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Cuarto paso - Mantenimiento y manejo del cultivo

Pastoral Conaced

Created on March 31, 2025

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Transcript

Mantenimiento y manejo del cultivo

La esperanza, fruto de la conversión en esta cuaresma

Angélica Moreno López - Directora de Pastoral

(Da clic sobre los puntos verdes para ver el contenido)

Riego eficiente

Control de malezas

Fertilización complementaria

Entutorado y poda

recurso pastoral

Lo que hace el sembrador

Este paso permite mejorar desarrollo y producción en algunos cultivos. Con el entutorado se busca que la planta permanezca derecha, que los frutos no toquen el suelo y puedan adquirir algunas enfermedades. Por su parte, la poda permite que la energía de la planta se concentre en la producción de frutos.

Lo que debemos hacer nosotros

  • Esta actividad nos convoca a definir objetivos claros en nuestros procesos de conversión, enfocarnos en algún aspecto en particular para dirigir todo nuestro esfuerzo personal y espiritual. De tal manera que logremos asegurar la cosecha de la esperanza como aquel sello distintivo desde cual podemos amar, perdonar y creer más.
  • Necesitamos una base sólida y la esperanza es un buen principio, porque nos asegura romper con los paradigmas actuales que tratan de convencernos de que no hay futuro viable, que estamos condenados a extinguirnos a causa de nuestro modo de ser y de actuar.

Lo que hace el sembrador

Con esta acción el sembrador previene que las plantas no deseadas “compitan” con las del cultivo por agua, luz, nutrientes o espacio, y que además, sean depósito para plagas o enfermedades que luego dañen el cultivo. Se puede realizar mecánicamente mediante la siega o el deshierbe. Químicamente, con el uso de herbicidas o biológicamente, a través de la inserción de hongos o insectos.

Lo que debemos hacer nosotros

  • Este control nos llama a verificar qué otro tipo de plantas estamos dejando que crezcan cerca, si damos cabida al rencor, al miedo, a la incertidumbre, nuestra planta de la esperanza puede verse afectada, porque esa sensación de que los tiempos son muy oscuros y ya no hay nada que hacer puede debilitarla. Por esta razón, cuando en nuestro entorno está creciendo este tipo de sentimientos o actitudes, cortemos de raíz. Y permitamos que algunos "insecto o hongos" benéficos nos ayuden a mantener a raya el pesimismo.
  • Aprendamos a ver a la gente con bondad y paciencia, intentemos, con la ayuda del Espíritu Santo, a mantener un corazón abierto que sea capaz de acoger y no de juzgar, a contagiar con nuestro ejemplo para que otros comprendan que el mal solo se vence a punta de bien. Aquí podemos valernos de la explicación de la parábola del sembrador para reconocer cuáles pueden ser esas estrategias para controlar las enfermedades o plagas que pueden afectar el cultivo (Mt 13, 18-23).

Discernimiento

Persistencia

Desprendimiento

Lo que hace el sembrador

Como su nombre lo indica el riego debe ser el adecuado, y para ello, el sembrador debe conocer cuáles son los requerimientos hídricos de la planta y las condiciones climáticas del lugar. Puede emplearse el riego por goteo, que asegura que la planta reciba la cantidad de agua necesaria que llega directamente a la raíz. También es importante contar con tanques de almacenamiento que sirvan de reserva en momentos de sequía o cuando la demanda de agua es mayor. Por su puesto, se recomienda un sistema de monitoreo de riego para optimizar el uso del agua y asegurar que las plantas no sufran de estrés hídrico, lo que influiría en el crecimiento del cultivo.

Lo que debemos hacer nosotros

  • En el tercer paso establecimos que la gracia de Dios debe ser el agua que riega nuestro cultivo. Esta acción del riego eficiente nos invita a tomar conciencia de qué tanto estamos hidratando nuestra espiritualidad con la presencia de Dios o si nos estamos inclinando a otro tipo de "líquidos" que no nutren realmente nuestras raíces.
  • Meditemos si el acercamiento a los sacramentos, a la Palabra de Dios, a la oración es el adecuado, si hemos llegado a una madurez en nuestra fe, que nos permita tener una reserva importante cuando atravesamos momentos difíciles en nuestra vida que ponen a tambalear lo que somos y en quien creemos. Si no nos llenamos de Dios cada día, no veremos crecer el fruto de la esperanza con la fuerza requerida.

Lo que hace el sembrador

Se aplican diferentes nutrientes adicionales, de acuerdo con la fase de desarrollo. Pueden utilizarse fertilizantes que se aplican en las hojas, cuando por condiciones particulares no hay una absorción adecuada y para esto es importante que el cultivo esté bien hidratado. También puede realizarse en el suelo para optimizar su estructura, mediante el uso del compost y del abono.

Lo que debemos hacer nosotros

  • Siempre necesitaremos de una fertilización complementaria, en la medida en que reconozcamos que somos seres integrales, que necesitamos desarrollar las diferentes dimensiones que nos comforman. Si bien, el área espiritual es el eje central desde el que podemos articular todo nuestro actuar, no debemos descuidar los otros aspectos.
  • La esperanza siempre podrá ser alimentada desde distintas áreas.
Social: reconociendo la necesidad de establecer vínculos y construir con el otro. Física: valorando el ser humano en toda su dignidad, por lo que es y no solo por lo que puede hacer. Emocional: brindando una escucha atenta, una mirada amorosa, una amistad sincera a quien lo necesita. Comunicativa: dando palabra y eco a aquellos actos que son muestra real de lo que estamos llamados a ser; Ética- moral: respetando la libertad del otro y asumiendo nuestros deberes.