezaron a crear una máquina para dar vida a los objetos. Entre todos lograron hacerla en un año. Probaron hacer el primer experimento con una margarita y salió bien. La llamaron Principita y vieron todo lo que podía hacer, podía saltar muy alto, correr muy rápido… Carlos propuso hacer una nave espacial para enviarla al espacio y así lo hicieron. La enviaron al espacio, a un planeta llamado Juspiter, que estaba deshabitado. La dejaron ahí. Después probaron con un plátano y ese experimento era peculiar porque era como un niño promedio de altura y tenía superpoderes. Lo llamaron “El Capitán Plátano” y sus poderes eran: volar, tener invisibilidad y superfuerza. Antonio le dijo al Capitán Plátano que quería vengarse de ciertos niños que se burlaban de el en el colegio anterior. Pero Capitán Plátano decía que no hacía falta. Pero Antonio insistió en que sí. El capitán Plátano cansado, aceptó. Con la máquina del tiempo lo enviaron a su colegio antiguo. Fue allí y el Capitán Plátano hizo que los niños se distrajeran usando la invisibilidad en el colegio, en casa, en todas partes. Lo consiguió, los niños repitieron curso y volvió. Cuando volvió, los amigos esteban enfadados porque al volver, como estuvo tanto tiempo fuera, rompió la máquina y lo echaron. Fuera de la casa, el Capitán Plátano miró al cielo y una nave espacial caía del cielo y la siguió volando. Cuando llegó donde se había estrellado, salió una margarita y el Capitán Plátano le dijo, ¿Cómo te llamas? ¿Quién eres? La margarita respondió: me llamó Principita y soy un experimento científico y me creo un científico llamado Antonio. El Capitán Plátano dijo: ¡A mí también me ha creado un científico llamado Antonio! Pero… me echaron porque rompí la máquina del tiempo. Después idearon un plan. Querían vengarse. Querían robar la máquina para dar vida a las cosas. Con su invisibilidad, Capitán Plátano, se infiltró en casa de Antonio robó la máquina e hicieron un experimento con una naranja que salió con varios superpoderes: Se podría separar en gajos, tener soldados con cada uno de los gajos irían llenos de un veneno que había creado. Y ellos tres se hicieron amigos y se fueron a vivir a otro planeta. Y esto es verdad y no miento y como me lo contaron te lo cuento. FIN Autores: Mariano Fernández García, Tania Bruno Becerra, Christian Campelo González, Pablo García Bravo, Estrella Soto Jiménez, Anuar El Khayati
Una aventura inesperada
En tiempos de Mari Castaña había una bella principita llamada Chloe. Era una niña de 11años, de pelo rubio y ojos verdes claros. No vestía como otras princesas, le gustaba vestir cómoda y normal. Vivía con sus padres en un gran palacio en el bosque, lejos de la ciudad. También tenía como mascota un lince llamado Poy. Después de un largo tiempo la principita se hartó de estar encerrada en el palacio y quería escapar a la ciudad. Pero sus padres eran muy estrictos y no la dejaban salir. Ella se sentía lo suficientemente mayor pues en una semana cumpliría 12 años, para poder irse. ¡Quería conocer la ciudad ya!. Al día siguiente, por la noche, decidió escapar del palacio. Bajó las escaleras, intentando no hacer ruido, porque Poy se distrae con una mosca y así ocurrió. La oyó y salió a su encuentro y con su cola casi tira un jarrón. Chloe con sus reflejos de Spider-Woman rápidamente atrapó el jarrón. Después de ese pequeño incidente, Chloe salió en busca de amigos. Después de varias horas caminando, se hizo de día. Se encontró a un niño pelirrojo de ojos verdes en el camino. –Hola –dijo el niño. –Hola –dijo Chloe– ¿Cómo te llamas? –Me llamo Antonio y estoy perdido. –¿Cómo te has perdido, Antonio? –Pues, estaba en el supermercado con mi madre, me distraje con unos cereales y después ya no estaba. –Y... ¿Qué haces en medio de este camino?
–Estaba buscando margaritas para mi madre que son sus flores favoritas. –¿Qué es una margarita? –Es un tipo de flor, es ...¡Eso! –señaló el niño. El niño intentó arrancar la flor pero estaba demasiada enganchada al suelo. Tiró con todas sus fuerzas y de repente aparecieron en otro lugar. –¿Dónde estamos? –preguntó Antonio asustado. –Parece que estamos en otro planeta. Aquí hay un cartel que pone Rakitan. Chloe estaba asustada, pero a la vez contenta, porque por fin tenía un amigo con lo que tanto había soñado. Los dos estaban muy asustados y a la vez contentos ya que habían descubierto algo nuevo. Se dieron cuenta de que no podían quedarse mucho tiempo porque sus padres estarían preocupados por ellos. Aquel planeta era extraño, había muchos animales raros, que no se podían encontrar en ningún lugar del mundo. ¡Ni en el zoo de Madrid!. Los niños decidieron ir a buscar un sitio para pasar la noche. Chloe no podía dormir porque echaba de menos a Poy y lo único que hacía era llorar. Antonio la consolaba y pudieron dormir. Al día siguiente hablaron. –Antonio, tenemos que volver ya a nuestro planeta, echo de menos a mi mascota. –¡Ah!, ¿Tienes una mascota?.¡Yo también!. Tengo un conejo. –Pues, yo tengo un lince, y lo necesito ver ya, así que déjate de tonterías y vámonos de aquí –dijo Chloe muy enfadada. –Vale, vale, relájate –dijo Antonio.
Chloe cogió del brazo al muchacho y se le llevó para buscar una solución. Recorriendo todo el planeta en busca de algún portal o algo que lo llevase a su hogar. Se encontraron a un unicornio llamado Ángela. La unicornio tenía un ala un poco rota y una melena rara. Chloe y Antonio le contaron su problema. Ángela decidió ayudarles a llegar a su casa. Tres horas más tarde, después de dar varias vueltas a este planeta, al fin encontraron un portal y con miedo decidieron entrar. –Bueno, es el momento de separarnos dijo Ángela con pena. Me lo he pasado muy bien con vosotros, este ratito. Me habéis enseñado muchas cosas. Os echaré de menos. –No, no ¡tú te vienes con nosotros! –Dijeron los muchachos. Y se metieron en el portal, y aparecieron en su planeta. Al llegar allí buscaron el palacio de Chloe. –¿Dónde me quedaré a vivir? –Preguntó la pequeña unicornio. –¿Y yo? –dijo Antonio. –¡Os quedaréis en mi palacio! –propuso Chloe. –¿Estás segura? ¿Tus padres no dirán nada? –dijo Antonio inseguro. –¡Qué sí! ¡Qué no pasa nada! Y se fueron al palacio de Chloe, al abrir la gran puerta del palacio, se encontraron a los sirvientes en el sofá, los padres llorando en las escaleras y a Poy hinchándose a hamburguesas del Burger King en la cama de Chloe. –¿Qué es esto? –exclamó Chloe. –¡¡Chloe!! –dijeron los padres alegres– ¿dónde estabas? –Uff… Es una larga historia, ya os lo contaré. Os traigo visita. –¡Hola! –dijeron Ángela y Antonio. El lince, en cuanto escuchó a la niña bajo las escaleras. Se abrazaron todos muy contentos y aquí comenzaron este cuento que hemos contado. Y colorín colorado queso con albóndigas habéis tragado. Si queréis segunda parte votarnos. Autores: Nora, Ilyas, Pablo M, Salomé, Christopher y Ángela.
6ºB
La llamada de lo salvaje
El reino mágico
La llamada de lo salvaje
Cuenta la historia que hace mucho tiempo existía un planeta llamado Pisospicados, que tenía unos recursos muy exóticos pero era muy pobre. Allí habitaban un rey, una reina y su hija, la principita Colectt. Un día, el planeta vecino, se enteró de los recursos exóticos que tenía el planeta y decidieron atacarlo para quedarse ellos con los recursos y llevarse a los ciudadanos como esclavos. Durante el ataque, la reina envolvió a su hija en una pequeña manta, la metió en una cesta y la puso en el río galáctico que conectaba diferentes planetas, donde se la llevó la corriente al planeta vecino. Dos horas después, la principita se quedó atascada en la arena de la orilla del río, y empezó a llorar. Justo en ese momento, pasaba por allí un lince llamado Mortis, que la recogió para criarla junto sus cachorros. La cuidarían como si fuese una más de ellos. Años después la principita creció. Cuando cumplió dieciocho años, la pareja de Mortis, Luna, se puso muy enferma. Mortis la pidió a la principita Colectt que fuese a por una margarita llamada Bianca, que tenía una esencia mágica que curaba todo y que se encontraba en un lugar secreto de Pisospicados. La principita emprendió su viaje hacia Pisospicados. Mientras caminaba, vino un fuerte viento y un papel la tapó los ojos. Cuando se lo quitó, vio que era un mapa que la dirigía al lugar donde estaba la margarita Bianca.
En su camino, encontró dos ciervos que la ayudaron a encontrar a la margarita. El primer amigo se llamaba Kit, que era un ciervo grande y rojo. Y su hermano Kat que era azul y se conocía el camino hacia Pisospicados muy bien. Continuaron su camino hacia Pisospicados. Cuando llegaron al planeta, estaba rodeado de guardianes armados. Ante eso, Kat, les condujo por un atajo que el conocía para entrar al planeta. Entonces entraron y Kit explotó la puerta con una patada voladora. Allí se encontraba la margarita; una biblioteca. Entraron a la biblioteca y escogieron un libro para tirar de él y abrir un pasadizo secreto que indicaba el mapa. Abrieron el pasadizo secreto y encontraron la margarita pero... ¡No era tan fácil! Ya que había muchas trampas que no sabían esquivar. Después de un rato buscando, descubrieron un botón que lo desactivaba. Presionaron el botón, desactivaron las trampas, entraron a por la margarita, la recogieron y se la llevaron al lince. Luna se la tomó y se curó. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Autores: Adrián, Ismail, Leo, Ainhoa Campelo
El reino mágico
Hace mucho en el planeta “Jiyx-21” había un reino gobernado por unos reyes. Tenían dos hijos. El hijo se llamaba Jaime y la hija se llamaba Mía. Mia era la hermana mayor. Aesta la apodaban la “Principita”, porque se comportaba como un chico y quería sercaballero. Así que un día empezó el plan de Jaime de hacerse con el poder que él creía que era suyo. Se comunicó con un reino vecino y acordaron atacar al reino de suspadres, a cambio de la mitad del oro del reino del que quería apoderarse. Unos mesesmás tarde empezó la guerra. Mía dirigía el frente de la batalla, mientras sus padres serefugiaban junto a su gente en el castillo. Lo que ellos no sabían era que el otro reino había infiltrado a algunos caballeros. En en ese momento se inició el plan de matar alos Reye. Un ciudadano salió corriendo a avisar a Mia de que se habían infiltrados en elcastillo. Mía salió corriendo con algunos de sus caballeros a donde estaban suspadres. Se encontró frente a frente con los enemigos del otro reino. En esa la batalla,ganan los de los del otro reino y Mía se desmaya. Al despertarse Mía y ve a su hermanollevando, al del otro reino, una carroza, dentro de la cual están sus padres. Mia intenta levantarse, pero Mía se vuelve a desmayar. Horas después recupera la consciencia y ve que se encuentra dentro de un calabozo. Enfrente está su hermano. Allí reconoció a sus excompañeros de clase y juntos idearon un plan para escapar. Idearon un plan que dentro de poco veréis... Tras escapar encontraron una casa abandonada. Dentro de la casa se encontraron con un lince. Y ellos se asustaron. En eso el lince habló y dijo lo siguiente: -Tranquilas personitas. Soy el mago Balmasor.
-Y todos gritaron al unísono: - ¿¡El mago!? Después el mago se transformó en su forma original. En un instante, el mago se movió hacia donde estaban ellos. Y les dijo: - Sé por todo lo que habéis pasado y por eso os ayudaré. En eso, el mago estaba caminando hacia el patio. Los chicos no entendían qué estaba pasando, hasta que el mago cogió una Margarita y se abrió una compuerta del suelo, mágicamente. Se vio su casa mágica. Les invito a entrar. Se quedaron dos días para planificar como acabar con Jaime y su ejército. Cuando terminaron de idear su plan el mago les regalo varios caballos que tenía en su establo secreto. Durante el camino al reino de Jaime, cayó una gran nevada que les dificultó su camino. Horas después llegaron al reino. Intentaron entrar a la torre principal donde se encontraba Jaime. Minutos después entraron a la torre principal, y escucharon a varios caballeros decir algo sobre los padres de Mia y escucharon donde podrían estar los padres de Mia. Momentos después salieron a las afueras del castillo y vieron a Balmasor. Quien les contó que en cada reino por ley debería de haber como mínimo tres magos. Y el reino de Mia solo tenía uno que era él. Aunque el era el más poderoso de todos porque tenía todos los poderes de los demás magos juntos. Esto les disgustó, pero les alegró a la vez. Volvieron dentro del reino de Jaime para ayudar a sus padres Balmasor les creó un portal donde estaban los padres de Mia. Todos tenían miedo de atravesarlo pues no sabían que había detrás. después de que entrara Mia y les dijese que era seguro los demás entraron, allí estaban sus padres. Ella se alegró mucho de verlos y les ayudo a salir. Cuando atravesaron el portal, ella le contó todo.
Días después, el reino de los reyes (que ahora se convirtió en el de Mia) fue a combatir al de Jaime sin aviso previo. Terminaron ganando en la batalla Mia estaba escondida porque le perseguía varios caballeros, y estaba herida. Mientras ella estaba escondida recordó el plan que ideo con sus amigos en el calabozo. Ahora sí era el momento de contar el plan. Lo que hicieron fue que ella se acordó de que sus padres le habían regalado un saco mágico que contenía herramientas por si acaso algún día lo necesitaba. Justamente ella se acordó de que había una pala. Se puso a escarbar el suelo y no tardó en encontrar un lugar seguro gracias a que también guardo una fruta mágica que le dio mucha energía. Con lo que ella no contaba era que seguía perdiendo sangre por la herida. Cuando se quiso dar cuenta había perdido la conciencia otra vez. Momentos después despertó en un hospital. Lo que tenía encima de su cama era un lince de peluche, una margarita y una carta que ponía: “de parte de Balmasor”. Cuando se levantó había médicos enfrente de ella. Les conto todo lo sucedido. Los médicos le dijeron que todo había sido un sueño y que había estado en coma durante veinte años. Ella no se creía y les dijo: –Pero y esta carta. -Ellos le respondieron: Te la trajo un familiar tuyo. Minutos después cuando ya se fueron los médicos, ella inspeccionó bien la carta. Detrás ponía ¡:No todo era un sueño niña! Autores: Jaber, Iñaki, Jimena, Ainhoa y Héctor
6ºC
Las aventuras de Lucía y Lucas
Un sueño de fantasía
Las aventuras de Lucía y Lucas
En un lugar y un tiempo muy extraño, había dos amigos. Lucas, que era un lince un poco torpe y muy simpático, y Lucía, que era una principita, que era lista y rubia. Los dos eran muy buenos amigos y querían viajar por la galaxia para poder llegar a un planeta llamado Nexus-01, donde se encontraba una preciosa margarita escondida en las profundidades de ese planeta. En la nave iban, además de ellos, otros amigos y amigas. Todos en la nave disfrutaban de una buena fiesta, con hamburguesa y bebidas. Cuando se enteraron de que una persona llamada Rubén de este planeta, que formaba parte de una Agencia de Villanos, había robado la margarita, se pusieron a pilotar la nave para localizar a Rubén, llegaron a varios planetas. De pronto se dieron cuenta que eran las nueve de la noche, y comenzaban a desanimarse. Cuando se estaban rindiendo, en el momento menos esperado, vieron a Rubén corriendo por el planeta Nexus-1539, donde se encontraban ellos en ese momento. Se escondió con la margarita en su guarida secreta. Pasadas unas horas Rubén, sus amigos, Lucía y Lucas se adentraron en las profundidades del Nexus donde se encontraba la base del escondite de Rubén. Acercándose a la puerta, vieron que tenía un código numérico. Intentaron averiguar el código para poder entrar, mientras Rubén se encontraba dentro de aquella base negra, con rayas amarillas, que daban un aspecto tenebroso. Cuando lograron descubrir el código, que era 024321, vieron que la puerta estaba encajada. Tuvieron que entrar de una patada. Vieron que Rubén tenía una mascota llamada Firulais, que era un conejito blanco que estaba acariciando.
Lucía que en ese momento llevaba una bata de color rosa con estrellas y Lucas, un chándal negro y blanco llamativo. La habitación era subterránea. Era naranja por dentro y tenía un sillón, una televisión de 120 pulgadas, una cama de matrimonio roja, unas luces led amarillas, las sábanas eran azules, y una cocina enorme con utensilios de cocina para cocinar. En el pequeño salón se encontraba la preciosa margarita. Fueron agachados a por ella. Firulais les descubrió. Lucharon, pero ninguno podía hacer nada. Finalmente se juntaron y decidieron ser amigos. Rubén se montó en la nave y vio que era muy grande. La flor por fin volvió a las manos de Lucía y durmieron con ella en la mesilla. Al día siguiente, la flor estaba seca debido a que no le habían echado agua. Lucas, Lucia y Rubén al ver así la flor se alertaron y no supieron que hacer. Lo primero que se les ocurrió fue echarle agua y la flor mejoro un poco. Pero todavía estaban asustados. Les dio un poco de miedo, debido a que la flor seguía seca. Intentaron revivir la flor y lo consiguieron. Volvieron a su planeta para devolver la flor y cuando la devolvieron, se sintieron orgullosos y tranquilos. Finalmente celebraron una fiesta e invitaron a todas las personas del planeta Nexus-01. Se lo pasaron muy bien y todos por fin disfrutaron juntos. Y COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO. Autores: AITANA, INÉS, AYOUB, DIVANA, MIGUEL Y AITOR.
Un sueño de fantasía
Hace muchos años, una principita llamada Samira coma y sus padres vivían en un planeta llamado Ogla. El planeta en el que vivían estaba poco habitado, ya que no había cosas bonitas que ver. Un día, Samira salío de un paseo con sus padres. En el paseo se encontraron un prado de margaritas. Samira se puso muy feliz porque era la primera vez que había visto algo tan bonito. Se fue corriendo a buscar la margarita más bonita de todo el prado. Cuando la encontró, se la enseñó a sus padres. Un rato después, cuando llegó a casa, metió la flor en una caja especial para que no se marchitará. Unos meses después, dieron una alerta. Iba a caer un meteorito en su planeta. Tendrían que salir de él. Samira y sus padres decidieron ir al planeta Iscandora, que era el más cercano. Su familia, que era de la realeza, disponían de un cohete que les permitía ir de un planeta a otro. Antes de llegar a Iscandora hicieron una parada para descansar. Al seguir el viaje Samira se dio cuenta de que se había dejado su margarita. Pero sus padres le dijeron que no pasaba nada porque había muchas flores en Iscandora. no dijo nada y se dio la vuelta, ya que esa flor era muy especial para ella. Tenía que rescatarla antes de que cayese el meteorito. Al llegar al sitio donde se dejó a su la margarita, se encontró un lince oliendo la caja donde estaba la margarita. Samira se asustó y se escondió detrás de un muro. Pero el lince la escuchó y fue hacia ella. Cuando el lince llegó a Samira, la chica se dio cuenta de que podía entender al lince por telepatía. Según ella entendió el lince se llamaba Pepito y cómo se entendían, se hicieron muy amigos. Juntos regresaron a Iscandora. Sus padres ni se dieron cuenta. Cada día quedan para verse. Un día la margarita se perdió. No sabían cómo. Decidieron buscarla. Pasaron días, pero no la encontraban. Cuando por fin encontraron a la flor, se emocionó muchísimo. Había pasado tanto tiempo, que al encontrarla, había cambiado de color de blanco a rojo. Unos días después, Iba los tres paseando, pues a Samira, no se separaba de la flor ni del lince, decidieron que era hora de irse a vivir juntos. Los padres de Samira se lo prohibieron. Pero Samira ya era mayor de edad y podía decidir por sí misma. ¡Por fin podría vivir sola! Ahora no habría normas ni prohibiciones de sus padres.
De repente, escuchó ruidos. Estaba en casa con sus padres, empezó a pedir perdón por haberse ido de casa y no haber vuelto. Pero sus padres le dijeron que todo era un sueño y que no se preocupase. Desde ese día sigue buscando la flor de su sueño de fantasía y a su amigo el lince. Y Colorín, Colorado, este cuento se ha acabado. Autores: Salma, Sami, Mario y Anthonella