¿Cómo leer una imagen?
Recurso elaborado por
Ana Camargo
En este recurso, usted encontrará algunas explicaciones y pautas necesarias para analizar e interpretar imágenes. Comprender los elementos aquí expuestos le ayudará a leer imágenes desde una perspectiva crítica.
Introducción
La lectura de la imagen
Comprender una imagen va mas allá de la contemplación superficial de su contenido: implica un análisis profundo. Por este motivo, no simplemente se observa una imagen: se lee. Así, la lectura de imágenes va más allá de simplemente observar y captar su apariencia superficial, pues implica un proceso de análisis, comprensión y reflexión sobre los mensajes que estas transmiten. Este es un ejercicio que requiere distintas habilidades para descifrar el significado subyacente y las intenciones detrás de cada imagen. En este orden de ideas, esta guía de lectura de imágenes precisamente provee algunas explicaciones y proporciona herramientas necesarias para abordar las imágenes con una mirada informada y crítica. A través de insumos conceptuales y técnicos usted podrá tener herramientas para reconocer los elementos visuales de las imágenes e interpretar sus mensajes implícitos considerando el contexto en el que se crean y se consumen.
¿Por qué es importante la lectura crítica de las imágenes?
La proliferación de las imágenes actualmente se ha visto impulsada por avances tecnológicos y la accesibilidad a dispositivos de captura y visualización; estas se encuentran presentes en nuestras vidas cotidianas de formas diversas y ubicuas, lo que plantea desafíos y oportunidades. Por un lado, las imágenes nos brindan una ventana a diferentes culturas, experiencias y perspectivas, pero también pueden ser manipuladas y utilizadas como herramientas de persuasión o desinformación. Por lo tanto, es importante acercarse a las imágenes desde una mirada crítica para desarrollar una conciencia más profunda de cómo pueden influir en nuestra percepción, nuestras creencias y nuestras acciones. Una mirada crítica sobre ellas nos permite cuestionar las narrativas visuales dominantes, analizar los sesgos y estereotipos presentes en estas y considerar sus implicaciones sociales, políticas y culturales.
La imagen como acto comunicativo
Para leer una imagen lo primero que debe tenerse en cuenta es que esta última hace parte de un proceso en el que constituye un acto comunicativo; esto es así porque las imágenes dicen, comunican y, con ello, hacen -generan diversas clases de efectos- con distintos fines y en distintos contextos. En términos básicos y generales, el proceso comunicativo consiste en que un emisor transmite un mensaje a través de un código (una lengua como el español, por ejemplo) y un canal (como un periódico, por ejemplo) a un determinado receptor (así lo ilustra de forma básica el esquema que se observa enseguida). La comunicación constituida por las imágenes también se materializa a través de este proceso. A través de la combinación de elementos visuales una imagen logra comunicar distintos mensajes desde la relación entre un emisor y un receptor que interactúan mediante un canal determinado. Observe de qué manera cada componente del proceso comunicativo se asocia con las imágenes haciendo clic sobre cada uno de los elementos del siguiente diagrama.
CÓDIGO
MENSAJE
EMISOR
RECEPTOR
CANAL
Haga clic en este ícono del ojo para profundizar respecto al contenido de este esquema.
Hemos visto de forma general por qué las imágenes constituyen actos comunicativos y en qué sentido se asocian con el proceso comunicativo. A lo dicho es importante sumar que los actos comunicativos que suponen las imágenes se asocian también con la interpretación subjetiva basada en la cultura, los valores y las experiencias individuales tanto del emisor como del receptor. Considerando todo esto, observe la imagen ubicada a la derecha. ¿Cómo cree usted que esta imagen conforma un acto comunicativo? En otras palabras, ¿qué es lo que dice y hace?, ¿en qué contexto(s)? ¿Qué papel juegan aquí el emisor y el receptor (su cultura, sus valores, sus experiencias), y los demás componentes del proceso comunicativo?
Observe la imagen, responda las preguntas y, luego, haga clic en el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Lenguaje visual
Previamente hemos explicado que las imágenes son actos comunicativos. Ahora, vale la pena añadir que estos actos se constituyen a partir del lenguaje visual . Por ello, para saber cómo leer una imagen es preciso aclarar en qué consiste este lenguaje. En términos generales, el lenguaje visual es un conjunto de varios signos (en la siguiente diapositiva se explicará mejor qué es el signo y cuáles son sus niveles) que permite la formación de nuestras ideas sobre el mundo a través de la imagen; a través de este lenguaje absorbemos y generamos información que se percibe a través de la vista (Acaso, 2008). Todos los tipos de representación visual, como la pintura, la escultura, la arquitectura, el cine, la fotografía, etc., son imágenes compuestas a través del lenguaje visual.
El signo
El signo es constituyente del lenguaje visual; es una unidad desde la cual este último se construye. Está compuesto por un significante (los elementos visuales físicos y perceptibles) y un significado (la interpretación asociada al significante). Es a través de la combinación y organización de estos elementos que se construye y se transmite un mensaje dentro del lenguaje visual. Para comprender mejor este asunto, observe el siguiente ejemplo.
Haring, K. (1990). Dog.
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Niveles del signo
Como hemos visto, el signo es una unidad mínima del lenguaje visual y, como se ha señalado antes, adquiere su significado a través de acuerdos sociales. Ahora es importante subrayar que este tiene dos niveles de interpretación: el literal y el simbólico. El primero transmite un mensaje directo (denotativo) que se relaciona con el significado convencional y constante del signo. El segundo, por el contrario, es más connotativo; esto quiere decir que el signo adquiere significados más profundos: el mensaje se enriquece a medida que distintas personas lo interpretan de muy variadas maneras.
Haring, K. (1990). Dog.
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Hasta ahora hemos abordado tres asuntos cruciales: 1. Las imágenes constituyen actos comunicativos. 2. Lo anterior es posible a través del lenguaje visual.. 3. El lenguaje visual está compuesto por signos construidos, a su vez, desde la relación entre un significado y un significante. Con esto en mente, observe la imagen ubicada a la derecha y responda: ¿cómo cree que aparece y se usa allí el lenguaje visual?, ¿qué es lo que se busca comunicar a través de él? Al final, ¿qué diría que comunica esta imagen en el plano de lo literal y en el plano de lo simbólico?
Grobet, L. (1985). La Venus [fotografía].
Observe la imagen, responda las preguntas y, luego, haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
En síntesis:
Las imagenes comunican, a través desde el lenguaje visual -y los signos que lo constituyen-, con diferentes intenciones. Su lenguaje -por tanto, ellas mismas- puede ser leído desde distintos niveles. Las interpretaciones sobre aquello que dicen (y hacen al decir) las imágenes son múltiples y siempre están, en todo caso, sujetas a un contexto que incide en los significados que se construyen sobre ellas tanto por parte de quien las como de quien las recibe. Estas claridades conceptuales, que se ha procurado ilustrar a través de múltiples ejemplos, son importantes para entender las cuestiones implicadas en la lectura de imágenes. Visto lo anterior, procedamos a abordar algunos componentes característicos del lenguaje visual mediante los cuales se configuran las imágenes, que son utilizados como herramientas con distintos fines. Al comprenderlos, usted podrá tener distintas claridades sobre cómo se puede leer una imagen.
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Herramientas del lenguaje visual
Recuerde que la imagen como acto comunicativo se constituye a través del lenguaje visual que es, a su vez, un conjunto de signos. Este lenguaje visual tiene distintos componentes que al elaborar imágenes pueden ser usados como "herramientas" con distintos fines. Enseguida, usted encontrará explicaciones sobre algunos de ellos, sobre en qué sentido fungen como herramientas y sobre por qué es importante considerarlos al leer imágenes. Tenga en cuenta que pueden existir más elementos de los que aquí se exponen; no obstante, se mencionan algunos de los más pertinentes para comprender cómo se puede leer una imagen a partir de su reconocimiento.
FORMA
TAMAÑO
COLOR
ILUMINACIÓN
COMPOSICIÓN
RETÓRICA VISUAL
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Forma:
Las formas permiten la representación y la expresión de objetos y conceptos. Estas se dividen en dos categorías principales: formas orgánicas y formas artificiales. Las formas orgánicas, derivadas de la naturaleza, son curvas y fluidas; pueden evocar movimiento y dinamismo. Por otra parte, las formas artificiales, basadas en la geometría, son rectas y estructuradas y transmiten una sensación de orden, precisión y control. Observe la imagen de la izquierda: ¿Qué tipo de formas identifica? ¿Qué sensaciones cree que transmiten? ¿Qué evocan?
Haga clic sobre este ícono para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Gaudí, A. Casa Batlló.
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Tamaño:
El tamaño implica la manipulación deliberada de las dimensiones físicas de las formas para lograr efectos visuales y comunicativos específicos. Al cambiar el tamaño de ciertas formas puestas en relación con otras y con el receptor, se puede establecer jerarquía, enfatizar puntos focales, guiar la mirada del espectador y transmitir emociones. El uso del tamaño también permite guiar la atención del espectador y comunicar significados y emociones de manera efectiva a través del empleo proporciones cuidadosamente seleccionadas. Analice la imagen de la izquierda: ¿cómo cree que incide el tamaño en lo que esta comunica?
Picasso, P. (1937) Guernica [pintura]. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Haga clic sobre este ícono para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
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Color:
El color es un elemento versátil que permite a quien crea las imágenes transmitir mensajes, evocar emociones y enriquecer la experiencia visual de una obra. Cada elección de color conlleva consideraciones estéticas, comunicativas y culturales que influyen en cómo se percibe y se conecta con la audiencia. Cuando usted observa la imagen de la izquierda, ¿qué cree que comunica el color?
Haga clic en el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Mondrian, P. (1930). Composition with Red, Blue and Yellow [pintura]. Museo Kunsthaus Zürich en Suiza.
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Iluminación:
La iluminación implica el control y la manipulación de la luz para lograr efectos específicos en una composición visual. Es una herramienta para comunicar, resaltar y dar forma a la percepción del espectador mediante la gestión cuidadosa de la luz y las sombras. Al igual que ocirre con el tamaño, su uso puede establecer focos de atención y jerarquía en una composición. Además, la iluminación tiene la capacidad para modelar formas y texturas en una composición; así, por ejemplo, su dirección y su intensidad pueden acentuar los detalles tridimensionales de objetos y superficies. Esta es un recurso muy oportuno para definir el espacio y la profundidad en la representación visual. Considerando lo anterior, observe detenidamente la imagen de la izquierda: ¿qué papel cumple allí la iluminación?
Ho F. (1959). Sun Rays [fotografía].
Haga clic en el ícono del ojo para obtener un análisis sobre este ejemplo.
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Composición:
La composición es la forma en la que los elementos visuales se colocan en un espacio determinado. Esta busca armonizar y equilibrar estos elementos para crear una experiencia visual cohesiva y atractiva para el espectador. Tiene un impacto directo en la percepción, interpretación y comunicación del mensaje de una creación visual. La composición incluye el equilibrio, que consiste en distribuir uniformemente elementos visuales. También incluye la proporción, que define el tamaño relativo de los elementos en relación con el espacio que los rodea. Además, ella es la que, en últimas, permite establecer jerarquías visuales destacando elementos por su tamaño, brillo o ubicación. Por último, la composición tiene un ritmo en que se logra se logra a través de la repetición y variación de elementos visuales, lo que genera una sensación dinámica y mantiene el interés del espectador. Así, en suma, podemos decir que la composición es un proceso mediante el que se ponen en juego elementos del lenguaje visual señalados previamente a fin de comunicar las ideas intencionalmente de formas determinadas. Al observar la imagen de la izquierda, ¿qué papel cree que cumplen allí los elementos señalados previamente (equilibrio, proporción y ritmo)?, ¿cómo influyen en la composición de la imagen y en lo que esta comunica?
Ho F. (1959). Approaching Shadow [fotografía].
Haga clic en el ícono del ojo para obtener un análisis sobre este ejemplo.
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Retórica visual:
La retórica visual adapta los principios retóricos tradicionalmente aplicados en la comunicación verbal y escrita al ámbito visual. Su objetivo es influir en la percepción, interpretación y respuesta del espectador, a través de elementos visuales estratégicamente dispuestos y diseñados. Al igual que la retórica verbal tiene como propósito persuadir y conmocionar al receptor; busca conseguir esos objetivos a través del uso ideliberado de las formas, los tamaños, los colores, la composición y simbolismo. Entre las técnicas de la retórica visual se destaca la metáfora: un mecanismo muy potente que utiliza las herramientas visuales para representar ideas complejas o abstractas en las imágenes. Esta se genera a partir de la composición de la imagen. Al observar la imagen de la izquierda, ¿detecta usted alguna metáfora?
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Esta obra,
Torres, J. (1943). América Invertida [dibujo]. Museo Juan Manuel Blanes en Montevideo.
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En síntesis:
En suma, son múltiples las herramientas del lenguaje visual que se utilizan en la composición de las imágenes. Aquí se han destacado la forma, el tamaño, el color, la iluminación, la composición y las técnicas retóricas como algunos de los elementos que, precisamente, fungen como herramientas para la elaboración de imágenes que, a su vez, inciden en los efectos que estas tienen sobre el receptor e indudablemente en su lectura e interpretación. En ese orden de ideas, enseguida se enfatiza, con base en estos elementos, qué es necesario tener en cuenta para desarrollar una mirada crítica sobre las imágenes y cuáles son los pasos que se pueden seguir para leerlas desde un nivel profundo, simbólico y, entre tanto, crítico. Le recomendamos que tenga muy presentes estas anotaciones al leer imágenes. De ese modo, podrá afinar su mirada sobre estas.
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La mirada crítica
Para leer una imagen adecuadamente es necesario que tenga en cuenta que las imágenes no son reflejos neutrales de la realidad, sino construcciones sociales y culturales cargadas de significado. Como hemos visto en todos los ejemplos previos, cada imagen presenta una perspectiva particular de su autor, lo que significa que las decisiones sobre qué incluir u omitir en ellas pueden reflejar sus prejuicios, intenciones y puntos de vista específicos.
Es crucial reconocer que las intenciones detrás de un mensaje visual no son inocentes. Los creadores de imágenes tienen objetivos específicos al producirlas, que pueden incluir persuadir, informar, entretener o manipular a la audiencia. Estas intenciones pueden ser políticas, comerciales, culturales o sociales y pueden estar vinculadas a agendas y poderes tanto visibles como ocultos. Por lo tanto, no se debe dar por sentado que una imagen es neutral, sino que se debe analizar críticamente quién la creó, con qué propósito y qué mensaje busca transmitir. Fíjese en cómo esto se aplica, por ejemplo, a la imagen de la derecha.
Ministerio de Higiene. (1948). La chicha engendra el crimen [litografía].
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un análisis de este ejemplo.
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Lista de pasos para leer críticamente una imagen
Antes hemos visto que las imágenes son un acto comunicativo y que se constituyen a través del lenguaje visual. Hemos visto también que este último está compuesto por distintos elementos que fungen como herramientas que generan distintas percepciones en el lector, sirven para comunicar las ideas de diversos modos y deben tenerse en cuenta al leer una imagen. Hemos dicho, además, que las imágenes pueden leerse desde dos niveles (uno literal y uno simbólico) y que leerlas críticamente implica reconocer que no son neutrales y que tienen múltiples intenciones que es necesario desentrañar a la luz del contexto en que se producen. Como resultado de todo esto, que ha sido explicado a través de ejemplos, es posible proponer el siguiente conjunto de pasos que usted puede seguir para leer las imágenes desde un sentido profundo y crítico. Estos, por supuesto, no agotan todas las acciones que pueden -y deben- llevarse a cabo con este fin, pero sintetizan algunas de las más oportunas y relevantes. Para profundizar en cada paso, haga clic en el ícono del ojo correspondiente.
Observe la imagen de forma global y de forma detallada.
Analice la composición visual de la imagen.
Analice el estilo y la técnica de la imagen.
Considere el contexto.
Interprete globalmente la imagen.
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Ejercicio
Hagamos un breve ejercicio de lectura crítica a partir de la siguiente imagen. Obsérvela, revise las preguntas que se encuentran en el ícono con el signo de interrogación, procure responderlas siguiendo los pasos expuestos previamente y, por útlimo, contraste y complemente su análisis con las explicaciones contenidas en el ícono del ojo.
Capa, R. (1936). Muerte de un miliciano [fotografía].
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En conclusión
Las imágenes comunican distintas ideas con múltiples propósitos articulados, por supuesto, con la intención de quien las produce y con el contexto en que esto se hace. Tal comunicación se logra a través de un lenguaje visual compuesto por signos que es necesario comprender y analizar para llevar a cabo una lectura efectiva. Adicionalmente, teniendo en cuenta que las imágenes no son productos neutrales, siempre es necesario acercarse a ellas de manera crítica y cuidadosa. Para eso, aquí se han propuesto algunos pasos esenciales que implican, primero, un ejercicio detallado de observación y comprensión de su lenguaje visual y, segundo, una consideración no solo de sus aspectos técnicos, sino también contextuales. Tenga en cuenta que lo que en este recurso se ha dicho es aplicable a la lectura de cualquier tipo de imagen; por eso, le invitamos a que, para fortalecer el desarrollo de sus habilidades en este ámbito y aprovecharlas en distintos contextos, aplique lo que ha comprendido hasta ahora en la lectura de imágenes en su cotidianidad, su formación profesional y cualquier otro escenario en que lo considere pertinente.
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Bibliografía
Acaso, M. (2009). El lenguaje visual. Barcelona: Paidós.
Baker, C. (2004). The SAGE Dictionary of Cultural Studies. Londres: SAGE Publications.
Berger, J. (1972). Ways of Seeing. Londres: British Broadcasting Corporation ad Pinguin Books.
Sarmiento, M. (2010). A guided Reading of Images: A Strategy to Develop Critical Thinking and Communicative Skills. Colombia Applied Linguistics Journal, 12 (2), 72-86.
Zinkham, H.(2006). Reading and Researching Photographs. En M. Ritzenthaler & D. Vogt - O'Connor (Eds.), Photographs: Archival Care and Management (pp. 60-77). American Library Association. 9780838910351
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Créditos
Contenido: Ana María CamargoDiseño pedagógico: Ana María Camargo y Angie Carolina MojicaMontaje tecnológico: Ana María CamargoRevisión y edición: Angie Carolina MojicaEdición gráfica: Leidy Julieth Tellez Úsuga
Este recurso pedagógico le pertenece a la Universidad de los Andes y está protegido por derechos de autor. Así mismo, el recurso se encuentra amparado bajo la licencia de Atribución - No comercial - Sin derivar de Creative Commons. Bajo los términos de esta licencia, se permite descargar este recurso y compartirlo con otras personas, siempre y cuando se reconozca su autoría. No obstante, la licencia impide modificar este material y prohíbe utilizarlo con fines comerciales. Para reconocer la autoría de este recurso le recomendamos citarlo y referenciarlo según las normas del formato que rija su disciplina o su publicación.
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En esta imagen, Approaching Shadow (Sombra acercándose), también de Fan Ho, la composición desempeña un papel crucial en la forma en que se comunica la narrativa visual. La fotografía muestra una figura humana recostada en una pared sobre la cual se proyecta una sombra que se aproxima a la figura. La figura, la pared y la sombra se disponen cuidadosamente mediante el equilibrio, la proporción y el ritmo, lo cual ayuda a establecer jerarquías visuales que comunican distintas ideas. Respecto al equilibrio, en la imagen es posible observar en parte regla de los dos tercios. Esta es una regla básica de composición que consiste en dividir imaginariamente la fotografía en nueve partes iguales trazando cuatro líneas que son equidistantes. Las intersecciones entre estas líneas son los puntos que, según indica esta regla, llaman más la atención del espectador y donde es importante ubicar el elemento que se quiere resaltar. Además, la regla indica que para que el espectador enfoque su atención en lo que se quiere destacar, esto debe estar en el tercio derecho o izquierdo de la imagen. Observe que esto último se cumple si trazamos las líneas imaginarias en la imagen: Allí, es la figura humana la que cobra protagonismo.
Adicionalmente, la repetición y la variación de las formas hacen parte de la imagen: la luz contrasta geométricamente con la sombra (ambas, formas artificiales) que se distinguen de la figura humana, compuesta por formas orgánicas. Estos elementos se conjugan para conformar la idea de la imagen, cuya proporción, además, es la que permite distinguir con claridad que se trata de una sombra que se aproxima. La dirección en la que la la sombra se desplaza hacia la figura también guía naturalmente la mirada del espectador a lo largo del callejón, lo que da un sentido de narrativa visual: se esta contando algo. Con todo esto se compone la imagen. La figura humana se convierte en un elemento de primer plano que contrasta con el entorno arquitectónico. La sombra en la pared actúa como un elemento intrigante que agrega drama y sugiere un cambio en la historia. Esta disposición de elementos crea un equilibrio visual y al mismo tiempo evoca una sensación de anticipación en el espectador. Con base en lo anterior, es posible realizar interpretaciones de la imagen considerando su contexto de producción y las intenciones de Fan Ho. De forma básica, podría decirse, considerando que la imagen fue tomada en la pared de una institución educativa en Hong Kong instaurada por la colonia británica, que la sombra fue agregada durante la edición de la imagen y que la figura humana es alguien joven, que la sombra (tal vez la muerte) recae sobre todos, se aproxima y opaca la luz, representación de la vida. También, que ante esto hay una mirada que reconoce el hecho, lo contempla, (¿se resigna?). Así, todos los elementos de la composición de la imagen comunican ideas que van mucho más allá de la simple representación de una figura humana recostada en una pared.
La Casa Batlló, diseñada por Antoni Gaudí, presenta una fusión de formas orgánicas y formas artificiales en su diseño. Las formas orgánicas se manifiestan en las curvas fluidas y sinuosas que caracterizan la fachada y los balcones. Las líneas y contornos de estos elementos evocan formas presentes en la naturaleza misma, lo cual crea una sensación de movimiento.
Por otro lado, las formas artificiales también desempeñan un papel importante en el diseño de la Casa Batlló. Los detalles geométricos, como las ventanas rectangulares y las formas poligonales de la estructura, aportan una sensación de orden y geometría. Estas formas artificiales crean una interacción interesante con las formas orgánicas: su conjugación genera una atmósfera única y cautivadora.
Este ejemplo ilustra cómo las formas orgánicas y artificiales pueden coexistir en una sola obra y enriquecer la experiencia visual. Las formas orgánicas transmiten vitalidad y naturaleza, mientras que las formas artificiales aportan orden y estructura. Esta obra arquitectónica ilustra que la elección de formas influye en la apariencia, el mensaje y la percepción de una imagen. Aquí, por ejemplo, la interacción entre estas dos clases de formas puede generar una sensación de armonía y contrastes visuales. Todo esto remarca la importancia de considerar este aspecto y sus efectos sobre el receptor al leer imágenes, pues no es un elemento menor, sino que tiene funciones comunicativas.
El proceso de análisis de una imagen comienza con la observación de la imagen en su conjunto. Este primer paso es de vital importancia, ya que proporciona una visión general de esta y establece una base sólida para un análisis más profundo. De una mirada general de la imagen se obtiene información sobre elementos clave como el tema principal, la paleta de colores, la composición general y la atmósfera que el artista ha creado. Esta vista panorámica brinda una impresión inicial y ayuda a definir la dirección del análisis posterior. Una vez que se ha obtenido una impresión general, es fundamental adentrarse en los detalles individuales de la imagen. Esto implica examinar con atención los objetos, personas, animales y cualquier otro elemento que capture la atención del observador. En este punto es importante que usted se pregunte: ¿qué detalles específicos llaman la atención y por qué? También, es esencial considerar el nivel de detalle presente en diferentes áreas de la imagen. Para esto usted puede preguntarse: ¿en qué espacio el emisor del mensaje ha decidido el agregar más detalles y cómo afecta esto la percepción del espectador? El análisis detallado de los elementos individuales y de diferentes áreas de la imagen contribuyen a una apreciación más completa de la misma. Al fin y al cabo, cada detalle puede llevar consigo un significado particular o desempeñar un papel crucial en la narrativa visual. Este enfoque en los elementos individuales también permite al espectador descubrir las capas de complejidad dentro de la imagen y apreciar la habilidad y la intención del artista. Recuerde los análisis hechos antes a propósito de los ejemplos presentados. ¿Recuerda la fotográfía Approaching Shadow de Fan Ho? Allí, una mirada global permite reconocer la conjunción entre la figura humana, la sombra, la pared. Se reconocen un uso del color que crea una atmósfera particular. Es la mirada detallada, por su parte, la que permite ver que la sombra se aproxima. Ambas miradas son cruciales para proseguir en un proceso de lectura más profundo de la imagen.
El tercer paso en el análisis de una imagen implica el estudio del estilo y la técnica empleada por quien la produce. Al profundizar en estos aspectos, es esencial observar si hay características que constituyan patrones o tendencias en la creación individual de un autor o según las formas de creación de imágenes de la época; a esto se refiere el estilo. También es pertinente reconocer cómo se ha aplicado la pintura, el lápiz, la edición digital o análoga u otros medios; a esto se refiere la técnica. Tanto el estilo como la técnica son elementos conjugados importantes, no solo para apreciar las habilidades de quien produce la imagen, sino para comprender cómo se comunican en ella las ideas. Pregúntese: ¿existen rasgos técnicos y estilísticos específicos que caractericen la imagen?, ¿cómo influyen la producción y la percepción de la imagen?, ¿qué objetos o elementos podrían tener significados más simbólicos dentro de la narrativa visual? En los ejemplos que hemos abordado previamente se encuentran estos elementos. ¿Recuerda, por ejemplo, la pintura de Mondrien? Allí están presentes técnicas constituyentes del estilo del autor (uso de líneas rectas, de colores primarios, de figuras geométricas) que hacen parte de esta y otras de sus obras y que, al final, inciden en las apuestas que este artista tiene en su imagen y, en últimas, en lo que quiere comunicar en ellas. Para reconocer con profundidad estos elementos en este caso y en otros usted puede rastrear la información sobre el estilo y la técnica indagando sobre la fuente que la produce (en este caso, un pintor).
Este cuarto paso es esencial para comprender integralmente la imagen. Recuerde que el contexto histórico y cultural puede arrojar luz sobre la intención de quien produce la imagen y sobre cómo esta se relaciona con su entorno. Por tanto, es fundamental considerar la época, el lugar y la cultura en la que la imagen fue concebida; también, a qué audiencia se dirige. Piense, por ejemplo, que una imagen creada durante un período de guerra puede tener connotaciones muy diferentes a una imagen creada en tiempos de paz. Entonces, para ahondar en el contexto, pregúntese: ¿en qué época y lugar se realizó la obra?, ¿a quiénes se dirige?, ¿qué eventos o movimientos políticos, culturales y sociales pueden haber influido en su creación?, ¿de qué manera estos factores contextuales pueden influir en la interpretación de la imagen y en su significado? Considerar estos asuntos e indagar al respecto le ayudará a revelar significados más profundos y generar una perspectiva más completa de la imagen.Note que en todas las explicaciones de los ejemplos previos hay consideraciones contextuales que ayudan a dilucidar las intenciones de las imágenes -sean estas pinturas, fotografías, litografías, obras arquitectónicas...- y a generar una lectura más integral y profunda de las mismas, como se ve en el caso de la litografía del Ministerio de Higiene, las fotografías de Fan Ho y Grobet, las pinturas de Mondrian y Picasso o las obras de Haring, Gaudí y Torres. .
Así, Muerte de un miliciano ha desencadenado un amplio debate sobre la objetividad y la subjetividad en la representación de la realidad basado en el análisis de su composición visual y en un sinnúmero de circunstancias históricas sobre la imagen. Esta imagen se convierte en un ejemplo poderoso de cómo la fotografía y el lenguaje visual pueden ser utilizados para transmitir determinados mensajes en contextos concretos y, a la vez, también pueden plantear cuestionamientos profundos sobre lo verdadero y lo falso. Si bien comprenderla y valorarla integralmente y de forma profunda supone múltiples retos, es un ejemplo significativo de que la imagen es un acto comunicativo, cuya comprensión cabal y valoración crítica requiere llevar a cabo una lectura que integre múltiples elementos visuales y contextuales, tal como se ha explicado a lo largo de este recurso.
Muerte de un miliciano, fotografía hecha por Robert Capa, se ha convertido en un símbolo representativo de la guerra civil española. Seguir los pasos enunciados previamente, permite responder que esta imagen genera un impacto visual y que es justamente a través de su composición visual (que juega con la iluminación, el tamaño, la posición del humano que cae) que logra mostrar la intensidad y el horror de la guerra, lo cual constituye su tema y se asocia con su mensaje. Es posible, entonces, interpretar que aquí hay una clara intención de denunciar la guerra, comprensión que se acentúa y amplía al indagar por la fuente que produjo la imagen y por su contexto sociopolítico. Valga añadir que esta imagen ha generado un intenso debate debido a las incertidumbres que rodean tanto su autoría como las circunstancias de su captura. Sobre esto último, por ejemplo, se plantean interrogantes sobre su autenticidad y sobre la relación entre la imagen y la realidad representada. En relación con esto, se ha discutido si el soldado estaba posando para la fotografía o si, por el contrario, esta última se capturó de manera espontánea en medio del conflicto. Estas dudas alimentan la reflexión sobre la naturaleza de la representación visual y su capacidad para transmitir verdades o interpretaciones subjetivas, lo cual se ha convertido en un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de realizar valoraciones críticas sobre esta obra. Al cuestionar si la imagen es verdadera se presupone que, de haberse tomado a un auténtico soldado cayendo, es más "objetiva" que en caso de haber sido montada, lo cual resulta cuestionable si se piensa que toda imagen es, en sí misma, una representación subjetiva.
América Invertida, de Joaquín Torres-García, es un claro ejemplo de cómo la retórica visual puede ser empleada para comunicar mensajes profundos y desafiar la percepción convencional. Esta pintura es una representación cartográfica de América del Sur, pero no es una representación tradicional: muestra la inversión espacial de esta parte del continente; en otras palabras, muestra el territorio al revés. A partir de esto, la retórica visual se manifiesta a través de técnicas que generan impacto y reflexión en el espectador. En primer lugar, se observa una potente metáfora visual. La inversión de la geografía obliga al espectador a reconsiderar las percepciones preexistentes sobre esta parte del continente. Este cambio en la orientación geográfica trasciende lo visual y se convierte en una metáfora del cuestionamiento de las estructuras establecidas. Así, es el sur, no el norte de América, el que se convierte en propio norte de esta zona geográfica. De este modo, considerando también los intereses de este artista al desarrollar la Escuela del Sur -un proyecto artístico en el que reivindicó la necesidad de producir un arte independiente y autónomo en esta parte del continente subvirtiendo el orden establecido- su obra es la representación de la irreverencia, de la alteración del estado de cosas. La inversión del mapa actúa como una herramienta que cuestiona la autoridad y las normas visuales preexistentes. Con todo esto, al confrontar el mapa tradicional con su versión invertida, se subraya la importancia del mensaje y se invita al espectador a explorar las implicaciones más profundas de esta transformación visual. Lo anterior, por supuesto, se logra a través de la composición, cuidadosamente diseñada para transmitir el mensaje de manera efectiva. Las líneas y formas geométricas organizadas establecen una jerarquía que guía la interpretación del espectador. La disposición de los elementos adicionales al mapa mismo del continente (como la del pez y la línea ecuatorial) refuerza la inversión geográfica y crea una experiencia visual que incita a la reflexión y la reevaluación de nuestras concepciones.
Por último, el espacio negativo (es decir, el espacio que rodea al objeto central de la imgagen), que normalmente representaría los océanos y mares en un mapa convencional, se convierte en un elemento fundamental en esta obra. Este espacio negativo refuerza la transformación visual y resalta cómo las representaciones visuales pueden influir en la percepción del espacio y la identidad. Este, valga decir, es solo un ejemplo de múltiples elementos retóricos que pueden aparecer en las imágener y constituir una retórica visual mediante las que se comunican de distintos modos diversas ideas.
Esta imagen es una litografía hecha por el Ministerio de Higiene de Colombia en 1948. Usted puede notar que el elemento focal de la imagen es el dibujo de un cuchillo lleno de sangre que está siendo sostenido por una mano. Alrededor de la imagen se encuentra una inscripción que dice: "La chicha engendra el crimen! No tome bebidas fermentadas". Una lectura literal de la imagen permite establecer que su intención es exhortar a las personas a que eviten el consumo de una bebida fermentada tradicional colombiana, la chicha, porque produce violencia. Sin embargo, es importante ir más allá: ¿qué otras intenciones podrían haber tenido quienes producen la imagen al transmitir el mensaje consignado en ella?, ¿en qué contexto se produce y cómo incide este en lo que la imagen como acto comunicativo busca decir y, con ello, hacer? Para lograr una lectura crítica de la imagen es necesario entender los elementos contextuales que la rodean.
En este caso, lo primero que se debe comprender es que esta imagen apareció en 1948 después del Bogotazo. Esta última es la denominación de un evento histórico que alude a una serie de disturbios ocurridos como resultado del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. En este contexto, el consumo de la chicha, que ya había intentado prohibirse desde el siglo XIX, fue asociado como un causante de la violencia de aquella época, lo que permitió al Gobierno prohibir su fabricación y comercialización -además de, posiblemente, desviar la atención de la sociedad sobre los verdaderos factores causales de la violencia estructural acaecida-. Esta imagen, entonces, hizo parte de una campaña de estigmatización de la bebida. A esto se suma que las fuentes que producen la imagen (nótese el Ministerio de Higiene y, a su vez, la presencia del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública y del Departamento de Educación Sanitaria) connotan una perspectiva ideológica en contra de las costumbres de ciertas partes de la población para quienes la chica era una bebida tradicional cuyo consumo se asociaba con un problema de salud pública que, desde una perspectiva higienizadora, debe erradicarse. También cabe agregar que la imagen se difunde en un contexto en el que lo que se promovía era el consumo de cerveza, lo que, en últimas, favorecía a las industrias fabricantes de esta última bebida sin que el interés de fondo fuese verdaderamente cuestionar posibles perjuicios del consumo de bebidas fermentadas. Con lo anterior queda claro que los propósitos de la imagen van mucho más allá del que se puede identificar desde una lectura literal del mensaje que allí se consigna.
El mensaje es la información o contenido que se transmite. En el caso del español, por ejemplo, el mensaje puede transmitirse a través de un código compuesto por las letras del alfabeto. En el contexto de la imagen, el mensaje se estructura a partir de los elementos visuales utilizados en su composición (trazos, colores, formas, etc.). Estos elementos se combinan de manera intencional para transmitir un significado o una narrativa visual.
Para comenzar, veamos el lugar de los componentes del proceso comunicativo. Imagine por un momento que el contexto en el que usted encuentra esta imagen es un aviso sobre uno de los muros de una universidad. En este caso, la gerencia del campus es el emisor; la imagen, el mensaje; el código, la silueta y el símbolo de prohibición (compuestos, a su vez, por múltiples elementos visuales); la impresión misma de la imagen colgada en el muro, el canal; usted, el receptor. En esta relación comunicativa, usted, en cuanto receptor, decodifica el mensaje poniendo en juego sus conocimientos previos para comprender los elementos que componen la imagen. Así, reconoce que la silueta negra representa un cigarrillo y que el signo en rojo implica una prohibición. Además, comprende que la imagen está ubicada en un lugar que, según disposiciones gubernamentales, debe estar libre de humo. Todo esto, no obstante, no es producto del azar, sino de las convenciones culturales de un contexto en el que esos elementos son interpretables de ese modo. Al final usted comprende que la imagen quiere decir que no es posible fumar en la universidad donde usted se encuentra, lo que, a su vez, implica que la imagen prohibe y, por tanto, hace que las personas, en efecto, no fumen en la universidad, salvo que decidan contravenir la prohibición y asumir las consecuencias que ello acarree. Así, pues, este ejemplo ilustra de qué modo la imagen es un acto comunicativo; cómo ello se relaciona con el proceso comunicativo y sus componentes, y el lugar que tienen distintas variables, como la cultura, en todo ello.
El canal es el medio a través del cual ocurre el proceso comunicativo. Hay múltiples canales como los medios masivos de comunicación (la radio, la televisión, la prensa, etc.) o como el aire mismo, que nos permite establecer la comunicación verbal. En el caso de las imágenes, estos pueden también considerarse como canales; no obstante, es importante tener en cuenta que estas se materializan a través de canales (medios) particulares, por ejemplo medios impresos (como en el caso de las fotografías), lienzos (como en el caso de las pinturas) o canales digitales (como las ilustraciones hechas en estos medios).
Vale la pena tener en cuenta que este es un esquema tradicionalmente usado para representar clásicamente el proceso comunicativo. Sin embargo, tiene algunas limitaciones por las cuales ha sido ampliamente cuestionado. Una de ellas es que representa el proceso comunicativo de manera unidireccional (un emisor transmite a un receptor) aún cuando, en realidad, es bidireccional (hay un intercambio de mensajes entre ambos actores, de modo que sus roles cambian permanentemente entre emisor y receptor) e incluso multidireccional. Otra limitación es que presume el proceso comunicativo de una forma instrumental en la que la comunicación ocurre desde la transmisión de un mensaje que se comunica de forma "transparente", "diáfana" y sin interferencias; distintas perspectivas muestran que, muy por el contrario, el proceso comunicativo supone múltiples interpretaciones desde las cuales, en una relación de intersubjetividad, este no acaece de un modo traslúcido y cristalino, como si el emisor insertara, sin más, su mensaje en el receptor, y este lo comprendiera de un modo exactamente correspondiente con la intención del emisor. Con todo, aquí se ha usado este esquema porque sirve para representar de forma básica componentes importantes involucrados en el proceso comunicativo, que ayudan a entender que las imágenes también constituyen actos comunicativos.
En el proceso comunicativo, el código es un conjunto de signos que posibilita establecer la comunicación. Así, por ejemplo, las múltiples lenguas de distintas sociedades (el quechua, el español, el francés, etc.) son códigos. En el caso de las imágenes, el código puede entenderse como aquel que está conformado por un conjunto de símbolos y elementos visuales usados para la representación. Estos elementos pueden incluir formas, colores, líneas, texturas, patrones y otros detalles visuales que se combinan para formar una imagen.
En suma, se trata de hacer una exégesis de la imagen para establecer su significado desde lo literal y lo simbólico y así construir, desde el plano crítico, su propia posición como espectador sobre lo que ella comunica (si, por ejemplo, considera que es condenable, sesgada, discriminatoria, emancipatoria, estéticamente loable, etc.). Las siguientes son preguntas orientadoras; al responderlas, usted puede avanzar en la construcción de la interpretación crítica de las imágenes: ¿Qué mensaje o historia parece estar tratando de comunicar la imagen en su conjunto?, ¿'con qué propósitos?, ¿qué elementos son los que permiten afirmar que tal es el mensaje y tales son los propósitos? Con base en ello, ¿qué puede decirse valorativamente sobre la imagen al analizarla y juzgarla?
Este último paso involucra sintetizar lo hallado en los pasos anteriores como y reflexionar de forma integral respecto a que quiere decir -y hacer- la imagen. Por supuesto, los pasos anteriores implican por sí mismos un ejercicio interpretativo de distintos niveles, pero en este paso la interpretación implica un grado de complejidad mayor que supone construir una mirada holística y profunda sobre la imagen. Entonces, una vez haya obtenido la impresión inicial de la imagen; haya hecho una examinación de sus elementos elementos individuales y de su composición visual; haya rastreado estilos y técnicas, y haya considerado los elementos contextuales de su producción, usted puede reunir toda esta información con el fin de generar una lectura propia sobre la imagen que implique una postura crítica sobre la misma. A estas acciones conviene sumar la consideración de sus propias perspectivas y experiencias como lector reconociendo cómo sus conocimientos previos y sus experiencias personales pueden influir en la manera en que interpreta la imagen. Adicionalmente, para generar esta interpretación es crucial que analice cuáles son los símbolos presentes en ella y si, en consonancia con la retórica visual, constituye una metáfora construida para expresar determinadas ideas. Al abordar estos aspectos, puede llegar a una comprensión más completa y enriquecedora de la imagen, su mensaje central y sus intenciones comunicativas.
El receptor es la persona o entidad que recibe y decodifica el mensaje. Este interpreta el mensaje utilizando su conocimiento y experiencia para comprender y asignar significado al contenido transmitido. Esto es así en múltiples procesos comunicativos, incluyendo aquel en el que se involucran las imágenes, que son recibidas por alguien que las decodifica y las interpreta.
Esta es una obra creada por Piet Mondrian, quien se centró en simplificar sus composiciones y limitar el uso de su paleta de colores a la incorporación de los colores primarios (rojo, amarillo y azul) junto con el blanco, el negro y el gris. Este artista utilizó las formas y colores que allí se ven de manera precisa y geométrica para crear una sensación de tensión, contraste, equilibrio y armonía en sus pinturas. Mondrian creía que los colores y las formas geométricas tenían una relación intrínseca con las fuerzas espirituales y universales; a través de su arte, buscaba expresar una especie de verdad esencial y equilibrio universal a través de un lenguaje visual primario (y también universal). El uso del color en las obras de Mondrian no solo tenía un propósito estético, sino que también buscaba reflejar los propios pensamientos del artista sobre la armonía, la simplicidad y el orden del universo. La obra de Mondrian es un ejemplo de arte abstracto que revela la relevancia que en realidad tiene el color en la interpretación de las imágenes: su uso obedece a intenciones comunicativas particulares (en el caso del pintor, asociadas incluso con su visión espiritual) que es necesario desentrañar; para ello, como en este caso, ayuda también considerar el contexto en el marco del cual se crea la imagen y las intenciones de quien la produce.
El emisor es la persona o entidad que crea y envía el mensaje. En el caso de las imágenes, el emisor selecciona, organiza y crea, si es el caso, los elementos visuales de la imagen para transmitir un mensaje específico.
Antes hemos analizado el signo en relación con este ejemplo desde un nivel literal. Así, se hemos definido que se trata de la representación de un perro. ¿Qué ocurre si ahora lo analizamos desde un nivel simbólico? Considerando el contexto histórico en que esta obra se produce, la intención de su autor, su estilo y sus influencias artísticas, podemos decir de forma general que el perro representa la irreverencia: es un llamado a ser contestatario ante la autoridad y la opresión. Keith Haring, el autor de esta imagen, que fue dibujada en el metro de Nueva York, cuestiona la sociedad de la época y utiliza la figura del perro -tradicionalmente representado como compañero dócil de ser humano- coo una especie de exhortación a ladrarle a las dinámicas sociales vigentes. Por supuesto, esta sigue siendo una interpretación general del significado de la imagen; podríamos ahondar en el porqué del uso del color, en la intención del estilo visual utilizado y en otros muchos aspectos que esta imagen, a través del lenguaje visual (y, con él, el signo), connota. Con todo, lo dicho hasta aquí ilustra brevemente que el signo puede ser leído desde niveles más profundos asociando un sinnúmero de elementos que permiten generar nuevas y más profundas interpretaciones sobre lo que dicen las imágenes.
En la fotografía hay un lenguaje visual constituido por signos a partir de los cuales la imagen comunica distintas ideas. Fíjese, por ejemplo, en las formas, que muestran a una persona que tiene puesta una máscara de boxeo y se está maquillando. Note también que la persona se muestra en primer plano y que el uso de la luz (la iluminación) destaca elementos concretos de la imagen: parte del rostro y la mano que maquilla. La fotografía, además, está en blanco y negro. ¿Qué le comunica todo esto? ¿Cómo puede interpretarlo? Todos estos (la luz, las formas, el color) son elementos visuales que constituyen significantes desde los que se construyen significados. Así, al final, se configuran interpretaciones que -no hay que olvidarlo- se configuran en relación con un contexto y desde los valores, la cultura y las experiencias de quien produce la imagen y de quien la recibe. Como con el perro de Haring, aquí los signos pueden leerse desde lo literal y lo simbólico para construir la interpretación de la imagen. Esta fotografía de la artista Lourdes Grobet hace parte de una serie en la que explora la lucha libre mexicana y las identidades de los luchadores y luchadoras enmascarados. Su obra ha sido ampliamente reconocida como una representación icónica de la cultura popular y la lucha libre en México. Aquí, con el lenguaje visual, diríamos literalmente que hay una mujer maquillándose con una máscara puesta. Sin embargo, si, de nuevo, tenemos en cuenta las circunstancias culturales, sociales e históricas en que se produce la imagen, junto con los intereses y las intenciones de quien la crea, podríamos decir que representa la identidad mexicana asociada con la lucha libre, que es generalmente masculina, mediante el retrato de una luchadora que se está maquillando; así, Grobet acentúa el contraste entre este deporte, su ejercicio por parte de una mujer y el hecho de que no lo esté practicando, sino que se esté maquillando. Con ello, la imagen como acto comunicativo puede, incluso, posibilitar una reflexión sobre los roles de género y sobre las vidas e identidades de quienes luchan (desde la inquietud que la fotógrafa tiene por explorar cómo estas conforman también la identidad de la nación).
En "Sun Rays" (Rayos de Sol), de Fan Ho, la iluminación se utiliza para resaltar los focos de atención del receptor y jerarquizar la información en la fotografía. La imagen muestra un estrecho callejón de escaleras entre edificios, que es bañado en un resplandor de rayos de sol. La luz entra por la parte superior del callejón y crea contrastes marcados entre las áreas iluminadas y las sombras. Los rayos de sol que se filtran crean haces de luz que se proyectan diagonalmente a lo largo del suelo del callejón. Esta iluminación direccional no solo resalta la textura del pavimento y las paredes, sino que también guía la mirada del espectador hacia el fondo de la imagen creando una sensación de tridimensionalidad y profundidad.
La iluminación en esta fotografía también evoca una atmósfera y una emoción particular: los rayos de sol que atraviesan las sombras, y que ilustran el fuerte contraste entre la luz y la oscuridad, añaden una cualidad mística y misteriosa a la escena de los caminantes que componen la imagen. Este es, pues, un retrato del Hong Kong de mitades del siglo XX que representa la vida de la ciudad y que muestra cómo la iluminación influye notablemente en lo que una imagen puede comunicar.
En esta pintura, Pablo Picasso usa el tamaño de los elementos que componen el cuadro para transmitir un mensaje de protesta y conmoción en respuesta al bombardeo de la ciudad vasca de Guernica durante la guerra civil española. Por una parte, en el núcleo de la composición, el tamaño imponente del toro y el caballo sobresale, a través de ello se remarca la violencia, la tragedia. Debido a su magnitud, estos elementos capturan de inmediato la atención del espectador. Los cuerpos distorsionados y angustiados que los acompañan, aunque de tamaño más reducido, también evocan una emotividad poderosa y contribuyen a retratar el ambiente de sufrimiento que impregna la obra. Las dimensiones relativas de los elementos refuerzan la percepción de caos y desesperación, lo cual intensifica el mensaje emocional que Picasso deseaba transmitir. Como se ve, así como en el caso de la forma, el tamaño tampoco es un elemento gratuito: cumple unas funciones estratégicas (intencionadas) que deben considerarse al leer las imágenes.
Como se ha dicho, el signo consta de dos componentes esenciales: el significante y el signifcado. El significante es la parte física o perceptible del signo. Por ejemplo, en el caso de esta imagen, el significante es la combinación de elementos visuales como las formas, los colores y la composición. Respecto a esto se puede observar el trazo negro que delinea una figura blanca y, por otra parte, la contraposición entre un fondo rojo y tal figura puesta sobre él. Todos estos son elementos materiales, físicos, que componen en significante. El significado, por su parte, es la representación mental o conceptual asociada al significante. Es el concepto o idea que se evoca en la mente del receptor al percibir el significante. ¿Qué significa aquella conjungación entre aquel trazo negro, el fondo y la figura blanca?, ¿qué representan? Probablemente usted lo haya identificado desde el principio: un perro. La asociación más evidente entre el significante y el significado en esta imagen es que el primero se asocia con la de idea de un perro, un animal de cuatro patas (así se construye el significado). Ahora bien, es fundamental tener en cuenta que la relación entre el significante y el significado es arbitraria y convencional, lo que significa que la conexión entre ellos se establece a través de acuerdos sociales y culturales. Por eso, la comprensión del sentido está sujeta a las interpretaciones culturales que puedan derivar de ella. Así, alguien podría señalar que esta imagen no representa a un perro sin más, sino a un animal que es el mejor amigo del hombre. Esto ilustra explícitamente que el significado en realidad depende de convenciones socioculturales; según el contexto sociocultural, se podría señalar que la imagen no representa un perro o que este no es mejor amigo del hombre.
Adicionalmente, el análisis del color también es crucial. Pregúntese, por ejemplo: ¿qué sensaciones o estados de ánimo evocan estos colores y cómo contribuyen a construir la atmósfera de la imagen? Lo mismo ocurre con las formas, respecto a las cuáles puede preguntarse: ¿qué tipos de formas (orgánicas o inorgánicas) se utilizan? ¿Qué sensaciones o estados de ánimo evocan y cómo contribuyen a construir la atmósfera de la imagen? También es importante evaluar cómo se utiliza el espacio en la imagen. El espacio puede abrir perspectivas, crear áreas de calma o tensión y afectar la sensación de profundidad en la imagen. La siguiente pregunta puede guiarlo a reconocer el espacio en la imagen: ¿cómo se distribuyen los elementos en este espacio y qué efecto tiene en la composición? Recuerde nuevamente las explicaciones previas de los ejemplos asociados con la sección Herramientas del lenguaje visual y de qué manera allí el análisis de estos elementos permitía reconocer, tanto desde el plano literal como desde el plano simbólico, cómo se generan efectos y se comunican ideas en las imágenes.
El segundo paso en el proceso de la lectura de la imagen en el que usted se puede centrar es en la observación de la composición visual de la obra. Por supuesto, podría decirse que parte del paso anterior se asocia con este, pero, ciertamente, aquí usted debe concentrarse en examinar minuciosamente cómo el artista ha organizado los elementos dentro del encuadre en términos de tamaño, forma, color, iluminación y posición. Esta disposición de elementos es fundamental para la interpretación del mensaje, su relación entre ellos y la historia que cuentan. Para comenzar, usted puede reconocer el punto focal, lo cual le permitirá comprender en qué aspecto quiere quien produce la imagen quiere que nos enfoquemos y cómo este contribuye a la narrativa visual. Para reconocer este punto focal usted puede preguntarse: ¿cuál es el elemento que más sobresale en la imagen?, ¿cómo este elemento dirige su mirada y cómo contribuye a la comunicación de las ideas en la imagen? Note que el punto focal está determinado por el análisis del uso del espacio, del tamaño y de la posición de los elementos; es a través de estos que puede reconocerse qué elemento sobresale en la imagen. Por otra parte, la luz y la sombra son elementos esenciales en el análisis visual. La forma en que se utilizan para crear efectos visuales y resaltar aspectos específicos es un componente clave en la apreciación de una imagen. Es importante que en este punto usted se pregunte: ¿cómo afecta la iluminación a la atmósfera de la imagen? ¿Qué emociones, sensaciones o pensamientos se generan a través de la forma en que se manejan la luz y la sombra?
Considerando lo dicho hasta ahora en este recurso, incluidos los pasos sugeridos para realizar la lectura crítica de una imagen, responda:
- ¿Cuál es el tema de esta fotografía?
- ¿Cuáles su propósito comunicativo?
- Desde una lectura profunda, ¿cuáles son sus intenciones (sociales, políticas, culturales, etc.)?
- Considerando lo anterior, junto con otros aspectos de su contexto de producción que puedan ser relevantes, ¿cuál es su postura sobre ella?, ¿qué valoraciones críticas puede establecer al respecto de la misma?
¿Cómo leer una imagen?
UNIANDES
Created on April 2, 2025
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Transcript
¿Cómo leer una imagen?
Recurso elaborado por
Ana Camargo
En este recurso, usted encontrará algunas explicaciones y pautas necesarias para analizar e interpretar imágenes. Comprender los elementos aquí expuestos le ayudará a leer imágenes desde una perspectiva crítica.
Introducción
La lectura de la imagen
Comprender una imagen va mas allá de la contemplación superficial de su contenido: implica un análisis profundo. Por este motivo, no simplemente se observa una imagen: se lee. Así, la lectura de imágenes va más allá de simplemente observar y captar su apariencia superficial, pues implica un proceso de análisis, comprensión y reflexión sobre los mensajes que estas transmiten. Este es un ejercicio que requiere distintas habilidades para descifrar el significado subyacente y las intenciones detrás de cada imagen. En este orden de ideas, esta guía de lectura de imágenes precisamente provee algunas explicaciones y proporciona herramientas necesarias para abordar las imágenes con una mirada informada y crítica. A través de insumos conceptuales y técnicos usted podrá tener herramientas para reconocer los elementos visuales de las imágenes e interpretar sus mensajes implícitos considerando el contexto en el que se crean y se consumen.
¿Por qué es importante la lectura crítica de las imágenes?
La proliferación de las imágenes actualmente se ha visto impulsada por avances tecnológicos y la accesibilidad a dispositivos de captura y visualización; estas se encuentran presentes en nuestras vidas cotidianas de formas diversas y ubicuas, lo que plantea desafíos y oportunidades. Por un lado, las imágenes nos brindan una ventana a diferentes culturas, experiencias y perspectivas, pero también pueden ser manipuladas y utilizadas como herramientas de persuasión o desinformación. Por lo tanto, es importante acercarse a las imágenes desde una mirada crítica para desarrollar una conciencia más profunda de cómo pueden influir en nuestra percepción, nuestras creencias y nuestras acciones. Una mirada crítica sobre ellas nos permite cuestionar las narrativas visuales dominantes, analizar los sesgos y estereotipos presentes en estas y considerar sus implicaciones sociales, políticas y culturales.
La imagen como acto comunicativo
Para leer una imagen lo primero que debe tenerse en cuenta es que esta última hace parte de un proceso en el que constituye un acto comunicativo; esto es así porque las imágenes dicen, comunican y, con ello, hacen -generan diversas clases de efectos- con distintos fines y en distintos contextos. En términos básicos y generales, el proceso comunicativo consiste en que un emisor transmite un mensaje a través de un código (una lengua como el español, por ejemplo) y un canal (como un periódico, por ejemplo) a un determinado receptor (así lo ilustra de forma básica el esquema que se observa enseguida). La comunicación constituida por las imágenes también se materializa a través de este proceso. A través de la combinación de elementos visuales una imagen logra comunicar distintos mensajes desde la relación entre un emisor y un receptor que interactúan mediante un canal determinado. Observe de qué manera cada componente del proceso comunicativo se asocia con las imágenes haciendo clic sobre cada uno de los elementos del siguiente diagrama.
CÓDIGO
MENSAJE
EMISOR
RECEPTOR
CANAL
Haga clic en este ícono del ojo para profundizar respecto al contenido de este esquema.
Hemos visto de forma general por qué las imágenes constituyen actos comunicativos y en qué sentido se asocian con el proceso comunicativo. A lo dicho es importante sumar que los actos comunicativos que suponen las imágenes se asocian también con la interpretación subjetiva basada en la cultura, los valores y las experiencias individuales tanto del emisor como del receptor. Considerando todo esto, observe la imagen ubicada a la derecha. ¿Cómo cree usted que esta imagen conforma un acto comunicativo? En otras palabras, ¿qué es lo que dice y hace?, ¿en qué contexto(s)? ¿Qué papel juegan aquí el emisor y el receptor (su cultura, sus valores, sus experiencias), y los demás componentes del proceso comunicativo?
Observe la imagen, responda las preguntas y, luego, haga clic en el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Lenguaje visual
Previamente hemos explicado que las imágenes son actos comunicativos. Ahora, vale la pena añadir que estos actos se constituyen a partir del lenguaje visual . Por ello, para saber cómo leer una imagen es preciso aclarar en qué consiste este lenguaje. En términos generales, el lenguaje visual es un conjunto de varios signos (en la siguiente diapositiva se explicará mejor qué es el signo y cuáles son sus niveles) que permite la formación de nuestras ideas sobre el mundo a través de la imagen; a través de este lenguaje absorbemos y generamos información que se percibe a través de la vista (Acaso, 2008). Todos los tipos de representación visual, como la pintura, la escultura, la arquitectura, el cine, la fotografía, etc., son imágenes compuestas a través del lenguaje visual.
El signo
El signo es constituyente del lenguaje visual; es una unidad desde la cual este último se construye. Está compuesto por un significante (los elementos visuales físicos y perceptibles) y un significado (la interpretación asociada al significante). Es a través de la combinación y organización de estos elementos que se construye y se transmite un mensaje dentro del lenguaje visual. Para comprender mejor este asunto, observe el siguiente ejemplo.
Haring, K. (1990). Dog.
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Niveles del signo
Como hemos visto, el signo es una unidad mínima del lenguaje visual y, como se ha señalado antes, adquiere su significado a través de acuerdos sociales. Ahora es importante subrayar que este tiene dos niveles de interpretación: el literal y el simbólico. El primero transmite un mensaje directo (denotativo) que se relaciona con el significado convencional y constante del signo. El segundo, por el contrario, es más connotativo; esto quiere decir que el signo adquiere significados más profundos: el mensaje se enriquece a medida que distintas personas lo interpretan de muy variadas maneras.
Haring, K. (1990). Dog.
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Hasta ahora hemos abordado tres asuntos cruciales: 1. Las imágenes constituyen actos comunicativos. 2. Lo anterior es posible a través del lenguaje visual.. 3. El lenguaje visual está compuesto por signos construidos, a su vez, desde la relación entre un significado y un significante. Con esto en mente, observe la imagen ubicada a la derecha y responda: ¿cómo cree que aparece y se usa allí el lenguaje visual?, ¿qué es lo que se busca comunicar a través de él? Al final, ¿qué diría que comunica esta imagen en el plano de lo literal y en el plano de lo simbólico?
Grobet, L. (1985). La Venus [fotografía].
Observe la imagen, responda las preguntas y, luego, haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
En síntesis:
Las imagenes comunican, a través desde el lenguaje visual -y los signos que lo constituyen-, con diferentes intenciones. Su lenguaje -por tanto, ellas mismas- puede ser leído desde distintos niveles. Las interpretaciones sobre aquello que dicen (y hacen al decir) las imágenes son múltiples y siempre están, en todo caso, sujetas a un contexto que incide en los significados que se construyen sobre ellas tanto por parte de quien las como de quien las recibe. Estas claridades conceptuales, que se ha procurado ilustrar a través de múltiples ejemplos, son importantes para entender las cuestiones implicadas en la lectura de imágenes. Visto lo anterior, procedamos a abordar algunos componentes característicos del lenguaje visual mediante los cuales se configuran las imágenes, que son utilizados como herramientas con distintos fines. Al comprenderlos, usted podrá tener distintas claridades sobre cómo se puede leer una imagen.
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Herramientas del lenguaje visual
Recuerde que la imagen como acto comunicativo se constituye a través del lenguaje visual que es, a su vez, un conjunto de signos. Este lenguaje visual tiene distintos componentes que al elaborar imágenes pueden ser usados como "herramientas" con distintos fines. Enseguida, usted encontrará explicaciones sobre algunos de ellos, sobre en qué sentido fungen como herramientas y sobre por qué es importante considerarlos al leer imágenes. Tenga en cuenta que pueden existir más elementos de los que aquí se exponen; no obstante, se mencionan algunos de los más pertinentes para comprender cómo se puede leer una imagen a partir de su reconocimiento.
FORMA
TAMAÑO
COLOR
ILUMINACIÓN
COMPOSICIÓN
RETÓRICA VISUAL
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Forma:
Las formas permiten la representación y la expresión de objetos y conceptos. Estas se dividen en dos categorías principales: formas orgánicas y formas artificiales. Las formas orgánicas, derivadas de la naturaleza, son curvas y fluidas; pueden evocar movimiento y dinamismo. Por otra parte, las formas artificiales, basadas en la geometría, son rectas y estructuradas y transmiten una sensación de orden, precisión y control. Observe la imagen de la izquierda: ¿Qué tipo de formas identifica? ¿Qué sensaciones cree que transmiten? ¿Qué evocan?
Haga clic sobre este ícono para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Gaudí, A. Casa Batlló.
12
Tamaño:
El tamaño implica la manipulación deliberada de las dimensiones físicas de las formas para lograr efectos visuales y comunicativos específicos. Al cambiar el tamaño de ciertas formas puestas en relación con otras y con el receptor, se puede establecer jerarquía, enfatizar puntos focales, guiar la mirada del espectador y transmitir emociones. El uso del tamaño también permite guiar la atención del espectador y comunicar significados y emociones de manera efectiva a través del empleo proporciones cuidadosamente seleccionadas. Analice la imagen de la izquierda: ¿cómo cree que incide el tamaño en lo que esta comunica?
Picasso, P. (1937) Guernica [pintura]. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Haga clic sobre este ícono para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
13
Color:
El color es un elemento versátil que permite a quien crea las imágenes transmitir mensajes, evocar emociones y enriquecer la experiencia visual de una obra. Cada elección de color conlleva consideraciones estéticas, comunicativas y culturales que influyen en cómo se percibe y se conecta con la audiencia. Cuando usted observa la imagen de la izquierda, ¿qué cree que comunica el color?
Haga clic en el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Mondrian, P. (1930). Composition with Red, Blue and Yellow [pintura]. Museo Kunsthaus Zürich en Suiza.
14
Iluminación:
La iluminación implica el control y la manipulación de la luz para lograr efectos específicos en una composición visual. Es una herramienta para comunicar, resaltar y dar forma a la percepción del espectador mediante la gestión cuidadosa de la luz y las sombras. Al igual que ocirre con el tamaño, su uso puede establecer focos de atención y jerarquía en una composición. Además, la iluminación tiene la capacidad para modelar formas y texturas en una composición; así, por ejemplo, su dirección y su intensidad pueden acentuar los detalles tridimensionales de objetos y superficies. Esta es un recurso muy oportuno para definir el espacio y la profundidad en la representación visual. Considerando lo anterior, observe detenidamente la imagen de la izquierda: ¿qué papel cumple allí la iluminación?
Ho F. (1959). Sun Rays [fotografía].
Haga clic en el ícono del ojo para obtener un análisis sobre este ejemplo.
15
Composición:
La composición es la forma en la que los elementos visuales se colocan en un espacio determinado. Esta busca armonizar y equilibrar estos elementos para crear una experiencia visual cohesiva y atractiva para el espectador. Tiene un impacto directo en la percepción, interpretación y comunicación del mensaje de una creación visual. La composición incluye el equilibrio, que consiste en distribuir uniformemente elementos visuales. También incluye la proporción, que define el tamaño relativo de los elementos en relación con el espacio que los rodea. Además, ella es la que, en últimas, permite establecer jerarquías visuales destacando elementos por su tamaño, brillo o ubicación. Por último, la composición tiene un ritmo en que se logra se logra a través de la repetición y variación de elementos visuales, lo que genera una sensación dinámica y mantiene el interés del espectador. Así, en suma, podemos decir que la composición es un proceso mediante el que se ponen en juego elementos del lenguaje visual señalados previamente a fin de comunicar las ideas intencionalmente de formas determinadas. Al observar la imagen de la izquierda, ¿qué papel cree que cumplen allí los elementos señalados previamente (equilibrio, proporción y ritmo)?, ¿cómo influyen en la composición de la imagen y en lo que esta comunica?
Ho F. (1959). Approaching Shadow [fotografía].
Haga clic en el ícono del ojo para obtener un análisis sobre este ejemplo.
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Retórica visual:
La retórica visual adapta los principios retóricos tradicionalmente aplicados en la comunicación verbal y escrita al ámbito visual. Su objetivo es influir en la percepción, interpretación y respuesta del espectador, a través de elementos visuales estratégicamente dispuestos y diseñados. Al igual que la retórica verbal tiene como propósito persuadir y conmocionar al receptor; busca conseguir esos objetivos a través del uso ideliberado de las formas, los tamaños, los colores, la composición y simbolismo. Entre las técnicas de la retórica visual se destaca la metáfora: un mecanismo muy potente que utiliza las herramientas visuales para representar ideas complejas o abstractas en las imágenes. Esta se genera a partir de la composición de la imagen. Al observar la imagen de la izquierda, ¿detecta usted alguna metáfora?
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un breve análisis sobre este ejemplo.
Esta obra,
Torres, J. (1943). América Invertida [dibujo]. Museo Juan Manuel Blanes en Montevideo.
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En síntesis:
En suma, son múltiples las herramientas del lenguaje visual que se utilizan en la composición de las imágenes. Aquí se han destacado la forma, el tamaño, el color, la iluminación, la composición y las técnicas retóricas como algunos de los elementos que, precisamente, fungen como herramientas para la elaboración de imágenes que, a su vez, inciden en los efectos que estas tienen sobre el receptor e indudablemente en su lectura e interpretación. En ese orden de ideas, enseguida se enfatiza, con base en estos elementos, qué es necesario tener en cuenta para desarrollar una mirada crítica sobre las imágenes y cuáles son los pasos que se pueden seguir para leerlas desde un nivel profundo, simbólico y, entre tanto, crítico. Le recomendamos que tenga muy presentes estas anotaciones al leer imágenes. De ese modo, podrá afinar su mirada sobre estas.
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La mirada crítica
Para leer una imagen adecuadamente es necesario que tenga en cuenta que las imágenes no son reflejos neutrales de la realidad, sino construcciones sociales y culturales cargadas de significado. Como hemos visto en todos los ejemplos previos, cada imagen presenta una perspectiva particular de su autor, lo que significa que las decisiones sobre qué incluir u omitir en ellas pueden reflejar sus prejuicios, intenciones y puntos de vista específicos. Es crucial reconocer que las intenciones detrás de un mensaje visual no son inocentes. Los creadores de imágenes tienen objetivos específicos al producirlas, que pueden incluir persuadir, informar, entretener o manipular a la audiencia. Estas intenciones pueden ser políticas, comerciales, culturales o sociales y pueden estar vinculadas a agendas y poderes tanto visibles como ocultos. Por lo tanto, no se debe dar por sentado que una imagen es neutral, sino que se debe analizar críticamente quién la creó, con qué propósito y qué mensaje busca transmitir. Fíjese en cómo esto se aplica, por ejemplo, a la imagen de la derecha.
Ministerio de Higiene. (1948). La chicha engendra el crimen [litografía].
Haga clic sobre el ícono del ojo para obtener un análisis de este ejemplo.
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Lista de pasos para leer críticamente una imagen
Antes hemos visto que las imágenes son un acto comunicativo y que se constituyen a través del lenguaje visual. Hemos visto también que este último está compuesto por distintos elementos que fungen como herramientas que generan distintas percepciones en el lector, sirven para comunicar las ideas de diversos modos y deben tenerse en cuenta al leer una imagen. Hemos dicho, además, que las imágenes pueden leerse desde dos niveles (uno literal y uno simbólico) y que leerlas críticamente implica reconocer que no son neutrales y que tienen múltiples intenciones que es necesario desentrañar a la luz del contexto en que se producen. Como resultado de todo esto, que ha sido explicado a través de ejemplos, es posible proponer el siguiente conjunto de pasos que usted puede seguir para leer las imágenes desde un sentido profundo y crítico. Estos, por supuesto, no agotan todas las acciones que pueden -y deben- llevarse a cabo con este fin, pero sintetizan algunas de las más oportunas y relevantes. Para profundizar en cada paso, haga clic en el ícono del ojo correspondiente.
Observe la imagen de forma global y de forma detallada.
Analice la composición visual de la imagen.
Analice el estilo y la técnica de la imagen.
Considere el contexto.
Interprete globalmente la imagen.
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Ejercicio
Hagamos un breve ejercicio de lectura crítica a partir de la siguiente imagen. Obsérvela, revise las preguntas que se encuentran en el ícono con el signo de interrogación, procure responderlas siguiendo los pasos expuestos previamente y, por útlimo, contraste y complemente su análisis con las explicaciones contenidas en el ícono del ojo.
Capa, R. (1936). Muerte de un miliciano [fotografía].
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En conclusión
Las imágenes comunican distintas ideas con múltiples propósitos articulados, por supuesto, con la intención de quien las produce y con el contexto en que esto se hace. Tal comunicación se logra a través de un lenguaje visual compuesto por signos que es necesario comprender y analizar para llevar a cabo una lectura efectiva. Adicionalmente, teniendo en cuenta que las imágenes no son productos neutrales, siempre es necesario acercarse a ellas de manera crítica y cuidadosa. Para eso, aquí se han propuesto algunos pasos esenciales que implican, primero, un ejercicio detallado de observación y comprensión de su lenguaje visual y, segundo, una consideración no solo de sus aspectos técnicos, sino también contextuales. Tenga en cuenta que lo que en este recurso se ha dicho es aplicable a la lectura de cualquier tipo de imagen; por eso, le invitamos a que, para fortalecer el desarrollo de sus habilidades en este ámbito y aprovecharlas en distintos contextos, aplique lo que ha comprendido hasta ahora en la lectura de imágenes en su cotidianidad, su formación profesional y cualquier otro escenario en que lo considere pertinente.
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Bibliografía
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Créditos
Contenido: Ana María CamargoDiseño pedagógico: Ana María Camargo y Angie Carolina MojicaMontaje tecnológico: Ana María CamargoRevisión y edición: Angie Carolina MojicaEdición gráfica: Leidy Julieth Tellez Úsuga
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En esta imagen, Approaching Shadow (Sombra acercándose), también de Fan Ho, la composición desempeña un papel crucial en la forma en que se comunica la narrativa visual. La fotografía muestra una figura humana recostada en una pared sobre la cual se proyecta una sombra que se aproxima a la figura. La figura, la pared y la sombra se disponen cuidadosamente mediante el equilibrio, la proporción y el ritmo, lo cual ayuda a establecer jerarquías visuales que comunican distintas ideas. Respecto al equilibrio, en la imagen es posible observar en parte regla de los dos tercios. Esta es una regla básica de composición que consiste en dividir imaginariamente la fotografía en nueve partes iguales trazando cuatro líneas que son equidistantes. Las intersecciones entre estas líneas son los puntos que, según indica esta regla, llaman más la atención del espectador y donde es importante ubicar el elemento que se quiere resaltar. Además, la regla indica que para que el espectador enfoque su atención en lo que se quiere destacar, esto debe estar en el tercio derecho o izquierdo de la imagen. Observe que esto último se cumple si trazamos las líneas imaginarias en la imagen: Allí, es la figura humana la que cobra protagonismo.
Adicionalmente, la repetición y la variación de las formas hacen parte de la imagen: la luz contrasta geométricamente con la sombra (ambas, formas artificiales) que se distinguen de la figura humana, compuesta por formas orgánicas. Estos elementos se conjugan para conformar la idea de la imagen, cuya proporción, además, es la que permite distinguir con claridad que se trata de una sombra que se aproxima. La dirección en la que la la sombra se desplaza hacia la figura también guía naturalmente la mirada del espectador a lo largo del callejón, lo que da un sentido de narrativa visual: se esta contando algo. Con todo esto se compone la imagen. La figura humana se convierte en un elemento de primer plano que contrasta con el entorno arquitectónico. La sombra en la pared actúa como un elemento intrigante que agrega drama y sugiere un cambio en la historia. Esta disposición de elementos crea un equilibrio visual y al mismo tiempo evoca una sensación de anticipación en el espectador. Con base en lo anterior, es posible realizar interpretaciones de la imagen considerando su contexto de producción y las intenciones de Fan Ho. De forma básica, podría decirse, considerando que la imagen fue tomada en la pared de una institución educativa en Hong Kong instaurada por la colonia británica, que la sombra fue agregada durante la edición de la imagen y que la figura humana es alguien joven, que la sombra (tal vez la muerte) recae sobre todos, se aproxima y opaca la luz, representación de la vida. También, que ante esto hay una mirada que reconoce el hecho, lo contempla, (¿se resigna?). Así, todos los elementos de la composición de la imagen comunican ideas que van mucho más allá de la simple representación de una figura humana recostada en una pared.
La Casa Batlló, diseñada por Antoni Gaudí, presenta una fusión de formas orgánicas y formas artificiales en su diseño. Las formas orgánicas se manifiestan en las curvas fluidas y sinuosas que caracterizan la fachada y los balcones. Las líneas y contornos de estos elementos evocan formas presentes en la naturaleza misma, lo cual crea una sensación de movimiento. Por otro lado, las formas artificiales también desempeñan un papel importante en el diseño de la Casa Batlló. Los detalles geométricos, como las ventanas rectangulares y las formas poligonales de la estructura, aportan una sensación de orden y geometría. Estas formas artificiales crean una interacción interesante con las formas orgánicas: su conjugación genera una atmósfera única y cautivadora. Este ejemplo ilustra cómo las formas orgánicas y artificiales pueden coexistir en una sola obra y enriquecer la experiencia visual. Las formas orgánicas transmiten vitalidad y naturaleza, mientras que las formas artificiales aportan orden y estructura. Esta obra arquitectónica ilustra que la elección de formas influye en la apariencia, el mensaje y la percepción de una imagen. Aquí, por ejemplo, la interacción entre estas dos clases de formas puede generar una sensación de armonía y contrastes visuales. Todo esto remarca la importancia de considerar este aspecto y sus efectos sobre el receptor al leer imágenes, pues no es un elemento menor, sino que tiene funciones comunicativas.
El proceso de análisis de una imagen comienza con la observación de la imagen en su conjunto. Este primer paso es de vital importancia, ya que proporciona una visión general de esta y establece una base sólida para un análisis más profundo. De una mirada general de la imagen se obtiene información sobre elementos clave como el tema principal, la paleta de colores, la composición general y la atmósfera que el artista ha creado. Esta vista panorámica brinda una impresión inicial y ayuda a definir la dirección del análisis posterior. Una vez que se ha obtenido una impresión general, es fundamental adentrarse en los detalles individuales de la imagen. Esto implica examinar con atención los objetos, personas, animales y cualquier otro elemento que capture la atención del observador. En este punto es importante que usted se pregunte: ¿qué detalles específicos llaman la atención y por qué? También, es esencial considerar el nivel de detalle presente en diferentes áreas de la imagen. Para esto usted puede preguntarse: ¿en qué espacio el emisor del mensaje ha decidido el agregar más detalles y cómo afecta esto la percepción del espectador? El análisis detallado de los elementos individuales y de diferentes áreas de la imagen contribuyen a una apreciación más completa de la misma. Al fin y al cabo, cada detalle puede llevar consigo un significado particular o desempeñar un papel crucial en la narrativa visual. Este enfoque en los elementos individuales también permite al espectador descubrir las capas de complejidad dentro de la imagen y apreciar la habilidad y la intención del artista. Recuerde los análisis hechos antes a propósito de los ejemplos presentados. ¿Recuerda la fotográfía Approaching Shadow de Fan Ho? Allí, una mirada global permite reconocer la conjunción entre la figura humana, la sombra, la pared. Se reconocen un uso del color que crea una atmósfera particular. Es la mirada detallada, por su parte, la que permite ver que la sombra se aproxima. Ambas miradas son cruciales para proseguir en un proceso de lectura más profundo de la imagen.
El tercer paso en el análisis de una imagen implica el estudio del estilo y la técnica empleada por quien la produce. Al profundizar en estos aspectos, es esencial observar si hay características que constituyan patrones o tendencias en la creación individual de un autor o según las formas de creación de imágenes de la época; a esto se refiere el estilo. También es pertinente reconocer cómo se ha aplicado la pintura, el lápiz, la edición digital o análoga u otros medios; a esto se refiere la técnica. Tanto el estilo como la técnica son elementos conjugados importantes, no solo para apreciar las habilidades de quien produce la imagen, sino para comprender cómo se comunican en ella las ideas. Pregúntese: ¿existen rasgos técnicos y estilísticos específicos que caractericen la imagen?, ¿cómo influyen la producción y la percepción de la imagen?, ¿qué objetos o elementos podrían tener significados más simbólicos dentro de la narrativa visual? En los ejemplos que hemos abordado previamente se encuentran estos elementos. ¿Recuerda, por ejemplo, la pintura de Mondrien? Allí están presentes técnicas constituyentes del estilo del autor (uso de líneas rectas, de colores primarios, de figuras geométricas) que hacen parte de esta y otras de sus obras y que, al final, inciden en las apuestas que este artista tiene en su imagen y, en últimas, en lo que quiere comunicar en ellas. Para reconocer con profundidad estos elementos en este caso y en otros usted puede rastrear la información sobre el estilo y la técnica indagando sobre la fuente que la produce (en este caso, un pintor).
Este cuarto paso es esencial para comprender integralmente la imagen. Recuerde que el contexto histórico y cultural puede arrojar luz sobre la intención de quien produce la imagen y sobre cómo esta se relaciona con su entorno. Por tanto, es fundamental considerar la época, el lugar y la cultura en la que la imagen fue concebida; también, a qué audiencia se dirige. Piense, por ejemplo, que una imagen creada durante un período de guerra puede tener connotaciones muy diferentes a una imagen creada en tiempos de paz. Entonces, para ahondar en el contexto, pregúntese: ¿en qué época y lugar se realizó la obra?, ¿a quiénes se dirige?, ¿qué eventos o movimientos políticos, culturales y sociales pueden haber influido en su creación?, ¿de qué manera estos factores contextuales pueden influir en la interpretación de la imagen y en su significado? Considerar estos asuntos e indagar al respecto le ayudará a revelar significados más profundos y generar una perspectiva más completa de la imagen.Note que en todas las explicaciones de los ejemplos previos hay consideraciones contextuales que ayudan a dilucidar las intenciones de las imágenes -sean estas pinturas, fotografías, litografías, obras arquitectónicas...- y a generar una lectura más integral y profunda de las mismas, como se ve en el caso de la litografía del Ministerio de Higiene, las fotografías de Fan Ho y Grobet, las pinturas de Mondrian y Picasso o las obras de Haring, Gaudí y Torres. .
Así, Muerte de un miliciano ha desencadenado un amplio debate sobre la objetividad y la subjetividad en la representación de la realidad basado en el análisis de su composición visual y en un sinnúmero de circunstancias históricas sobre la imagen. Esta imagen se convierte en un ejemplo poderoso de cómo la fotografía y el lenguaje visual pueden ser utilizados para transmitir determinados mensajes en contextos concretos y, a la vez, también pueden plantear cuestionamientos profundos sobre lo verdadero y lo falso. Si bien comprenderla y valorarla integralmente y de forma profunda supone múltiples retos, es un ejemplo significativo de que la imagen es un acto comunicativo, cuya comprensión cabal y valoración crítica requiere llevar a cabo una lectura que integre múltiples elementos visuales y contextuales, tal como se ha explicado a lo largo de este recurso.
Muerte de un miliciano, fotografía hecha por Robert Capa, se ha convertido en un símbolo representativo de la guerra civil española. Seguir los pasos enunciados previamente, permite responder que esta imagen genera un impacto visual y que es justamente a través de su composición visual (que juega con la iluminación, el tamaño, la posición del humano que cae) que logra mostrar la intensidad y el horror de la guerra, lo cual constituye su tema y se asocia con su mensaje. Es posible, entonces, interpretar que aquí hay una clara intención de denunciar la guerra, comprensión que se acentúa y amplía al indagar por la fuente que produjo la imagen y por su contexto sociopolítico. Valga añadir que esta imagen ha generado un intenso debate debido a las incertidumbres que rodean tanto su autoría como las circunstancias de su captura. Sobre esto último, por ejemplo, se plantean interrogantes sobre su autenticidad y sobre la relación entre la imagen y la realidad representada. En relación con esto, se ha discutido si el soldado estaba posando para la fotografía o si, por el contrario, esta última se capturó de manera espontánea en medio del conflicto. Estas dudas alimentan la reflexión sobre la naturaleza de la representación visual y su capacidad para transmitir verdades o interpretaciones subjetivas, lo cual se ha convertido en un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de realizar valoraciones críticas sobre esta obra. Al cuestionar si la imagen es verdadera se presupone que, de haberse tomado a un auténtico soldado cayendo, es más "objetiva" que en caso de haber sido montada, lo cual resulta cuestionable si se piensa que toda imagen es, en sí misma, una representación subjetiva.
América Invertida, de Joaquín Torres-García, es un claro ejemplo de cómo la retórica visual puede ser empleada para comunicar mensajes profundos y desafiar la percepción convencional. Esta pintura es una representación cartográfica de América del Sur, pero no es una representación tradicional: muestra la inversión espacial de esta parte del continente; en otras palabras, muestra el territorio al revés. A partir de esto, la retórica visual se manifiesta a través de técnicas que generan impacto y reflexión en el espectador. En primer lugar, se observa una potente metáfora visual. La inversión de la geografía obliga al espectador a reconsiderar las percepciones preexistentes sobre esta parte del continente. Este cambio en la orientación geográfica trasciende lo visual y se convierte en una metáfora del cuestionamiento de las estructuras establecidas. Así, es el sur, no el norte de América, el que se convierte en propio norte de esta zona geográfica. De este modo, considerando también los intereses de este artista al desarrollar la Escuela del Sur -un proyecto artístico en el que reivindicó la necesidad de producir un arte independiente y autónomo en esta parte del continente subvirtiendo el orden establecido- su obra es la representación de la irreverencia, de la alteración del estado de cosas. La inversión del mapa actúa como una herramienta que cuestiona la autoridad y las normas visuales preexistentes. Con todo esto, al confrontar el mapa tradicional con su versión invertida, se subraya la importancia del mensaje y se invita al espectador a explorar las implicaciones más profundas de esta transformación visual. Lo anterior, por supuesto, se logra a través de la composición, cuidadosamente diseñada para transmitir el mensaje de manera efectiva. Las líneas y formas geométricas organizadas establecen una jerarquía que guía la interpretación del espectador. La disposición de los elementos adicionales al mapa mismo del continente (como la del pez y la línea ecuatorial) refuerza la inversión geográfica y crea una experiencia visual que incita a la reflexión y la reevaluación de nuestras concepciones. Por último, el espacio negativo (es decir, el espacio que rodea al objeto central de la imgagen), que normalmente representaría los océanos y mares en un mapa convencional, se convierte en un elemento fundamental en esta obra. Este espacio negativo refuerza la transformación visual y resalta cómo las representaciones visuales pueden influir en la percepción del espacio y la identidad. Este, valga decir, es solo un ejemplo de múltiples elementos retóricos que pueden aparecer en las imágener y constituir una retórica visual mediante las que se comunican de distintos modos diversas ideas.
Esta imagen es una litografía hecha por el Ministerio de Higiene de Colombia en 1948. Usted puede notar que el elemento focal de la imagen es el dibujo de un cuchillo lleno de sangre que está siendo sostenido por una mano. Alrededor de la imagen se encuentra una inscripción que dice: "La chicha engendra el crimen! No tome bebidas fermentadas". Una lectura literal de la imagen permite establecer que su intención es exhortar a las personas a que eviten el consumo de una bebida fermentada tradicional colombiana, la chicha, porque produce violencia. Sin embargo, es importante ir más allá: ¿qué otras intenciones podrían haber tenido quienes producen la imagen al transmitir el mensaje consignado en ella?, ¿en qué contexto se produce y cómo incide este en lo que la imagen como acto comunicativo busca decir y, con ello, hacer? Para lograr una lectura crítica de la imagen es necesario entender los elementos contextuales que la rodean. En este caso, lo primero que se debe comprender es que esta imagen apareció en 1948 después del Bogotazo. Esta última es la denominación de un evento histórico que alude a una serie de disturbios ocurridos como resultado del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. En este contexto, el consumo de la chicha, que ya había intentado prohibirse desde el siglo XIX, fue asociado como un causante de la violencia de aquella época, lo que permitió al Gobierno prohibir su fabricación y comercialización -además de, posiblemente, desviar la atención de la sociedad sobre los verdaderos factores causales de la violencia estructural acaecida-. Esta imagen, entonces, hizo parte de una campaña de estigmatización de la bebida. A esto se suma que las fuentes que producen la imagen (nótese el Ministerio de Higiene y, a su vez, la presencia del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública y del Departamento de Educación Sanitaria) connotan una perspectiva ideológica en contra de las costumbres de ciertas partes de la población para quienes la chica era una bebida tradicional cuyo consumo se asociaba con un problema de salud pública que, desde una perspectiva higienizadora, debe erradicarse. También cabe agregar que la imagen se difunde en un contexto en el que lo que se promovía era el consumo de cerveza, lo que, en últimas, favorecía a las industrias fabricantes de esta última bebida sin que el interés de fondo fuese verdaderamente cuestionar posibles perjuicios del consumo de bebidas fermentadas. Con lo anterior queda claro que los propósitos de la imagen van mucho más allá del que se puede identificar desde una lectura literal del mensaje que allí se consigna.
El mensaje es la información o contenido que se transmite. En el caso del español, por ejemplo, el mensaje puede transmitirse a través de un código compuesto por las letras del alfabeto. En el contexto de la imagen, el mensaje se estructura a partir de los elementos visuales utilizados en su composición (trazos, colores, formas, etc.). Estos elementos se combinan de manera intencional para transmitir un significado o una narrativa visual.
Para comenzar, veamos el lugar de los componentes del proceso comunicativo. Imagine por un momento que el contexto en el que usted encuentra esta imagen es un aviso sobre uno de los muros de una universidad. En este caso, la gerencia del campus es el emisor; la imagen, el mensaje; el código, la silueta y el símbolo de prohibición (compuestos, a su vez, por múltiples elementos visuales); la impresión misma de la imagen colgada en el muro, el canal; usted, el receptor. En esta relación comunicativa, usted, en cuanto receptor, decodifica el mensaje poniendo en juego sus conocimientos previos para comprender los elementos que componen la imagen. Así, reconoce que la silueta negra representa un cigarrillo y que el signo en rojo implica una prohibición. Además, comprende que la imagen está ubicada en un lugar que, según disposiciones gubernamentales, debe estar libre de humo. Todo esto, no obstante, no es producto del azar, sino de las convenciones culturales de un contexto en el que esos elementos son interpretables de ese modo. Al final usted comprende que la imagen quiere decir que no es posible fumar en la universidad donde usted se encuentra, lo que, a su vez, implica que la imagen prohibe y, por tanto, hace que las personas, en efecto, no fumen en la universidad, salvo que decidan contravenir la prohibición y asumir las consecuencias que ello acarree. Así, pues, este ejemplo ilustra de qué modo la imagen es un acto comunicativo; cómo ello se relaciona con el proceso comunicativo y sus componentes, y el lugar que tienen distintas variables, como la cultura, en todo ello.
El canal es el medio a través del cual ocurre el proceso comunicativo. Hay múltiples canales como los medios masivos de comunicación (la radio, la televisión, la prensa, etc.) o como el aire mismo, que nos permite establecer la comunicación verbal. En el caso de las imágenes, estos pueden también considerarse como canales; no obstante, es importante tener en cuenta que estas se materializan a través de canales (medios) particulares, por ejemplo medios impresos (como en el caso de las fotografías), lienzos (como en el caso de las pinturas) o canales digitales (como las ilustraciones hechas en estos medios).
Vale la pena tener en cuenta que este es un esquema tradicionalmente usado para representar clásicamente el proceso comunicativo. Sin embargo, tiene algunas limitaciones por las cuales ha sido ampliamente cuestionado. Una de ellas es que representa el proceso comunicativo de manera unidireccional (un emisor transmite a un receptor) aún cuando, en realidad, es bidireccional (hay un intercambio de mensajes entre ambos actores, de modo que sus roles cambian permanentemente entre emisor y receptor) e incluso multidireccional. Otra limitación es que presume el proceso comunicativo de una forma instrumental en la que la comunicación ocurre desde la transmisión de un mensaje que se comunica de forma "transparente", "diáfana" y sin interferencias; distintas perspectivas muestran que, muy por el contrario, el proceso comunicativo supone múltiples interpretaciones desde las cuales, en una relación de intersubjetividad, este no acaece de un modo traslúcido y cristalino, como si el emisor insertara, sin más, su mensaje en el receptor, y este lo comprendiera de un modo exactamente correspondiente con la intención del emisor. Con todo, aquí se ha usado este esquema porque sirve para representar de forma básica componentes importantes involucrados en el proceso comunicativo, que ayudan a entender que las imágenes también constituyen actos comunicativos.
En el proceso comunicativo, el código es un conjunto de signos que posibilita establecer la comunicación. Así, por ejemplo, las múltiples lenguas de distintas sociedades (el quechua, el español, el francés, etc.) son códigos. En el caso de las imágenes, el código puede entenderse como aquel que está conformado por un conjunto de símbolos y elementos visuales usados para la representación. Estos elementos pueden incluir formas, colores, líneas, texturas, patrones y otros detalles visuales que se combinan para formar una imagen.
En suma, se trata de hacer una exégesis de la imagen para establecer su significado desde lo literal y lo simbólico y así construir, desde el plano crítico, su propia posición como espectador sobre lo que ella comunica (si, por ejemplo, considera que es condenable, sesgada, discriminatoria, emancipatoria, estéticamente loable, etc.). Las siguientes son preguntas orientadoras; al responderlas, usted puede avanzar en la construcción de la interpretación crítica de las imágenes: ¿Qué mensaje o historia parece estar tratando de comunicar la imagen en su conjunto?, ¿'con qué propósitos?, ¿qué elementos son los que permiten afirmar que tal es el mensaje y tales son los propósitos? Con base en ello, ¿qué puede decirse valorativamente sobre la imagen al analizarla y juzgarla?
Este último paso involucra sintetizar lo hallado en los pasos anteriores como y reflexionar de forma integral respecto a que quiere decir -y hacer- la imagen. Por supuesto, los pasos anteriores implican por sí mismos un ejercicio interpretativo de distintos niveles, pero en este paso la interpretación implica un grado de complejidad mayor que supone construir una mirada holística y profunda sobre la imagen. Entonces, una vez haya obtenido la impresión inicial de la imagen; haya hecho una examinación de sus elementos elementos individuales y de su composición visual; haya rastreado estilos y técnicas, y haya considerado los elementos contextuales de su producción, usted puede reunir toda esta información con el fin de generar una lectura propia sobre la imagen que implique una postura crítica sobre la misma. A estas acciones conviene sumar la consideración de sus propias perspectivas y experiencias como lector reconociendo cómo sus conocimientos previos y sus experiencias personales pueden influir en la manera en que interpreta la imagen. Adicionalmente, para generar esta interpretación es crucial que analice cuáles son los símbolos presentes en ella y si, en consonancia con la retórica visual, constituye una metáfora construida para expresar determinadas ideas. Al abordar estos aspectos, puede llegar a una comprensión más completa y enriquecedora de la imagen, su mensaje central y sus intenciones comunicativas.
El receptor es la persona o entidad que recibe y decodifica el mensaje. Este interpreta el mensaje utilizando su conocimiento y experiencia para comprender y asignar significado al contenido transmitido. Esto es así en múltiples procesos comunicativos, incluyendo aquel en el que se involucran las imágenes, que son recibidas por alguien que las decodifica y las interpreta.
Esta es una obra creada por Piet Mondrian, quien se centró en simplificar sus composiciones y limitar el uso de su paleta de colores a la incorporación de los colores primarios (rojo, amarillo y azul) junto con el blanco, el negro y el gris. Este artista utilizó las formas y colores que allí se ven de manera precisa y geométrica para crear una sensación de tensión, contraste, equilibrio y armonía en sus pinturas. Mondrian creía que los colores y las formas geométricas tenían una relación intrínseca con las fuerzas espirituales y universales; a través de su arte, buscaba expresar una especie de verdad esencial y equilibrio universal a través de un lenguaje visual primario (y también universal). El uso del color en las obras de Mondrian no solo tenía un propósito estético, sino que también buscaba reflejar los propios pensamientos del artista sobre la armonía, la simplicidad y el orden del universo. La obra de Mondrian es un ejemplo de arte abstracto que revela la relevancia que en realidad tiene el color en la interpretación de las imágenes: su uso obedece a intenciones comunicativas particulares (en el caso del pintor, asociadas incluso con su visión espiritual) que es necesario desentrañar; para ello, como en este caso, ayuda también considerar el contexto en el marco del cual se crea la imagen y las intenciones de quien la produce.
El emisor es la persona o entidad que crea y envía el mensaje. En el caso de las imágenes, el emisor selecciona, organiza y crea, si es el caso, los elementos visuales de la imagen para transmitir un mensaje específico.
Antes hemos analizado el signo en relación con este ejemplo desde un nivel literal. Así, se hemos definido que se trata de la representación de un perro. ¿Qué ocurre si ahora lo analizamos desde un nivel simbólico? Considerando el contexto histórico en que esta obra se produce, la intención de su autor, su estilo y sus influencias artísticas, podemos decir de forma general que el perro representa la irreverencia: es un llamado a ser contestatario ante la autoridad y la opresión. Keith Haring, el autor de esta imagen, que fue dibujada en el metro de Nueva York, cuestiona la sociedad de la época y utiliza la figura del perro -tradicionalmente representado como compañero dócil de ser humano- coo una especie de exhortación a ladrarle a las dinámicas sociales vigentes. Por supuesto, esta sigue siendo una interpretación general del significado de la imagen; podríamos ahondar en el porqué del uso del color, en la intención del estilo visual utilizado y en otros muchos aspectos que esta imagen, a través del lenguaje visual (y, con él, el signo), connota. Con todo, lo dicho hasta aquí ilustra brevemente que el signo puede ser leído desde niveles más profundos asociando un sinnúmero de elementos que permiten generar nuevas y más profundas interpretaciones sobre lo que dicen las imágenes.
En la fotografía hay un lenguaje visual constituido por signos a partir de los cuales la imagen comunica distintas ideas. Fíjese, por ejemplo, en las formas, que muestran a una persona que tiene puesta una máscara de boxeo y se está maquillando. Note también que la persona se muestra en primer plano y que el uso de la luz (la iluminación) destaca elementos concretos de la imagen: parte del rostro y la mano que maquilla. La fotografía, además, está en blanco y negro. ¿Qué le comunica todo esto? ¿Cómo puede interpretarlo? Todos estos (la luz, las formas, el color) son elementos visuales que constituyen significantes desde los que se construyen significados. Así, al final, se configuran interpretaciones que -no hay que olvidarlo- se configuran en relación con un contexto y desde los valores, la cultura y las experiencias de quien produce la imagen y de quien la recibe. Como con el perro de Haring, aquí los signos pueden leerse desde lo literal y lo simbólico para construir la interpretación de la imagen. Esta fotografía de la artista Lourdes Grobet hace parte de una serie en la que explora la lucha libre mexicana y las identidades de los luchadores y luchadoras enmascarados. Su obra ha sido ampliamente reconocida como una representación icónica de la cultura popular y la lucha libre en México. Aquí, con el lenguaje visual, diríamos literalmente que hay una mujer maquillándose con una máscara puesta. Sin embargo, si, de nuevo, tenemos en cuenta las circunstancias culturales, sociales e históricas en que se produce la imagen, junto con los intereses y las intenciones de quien la crea, podríamos decir que representa la identidad mexicana asociada con la lucha libre, que es generalmente masculina, mediante el retrato de una luchadora que se está maquillando; así, Grobet acentúa el contraste entre este deporte, su ejercicio por parte de una mujer y el hecho de que no lo esté practicando, sino que se esté maquillando. Con ello, la imagen como acto comunicativo puede, incluso, posibilitar una reflexión sobre los roles de género y sobre las vidas e identidades de quienes luchan (desde la inquietud que la fotógrafa tiene por explorar cómo estas conforman también la identidad de la nación).
En "Sun Rays" (Rayos de Sol), de Fan Ho, la iluminación se utiliza para resaltar los focos de atención del receptor y jerarquizar la información en la fotografía. La imagen muestra un estrecho callejón de escaleras entre edificios, que es bañado en un resplandor de rayos de sol. La luz entra por la parte superior del callejón y crea contrastes marcados entre las áreas iluminadas y las sombras. Los rayos de sol que se filtran crean haces de luz que se proyectan diagonalmente a lo largo del suelo del callejón. Esta iluminación direccional no solo resalta la textura del pavimento y las paredes, sino que también guía la mirada del espectador hacia el fondo de la imagen creando una sensación de tridimensionalidad y profundidad. La iluminación en esta fotografía también evoca una atmósfera y una emoción particular: los rayos de sol que atraviesan las sombras, y que ilustran el fuerte contraste entre la luz y la oscuridad, añaden una cualidad mística y misteriosa a la escena de los caminantes que componen la imagen. Este es, pues, un retrato del Hong Kong de mitades del siglo XX que representa la vida de la ciudad y que muestra cómo la iluminación influye notablemente en lo que una imagen puede comunicar.
En esta pintura, Pablo Picasso usa el tamaño de los elementos que componen el cuadro para transmitir un mensaje de protesta y conmoción en respuesta al bombardeo de la ciudad vasca de Guernica durante la guerra civil española. Por una parte, en el núcleo de la composición, el tamaño imponente del toro y el caballo sobresale, a través de ello se remarca la violencia, la tragedia. Debido a su magnitud, estos elementos capturan de inmediato la atención del espectador. Los cuerpos distorsionados y angustiados que los acompañan, aunque de tamaño más reducido, también evocan una emotividad poderosa y contribuyen a retratar el ambiente de sufrimiento que impregna la obra. Las dimensiones relativas de los elementos refuerzan la percepción de caos y desesperación, lo cual intensifica el mensaje emocional que Picasso deseaba transmitir. Como se ve, así como en el caso de la forma, el tamaño tampoco es un elemento gratuito: cumple unas funciones estratégicas (intencionadas) que deben considerarse al leer las imágenes.
Como se ha dicho, el signo consta de dos componentes esenciales: el significante y el signifcado. El significante es la parte física o perceptible del signo. Por ejemplo, en el caso de esta imagen, el significante es la combinación de elementos visuales como las formas, los colores y la composición. Respecto a esto se puede observar el trazo negro que delinea una figura blanca y, por otra parte, la contraposición entre un fondo rojo y tal figura puesta sobre él. Todos estos son elementos materiales, físicos, que componen en significante. El significado, por su parte, es la representación mental o conceptual asociada al significante. Es el concepto o idea que se evoca en la mente del receptor al percibir el significante. ¿Qué significa aquella conjungación entre aquel trazo negro, el fondo y la figura blanca?, ¿qué representan? Probablemente usted lo haya identificado desde el principio: un perro. La asociación más evidente entre el significante y el significado en esta imagen es que el primero se asocia con la de idea de un perro, un animal de cuatro patas (así se construye el significado). Ahora bien, es fundamental tener en cuenta que la relación entre el significante y el significado es arbitraria y convencional, lo que significa que la conexión entre ellos se establece a través de acuerdos sociales y culturales. Por eso, la comprensión del sentido está sujeta a las interpretaciones culturales que puedan derivar de ella. Así, alguien podría señalar que esta imagen no representa a un perro sin más, sino a un animal que es el mejor amigo del hombre. Esto ilustra explícitamente que el significado en realidad depende de convenciones socioculturales; según el contexto sociocultural, se podría señalar que la imagen no representa un perro o que este no es mejor amigo del hombre.
Adicionalmente, el análisis del color también es crucial. Pregúntese, por ejemplo: ¿qué sensaciones o estados de ánimo evocan estos colores y cómo contribuyen a construir la atmósfera de la imagen? Lo mismo ocurre con las formas, respecto a las cuáles puede preguntarse: ¿qué tipos de formas (orgánicas o inorgánicas) se utilizan? ¿Qué sensaciones o estados de ánimo evocan y cómo contribuyen a construir la atmósfera de la imagen? También es importante evaluar cómo se utiliza el espacio en la imagen. El espacio puede abrir perspectivas, crear áreas de calma o tensión y afectar la sensación de profundidad en la imagen. La siguiente pregunta puede guiarlo a reconocer el espacio en la imagen: ¿cómo se distribuyen los elementos en este espacio y qué efecto tiene en la composición? Recuerde nuevamente las explicaciones previas de los ejemplos asociados con la sección Herramientas del lenguaje visual y de qué manera allí el análisis de estos elementos permitía reconocer, tanto desde el plano literal como desde el plano simbólico, cómo se generan efectos y se comunican ideas en las imágenes.
El segundo paso en el proceso de la lectura de la imagen en el que usted se puede centrar es en la observación de la composición visual de la obra. Por supuesto, podría decirse que parte del paso anterior se asocia con este, pero, ciertamente, aquí usted debe concentrarse en examinar minuciosamente cómo el artista ha organizado los elementos dentro del encuadre en términos de tamaño, forma, color, iluminación y posición. Esta disposición de elementos es fundamental para la interpretación del mensaje, su relación entre ellos y la historia que cuentan. Para comenzar, usted puede reconocer el punto focal, lo cual le permitirá comprender en qué aspecto quiere quien produce la imagen quiere que nos enfoquemos y cómo este contribuye a la narrativa visual. Para reconocer este punto focal usted puede preguntarse: ¿cuál es el elemento que más sobresale en la imagen?, ¿cómo este elemento dirige su mirada y cómo contribuye a la comunicación de las ideas en la imagen? Note que el punto focal está determinado por el análisis del uso del espacio, del tamaño y de la posición de los elementos; es a través de estos que puede reconocerse qué elemento sobresale en la imagen. Por otra parte, la luz y la sombra son elementos esenciales en el análisis visual. La forma en que se utilizan para crear efectos visuales y resaltar aspectos específicos es un componente clave en la apreciación de una imagen. Es importante que en este punto usted se pregunte: ¿cómo afecta la iluminación a la atmósfera de la imagen? ¿Qué emociones, sensaciones o pensamientos se generan a través de la forma en que se manejan la luz y la sombra?
Considerando lo dicho hasta ahora en este recurso, incluidos los pasos sugeridos para realizar la lectura crítica de una imagen, responda: