LA NARRATIVA DE 1939 A 1975 Y DE 1975 A HOY
Empezar
La novela en los 40. La Generación del 36
Las dificultades de la posguerra, el exilio de escritores y la censura afectaron a los nuevos novelistas, quienes reflejaron la dura realidad de la época. Camilo José Cela introdujo el tremendismo con La familia de Pascual Duarte (1942), mientras que Carmen Laforet, en Nada (1945), retrató un ambiente de mezquindad y frustración con un estilo objetivo. Estas novelas reflejan una visión existencialista y amarga de la vida, con personajes marginales y desarraigados. Aunque no hay una denuncia explícita por miedo a la censura, sí se percibe un testimonio crítico
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Los 50: la Generación del medio siglo
Cela inaugura esta etapa con La colmena (1951), donde prima lo social sobre lo individual y la sociedad se convierte en protagonista. La novela social retrata las injusticias de la posguerra con un narrador objetivo y diálogos coloquiales que reflejan la monotonía de la vida. Autores como Sánchez Ferlosio (El Jarama) adoptan este estilo conductista. A finales de los 50, José M.ª Castellet defiende el compromiso del escritor con la realidad en La hora del lector. En el ámbito rural, se retrata la dureza del campo (Dos días de septiembre, de Caballero Bonald), mientras que en el urbano predominan el hambre y la desesperanza (La Chanca, de Juan Goytisolo). Estas novelas suelen presentar estructura lineal, aunque a veces desordenan el tiempo (La colmena), y carecen de un desenlace preciso, reflejando la incertidumbre y la falta de esperanza.
La renovación de los 60 y 70
A partir de 1960, la narrativa social da paso a una más experimental, influida por el Nouveau roman, el boom hispanoamericano y autores como Kafka, Joyce y Faulkner. Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, marca esta transición con nuevas técnicas narrativas:
En cuanto al diálogo, disminuye en favor del estilo indirecto libre y el monólogo interior.
Desaparece el capítulo y predominan las secuencias, separadas entre sí por espacios en blanco, sin numerar. En cuanto a la estructura interna, destaca el uso del contrapunto -alternancia de espacios, tiempos y personajes sin avisar al lector-, la elipsis y el desorden cronológico, el final abierto y el flash-back,...
Perspectivismo, que supone un punto de vista múltiple
Uso de la segunda persona, bien como un tú que es un personaje al que el narrador se refiere, o bien como un tú autorreflexivo.
Retorna el análisis de personajes individualesmás que colectivos, normalmente en conflicto consigo o con la realidad que lo rodea y confrecuencia anula.
Novela en democracia
Al principio de este periodo vuelve la democracia al país, la industria editorial crece al tiempo que lo hace el número de lectores, debido al crecimiento de la escolarización, la ausencia de censura, ... En 1975, Eduardo Mendoza publica La verdad sobre el caso Savolta, que supone un retorno al gusto de contar historias y que, aunque mantiene muchas de lascaracterísticas de la novela renovadora, incide en la trama, la peripecia argumental y carga de intriga el argumento, iniciando así un proceso de acercamiento al lector y un considerable éxito de público en la narrativa de los últimos decenios.
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Las dos últimas décadas del s. XX
Los elementos más notables de la narrativa de finales del siglo XX son los de asimilación de las nuevas técnicas narrativas que se produjeron en España a partir de los cincuenta y sesenta, pero sin olvidar la vieja narrativa tradicional: argumento comprensible, personajes definidos y estructura simple y lineal.
En la novela histórica se revisa críticamente un periodo, como la serie del Capitán Alatriste, de A. Pérez Reverte acerca del decadente Imperio español o las novelas acerca de la Guerra Civil y la Postguerra, como La lengua de las mariposas, de M. Rivas.
Hay novelas que dan cuenta de una época, de una generación -de ahí el nombre de novela generacional, como en Héroes (1993), de Ray Loriga o Historias delKronen (1994), de José Ángel Mañas.
La novela de intriga toma la novela negra, donde importa la resolución del crimen como la denuncia de un mundo corrupto y decadente. Eso hizo Manuel Vázquez Montalbán en su serie del detective Pepe Carvalho (1972-2004).
Hay un giro hacia un alejamiento de lo político, en favor de . personajes urbanos desorientados, como en La escala de los mapas (Gopegui, 1993). Autores como J. Marías continúan la renovación literaria previa.
Las dos primeras décadas del s. XXI
En el siglo XXI continúan todas las tendencias señaladas antes y muchos de los escritores citados siguen publicando con regularidad y relevancia.
A Fernández Mallo, con su Trilogía Nocilla, fundó la Generación Afterpop, con una narrativa fragmentaria (inspirada en internet), historias cruzadas sin cierre (técnica zapping), .... Esta experimentación continúa en obras como Connerland, de Laura Fernández.
Las nuevas tecnologías también influyen en narraciones transmedia, como M Bartual, con historias fake, en Twitter , en el mezcla hechos reales y falsos narradores, interacción con usuarios,... como en Mis vacaciones de verano.
El entorno que determina la forma de ser y actuar aparece en lo urbano, como en Cara de pan, de Sara Mesa, y en lo rural, como en Intemperie, de J.Carrasco, que vuelve a las raíces para explicar el presente que con el deseo de mitificar.
La novela histórica sigue siendo de los subgéneros más vendidos, como fue el caso de Anatomía de uninstante (2009), acerca del golpe de estado de 1982 en España, de Javier Cercas.
LA NARRATIVA DE 1939 A HOY
Antonio Maraver Pére
Created on March 24, 2025
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LA NARRATIVA DE 1939 A 1975 Y DE 1975 A HOY
Empezar
La novela en los 40. La Generación del 36
Las dificultades de la posguerra, el exilio de escritores y la censura afectaron a los nuevos novelistas, quienes reflejaron la dura realidad de la época. Camilo José Cela introdujo el tremendismo con La familia de Pascual Duarte (1942), mientras que Carmen Laforet, en Nada (1945), retrató un ambiente de mezquindad y frustración con un estilo objetivo. Estas novelas reflejan una visión existencialista y amarga de la vida, con personajes marginales y desarraigados. Aunque no hay una denuncia explícita por miedo a la censura, sí se percibe un testimonio crítico
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Los 50: la Generación del medio siglo
Cela inaugura esta etapa con La colmena (1951), donde prima lo social sobre lo individual y la sociedad se convierte en protagonista. La novela social retrata las injusticias de la posguerra con un narrador objetivo y diálogos coloquiales que reflejan la monotonía de la vida. Autores como Sánchez Ferlosio (El Jarama) adoptan este estilo conductista. A finales de los 50, José M.ª Castellet defiende el compromiso del escritor con la realidad en La hora del lector. En el ámbito rural, se retrata la dureza del campo (Dos días de septiembre, de Caballero Bonald), mientras que en el urbano predominan el hambre y la desesperanza (La Chanca, de Juan Goytisolo). Estas novelas suelen presentar estructura lineal, aunque a veces desordenan el tiempo (La colmena), y carecen de un desenlace preciso, reflejando la incertidumbre y la falta de esperanza.
La renovación de los 60 y 70
A partir de 1960, la narrativa social da paso a una más experimental, influida por el Nouveau roman, el boom hispanoamericano y autores como Kafka, Joyce y Faulkner. Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, marca esta transición con nuevas técnicas narrativas:
En cuanto al diálogo, disminuye en favor del estilo indirecto libre y el monólogo interior.
Desaparece el capítulo y predominan las secuencias, separadas entre sí por espacios en blanco, sin numerar. En cuanto a la estructura interna, destaca el uso del contrapunto -alternancia de espacios, tiempos y personajes sin avisar al lector-, la elipsis y el desorden cronológico, el final abierto y el flash-back,...
Perspectivismo, que supone un punto de vista múltiple
Uso de la segunda persona, bien como un tú que es un personaje al que el narrador se refiere, o bien como un tú autorreflexivo.
Retorna el análisis de personajes individualesmás que colectivos, normalmente en conflicto consigo o con la realidad que lo rodea y confrecuencia anula.
Novela en democracia
Al principio de este periodo vuelve la democracia al país, la industria editorial crece al tiempo que lo hace el número de lectores, debido al crecimiento de la escolarización, la ausencia de censura, ... En 1975, Eduardo Mendoza publica La verdad sobre el caso Savolta, que supone un retorno al gusto de contar historias y que, aunque mantiene muchas de lascaracterísticas de la novela renovadora, incide en la trama, la peripecia argumental y carga de intriga el argumento, iniciando así un proceso de acercamiento al lector y un considerable éxito de público en la narrativa de los últimos decenios.
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Las dos últimas décadas del s. XX
Los elementos más notables de la narrativa de finales del siglo XX son los de asimilación de las nuevas técnicas narrativas que se produjeron en España a partir de los cincuenta y sesenta, pero sin olvidar la vieja narrativa tradicional: argumento comprensible, personajes definidos y estructura simple y lineal.
En la novela histórica se revisa críticamente un periodo, como la serie del Capitán Alatriste, de A. Pérez Reverte acerca del decadente Imperio español o las novelas acerca de la Guerra Civil y la Postguerra, como La lengua de las mariposas, de M. Rivas.
Hay novelas que dan cuenta de una época, de una generación -de ahí el nombre de novela generacional, como en Héroes (1993), de Ray Loriga o Historias delKronen (1994), de José Ángel Mañas.
La novela de intriga toma la novela negra, donde importa la resolución del crimen como la denuncia de un mundo corrupto y decadente. Eso hizo Manuel Vázquez Montalbán en su serie del detective Pepe Carvalho (1972-2004).
Hay un giro hacia un alejamiento de lo político, en favor de . personajes urbanos desorientados, como en La escala de los mapas (Gopegui, 1993). Autores como J. Marías continúan la renovación literaria previa.
Las dos primeras décadas del s. XXI
En el siglo XXI continúan todas las tendencias señaladas antes y muchos de los escritores citados siguen publicando con regularidad y relevancia.
A Fernández Mallo, con su Trilogía Nocilla, fundó la Generación Afterpop, con una narrativa fragmentaria (inspirada en internet), historias cruzadas sin cierre (técnica zapping), .... Esta experimentación continúa en obras como Connerland, de Laura Fernández.
Las nuevas tecnologías también influyen en narraciones transmedia, como M Bartual, con historias fake, en Twitter , en el mezcla hechos reales y falsos narradores, interacción con usuarios,... como en Mis vacaciones de verano.
El entorno que determina la forma de ser y actuar aparece en lo urbano, como en Cara de pan, de Sara Mesa, y en lo rural, como en Intemperie, de J.Carrasco, que vuelve a las raíces para explicar el presente que con el deseo de mitificar.
La novela histórica sigue siendo de los subgéneros más vendidos, como fue el caso de Anatomía de uninstante (2009), acerca del golpe de estado de 1982 en España, de Javier Cercas.